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martes, 22 de diciembre de 2015

CRISIS CLIMÁTICA-AMBIENTAL. La hora de la responsabilidad.


"Somos los descendientes de aquellos antepasados ancestrales que aprendieron a dominar el fuego. A su alrededor crearon los relatos que proporcionaban sentido a su existencia. Poblaron el mundo con sus sueños, sus palabras y sus cantos. Cazaron, recolectaron, cultivaron el trigo, el maíz y el arroz, domesticaron a los animales. Levantaron civilizaciones y poblaron los cielos de mitos y leyendas. Crearon culturas, construyeron ciudades, tejieron sociedades complejas ensambladas sobre el afecto, el cuidado y la empatía. Hemos recibido un mundo, pero no somos sus dueños. Tenemos la responsabilidad de proteger el clima de la Tierra y la trama de la vida. Cada tiempo ha tenido su reto crucial que lo ha definido. El nuestro es custodiar la biosfera.

Somos los ancestros de las generaciones que heredarán la Tierra y en el silencio sentimos palpitar la semilla de su vida futura en las profundidades de nuestro ADN. Somos custodios de la vida y nuestro compromiso de preservarla surge del amor incondicional, salvaje y compasivo hacia todas las existencias. No importa lo difícil que sea el camino, nos creceremos ante la adversidad. Nos levantaremos tras las derrotas y forjaremos una voluntad inquebrantable, porque nuestra decisión de proteger y cuidar la vida sobre la Tierra es firme como una montaña.

Diez mil generaciones de seres humanos nos han precedido. Diez mil generaciones venideras reclaman a través de nuestra conciencia su derecho a recibir un mundo lleno de vida. Esa es la llamada, ese es el compromiso. Porque la Tierra no nos pertenece, nosotros pertenecemos a la Tierra".

Antxón Olabe


sábado, 25 de diciembre de 2010

Evo, el ambientalista que nadie escucha

por Lenin Cardozo (*)


Evo, ha significado mas allá, de ser la voz indígena en defensa de los derechos de madre Tierra (como el mismo lo ha definido), la personalidad política mas tenaz, en las ultimas cumbres sobre el Cambio Climático. Sus reflexiones han sido, bien explicitas, trasparentes y sin ningún interés visible de buscar protagonismo mediático. Ha sido un interlocutor preciso de la gran preocupación ambiental. Desplazando incluso, en sus discursos, su propia postura ideológica… “ya la etapa de la lucha de clases paso”… “el siglo XXI, será por la defensa de la naturaleza”.

sábado, 28 de noviembre de 2009

África: civilización y cambio climático



por Jesús Chucho García (*)



África sufrirá quinientas veces más los severos castigos del cambio climático que como pandemia ya nos ataca, nos produce enfermedades, hambre, desertificación a causas de los gases invernaderos de las grandes compañías trasnacionales, hambrientas como vampiros de energía, gas, madera, uranio y oxigeno

Fue de ese amplio espacio territorial del planeta llamado Africa Subsahariana, de donde fueron secuestrados más de veinte millones de seres humanos, los cuales fueron trasladados compulsivamente a las Américas y el Caribe para convertirlos en esclavizados y explotar intensivamente sus inteligencias y fuerza física.

La trata negrera, hacia las Américas y Europa, practicada por países como Portugal, Francia, España, Inglaterra, Holanda, Dinamarca y posteriormente Estados Unidos, va a impactar y transformar el carácter civilizatorio de las mayorías de las organizaciones territoriales, administrativas y políticas de Africasubsahariana. Los españoles fueron los primeros en transportar esclavos negros al Nuevo Mundo a principios del siglo XVI. Pero es sobre todo a partir del siglo XVII, con el desarrollo de las grandes plantaciones –en particular en el Brasil- y de la economía azucarera, cuando la trata alcanzó su apogeo. Se estima actualmente que entre el siglo XV y finales del XVIII de 9 a 12 millones de africanos embarcaron en los barcos negreros, siendo la media anual de 60 mil. La tasa de mortalidad en los barcos era elevada, pero el beneficio (300%) era tal que éste comercio jugó un papel considerable en el periodo de acumulación de capital, que precedió a la revolución industrial.

Se puede decir que el interés de la trata era doble: el tráfico triangular no sólo enriquecía muy pronto a los que se dedicaban a él, sino también aseguraba la prosperidad de las colonias con aporte incesante de mano obra.

Este comercio de africanos -que implementado en primer lugar por Portugal, y que después, a partir del siglo XVII se incorporaron las otras potencias europeas-, estuvo muy bien estructurado, se convirtió en el negocio de crecimiento más rápido de acumulación durante esos siglos. Todo era una articulación casi precisa con la visión efectiva del llamado comercio triangular. De ahí que el concepto de civilizaciones africanas va a ser tergiversado por el de tribu, y aun perduran hasta las prácticas conceptuales que tenemos sobre África hoy día…, pero preguntémonos qué era y es una civilización africana.

El filósofo Rwandes Alexis Kagame nos da esa definición civilizatoria como: “la adaptación de un grupo humano que hace uso de toda la gama de la naturaleza humana (inteligencia, voluntad, sentimientos y actividades corporales) para domesticar y mejorar el medio físico que habita (clima, estaciones, minerales, hidrografía, vida animal y vegetal), para protegerse de las causas internas de desintegración, para defenderse de grupos similares que podrían absolverlo y para trasmitir a su descendencia la suma de experiencias que ha recibido de sus antepasados”. (Kagame:1976).

Estas civilizaciones africanas tenían una serie de factores que la estructuraban y, les daba un perfil propio. Estos factores eran los siguientes: 1) Un sistema lingüístico, un amplio territorio, una economía efectiva, un sistema de administración de justicia, un sistema de derecho público interno e internacional; 2) Un sistema de prácticas sociales que gobiernen las relaciones entre individuos y grupos; 3) Un cuerpo de conocimientos tecnológicos en correspondencia con las necesidades reales del grupo; 4) Un criterio artístico (literario, musical, plástico); 5) Un conjunto de conocimientos científicos-reales-especulativos; 6) Un sistema filosófico; 7) y un sistema religioso que provea al individuo de una explicación sobre sus orígenes como la muerte, Dios.

Todos estos aspectos, pese al largo proceso colonial, neocolonial y la globalización cultural esterilizante, no lograron borrar esos elementos del África profunda. El aspecto lingüístico hoy constituye un elemento esencial que unifica a los pueblos yoruba, que tienen más de ocho millones de hablantes, así como la lengua kikongo esparcida por cuatro países (Angola, Gabón y los dos Congos), el Kiswaili hablado en toda el África oriental y parte de África central. Las perspectivas espirituales, pese a más de medio milenio de sometimiento del Islam y el catolicismo, las espiritualidades tradicionales se preservan.

 La destrucción del entorno natural africano

La propuesta civilizatoria del África profunda, hoy adquiere símbolos de modernidad para oponerse en la destrucción de sus recursos naturales… Sólo pensar que el Golfo de Guinea es la segunda reserva forestal más importante del planeta expresa ese concepto de conservación ante las grandes compañías deforestadoras occidentales. El concepto de humanizar la naturaleza sigue vigente. África sufrirá quinientas veces más los severos castigos del cambio climático que como pandemia ya nos ataca, nos produce enfermedades, nos produce hambre, desertificación a causas de los gases invernaderos de las grandes compañías trasnacionales, hambrientas como vampiras de energía, gas, madera, uranio, coltan y oxigeno.

Pero esa concepción civilizadora está amenazada al igual que el resto del planeta, caso concreto de la Amazonia y el corredor ecológico que va de Chiapa hasta Ecuador, incluyendo Venezuela, ya sienten los efectos perturbadores del cambio climático, que por cierto nuestro país y muy concretamente las comunidades afrovenezolanas ya sienten estos cambios negativos. Hoy, hablar de preservar nuestras civilizaciones ancestrales es hablar de preservar el clima ante las malas inversiones y la urbanización mortuoria de nuestra humanidad.

África-América hoy son la salvación de la humanidad

(*) Jesús Chucho García, Fundación Afroamerica y de la diáspora africana.

Fuente: http://alainet.org

viernes, 13 de noviembre de 2009

La Tierra está grave


Hacia la Cumbre del Clima de Copenhague, 

7-18 diciembre 2009 

por Sergio Ferrari (*)

El planeta está enfermo. Y como nuestro propio organismo, cuando está doliente, manifiesta síntomas para llamar la atención y reclamar su cura.
 
Su temperatura corporal ha aumentado como media 0.74 °C (grados Celsius) en los últimos 100 años. En algunas regiones superó 1,5°C. Durante todo el último milenio, el margen de variación de la temperatura había sido apenas de 1°C .
 
Causa principal de esta explosión del calor: el aumento descontrolado de emisión de gases de efecto invernadero producto de ciertas actividades humanas como la combustión de carbón, petróleo y gas natural así como la deforestación a gran escala. Principales responsables históricas de esta situación: las naciones desarrolladas.
 
Otro dato elocuente. Durante 800.000 años, la concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera fue de entre 200 y 300 ppm (medida que indica la cantidad de  moléculas del dióxido de carbono por cada millón de moléculas de aire seco). Hoy supera las 380 ppm, la marca más elevada desde que el hombre tiene memoria.
 
La amenaza de una convulsión global –producto de la fiebre- está a la puerta con eventuales consecuencias apocalípticas: polos descongelados, mares en aumento, costas desaparecidas, tifones y huracanes multiplicados, sequías crecientes en los países tropicales, agricultura diezmada, flora y fauna amenazada, millones de refugiados climáticos dispersos en el mundo.
 
Los desafíos de Copenhague
 
En algunos días, entre el 7 y el 18 de diciembre próximo, Copenhague, capital de Dinamarca, reunirá a los representantes del mundo entero en la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 15), continuando así los esfuerzos de Balí (2007, COP13) y Poznan (2008, COP14). Y la pregunta del millón sigue siendo la misma.
 
¿Cómo llegar a un acuerdo para evitar que la temperatura aumente más de 2°C en los próximos 40 años? Con la hipótesis científica que ese registro pueda constituir la frontera de la viabilidad misma de la existencia de la vida en el planeta. Y por ende, ¿cómo reducir a escala planetaria la emisión de gases de efecto invernadero?
 
No se trata hoy de acuerdos jurídicos. Existen ya la Convención del Clima de 1992 y el Protocolo de Kyoto que proponen mecanismos concretos.
 
Lo que está en juego es la voluntad política para definir responsabilidades históricas en el deterioro climático. Y poner en cuestión el concepto mismo de crecimiento y de la lógica productiva planetaria. Temas tan de fondo que no dejan mucho margen al optimismo.
 
La reciente y fracasada reunión preparatoria de Barcelona de la primera semana de noviembre , convocada para preparar la Cumbre de Copenhague, no hizo más que desnudar la falta de esa disposición de negociación, particularmente de las grandes potencias, muy especialmente de los Estados Unidos, quien hasta ahora no ratificó el Protocolo de Kyoto. El cual obliga a los países industrializados involucrados a reducir sus emisiones hasta 2012 en un 5,2 por ciento menos que las cifras vigentes en1990 (año tomado como referencia).
 
 Sobre la mesa entonces, tres temas esenciales que imposibilitan por el momento el consenso. El primero: medir el rol histórico de cada actor planetario en la situación actual del deterioro climático, sin esconder la responsabilidad preponderante de las naciones más desarrolladas.
 
Segundo: sacar conclusiones prácticas, financieras, contables, para que los que más han deteriorado el clima asuman su responsabilidad y financien a los países “en desarrollo” (empobrecidos) facilitándoles a hacer frente al deterioro climático con medidas muy concretas.
 
Y en tercer lugar, mirar hacia al futuro, previendo reducciones significativas de las emisiones de gases destructores por parte de los países desarrollados y “emergentes” (China entre ellos), para evitar el sobrecalentamiento del planeta y posibilitar la continuidad de la vida en el mismo.
 
Un ABC tan simple como complejo. Copenhague se perfila ya como una nueva frustración climática. Mientras tanto la Tierra, ya grave, sigue empeorando.
 
(*) Sergio Ferrari, desde las Naciones Unidas, Ginebra

lunes, 20 de octubre de 2008

El cambio climático, amenaza para la paz

El calentamiento del planeta empezó siendo un problema ecológico al que se le añadió pronto otro económico y social. Ahora es aún más grave: significa un incremento de la inseguridad internacional

por ANTXÓN OLABE Y MIKEL GONZÁLEZ

El más famoso de los exploradores rusos, Artur Chilingarov, encabezó en agosto de 2007 la expedición de su país en la que dos minisubmarinos plantaron una cápsula de titanio con la bandera rusa en el fondo del mar, a 4.200 metros de profundidad bajo el Polo Norte. Moscú sostiene que la cordillera submarina Lomonosov es una extensión de su plataforma continental, por lo que, de acuerdo con la Ley Internacional del Mar, reclama la soberanía sobre lo que ya se conoce como el norte profundo. La desaparición progresiva de los hielos árticos debido al calentamiento global ha disparado la disputa geopolítica sobre un territorio en el que investigaciones del Centro de Estudios Geológicos de Estados Unidos sitúan la cuarta parte de los recursos de hidrocarburos pendientes de descubrir en el planeta.

El Alto Representante para la Política Exterior Europea, Javier Solana, y la Comisión Europea presentaron conjuntamente al Consejo de primavera de 2008 un importante informe denominado Cambio climático y seguridad internacional. El informe concluye que un incremento de la temperatura media de la atmósfera por encima del umbral de seguridad identificado por la comunidad científica -dos grados sobre la temperatura existente en los tiempos preindustriales- conducirá a numerosos conflictos derivados de los impactos económicos, políticos, ambientales y sociales producidos por la alteración del clima. El África subsahariana, Oriente Medio, el sur de Asia y Asia central, Latinoamérica y el Caribe, así como el Ártico, figuran en el informe como zonas de riesgo.

En abril de 2007, a iniciativa del Gobierno británico, su entonces secretaria de Asuntos Exteriores, Margaret Beckett, presidió una sesión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas dedicada, por primera vez en exclusiva, al cambio climático. En ella participaron representantes de 50 Estados. En su intervención, Beckett señaló que el cambio climático "no es un problema tradicional de seguridad nacional, sino uno relacionado con nuestra seguridad colectiva en un mundo frágil y crecientemente interdependiente".

A medida que la ciencia ha avanzado en la comprensión de cambio climático, la conceptualización del problema se ha desplazado desde su consideración como un problema ambiental a uno de sostenibilidad global por su incidencia en los ámbitos sociales y económicos. En la actualidad, empieza a ser visto como un problema de seguridad global, y en el futuro podría afectar, incluso, a derechos humanos fundamentales, como ha defendido Oxfam ante las Naciones Unidas.

La crisis climática en curso plantea una amenaza emergente a la seguridad global por dos tipos de razones complementarias. En primer lugar, porque un incremento de la temperatura por encima de dos grados nos adentra en un territorio climático desconocido, con riesgo de producir una alteración del clima de efectos potencialmente irreversibles. Desde 1900, la atmósfera se ha calentado 0,74 ºC. La temperatura es ya, o está cerca de serlo, la más elevada en el actual periodo interglaciar que comenzó hace 12.000 años. Las emisiones que están en la base de ese incremento han aumentado un 70% entre 1970 y 2004, como destacó Rajendra Pachauri en su discurso de aceptación del Nobel de la Paz otorgada al Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, en sus siglas en inglés).

En segundo lugar, porque una alteración climática por encima del mencionado umbral producirá una fuerte desestabilización social, económica, ambiental y política en amplias regiones del mundo, que acabará incidiendo en los siempre difíciles equilibrios de la paz y seguridad internacionales. Así, el IPCC estima que la disponibilidad de agua puede reducirse entre un 20%-30% en regiones como el Sahel, el Cuerno de África y Oriente Próximo, que ya sufren en la actualidad un estrés hídrico muy considerable. La escasez de agua, la desertificación y sus problemas asociados exacerbarán las migraciones masivas, generando tensiones en las zonas de tránsito y destino, caso de Europa, y concretamente en España, que es ya una de las puertas de entrada de estos flujos migratorios crecientes.

Otro impacto será el incremento en la frecuencia e intensidad de eventos climáticos extremos como las olas de calor, las tormentas tropicales, los huracanes, las sequías y la gota fría. Según la Organización Mundial de la Salud, la ola de calor sufrida por Europa en el verano de 2003 causó la muerte prematura de 30.000 personas. En Centroamérica, el huracán Mitch causó la muerte de 11.000 personas en Honduras y 18.000 en Nicaragua. Otro factor que incidirá en la seguridad internacional es la posible proliferación del uso de la energía nuclear en regiones inestables.

Según el IPCC, para no exceder en 2 ºC la temperatura, es preciso que para 2050, las emisiones totales mundiales se reduzcan a la mitad respecto a 1990. Para ello, hay varias rutas posibles. La que implica una transición menos traumática del sistema energético mundial hacia una economía baja en carbono requiere que, hacia el año 2020, se alcance el cenit en las emisiones totales y que, a partir de ahí, se reduzcan progresivamente hasta finales del siglo XXI.

Hoy día, los principales emisores de gases de efecto invernadero son Estados Unidos, China, la Unión Europea, Rusia, India, Japón y Brasil. Si se incluyen las emisiones debidas a la desaparición de los bosques primarios, habría que incluir a Indonesia. En el horizonte se perfilan dos hechos de gran relevancia que condicionan la viabilidad de alcanzar ese cenit. Así, hacia el año 2020, cerca del 90% de los habitantes de la Tierra vivirá en países emergentes y en desarrollo cuyo nivel de renta per cápita será, por término medio, entre siete y diez veces menor que el de los países ricos. Su prioridad, como es lógico, será el crecimiento económico. Al mismo tiempo, hacia 2020, la mayoría de las emisiones de gases de efecto invernadero se originará en los países emergentes y en desarrollo.

La metáfora que evoca la situación es la de un transatlántico que surca el océano a gran velocidad y que, además, se va acelerando. El buque lleva una gran inercia y necesita realizar un giro importante en su trayectoria en un plazo breve de tiempo. Siendo la maniobra ya de por sí difícil, se complica porque no hay un único capitán al mando, sino un grupo de capitanes -los principales Estados emisores-, cada cual con su forma de entender la trayectoria del barco y los problemas asociados.

El escenario actual de las emisiones y las tendencias señaladas obligan a cuestionarse si la arquitectura institucional existente es suficientemente poderosa y eficaz para reconducir la situación. En nuestra opinión, la respuesta es no. Concebir la crisis climática como un problema emergente de seguridad global conlleva subir al máximo nivel la toma de decisiones al respecto. Esto implica poner sobre la mesa el papel que debe jugar el Consejo de Seguridad. Opinamos que hay razones de peso para que el organismo internacional dotado del máximo poder político y legal para afrontar los problemas de seguridad internacional sea el que se implique directamente en el tema.

Para que el Consejo disponga de mayor representatividad y capacidad de reconducir la crisis global del clima, sería conveniente su ampliación. Una posible opción pasaría por incluir, junto a los actuales miembros permanentes -Estados Unidos, China, Reino Unido, y Francia y Rusia-, a los países cuya contribución es decisiva en la solución de la crisis climática -India, Japón, Brasil, Indonesia y Suráfrica-. Esos diez Estados juntos suman el 60% de la población mundial y el 70% de las emisiones globales. Contienen, además, los mayores bosques del planeta, cuya función de sumidero es esencial preservar. Todos ellos han sido ya invitados a formar parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) por su importante papel en la economía mundial.

Construyendo sobre el vigente Convenio Marco, contando con el respaldo pleno de las Naciones Unidas y el asesoramiento científico del IPCC, un Consejo de Seguridad ampliado y renovado estaría en condiciones inmejorables de configurarse como un poder mundial capaz de aplicar la estrategia adecuada en los ritmos adecuados que requiere la crisis climática en la que la humanidad ya se ha adentrado.

Antxón Olabe es analista ambiental y socio de Naider, y Mikel González es investigador de la Universidad del País Vasco / EHU.

Publicado en El País, el 20 de octubre del 2008
http://www.elpais.com/articulo/opinion/cambio/climatico/amenaza/paz/elpepuopi/20081020elpepiopi_11/Tes

lunes, 6 de octubre de 2008

EUROPA FRENTE AL CAMBIO CLIMÁTICO

Aprovechando que “los ojos de los medios no ven”, los representantes electos del Parlamento Europeo están redactando un plan sobre energía y cambio climático para nuestro continente. Como ciudadanos, hemos luchado arduamente en campañas por un acuerdo mundial que detenga el cambio climático catastrófico; los negociadores europeos han liderado los avances en las negociaciones internacionales. Pero si los países que más contaminan consiguen debilitar el propio plan de acción climática de Europa, todo nuestro impulso inicial se perderá.[1] Y es justamente lo que está sucediendo ahora.

El martes que viene por la tarde, los parlamentarios europeos se van a reunir para ultimar sus propuestas, pero el plan integral se ve amenazado por activistas de grupos de presión (orquestados por las industrias) que están exigiendo “permisos para contaminar” masivos; con estos permisos los objetivos de reducción de emisiones contaminantes serían totalmente inalcanzables.[2] Antes de que sea demasiado tarde, en las próximas 36 horas, necesitamos enviar un aluvión de correos electrónicos y llamadas telefónicas a los representantes para pedirles que no cedan ante los grupos de presión y presenten planes sólidos para construir un futuro sostenible para nuestras sociedades y servir de ejemplo al mundo.

Haz clic en el siguiente enlace para ver los nombres y números de teléfono de los representantes de tu país. Incluimos algunos “temas de conversación" que puedes usar en tus correos y llamadas:

http://www.avaaz.org/es/save_our_future_europe

68 personas de 27 países (los miembros de la comisión de medio ambiente del parlamento europeo) pueden concretar este plan. Y nosotros sumamos cientos de miles en cada uno de estos países.

Lo más efectivo a nuestro alcance es enviar correos o llamar a los despachos de los representantes de nuestro propio país, en particular a los pertenecientes al conservador grupo del PPE, que han dejado ver que se rinden ante los grupos de presión. Plantéales que no deben transigir en materia de permisos para contaminar y otras lagunas jurídicas retrógradas: pídeles que inviertan en la construcción de un futuro más limpio y responsable por el medio ambiente para Europa. En estos tiempos de problemas económicos y elevados precios de los combustibles fósiles, la eficiencia y la sostenibilidad se vuelven todavía más cruciales.[3]

Haz clic en el siguiente enlace para encontrar todo lo que necesitas: nombres, números de teléfono, direcciones de correo electrónico y sugerencias para ayudarte en tus palabras. Y no te demores: tenemos apenas horas, no días, para lograr un cambio.

http://www.avaaz.org/es/save_our_future_europe

Fuentes:

1. Para saber más sobre el éxito de las anteriores campañas de Avaaz contra el cambio climático, visita http://www.avaaz.org/es/bali_reportback/

2. http://es.noticias.yahoo.com/efe/20081002/tsc-planes-ambientales-mas-ambiciosos-ah-23e7ce8.html

3. El País: Informe Stern del Reino Unido. http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Urge/actuar/elpepisoc/20080927elpepisoc_8/Tes

ACERCA DE AVAAZ

Avaaz es una organización independiente y sin fines de lucro cuya misión es asegurar que los valores y opiniones de la mayoría de la gente sean tomados en cuenta en las políticas que nos gobiernan. ‘Avaaz’ significa ‘voz’ en varios idiomas asiáticos y europeos. Avaaz no acepta dinero de gobiernos ni de empresas y su equipo está basado en oficinas en Londres, Nueva York, Washington, Ginebra, Paris y Rio de Janeiro.

http://www.avaaz.org