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martes, 13 de abril de 2010

Sobre política internacional actual









Entrevista a Noam Chomsky

David Goeßmann y Fabian Scheidler entrevistaron la pasada semana a Noam Chomsky para la revista alemana Freitag.

Freitag: Barak Obama obtuvo en el 2009 el Premio Nobel de la paz mientras destinaba a Afganistán más tropas. ¿Qué ha sido del “cambio” prometido?

Noam Chomsky: Soy de los pocos que no está desilusionado con Obama porque no había depositado expectativas en él. Ya he escrito sobre las posiciones de Obama y sus perspectivas de éxito antes de que comenzase su campaña electoral. Vi su página web y para mí estaba claro que se trataba de un demócrata moderado al estilo de Bill Clinton. Hay, claro, mucha retórica sobre la esperanza y el cambio. Pero eso es como una hoja en blanco. Se puede escribir en ella lo que uno quiera. Quienes se desesperaron con los últimos coletazos de la era Busch buscaron esperanzas. Pero no existe ninguna base para expectativa ninguna una vez se ha analizado correctamente la sustancia de lo que dijo Obama.     

Su gobierno trató  a Irán como una amenaza debido a su programa de enriquecimiento de uranio, mientras países que poseen armas nucleares como India, Pakistán e Israel escapan a la presión. ¿Cómo juzga esta manera de proceder?
 
Irán es sentido como una amenaza porque no obedeció a las órdenes de los Estados Unidos. Militarmente, esta amenaza es irrelevante. Este país no se ha comportado agresivamente fuera de sus fronteras durante siglos. El único acto agresivo se dio en los años setenta bajo el sah de Persia, cuando, con el apoyo de los EE.UU., se invadieron dos islas árabes. Naturalmente, nadie quiere que Irán o cualquier otro país disponga de armas nucleares. Desde luego, se sabe que este estado está indudablemente gobernado por un régimen abominable. Pero aplíquense los estándares reclamados a Irán a socios de los americanos como Arabia Saudí o Egipto y entonces apenas puede criticar uno a Irán en materia de derechos humanos. Israel ha invadido con el beneplácito y ayuda de los EE.UU. Líbano en 30 años hasta cinco veces. Irán no ha hecho nada que se asemeje. 

Con todo, se considera al país como una amenaza.

Porque Irán ha seguido un camino independiente y no se subordina a ninguna orden de las autoridades internacionales. No se comportó de otro modo con Chile en los años setenta. Cuando este país pasó a estar gobernado por el socialista Salvador Allende, fue desestabilizado por los EE.UU. para para producir “estabilidad”. No se trataba de ninguna contradicción. Se había de derrocar al gobierno de Allende –la fuerza “desestabilizadora”– para mantener la “estabilidad” y poder restaurar la autoridad de los EE.UU. El mismo fenómeno lo tenemos ahora en la región del Golfo. Teherán se opone a esa autoridad.
 
¿Cómo valora el objetivo de la comunidad internacional de imponer pronto graves sanciones a Teherán?   

La comunidad internacional: curiosa expresión. La mayoría de los países del mundo pertenece al grupo del bloque no alineado y apoyan enérgicamente el derecho de Irán a poder enriquecer uranio con fines pacíficos. Han repetido con frecuencia y abiertamente que no se consideran parte de la así denominada comunidad internacional. Obviamente pertenecen a ella sólo quienes siguen las órdenes de los EE.UU. Son los EE.UU. e Israel quienes amenazan a Irán. Y esta amenaza ha de tomarse seriamente.

¿Por qué razones?

Israel dispone en este momento de cientos de armas atómicas y sistemas de lanzamiento. De éstos últimos, los más peligrosos provienen de Alemania. Este país proporciona submarinos nucleares   Dolphin, que son prácticamente indetectables. Pueden equiparse con misiles de cabeza nuclear. Israel está preparado para desplegar estos submarinos en el Golfo. Gracias a la dictadura egipcia pueden los submarinos israelís pasar por el canal de Suez.  
No sé si se ha informado de ello en Alemania, pero hace un par de semanas la marina estadounidense informó de que ha construido una base para armas nucleares en la isla Diego García, en el océano Índico. Allí se dispondrían los submarinos equipados con misiles nucleares, incluido el llamado “destructor de búnkers”. Se trata de unos cohetes que pueden atravesar muros de cemento de varios metros de grosor. Han sido pensados exclusivamente para una intervencón en Irán. El destacado historiador militar israelí Martin Levi van Creveld, un hombre claramente conservador, escribió en el 2003, inmediatamente después de la invasión estadounidense de Irak, que “tras esta invasión los iraníes se volverán locos por no haber desarrollado aún ninguna arma atómica.” En la práctica, ¿cómo se puede evitar de otro modo una invasión? ¿Por qué los EE.UU. no están ya ocupando Corea del Norte? Porque allí hay un instrumento de disuasión. Una vez más: nadie quiere que Irán tenga armas nucleares, pero la probabilidad de que Irán emplee armas nucleares es más bien mínima. Se puede comprobar en los análisis de los servicios secretos estadounidenses. Si Teherán quisiese equiparse con una sola cabeza nuclear, el país sería posiblemente arrasado. Una fatalidad de ese tipo no es del gusto de los clérigos islamistas en el gobierno: no han mostrado hasta la fecha ningún impulso suicida.  

¿Qué puede hacer la Unión Europea para disipar la tensión de esta situación tan explosiva?
 
Podría reducir el peligro de guerra. La Unión Europea podría ejercer presión sobre India, Pakistán e Israel, los más prominentes no firmantes del tratado de no proliferación de armas nucleares, para que finalmente lo suscriban. En octubre de 2009, cuando se protestó contra el programa atómico iraní, la AIEA (Agencia Internacional de la Energía Atómica) aprobó una resolución, que Israel desafió, para que este país suscribiese el tratado de no proliferación de armas nucleares y permitiese el acceso a sus sistemas nucleares a inspectores internacionales. Europa trató de bloquearlo. Los EE.UU. también: Obama permitió a Israel saber de inmediato que no debía prestar ninguna atención a esta resolución.
Es interesante lo que sucede en Europa desde que se terminó la Guerra Fría. Quien se hubiera creído la propaganda de todas las décadas anteriores debió esperar que la OTAN se disolviese en 1990. La organización se había creado para proteger a Europa de las “hordas rusas”. Ahora ya no existen las “hordas rusas”, pero la organización se expande y viola todas las promesas que había hecho a Gorbachov, quien fue lo suficientemente ingenuo como para creerse lo que le dijeron el presidente Bush y el canciller Kohl, a saber: que la OTAN no se desplazaría ni un milímetro hacia el Este. Gorbachov se creyó, según opinan los analistas de estado, todo lo que dijeron. No fue muy sabio. Hoy la OTAN se ha expandido a grandes zancadas hacia el Este y sigue su estrategia de controlar el sistema mundial de energía, los oleoductos y gasoductos y las rutas de comercio. Hoy es una muestra del poder de intervención estadounidense en el mundo. ¿Por qué Europa acepta esto? ¿Por qué no se planta y mira frente a frente a los EE.UU.?

Aunque los EE.UU. quieren seguir siendo una superpotencia militar, la economía estadounidense prácticamente de desplomó en el 2008. Hicieron falta miles de millones para apuntalar Wall Street. Sin el dinero procedente de China, los EE.UU. quizá hubiesen entrado en bancarrota.

Mucho se habla del dinero chino y mucho se especula a partir de este hecho sobre un desplazamiento de poder en el mundo. ¿Podría China relevar a los EE.UU.? Tengo a esta pregunta por una muestra de extremismo ideológico. Los estados no son los únicos actores en el escenario mundial. Hasta cierto punto son importantes, pero no del todo. Los actores, que dominan sus estados respectivos, son sobre todo económicos: los bancos y las corporaciones. Si se examina quien controla el mundo y determina la política, uno se abstiene de afirmar un desplazamiento del poder mundial y no digamos ya de la fuerza de trabajo mundial. China es el ejemplo extremo. Allí se dan interacciones entre empresas transnacionales, instituciones financieras y el estado en la medida en que eso sirve a sus intereses. Ése es el único desplazamiento de poder, pero no proporciona ningún titular.
 
Noam Chomsky, que acaba de cumplir 81 años, es el intelectual vivo más citado y figura emblemática de la resistencia antiimperialista mundial. Es profesor emérito de lingüística en el Instituto de Tecnología de Massachussets en Cambridge y autor del libro Imperial Ambitions: Conversations on the Post-9/11 World.

Traducción para www.sinpermiso.info: Àngel Ferrero

sábado, 3 de mayo de 2008

El hambre, arma de destrucción masiva, por José Carlos García Fajardo


Estados Unidos ha decidido racionar el arroz. El aumento del precio de este cereal, del maíz y de la soja ha puesto en jaque a las autoridades. Hoy casi 1.000 millones de personas no tienen alimentos suficientes. El hambre, se piensa, es causa de la superpoblación, la mala gestión, la falta de alimentos o infraestructuras… Sin embargo, hoy el hambre es un arma en manos de los beneficios económicos.

¿A quién beneficia esta alarma desatada por la subida de los precios de los cereales que recogieron algunas Bolsas? No se trata de un tsunami ni de una mala cosecha excepcional, ni de una imprevista sequía. Algunos poderes están agitando el fantasma del hambre para aterrorizar a las poblaciones, e intentar justificar las propuestas de seguridad que nos preparan. No está la situación alimentaria peor que en años pasados. Obsesionados por el terrorismo y por unas guerras en Iraq y en Afganistán, imposibles de ganar al modo tradicional, preparan una salida “airosa” trasladando nuestro imaginario del terrorismo al hambre como auténtica arma de destrucción masiva que afecta a miles de millones de víctimas inocentes.

Las agencias nos informan de que la purificación étnica, la erradicación o el exterminio físico de los grupos étnicos hostiles a los gobiernos autoritarios no requieren alta tecnología, nada de misiles sofisticados, de ántrax o de cabezas nucleares.

En el caso de Sudán, escribe el Director de Acción contra el Hambre, el uso de mercenarios para quemar las aldeas, destrozar las cosechas y las reservas de comida ha precipitado a más de un millón de personas al exilio. Así, una gigantesca hambruna, provocada por el gobierno de Jartum se ha cobrado miles de vidas humanas.

El hambre como arma de destrucción masiva no ha llegado a Estados Unidos o a Europa. Sin embargo, el hambre como amenaza será utilizada cada vez más. Por eso han llegado informaciones tendenciosas capaces de ocultar la realidad con el estallido del miedo.

De un mal endémico que venimos padeciendo, sosteniendo y manteniendo por no adoptar medidas enérgicas, justas y adecuadas, ante el ominoso silencio y la ineficacia culpable de la Organización Mundial del Comercio, ahora van a echarles la culpa del hambre a los hambrientos. No sería la primera vez en la historia: vagos, destruyen los bosques, incapaces de prever, se empeñan en cultivos de subsistencia, no saben planificar, ni exportar, ni industrializarse como es debido.

En esta “puesta en escena”, cadenas de alimentación que pertenecen al gigante Wal Mart y Costco decidieron restringir la venta de arroz a sus clientes sobre todo restaurantes y comercios.

Con esta absurda medida en el país más rico los precios en la Bolsa de Chicago llegaran a subir cerca del 3%, para romper la barrera psicológica de los 25 dólares cada 45 kilos. En Tailandia la subida fue del 5%, y el arroz alcanzó su precio récord: 1.000 dólares por tonelada. Brasil suspendió las exportaciones, mejor dicho, las grandes compañías que inciden en las especulaciones mediante acaparamiento, retenciones o lanzamiento masivo para desestabilizar los precios.

La directora del programa de alimentos de la ONU, J. Sheeran, ha declarado que la ayuda alimentaria que proporcionan les cuesta un 40% más que el pasado, porque casi todos los productos se han encarecido. Como causas de esta situación aludió las nuevas necesidades de alimentación en China o India, los biocombustibles y el precio del petróleo. El gran volumen de inversiones en los mercados de materias primas contribuye al alza de los precios en las bolsas.

Pero el hambre no es una fatalidad, ni un destino, ni tampoco una cuestión de azar. No es el designio de los millones de personas que pasan hambre, como tampoco es una casualidad que el 97% de ellos vivan en países empobrecidos.

Se ha reconocido por organismos independientes, como Acción contra el Hambre, que el problema tiene solución con actividades relacionadas con la nutrición, la salud, la seguridad alimentaria, el agua y saneamiento.

La violencia es el instrumento que tienen los poderes para ejercer el poder sobre la propiedad, las riquezas y el control de la población. La población civil se convierte en rehén de los intereses económicos y de poder de estos grupos armados, ya sean rebeldes, paramilitares o gubernamentales.

En ocasiones todavía se piensa que el hambre es fruto de la superpoblación, de una mala gestión política, de la escasez de alimentos, de unas infraestructuras insuficientes o de un desastre ecológico. Hoy el hambre es un arma empleada por algunos gobiernos para eliminar grupos molestos de población dentro de su propio país, escribe Mariló Hidalgo, en Fusión. Han convertido al hambre en un arma de guerra aquellos que han hecho del beneficio económico y de la prepotencia financiera el eje y objeto de sus acciones. Como si el mundo fuera un tapete en el que los seres humanos no juegan más que el papel de datos que se mueven o elimina según las sacrosantas leyes de un mercado que sólo sirve a sus intereses.


José Carlos García Fajardo es Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y Director del Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS). Edita el blog Jubilateria


Fuente: CCS

Desigualdades, alternativas y retos de la sociedad global, por María José Atiénzar

La crisis de las hipotecas se convirtió en una crisis financiera y ésta se extendió a todos los rincones del planeta. Las reservas federales se tientan el corazón por los especuladores convertidos en nuevos perdedores, pero cabría recordarles que 20 días de gasto militar en el mundo bastarían para cubrir las necesidades básicas de la Humanidad.

El dinero ya no es un instrumento para comerciar, sino que se ha convertido en el objeto del comercio. El “metálico” circulante es 80 veces mayor que las transacciones comerciales que realizamos. Juan Torres, catedrático de Economía de la Universidad de Málaga (España) analiza así la situación global actual. Hay una auténtica crisis, aunque ahora se le denomine “desaceleración”.

En el sismograma de alzas y bajas económicas se dibujan unos dientes de sierra que reflejan fluctuaciones al minuto, especulaciones, fortunas extraordinarias, y ruina para otros.

En la actualidad, ya no se realizan transacciones de productos, se venden los acuerdos, los contratos, el papel. Se negocia con la compra-venta, el seguro, el reaseguro. Son papeles, activos financieros, que mueven con una sola tecla el resultado de producciones agrícolas, viviendas, etc.

En esta exageración se ve la verdadera naturaleza de las cosas, como solía decir Borges. A los bancos “no nos interesa tener dinero, sino ganarlo”, afirmaba el millonario empresario español, Juan March. Pero es una dinámica que, como las bicicletas se cae cuando se detiene.

En las últimas décadas, se generó una enorme ola de construcción para darle salida a la financiación excesiva que provenía de los bancos, de donde ha surgido la nueva esclavitud del endeudamiento. Millones de personas se han hipotecado para adquirir sus viviendas.

De Estados Unidos surgieron los términos de hipotecas prime, adquiridas por personas con solvencia económica y las subprime o basura, que dieron a miles de personas insolventes, con alto riesgo de impago y quiebras. Todo esto con la complicidad de la Reserva Federal. En los mercados internacionales de transacciones financieras, se pusieron en venta “paquetes” de hipotecas seguras mezcladas con hipotecas “basura”, que provocaron pérdidas en los bancos.

A su vez, éstos han tenido que apretarse el cinturón y dejar de dar incluso los préstamos corrientes, necesarios para que funcione la economía. Ni con el rescate de las reservas federales y los bancos centrales se ha evitado que la crisis hipotecaria se convierta en una crisis económica extendida, que se deja ver también en el comercio internacional.

Cuando se renegociaron las deudas externas de los países empobrecidos, se les impuso la cláusula de ‘condicionalidad’, mediante la cual forzó en FMI a los gobiernos a aplicar medidas de ajuste estructural, entre ellos una economía de sustitución. Ya no era el país el que decidía qué iba a producir, tanto en el sector textil, como la industria cárnica, la pesca o plantar flores quitando el cereal, o plantar maíz para biocombustibles.

Se devaluaron las monedas nacionales para establecer ventajas competitivas. El comprador exterior encuentra así más barata la producción. Pero como se actúa así con todos los países productores, acaban todos en desventaja salvo el comprador del norte enriquecido. Lo que el país vendía al exterior cayó de precio mientras que lo que compra subió por las nubes. Después se ofrecen servicios de empresas que desde el Norte les venden la luz, el teléfono, o los hospitales a precios que ahogan las economías locales y familiares. Los planes de ajuste hicieron caer en picado las tasas de alfabetización, la salud, y la esperanza de futuro de muchos pueblos.

Sostiene Eduardo Galeano que el dinero tiene más libertad que los seres humanos. En este círculo infernal de transformaciones, no hay mecanismos internacionales que defiendan a los ciudadanos, no hay quien se oponga al poder económico. Medios de comunicación, rectores de universidades, muchos de ellos están comprados o manipulados. “Matar a la verdad es el crimen perfecto” según el pensador francés Baudrillard. Una de estas verdades es que las necesidades básicas del mundo se podrían cubrir con 80 mil millones de dólares. Es el equivalente a 20 días de gasto militar en el mundo, el 5% de lo que ganan las 250 personas más ricas del planeta.

Nos enfrentamos a la tarea de regenerar al ser humano y sus valores. Resulta miope y arrogante considerar que nuestro tiempo histórico es el Tiempo. Muchos de los que vinieron antes hicieron posible que se acabara con lacras como la esclavitud en muchas sociedades. Trabajemos para que los que vienen puedan pescar con las redes de solidaridad que hayamos creado. Dejemos el pesimismo para tiempos mejores.


María José Atiénzar es Periodista


Fuente: Centro de Colaboraciones Solidarias

sábado, 19 de abril de 2008

Capitalismo de pánico, por Ignacio Ramonet

¿Quién puede aún dudarlo? La crisis que está contagiando al resto del mundo es ya "la más dolorosa desde el final de la Segunda Guerra Mundial". No lo afirma cualquiera, sino el propio Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal estadounidense (1). Dos cifras bastan para dar una idea de ese "dolor": En sólo sesenta días, las mil principales empresas del planeta han perdido 158.000 millones de euros, es decir, más que el Producto Interior Bruto (PIB) anual de países como la República Checa o Colombia. Y el valor bursátil de esas mismas mil grandes corporaciones, en los últimos ocho meses, ha disminuido en unos tres billones de euros, o sea más que la suma de los PIB anuales de Alemania y Brasil (2).

España no está a salvo. La crisis de los sectores ligados al "ladrillo" (léase, p. 3, el artículo de Aleksandro Palomo Garrido) empieza a trasladarse a las entidades financieras. Según el Banco de España, al cierre de 2007, las Cajas de Ahorro acumulan ya 1.600 millones de euros en créditos dudosos concedidos a constructoras e inmobiliarias.

Y todo parece acelerarse. El verano pasado, cuando estalló la burbuja de las hipotecas basura, la Reserva Federal estimaba que las pérdidas de los bancos se elevarían a unos 100.000 millones de euros. Hoy se calcula que se sitúan entre 200.000 y 300.000 millones aunque diversos analistas consideran que alcanzan, en realidad, los 600.000 millones. Y algunos expertos hasta sostienen que el volumen real de las pérdidas no es inferior a los dos billones de euros... (3).

Tan dispares apreciaciones -¡del uno al veinte!- de la verdadera dimensión de la crisis, contribuyen a agravarla. Traducen nerviosismo, ignorancia. Nadie parece saber nada, lo cual enloquece más al sistema. Y deja perplejos a los ciudadanos. Algunos analistas señalan lo siguiente: comparadas con un presupuesto familiar ordinario, las cifras citadas pueden parecer oceánicas y demenciales. Sin embargo, referidas a la vida ordinaria de la Bolsa, son por así decirlo normales y banales. Por ejemplo, si tomamos la cifra más generalmente admitida de 300.000 millones de euros de pérdidas, y si la comparamos con el volumen del mercado financiero, representa apenas una caída del 1% del mercado de acciones estadounidense (4). Algo que se produce habitualmente en Wall Street. Sin que nadie se preocupe. Y que banqueros y agentes de bolsa absorben de modo rutinario.

¿Por qué entonces ese granito de arena ha podido engendrar semejante crisis? Porque ha habido tanta especulación y tanto engaño, que ahora domina la desconfianza. Se extienden como regueros de pólvora los rumores. Y toca el sálvese quien pueda.

Lo cual no impide, en medio de lo que empieza a parecer un naufragio, que los carroñeros financieros sigan al acecho. Conducidos por su instinto depredador, sin importarles el destino de un sistema que se tambalea. Ellos son los culpables de la espectacular caída de Bear Stearns, el quinto banco de inversión del mundo.
Detalladamente, el New York Times (5) ha relatado cómo una jauría de especuladores que el diario califica de "Gang de Wall Street" y del cual formaban parte "algunas de las personas más poderosas de Wall Street y de Washington", organizó, en apenas tres días, la caída de Bear Stearns. Y, con la complicidad de la Reserva Federal, favoreció su compra -que el periódico llama "latrocinio"- en favor de JPMorgan Chase.
Metódicamente, desde la sede de este banco se lanzó una campaña de rumores, insistiendo en una pretendida falta de liquidez de Bear Stearns. Con llamadas telefónicas personales a grandes inversores, aterrorizándoles y empujándoles a retirar de inmediato sus fondos. En menos de cien horas, el precio de la acción se hundió de 70 a 2 dólares. El presidente de Bear Stearns, Alan Schwartz trató de lanzar una contraofensiva, demostrando, con documentos y pruebas, la falsedad de los rumores. No lo consiguió.

El propio Secretario del Tesoro (equivalente a ministro de Finanzas), Henry Paulson Jr, ex director ejecutivo del banco Goldman Sachs y que algunos sospechan que forma parte de la conspiración, intervino cerca del presidente de Bear Streans para darle el golpe de gracia. Dice el New York Times : "Le puso el cañón de la pistola en la sien: ‘o aceptas un acuerdo con JPMorgan, o abrimos expediente de bancarrota".

Da pánico. Al borde del volcán, estos especuladores aún aprovechan la inquietud reinante para obtener ganancias, a costa de quien sea. Encarnan la versión más infernal del capitalismo. Y lo peor es que hacen escuela. Ahora, muchos quieren cometer el mismo crimen: conseguir que el valor de un establecimiento bancario, en sólo tres días, se divida por 15. Y pueda ser adquirido a precio de ganga.

Desde entonces, a base de campañas de rumores, el valor del banco hipotecario Halifax Bank of Scotland (HBOS), por ejemplo, se ha desplomado un 18%. El del Lehman Brothers ha perdido un 20%. Y Union des Banques Suisses (UBS), atacado también por la especulación, ha tenido que desmentir que esté a punto de ser comprado por el Crédit Suisse.

Los especuladores saben que arriesgan poco. Están ahora seguros -es la otra lección del asunto Bear Streans- de que, en caso de dificultad, los Estados intervendrán. Porque los Gobiernos le tienen pánico a la posibilidad de que el derrumbe de un banco, por efecto dominó, sea capaz de hundir el sistema.

Hace unas semanas, renegando de su fe absoluta en el mercado, el Gobierno británico se vio obligado a nacionalizar el banco Northern Rock. Y en muchos países de sesgo neoliberal, donde no se ha cesado de repetir el sagrado mandamiento neocon según el cual "aún hay demasiado intervencionismo del Estado", hemos asistido a una multiplicación de intervenciones estatales: paquetes de medidas fiscales, reducción de tipos de interés, inyecciones de liquidez, y hasta nacionalizaciones. Medidas ruidosamente aprobadas ahora por los críticos de antaño. Y todas ellas -suprema inmoralidad- financiadas por los contribuyentes.

De nuevo se socializan hoy o se mutualizan las pérdidas, mientras ayer se privatizaban las ganancias y los beneficios. Y una vez más queda demostrado que el mercado, por sí solo, es incapaz de autorregularse. ¿Qué espera el Estado para poner límites por fin a este capitalismo de pánico?


Notas:
(1) Financial Times , Londres, 17 de marzo de 2008.
(2) L'Expansion , París, marzo de 2008.
(3) Ibid.
(4) Jacques Cremer y Christian Gollier, "La faute à l'incertitude", Les Échos , París, 20 de marzo de 2008.
(5) International Herald Tribune , 19 de marzo de 2008.


Fuente: Le Monde diplomatique edición española (abril 2008)

domingo, 13 de abril de 2008

La conspiración neoconservadora


por Paul Krugman

El prestigioso analista político norteamericano Paul Krugman ilustra en 'Después de Bush' (editorial Crítica) la "conspiración derechista" que domina el Partido Republicano y cuya ideología se alimenta con la labor de numerosos 'think tanks'. Sin embargo, cree que tras las próximas elecciones habrá un demócrata en la Casa Blanca y que éste debería abrazar un programa liberal para reducir la desigualdad

La naturaleza del dominio que ejerce el movimiento conservador sobre el Partido Republicano puede resumirse sencillamente en los siguientes términos: sí, amigos, hay en marcha una vasta conspiración derechista, esto es, se halla en acción un entramado de instituciones que, en última instancia, responden a los intereses de un reducido grupo de personas encargadas colectivamente de recompensar a los leales y de penalizar a los desafectos. Esas instituciones ponen a disposición de políticos obedientes los recursos necesarios para ganar elecciones, refugios seguros en caso de derrota y oportunidades de llevar a cabo una lucrativa carrera profesional una vez su mandato toque a su fin. Además, no dejan de garantizar una cobertura mediática favorable a los políticos adeptos a la línea oficial del partido, al tiempo que acosan y minan a los que se muestran contrarios a ella, sin dejar tampoco de prestar apoyo a una legión de intelectuales y activistas del partido.

Aunque los think tanks derechistas distan de resultar el elemento más destacado de esa "vasta conspiración", resulta útil tenerlos presentes a fin de apreciar cómo funciona esa conspiración, tal como ilustran los siguientes ejemplos referidos a las actividades de tales think tanks.

Asunto: Bruce Bartlett, un economista conservador y antiguo miembro de la Administración de Reagan que trabaja en el National Center for Planning Analysis (NCPA), un think tank especializado en promover la política de privatizaciones. El NCPA se nutre, entre otros, de los fondos aportados por doce fundaciones conservadoras, entre las que se cuentan Castle Rock, Earhart, J. M. Koch, Bradley, Scaife y Olin. Desengañado por las acciones políticas emprendidas por George W. Bush, Bartlett escribe Impostor, un libro en el que reprocha a Bush no ser un auténtico conservador. No tarda en ser expulsado del puesto que ocupa en el think tank ya mencionado.

Asunto: senador Rick Santorum, un conservador de línea dura que representa al Estado relativamente moderado de Pensilvania, pierde su escaño en las elecciones al Congreso de 2006. Al instante pasa a convertirse en el director del programa Los enemigos de Estados Unidos, desarrollado en el Ethics and Public Policy Center (EPPC), una organización cuya misión declarada consiste en "clarificar y estrechar el vínculo existente entre la tradición moral judeo-cristiana y el debate público en temas de política interior y exterior". El EPPC está financiado mediante donaciones procedentes de ocho fundaciones conservadoras, a saber: Castle Rock, Earhart, Koch, Bradley, Smith Richardson, Olin y dos de las fundaciones Scaife.

Asunto: el National Center for Public Policy Research (NCPPR) es un think tank dedicado a "aportar soluciones de libre mercado a los problemas actuales en materia de política pública", una actividad que en años recientes ha pasado por sembrar dudas respecto al calentamiento global. En 2004 fue objeto de grandes titulares la noticia de que el NCPPR había ayudado a Jack Abramoff, notorio lobbysta republicano, a blanquear dinero, desviando un millón de dólares hacia una empresa falsa de correo directo cuya sede social coincidía con el domicilio de Abramoff. ¿Por qué el NCPPR? Desde su fundación en 1982, este think tank ha sido presidido por Amy Moritz Ridenour, quien fuera miembro del equipo de Abramoff cuando éste obtuvo la presidencia de la asociación estudiantil del Partido Republicano en 1981. El marido de Ridenour también se halla en la nómina del NCPPR, de la que percibe, al igual que su esposa, ingresos millonarios que, lo mismo que el resto de los recursos puestos a disposición de ese think tank, provienen de las fundaciones conservadoras Castle Rock, Earhart, Scaife, Bradley y Olin.

La izquierda no cuenta con nada comparable a esa miríada de think tanks de la derecha. Así, la sección de The Washington Post titulada Think Tank Town "publica artículos procedentes de once destacados think tanks". De las once instituciones objeto de tal honor, cinco forman parte del movimiento conservador, a saber: el American Enterprise Institute, el Cato Institute, la Heritage Foundation, el Manhattan Institute y el Hudson Institute. Sólo uno, el Center for American Progress (CAP), que no fue fundado hasta el año 2003, puede considerarse órgano de expresión del movimiento progresista, mientras que otros think tanks, como la Brookings Institution, aunque a menudo catalogadas como "liberales", no dejan de constituir organizaciones vagamente centristas sin una línea política definida. Además del CAP, son pocos los think tanks progresistas, como el Center on Budget and Policy Priorities y el Economic Policy Institute, que desempeñan un papel significativo en el debate político. Por lo que se refiere a su dotación económica y de personal, tales organizaciones no dejan de resultar comparables a meros pececillos frente a los cachalotes del movimiento conservador.

La proliferación de think tanks conservadores que se registra desde la década de 1970 comporta la posibilidad de que un intelectual perteneciente a dicho movimiento llegue a disfrutar de un buen nivel de vida secundando ciertas posturas políticas. Se ha de pagar un precio, como descubriría Bruce Bartlett: el de actuar como un apparatchik, esto es, como un miembro del aparato sin opinión propia, un precio que muchos, no obstante, consideran que sí vale la pena pagar.

En gran medida, esos think tanks cobraron vida gracias a un puñado de fundaciones creadas por familias adineradas, sin perjuicio de que think tanks de mayor entidad, y en particular el Heritage y el American Enterprise Institute, perciban cuantiosos recursos procedentes de grandes corporaciones.

La red de think tanks conservadores se ve reproducida asimismo en el ámbito de la prensa, donde publicaciones tales como el National Journal, el Public Interest y el American Spectator surgieron, al igual que dichos think tanks, al abrigo de fundaciones derechistas que vienen a coincidir aproximadamente con las que los crearon. Asimismo existe un buen número de diarios encuadrados en el movimiento conservador: destaca el editorial de The Wall Street Journal, al que durante mucho tiempo ha correspondido un papel protagonista, y The Washington Times. Controlado por la Iglesia de la Unificación, fundada por el ingeniero norcoreano Sun Myung Moon en 1982, The Washington Times se ha convertido, de hecho, en el portavoz oficioso de la Administración de Bush, sin que tampoco quepa olvidar, por supuesto, la cadena de noticias Fox News, cuyo lema Fair and Balanced (Imparcial y Equilibrada) no puede por menos que evocar las técnicas de manipulación de la realidad expuestas por George Orwell en su novela 1984.

Finalmente, aunque no menos importante, hay que hablar del vínculo existente entre los políticos y los miembros de los lobbies corporativos, cuya aparente diversidad, tal como sucede con la de los think tanks conservadores, no hace sino soslayar el verdadero carácter centralizado del movimiento conservador.

En ese sentido, hasta que su derrota en las elecciones al Congreso de 2006 lo obligó a asumir un nuevo cometido enfrentándose con los enemigos de Estados Unidos, el senador Rick Santorum se encontraba todos los martes con una docena aproximada de destacados lobbystas en el marco de reuniones que, en el año 2003, el periodista de The New York Times Nicholas Confessore describía en los siguientes términos:

"Cada semana, los lobbystas presentes en la reunión pasan una lista con los puestos disponibles y debaten a quién han de ser adjudicados. La misión de Santorum consiste en garantizar que cada puesto se vea ocupado por un político republicano de probada lealtad, ya se trate, por ejemplo, del jefe de la oficina de un senador, de un alto asistente de la Casa Blanca o de otro lobbysta de plena confianza. Una vez Santorum se ha decidido por un candidato, los lobbystas presentes se aseguran de que quede bien claro a quién favorecerá la dirección del Partido Republicano".

Las reuniones semanales de Santorum y otros encuentros similares presididos por Roy Blunt, el encargado de velar por que sus compañeros del Partido Republicano asistan a las votaciones de la Cámara de Representantes y se pronuncien siguiendo la línea de dicho partido, suponían la culminación de la denominada "estrategia de la avenida K", nombre dado por el político republicano Grover Norquist y el también portavoz en la Cámara de Representantes de dicho partido, Tom DeLay, al plan de apartar a los demócratas de las organizaciones de lobbystas, asignando los puestos correspondientes a republicanos leales. En parte, el objeto de dicho plan era garantizar que el Partido Republicano recibiera la parte del león de las aportaciones realizadas habitualmente a ambos partidos por parte de las empresas, estrangulando así las finanzas demócratas, propósito este último al que también contribuía la presión directa. Así, en 1995 el citado DeLay compiló una lista con los cuatrocientos comités de acción política más importantes y consignando, en cada caso, las sumas y los porcentajes de dinero aportados a cada partido, antes de llamar a capítulo a los cabilderos desafectos convocándolos a su despacho para leerles la cartilla. "Si se quiere participar en nuestra revolución, se han de seguir nuestras reglas", declararía DeLay a The Washington Post. De igual importancia resultaba, en cualquier caso, la circunstancia de que, ganando el control sobre los lobbies, los republicanos no hacían sino imponer lealtades dentro de su propio partido, al poner a disposición de éste un buen número de puestos patrocinados -y excelentemente bien pagados- con los que recompensar a quienes siguieran fielmente la línea marcada por el partido.

En esas circunstancias, las diferentes instituciones del movimiento conservador no dejan de suponer poderosos incentivos para que los políticos republicanos se sitúen ideológicamente bien a la derecha del centro político. Y es que no se trata meramente de obtener contribuciones para la campaña electoral, sino de asegurarse el futuro.

De ese modo, y pese a que la opinión pública está firmemente convencida de que Medicare debería utilizar su capacidad negociadora para lograr una rebaja en los precios de las medicinas, el republicano, previa militancia en el Partido Demócrata, Billy Tauzin, en calidad de presidente del Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes entre 2001 y 2004, logró la aprobación de un proyecto de ley que prohibía explícitamente tal negociación sobre el precio de los medicamentos, sólo para acabar encabezando el principal grupo lobbysta de la industria farmacéutica y percibiendo por ello, tal como se ha informado, ingresos millonarios. Así las cosas, mientras que Rick Santorum, resultando obviamente derechista para un Estado como Pensilvania, no tuvo ninguna dificultad para obtener un buen puesto en un think tank tras su derrota, no ocurrió lo mismo con el moderado senador republicano por Rhode Island Lincoln Chafee, quien habiendo perdido aquel mismo año su escaño como senador, hubo de darse por satisfecho con ocupar, por un año, un puesto como profesor en una universidad de dicho Estado.

La derrota electoral de este último da cuenta de otro aspecto relativo a cómo las instituciones del movimiento conservador controlan el Partido Republicano, no limitándose a apoyar a quienes siguen fielmente la línea oficial del partido, sino castigando a quienes no lo hacen. Así, Chafee hubo de arrostrar unas terribles elecciones primarias por parte del ala derechista de su propio partido, quien designó como candidato, y oponente de Chafee, a Steve Laffey, el cual recibió más de un millón de dólares en señal de apoyo por parte del Club for Growth, organización especializada en "llamar al orden" a políticos republicanos que no se muestran suficientemente favorables a una rebaja de impuestos. "Queremos que se nos contemple como los garantes de la reducción de impuestos", declaró el a la sazón presidente de dicho club, Stephen Moore, en el año 2001. El club albergaba esperanzas de desembarazarse de Chafee después de que dos años antes un candidato patrocinado por dicho club hubiera estado a punto de derrotar al senador Arlen Specter, otro republicano relativamente moderado, en las primarias de Pensilvania. Y tales envites surten efecto, ya que, como un congresista republicano manifestó en el año 2001, "cuando ves al cien por cien de los republicanos votando a favor de la rebaja de impuestos propuesta por Bush, sabes que cada uno de ellos está mirando y no quieres que Steve Moore se ponga a reclutar candidatos en tu propia circunscripción electoral".

En cuanto a Specter, fue elegido como senador por vez primera en 1980, lo que le convierte en exponente de unos tiempos en los que en el partido conservador todavía había sitio para los moderados.

Por su parte, los políticos republicanos más jóvenes se han formado, en gran medida, dentro de un partido bajo la égida del movimiento conservador. Así, la derecha dura se había hecho ya con el control de la organización estudiantil del Partido Republicano hacia 1972, cuando nada menos que Karl Rove -quien, como se ha dicho, acabaría siendo principal consejero político y artífice de la victoria de George W. Bush en el año 2004- resultó elegido presidente de dicha organización. Otros destacados miembros de la misma fueron los ya citados Grover Norquist, Rick Santorum y Jack Abramoff, así como el también conservador Ralph Reed. Los integrantes del movimiento conservador también se hallan al frente del Comité Nacional Republicano, siendo así responsables de reclutar a los candidatos de dicho partido al Congreso, puestos para los que no dejan de escoger a personas afines a sus propios planteamientos. De ese modo, los pocos republicanos moderados que quedaban en el Congreso eran, salvo raras excepciones, políticos elegidos antes de que Reagan fuera elegido presidente o, como fecha más tardía, con anterioridad a las elecciones de 1994, que consolidaron el dominio del partido por parte del ala conservadora encabezada por Gingrich.

Aún se hace necesario abordar una última cuestión: el movimiento conservador vela por una continuidad de objetivos que no se da entre sus rivales políticos. Así lo ilustra el hecho de que, una vez Jimmy Carter hubiera intentado, sin éxito, establecer una política energética que redujera la dependencia estadounidense de las importaciones petroleras, la cosa quedara allí y nadie esperase que Bill Clinton retomara esa cuestión donde Carter la había dejado. Por el contrario, cuando Ronald Reagan trató en vano de reducir las prestaciones ofrecidas por la Seguridad Social, los miembros del movimiento conservador encajaron aquel chasco como un mero revés táctico. En un ya famoso artículo publicado en 1983, analistas del Cato Institute y de la Heritage Foundation invocaban la necesidad de una "estrategia leninista" destinada a minar el apoyo de que gozaba la Seguridad Social, a fin de "preparar el terreno político de modo que no se repita el fiasco del último año y medio". Esa misma estrategia subyacía al intento de George W. Bush por privatizarla, de modo que hasta que el movimiento conservador no se vea derrotado -o a menos que ello suceda- con la misma rotundidad que el conservadurismo que imperaba antes del new deal, no dejarán de repetirse sucesivos intentos en el futuro. -

Fuente: EL PAIS -DOMINGO - 13-04-2008

sábado, 5 de abril de 2008

Una dramática perversión


Por José Vidal-Beneyto

Estados Unidos es el primer país del mundo por su potencia política, económica, científica y tecnológica, y el referente privilegiado de la democracia mundial. Sin olvidar que todos los que hemos vivido y trabajado allí podemos dar fe de la práctica ejemplar de su democracia cotidiana. Por todo ello resulta preocupante e inaceptable la regresión que se ha producido en diversos ámbitos durante la presidencia de George Bush, en particular después del atentado del 11-S y con ocasión de la guerra de Irak, en materia democráticamente tan decisiva como el reconocimiento y respeto de los derechos humanos. Los sucesos de Abu Ghraib, de los que existen abundantes documentos escritos y fotográficos; los testimonios de los detenidos en Guantánamo; las revelaciones sobre las prisiones de la CIA localizadas en Europa; el escándalo que representa Bragam, un súper Guantánamo, y, por último, el veto del presidente Bush a la ley votada por el Congreso prohibiendo los actos de tortura y en particular el waterboarding. Ese veto corona los intentos de la Administración norteamericana para legitimar la tortura, cuyo acomodo jurídico se inició cuanto Alberto Gonzales fue nombrado fiscal general por el presidente Bush.

A ese proceso legitimador, el veto presidencial aporta su confirmación política y las series televisivas Lost, 24 horas chrono, Alias, Law and order le añaden la consagración mediática. En un estudio realizado por la organización Human Rights First se cuentan hasta 624 escenas de tortura emitidas en la televisión norteamericana, entre 2002 y 2005, en horarios de máxima audiencia. Su gran héroe es Jack Bauer, protagonista de 24 horas chrono, que para Joel Surnow, su creador, lejos de ser un torturador es el gran luchador por la libertad y la democracia. Bill Kristol y Lawrence Kaplan, dos neocons y promotores de la guerra total de George Bush, califican los desastres de Afganistán e Irak, con ya cerca de 300.000 muertos, como las dos primeras grandes victorias de la democracia en Oriente Medio. Christian Salmon, en su espléndida crónica sobre este tema en el diario Le Monde del 15 de marzo pasado, nos recuerda la justificación de la tortura por parte de Antonin Scalia, juez en la Corte Suprema de Estados Unidos, quien alaba el ejemplo del citado Jack Bauer, pues habría salvado gracias a las prácticas torturadoras, al menos en la pantalla, centenares de miles de vidas. Finalmente, en el ámbito universitario, el profesor Alan Dershowitz, de la Universidad de Harvard, alegando la inseguridad en que nos sitúa la amenaza terrorista, recurre al argumento del estado de necesidad (necesitamos imperativamente la seguridad para poder seguir viviendo en comunidad) que convierte a la tortura en un mal menor.

Esta democratización finalista de la tortura, que supone una malversación de los derechos humanos y, por tanto, una perversión absoluta de los principios y valores democráticos, obliga a los demócratas de todo el mundo y en particular a los comprometidos en su defensa a pedir su rectificación. Obligación que la Convención Internacional contra la Tortura, de alcance universal, permite hacer efectiva en cualquier lugar y que, por tanto, nos concierne e interpela directamente a todos, sea cual sea nuestra nacionalidad, allí donde nos encontremos. A los españoles también.

Este artículo está respaldado por otros 47 firmantes, entre ellos, Fernando Álvarez de Miranda, Óscar Alzaga, Rafael Calvo Ortega, Manuela Carmena, Rafael Fernández Montalvo, Enrique Gimbernat, Luis González Seara, Carlos Jiménez Villarejo, José Antonio Martín Pallín, Federico Mayor, Alberto Oliart, Salvador Pániker, Gregorio Peces-Barba, Javier Pérez Royo, Antonio Remiro Brotóns y Miguel Satrústegui.

sábado, 8 de marzo de 2008

Comunicado del Foro UBUNTU con motivo del 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos

La vida y la dignidad humana exigen el reconocimiento y la satisfacción de los Derechos Humanos a la PAZ, al DESARROLLO (a la alimentación, al agua…) y al MEDIO AMBIENTE ¡YA!

Los abajo firmantes, a iniciativa del Foro Mundial de Redes de la Sociedad Civil — UBUNTU, en el año del 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos desean poner de relieve que todos los Derechos Humanos son universales, indivisibles e interdependientes, en total acuerdo con la Declaración de la Conferencia Mundial de Derechos Humanos de Viena (Naciones Unidas, 1993). Desean también "gritar"- para que nadie pueda decir que no lo ha oído- que, ante la amplitud y la gravedad de los retos planteados a la humanidad, es apremiante el reconocimiento y la satisfacción de los Derechos que devienen necesidades imperativas y sobre los que, por lo tanto, la toma de decisiones es imprescindible e inaplazable. Será la única manera de alcanzar la realización del Derecho a la Vida Humana — requisito sine qua non para el ejercicio de todos los demás derechos —, un derecho violado a diario por la creciente violencia y pobreza.

Por lo tanto: ¡YA!

1. AL DERECHO HUMANO A LA PAZ. No considerado aún explícitamente como tal derecho humano1, nadie puede dudar que sin su realización efectiva puedan satisfacerse los otros derechos humanos. Marginadas hoy las Naciones Unidas ("Nosotros, los pueblos…") por los países más prósperos ("Nosotros, los poderosos…") y sustituidos los principios democráticos por las leyes del mercado ("Nosotros, los ricos…"), persiste la trágica incapacidad de resolver de forma pacífica los conflictos. El recurso a la fuerza reporta ignominiosos beneficios a la colosal maquinaria bélica industrial, propiciando una economía de guerra. No dejaremos de denunciarlo ni de luchar para construir un sistema de gobernanza democrática mundial que acabe con esta situación. Nuestro grito no puede dejar de exigir especialmente soluciones justas para dramáticos conflictos como los de Gaza, Darfur, Iraq, Afganistán, Pakistán, Congo… entre los más de 40 conflictos armados que se estima existen en la actualidad.

La razón de la fuerza frente a la fuerza de la razón. "Si quieres la paz, prepara la guerra": el convencimiento de que estar armado es la garantía de la seguridad es una de las más trágicas irracionalidades seculares. Es evidente que el desarme a escala mundial, controlado por las Naciones Unidas, es fundamental para el declive de la violencia y el fortalecimiento de la paz. Si el desarme es condición para la paz -y por lo tanto, para la vida-, se trata también de otro Derecho Humano que debe reconocerse y practicarse con apremio. Y es que, después de un periodo de 10 años (1988-1998) en el que los gastos militares mundiales descendieron, nos hallamos de nuevo ante una escalada de gastos diarios en armamento que vuelven a superar los 2.700 millones de dólares… cuando alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio en el 2015 requiere ¡500 millones de dólares al día!

En concreto, el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) vive sus peores y más contradictorios periodos desde la guerra fría: unos países son autorizados "de facto" a construir armas nucleares, otros son sancionados por sus programas de energía nuclear… y, lo que es más alarmante, los Estados Unidos provocan con su estrategia de los escudos antimisiles que la Federación Rusa amenace con incumplir los acuerdos de Reykiavik y que, en definitiva, los dos países confirmen programas de renovación y modernización de sus arsenales nucleares, violando el TNP.

La sociedad civil internacional debe promover un auténtico clamor para acabar con el actual bloqueo de la Conferencia de Desarme y, en este contexto, transformar la próxima Conferencia de Revisión del TNP (2010) en un punto de inflexión definitivo e irreversible en el camino del Derecho Humano al Desarme, dado que la libertad frente a la guerra y la violencia son esenciales para la paz.

2. AL DERECHO HUMANO AL DESARROLLO (A LA ALIMENTACIÓN, AL AGUA, A LA SATISFACCIÓN DE LAS NECESIDADES BÁSICAS… )
. El Derecho al desarrollo se halla implícitamente reconocido en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Naciones Unidas, 1966) que establece entre otros el Derecho Humano a "estar protegido contra el hambre", a "disfrutar del más alto nivel posible de salud", etc. y explícitamente reconocido en la Declaración sobre el Derecho al Desarrollo (Asamblea General de las Naciones Unidas, 1986) y confirmado por la Conferencia de Viena (Naciones Unidas, 1993). Los compromisos alcanzados en la Cumbre de Copenhague sobre Desarrollo Social (Naciones Unidas, 1995) subrayan la importancia de que el desarrollo sea integral, sostenible, endógeno y humano. La implementación de todos estos derechos conllevaría la total realización del artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos2.

Sin embargo, el 50% de la humanidad vive aún por debajo de la línea de pobreza y los problemas relacionados con la alimentación mundial se agravan de forma alarmante. 60 mil personas mueren de hambre y pobreza diariamente. El Derecho a una alimentación adecuada, el Derecho al agua potable, el Derecho a la satisfacción de las necesidades básicas, incluidas las infraestructuras, se plantean con la urgencia global de lo moralmente inaplazable. Sólo su realización efectiva garantiza el derecho a la vida humana. A este respecto, es particularmente importante evitar que nuevas fuentes de energía (biocombustibles, etc.), con gran atracción de inversiones, reduzcan la producción de alimentos y que no encarezcan su precio.

En 2008 la comunidad internacional dedicará múltiples esfuerzos para revisar el denominado Consenso de Monterrey sobre Financiación para el Desarrollo (Naciones Unidas, año 2002). La sociedad civil debe movilizarse para que en la Cumbre que tendrá lugar en diciembre en Doha se adopten las medidas que permitan avanzar de una vez por todas en la satisfacción de estos derechos. Para ello, y entre otras cosas, el imprescindible incremento en la financiación para el desarrollo debe ser el resultado de la redistribución de la riqueza mundial, de forma justa y equitativa. En concreto, es necesario definir y poner en práctica ¡YA! impuestos internacionales sobre el mercado de intercambio de divisas y otras alternativas financieras cuya recaudación redunde directamente en los fondos multilaterales de Naciones Unidas para el desarrollo. Otras medidas como la cancelación de la deuda externa y el incremento de la ayuda oficial al desarrollo continúan siendo esenciales.

3. AL DERECHO HUMANO AL MEDIO AMBIENTE
.. Igualmente urgente e inaplazable es la necesidad de acabar con la destrucción del medio ambiente que el modelo económico actual viene produciendo de forma especialmente acelerada desde la Revolución Industrial. La vida en general y la vida humana en particular podrían llegar a tener que habitar la tierra en condiciones progresivamente más difíciles.

Sin embargo, el documento aprobado en la reciente Convención de Bali sobre el Cambio Climático (para sustituir al de Kyoto en 2012) está más orientado a la adaptación al cambio climático (imprescindible en los países en desarrollo del sur) que a su freno. La humanidad parece condenada a sufrir sus efectos en lugar de atajar o paliar las causas de los mismos.

El compromiso fundamental de todas las generaciones es asegurar el desarrollo sostenible: Satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las generaciones futuras para atender sus propias necesidades. En efecto, desde Río los derechos al desarrollo y al medio ambiente son inseparables.

El gran desafío consiste pues en desligar de una vez por todas la idea de desarrollo humano sostenible de la idea de crecimiento económico como incremento de la producción y del consumo. Tal como establecieron las Cumbres de Río y de Johannesburgo: "las actuales tendencias de producción y consumo son insostenibles".

En consecuencia, es imperativo que la sociedad civil influya decisivamente en las próximas Convenciones de Polonia (2008) y Dinamarca (2009) para dar con la eficacia imprescindible los pasos que el futuro de la vida humana sobre la tierra necesita ineludiblemente.


Por cuanto antecede, el Foro UBUNTU hace un llamamiento para la implicación de la sociedad en la reclamación, sin mayores dilaciones, de estos Derechos, y seguirá impulsando la Campaña Mundial para una profunda Reforma del Sistema de Instituciones Internacionales, en la convicción de que sólo una nueva gobernanza democrática mundial será capaz de tomar las decisiones que rectifiquen las tendencias globales más negativas y posibiliten la satisfacción universal de los Derechos Humanos, comenzando por aquellos más directamente relacionados con el Derecho a la vida humana.


Notas:

1. Ver en el documento A/HRC/6/NGO/34 de Naciones Unidas de 5 de septiembre de 2007 la iniciativa de la Asociación Española para el Desarrollo y Promoción del Derecho Internacional de los Derechos Humanos, con el apoyo de la Agencia Catalana para la Cooperación al Desarrollo, sobre la "Declaración de Luarca sobre el Derecho Humano a la Paz"

2. Según el Artículo 25: (1) Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad; y (2) la maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales. Todos los niños, nacidos de matrimonio o fuera de matrimonio, tienen derecho a igual protección social.





Firman este comunicado, entre muchos otros, Federico Mayor Zaragoza, Adolfo Pérez Esquivel, Mario Soares, Susan George, Noam Chomsky, Chico Whitaker y Arcadi Oliveras.


Para apoyar y firmar el comunicado visita la web de UNBUTU

domingo, 24 de febrero de 2008

Deuda externa: quién debe a quién





Consta en el Archivo de Indias que solamente entre el año 1503 y 1660 llegaron a Sanlucar de Barrameda 185.000 kilos de oro y 16 millones de kilos de plata provenientes de América. Como afirmó el escritor venezolano Arturo Uslar Pietro, (Premio Príncipe Asturias de las Letras en 1990) “el arranque del capitalismo y la actual civilización europea se deben a la inundación de metales preciosos que llegó de América a partir del siglo XV”.

Adam Smith escribió que el descubrimiento de América “elevó el sistema mercantil a un grado de esplendor y de gloria que de otro modo un hubiera alcanzado jamás”.

Según el historiador argentino Sergio Bagú, el más formidable motor de acumulación del capital mercantil europeo fue la esclavitud americana. "El régimen económico luso-hispano del período colonial no es feudalismo. Es capitalismo colonial [...]. Lejos de revivir el ciclo feudal, América ingresó con sorprendente celeridad dentro del ciclo del capitalismo comercial [...]. Más aún: América contribuyó a dar a ese ciclo un vigor colosal, haciendo posible la iniciación del período del capitalismo industrial, siglos más tarde" (1).

Para el autor polaco Ryszard Kapuscinski (Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, 2003): “El comercio de esclavos dura cuatrocientos años. Comienzo en el siglo XV y termina… oficialmente en la segunda mitad del siglo XIX, aunque en algunas ocasiones dura más: por ejemplo, hasta 1936 en Nigeria del Norte […]. Entre 15 y 30 millones de personas fueron secuestradas y transportadas más allá del Atlántico en condiciones terribles. Se estima que durante un viaje así (de dos o tres meses de duración) moría de hambre, asfixia y sed casi la mitad de los esclavos; hubo casos en que murieron todos. Los supervivientes trabajaban más tarde en las plantaciones de caña de azúcar y de algodón en el Brasil, en el Caribe y en los Estados Unidos, construyendo la riqueza de aquel hemisferio. Los traficantes de esclavos (principalmente portugueses, holandeses, ingleses, franceses, norteamericanos, árabes y sus socios africanos) desplomaron el continente y lo condenaron a una existencia vegetativa y apática: incluso en nuestros tiempos, grandes superficies de aquella tierra siguen despobladas y se han convertido en desiertos. Hasta hoy día África no se ha desprendido de esta pesadilla, no ha levantado cabeza tras semejante desgracia” (2).

Eduardo Galeano (3) escribe: “[…] pero los portugueses no tenían naves ni artículos industriales que ofrecer en la época del auge de la trata de negros, y se convirtieron en meros intermediarios entre los capitanes negreros de otras potencias y los reyezuelos africanos. Inglaterra fue, hasta que ya no le resultó conveniente, la gran campeona de la compra y venta de carne humana. Los holandeses tenían, sin embargo, más larga tradición en el negocio, porque Carlos V les había regalado el monopolio del transporte de negros a América, tiempo antes de que Inglaterra obtuviera el derecho de introducir esclavos en las colonias ajenas. Y en cuanto a Francia, Luís XIV, el Rey Sol, compartía con el rey de España la mitad de las ganancias de la Compañía de Guinea, formada en 1701 para el tráfico de esclavos hacia América, y su ministro Colbert, artífice de la industrialización francesa, tenía motivos para afirmar que la trata de negros era “recomendable para el progreso de la marina mercante nacional” (4).

Hoy, en el siglo XXI, cada día mueren de hambre 50.000 personas (35.000 de ellas niños menores de cinco años, según estimaciones de la FAO), procedentes del llamado Tercer Mundo, principalmente África y América del Sur. Imagínate que un lunes mueren 50.000 personas en Valencia; al día siguiente, martes, 50.000 personas en Madrid; al día siguiente; miércoles, 50.000 personas en Barcelona; al día siguiente, miércoles, 50.000 personas en Bilbao; al día siguiente, jueves, 50.000 personas en Sevilla; al día siguiente, viernes, 50.000 personas en A Coruña; al día siguiente, sábado, 50.000 personas en Oviedo; al día siguiente, domingo, 50.000 personas en Alicante; al día siguiente, lunes, 50.000 personas en Cáceres … y así día tras día …

¿Qué haríamos si así fuera? ¿Qué harían nuestros políticos? ¿Qué harían los Bancos?

La esclavitud continúa existiendo en nuestros días. El Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio, el sistema financiero internacional y la mayor parte de los Estados ricos son los nuevos agentes que perpetúan una situación que condena a la pobreza al 80 % de la población mundial, mientras el 20 % restante se beneficia de una injusticia que desgarra la conciencia de ser humano.

La mayor parte de la población mundial vive con menos de un euro al día. Sin embargo, los ganaderos europeos y norteamericanos reciben cuatro euros al día como subvención del Estado por cada vaca. Es más fácil ser una vaca en un país rico que un ser humano en un país pobre.

En esta situación, la mayor parte de los países pobres viven además asfixiados por la espada de Damocles de la llamada deuda externa: lo que los países pobres deben a los países ricos. Las instituciones internacionales, dominadas por los países ricos, encargadas de regular esta deuda obligan a los países deudores a severos ajustes estructurales que tienen como consecuencia el abandono de la asistencia social a los menos favorecidos, con lo cual, el hambre y las enfermedades no hacen más que aumentar. En general, los préstamos de los países ricos no favorecen a la población más necesitada, sino sobre todo a la clase media-alta que anhela integrarse en el mecanismo infernal del consumo. Muchas otras veces, el dinero prestado es utilizado para la compra de armas o de tecnología … a los mismos países prestamistas.

¿Quién debe a quién? ¿Quién debe pagar a quién? La deuda que Europa y Estados Unidos ha contraído históricamente con África y la América pobre (incluida la población negra e hispana de USA) es enorme. Si Europa y USA tuvieran que devolver todo lo que han robado en ambos continentes, y a ello se le añadiera los intereses acumulados durante siglos, no habría dinero suficiente en el mundo para hacerlo. Si tuvieran además que indemnizar a los ciudadanos por el daño causado a sus sociedades, por la destrucción de sus sistemas familiares, por el dolor, por los secuestros y por la rapiña de sus recursos naturales… los Estados ricos modernos tardarían siglos en recompensar la destrucción causada.

Están las deudas que se firman en las grandes instituciones, en los despachos acristalados de las últimas plantas del imperio, en presencia de abogados, notarios, funcionarios, etc. Y está la deuda kármica, la deuda real que tiene lugar en el fluir mismo de la vida. Según el Budismo, karma es la ley de causa y efecto. Todo efecto ha tenido su causa y toda causa tiene su efecto. Hay acción y reacción. Y aunque esta ley no sea tenida en cuenta en las grandes leyes internacionales -creadas por los países ricos para proteger y perpetuar su situación de dominación-, existe y actúa.

Europa y USA no podrán construir nunca una sociedad feliz basándose en la injusticia y en la miseria moral, salvo al precio de aniquilar su propia conciencia moral y con ello toda posibilidad de una existencia verdaderamente humana. El 20 % de la humanidad no puede continuar consumiendo el 80 % de los recursos del planeta, mientras millones de seres humanos mueren
cada año por no tener acceso al agua potable ni al alimento necesario.

La deuda externa debe ser completamente cancelada y todos los Estados ricos deben aprobar un Plan Mundial contra la pobreza que erradique esta ignominia de la faz de la historia. Nunca hemos podido hacerlo tanto como ahora. No es cuestión de solidaridad, ni de caridad. Es simplemente cuestión de justicia.
Europa, los Estados Unidos de América y todos los países ricos deben pagar lo que deben. Deben saldar su deuda kármica y moral.

Dokushô Villalba

(1) “La economía de la sociedad colonial”, en Feudalismo, capitalismo, subdesarrollo, Madrid, Akal, 1977
(2)
“Ébano”, en la colección Crónicas de Anagrama, Barcelona 2006 (decimocuarta edición). Pag. 92
(3)
“Las venas abiertas de América Latina”, Siglo XXI de España Editorores, Madrid 2000 (decimosexta edición), Pag. 124.
(4)
“El trabajo en América, antes y después de Colón”, de L.Capitán y Henri Lorin. Buenos Aires, 1948.

El poder del petróleo en el siglo XXI

Una egipcia observa el paso por el canal de Suez
del buque de guerra estadounidense USS Kearsarge.

La guerra por los recursos energéticos ya ha comenzado

por Jack Naffair y Arthur Lepic (*)

Los yacimientos de petróleo no son eternos. Algunos Estados, cuyas reservas disminuyen, están perdiendo poco a poco este regalo de la naturaleza. Otros, sobre todo en el Medio Oriente, tienen esperanzas de producir aún durante algunos años más a bajos precios. El constante aumento de la demanda y la baja de la oferta previsible a mediano plazo inquietan a Estados Unidos, que es el primer consumidor mundial. Economistas de todas las tendencias reclaman una regulación del acceso mundial a la energía, sin la cual aumentarán las guerras de rapiña, como la invasión de Irak.

La demonización del Islam y la guerra por el petróleo

by Michel Chossudovsky

Global Research, 25 Julio, 2007















Incluyo en mi blog este interesante artículo de Michel Chossudovski, tomado de Global research.

A lo largo de la historia, las "guerras de religión" han servido para disimular los intereses económicos y estratégicos ocultos tras la conquista e invasión de tierras extranjeras. Invariablemente, las "guerras de religión" se lucharon con vista a afianzar el control sobre las rutas comerciales y los recursos naturales.

Las Cruzadas, que se extienden de los Siglos XI al XIV, son presentadas a menudo por los historiadores como "una serie continua de expediciones militares-religiosas hecha por cristianos europeos con la esperanza de arrebatar la Tierra Santa de los Turcos infieles." El objetivo de las Cruzadas, sin embargo, tenía poco para ver con la religión. Las Cruzadas consistieron más bien en un desafío, acción militar mediante, del dominio de las sociedades mercantiles musulmanas que controlaban las rutas de comercio orientales.

El lema "Guerra Justa" apoyó a las Cruzadas. La guerra se emprendió con apoyo de la Iglesia católica y actuó como un instrumento de propaganda religiosa y adoctrinamiento que se usó en el alistamiento a lo largo de Europa de miles de campesinos, siervos y vagabundos urbanos.

La cruzada de Estados Unidos en Asia Central y el Medio Oriente

A los ojos de la opinión pública es importante el que haya un "causa justa" para emprender la guerra. Se dice que una guerra es justa cuando se emprende sobre bases morales, religiosas o éticas. La cruzada de Estados Unidos en Asia Central y en el Medio Oriente no es ninguna excepción. La "guerra al terrorismo" propone defender la Patria norteamericana y proteger el "mundo civilizado." Se levanta como una "guerra de religión", un "choque de civilizaciones", cuando de hecho el objetivo principal de esta guerra es afianzar el control y la propiedad corporativa sobre la extensa riqueza de petróleo de la región, mientras también impone bajo el timón del FMI y el Banco Mundial, la privatización de empresas estatales y el traslado de los recursos económicos de los países a manos extranjeras.

La teoría de Guerra Justa presenta la guerra como una "operación humanitaria." Sirve para camuflar los objetivos reales de la operación militar, mientras proporciona una imagen moral y de principios a los invasores. En su versión contemporánea, utiliza bases éticas para justificar la intervención militar contra los "estados delincuentes" y contra los "terroristas islámicos", que se supone están amenazando la Patria. Defender una " causa justa" que justifique la guerra es fundamental para la administración Bush. Así puede invadir y ocupar Afganistán e Irak.

Enseñada en academias militares de EEUU, una versión moderna de la teoría de "Guerra Justa" ha sido incluida en la doctrina militar del Ejercito de Estados Unidos. La "guerra al terrorismo" y la noción de "guerra preventiva" son justificados como derecho a la auto-defensa. De esta forma, son los Estados Unidos quien define cuando es permisible emprender la guerra: jus ad bellum.

El Jus ad bellum sirve para construir un acuerdo general dentro de las estructuras de comando de las fuerzas armadas. También sirve para convencer a las tropas de que el enemigo es "malo" y de que ellos están luchando por una " causa justa." Más generalmente, la teoría de la Guerra Justa en su versión moderna es una parte íntegrada en la propaganda de guerra y desinformación de los medios de comunicación, aplicada para ganar el apoyo del público a una agenda de guerra.

La guerra por petróleo. La demonización del enemigo

La guerra construye una agenda humanitaria. A lo largo de la historia, la difamación del enemigo se ha aplicado una y otra vez. Las cruzadas consistieron en demonizar a los turcos como infieles y herejes, con vistas a justificar la acción militar.

La demonización obedece a objetivos geopolíticos y económicos. Igualmente, la campaña contra el "terrorismo islámico" (apoyada secretamente por la inteligencia americana) pretende en realidad apoderarse de la riqueza del petróleo. El término "Islam-fascismo," sirve para degradar las políticas, instituciones, valores y tejido social de países musulmanes, al mismo tiempo que los principios de "democracia occidental" y "mercado libre" son presentados como la única alternativa a estos países. Los Estados Unidos han llevado la guerra a la región de Oriente Medio y Asia Central con la intención de controlar más del sesenta por ciento de los suministros de petróleo y gas natural del mundo. Las gigantes petróleras angloamericanos también quieren conseguir el control sobre los oleoducto y de los gaseoductos de la citada región.

Los países musulmanes, incluidos Arabia Saudita, Irak, Irán, Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Yemen, Libia, Nigeria, Argelia, Kazakhstan, Azerbaijan, Malasia, Indonesia, Brunei, poseen entre 66.2 y 75.9 por ciento de la reserva total de petróleo, según la fuente y la metodología de la estimación. (Ver tabla inferior).

En contraste, los Estados Unidos de América tienen apenas 2% de las reservas totales de petróleo. Los países occidentales, incluidos los mayores productores de petróleo (Canadá, EEUU, Noruega, Reino Unido, Dinamarca y Australia) controlan aproximadamente 4% por ciento de las reservas de petróleo totales. (En la estimación alternativa de Oil and Gas Journal que incluyen el petróleo en arena de Canadá, este porcentaje sería del orden de 16.5%. (Vea tabla debajo).

Oil Reserves by Country

(Proven reserves in billions of barrels)

Rank

Country

Percent of World Reserves

World Oil, December 2004

Percent of World Reserves

Oil & Gas Journal, January 2006

1.

Saudi Arabia

24.2

262.1

20.6

266.8

2.

Canada*

0.4

4.7

13.8

178.8

3.

Iran

12.1

130.8

10.3

132.5

4.

Iraq

10.6

115.0

8.9

115.0

5.

Kuwait

9.2

99.7

7.9

101.5

6.

United Arab Emirates

6.5

69.9

7.6

97.8

7.

Venezuela*

4.8

52.4

6.1

79.7

8.

Russia

6.2

67.1

4.6

60.0

9.

Libya

3.2

33.6

3.0

39.1

10.

Nigeria

3.4

36.6

2.7

35.9

11.

United States

2.0

21.4

1.7

21.4

12.

China

1.4

15.4

1.4

18.3

13.

Qatar

1.8

20

1.2

15.2

14.

Mexico

1.4

14.8

1.0

12.9

15.

Algeria

1.4

15.3

0.9

11.4

16.

Brazil

1.0

11.2

0.9

11.2

17.

Kazakhstan

0.8

9.0

0.7

9.0

18.

Norway

0.9

9.9

0.6

7.7

19.

Azerbaijan

0.6

7.0

0.5

7.0

20.

India

0.5

4.9

0.4

5.8

21

Oman

0.4.

4.8

0.4

5.5

22

Angola

0.8.

9.0

0.4

5.4

23

Ecuador

0.5

5.5

0.4

4.6

24

Indonesia

0.5

5.3

0.3

4.3

25

UK

0.4

3.9

0.3

4.0

26

Yemen

0.3

3.0

0.3

4.0

27

Egypt

0.3

3.6

0.3

3.7

28

Malaysia

0.3

3.0

0.2

3.0

29

Gabon

0.2

2.2

0.2

2.5

30

Syria

0.2

2.3

0.2

2.5

31

Argentina

0.2

2.3

0.2

2.3

32

Equatorial Guinea

0.2

1,8

0.0

0.0

32

Colombia

0.1

1.5

0.1

1.5

33

Vietnam

0.1

1,3


0.6

34

Chad

0.0

0.0

0.1

1.5

35

Australia

0.3

3.6

0.1

1.4

36

Brunei

0.1

1.1

0.1

1.4

37

Denmark

0.1

1.3

0.1

1.3

38

Peru

0.1

0.9

0.1

1.0

Total Muslim Countries**

75.9

822.1

66.2

855.6

Total Western World (EU, North America, Australia)

4.1

44.8

16.5

213.3

Other Countries

20.6

214.9

17.3

223.6

World Total

100.0

1,081.8

100.0

1,292.5


La porción más grande de reserva de petróleo del mundo yace en una región que se extiende por el Norte desde la punta de Yemen a la cuenca del mar Caspio y por el Este desde el litoral mediterráneo Oriental al Golfo Pérsico. Este Oriente Medio, más la región Asia Central, que es el teatro de la "guerra contra terrorismo" dirigida por Estados Unidos y su aliados, contiene según las estimaciones de World Oil, más de sesenta por ciento de las reservas de petróleo del mundo. (Vea tabla debajo).
Irak tiene cinco veces más petróleo que los Estados Unidos.
Los países musulmanes poseen por lo menos 16 veces más petróleo que los países occidentales. Los mayores países de reserva de petróleo no-musulmanes son Venezuela, Rusia, México, China y Brasil. (
Ver tabla).

La demonización se aplica a un enemigo que posee tres cuartos de las reservas de petróleo del mundo. "El eje de mal", los "estados delincuentes", las "naciones fallidas", los "terroristas islámicos": la demonización y la difamación son el pilar ideológico de la "guerra contra terrorismo" de Estados Unidos y sus aliados. Todo esto es utilizado como casus belli para emprender la guerra por el petróleo.

La guerra por el petróleo requiere la demonización de aquéllos que poseen el petróleo. El enemigo es caracterizado como malo, con vistas a justificar la acción militar, incluso la matanza masiva de civiles. La región de Oriente Medio y Asia Central se está militarizando a pasos agigantados. Los campos de petróleo están literalmente rodeados por los barcos de guerra de la OTAN estacionados en el Mediterráneo oriental (como parte de una operación de la ONU dpara "mantener la paz"). La flota de portaviones y destructores en el Golfo Pérsico y Arábico se han desplegado allí con la justificación de la "guerra contra terrorismo."

El objetivo último, para el que se combina la acción militar, las operaciones de inteligencia encubiertas y la propaganda de guerra, no es otro que el de desgarrar el tejido nacional y transformar a países soberanos en territorios económicos abiertos, donde poder saquear los recursos naturales bajo la vigilancia del "mercado libre". Este control estratégico también se extiende al petróleo y a los corredores de los gaseoductos (como por ejemplo en Afganistán).

La demonización es una estrategia usada para movilizar la opinión pública y construir un acuerdo general a favor de la guerra. La guerra psicológica es patrocinada directamente por el Pentágono y por el aparato de la inteligencia americano. Esta guerra no se limita a asesinar o ejecutar a los gobernantes de países musulmanes, sino que se extiende a poblaciones enteras. Los musulmanes en Europa Occidental y en Estados Unidos son igualmente blancos de esta guerra. Esta estrategia pretende romper la conciencia nacional y la capacidad de resistir al invasor, denigra al Islam, crea divisiones sociales. Se intenta dividir sociedades nacionales y finalmente provocar una guerra civil. Mientras, crea un ambiente que facilita la apropiación directa de los recursos de los países desvertebrados pero, al mismo tiempo, crea una nueva conciencia nacional, desarrolla la solidaridad interétnica y aglutina a aquellos que se enfrentan a los invasores.

La activación de las divisiones sectarias y la provocación de guerras civiles forma parte de la estrategia de dibujar de nuevo el mapa de Oriente Medio, dividiendo los países y transformando los territorios. El mapa del Nuevo Oriente Medio, aunque no de forma oficial, ha sido usado por la US National War Academy. Se publicó recientemente en el Armed Forces Journal (junio del 2006). En este mapa, los estados-nación están rotos, las fronteras internacionales han sido redefinidas siguiendo criterios sectario-étnicos que favorecen ampliamente los intereses de las gigantescas petroleras angloamericanas. El mapa también se ha usado en un programa de entrenamiento en el Defense College de OTAN por los oficiales militares de alto rango.

El petróleo se encuentra en tierras musulmanas

El petróleo se encuentra en tierras musulmanas. La difamación del enemigo forma parte de la geopolítica energética que Occidente quiere imponer en Eurasia. Esta estrategia ha sido diseñada en función directa a la distribución geográfica de las reservas de petróleo y gas del mundo. Si el petróleo estuviera en países habitados predominantemente por budistas o por hindúes, la política extranjera de Estados Unidos se dirigiría contra los budistas y hindúes, los cuales también serían objeto de difamación.

En este escenario de guerra, Oriente Medio, Irán y Siria, que forman parte del "eje de mal", son los próximos blancos según las declaraciones oficiales de los Estados Unidos.

Estados Unidos también ha dirigido y patrocinado numerosas guerras civiles en varias regiones estratégicas de petróleo y gas, incluídas Nigeria, Sudán, Colombia, Somalia, Yemen, Angola, sin mencionar Chechenia y varias repúblicas de la ex Unión Soviética. Actualmente Estados Unidos continúa patrocinando guerras civiles, qué a menudo incluye el apoyo encubierto a grupos paramilitares, como la que se ha activado en la región de Darfur, Sudán, así como en Somalia. Darfur posee extensas reservas de petróleo. En Somalia se han concedido ya concesiones lucrativas a cuatro grandes petroleras angloamericanas.

"Según documentos obtenidos por The Times, casi dos-tercios de Somalia fue asignado a las grandes petroleras norteamericanas Conoco, Amoco -ahora parte de BP-, Chevrón y Phillips en los últimos años de la Somalia pro-U.S. El presidente Mohamed Siad Barer fue derrocado y la nación se zambulló en caos en enero de 1991. Las compañías petroleras que poseen las concesiones más prometedoras esperan la decisión de la Administración Bush para enviar tropas americanas que protejan el envío de ayuda humanitaria a Somalia y para que también protejan sus inversiones multimillonarias." (America's Interests in Somalia, Global Research, 2002)

La globalización y la conquista de los recursos enegéticos del mundo

La demonización colectiva de los musulmanes, incluso la difamación del Islam, aplicado en lo mundial, constituye a nivel ideológico, un instrumento de conquista de los recursos energéticos del mundo. Es otro aspecto de los mecanismos económicos, políticos más amplios que subyacen al Nuevo Orden Mundial.

Global Research Articles by Michel Chossudovsky