viernes, 27 de enero de 2012

La Bolsa de Petróleo iraní y la desaparición del dolar


por Krassimir Petrov (*)

1) La Economía de los Imperios

Una nación-estado le cobra impuestos a sus propios ciudadanos, mientras que un imperio le cobra impuestos a otras naciones-estados. La historia de los imperios, desde los Griegos y Romanos, a los Otomanos y Británicos, enseña que la base económica de cada imperio radica en cobrar impuestos a otras naciones. La habilidad imperial de cobrar impuestos siempre ha descansado en una economía mejor y más fuerte, y como consecuencia, un ejército mejor y más fuerte. Una parte de lo cobrado en impuestos fue a mejorar el estándar de vida del imperio; la otra parte fue a fortalecer la dominación militar necesaria para imponer el cobro de esos impuestos.


Históricamente, cobrar impuestos al estado súbdito ha tomado diferentes formas - generalmente oro y plata, donde aquellos eran considerados dinero, pero también esclavos, soldados, cosechas, ganado u otros elementos agrícolas y recursos naturales, cualquier bien económico que el imperio demandaba y el estado súbdito podía enviar. Históricamente, los impuestos imperiales siempre ha sido directos: el estado sometido entregaba los bienes económicos directamente al imperio.

Por primera vez en la historia, en el siglo veinte, Norteamérica fue capaz de cobrar impuestos al mundo de manera indirecta, a través de la inflación. No impuso el pago directo de impuestos como hicieron todos los imperios precedentes, sino que distribuyó su propia moneda, el dólar estadounidense, a otras naciones e intercambio por bienes con la consecuencia deseada de inflar y devaluar ésos dólares y pagar más tarde cada dólar con bienes de menor valor económico - la diferencia capturaba el impuesto imperial estadounidense.

Aquí está como sucedió.

A comienzos del siglo veinte, la economía de Estados Unidos comenzó a dominar la economía mundial. El dólar estadounidense estaba ligado al oro, por lo tanto el valor del dólar ni aumentaba, ni disminuía, sino que mantenía la misma cantidad de oro.
La Gran Depresión, con su inflación precedente de 1921 a 1929 y sus subsecuentes déficit gubernamentales crecientes, habían incrementado sustancialmente la cantidad de dinero en circulación, y por lo tanto hizo que el respaldo de dólares estadounidenses por oro fuera imposible.

Esto condujo a que Roosevelt desacoplara el dólar del oro en 1932. Hasta ese punto, los Estados Unidos pueden haber bien dominado la economía mundial, pero desde un punto de vista económico, no era un imperio. El valor fijo del dólar no le permitía a los norteamericanos extraer beneficios económicos de otros países dándoles dólares convertibles a oro.

Económicamente, el Imperio Americano nació con Bretton Woods en 1945. El dólar estadounidense no era totalmente convertible a oro, pero se hizo convertible a oro únicamente para gobiernos extranjeros. Esto instituyó al dólar como la moneda de reserva del mundo. Esto fue posible, porque durante la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos proveyeron a sus aliados con provisiones, demandando oro como pago, por lo tanto acumulando una porción importante del oro del mundo.

Un imperio no hubiera sido posible si, siguiendo los Acuerdos de Bretton Woods, el suministro de dólares se hubiera mantenido limitado y dentro de la disponibilidad de oro, a un total intercambio de devolución de dólares por oro. Sin embargo, la política de armas-y-manteca de la década de 1960 fue una política imperial: el suministro de dólares fue implacablemente incrementado para financiar Vietnam y la Great Society de Lyndon B. Johnson. Muchos de esos dólares fueron entregados a extranjeros a cambio de bienes económicos, sin la posibilidad de comprárselos nuevamente al mismo valor.


El incremento de dólares en manos de extranjeros a través del persistente déficit comercial de Estados Unidos fue el equivalente a un impuesto - el clásico impuesto inflacionario que un país impone a sus propios ciudadanos, esta vez alrededor de un impuesto inflacionario que Estados Unidos impuso al resto del mundo.

Cuando en 1970-1971 los extranjeros demandaron un pago por su dólares en oro, el gobierno de Estados Unidos falló en sus pagos el 15 de agosto, 1971. Mientras que la historia popular dice que esto "cortó el lazo entre el dólar y el oro", en realidad la negativa de devolver el oro fue un acto de bancarrota de parte del gobierno de los Estados Unidos.

Esencialmente, los Estados Unidos se declararon a sí mismo como un Imperio. Habían extraído una enorme cantidad de bienes económicos del resto del mundo, sin intención o capacidad de devolver esos bienes, y el mundo estuvo impotente para responderle - el mundo recibió un impuesto y no pudo hacer nada al respecto.

Desde este punto, para sostener el Imperio Americano y continuar imponiendo impuestos al resto del mundo, los Estados Unidos tuvieron que forzar al mundo para qué continúe aceptando dólares en continua depreciación como intercambio de bienes económicos y para que tenga más y más de esos dólares depreciados. Tuvo que darle al mundo una razón económica para que los tenga y la razón fue el petróleo.

En 1971, a medida que se hacía más claro que el gobierno de los Estados Unidos no iba a ser capaz de comprar de nuevo su dólares en oro, hizo en 1972-73 un inflexible arreglo con Arabia Saudita para apoyar el poder de la Casa de Saud a cambio de aceptar únicamente dólares estadounidenses por su petróleo. El resto de la OPEC tuvo que imitarlo y también aceptó solamente dólares. Ya que el mundo tenía que comprar petróleo de los países petroleros árabes, esta fue la razón de tener dólares como método de pago para el petróleo.
Sea que el mundo necesitaba cada vez mayores cantidades de petróleo a precios cada vez mayores, la demanda de dólares de parte del mundo únicamente podría aumentar. A pesar de que los dólares ya no podían ser intercambiados por oro, ahora ellos eran intercambiables por petróleo.

La esencia económica de este arreglo fue que el dólar ahora estaba respaldado por petróleo. Mientras que este fue el caso, el mundo tuvo que acumular cantidades de dólares cada vez mayor, porque necesitaban esos dólares para comprar petróleo. Mientras que el dólar fue el único método aceptable de pago para el petróleo, su dominación del mundo estaba asegurada, y el Imperio Americano podría continuar cobrando impuestos al resto del mundo.

Si, por alguna razón, el dólar pierde su respaldo de petróleo, el Imperio Americano deja de existir.

Por lo tanto, el Imperio sobreviviente dictaminó que el petróleo debe ser vendido únicamente por dólares. También dictaminó que las reservas de petróleo estaban dispersas en varios estados soberanos y no eran suficientemente fuerte política o militarmente, demandar el pago por petróleo en algo más. Si alguien demandaba un pago diferente, debía ser convencido, ya sea por presión política o medios militares, a cambiar su posición.

El hombre que realmente pidió Euro por su petróleo fue Saddam Hussein en 2000. Al principio, su pedido se encontró con el ridículo, luego fue ignorado, pero cuando se hizo más claro que esto significaba buenos negocios, se aplicó presión política para forzar a un cambio de posición. Cuando otros países, cómo Irán, comienzan a pedir pagos en otras monedas, más notablemente Euro y Yen, el peligro para el dólar fue claro y presente. Por eso ahora se está castigando a Irán.

El motivo de la operación de Bush en Iraq, Conmoción y Pavor, no fue inexistentes armas de destrucción masiva de Saddam, ni la defensa de los derechos humanos, ni la democracia, ni siquiera el control de los campos petroleros; la verdadera razón fue la defensa del dólar, es decir, del Imperio Americano. Se trató de dar un ejemplo claro de que cualquiera que exigiera pagos en una moneda diferente a los dólares americanos sería castigado de igual manera.

Muchos han criticado a Bush por montar la guerra en Iraq para tomar control de los campos petroleros iraquíes. Sin embargo esos críticos no pueden explicar porque Bush debía controlar esos campos - él podría simplemente haber impreso dólares por nada y usarlos para obtener del mundo todo el petróleo que necesita. El tiene que haber tenido alguna otra razón para invadir Iraq.

La historia enseña que un imperio debe ir a la guerra por una de dos razones:
  1. Para defenderse o
  2. Para beneficiarse de la guerra
Si no, tal como ilustra Paul Kennedy en su magistral The Rise and Fall of the Great Powers, un sobreesfuerzo militar va a drenar sus recursos económicos y precipitar su colapso.

Económicamente hablando, para que un imperio inicie y conduzca una guerra, sus beneficios deben superar sus costos militares y sociales. Los beneficios de los campos petroleros iraquíes difícilmente valen los muchos años del costo militar.
En vez de eso, Bush fue a Iraq para defender su Imperio.
Realmente, este es el caso: dos meses después que los Estados Unidos invadieron Iraq, el Programa Petróleo por Alimentos fue terminado, las cuentas iraquíes en euros fueron cambiadas de nuevo a dólares, y el petróleo fue vendido una vez más únicamente en dólares estadounidenses. A partir de ahí nadie pudo comprar petróleo de Iraq con euros.

La supremacía global del dólar fue una vez más restaurada. Bush descendió victoriosamente de un jet de combate y declaró cumplida la misión - él había defendido exitosamente el dólar estadounidense, y por lo tanto el Imperio Americano.


2) Bolsa Iraní del Petróleo


El gobierno iraní finalmente desarrolló la última arma "nuclear" que puede destruir velozmente el sistema financiero que sostiene al Imperio Americano. El arma es la Iranian Oil Bourse. Esta estará basada en un mecanismo de comercialización petróleo-euro que naturalmente implica pagar el petróleo en euros. Para los economistas, esto representa una amenaza mayor a la hegemonía del dólar que la de Saddam, porque le permitirá a cualquiera dispuesto a comprar o vender petróleo por euros realizar las transacciones en esas divisas, por lo tanto circunvalando al dólar estadounidense. Si fuera así, entonces es probable que casi todos quieran adoptar este sistema de euro-petróleo:
  • Los europeos no tendrán que comprar y tener dólares para asegurar su pago del petróleo, en vez de eso podrían pagar con su propia moneda. La adopción del Europa para transacciones de petróleo le proveerá a la divisa europea una reserva que beneficiará a los europeos a expensas de los norteamericanos.
  • Los chinos y los japoneses estarán especialmente ansiosos de adoptar el nuevo tipo de cambio, porque les permitirá disminuir drásticamente sus enormes reservas de dólares y diversificar con euros, por lo tanto protegiéndose contra la depreciación del dólar. Una porción de sus dólares todavía la querrán tener; una segunda porción la soltarán instantáneamente; una tercera porción de su dólares decidirán tenerlas para un uso futuro de pagos sin recargar su reserva de dólares, y construir su reserva en euros.
  • Los rusos tienen intereses económicos inherentes para adoptar el euro -el grueso de su comercio es con los países europeos, con los países exportadores de petróleo, con China y con Japón. También, los rusos aparentemente detestan tener dólares que se están depreciando, y han encontrado recientemente una nueva religión con el oro. Los rusos también revivieron su nacionalismo, y si adoptar el euro va a desestabilizar a los americanos, lo harán con placer y espiarán como se desangran.
  • Los países árabes exportadores de petróleo con gusto adoptarán el euro como un riesgo de diversificarse contra la creciente montaña de dólares depreciados. Igual que los rusos, su comercio es principalmente con países europeos, y por lo tanto van a preferir la moneda europea por su estabilidad y para evitar riesgos de moneda, sin mencionar la jihad contra el Enemigo Infiel.
Únicamente los británicos se encontrarán entre la espada y la pared. Ellos han tenido un partnership estratégico con los Estados Unidos desde siempre, pero también tienen su empuje natural de Europa. Hasta ahora, ellos han tenido varias razones para quedarse con el ganador. Sin embargo, cuando vean caer a su socio centenario, ¿se mantendrán firmemente detrás de él o le darán el golpe de gracia?


Todavía, no debemos olvidar que actualmente los dos intercambios de petróleo líderes son el de New York NYMEX y el de Londres, International Petroleum Exchange (IPE), a pesar de que ambos son propiedad de los norteamericanos. Parece más probable que los británicos tendrán que hundirse con el bote, ya que de otra forma se están disparando en su propio pie al afectar los intereses del IPE de Londres.

Vale la pena notar que para toda la retórica acerca de las razones de la supervivencia de la libra esterlina británica, los británicos muy probablemente no adopten el euro porque los americanos los deben haber presionado para que no lo hagan: de otra manera la IPE de Londres tendría que haber cambiado a euros, hiriendo de muerte al dólar y a su partner estratégico.

Pase lo que pase, sin importar qué decidan los británicos, la Iranian Oil Bourse tiene que acelerar. Los importadores interesados -Europeos, Chinos, Japoneses, Rusos y Árabes- adoptarán con entusiasmo el euro, sellando así el destino del dólar. Los norteamericanos no puede permitir que esto suceda, y si es necesario, usarán un vasto conjunto de estrategias para detener o entorpecer la operación de intercambio:
  • Sabotear el cambio. Esto puede ser un virus de computadora, red, comunicaciones o el ataque a un servidor, brechas de seguridad en varios servidores o un ataque del tipo 9-11 en ubicaciones principales o de resguardo.
  • Golpe de Estado -esto es por mucho la mejor estrategia a largo plazo disponible para los americanos.
  • Negociar Términos Aceptables & Limitaciones. Esta es otra excelente solución para los americanos. Por supuesto, un golpe de Gobierno es claramente la estrategia preferida porque asegurará que el intercambio no opera del todo y no amenaza los intereses norteamericanos. Sin embargo, si el intento de un sabotaje o un golpe de Estado falla, entonces negociar es claramente la segunda mejor opción disponible.
  • Unirse a la Resolución de Guerra de N.U. Esta será, sin duda,difícil de asegurar dado los intereses de todos los demás Estados Miembros del Consejo de Seguridad. La encendida retórica sobre el desarrollo nuclear de los iraníes sirve para preparar este curso de acción.
  • Ataque Nuclear Unilateral. Esta es una elección estratégica terrible por todas las razones asociadas con la siguiente estrategia, la Guerra Total Unilateral. Los norteamericanos usarán probablemente a Israel para hacer el trabajo sucio nuclear.
  • Guerra Total Unilateral. Esta es obviamente la peor elección estratégica. Primero, los recursos militares estadounidenses ya han sido agotados con dos guerras. Segundo, los norteamericanos van a exasperar a otras poderosas naciones. Tercero, los países que más cantidad de dólares tienen pueden decidir vengarse silenciosamente vaciando sus propias montañas de dólares, por lo tanto evitando que los Estados Unidos sigan financiando sus ambiciones militantes. Finalmente, Iran tiene alianzas estratégicas con otras naciones poderosas que pueden disparar su intromisión en la guerra; Se supone que Iran tiene alianzas con China, India y Rusia, conocido como el Grupo Cooperativo Shanghai, Shanghai Coop y un pacto separado con Siria.
Cualquiera sea la elección estratégica, desde un punto de vista puramente económico, si la Iranian Oil Bourse toma impulso será abrazada con entusiasmo por los principales poderes económicos y precipitará el ocaso del dólar.

3) La desaparición del dólar

El colapso del dólar acelerará dramáticamente la inflación de Estados Unidos y presionará hacia arriba las tasas de interés de largo plazo en Estados Unidos.

En este punto, la Fed se encontrará a sí misma entre Escila y Caribdis -entre la deflación y la hiperinflación–, se verá forzada a tomar su “clásica medicina” mediante la deflación, levantando las tasas de interés, por lo tanto induciendo a una mayor depresión económica, un colapso en bienes raíces y a una implosión en bonos, stocks y mercados derivativos, con un colapso financiero total, o alternativamente, tomar la salida de Weimar inflando, mediante la estabilización de los bonos a largo plazo, elevando los helicópteros y ahogando al sistema financiero en liquidez, achicando numerosos LTCM e híperinflando la economía.

La Teoría Austríaca del Ciclo Económico nos enseña que no hay un punto medio entre Escila y Caribdis.


Tarde o temprano, el sistema monetario debe cambiar a un lado o al otro, forzando a la Fed a que haga su elección.


No hay duda, el Comandante en Jefe Ben Bernanke, un renombrado catedrático de la Gran Depresión y un piloto adepto a los helicópteros Halcón Negro, elegirá la inflación. Helicóptero Ben, obviando la Gran Depresión Americana de Rothbard, aunque ha aprendido las lecciones de la Gran Depresión y el aniquilador poder de la deflación. El maestro le enseñó la panacea de cualquier simple problema financiero: inflar, sin tener en cuenta las consecuencias. Incluso le enseñó a los japoneses sus propias formas ingeniosas no convencionales para luchar contra la trampa de la liquidez deflacionaria. Como su mentor, el soñó luchar un Invierno Kondratieff .

Para evitar la deflación, va a recurrir a la imprenta; va a llamar a todos los helicópteros de las 800 bases militares de Estados Unidos en el extranjero; y, si es necesario, va a monetizar todo lo que tenga a mano. Su último logro será la destrucción hiperinflacionaria de la moneda norteamericana y de sus cenizas surgirá la próxima moneda de reserva del mundo, esa que los bárbaros llamaban oro.

Las hiperinflaciones, sin embargo, no suceden en un instante. Generalmente lleva años antes del colapso final. La hiperinflación de Weimar comenzó alrededor de 1920 y terminó en 1923 con la destrucción total de la moneda. Similar fue el destino de algunos países post-comunistas: a Rusia y a Bulgaria le tomó 7-8 años hiperinflar sus monedas antes de que la destruyeran.

Sin embargo, dado que el dólar es la moneda de reserva del mundo, hiperinflar el dólar será en dos maneras, fundamentalmente diferente de todas las hiperinflaciones de la historia:


- Por un lado, hay decenas de miles de millones de deuda contraída en dólares y centenares de miles de millones de dólares en instrumentos financieros. Dado que el ratio de moneda a deuda es pequeño, la hiperinflación que se avecina será necesariamente de proporciones épicas.



- Por otro lado, los bancos centrales de todo el mundo lucharán con dientes y uñas para sostener el dólar, para que el sistema financiero mundial no colapse y que sus reservas no se evaporen en la nada. Muchos bancos centrales elegirán indiscriminadamente apoyar el dólar inflando sus propias monedas. Entonces, estas dos poderosas fuerzas conducirán al dólar en direcciones opuestas. Su inevitable final será veloz y repentino, o puede ser prolongado y doloroso.


Cualquiera sea la velocidad de la hiperinflación, los norteamericanos comunes tendrán pocas opciones para protegerse –durante las crisis, el primer instinto de la gente es protegerse con monedas fiduciarias “estables” de países vecinos como el dólar canadiense y el peso mexicano, pero su disponibilidad será limitada y complicada ya que tendrán que vérselas con los controles de capital impuestos por el gobierno. Luego la gente, de manera instintiva, convertirá las monedas hiperinfladas en activos tangibles como tierras y bienes raíces, pero los vendedores se negaran a aceptar la moneda hiperinflada y rápidamente desaparecerán del mercado. Habiendo agotado opciones significativas para protegerse, la gente común tendrá poca elección, y convertirá su dólares en monedas duras como el oro y la plata, por lo tanto empujando sus precios mucho más arriba. Por otro lado, los bancos centrales no tendrán otra opción más que el oro. Primero, en tiempos de crisis, los bancos centrales temen el riesgo inherente de toda moneda sin respaldo. Más aún, ni siquiera las grandes monedas fiduciarias acomodarán sus necesidades para convertir sus reservas. Tampoco es práctico para los bancos centrales tener bienes raíces y tierras. Por lo tanto,  los bancos centrales no tendrán otra alternativa que apurarse a convertir sus reservas en la única moneda dura conocida por el hombre, el oro.

Históricamente, en tiempos de crisis, el oro ha sido siempre el último bastión seguro. Cuando la gente y los bancos centrales corren en estampida hacia el oro, su valor siempre se ha ido por las nubes. Esta vez, no será diferente.


(*) Krassimir Petrov es un macro economista/estratega de Inversion austríaco que recibió su título de Doctor en economía de la Ohio State University y actualmente enseña Macroeconomics, International Finance y Econometrics en la American University en Bulgaria.

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Artículo original titulado: "The Proposed Iranian Oil Bourse" y publicado el 16 de enero 2006 en LeMetropole Cafe http://www.lemetropolecafe.com/ (necesita registrarse - y el artículo actualmente está inaccesible) comisionado por: J. Douglas Bowey and Associates