jueves, 26 de enero de 2012

Oriente Medio y Primera Guerra Mundial


por Simón Saba (*)

Primero que nada, no deberíamos usar tanto la denominación de Medio Oriente, sino que en este caso debemos hablar de Asia Occidental y el Mediterráneo Oriental, pero lo hacemos para adaptarnos al lenguaje predominante de la actualidad.

Ahora, entremos en materia.  Cualquiera que tome un libro de historia donde se hable de la Primera Guerra Mundial (1GM) conseguirá la relación de hechos iniciales, y en especial, del asesinato del Archiduque de Austria por parte de un joven nacionalista serbio llamado Gavrilo Princip, hecho sucedido el 28 de Junio de 1914 de Sarajevo, como factor detonante de esa guerra.
El imperio Austro-Húngaro amenazó a Belgrado y le impuso fuertes condiciones, incluyendo que su policía entrara a Serbia para investigar el caso.  Al rechazarlo, un mes después, Viena le declara la guerra, y la secunda automáticamente Alemania, lo que hace que Rusia le declare la guerra a Austria, Alemania a Rusia, Francia a Alemania, y luego siguen entrando en conflicto Bélgica, Gran Bretaña, Turquía, Bulgaria, Rumania, Italia, Japón y Estados Unidos.  Todos estaban preparados para la guerra y ese era el ambiente social y político predominante, y eso fue lo que terminó ocurriendo.  Finalizó el 11-11-1918, vinieron los tratados de Versalles y la definición de la mayoría de las fronteras que hasta hoy tiene Europa (en otros lugares hubo cambios posteriores).

En cambio, la Segunda Guerra Mundial (2GM) tuvo un factor distinto, porque se puede decir que, si bien los ya nombrados acuerdos al final de la Primera abonaron el campo en Alemania, se puede alegar que la mayoría de las culpas recaen en un solo hombre, Adolfo Hitler.  Si Alemania no ataca a la Unión Soviética (URSS) y Japón no bombardea a Estados Unidos (EE.UU.) en 1941, no hubiera pasado de ser una gran guerra de Europa, pero no de las magnitudes y rumbos que llegó a tener, porque tanto EE.UU. como la URSS se hubieran mantenido al margen como lo estuvieron en los 2 años previos.

Por lo tanto, si bien ambas guerras fueron grandes en la magnitud de muerte y destrucción, y también en la mayoría de los participantes, la cantidad de países, su extensión y la producción, tuvieron características distintas.  No vamos a seguir hablando de esos conflictos bélicos porque no es la intención de este trabajo, sino la situación actual del Medio Oriente.

La situación de Rusia y Turquía

Todo parece indicar que la situación actual del Medio Oriente va rumbo a una colisión.  Está surgiendo una nueva potencia en la zona, Irán, lo cual es un hecho que rechazan los países occidentales y las monarquías árabes, socios y aliados de Israel, y promotores, al mismo tiempo, de todos los movimientos fundamentalistas islámicos sunitas, tanto en la zona como fuera de élla (en el Cáucaso, Asia Central, el sub-continente Indo - Pakistaní, Indonesia y África), tales como el movimiento de la Hermandad Musulmana, Al Qaeda, etc.

También tenemos el factor de Turquía, la otra potencia regional, y que desde hace 90 años no entra en una gran guerra con sus vecinos, después de perder aquella, aunque tuvo un conflicto bélico con Grecia por Chipre, y mantiene otro con los separatistas kurdos del PKK desde 1984, de baja intensidad, pero muy prolongado.  El partido que ahora domina la política y el gobierno turco es de inspiración islamista, pero había hecho unos movimientos diplomáticos para limar las asperezas y mejorar las relaciones con todos sus vecinos, con todos los cuales tenía mucha animosidad por motivos históricos, lo que hizo que dado que Turquía no tenía amigos entre ninguno sus vecinos, buscó la amistad de los países occidentales e Israel.

Pero el gran enemigo histórico de Turquía es Rusia, con quien han mantenido, a lo largo de los siglos, unas 12 guerras, la mayoría con resultados favorables a los norteños.  Para tener una idea, vean en el mapa el Mar Negro, y recuerden que fue un “Mare Nostrum” turco, así como la mayoría del Mediterráneo.

Esto trae como consecuencia que Turquía puede pensar, por un lado, reconquistar sus últimas posesiones imperiales, es decir, la gran Siria (dividida en las actuales Siria, Líbano, Palestina y Jordania) e Iraq, y por el otro lado, los deseos de vengarse de su gran enemigo histórico, o sea, Moscú.

Por otro lado, desde el final de la guerra fría, la URSS se disolvió, y Rusia ha venido perdiendo aliados e influencia, así como debilitándose, pero ya tuvo su piso, internamente se ha recuperado, está rehaciendo sus relaciones internacionales, y tuvo 2 lecciones que la deben tener de punta:  a) el ataque georgiano en Osetia del Sur, que terminó ganando Rusia; y b) la invasión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) a Libia, y el uso que hicieron en las Naciones Unidas de sus resoluciones, aprovechándose de un engaño diplomático que le hicieron a Rusia y China convenciéndoles de que se abstuvieran, por lo que ambos se deben sentir ofendidos por todo lo sucedido, y prevenidos al máximo.

A todo esto, sumemos el hecho de que el actual gobierno turco es islamista sunita, y su canciller es un intelectual que anhela un nuevo Imperio Otomano.  Por siglos, el Sultán de Turquía era el Príncipe de los Fieles y pretendía ser el sucesor legítimo de los califas, aunque sólo protegían a los musulmanes sunitas, mientras que Rusia, desde la caída de Constantinopla en 1453 hasta la Revolución Bolchevique en 1917 fue la potencia protectora de los cristianos ortodoxos.

Recordemos que cualquier aventura intervencionista o militar en Siria no puede ser exitosa sin la participación activa de Turquía.  Sin su consentimiento, no habría fuerzas mercenarias operando desde su territorio hacia Siria, y si el mismo ejército turco no ataca a Siria, las opiniones de sus aliados de las monarquías árabes no serán las más importantes.  Pero si entra Turquía, es una invitación clara y abierta a Rusia, y de allí en adelante los demás países europeos, asiáticos y africanos irán entrando en cadena a la guerra.

A todos esos factores, sumemos que el mayor territorio del mundo lo tiene Rusia, y que no puede tolerar otra potencia en su frontera, porque ellos mismos serían el próximo gran botín a repartir.

Irán y sus frentes

Si ven el mapa, verán que Irán es un país extenso, con límites hacia Asia Central ex soviética, el mar Caspio, el Cáucaso, Turquía, Iraq, a corta distancia marítima de las monarquías árabes del Golfo Pérsico, además de Afganistán y Pakistán.  Desde la distancia percibimos que no tendrán conflictos hacia el Asia Central ni el Caspio, y por la parte oriental seguirán las operaciones de bajo nivel ocasional tanto en lo interno como en lo fronterizo con Afganistán y Pakistán.  Por lo tanto, su frente occidental y sur es el que estará agitado.

Irán tiene una población equivalente a la de Turquía, y si bien cada país tiene sus fortalezas relativas respecto al otro, la geografía no ayuda mucho a que se produzca un conflicto de muy alto nivel de forma directa.  Es más probable que lo hagan de manera indirecta, o incluso, involucren a aliados caucásicos u otra vía.

Comparados con los países árabes del Golfo, Irán tiene superioridad, pero sus vecinos tendrán el apoyo occidental y de otros países que mandarán hasta sus tropas.  Es posible que Israel y sus aliados le lleguen a causar graves daños a Irán, pero al no poder alcanzar sus objetivos, se puede interpretar en Irán como una victoria, como pasó en el Líbano en 2006, pues causaron más daños y muertes, pero no pudieron alcanzar sus objetivos, por lo que se considera que Israel perdió el conflicto.  Y si se considera que no fue una guerra contra un estado sino contra una pequeña guerrilla, y que los ataques se hicieron al otro lado de la frontera, y no a más de 200 kilómetros de distancia, entonces contra Irán el reto será mucho mayor.

Además, sumen que Irán no tiene intenciones de conquistar a nadie, y con rechazar a sus atacantes es suficiente para declarar victoria.  Y nadie sabe lo que vendría en la post-guerra.

Siria, acosada, pero estratégica

Como ya vimos, un ataque a Siria sería el equivalente a la guerra que lanzó el valiente Imperio Austro - Húngaro contra una pequeña e insignificante Serbia, pero que terminó arrastrando a todos los imperios de la época a la gran guerra.

Siria es el símbolo del nacionalismo árabe como Serbia lo era del paneslavismo del sur.  El rey de Serbia pasó a serlo de toda la futura Yugoslavia.   Y Siria es el resto más grande de un país dividido y fragmentado, además de tener los límites directos y enemistad histórica con los enemigos de los árabes, que son Israel y Turquía.  Después de la 1GM, Siria fue dividida entre Gran Bretaña por el sur y Francia por el norte.  De su trozo sureño nacieron Israel, Palestina y Jordania, y del pedazo norteño salieron Siria y Líbano, además de que Francia le cedió un pedazo a Turquía para comprar su neutralidad en la futura 2GM.  O sea, la gran Siria está repartida entre 6 distintos países o entidades nacionales.

Luego, todas las minorías religiosas y étnicas de Siria se oponen a un eventual gobierno fundamentalista pro turco o una segunda invasión neo-otomana, al igual que la mayoría sunita laica no tolerarán las revueltas actuales que protagonizan los fundamentalistas islamistas apoyados y patrocinados por occidente, Turquía, Israel y las monarquías árabes.

Como siempre, por razones geográficas, étnicas, políticas, familiares, etc., todo lo que pasa en Siria repercute directamente en el Líbano y viceversa, y a menor pero importante escala en Jordania e Iraq, y hasta en Chipre, que si bien está en la UE, geográficamente es asiática (como Malta y las Islas Canarias son africanas).  En Chipre hay una invasión aún vigente de Turquía que tuvo una guerra con Grecia.  Además, Israel está asentada sobre territorio sirio.

Y luego, comiencen por cadena, cada país a llamar a sus aliados y a hacer el lobby esperado, y en menos de un mes el conflicto ya tendrá involucrados a decenas de países.

La posición de los países occidentales, Israel y las monarquías árabes

De verdad, no se percibe ninguna amenaza real al territorio o los intereses occidentales.  Pero Israel tiene un conflicto viejo, y los países occidentales (con EEUU a la cabeza), a pesar de que no les conviene apoyar al pequeño para ganarse la enemistad del grande, siguen ciegamente a Israel.  Luego, están sus aliados de las monarquías árabes, algunas de las cuales no tienen mucho respaldo popular, y en más de uno de esos países, si se hicieran elecciones libres y democráticas, sus gobernantes las perderían, por lo que buscan un apoyo externo para sostenerse, comenzando por Jordania, cuya monarquía nunca fue popular, y que desde el principio ha tenido el apoyo y sostén israelo - occidental.

También está el factor religioso.  Desde los tiempos tempranos del islam, cuando hubo la división entre sunitas y chiítas.  Irán es la gran potencia protectora de los chiítas del mundo, y desde el descubrimiento del petróleo en la Península, Arabia Saudita se ha venido posicionando como la protectora de los sunitas, papel que en los 4 siglos previos desempeñó la Turquía otomana.  No obstante, los principales países musulmanes en número de habitantes son Indonesia, Pakistán, India y Bangladesh, ajenos a este conflicto.

Israel y Occidente se han venido aliando con cualquiera que sea religioso sunita con tal de enfrentar a Irán, o al menos, eso es lo que tratan de hacer.  Recordemos que Israel está gobernada por los grupos judíos religiosos más la ultra-derecha.  En EEUU está en auge la derecha religiosa que hasta reniegan del evolucionismo de Darwin y de todo raciocinio científico (si, en el país líder en conocimiento científico están creciendo e imponiéndose los anti-ciencia), y que por lo general son los evangélicos extremistas cuyo principal libro es el Apocalipsis de la Biblia y las interpretaciones que le hacen, y quieren provocar la gran guerra final del Armagedón para que vuelva el Mesías a darles la victoria e imponer su reino en la tierra, y por supuesto, con ellos y los judíos (los buenos) mandando a su lado.  Gran Bretaña y Francia están gobernadas por bautizados cristianos pero de origen judío, y de tendencia más sionista que los mismos israelíes, que han puesto sus países al servicio de la derecha israelí, y con ellos, están llevando a toda la UE y sus otros aliados.  O sea, aquí están de acuerdo los fundamentalistas musulmanes, los fundamentalistas evangélicos, los fundamentalistas judíos, los fundamentalistas racistas y los fundamentalistas de la derecha.

Pero en la UE y EEUU la economía no anda nada bien, y una guerra o un simple aumento de las tensiones puede terminar de provocar la gran crisis de la que se habla.  Y para completar, el escenario político lo están ocupando los xenófobos y anti islámicos (si, allí está la paradoja, que mientras sus gobiernos y élites van de la mano con los musulmanes más fundamentalistas, la opinión pública es contraria a ellos), y de paso, todos anti iraníes.  En los procesos políticos de EEUU, todos sus políticos de los principales partidos hacen verdaderas competencias por ver quién es más pro-israelí y más dispuesto a ir a la guerra contra Irán.

Si retrocedemos en la historia podemos encontrar a Roma y Cartago, y si bien los romanos habían dominado a los cartagineses por más de medio siglo, en el ambiente siempre se hablaba de la amenaza y necesidad de destruirla.  El orador Catón siempre terminaba sus discurso diciendo algo así como “y con respecto a lo demás, opino que Cartago debe ser destruida”.  Y en efecto, lo fue, aunque ya no era ni amenaza ni rival ni sombra para Roma.  Y de sus 500 mil habitantes, murieron 450 mil, más que la suma de las muertes que dejaron las 2 bombas atómicas usadas sobre Japón, y eso que faltaba más de un milenio para que inventara la pólvora y más de 2 milenos para descubrir la energía nuclear.

Lo que puede suceder y las recomendaciones

El ambiente político predominante en Israel y EEUU, y de sus aliados europeos y de las monarquías árabes está dirigido al inicio de una guerra.  Hay que ver toda la prensa.  Incluso, el presidente de Francia habla sobre la guerra, el inicio de una guerra, las formas de amortiguar o retrasar el inicio de la guerra, etc.

No hay ningún ambiente de paz.  Pareciera que la condición natural del curso que se lleva es la guerra.  Y quienes hablan de la diplomacia en realidad no es que no desean la guerra, sino que la están ejecutando por otros métodos, como los embargos, congelaciones de bienes, asesinatos internos, asesinatos, posicionar fuerzas especiales, etc.

Turquía juega uno de los papeles más importantes.  Sin Turquía no habrá gran guerra.  Pero si Turquía participa, puede iniciarse un gran conflicto que podremos denominar Tercera Guerra Mundial por su magnitud.  Para Turquía, si le sale bien, estaría reconstruyendo un nuevo imperio, pero si pierde, quedará más reducida aún, y de sus territorios puede nacer la anhelada República del Kurdistán.  Ahora están en el mejor momento económico de su historia de aproximadamente 700 años.  Vamos a ver qué deciden hacer.

Solamente estamos esperando por el próximo Gavrilo Princip que apriete el agtillo para iniciar el conflicto.  Pero si nos fijamos en la historia de los últimos 12 años, las perspectivas no son buenas.  Israel no pudo contra la pequeña guerrilla del Hezballah.  EEUU se tiene que retirar 9 años después de una Iraq que estaba casi desarmada y con 12 años de embargo.  A la OTAN le costó ganar pírricamente la guerra contra una débil Libia, y con un futuro incierto.  En Afganistán no les está yendo nada bien, y van a la derrota.  Y todavía quieren iniciar una gran guerra donde enfrentarían a verdaderas potencias, algunas con armas nucleares como Rusia y China.

Viendo esta guerra que ya se está desarrollando en forma de sanciones, ¿no sería mejor aumentar el comercio entre los países?  Los propios europeos y norteamericanos se beneficiarían más que de las tensiones.  Parafraseando a la frase hippie de la década de 1960, ¡Hagan el comercio y no hagan la guerra!
Ojalá se impongan las voces sensatas que escasean en los debates públicos que llegan a los medios que leemos.

Y dado que se están imponiendo los fanáticos, ¿dónde quedan los expertos?  ¿O los extremistas nos van a llevar a otra guerra religiosa?

(*) Simón Saba  es economista, M.Sc.