Mostrando entradas con la etiqueta espiritualidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta espiritualidad. Mostrar todas las entradas

lunes, 17 de septiembre de 2012

¿Es el universo autoconsciente y espiritual?


Por Leonardo Boff (*)

Las reflexiones provenientes de la física cuántica y de la cosmología moderna, especialmente las de Brian Swimme, director del Centro de la Historia del Universo, en California, que reúne centenares de científicos de varias àreas del saber, y autor de los conocidos libros The Universe Story (1992) en colaboración con el conocido ecólogo norteamericano Thomas Berry, y de Hidden Heart of the Cosmos (1996), e incluso los estudios de Amit Goswami, matemático y físico cuántico, sobre El universo autoconsciente (1998) sugieren que la conciencia y la espiritualidad son manifestaciones pertenecientes a nuestro universo. Están relacionadas con fenómenos cuánticos que irrumpen de aquella Energía Universal de Fondo que está detrás del universo en evolución y que sustenta a todos y cada uno de los seres que existen.
Así como los elementos de nuestro cuerpo surgieron del proceso cosmogónico, de la misma forma lo hizo nuestra dimensión espiritual. Espíritu y cuerpo (material) son, en cierta forma, tan antiguos como el universo. Estaban presentes, en forma potencial, en el primer momento de la llamarada primordial, denominada también big bang.
En términos cosmológicos, el espíritu puede ser entendido como la capacidad de las energías primordiales y de la propia materia originaria, formada a partir del campo de Higgs, para interactuar entre sí creando, organizando sistemas abiertos (autopoiesis) que se comunican y que constituyen un tejido cada vez más complejo de inter-retro-conexiones, responsables de sustentar el universo en expansión, en complejidad progresiva y en autocreación.
En el primerísimo momento del estallido silencioso (todavía no había espacio ni tiempo para que resonase la gran explosión) surgió el Campo de Higgs, del que tanto se ha hablado  últimamente en la búsqueda de la “partícula Dios” (nombre poco afortunado porque la naturaleza de Dios es todo menos una partícula material). Ese Campo de Higgs está marcado por oscilaciones rapidísimas de energías que son el origen de todas las energías y de las partículas fundamentales (top quarks, protones etc.). Estos establecieron relaciones e interconexiones que, al interactuar e intercambiar informaciones de manera cada vez más compleja, dieron origen a la red de energías que componen todo lo que existe. Podemos entender ese juego de relaciones como la alborada del espíritu.
Así, el universo está lleno de espíritu porque es interactivo, pan-relacional y creativo. Desde esta perspectiva no hay entes inertes, no hay materia muerta contraponiéndose a los seres vivos. Todas las cosas, todas las entidades (desde las partículas subatómicas a las galaxias) participan en cierto modo del espíritu, de la conciencia y de la vida.
La diferencia entre el espíritu de la montaña y el del ser humano no es de principio sino de grado. El principio de interacción, de relacionalidad y de creatividad esá presente en ambos, pero bajo diferentes grados de realización. En el espíritu humano en forma autoconsciente y en gran complejidad de conexiones. En la montaña, también envuelto en relaciones pero menos complejas y más estables. Repetimos: el espíritu solamente está presente en estos grados de complejidad porque estaba presente en el cosmos desde su comienzo aunque en grados menos complejos.
El espíritu visto como la capacidad de las energías y de la materia para interconectarse e intercambiar informaciones entre ellas puede ser entendido también como vida. El principio de vida, por lo tanto, estaba presente desde los inicios del proceso cosmogónico. Esa vida se fue haciendo más y más compleja a medida que el propio universo avanzaba, se expandía y se autocreaba, hasta adquirir la forma de una bacteria, de una célula, de un organismo y de un ser consciente.
Si vida es relación y complejización en alto grado de realización, entonces su opuesto no es la materia, sino la muerte y la ausencia de conexiones. La materia no es «material» sino que, por la teoría de la relatividad de Einstein, es un campo profundamente condensado de energía, de interacción y de información.
La espiritualidad es el empoderamiento máximo de la vida bajo las más variadas formas. En la espiritualidad conscientemente vivida por el ser humano está implicado un compromiso de proteger y promover la vida y permitir que continúe coevolucionando; no solamente la vida humana, sino toda la vida en su inconmensurable diversidad y formas de manifestación.
Para que vivamos el cosmos como un ser vivo, para que vivenciemos la Tierra como Gaia (la Gran Madre, la Pachamama de los andinos) es preciso sentir estas realidades y la propia naturaleza de la cual somos parte como fuentes vivas de energía y entrar en comunión con todos los seres considerándolos como parientes, hermanos y hermanas, primos y primas y compañeros en la gran aventura del universo. Efectivamente, todos tenemos el mismo código genético de base.
Desarrollar tales percepciones significa demostrar que somos verdaderamente seres espirituales y vivir profundamente una espiritualidad ecológica, algo extremadamente necesario para la salvaguarda de la biosfera.
El futuro de la Tierra, un planeta viejo, pequeño y limitado, el futuro de la humanidad que no cesa de crecer, el futuro de los ecosistemas agotados debido al gran estrés causado por los procesos industriales, el futuro de las personas confusas, perdidas, espiritualmente entorpecidas, que anhelan vidas más sencillas, auténticas y significativas: este futuro depende de nuestra capacidad de desarrollar una espiritualidad verdaderamente ecológica.
No basta con que seamos racionales y religiosos. Es más importante que seamos espirituales, en comunión con el Espíritu Universal y Cósmico, sensibles a los otros, dispuestos a cooperar con nuestra creatividad y a respetar a los otros seres de la naturaleza, es decir, tenemos que ser auténticamente espirituales.
Sólo entonces vamos a mostrarnos como responsables y benevolentes con todas las formas de vida, amantes de la Madre Tierra y adoradores de la Fuente de todos los seres y de todas las bendiciones que existen y están por venir: Dios.

(*) fuente: Attac-informativo 673:Los muros invisibles

martes, 25 de agosto de 2009

Por un nuevo socialismo

Por un nuevo socialismo fecundado por el humanismo y la espiritualidad

Para mucha gente interesada en la espiritualidad la palabra socialismo equivale a materialismo, ateismo y rechazo de toda dimensión espiritual, cuando no, a barbarie totalitaria.
No hay duda de que han existido corrientes autodenominadas socialistas antiespirituales, intolerantes, embrutecedoras y criminales que han ensuciado un movimiento que uno de los grandes humanistas contemporáneos, Erich Fromm, consideraba “como uno de los movimientos más significativos, idealistas y morales de nuestro tiempo”.

Está claro que no se puede reducir el socialismo a estas escuelas totalitarias y antihumanistas, ya que frente a ellas, han existido otras de claro contenido humanista y humanitario, que han aportado gran parte de los avances sociales y democráticos contemporáneos.

Creo que la situación mundial actual hace cada vez más evidente la necesidad de un socialismo democrático que continúe tranformando un sistema económico, social y cultural basado en la injusticia, el egoismo, el Dios mercado, la guerra, la indefensión de los pobres…, responsable, en fin, de horror que se vive en gran parte del mundo.

Si los socialistas humanistas quieren de verdad cambiar esta situación, sin crear un sistema totalitario aún más salvaje que lo que ya tenemos, tienen que beber, junto a las fuentes más solventes y éticas del pensamiento laico moderno, de la espiritualidad.

Y es que no son palabras bonitas decir que no bastan los cambios estructurales (que son necesarios) y que es necesario el cambio de mentalidad, de corazón. Es absolutamente fundamental tener en cuenta esta idea si queremos de verdad ser socialistas de manera realista.

La espiritualidad es el camino para salir del egoísmo y abrirse al otro, al cosmos y a Dios. Sin este cambio, sin este hombre y mujer nuevos, no es posible construir el socialismo.
Incluso aunque lo hagamos de modo democrático y pacífico, los objetivos de una sociedad más humana, más consciente, más libre y fraterna no se podrán alcanzar.

Una espiritualidad sin sensibilidad y compromiso social es una contribución al sistema de egoismo institucionalizado pero un socialismo sin espiritualidad no es más que una quimera o una mentira.

José Antonio Vázquez

Fuente: http://wwwespiritualidadprogresista.blogspot.com

domingo, 23 de noviembre de 2008

El Foro Humano Europeo refleja con éxito la gran transformación colectiva en marcha. Crónica de Koldo Aldai

Celebrado en Barcelona bajo el auspicio de la Alianza para una Nueva Humanidad

La misión de ANH es vincular a personas y colectivos imbuidos de un anhelo de transformación personal y social y que desean construir un mundo justo, pacífico y sustentable. La Alianza, que arranca con todo el impulso de Deepak Chopra, trata de encarnar el principio ghandiano de que nosotros mismos hemos de intentar ser el cambio que queremos ver en el mundo. El presupuesto que anima a la Alianza es a la vez sencillo y poderoso: “Si suficientes personas dirigen su conciencia a favor de la justicia social, los derechos humanos, y la sustentabilidad ambiental, entonces, la injusticia, la opresión y la destrucción del medio ambiente pueden ser detenidas”.


Comunicar, transformar, inspirar, mejorar, ser, apoyar, conectar… estimular nuestra imaginación colectiva de cara a permitir una transformación global de la conciencia son los grandes objetivos de esta Alianza que poco a poco va también arraigando en nuestra península. Buena prueba fue que para la primera cita europea de la Alianza se eligió Barcelona. En el privilegiado escenario del World Trade Center de la ciudad condal se celebró, con éxito de público y activa participación, este Forum los pasados 7, 8 y 9 de Noviembre.

Redes globales como la Alianza para una nueva Humanidad son indispensables para la construcción de una masa crítica suficiente para el cambio planetario, para la transformación positiva. La Alianza arrancó con su reunión fundacional en Costa Rica, tuvo su segunda cita en Puerto Rico y ahora su tercera a este lado de las aguas, en Barcelona. El Foro concitó sobre todo a gentes de Catalunya y la península, pero había también grupos venidos de los más diversos rincones europeos, así como gentes que habían saltado el océano desde diferentes países americanos. Este gran encuentro de hombres y mujeres de buena voluntad deseosos/as de construir una nueva Tierra, desde la transformación personal, ha sido posible gracias al esfuerzo de un equipo humano diverso que ha sabido conglomerar María Rosario Aoíz. Más de 15 personas han trabajado desde hace un año intensa y desinteresadamente para que este Foro fuera realidad.


Forum, amplio espejo del cambio planetario

El Forum nos ha permitido tomar una conciencia más abarcante de la gran transformación individual y colectivas que ya están en marcha. Tal como aspiraban las organizadoras (la mayoría aplastante del equipo son mujeres), han logrado concitar a líderes de grupos, organizaciones y fundaciones que están llevando a cabo proyectos para el cambio: humanistas, científicos reconocidos, empresarios, expertos en un amplio abanico de disciplinas, líderes sociales, asociaciones comunitarias, artistas, músicos, líderes religiosos y ciudadanos de Barcelona, España y la Comunidad Europea.

Los corazones unidos latieron pues a la vera del mar, en el World Trade Center, junto a los barcos dispuestos a surcar mediterráneos. El compromiso fue sellado por los más de cuatrocientos participantes en los más diversos idiomas, compromiso de servir a la humanidad primero con nuestra actitud de paz y de no violencia, compromiso de no suscitar tensión alguna pase lo que pase. Fue Deepak Chopra el que animó en la reunión a ese voto como la mejor contribución al mundo. Nos pidió a todos los presentes a que en cualquier circunstancia, por dura y difícil que se nos manifieste, mantengamos la paz, nos establezcamos en la no-violencia.

Otros compromisos se habían ido sellando a lo largo de todo el fin de semana, compromisos de un mundo mejor en el ámbito de la salud, la educación, la sostenibilidad, la empresa…, conscientes de que visualizar el nuevo paradigma es concebirlo y por lo tanto comenzar a materializarlo. En todos estos campos se establecieron metas, se visualizaron horizontes con la ayuda de especialistas de primer orden a nivel internacional como Vandana Shiva, Satish Kumar, Federico Mayor Zaragoza, Jorge Carvajal, Jaime Jaramillo, Fred Master, Concha Pinós… entre muchos/as otros/as. Esta fue la suerte del encuentro del Forum Humano Europeo: el poder contar con agentes de cambio y líderes de primer orden en el desarrollo de la conciencia a nivel planetario.

A Barcelona se acercaron a participar en esta intensa cita abierta de la Alianza gentes de los más diversos ámbitos de la actividad humana, pero sobre todo gentes con un gran anhelo de transformación personal y colectiva. La fuerza y la alegría del alma grupal congregada se pudo palpar en muchos de los actos. De nuevo un gran encuentro de genuina y amplia fraternidad; cientos de corazones latiendo al unísono, de almas deseando crecer unidas, servir unidas… A lo largo de todo el fin de semana se palpó riqueza de idiomas, de espiritualidades, de pasados.., pero unidad en metas y objetivos. La magia de lo vivido incapacita a este relator a dar fiel testimonio. De nuevo un teclado impotente, una pantalla callada ante la imposibilidad de narrar lo vivido. De nuevo las palabras cortas, que se sublevan ante la imposibilidad de describir el sagrado gozo de seres humanos de culturas diferentes unidos en torno a superiores ideales.


Gran abanico de participantes


La virtualidad de la cita del Forum es habernos posibilitado el contacto con agentes de cambio de gran arraigo internacional que nos han transmitido la fuerza de sus carismas, el calor de sus corazones, la visión de sus mentes. Todo ello inyectó buenas dosis de fe y entusiasmo entre los asistentes. ¿Quién no lloró cuando visionó el vídeo del rescate de Papa Jaime de los niños de la calle de Bogotá? ¿Quién no se emocionó al verlos ya no vestidos de andrajos, sino de uniforme escolar? ¿Quién no se sorprendió al ver que líderes de empresas están ya haciendo triunfante realidad los más ambiciosos sueños de compañías instauradas sobre la mutua confianza, la transparencia informativa, el incentivo de la creatividad, el principio de emprendimiento de todos los miembros de la misma…?

Vimos educadores volcados en aflorar la esencia y la creatividad de los niños; médicos que saben de cuerpos, pero sobre todo implicados en ayudar a sanar almas. Vimos banca sin usura, al servicio de valores, empresarios que hacen paz en ellos mismos y que irradian paz, líderes de compañías para los que la maternidad es una bendición… Vimos altos funcionarios que arrancan el día con el saludo al sol…; hombres de fortuna, grandes filántropos con genuina pasión por servir al prójimo. Vimos la compasión hecha carne en medio de situaciones límite, mujeres valientes como Concha Pinós entregándolo todo por la causa de los derechos humanos en Birmania. Vimos tanta gente hermosa, con tantos proyectos generosos, de tantos lugares del mundo…, que aquello no podía sino tocar nuestro corazón, ensanchar nuestras miras y estimular nuestra voluntad.

El formato no sólo era de simple escucha, sino que hubo oportunidades para la participación y sobre todo para plantear las iniciativas que cada quien estaba dispuesto a activar en su país. Hasta el último de los presentes llegó esa frase que se extendía de unos a otros cual lema: “Nadie cometió mayor error que el que no hizo nada, pensando que hacia poco”.

Cierto que el aforo y el marco eran elitistas, tan cierto como la voluntad que abriga el comité organizador de hacer cada vez más extensivo todo lo grande que se vivió ese fin de semana en Barcelona. Es cierto que la cuota de inscripción era privativa, que mucha gente que hubiera deseado participar no lo pudo hacer por evidentes razones económicas, tan cierto esto como que el interés de lucro brilló por su absoluta ausencia, tan cierto como que las/os organizadores se dejaron la piel en el empeño, que trabajaron dura y desinteresadamente, que dieron lo mejor de sí por el éxito del encuentro. Así fue: el éxito se consagró. Hay una nueva tierra más cercana tras la cita en el World Trade Center, hay un alma colectiva crecida, unas visiones más concretadas, hay una fe aumentada en favor del “juntos podemos”…

Desde estás líneas manifestar el apoyo a este loable iniciativa que ha logrado concitar a personas de todas las partes del mundo, con el objetivo común de fortalecer una gran alianza por el cambio y así crear una humanidad más sostenible, pacífica y compasiva.

Intenciones y valores de la ANH


Nuestra intención
Crear una alianza de personas basada en la conciencia de la interconectividad de toda la humanidad. Creemos que si suficientes personas comparten el valor de la paz, dejaría de existir la guerra. Si suficientes personas dirigen su conciencia a favor de la justicia social, los derechos humanos, y la sustentabilidad ambiental, entonces, la injusticia, la opresión y la destrucción del medio ambiente pueden ser detenidas.
Este cambio ya está sucediendo, ahora se requiere de una masa crítica, que a su vez necesita organización. La meta de la alianza es conectar a individuos, comunidades y grupos a nivel mundial.
La conciencia de unidad no se logra mediante batallas y victorias, sólo puede ser despertada de persona en persona.
Nuestros Valores
La Alianza reconoce como su visión medular, la unidad de toda la vida, y abraza las más nobles aspiraciones de la humanidad, tal y como han sido proclamadas por todas las tradiciones espirituales y humanistas, que hacen un llamado a la compasión y celebración de la vida. Los valores y principios del movimiento emergente de una nueva humanidad y de la Alianza, cuyo propósito es servirle a éste, se fundamentan en el apoyo de leyes, causas, acciones, que favorezcan el respeto por la vida, la dignidad humana, la libertad, el equilibrio ecológico y la paz.
El principio esencial de la Alianza es la conciencia basada en la inseparabilidad de la vida, en donde todo está interconectado, por lo tanto, nuestro bienestar es el bienestar de todos. Creemos que esta conciencia no puede ser pasiva, de lo contrario permanecería irrelevante, tiene que ser expresada para el beneficio de todos a través de un servicio que beneficie la vida de todo ser humano.

Más información del evento : www.anheurope.org
Más información de la Alianza para la Nueva Humanidad: ww.anhglobal.org

Jornadas para Directivos. Resumen de las intervenciones de Koldo Saratxaga y Joaquín Tamames

Una de las actividades que más público concitó en el marco del Forum Humano Europeo fueron las Jornadas para directivos, en las cuales se abordó el tema “Desarrollo social, económico y organizacional”.

Intervención de Koldo Saratxaga

En este seminario era especialmente esperada la intervención de Koldo Saratxaga. Según rezaba la información distribuida sobre el ponente, nos encontrábamos ante “El genio empresarial que sacó de la crisis a los autobuses Irízar. Su caso está en la escuela de Harvard y se basa en apostar por las personas”.

A lo largo de su vibrante exposición Saratxaga expuso su principio fundamental de que la empresa del futuro, en la que prime la innovación, la creatividad y el conocimiento, exige que los trabajadores sean partícipes reales del proyecto y se sientan motivados.

Para el emprendedor vizcaíno, empeñado en cambiar las estructuras empresariales y crear organizaciones sin jerarquías de mando, no hay trabajadores, hay personas; “hay actores que crean y emprenden pero no títeres”. Saratxaga está persuadido de que detrás del éxito hay una serie de “intangibles” como el trabajo en equipo, la satisfacción con el entorno, así como la relación cordial con el cliente.

Para implicarse en un proyecto y trabajar con él, exige transparencia y ética, además de equilibrio salarial y repartición de los beneficios. En esas empresas las “personas” (trabajadores) tienen acceso a todo, “saben de los resultados, de las dificultades, de los aspectos en los que eventualmente hacemos daño…”

El ex-directivo de autobuses Irizar y de otras muchas cooperativas, considera importante que los jóvenes se comuniquen y aprendan a compartir. “¡Que coño haces sólo!” soltó en mitad de un auditorio sorprendido con su discurso heterodoxo, rompedor, casi en un sentido literal de la palabra: “Es preciso tirar tabiques, instalar mesas redondas. Crear vida y mesa en común. La finalidad es compartir: participación, relación entre iguales, liderazgo extensible…Un mundo de relaciones en el que las jerarquías desaparecen. Hasta aquí han llegado”.

En las empresas en las que se implica Saratxaga se comparte hasta el último detalle: “No estamos acostumbrados a la transparencia absoluta”. Sin embargo él bien sabe que no es fácil: “Ni los sindicatos quieren transparencia. Esto no se hace ni en las familias. No estamos educados para la transparencia. Donde yo estoy nadie se abstiene de sus aficiones, pero el trabajo que tiene que salir, sale…”

De cualquier forma uno de los aspectos más revolucionario de este vasco innovador fue el referido a la maternidad. Afirmó, ante la pregunta que desde el público se le realizó al respecto, que la viven con alegría: “Ellas se cogen el tiempo que necesitan. Es su momento clave. No sólo hay que pensar en la cosecha. Es precisa una la visión a largo plazo. Es un proyecto de personas con visión de futuro y el futuro asusta”. Agitadoras también fueron algunas de sus últimas frases: “Si no se caen las organizaciones no habrá cambios” y “Las personas han de sacar lo que tienen y a partir de ahí soñar”.

Intervención de Joaquín Tamames

El directivo de banca y patrono de la Fundación Ananta abundó en la necesidad de reinventarnos a nosotros mismos desde la vivencia de la autenticidad. Según Tamames, los líderes han de tratar de encontrar a su ser y desde él servir. Para ello será preciso mantener una actitud de silencio interior que permita ir descubriendo quines somos en verdad. “Si entendemos que somos un alma, empezaremos a mirarnos desde el alma. Intentemos llevar nuestro interior limpio. Si llevamos el corazón limpio, veremos el mundo limpio. Es preciso buscar el tiempo para limpiar nuestro interior”, fueron algunas de las frases-llave o pensamientos simientes que dejó caer el directivo en medio del auditorio.

Tamames invitó a cuidar y atender primero la empresa más cercana de la vida, empresa de la familia, conscientes de que a partir del buen cuidado de éstas, podemos después atender a más ambiciosas empresas. Subrayó igualmente la necesidad de comprometernos en nuestra propia transformación interior, si de verdad aspiramos a cambiar las instituciones.

Alex Rovira estuvo en su boca durante la disertación. Tamames compartió esas palabras mayúsculas del best-seller internacional que rezan: “Para qué ser budistas si podemos ser Buda, para qué ser cristianos si podemos ser Cristo”.

El conferenciante compartió pautas muy prácticas para aquellos seres que desean ser “agentes de luz” y “llevar la luz más allá de nosotros mismos”. Concretamente sugirió a los hombres y mujeres de empresa congregados a que “cuando contemplemos un avión que surca los cielos, cuando nosotros mismos nos embarcamos en un avión, visualicemos que ese avión lleva la luz allá a donde se dirige”.

Tamames se despidió con otros dos pensamientos simientes muy presentes en su vida y accionar: “Para enriquecerse hay que dar” y “Quien esta limpio de corazón, ríe”


Fuente: Koldo Aldai
www.foroespiritual.org
www.fundacionananta.org
www.portaldorado.com

Información relacionada en este blog:
Clausura I Foro Humano Europeo

Vídeo: Deepak Chopra presenta en Barcelona la Alianza para la Nueva Humanidad

miércoles, 6 de agosto de 2008

Somos laicos, pero nos interesa Dios


En una España cada vez más agnóstica, crece la curiosidad por lo sagrado - Hay un auténtico 'boom' editorial - La gente busca versiones de la religión distintas a la oficial

En la última década se han publicado en España hasta 463 libros en cuyos títulos aparece la palabra "evangelio". Es casi el doble que en la década anterior. También han aumentado en este decenio los libros dedicados a la Virgen María o Jesús de Nazaret. Es verdad que cada vez se publican más libros en España, lo que indica que en una sociedad cada día más laica no decae el interés por lo sagrado. La Biblia, El nombre de la Rosa o El código da Vinci son best-sellers indiscutibles, pero el fenómeno de la literatura religiosa (o que utiliza referentes religiosos para sus tramas) es un fenómeno que goza en España de muy buena salud. Nuevos títulos ocupan las listas de los más vendidos. Novelistas, historiadores y teólogos hallan en los evangelios apócrifos, la figura de María Magdalena, la Inquisición o la imprecisión de los textos sagrados una fuente inagotable de inspiración que cuenta con la mayor receptividad de la historia por parte de los lectores. ¿A qué se debe tanto interés?

Si uno busca lecturas de verano, es difícil resistirse a un tomo voluminoso que propone descubrir cómo una agente del FBI, con la ayuda de un exorcista, llega hasta unos manuscritos de la cristiandad prohibidos en la Edad Media y la causa oculta de la muerte de varias monjas recoletas de Bolzano (Italia). Tampoco es fácil abandonar la lectura de una extensa novela que comienza así: "Languedoc. Mediados del Siglo XIII. Soy espía y tengo miedo. Tengo miedo de Dios porque en su nombre he hecho cosas terribles".

Y junto a ganchos tan indiscutibles, ¿cómo es posible que un sesudo ensayo de 500 páginas titulado Jesús. Aproximación histórica haya vendido 50.000 ejemplares en siete meses?

La historia de este último libro podría ser la base adecuada para una nueva novela del género histórico-religioso. Su autor, José Antonio Pagola, vicario de la diócesis de San Sebastián, que ha dedicado a su texto siete años de investigación, vive quizá los momentos más amargos de su vida una vez que ha sido condenado por la Inquisición española, hoy llamada Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe. ¿Su pecado? Llegar a "planteamientos y conclusiones no siempre compatibles con la imagen de Jesús que presentan los Evangelios, y que ha sido custodiada y transmitida con fidelidad por la Iglesia", según la nota de la Conferencia Episcopal del pasado 27 de junio. Esta historia exhibe, en fin, una de las claves del éxito actual de todo lo relacionado con la religión: el gusto por la heterodoxia.

En el siglo XXI, son muchos los españoles, creyentes y agnósticos, que rechazan la ortodoxia, el pensamiento único, el dogmatismo, el fundamentalismo. "El libro de Pagola es un éxito de ventas porque es una versión moderna y cercana, y porque la gente busca interpretaciones múltiples para todo. Se niega a aceptar una sola lectura, una sola interpretación", explica la teóloga Margarita Pintos, analista del papel de la mujer en la Iglesia.

En efecto, el texto de Pagola fue un boom antes de que la Inquisición española lo condenara simbólicamente a la hoguera. "Cuando empezaron a verterse críticas sobre el libro ya se habían hecho 12 presentaciones en distintos lugares del país, con una asistencia media de 400 personas por presentación", asegura Luis Aranguren, directivo de la editorial marianista PPC.

El periodista y ex sacerdote Juan Arias vendió 24 ediciones de su libro Jesús, ese gran desconocido. El título en sí ya señala que, a pesar de las apariencias, no sabemos tanto de Jesús de Nazaret como creemos. O no sabemos toda la verdad. Incluso los textos más ortodoxos invitan a la lectura con reclamos similares a los que utilizaría cualquier texto crítico con la doctrina oficial, anunciando ese otro rasgo que explica el interés por este tipo de literatura: la transgresión, el rechazo al orden preestablecido. Así, el jesuita Francesc Riera, publicaba a finales de 2007 un estudio titulado Jesús de Nazaret: el evangelio de Lucas, escuela de justicia y misericordia: una historia subversiva y fascinante.

Parte de la fascinación que provoca Jesús de Nazaret estriba, según el teólogo Juan José Tamayo, que ha publicado varios libros sobre su figura, en que todo el mundo habla bien de él, ha resistido a todos los análisis. "Es el paradigma de la coherencia", dice de él Tamayo. Ello no ha impedido que, como el de Pagola, muchos de los trabajos sobre Jesús hayan merecido el desprecio de los conservadores. Así le ocurrió al libro Última noticia de Jesús el Nazareno, de Lluís Busquets, pese a ser un compendio riguroso de las aportaciones hechas hasta el momento.

A partir de ahí, los niveles de transgresión frente a la doctrina oficial se han disparado. Los historiadores más rigurosos se niegan a limitar sus fuentes a los evangelios canónicos y echan mano de los apócrifos para reconstruir la historia de Judas, devolver su relevancia y su humanidad a María, cuya virginidad se cuestiona, y, por supuesto, para rescatar del burdel en el que la recluyó la Iglesia oficial a María Magdalena, una mujer que los teólogos y, sobre todo, las teólogas definen como una mujer culta, quizá el apóstol más inteligente de Jesús y ¿por qué no?, la compañera sentimental de su vida. "La impresión general es que a la mayoría de la gente nos han engañado cuando aprendimos la religión", dice Margarita Pintos. "De María Magdalena no nos contaron la verdad. Se nos impuso el patriarcado institucionalizado en todas las religiones. Y sobre la virginidad de María, pues es que ya no cuela".

Heterodoxia, transgresión, misterio, ocultación de la realidad... Mimbres perfectos para una novela de acción, sazonada de suspense, esoterismo e historia. "Creo que el éxito se debe a que la gente tiene la sensación de no tener tiempo para leer todo lo que quiere y, al mismo tiempo, quiere entretenerse. Este tipo de libros mata dos pájaros de un tiro: entretiene y aprende", explica Ángeles Aguilera, directora de Comunicación de Ediciones Generales Santillana.

La historia, la recreación de la sociedad en un tiempo determinado (como ha hecho Pagola para reescribir a Jesús) es la base de la obra de la periodista Julia Navarro. Sus tres primeras novelas, de connotaciones histórico-religiosas, han vendido en total 1,5 millones de ejemplares. Arqueólogos, catedrales, templarios, enigmas... "Meras excusas para tratar los problemas que me preocupan, como el nazismo o el fanatismo", explica la propia autora, a través, eso sí, del hecho religioso, aunque añade: "No me interesa tanto la religión en sí como su influencia. Sin la religión no se puede explicar parte de nuestra historia ni se puede entender, por poner un ejemplo muy cercano, la manifestación de los obispos del año pasado contra el Gobierno de Rodríguez Zapatero. No hay un periodo de la historia en que la religión no haya jugado un papel preponderante".

Entre los últimos bombazos de ficción con referencias histórico-religiosas se cuenta El laberinto de la rosa, de Titania Hardie (Edición Suma de Letras) que en España ha vendido 100.000 ejemplares. El evangelio del mal, de Patrick Graham (Editorial Grijalbo), salió al mercado en mayo y ya se han vendido 20.000 ejemplares. Y las tres novelas de Julia Navarro.

"Si a un niño no se le enseña la historia de las religiones, entrará en el Museo del Prado y no entenderá nada", apuntala Juan Arias. "Nuestro laicismo, además, es pura apariencia. Nuestra cultura de siglos es católica, religiosa. Y es una necesidad del ser humano porque la función de la religión es desterrar miedos y dar felicidad, aunque las iglesias hayan invertido los términos".

Nuria Tey, directora editorial de Plaza & Janés, cree que nuestro interés por este tipo de lecturas ha aumentado en la medida en que la sociedad española se ha ido abriendo mentalmente. Tey, además, no tiene ningún reparo en catalogar a muchos de estos textos dentro de la categoría de "libros de autoayuda", en la permanente búsqueda de referencias para nuestras vidas. Mientras huimos del dogma, mientras, como dice Tamayo, "nos liberamos de un sistema rígido de creencias", buscamos nuevos pilares sobre los que crecer como personas en la búsqueda de hallar un sentido a la existencia. "A cualquier ser humano, creyente o no, los temas de la trascendencia y del sufrimiento le afectan", explica también Raquel Mallavibarrena, portavoz de la corriente Somos Iglesia. "Por ello, las manifestaciones artísticas, y en concreto la literatura, que abordan esos aspectos, siempre interesan por su conexión con esas zonas más íntimas y profundas de las personas, con los interrogantes e incertidumbres que todos llevamos dentro".

Tenemos dudas, cuestionamos más cosas y no nos conformamos con una única interpretación. El fenómeno no atañe sólo a los cristianos. Esta corriente revisionista se está produciendo también, por ejemplo, en el islamismo allá donde se dan las condiciones políticas y sociales adecuadas: laicismo y libertad de expresión. Es el caso de España. No hay muchos libros al respecto todavía, pero sí una clara corriente ideológica y un feminismo islámico que está surgiendo. Así lo asegura el presidente de la Junta Islámica de España Mansur Escudero. "En Europa y en España se está ofreciendo una relectura de libre interpretación que entronca con el Islam auténtico. Y se está dando sobre todo entre los conversos".

Pero ésta es ya otra historia. Aunque parece la misma.

Los 'best sellers' espirituales

Guía para entender la atracción que ejercen las religiones sobre los laicos

-Jesús. Una aproximación histórica.

PPC, Madrid, 2008.

Exposición rigurosa de las investigaciones actuales sobre el Jesús histórico. Censurado por la Comisión para la Doctrina de la Fe, en septiembre aparecerá la nueva edición con el nihil obstat del obispo de San Sebastián.

- Benedicto XVI

Jesús de Nazaret.

La Esfera de los Libros, 2007.

Meditación del Papa sobre Cristo que "no es en modo alguno un acto magisterial". Intenta demostrar que los evangelios transmiten al auténtico Jesús histórico.

- Roger Haight

Jesús símbolo de Dios.

Trotta, Madrid, 2007.

Censurado por la Congregación para la Doctrina de la Fe, propone una cristología simbólica y no dogmática. Y reflexiona sobre Jesús de Nazaret en un clima de diálogo entre religiones.

- E. Pagels y Karen L. King

El Evangelio de Judas y la formación del cristianismo.

Kairós, Barcelona, 2008.

Traducción del manuscrito copto del Evangelio de Judas, fundamental para conocer el origen del cristianismo y recuperar voces heterodoxas sofocadas por la ortodoxia triunfante.

- Armand Puig

Un Jesús desconocido. Las claves del Evangelio gnóstico de Tomás

Ariel, Barcelona, 2008.

Estudio sobre el más importante de los enigmáticos textos que forman el grupo de los evangelios gnósticos.

- Karen L. King

María de Magdala. Jesús y la primera Apóstol.

Poliedro. Barcelona, 2007.

Comentario del apócrifo Evangelio de María, que subraya el protagonismo de María Magdalena, a quien presenta como discípula ejemplar y maestra, líder y primera apóstol en comunicación directa con Jesús.

- Jane Schaber

La resurrección de María Magdalena. Leyendas, apócrifos y Testamento cristiano.

Verbo Divino, Estella, 2008.

Reconstrucción de María Magdalena a través de una rigurosa investigación de los textos bíblicos del Antiguo y el Nuevo Testamento, los escritos gnósticos, la arqueología, el arte y las leyendas, teniendo como modelo hermenéutico la figura y el pensamiento de Virginia Wolf.

- Antonio Piñero y J. Peláez

Los libros sagrados en las grandes religiones.

Los fundamentalismos.

El Almendro, Córdoba, 2007.

Análisis de los libros sagrados de las grandes religiones y de las interpretaciones rigoristas que dan lugar a los fundamentalismos religiosos, fenómeno hoy en ascenso, que tiene importantes repercusiones en la vida política.

- Alfonso Pérez-Agote

Religión y política en la sociedad actual.

UCM-CIS, Madrid, 2008.

Estudio sobre la funcionalidad política de las religiones en las sociedades europeas occidentales en el horizonte de la secularización y de la globalización, con atención especial en España.

- Mariá Corbí

Hacia una espiritualidad laica.

Herder, Barcelona, 2007.

En plena crisis de las religiones, propone recuperar la sabiduría humana y espiritual de las grandes tradiciones religiosas en el actual contexto laico, a través de una nueva y creativa espiritualidad laica.

- R. Rorty y Gianni Vattimo

El futuro de la religión.

Paidós. Barcelona, 2006.

Ofrece claves sugerentes para entender y vivir la religión en una sociedad posreligiosa desde el diálogo.

- Marcel Gauchet

El desencantamiento del mundo. Una historia política de la religión.

Trotta, Madrid, 2006.

Análisis político y filosófico sobre la retirada de la religión en un mundo estructurado por ésta.

- Antonio Piñero

Jesús y las mujeres

Aguilar, Madrid, 2008.

Recorrido por los textos de la literatura evangélica, canónica y apócrifa, de los tres primeros siglos sobre la relación de Jesús con las mujeres y el lugar de éstas en el cristianismo primitivo, intentando distinguir lo que pensaba Jesús y lo que pensaban los autores de los evangelios.


Fuente:Reportaje El País- GABRIELA CAÑAS 06/08/2008

martes, 24 de junio de 2008

La trascendencia


El hecho es conocido: la religión, después de un periodo de contención en la vida privada, ha vuelto a la escena pública. En esta nueva edad de los espíritus santos, la fe vuelve a repartir dividendos económicos y réditos políticos y militares, además de pingües beneficios editoriales. Aunque se trate de hechos que poseen etiologías diferenciadas, después del 11-S tenemos la impresión de que existe algún parentesco entre, por ejemplo, la constitución del lobby de teólogos de la Administración conservadora estadounidense, la competición del "diseño inteligente" con la biología científica, el conflicto de los símbolos sagrados que conmueve a la opinión e incluso la salida de los obispos españoles a las manifestaciones callejeras armados con banderas.

Gracias a este giro espectacular, además de volver a disfrutar de las gloriosas guerras de religión, tenemos otra vez (¡quién lo hubiera dicho!) teología en los periódicos; y no en L'Osservatore Romano o en el prodigioso Alfa y Omega, en donde dormitaba como una rancia antigüedad, sino en las mismísimas tribunas de opinión, disputando el sitio a la calderilla de las controversias nacionales o internacionales y adornándolas con el timbre de profundidad contemplativa de cuya carencia tanto nos lamentábamos, ese toque de seriedad que estremece el gesto del lector cada vez que se pronuncia el ominoso vocablo trascendencia; un vocablo cuyo sabor a muerte se diría calculado para convertir todo lo que le rodea en intrascendente.

En nuestro entorno, los militantes más patrióticos de la oposición transfiguran a sus líderes en iconos de la imaginería sacra y los más píos intelectuales de idéntica filiación se afanan abrillantando con aditivos dignos de la comida rápida las demostraciones medievales de la existencia de Dios en algunos medios especializados en el periodismo especulativo; cosa que no debería sorprendernos considerando que, como nos recuerda José María Ridao en su antología Por la gracia de Dios, en España la expresión "derecha liberal" ha designado frecuentemente una quimera, y el consenso letrado en torno a la separación entre la Iglesia y el Estado ha sido bastante ilusorio.

Últimamente se ha unido a la faena teológico-periodística el ilustre Peter Singer (¿El Dios del sufrimiento?, EL PAÍS del 1 de junio)*,mejor pertrechado de sentido del ridículo que nuestros sabios conservadores, relatándonos su polémica con Dinesh d'Souza sobre la existencia de Dios, tema que hasta ahora no habíamos incluido en la agenda de nuestros sobresaltos cotidianos. Así que, antes de que los tertulianos se vean obligados a posicionarse en torno a este problema y la disputa llegue al Parlamento, permítanme un aviso: el clásico pero imbatible argumento que presenta Singer -el sufrimiento de los justos y de los inocentes en este mundo- no prueba que Dios no exista (sólo Gustavo Bueno, hasta donde llega mi información, estaría en condiciones de acometer un programa científico de esta envergadura), sino que es un ser malo y despiadado, inferior en sensibilidad moral a muchas de sus criaturas, pues de otra manera su omnipotencia no podría tolerar ese dolor. Cierto.

Pero, en lugar de perder tiempo en refutaciones escolásticas contra los teólogos que extraen su malbaratada actualidad de estas controversias, ¿por qué no concentramos nuestros esfuerzos en las deidades accesorias que, día tras día, sirven en el mundo para justificar, no solamente el sufrimiento de los animales que tanto preocupa al profesor Singer, sino también el de millones de seres humanos cuya aspiración a la dignidad y a la felicidad es sacrificada en nombre de las más variadas causas, que, incluso aunque no lleven el nombre de Dios grabado en su frente, operan como iglesias triunfantes aplicadas a calmar la sed de trascendencia de los mortales?

El motivo último del rendimiento social de la religión reside en que ella es -junto con la patria, de la que resulta a menudo indisociable- la principal productora de una de las más tiránicas divinidades despiadadas de estos días, la identidad, elemento dominante de la nueva forma de pobreza material y moral que se extiende por nuestras sociedades sustituyendo el Estado de derecho por esos estados de emergencia que a veces amenazan con imponerse en Europa, y que aprovecha el vacío de proyecto político para ocupar el espacio público con conflictos privados, pasionales e irresolubles, que hacen aparecer a la democracia como un régimen superado y prescindible.

Quienes luchamos por una polis verdaderamente aconfesional hemos de defender hoy enérgicamente el derecho de los no creyentes, es decir, el derecho a no creer, pero no solamente en el Dios de Dinesh d'Souza, sino en ninguno de los dioses del sufrimiento, por muy aparentemente laicos que sean sus atuendos. No creo que nos resulte difícil detectar a nuestro alrededor la presencia de estos demonios de la trascendencia. Otro día les hago una lista.

José Luis Pardo es profesor titular de Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid.(el Pais 24-06-08)

(*) ¿El Dios del sufrimiento?

Vivimos en un mundo creado por un dios todopoderoso, omnisciente y absolutamente bueno? Los cristianos así lo creen. No obstante, todos los días nos enfrentamos a un motivo poderoso para dudarlo: en el mundo hay mucho dolor y sufrimiento. Si Dios es omnisciente, sabe cuánto sufrimiento hay. Si es todopoderoso, podría haber creado un mundo sin tanto dolor, y lo habría hecho si fuera absolutamente bueno. Los cristianos generalmente responden que Dios nos concedió el don del libre albedrío, y por lo tanto no es responsable del mal que hacemos. Pero esta respuesta no toma en cuenta el sufrimiento de quienes se ahogan en inundaciones, se queman vivos en incendios forestales provocados por un rayo o mueren de hambre o sed durante una sequía.

Los cristianos tratan de explicar este sufrimiento diciendo que todos los seres humanos son pecadores y merecen su suerte, por espantosa que sea. Pero los bebés y niños pequeños tienen las mismas probabilidades que los adultos de sufrir y morir en desastres naturales y parece imposible que lo merezcan.

Una vez más, algunos cristianos sostienen que todos hemos heredado el pecado original cometido por Eva, que desafió el decreto de Dios de no comer del árbol del conocimiento. Esta es una idea repelente por partida triple, ya que implica que el conocimiento es malo, que desobedecer la voluntad de Dios es el mayor de todos los pecados y que los niños heredan los pecados de sus antepasados y pueden ser justamente castigados por ellos.

Aun si aceptáramos todo esto, el problema sigue sin solución. Los animales también sufren a causa de las inundaciones, incendios y sequías y, puesto que no descienden de Adán y Eva, no pueden haber heredado el pecado original.

En tiempos pasados, cuando el pecado se tomaba más en serio que hoy en día, el sufrimiento de los animales planteaba un problema particularmente difícil a los pensadores cristianos. El filósofo francés del siglo XVII René Descartes lo resolvió mediante el drástico recurso de negar que los animales puedan sufrir. Sostenía que los animales eran simplemente mecanismos ingeniosos y que no se debían tomar sus chillidos y contorsiones como señal de dolor, de la misma manera que no se toma el ruido de un reloj despertador como señal de que tiene conciencia. Es poco probable que las personas que tienen un gato o un perro encuentren convincente ese argumento.

El mes pasado, en la Universidad de Biola, una escuela cristiana en el sur de California, debatí la existencia de Dios con el comentarista conservador Dinesh D'Souza. En los últimos meses, D'Souza ha insistido en discutir con ateos prominentes, pero a él también le costó trabajo encontrar una respuesta convincente al problema que he descrito.

Primero dijo que puesto que los seres humanos pueden vivir eternamente en el cielo, el sufrimiento de este mundo es menos importante que si nuestra vida en este mundo fuera la única que tuviéramos. Eso sigue sin explicar por qué un dios todopoderoso y absolutamente bueno lo permitiría. Por insignificante que sea este sufrimiento desde la perspectiva de la eternidad, el mundo estaría mejor sin él, o al menos sin la mayor parte de él. (Algunas personas afirman que necesitamos algo de sufrimiento para apreciar lo que es ser feliz. Tal vez, pero ciertamente no necesitamos tanto).

A continuación, D'Souza adujo que como Dios nos dio la vida, no estamos en condiciones de quejarnos si no es perfecta. Utilizó el ejemplo de un niño nacido sin una pierna. Dijo que si la vida en sí misma es un don, no se nos hace un daño si recibimos menos de lo que podríamos desear. En respuesta, señalé que nosotros condenamos a las madres que dañan a sus bebés mediante el uso de alcohol o cocaína durante el embarazo. No obstante, ya que le dan la vida a sus hijos, parece que según la opinión de D'Souza lo que hacen no tiene nada de malo.

Por último, D'Souza recurrió, como lo hacen muchos cristianos cuando se les presiona, a la afirmación de que no podemos esperar entender los motivos de Dios para crear el mundo tal como es. Es como si una hormiga tratara de entender nuestras decisiones, por lo insignificante que es nuestra inteligencia en comparación con la infinita sabiduría de Dios. (Ésta es la respuesta que se da de forma más poética en el Libro de Job). Pero una vez que abdicamos así de nuestra capacidad de raciocinio, bien podemos creer lo que sea.

Además, la afirmación de que nuestra inteligencia es insignificante en comparación con la de Dios presupone exactamente el punto que se está debatiendo: que existe un dios omnisciente, omnipotente y absolutamente bueno. Las evidencias que tenemos ante nuestros propios ojos indican que es más razonable creer que el mundo no fue creado por dios alguno. Si de cualquier forma insistimos en creer en la creación divina, nos vemos obligados a admitir que el dios que creó el mundo no puede ser todopoderoso y absolutamente bueno. O es malvado o no es muy hábil.

Peter Singer es profesor de bioética en la Universidad de Princeton. © Project Syndicate, 2008. Traducción de Kena Nequiz.

sábado, 17 de mayo de 2008

Cuatro «erres» contra el consumismo, por Leonardo Boff

El hambre es una constante en todas las sociedades históricas. Hoy, sin embargo, alcanza dimensiones vergonzosas y simplemente crueles. Revela una humanidad que ha perdido la compasión y la piedad. Erradicar el hambre es un imperativo humanístico, ético, social y ambiental. La condición previa más inmediata y posible, que debe ser puesta inmediatamente en práctica es un nuevo patrón de consumo.

La sociedad dominante es evidentemente consumista. Da centralidad al consumo privado, sin auto-límite, como objetivo de la propia sociedad y de la vida de las personas. Consume no sólo lo necesario, lo que es justificable, sino lo superfluo, lo que es cuestionable. Este consumismo sólo es posible porque las políticas económicas que producen los bienes superfluos son continuamente alimentadas, apoyadas y justificadas Gran parte de la producción se destina a generar aquello que en la realidad no precisamos para vivir decentemente.

Como se trata de lo superfluo, se recurre a mecanismos de propaganda, de marketing y de persuasión para inducir a las personas a consumir y a hacerlas creer que lo superfluo es necesario y que es una fuente secreta de felicidad.

Lo fundamental para este tipo de marketing es crear hábitos en los consumidores hasta que se cree en ellos una cultura consumista y una necesidad imperiosa de consumir. Se suscitan más y más necesidades artificiales y en función de ellas se monta el engranaje de la producción y de la distribución. Las necesidades son ilimitadas, por estar ancladas en el deseo que, por naturaleza, es ilimitado. Por esta razón, la producción tiende a ser también ilimitada. Surge entonces una sociedad, ya denunciada por Marx, marcada por fetiches, abarrotada de bienes superfluos, punteada de centros comerciales, verdaderos santuarios del consumo, con altares llenos de ídolos milagreros, pero ídolos al fin y al cabo; una sociedad insatisfecha y vacía porque nada la sacia. Por eso, el consumo es creciente y nervioso, sin que sepamos hasta cuándo la Tierra finita aguantará esta explotación infinita de sus recursos.

No causa sorpresa el hecho de que el presidente Bush convoque a la población a consumir más y más y así salvar la economía en crisis, lógico, a costa de la sostenibilidad del planeta y de sus ecosistemas. Contra eso, cabe recordar las palabras de Robert Kennedy el 18 de marzo de 1968: «No encontraremos un ideal para la nación ni una satisfacción personal en la mera acumulación ni en el mero consumo de bienes materiales. El PIB no contempla la belleza de nuestra poesía, ni la solidez de los valores familiares, no mide nuestro ingenio, ni nuestro valor, ni nuestra compasión, ni nuestro amor a la patria. Mide todo menos aquello que hace la vida verdaderamente digna de ser vivida». Tres meses después fue asesinado.

Para hacer frente al consumismo urge que seamos de modo consciente anticultura, en ejecicio. Hay que incorporar a la vida cotidiana las cuatro «erres» principales: reducir los objetos de consumo, reutilizar los que ya hemos usado, reciclar los productos dándoles otra finalidad, y finalmente, rechazar lo que el marketing, descarada o sutilmente, nos empuja a consumir.

Sin este espíritu de rebeldía consecuente contra todo tipo de manipulación del deseo y con la voluntad de seguir otros caminos dictados por la moderación, por la justa medida y por el consumo responsable y solidario, corremos el peligro de caer en las insidias del consumismo, aumentando el número de hambrientos y empobreciendo el planeta ya actualmente más y más devastado.


Fuente: Koinonia

sábado, 19 de abril de 2008

Comensalidad: rehacer la humanidad, por Leonardo Boff

Comensalidad significa comer y beber juntos alrededor de la misma mesa. Ésta es una de las referencias más ancestrales de la familiaridad humana, pues en ella se hacen y se rehacen continuamente las relaciones que sostienen la familia.

La mesa, antes que a un mueble, remite a una experiencia existencial y a un rito. Es el lugar privilegiado de la familia, de la comunión y de la hermandad. En ella se comparte el alimento y con él se comunica la alegría de encontrarse, el bienestar sin disimulos, la comunión directa que se traduce en los comentarios sin ceremonia de los hechos cotidianos, en las opiniones sin censura de los acontecimientos de la crónica local, nacional e internacional.

Los alimentos son algo más que cosas materiales. Son sacramentos de encuentro y de comunión. El alimento es apreciado y es objeto de comentarios. La mayor alegría de la madre o de quien cocina es notar la satisfacción de los comensales.

Pero debemos reconocer que la mesa es también lugar de tensiones y de conflictos familiares, donde las cosas se discuten abiertamente, se explicitan las diferencias y pueden establecerse acuerdos, donde existen también silencios perturbadores que revelan todo un malestar colectivo. La cultura contemporánea ha modificado de tal forma la lógica del tiempo cotidiano en función del trabajo y de la productividad que ha debilitado la referencia simbólica de la mesa. Ésta ha quedado reservada para los domingos o para los momentos especiales, de fiesta o de aniversario, cuando los familiares y amigos se encuentran. Pero, por regla general, ha dejado de ser el punto de convergencia permanente de la familia. La mesa familiar ha sido sustituida lamentablemente por el fast food, comida rápida que sólo hace posible la nutrición, pero no la comensalidad.

La comensalidad es tan central que está ligada a la propia esencia del ser humano en cuanto humano. Hace siete millones de años habría comenzado la separación lenta y progresiva entre los simios superiores y los humanos, a partir de un ancestro común. La especificidad del ser humano surgió de forma misteriosa y de difícil reconstrucción histórica. Sin embargo, etnobiólogos y arqueólogos llaman nuestra atención sobre un hecho singular: cuando nuestros antepasados antropoides salían a recolectar frutos, semillas, caza y peces no comían individualmente lo que conseguían reunir. Tomaban los alimentos y los llevaban al grupo. Y ahí practicaban la comensalidad: distribuían los alimentos entre ellos y los comían grupal y comunitariamente.

Así, la comensalidad, que supone la solidaridad y la cooperación de unos con otros, permitió el primer salto de la animalidad en dirección a la humanidad. Fue sólo un primerísimo paso, pero decisivo, porque le cupo inaugurar la característica básica de la especie humana, diferente de otras especies complejas (entre los chimpancés y nosotros hay solamente un 1,6% de diferencia genética): la comensalidad, la solidaridad y la cooperación en el acto de comer. Y esa pequeña diferencia marca toda la diferencia.

Esa comensalidad que ayer nos hizo humanos, continúa todavía hoy haciéndonos siempre de nuevo humanos. Por eso, importa reservar tiempos para la mesa en su sentido pleno de la comensalidad y de la conversación libre y desinteresada. Ella es una de las fuentes permanentes de renovación de la humanidad hoy globalmente anémica.


Fuente: Koinonia

Encuentro de Tierra, Alma y Solidaridad en Estella, 2, 3 y 4 de mayo


Por fin ancló este común anhelo de reunirnos las gentes, movimientos y redes que vibramos con la Tierra, con el Alma y con la Solidaridad. Ya hay un lugar y un tiempo para que este deseo compartido encarne y florezca. Tras reiterados intentos, ya hemos puesto la maquinaria organizativa en marcha.

Otro mundo sostenible sólo es posible si aprendemos a reconocernos como parte de una cadena ininterrumpida e inextinguible de latidos, de vida, que garantizan el futuro de todo esfuerzo colectivo. Os invitamos a esta encrucijada de caminos, a este espacio para el mutuo enriquecimiento, para el compartir y cocrear juntos un nuevo mundo.

Desde la la Asociación Selba Vida Sostenible y la Asociación Alalba estamos convencidos/as de que ha llegado el momento de buscar un espacio para el encuentro y el diálogo entre las diversas gentes, grupos y movimientos que ofrecemos alternativas al actual paradigma dominante.

Hoy más que nunca movimientos y redes de uno y otro tipo están llamados a “fecundarse”, inspirarse mutuamente y ofrecer al conjunto de la ciudadanía una idea más sintética, inclusiva, y unitaria del otro mundo posible, entendiendo que la unidad no significa uniformidad, sino el marco para una creciente y enriquecedora diversidad.

Consideramos que el desafío no estriba tanto en la caída o el desplome del viejo orden dominante, sino en la iniciativa, creatividad y voluntad para crear un nuevo orden más bello, justo y fraterno, en el que las tres dimensiones del Ser, a las que alude Satish Kumar, Tierra, Alma y Sociedad, “se nutran, retroalimenten e interactúen mutuamente”.

Consideramos un importante paso adelante el darnos a conocer la gente que trabaja aquí y allá por una gestión sostenible del territorio y la restauración de la Tierra, una soberanía alimentaria y alimentación más sana, una vivienda más saludable y accesible, por unas ciudades a escala humana y la multiplicación de comunidades sostenibles y ecoaldeas, un comercio e intercambio sin abusos, una producción artesanal y economía alternativa y solidaria, un consumo responsable, una educación que facilite el despliegue total del ser, una salud y medicina más natural e integral, una existencia más armoniosa y consciente… Estamos convencidos/as de que unas y otras gentes y redes están llamadas a reconocerse en su complementariedad y a ir configurando una visión común del otro mundo posible.

Con esta finalizada hemos organizado esta cita abierta de Estella, e invitado a cuantos movimientos en el marco del estado, ofrecen propuestas positivas, posibles y con una intención claramente constructiva. Creemos que el futuro está de parte de los movimientos y redes que, más allá de una crítica fácil del sistema, plantean nuevos horizontes, nuevas formas de relación humana, de relación con la madre Tierra y son capaces de ponerlas en práctica, proporcionando así un modelo que puede ser imitado y seguido por otros.

En el alumbramiento de ese otro mundo posible, no podemos dejar de lado aquella parte del Ser que alude a lo más profundo de nosotros, a nuestra alma. “Si no cuidamos el alma, dice Satish Kumar, no podremos cuidar la tierra y la sociedad”, pues son las sombras de nuestra alma las que provocan sombras en el mundo en que vivimos. “Cuidamos nuestro cuerpo y nuestro espíritu a través del ejercicio del silencio, la meditación, el estudio, el arte, la austeridad y el contacto reverencial con la naturaleza”. De ahí nuestro interés en una confluencia también necesaria con las redes de desarrollo personal, de crecimiento interno, de nueva conciencia emergentes que participan de una visión abierta, universal y no doctrinaria

El futuro ya nos ha alcanzado. Pongamos pues nuestras visiones y propósitos en común. El encuentro tendrá lugar en Estella el 2, 3 y 4 de Mayo y para ello hemos comenzado a establecer los contactos oportunos.

Si formáis parte de grupo, movimiento o red ya constituidos, afines al anhelo de síntesis aquí esbozado, y deseáis dar a conocer en el encuentro vuestro testimonio, visión, experiencia, proyectos…, podéis contactarnos en el 606695452 o escribirnos a coordinacion@portaltierra.org

¡¡Bienvenidos/as a Estella-Lizarra!! ¡¡Bienvenidos/as a esta cita de unidad en la diversidad, a este encuentro entre la Tierra y el Cielo!!

(Si comulgas con los objetivos aquí apuntados, ayúdanos a difundir la información.
¡Gracias por compartir este común empeño!)


Más información del Encuentro en Portal Tierra

Fuente: Asociación Alalba
Fe, Diálogo y Encuentro

www.portaldorado.com
www.foroespiritual.org
www.portaltierra.org

Física moderna y budismo apelan por igual a la compasión universal


El físico Victor Mansfield analiza la concordancia entre ambas líneas de conocimiento y sus aplicaciones

El físico norteamericano de la universidad estadounidense de Colgate, Victor Mansfield, publicó recientemente un libro titulado: Tibetan Buddhism and Modern Physics: Toward a Union of Love and Knowledge, en el que se aborda el tema de la relación existente entre la religión budista y la física cuántica. Principios como el vacío y la indivisibilidad o interconexión de todas las realidades aparecen en ambas líneas de conocimiento, señala el autor. Enmarcada en la ya tradicional síntesis entre cuántica y espiritualidad oriental, esta obra concluye que, dado que la religión budista apela a la compasión y que la ciencia moderna también ha descubierto valores similares, esta última debería servir para mejorar el mundo y garantizar la felicidad de todos. El prólogo ha sido escrito por el Dalai Lama. Por Yaiza Martínez.


Víctor Mansfield, profesor de física y de astronomía de la Universidad de Colgate del estado de Nueva York, en Estados Unidos, acaba de publicar un libro titulado Tibetan Buddhism and Modern Physics: Toward a Union of Love and Knowledge (Budismo tibetano y física moderna: hacia la unión entre amor y conocimiento), en el que se vuelve a abordar la relación que, para diversos autores y pensadores, existe entre la religión budista y la física moderna.

Publicada por la editorial Templeton Foundation Press de la Fundación John Templeton, la obra se centra en las complejas cuestiones del diálogo y la colaboración entre budismo y ciencia, revelando las conexiones y diferencias existentes entre ambas cosmovisiones, que a priori podría parecer que no tienen nada en común.

Asimismo, el libro responde a la sincera petición del Dalai Lama de que se desarrolle una colaboración entre ciencia y Budismo, tal y como se muestra en la introducción a la obra, escrita por el propio Tenzin Gyatso. Por otro lado la llamada Oficina de Su Santidad se encargará de la traducción de la obra al chino y al tibetano.

El principio del vacío

Con un lenguaje claro y atractivo, Tibetan Buddhism and Modern Physics describe cómo el principio del vacío o sunyata (lo carente de realidad, sin identidad, lo deshabitado), núcleo filosófico del budismo tibetano, está íntimamente relacionado con la no-localidad cuántica y otras características fundacionales de la mecánica de la física subatómica.

Detalladas conexiones entre el vacío, el principio de la relatividad, y la naturaleza del tiempo también han sido exploradas por el autor. Para los budistas tibetanos, la interconexión profunda que implica el vacío demanda la práctica de la compasión universal.

Dada la relación que Mansfield y otros pensadores han visto entre dicho sunyata y el vacío descrito por la física cuántica, esta rama de la ciencia debería animar también a una actitud compasiva hacia todo lo que nos rodea.

Pero el libro no se centra sólo en las similitudes entre física cuántica y budismo, sino que también explora un conflicto significativo que surge entre ambas líneas de conocimiento: las consideraciones acerca de la causalidad. En física, la causalidad se limita a describir la relación entre causas y efectos.

En el budismo, por el contrario, la causalidad ha tenido siempre un significado espiritual, esto es, jamás es ciega sino que está llena de sentido (los actos de cada sujeto tienen efectos y estos efectos volverán siempre al sujeto por la interdependencia entre éste y la totalidad del cosmos). En resumen, nadie puede librarse de su karma.

Ciencia y compasión


Según publica Templeton Press, el libro concluye con una respuesta a la pregunta: ¿cómo podría el viaje a través de la física moderna y el budismo tibetano aplicarse a un mundo en la actualidad dolorosamente polarizado? Es decir, que el mensaje central de la obra es que la compasión universal puede acompañar la expansión de la visión científica, uniendo de esta manera el amor al conocimiento más profundo de la realidad.

En esta línea, en la introducción que antes hemos mencionado a la obra, el Dalai Lama declara “no tengo ninguna duda de que la ciencia y la tecnología pueden contribuir a la felicidad de todos nosotros, y de que la ciencia es una vasta y hermosa fuente de conocimiento. Sin embargo, a pesar de sus logros en numerosos campos, aún no hemos dado con la forma de aplicar la ciencia y la tecnología a la erradicación de la infelicidad que atenaza a tanta gente en el mundo”.

El Dalai Lama añade, “ciertamente, creo que el remedio básico para el sufrimiento anímico, por naturaleza, radica en la mente misma y que el potencial para la resolución real de los problemas de la mente existe sólo en el nivel mental. Por consiguiente, aunque necesitamos evidentemente de la ciencia y de la tecnología, también necesitamos de nuestra espiritualidad, del trabajo en el corazón y en la compasión que apuntalan nuestra felicidad esencial”.

Tanto la tradición budista como la ciencia moderna están ocupadas en conocer la realidad a diversos niveles, a través de la investigación, y no sólo teóricamente sino también en la práctica. Tanto si nos acercamos al mundo a través de la ciencia como si lo hacemos a través de la espiritualidad, debemos aceptarlo tal y como es, señala el Dalai Lama.

Verdad en ambas direcciones

Antes de Mansfield, otros físicos han explorado la conexión entre la física moderna y las filosofías orientales. El primero en hacerlo fue el norteamericano de origen austriaco Fritjof Capra, que en 1975 publicó “El Tao de la Física”, en el que se exploraban las correspondencias entre las teorías de la física cuántica y tradiciones místicas como el Hinduismo, el Budismo o el Taoísmo. En esta obra, Capra demostró que la visión que poseen físicos y místicos presenta ciertos paralelismos y que la religión o el misticismo pueden acercarse a la ciencia, aunque sean aparentemente irreconciliables.

Otros textos que han analizado el estrecho vínculo entre física moderna y filosofías orientales han sido “La Danza de los Maestros de Wu Li”, de Gary Kuzav o “El infinito en la palma de la mano”, de Matthieu Ricard y Xuan Thuan Trinh.

Todos estos autores coinciden en señalar los puntos de concordancia entre filosofías orientales y ciencia moderna. Entre ellos, además de la concepción del vacío, se encuentra la idea del universo como una totalidad indivisible, es decir, la interconexión entre todas las cosas, particularmente entre el observador y lo observado, eje central de la teoría de la relatividad y de la mecánica cuántica.

Las causas de estas similitudes podrían encontrarse, según algunos, en que en ambas líneas de investigación se hace un esfuerzo igualmente riguroso por avanzar y profundizar en el conocimiento de la realidad y, por lo tanto, se alcanzarían conclusiones igualmente verdaderas en ambas direcciones.


Fuente: Tendencias 21

El camino al que invitan las tradiciones es un camino de sutilidad, por Marià Corbí


Fragmento del libro de Marià Corbí:
"Hacia una espiritualidad laica - Sin creencias, sin religiones, sin dioses"




El camino de la espiritualidad es el camino de la sutilización porque es la vía al refinamiento del conocer y del sentir.

Los humanos somos unos seres que precisamos depredar el entorno para mantenernos vivos. Como depredadores que somos, tenemos que matar y destruir para vivir. El mundo en que vivimos y que sentimos es nuestro campo de caza. Nos vemos forzados, irremisiblemente, a concebir y sentir el mundo que nos rodea y a nosotros mismos como el campo de caza de un cazador. Nuestros procesos culturales han sofisticado mucho el campo de caza y la actuación del cazador, pero, en definitiva, no han transformado, en lo más mínimo, nuestra condición, ni pueden, ni deben hacerlo.

Esta es nuestra condición y nuestro destino: vivir depredando, subsistir matando y destruyendo. En sí no tiene nada de malo o de indigno. Somos, por añadidura, unos depredadores culturales. Utilizamos nuestras creaciones culturales para depredar con más eficacia. Esa es la base donde necesariamente hacemos pie. Negarla o revelarse contra ella sería negar nuestra condición y caer en el vacío de la irrealidad.

Sin embargo, según el testimonio de todas las tradiciones religiosas y de todos los maestros, nuestra condición de depredadores en el conocer, el percibir y el sentir no es nuestra única posibilidad. Tenemos otra, verdaderamente increíble para un depredador: la capacidad de percibir, conocer y sentir todo lo que nos rodea, y a nosotros mismos, de una forma que ya no es la propia de un grupo de cazadores en un campo de caza; contamos con la posibilidad de conocer y sentir desde la más completa gratuidad, sin buscar nada.

Aunque nos resulte increíble, los maestros lo testifican universal-mente: podemos conmovernos hasta la última fibra de nuestro ser y, conmovidos, conocer lo que nos rodea y a nosotros mismos, sin que esa conmoción y ese conocimiento nos comporten ningún beneficio ni pretendamos conseguir nada. Podemos conocer y sentir como puros testigos desinteresados.

Además de nuestra condición básica, fundamental e irrenuncia-ble, de depredadores en un campo de caza, podemos ser, también, luz vibrante frente a toda esta maravilla que nos rodea; podemos ser calor que se transforma en luz frente al esplendor que nos rodea.

Cuando un ser vivo necesitado, estructurado para vivir de matar y depredar, aprende a conocer y a sentir así, su conocer y su sentir se hacen sutiles y etéreos. Cuando así aprende a conocer y a sentir con esa gratuidad y desinterés, decimos que se ha espiritualizado, que se ha hecho tan inasible como el aire.

Para un ser necesitado, lo que no tiene una relación directa o indirecta con sus necesidades es como si no existiera. Todo lo que se sitúa más allá de los parámetros de realidad y valor que construye su necesidad es huidizo, sutil, como si no existiera.

Cuando el ser humano aprende a conocer y a sentir gratuitamente, se hace capaz de conocer y sentir lo que es «nada» para su necesidad, lo que carece de relación con su mundo de realidad.

El mundo que estructura nuestra percepción, el que articula nuestro conocimiento y nuestro sentir es como un gran círculo cuyo centro es un núcleo de necesidades, el «ego». Todo se estructura con relación a ese centro. Nuestro «yo» es como una casa en el centro del círculo.

En nuestra vida cotidiana sólo salimos de casa a cazar, y cuando salimos es para volver otra vez a casa, con una pieza al hombro. Nuestro mundo es exclusivamente un campo de caza, y toda incursión en ese mundo con la percepción, el conocimiento o el sentimiento es una caza. Éste es el sentido de nuestra vida: ir y venir de casa al campo de caza y del campo de caza a casa.

La oferta de las tradiciones religiosas y de los maestros espirituales es totalmente ajena a esta nuestra manera espontánea de proceder. Su oferta es para nosotros algo inconcebible, extremadamente desconcertante y nuevo. Proponen que aprendamos a conocer, a sentir y a percibir sin el punto de referencia de las necesidades del ego. Nos proponen la posibilidad de un conocer y de un sentir no egoísta. Eso supone que desarticulemos nuestra construcción del mundo y, por tanto, nuestra construcción del conocer y del sentir egoísta. Entonces, quien mira al mundo no es ya un centro de necesidades, sino sólo un testigo imparcial.

Eso es la sutilización; eso es la espiritualización.

Cuando se mira, se comprende y se siente lo que hay sin tener en cuenta las necesidades, en el centro del círculo no hay nadie, porque el yo sólo es un núcleo articulado de necesidades. Puesto que en el centro del círculo no hay nadie, tampoco hay círculo. Nada se estructura en torno de nada. Esa es la percepción de la dimensión absoluta de lo real. Para un pobre animal viviente y necesitado, nada hay más inasible y más sutil que eso.

Puesto que nadie es un centro de necesidad, no hay ni campo de caza ni cazador. El mundo es un enigma sin fin que se dice a sí mismo sin que ningún cazador le imponga lo que ha de decir.

El mundo no es un círculo con un centro, no tiene esa estructura egocentrada, es un océano sin fronteras y sin puntos de referencia.

Cuando alguien, no un ego necesitado, sale al mundo a percibir, a sentir y a conocer, nada es da según la medida de alguien, todo es desconcertantemente libre y sin referencia a nadie. Cuando se sale así, no se sale a cazar porque ya no existe la caza, ni nadie puede volver a casa cargado con una pieza, porque ni hay cazador, ni hay pieza, ni hay casa adonde volver.

Cuando el que mira no mira como necesitado, se quiebra la dualidad que se formaba entre el ego —núcleo de necesidades—, y el mundo —campo de caza—. Puesto que se rompe la dualidad, todo se hace no-dos.

Lo que entonces hay es conocer y sentir, pero nadie conoce y siente. Ni se conoce ni se siente nada concreto. Se trata de un auténtico conocimiento y de un auténtico sentir y amor, pero sin que sea posible decir, yo, tú, eso, mío o nuestro. En la experiencia espiritual, el animal que somos conoce, siente y percibe, realmente y sin dudar; y lo que percibe y conoce, según sus criterios de realidad, es nada.

Dicen los maestros que lo que se conoce y siente desde ahí es una «ausencia», la ausencia de todo lo que para el animal es realidad. Pero la carne conoce y siente esa ausencia realmente y no como una nada, sino como una «presencia».

Podría decirse que el misterio de lo que hay testifica y se conmueve frente al misterio de lo que hay; y se hace patente, a la vez, que el testigo es ese misterio.

La transformación a la que invitan las tradiciones espirituales es el paso del depredador al testigo desinteresado y vibrante; del depredador al amante. Quien acierta a conocer y sentir sin estar sometido a la perspectiva de la necesidad, a la estructura de los deseos del ego, adquiere un conocer y sentir libre, porque sólo la necesidad somete. Para conocer y sentir gratuitamente, el cuerpo no es un obstáculo, porque todo él es un perceptor, un sensor. Todo nuestro cuerpo es un ojo. Somos como los querubines, ojos por todas las partes de nuestro ser. También nuestro cuerpo es un sensor. Toda nuestra carne puede conmoverse, toda ella puede convertirse en corazón, en amor. Así, nuestro cuerpo ha de convertirse en luz y calor; todo él ha de ser lucidez conmovida. Eso es lo que los maestros del espíritu dicen cuando hablan de nuestro cuerpo como un cuerpo de luz y de fuego. Eso es lo que ellos llaman sutilizar nuestro ser, espiritualizarlo.

Nuestro cuerpo no es sólo la carne de un viviente necesitado sino también un puro perceptor, un fino sensor desinteresado y un testigo capaz de conmoverse hasta sus raíces con lo que hay, no sólo porque nos sirve, sino simplemente porque está ahí, porque existe, por su novedad sin fin y por la maravilla con la que nos habla.

Nuestra carne no es opaca. Somos seres luminosos porque nuestro mismo cuerpo es sutilidad. Y dicen los maestros que esa condición de testigos vibrantes y desinteresados es nuestra propia naturaleza.

Llegar a hacer de todo nuestro ser y de toda nuestra carne, ojos y corazón desinteresado, luz y fuego, sutilidad, espiritualidad, no es someternos a una sobrecarga desmesurada para nuestra humilde condición de animales, sino que, por el contrario, según los maestros ésa es nuestra condición propia.

p. 295 a 299

Fuente: Centro de Estudio de las Tradiciones Religiosas (CETR)

Más información sobre el libro en la web del CETR

Otros artículos de Marià Corbí en este blog:

Nuevo libro de Marià Corbí: Hacia una espiritualidad laica

Otra espiritualidad es posible y necesaria
¿Es real el crecimiento del interés por la religión?
Sin creencias y con "fe"

Vídeo: El Poder del Ahora, de Eckart Tolle

Fragmento de la película documental Mentes Brillantes en el que Tolle expone en pocas palabras la visión que transmite su maravilloso libro El Poder del Ahora.





"Uno de los mejores libros publicados en muchos años. Cada frase resuena a verdad y poder."


Deepak Chopra


"El Ser es la Vida Una, eterna y siempre presente, que está más allá de las miles de formas de vida que están sujetas al nacimiento y a la muerte. Sin embargo, el Ser no sólo está más allá sino que también está profundamente dentro de cada forma de vida, constituyendo su esencia más invisible e indestructible.

Esto significa que puedes acceder al Ser ahora mismo, porque es tu yo profundo, tu verdadera naturaleza. Pero no trates de asirlo con la mente, no intentes entenderlo. Sólo puedes conocerlo cuando la mente se aquieta, cuando estás plena e intensamente presente en el Ahora.

Recuperar la conciencia de Ser y permanecer en ese estado de "sensación-realización" es lo que es la Iluminación."

Eckhart Tolle

jueves, 17 de abril de 2008

Entrevista a nuestro compañero, el maestro Dokushô Villalba

Jesús Quintero (El loco de la colina) ha entrevistado a nuestro compañero y amigo, el maestro zen Dokushô Villalba, en su programa de televisión Ratones Coloraos que emite Canal Sur TV. Es una entrevista muy interesante, dura 17 minutos. Vale la pena pues está colmada de plena sabiduría, de esa que el mundo de hoy necesita.




Fuente: Comunidad Budista Soto Zen

sábado, 29 de marzo de 2008

¿Cuál será el próximo paso?, por Leonardo Boff

La situación actual de la Tierra y de la Humanidad nos hace pensar. La aldea global se ha consolidado. Ocupamos prácticamente todo el espacio terrestre y explotamos el capital natural hasta los confines de la materia y de la vida, a través de la razón instrumental-analítica.

La pregunta que se plantea ahora es: ¿cuál será el próximo paso?, ¿más de lo mismo? Pero eso es muy arriesgado porque el paradigma actual está asentado sobre el poder como dominación de la naturaleza y de los seres humanos. No debemos olvidar que el ser humano ha creado la máquina de muerte que puede destruirnos a todos y destruir la vida de Gaia. Ese camino parece haberse agotado. Del capital material tenemos que pasar al capital espiritual. El capital material tiene límites y se agota. El espiritual es ilimitado, inagotable. No hay límites para el amor, la compasión, el cuidado, la creatividad, realidades intangibles que configuran el capital espiritual.

Éste ha sido bastante poco explorado por nosotros, pero puede representar la gran alternativa. La centralidad del capital espiritual reside en la vida, la alegría, en la relación inclusiva, en el amor incondicional y en la capacidad de trascendencia. No significa que tengamos que prescindir de la tecnociencia. Sin ella no atenderíamos las necesidades humanas, pero ella ya no destruiría la vida. Si en el capital material la razón instrumental era su motor, en el capital espiritual es la razón cordial y sensible la que organizará la vida social y la producción. En la razón cordial están radicados los valores; de ella se alimenta la vida espiritual pues produce las obras del espíritu que mencionamos antes: el amor, la solidaridad y la trascendencia.

Si en el tiempo de los dinosaurios hubiera habido un observador hipotético que se hubiera preguntado por el próximo paso de la evolución probablemente habría dicho: la aparición de especies de dinos todavía mayores y más voraces. Pero se habría engañado. Nunca habría podido imaginar que de un pequeño mamífero que vivía en la copa de los árboles más altos, alimentándose de flores y de brotes y temblando de miedo de ser devorado por los dinosaurios irrumpiría, millones de años más tarde, algo absolutamente impensado: un ser de conciencia y de inteligencia −el ser humano− con una cualidad de vida totalmente distinta a la de los dinosaurios. Fue un paso diferente.

Creemos que ahora, de otro paso, podrá surgir un ser humano marcado por el inagotable capital espiritual inagotable. Ahora será el mundo del ser más que el mundo del tener.

El próximo paso, entonces, sería exactamente éste: descubrir este capital espiritual inagotable y empezar a organizar la vida, la producción, la sociedad y la cotidianidad a partir de él. Entonces la economía estará al servicio de la vida y la vida se empapará de los valores de la alegría y la autorrealización, una verdadera alternativa al paradigma vigente.

Pero este paso no es mecánico. Es voluntario, es decir, es algo que se ofrece a nuestra libertad. Podemos acogerlo o podemos rechazarlo. No se identifica con ninguna religión Es algo anterior, que emerge de las virtualidades de la evolución consciente. Quien lo acoge vivirá otro sentido de vida, vivenciará también un nuevo futuro. Los otros seguirán sufriendo los impases del actual modo de ser y se preguntarán angustiados por su futuro y hasta por la eventual desaparición de la especie humana.

Estimo que la actual crisis mundial nos abre la posibilidad de un paso nuevo rumbo a este modo de ser más alto. Se dice que Jesús, Francisco de Asís, Gandhi y tantos otros maestros del pasado y del presente habrían dado ya anticipadamente este paso.


Fuente: Koinonia