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jueves, 14 de febrero de 2013

Los males de la Iglesia Católica, según Hans Küng



Ahora que el Papa ha renunciado, avanzamos en primicia una parte del prólogo de Hans Küng de su libro ¿Tiene salvación la Iglesia? que la editorial Trotta publicará en abril (1). Un ensayo en el cual el teólogo y ex colega de la universidad de Tubinga de Benedicto XVI pone el dedo en la llaga de los males de la Iglesia católica, sus raíces y las posibles respuestas.

* * *

Hans Küng es uno de los teólogos más sólidos y creativos del cristianismo y una de las figuras más relevantes del catolicismo mundial de la segunda mitad del siglo XX y de los primeros años del siglo XXI, al tiempo que una de las mentes más lúcidas en el estudio interdisciplinar de las religiones. Ha sido guiado intelectualmente -y ha sido protagonista de- algunos de los acontecimientos religiosos más significativos de los últimos cincuenta años, como el concilio Vaticano II y los Parlamentos Mundiales de las Religiones.
Es la conciencia crítica de la Iglesia católica, de sus instituciones y dirigentes, sobre todo cuando se desvían del proyecto originario de Jesús de Nazaret y se muestran insensibles a los desafíos de nuestro tiempo. Desde su tesis doctoral sobre el teólogo evangélico compatriota suyo Karl Barth viene defendiendo la reconciliación de las iglesias, sin caer en la uniformidad y evitando las rupturas, siempre dolorosas. Elabora una teología de las religiones, respetuosa del pluralismo y defensora del diálogo interreligioso e intercultural. Está comprometido en la construcción de una ética mundial que cambie el rumbo de la globalización neoliberal y tenga como prioridades la no violencia activa, el trabajo por la paz, la lucha por la justicia, la defensa de la naturaleza y el compromiso por la igualdad, no crónica, a través de la no violencia activa.
Su relación con Ratzinger viene de lejos y ha pasado por diferentes momentos: ambos fueron asesores del concilio Vaticano II y colegas en la Universidad de Tubinga. Luego se distanciaron ideológicamente, en su concepción de la Iglesia y de la presencia de esta en la sociedad, en la manera de entender y de ejercer el poder  y en la forma de hacer teología desde la libertad de investigación y el pensamiento crítico ((Küng) o desde la sumisión al magisterio eclesiástico (Ratzinger).
En el libro ¿Tiene salvación la Iglesia? pone el dedo en la llaga de los males de la Iglesia católica hoy, sus raíces y las posibles respuestas, como hiciera Rosmini siglo y medio antes en Las cinco llagas de la Santa Iglesia. Küng apunta como una de las causas del mal que padece la Iglesia al sistema romano de dominación, vigente desde la Edad Media, consolidado en el siglo XX y vigente todavía hoy, cuya eliminación defiende, al tiempo que propone una reforma de la Iglesia cristiana en profundidad, en sintonía con el movimiento de Jesús de Nazaret y en la dirección marcada por el concilio Vaticano, que debe ser leído y aplicado creativamente en el nuevo escenario político y religioso internacional y local.  
El siguiente es el pasaje del prólogo de ¿Tiene salvación la Iglesia? (Trotta), de Hans Küng:
El mal que padece la Iglesia.

Juan José Tamayo (1)

* * *

Desde los más diversos flancos se me ha solicitado y animado una y otra vez, de palabra y por escrito, a
 posicionarme con claridad respecto al presente y el futuro de la Iglesia católica. Así, finalmente me he
decidido a redactar, en vez de columnas y artículos de opinión sueltos, un escrito recapitulador que exponga y fundamente lo que se manifiesta como mi acreditada percepción de la esencia de la crisis: la Iglesia católica, esta gran comunidad de fe, se encuentra gravemente enferma: padece bajo el sistema de dominación romano que, contra toda resistencia, se consolidó durante el siglo XX y perdura hasta la fecha.

Este sistema de dominación se caracteriza, como habrá que mostrar en lo que sigue, por el monopolio del poder y la verdad, por el juridicismo, el clericalismo, la aversión a la sexualidad y la misoginia, así como por el empleo espiritual-antiespiritual de la violencia. No es el único, pero sí el principal responsable de los tres grandes cismas del cristianismo: el primero, entre la Iglesia de Occidente y la de Oriente en el siglo XI; el segundo, en la Iglesia de Occidente entre la Iglesia católica y la protestante en el siglo XVI; y el tercero, en los siglos XVIII y XIX entre el catolicismo romano y el mundo ilustrado moderno.

Pero de inmediato he de señalar que soy un teólogo ecuménico y bajo ningún concepto estoy obsesionado con los papas. En mi obra El cristianismo: esencia e historia (1994) he analizado y expuesto
a lo largo de más de mil páginas los diversos periodos, paradigmas y confesiones de la historia del cristianismo; y a la luz de todo ello, guste más o menos, resulta imposible negar que el papado es el elemento central del paradigma católico-romano. Un ministerio petrino, tal y como se desarrolló a partir de los orígenes, era y sigue siendo para muchos cristianos una institución con sentido. Pero del siglo XI en adelante ese ministerio se fue transformando cada vez más en un papado monárquico-absolutista que ha dominado la historia de la Iglesia católica, llevando a las ya mencionadas tensiones ecuménicas. El poder intraeclesial del papado, creciente sin cesar a pesar de sus reiteradas derrotas políticas y culturales, representa el rasgo decisivo de la historia de la Iglesia católica. Desde entonces, los puntos neurálgicos de la Iglesia católica no son tanto los problemas de la liturgia, la teología, la piedad popular, la vida religiosa o el arte cuanto los problemas de la constitución de la Iglesia, analizados de forma demasiado poco crítica en las tradicionales historias católicas de la Iglesia. Justamente tales problemas son los que aquí tendré que tratar con especial cuidado, a causa, entre otras cosas, de su índole ecuménicamente controvertida.

JOSEPH RATZINGER, el actual papa, y yo fuimos los dos peritos oficiales más jóvenes del concilio Vaticano II (1962-1965), que trató de corregir en algunos puntos esenciales este sistema romano. Pero a resultas de la resistencia de la Curia romana, ello, por desgracia, solo se consiguió en parte. Luego, en el post-concilio, Roma ha ido revirtiendo de forma progresiva la renovación, lo que en los últimos años ha llevado a la abierta manifestación de la amenazadora enfermedad de la Iglesia católica, latente ya desde 
mucho tiempo atrás. Quien hasta ahora nunca se haya visto confrontado en serio con los hechos históricos sin duda se asustará en ocasiones de cómo han funcionado las cosas por doquier, de cuántos aspectos de las instituciones y constituciones eclesiásticas —y muy especialmente de la principal institución católico-romana, el papado— son «humanos, demasiado humanos». 

Sin embargo, esto, expresado de forma positiva, significa que tales instituciones y constituciones —también el papado, él en especial— son modificables, básicamente reformables. Así pues, el papado no tiene que ser eliminado, sino renovado en el sentido de un servicio petrino de inspiración bíblica. Lo que sí debe ser eliminado es el medieval sistema romano de dominación. Por consiguiente, mi «destrucción» crítica está al servicio de la «construcción», la reforma y la renovación, todo con la esperanza de que en el tercer milenio la Iglesia católica, contra todas las apariencias, permanezca llena de vida.

Hans Küng

(1) El libro ¿Tiene salvación la Iglesia? de Hans Küng lo publicará la editorial Trotta en abril 2013.
(2) Juan José Tamayo es director de la cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones, de la Universidad Carlos III de Madrid.

Fuente: El País, 13 Febrero 2013. http://blogs.elpais.com/papeles-perdidos/2013/02/los-males-de-la-iglesia-catolica-segun-hans-kung.html

martes, 26 de octubre de 2010

La visita del Papa,

¡No con mis impuestos!


El papa Benedicto XVI tiene previsto realizar dos visitas a España, una el próximo mes de noviembre a Santiago y Barcelona, y en 2011 para la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid. En ambos casos su asistencia se realiza con una doble condición, como Jefe de Estado de un ficticio país llamado Vaticano, y como jefe de una iglesia, la católica. Este incoherente estatus, jefe de un Estado y jefe de una iglesia, le permite realizar sus viajes pastorales a costa del Estado al que visita.

Así en el caso de la visita a Madrid, el Estado costeará la mitad del mismo, unos cinco millones de euros. Entendemos que la ciudadanía no tiene por qué costear las visitas y viajes pastorales de quien viene a predicar y difundir doctrinas con las que puede o no estar de acuerdo.
¿Por qué tengo que costearle la difusión de su doctrina o el fortalecimiento de una organización que:

- rechaza la igualdad y mantiene un papel secundario para la mujer;
- es homófoba, va contra el matrimonio entrre homosexuales;
- que ataca el derecho al aborto;
- que ataca el uso del preservativo aunque mueran miles de personas por SIDA,
- que mantienen y protege a pedófilos en su seno,
- que mantiene acuerdos y concordatos que privilegian su posición jurídica para difundir sus doctrinas;
- que mantienen miles de catequistas dando su religión en las escuelas públicas:
- que reciben miles de millones de euros al año del Estado?

Por todo ello los ciudadanos y ciudadanas firmantes nos manifestamos en contra de que estos viajes se paguen con el dinero público, y exigimos de las administraciones que no paguen estas visitas.


y firma.



AL FIRMAR LA PETICIÓN ESTARÁS ENVIANDO ESTA CARTA

DESTINATARIO: NUNCIO APOSTÓLICO EN ESPAÑA


Ciudadanía del Estado


Sr. D. Joseph Alois Ratzinger (Benedicto XVI)


Factura viajes a España


Su viaje a Santiago le cuesta al contribuyente .............................. 3 millones de euros
 
Su viaje a Barcelona le cuesta al contribuyente ............................ 1,8 millones de euros
 
Su viaje a Madrid le cuesta al contribuyente ................................ 25 millones de euros (*)


TOTAL A PAGAR  ............................................. ............................. 29,8 millones de euros


(*) No incluye aportaciones en especie del Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, estimados en otros 20-25 millones de euros.


Esta factura se emite con carácter informativo y para que adopte las medidas necesarias al objeto de no gravar la precaria economía de la ciudadanía, haciéndose cargo de los gastos que usted origina al visitar España.

lunes, 18 de octubre de 2010

Benedicto XVI: un enemigo de la humanidad

por Richard Dawkins 











Los días 6 y 7 de noviembre el papa Benedicto XVI visitará la ciudad de Barcelona. Dicha visita, sufragada en buena parte con dinero público, ha generado diversas campañas en defensa del laicismo y de la separación entre Iglesia y Estado. El siguiente texto es la intervención preparada por el científico británico Richard Dawkins para la manifestación realizada en Londres el 18 de septiembre pasado contra la visita papal. Al final, el alcance de la manifestación –se calcula que asistieron unas 15.000 personas- obligó a los oradores a recortar sus discursos.

¿Debería haberse recibido a Joseph Ratzinger con la pompa y la ceremonia reservadas a un Jefe de Estado? No. Como Geoffrey Robertson ha mostrado en su libro The Case of the Pope, la pretensión de la Santa Sede de actuar como Estado se basa en un pacto fáustico que permitió a Mussolini conceder a la Iglesia más de tres kilómetros cuadrados del centro de Roma a cambio de su apoyo al régimen fascista. Nuestro gobierno aprovecha la ocasión de la visita del papa para anunciar su intención de “acercarse a Dios”. Que no nos sorprenda, como comenta un amigo mío, si Hyde Park se cede al Vaticano para cerrar el trato.
¿Debería Ratzinger, pues, ser recibido como jefe de la Iglesia? Evidentemente, si los católicos a título individual desean pasar por alto sus muchas infracciones a la ley y tender una alfombra roja al diseñador de sus zapatos rojos, que lo hagan. Pero que no nos hagan pagar al resto. Que no pidan al contribuyente británico subsidiar la misión propagandística de una institución cuya riqueza se calcula en decenas de miles de millones; una fortuna para la cual la expresión “mal habida” viene como anillo al dedo. Y que nos ahorren el espectáculo nauseabundo de la Reina, del Duque de Edimburgo, de los representantes de la Casa Real y de otros dignatarios arrastrándose y adulándolo como sicofantas, haciéndonos creer que se trata de alguien a quien deberíamos respetar.

El predecesor de Benedicto, Juan Pablo II, era considerado por algunas personas un hombre santo. Pero nadie podría llamar santo a Benedicto XVI sin que se le caiga la cara de vergüenza. Este viejo y malicioso intrigante es todo menos un santo ¿Un intelectual? ¿Un académico? Es lo que suele decirse, aunque no está claro que puede haber algo académico en la teología. Como mínimo, nada respetable.

El desafortunado y breve incidente del paso de Ratzinger por las Juventudes Hitlerianas  ha sido puesto en un paréntesis, ampliamente respetado. Yo mismo he respetado esta moratoria. Pero tras oír el escandaloso discurso del Papa en Edimburgo, en el que culpó al ateísmo por la existencia de Hitler, es imposible no sentir que la veda se ha levantado ¿Habéis escuchado lo que dijo?

“Todavía hoy podemos recordar cómo Gran Bretaña y sus líderes se levantaron contra una tiranía que pretendía erradicar a Dios de la sociedad y negar a muchos nuestra humanidad común, especialmente a los judíos […] Mientras reflexionamos sobre la aleccionadora experiencia del extremismo ateo del siglo XX”.

Al leer este párrafo, uno se pregunta sobre el talento en materia de relaciones públicas de los asesores que permitieron su incorporación en el discurso. Pero claro, me olvidaba, su consejero oficial es ese Cardenal que al ver el color de algunos funcionarios de migraciones en Heathrow concluyó que debía haber aterrizado en el Tercer Mundo. Seguramente, al pobre hombre le cayó una buena cantidad de Ave Marías, además de su repentino ataque de gota diplomática (un ataque en el que uno no puede evitar preguntarse si el pie afectado es el que se pone en la boca al hablar).
En un comienzo, yo estaba indignado por los vergonzosos ataques del papa a ateos y laicistas, pero luego los vi como un estímulo. Como una muestra de que los habíamos puesto tan nerviosos que sólo les quedaba echar mano al insulto, en un intento desesperado de distraer la atención del escándalo de las violaciones de niños.
Probablemente es muy severo pretender que el Ratzinger de 15 años entendiera lo que suponían los nazis. Como católico devoto, es posible que, junto al catecismo, le inocularan la odiosa idea de que los judíos eran responsables por haber matado a Jesús. De hecho, el argumento de los “asesinos de Cristo” no fue rechazado hasta el Concilio Vaticano II (1962-1965) por una Iglesia cuya psique estaba atravesada por un antisemitismo de siglos.  
  
Adolf Hitler fue un católico apostólico romano. O al menos tan católico como los cinco millones de británicos llamados católicos de este país. Hitler no renunció nunca a su catolicismo bautismal, que es el criterio que supuestamente permite afirmar la existencia de cinco millones de católicos británicos hoy. Una de dos. O se tienen cinco millones de católicos, en cuyo caso hay que hacerse cargo de Hitler, o Hitler no era católico, en cuyo caso habría que dar una cifra honrada del número genuino de católicos que existen en el Reino Unido hoy –los que de verdad creen que Jesús se convierte en una hostia, como supuestamente profesa el ex Profesor Ratzinger-.

Sea como fuere, Hitler no fue ateo. En 1933 se ufanaba de haber “erradicado el ateísmo” al haber prohibido la mayoría de las organizaciones ateas de Alemania, incluida la Liga alemana de librepensadores, cuyo edificio fue convertido en una oficina de información para asuntos eclesiásticos.

En última instancia, Hitler creía en una “Providencia” personificada, probablemente relacionada con la Divina Providencia invocada por el Cardenal Arzobispo de Múnich en 1939, cuando Hitler se libró de ser asesinado y el Cardenal ordenó un Te Deumespecial en la Catedral de Múnich para agradecer a la Divina Providencia por la salvación del Führer. 

Puede que nunca sepamos si Hitler identificaba su “Providencia” con el Dios del Cardenal. Lo que sí tenía claro era el carácter abrumadoramente cristiano de sus grupos de apoyo, los millones de buenos cristianos alemanes que, con la inscripciónGott mit uns (“Dios con nosotros”) en la hebilla de sus cinturones, hicieron el trabajo sucio por él. Hitler conocía bien su base social. Por eso “se acercó a Dios”. Este es un extracto del discurso que pronunció en Múnich, en el corazón de la católica Baviera, en 1922:

“Mi sentimiento como cristiano me permite ver en mi Señor y Salvador a un luchador. Me permite ver al hombre que, solo y rodeado por unos pocos seguidores, reconoció a esos Judíos por lo que eran, al que convocó a los hombres a luchar contra ellos, y al que –Dios es Verdad!- fue el más grande no por su sufrimiento sino por su lucha. Con amor infinito como cristiano y como hombre, leo el pasaje que explica cómo el Señor se  irguió en toda su grandeza y cogió el látigo para echar del Templo a las víboras y serpientes ¡Cuán terrible fue su lucha contra la ponzoña judía! Hoy, dos mil años después, con la más profunda emoción, me doy cuenta más profundamente que nunca que fue por eso que derramó su sangre en la Cruz”.

Este es sólo uno de de los numerosos discursos y pasajes en Mein Kampf en los que Hitler invoca su cristianismo. No sorprende, pues, que haya recibido tanto apoyo  de la jerarquía eclesiástica alemana. Pío XII, predecesor de Benedicto, no está exento de culpa, como de manera devastadora demostró el escritor católico John Cronwell en su libro Hitler’s Pope.

Sería desconsiderado extenderme en este punto, pero el discurso de Ratzinger en Edimburgo este jueves fue tan desafortunado, tan hipócrita, tan propio de quien arroja piedras sobre su propio tejado, que sentí que debía responder.

Incluso si Hitler fuera ateo –como Stalin seguramente lo fue- ¿cómo se atreve Ratzinger a sugerir que exista conexión alguna entre el ateísmo y sus atrocidades? No más, desde luego, que las podrían existir entre éstas y su incredulidad en los duendes o los unicornios. Y no más, tampoco, que su afición al bigote, algo que comparten, por ejemplo, con Franco y Saddam Hussein. No hay camino lógico alguno que conduzca del ateísmo a la maldad. A menos, claro, que se esté empapado de algunas obscenidades ancladas en el corazón de la teología católica. Me refiero –estoy en deuda en este punto con Paula Kirby- a la doctrina del Pecado Original. Esta gente cree –y enseña a los niños pequeños, junto a la aterradora falsedad del infierno- que los bebés “nacen en pecado”.  Este pecado sería el de Adán, quien por cierto, como ellos mismos admiten ahora, no existió nunca. El pecado original significa que, desde el momento en que nacemos, somos malvados y estamos corrompidos, condenados. Salvo que creamos en su Dios. O que sucumbamos a la zanahoria del cielo y al palo del infierno. Esta, señoras y señores, es la impresentable teoría que permite asumir que fue la falta de creencia en dios lo que convirtió a Hitler o a Stalin en los monstruos que fueron. Todos somos monstruos a menos que seamos redimidos por Jesús. Una teoría vil, depravada, inhumana, sobre la que basar la propia vida.

Joseph Ratzinger es un enemigo de la humanidad.

Es un enemigo de los niños, ya que ha permitido que sean violados y ha alentado la infección de sus mentes con la culpa. Está vergonzosamente claro que la iglesia está menos preocupada por colocar a los niños a salvo de violadores que por salvar almas sacerdotales del infierno. Y que su preocupación principal consiste en salvar su propia reputación a largo plazo

Es un enemigo de las personas gay, ya que ha descargado sobre ellos el tipo de intolerancia que su iglesia solía reservar a los judíos. 
   
Es un enemigo de las mujeres, ya que las mantiene apartadas del sacerdocio como si el pene fuera una herramienta esencial para cumplir con los deberes pastorales ¿A qué otro empleador se le permitiría discriminar en razón de sexo, sobre todo tratándose de un empleo que de forma manifiesta no requiere fuerza física ni otra cualidad que sólo se suponga a los varones? 

Es un enemigo de la verdad, ya que propaga mentiras descaradas sobre la inutilidad de los condones contra el SIDA, especialmente en África.

Es un enemigo de la gente más pobre del planeta, ya que la condena a tener familias numerosas que no pueden alimentar y, con ello, a la esclavitud de la pobreza permanente. Una pobreza que casa mal con las obscenas riquezas del Vaticano.

Es un enemigo de la ciencia, ya que obstruye investigaciones vitales como las de las células madre, no con argumentos morales sino con base en supersticiones pre-científicas.

Y aunque es lo menos grave desde mi punto de vista, Ratzinger es incluso un enemigo de la propia iglesia de la Reina, ya que de manera arrogante ha asumido el desprecio de su antecesor por las órdenes anglicanas, considerándolas “absolutamente nulas y vacías”, al tiempo que trata de reclutar furtivamente vicarios anglicanos para apuntalar su propio penoso y decadente panorama sacerdotal.

Finalmente, y quizás es lo que más me preocupa personalmente, es un enemigo de la educación. Dejando de lado el duradero daño psicológico causado por la culpa y el miedo y que han hecho infame a la educación católica en todo el mundo, Ratzinger y su iglesia alimentan una perniciosa doctrina educativa: pretender que la evidencia constituye una base menos confiable para creer en algo que la fe, la tradición, la revelación y la autoridad, sobre todo su autoridad.

Richard Dawkins, de 69 años, estudió en Oxford. Es un biólogo evolucionista, defensor muy conocido del ateísmo y autor de 10 libros. El último es Evolución. El mayor espectáculo sobre la Tierra.

Traducción para www.sinpermiso.info: Gerardo Pisarello

domingo, 7 de febrero de 2010

La Iglesia Católica, principal responsable de la opresión de los indígenas

Crónica de una utopía con monseñor Proaño en el horizonte(1)

por Juan José Tamayo (2)

"Quedan los árboles que sembraste", es éste un verso del bello poema que escribiera Leonidas Proaño el 4 de marzo de 1984. Cuatro años después fallecía a los 78 años dejando un testamento oral a su más estrecha colaboradora Nidia Arrobo, quien, contra viento y marea, ha asumido la hermosa y titánica tarea de mantener viva la memoria del obispo de los indios del Chimborazo, de todos los indios del Ecuador, de todos los indios de Abya-Yala y, con ellos, de todos los condenados de la tierra, y de activar su herencia liberadora. Un testamento dolorido, dramático, amargo, sin concesiones al triunfalismo, que señala con el dedo a la propia Iglesia como responsable de la opresión que viven los pueblos originarios. 

Taita Proaño se expresaba de esta guisa poco antes de morir: "Nidia, tengo una idea, me sobreviene una idea, de que la Iglesia es la principal responsable de la situación de opresión de los indígenas... ¡Qué dolor! ¡Qué dolor! Y yo estoy cargando con ese peso de siglos. ¡Qué dolor! ¡Qué dolor!".

Él, que tanto luchó por la dignidad y los derechos de los indígenas y de la Pachamama, él, que repartió centenares de hectáreas pertenecientes a la diócesis de Riobamba entre las comunidades indígenas, precisamente él quiso cargar con ese dolor, con ese peso de siglos como hiciera el Siervo de Yahvé de los Cantos de Isaías, de quien Taita Proaño fue la más viva y auténtica encarnación. ¿Recordáis el Canto primero? Vamos a leerlo juntos todos los árboles ya dispersos por nuestros pueblos:  

"He puesto mi espíritu sobre él: 
dictará la ley a las naciones. 
No vociferará ni alzará el tono. 
Y no hará oír en la calle su voz. 
Caña quebrada no partirá, 
y mecha mortecina no apagará. 
Lealmente hará justicia; 
no desmayará ni se quebrará 
hasta implantar en la tierra el derecho, 
y su instrucción atendrán las islas… 
Yo Yahvé, te he llamado en justicia, 
te así de la mano, te formé; 
te he destinado a ser alianza de los pueblos 
y luz de las gentes para abrir los ojos a los ciegos, 
para sacar del calabozo a los presos, 
para abrir los ojos a los ciegos. 
Para sacar del calabozo a los presos y de la cárcel 
a los que viven en tinieblas"  
(Isaías 42,1-4.6-7).

La inter-identidad como nueva forma de afirmar nuestra identidad
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La propia figura y el estilo de vida de monseñor Proaño y de los indígenas con quienes compartió su suerte, el Sumak Kawsay (bien vivir, vida en plenitud, que poco tiene que ver con vivir mejor o darse a la buena vida) responden a la descripción que del Siervo de Yahvé hiciera el cuarto Canto de Isaías: 

"¿Quién dio crédito a nuestra noticia (del Sumak Kawsay) creció como un retoño delante de él, como raíz de tierra árida. No tenía apariencia ni presencia; le vimos y no tenía aspecto que pudiésemos estimar. Despreciado, marginado, ser doliente y enfermizo… Un Don Nadie. ¡Y con todo eran nuestras dolencias las que él llevaba y nuestros dolores los que soportaba!" (Isaías 53,1-4).

Para celebrar el 100 cumpleaños de Proaño nos reunimos en Quito, del 27 al 31de enero de 2010, 250 árboles sembrados por él a lo largo y ancho del Planeta. Árboles que no han logrado ser abatidos ni por el huracán de la globalización, ni por la actual involución de las iglesias, ni por el fundamentalismo político (religión del Imperio), ni por el fundamentalismo económico (religión del Mercado), ni por el fundamentalismo cultural (religión de Occidente). Éramos, somos, árboles de todos los pueblos y naciones de Abya Yala, también de Haití, presente en nuestro recuerdo a través de la solidaridad efectiva, de varios países de Europa, del Norte de América, de África. Cada uno con nuestra propia savia, con nuestras ramas autóctonas, con nuestras raíces, con nuestros propios nombres.

Ninguno de los árboles allí convocados por Taita Proaño tuvimos que renunciar a nuestras raíces profundas, a nuestras identidades conformadas desde siglos y milenios. Eso sí, eran todas raíces e identidades en comunicación y sintonía, en convergencia y armonía con otras raíces e identidades, hasta tejer la inter-identidad en red, que es nuestra verdadera identidad. Así hacíamos nuestras las palabras de Sygmunt Bauman: "La identidad es como un mosaico al que le falta una tesela". La inter-identidad es la verdadera identidad de los pueblos, de los originarios y ancestrales y de los surgidos posteriormente.

La interdependencia y la intercomunicación, la fraternidad y la sororidad, la solidaridad inter-humana y la cosmicidad fue lo que nos mantuvo unidos a los hombres, las mujeres, los pueblos y la naturaleza durante los últimos cinco días de enero en la Universidad Andina Simón Bolívar de Quito. ¿Con qué finalidad? ¿Con qué intención? Para conmemorar la efemérides de la "resurrección" de monseñor Proaño, obispo de los indios, símbolo de resistencia contra el capitalismo, despertador de las conciencias adormecidas, educador popular siguiendo el método jocista del "ver, juzgar y actuar" y la pedagogía de la concientización de Paulo Freire, profeta que denunció las injusticias estructurales y anunció una nueva sociedad igualitaria, poeta y cantor de la solidaridad y de la esperanza, "el jilguero de Pucahuaico", como le llama el cantante Ataulfo Tovar, el más universal, al tiempo que el más local, de todos los ecuatorianos y ecuatorianas.

La herencia de los obispos-profetas frente a la involución eclesiástica

Vivimos tiempos de involución eclesial, mejor eclesiástica, y no podemos dilapidar la herencia que nos legaron los obispos-profetas que en Abya-Yala han sido durante los últimos cuarenta años: los chilenos Manuel Larraín (1900-1966) y Raúl Siva Enríquez (1907-1991), los mexicanos Sergio Méndez Arceo (1907-1991) y Samuel Ruiz (nacido en 1924), el salvadoreño Oscar Arnulfo Romero (1917-1980), los brasileños Helder Cámara (1909-1999), Pablo Evaristo Arns (nacido en 1921), Antonio Fragoso (1920-2002), Pedro Casaldáliga (nacido en 1928) y Aloys Lorscheider (1924-2008), el argentino asesinado Enrique Angelelli (1923-1976), el guatemalteco Juan Gerardi (1922-1998), el ecuatoriano Leonidas Proaño y otros que harían esta lista interminable, muchos de ellos fallecidos y otros eméritos. Pero todos ellos portadores de luz y utopía en tiempos oscuros y anti-utópicos. Tenemos una responsabilidad histórica con ellos: continuar el trabajo que iniciaron, pero no de manera mimética, sino creativamente, cada uno en su lugar, en su tiempo, en su comunidad, en su cultura, en su religión, en su actividad política; responder a los nuevos desafíos que nos plantea la globalización neoliberal, incluyendo a quienes ésta excluye. Los obispos de Abya-Yala citados y otros que caminaron por la misma senda son, como los llama José Comblin, los nuevos padres de la Iglesia latinoamericana que pusieron la primera piedra de la Iglesia de los pobres e inauguraron un nuevo magisterio social al servicio de los excluidos.

Ellos pusieron en práctica un nuevo modelo episcopal alejado de la pura gestión administrativa y comprometido con la evangelizadora liberadora y concientizadora mediada políticamente. Sí, la política como mediación necesaria para hacer realidad el reino de Dios en la historia. Por eso la acusación a monseñor Proaño de hacer política, lejos de ser un insulto, era un elogio, un piropo, como demuestra el título de uno de sus libros más emblemáticos: Evangelización, concientización y político. Nosotros, los árboles sembrados por el obispo de los indios, tampoco consideramos un insulto la acción política. Todo lo contrario es nuestro timbre de honor. Los cristianos y cristianas, dijo Frei Betto en su conferencia, somos seguidores de un condenado político. Si no hiciéramos política, estaríamos desviándonos del camino de Jesús de Nazaret. Pero, ¿qué política? La del Reino, no la del Imperio, la de Jesús de Nazaret, no la del César, la de las Bienaventuranzas, no la del joven rico, la de Lázaro, no la del rico Epulón, la de de los alterglobalizadores, no la de los globalizadores neoliberales.

Aquellos obispos eran todos amigos y muchas veces los acogió Taita Proaño en la residencia de Santa Cruz, donde en una ocasión fueron detenidos y apresados. "Ningún proyecto humano puede salir adelante, dice el Dalai Lama, líder del budismo tibetano, si no está basado en la amistad". Amistad, confianza mutua, fe en un proyecto, compromiso de hacerlo realidad: ésas eran las bases del trabajo colectivo del grupo de obispos que había ido forjando su amistad desde la Conferencia de Medellín (Colombia) en 1968.

Todos ellos tenían en común una serie de valores que les convertía en una comunidad viva y los diferenciaba de otros colegas en el episcopado que, quizá con la mejor voluntad, se limitaban a ser "funcionarios de Dios". 

El primero y principal fue la libertad, que ejercieron venciendo el miedo a la represión política a la que se vieron sometidos por las dictaduras militares y los gobiernos autoritarios de sus países, y resistiendo frente a las amenazas de sanciones eclesiásticas de que fueron objeto. 

El segundo fue la opción por los pobres, que se tradujo en la denuncia de las estructuras injustas y la lucha por su transformación, en el trabajo por la paz fundada en la justicia y la ubicación de los marginados en el centro de sus preocupaciones. 

El tercero fue la persecución por el poder político y por la propia Iglesia-institución en sus distintas modalidades: fueron acusados de comunistas por los poderosos, de "malos obispos" por los sedicentes católicos, de sembrar división en la Iglesia, de defender la lucha de clases. Lo recordaba monseñor Helder Cámara:  

"Si doy de comer a un pobre dicen que son una persona caritativa, pero si pregunto por qué existe la pobreza me llaman comunista". 

El cuarto fue el ecumenismo con otras iglesias cristianas, religiones y movimientos sociales; ecumenismo que no buscaba el entendimiento y el acuerdo en la doctrina, en los ritos, en la moral, sino en el territorio común de la acción liberadora.

(1) "A los pueblos originarios de Aby-Yala de ayer, de hoy y de mañana, adoradores del Sol como fuente de vida y primeros ecologistas de la historia, en recuerdo de la experiencia cósmico-fraterno-sororal compartida del 27 al 31 de enero, siempre en mi memoria y en mi vida, con respeto y agradecimiento".

(2) Juan José Tamayo es teólogo, autor de "La teología de la liberación en el nuevo escenario político y religioso" (Tirant Lo Blanc, Valencia, 2009)
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Fuente: http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?boletim=1〈=ES&cod=44895


 

viernes, 14 de agosto de 2009

El Opus Dei en Honduras

La Iglesia Católica en el golpe

por Marco Burgos

Nota introductoria: Investigar y escribir sobre el Opus Dei me ha parecido una tarea urgente para dar a conocer de qué grupo forman parte algunos de los que apoyaron el Golpe de Estado y son miembros activos del Gobierno golpista de Roberto Micheletti.

El Opus Dei (Obra de Dios) formalmente es una Prelatura Personal (dirigida por una persona a la que se le denomina “Prelado”) aprobada por la Iglesia Católica en 1950 siendo Papa Pío XII y reconocida oficialmente en 1982 con Juan Pablo II.

Fue fundada en Madrid, España, desde 1928 por su primer prelado Josemaría Escrivá de Balaguer quién fue canonizado también por Juan Pablo II en el 2,002, haciéndolo Santo oficial de la Iglesia Católica.

El Opus Dei es solamente una parte, una agrupación que tiene sus propios estatutos y su propio escalafón de miembros: Prelados, Vicarios Regionales, Consejos (Para los hombres), Asesoras (Para las mujeres), Supernumerarios, Numerarios, Numerarios Auxiliares, Agregados, Cooperadores y Aspirantes.

El objetivo formal del Opus Dei (descrito en sus documentos internos) es el de la búsqueda de la “santidad” a través del apostolado del trabajo y la caridad. Actualmente cuenta con unos 85,000 miembros y se encuentra oficialmente en unos 65 países. Se ha convertido desde su fundación en una de las ramas de mayor crecimiento e influencia dentro de la Iglesia Católica.

Su funcionamiento como organización religiosa está definida por la filosofía contenida en las 999 Máximas del libro: “El Camino”, redactado y revisado a través de varias décadas por su fundador Escrivá de Balaguer. Aún cuando otros escritos tales cómo las disposiciones, edictos y decretos de sus Prelados se han convirtiendo en documentos regulatorios de obligatorio cumplimiento para sus miembros.

Administrativamente el Opus Dei funciona como una sociedad informal. Técnicamente la organización no aparece en escrituras públicas y no tiene bienes, sino que invierte a través de personas naturales o jurídicas que forman parte de sus estructuras. Todos los miembros del Opus Dei entregan a la congregación diezmos y parte de sus ingresos, dependiendo de sus compromisos con la organización. Dichos compromisos son secretos y manejados algunos de ellos como contratos privados. El nivel de compromisos corresponde con el nivel de jerarquía de las personas con la institución. Sus colaboradores más importantes alrededor del mundo trabajan en lo que la Prelatura considera estratégico: Educación, Medios de Comunicación, Sistemas de Información o de Comunicaciones, Banca y Finanzas y Actividades Políticas.

El Opus Dei en España creció, después de la guerra civil y bajo la protección del régimen del Generalísimo Franco, quién les confió la relación con el Vaticano y gran parte del control del sistema educativo en sus diferentes niveles, (después del asesinato, exilio y expulsión del sistema educativo de muchos de los intelectuales Españoles contrarios al régimen).

En América Latina el Opus Dei se consolidó bajo la protección de Pinochet en Chile, Videla en Argentina y Fujimori en Perú. En este último país ha tenido fundamental importancia la participación del Cardenal Juan Luis Cipriani, miembro del Opus Dei, directamente implicado por la justicia Peruana en los negocios sucios de Fujimori y su lugarteniente Vladimiro Montesinos ambos hoy condenados y reos por delitos de corrupción y otros en el país.

El Opus Dei es considerado por sus detractores y estudiosos (algunos de los cuales son exmiembros) como una “sociedad secreta” o una “logia” con fines oscuros. Lo cierto y comprobado es que muchos de sus miembros han estado ligados directamente escándalos internacionales de corrupción, tales como el vivido por el Banco Ambrosiano en Roma, operación en la que según informes de diversas fuentes el Opus Dei obtuvo el control de las finanzas del Vaticano a cambio de pagar un “hueco financiero de cercas de mil doscientos millones de dólares, causado por corrupción y pésimas inversiones hechas desde este Banco Vaticano. Esta situación dejó al Opus Dei en una posición que seguramente tuvo mucha influencia para el reconocimiento por parte del Vaticano de el Opus Dei como Prelatura Personal y la posterior canonización del Rev. Escrivá de Balaguer y obtener otras las prebendas que han fortalecido a la organización desde el Vaticano.

Debemos indicar que el escándalo del Banco Ambrosiano fue relacionado en su momento con la muerte “sospechosa” de Juan Pablo I y la misma elección de Juan Pablo II.

Otros actos importantes de conocer del Opus Dei es el que la organización ha sido ligada por la policía alemana y francesa con el grupo juvenil neo fascista “Joven Europa”.

Pero sin duda alguna, son las mismas “máximas” y pensamientos del Rev. Escrivá de Balaguer y sus sucesores, lo que permite explicar la verdadera naturaleza de la organización y el porqué de sus actuaciones a nivel mundial. Acá señalo y comento algunos ejemplos:

* Escrivá: “La Obra siempre triunfa y sale airosa porque Dios así lo quiere”. Esta es una muestra de su creencia firme y ciega de que todo lo que ellos hacen (sin importar que sea), está bendecido por Dios y es por lo tanto el camino a la salvación y la santidad.
* Escrivá: “Irse de su Obra es romper con Dios”. De manera que no hay nada fuera del Opus Dei que sea obra de Dios o que pueda llevar a una persona a Dios. Ellos son la verdad y el instrumento de Dios para alcanzar la salvación y la santidad.
* Escrivá: “Dios se dignó en iluminarme, tuve una visión mística sobre el Opus Dei y lo que el señor quería con la obra”. Por supuesto todo lo que hace el Opus Dei es obra de iluminación divina y está destinado a la Salvación. El pensar que se está iluminado o predestinado ha sido una característica típica de socio patas y otras enfermedades mentales.
* Escrivá: “Mujeres; deberían ser como alfombras donde la gente pueda pisar”. El menosprecio de la mujer no sólo es un asunto de derechos humanos, sino también es una desviación de la personalidad.
* Escrivá: “Ellas no hace falta que sean sabias: Basta con que sean discretas.” Refuerzo a la discriminación de género.
* Escrivá: La oración para los Hombres después de cada reunión es: “Santa María, esperanza nuestra, asiento de la sabiduría, ruega por nosotros.”; la oración para las mujeres es “Santa María, esperanza nuestra, esclava del señor, ruega por nosotras.” Una sustancial diferencia en la concepción teológica.
* Chavarría (Sucesor inmediato de Escrivá): “Ellos nacen discapacitados debido a prácticas sexuales pecaminosas de los padres”. Un claro ejemplo del desprecio por la ciencia y menosprecio por las personas discapacitadas mentales y físicas.

Doctrinariamente el Opus Dei fue diseñado para “Crear un movimiento capaz de lograr el dominio mundial para alcanzar a través de él la salvación y la santidad”. Para ello sus miembros establecen la necesidad de convertirse en una organización financieramente poderosa, con muchos adeptos, con control e influencia en los medios de comunicación y participando en los más altos cargos y puestos públicos.

Sus reglas morales están muy bien definidas en las máximas de Escrivá 166, 181 y 188 en las que el fundador ordena superar “los sentimientos” y actuar según la voluntad de Dios.

Para lograr los objetivos y las metas finales (Salvación y Santidad) los miembros del Opus Dei tienen la posibilidad de recurrir a CUALQUIER acción. Esto significa en términos prácticos para ellos que al final de todo proceso originado desde la organización: “La Obra siempre triunfa” por lo que todos los actos realizados “de cualquier naturaleza” serán parte del proceso de salvación y santificación. Lo importante es mantener la disciplina en el trabajo continuo, cumplir las reglas de la organización y hacer lo que se necesite hacer, porque el fin justifica los medios.

El Opus Dei, según algunos de sus estudiosos, se ha alejado de la Biblia, de la Iglesia Católica y de la moral cristiana. Esta organización No cree en el pecado, porque está dispuesta ha hacer cualquier cosa para lograr sus resultados, de manera que todo acto será perdonado debido a que se alcanza la obra de Dios. No les importa mentir, ser corruptos o corromper con tal de lograr lo que se ha establecido como la meta de la organización. Ellos creen en algo que llaman la “Santa Coacción”, de manera que están perdonados de extorsionar, chantajear, ocultar y falsear, con tal de lograr lo que se han propuesto.

Como un detalle final debo mencionar que el Rev. Escrivá de Balaguer, estuvo, durante su juventud recluido en un Hospital psiquiátrico durante más de cinco meses. Los miembros de la organización dicen que refugiado de la persecución de los republicanos anti franquistas. Sus detractores señalan que fue como paciente y que su cuadro clínico estaba relacionado con sus “alucinaciones y visiones” del más allá.

En Honduras el Opus Dei está encabezado por el Cardenal Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga, quién a pesar de haber sido sacramentado dentro de la congregación Salesiana, desde hace dos década es cooperante y miembro activo de la organización.

La influencia en el Estado hondureño ha estado encabezada por el Cardenal, Elvin Santos; Marta Lorena Alvarado de Casco (actual Vice-Canciller golpista y diputada al Congreso Nacional); la familia Villeda Bermúdez: Mauricio Villeda, Leonardo Villeda, Ramón Villeda; La Familia Villeda Toledo (Emisoras Unidas y Televicentro), Antonio Tavel Otero (Tigo); Ricardo Álvarez (Alcalde de Tegucigalpa), Carlos López Contreras (Canciller Golpista) y su esposa Armida de López Contreras (Organizadora de la Camisas Blancas) entre otros.

La oposición constante de Manuel Zelaya y parte de su equipo de trabajo a la injerencia de esta rama fundamentalista de la Iglesia Católica, hizo que este grupo se convirtiera en parte de los golpistas, después de que Zelaya los había considerado como parte de su fórmula política.

Recordemos que Marta Lorena Alvarado entró al congreso como parte de la planilla de diputados propuesta por Mel y que Leonardo Villeda fue colocado como parte del ejecutivo en el Foro Nacional de Convergencia FONAC. Por cierto que la intromisión del Opus Dei dentro del Gobierno de Zelaya fue algo que denunciaron algunas organizaciones de la sociedad civil cómo una muestra del debilitamiento del Estado laico en Honduras, que debe entenderse como la intromisión de la Iglesia y principalmente este grupo en la toma de decisiones del gobierno.

Un ejemplo importante para entender porqué el Opus Dei entró en choque con la política del Gobierno de Zelaya fue sin duda alguna el veto presidencial hecho por el ejecutivo al decreto legislativo que proponía la prohibición de la píldora del “día después”. Medicamento que la Organización mundial de la Salud califica de anticonceptiva (evita o previene la concepción) y que el Opus Dei califica (en una posición anti-científica) como abortiva.

Otro ejemplo es la enorme cantidad de obstáculos que el Ministerio de Educación ha enfrentado para impulsar programas de educación sexual. En un país dónde miles de adolescentes y niñas son violadas y abusadas sexualmente diariamente. Tema que para el Opus Dei debe ser tratado no de manera científica, sino desde el punto de vista de su moral. Este enfrentamiento se ha hecho desde el propio Congreso de la República, fuertemente influenciado por la visión fundamentalista de Marta Lorena Alvarado y su grupo de apoyo y por un grupo de Católicos y Protestantes que se han convertido en un grupo de choque contra la educación sexual en Honduras, demostrando una vez más un alejamiento total con la realidad del país.

De manera directa el Cardenal Rodríguez Maradiaga y Marta Lorena Alvarado como parte de una comisión del Opus Dei han sido los instigadores para evitar que una Agencia de Cooperación de la Iglesia Católica Irlandesa en Honduras siga apoyando programas de educación y efectiva igualdad de la mujer en el país. Sus lastimosas intervenciones ante el Vaticano y ante la jerarquía de la Iglesia irlandesa han afectado varios programas que son promovidos por organizaciones de las Naciones Unidas y apoyados por esta agencia, en un nuevo y claro ejemplo de la intervención de la Iglesia en el Gobierno. Las acciones del Cardenal y del Opus Dei en Honduras, están perfectamente documentadas.

Adicionalmente no puedo dejar de indicar que las escuelas MACRIS (María y Cristo) y ALDEBARAN (En Árabe, estrella más luminosa la de la constelación de Tauro), son los centro dentro de los cuales ellos forman a sus futuros y más comprometidos miembros de la obra.
Por lo que podemos concluir asegurando que el Opus Dei aspira a anular “el estado laico” y crear en Honduras un Estado regido por su propia moral y fundamentalista visión del mundo. Una visión anti-científica, fuera de la razón, alejada de la realidad y sólo parecida a los ideales formados en sus propias y atrofiadas imaginaciones perversas, y que para lograrlo tiene a su disposición los recursos económicos de muchos de las empresas privadas en las que trabajan sus principales colaboradores, tiene una estrategia definida que incluye su participación dentro de la política nacional y el apoyo del Cardenal y parte de sus seguidores y lo más importante de señalar es que están dispuesto a apoyar “todas las formas y acciones” para lograr sus oscuros objetivos.

Ciudad Guatemala, Guatemala, Agosto 2009.

http://alainet.org/active/32350

domingo, 26 de octubre de 2008

A sus órdenes, mi capellán

Sotanas en el Ejército. Obispos generales. Dios y Patria. La Iglesia mantiene su cuota de poder catrense en un Estado aconfesional

por Natalia Junquera


























Foto:Fidel Raso

Con una mano en el fusil y la otra sosteniendo una imagen religiosa, decenas de militares uniformados salen en procesión cada Semana Santa o para honrar la figura de una Virgen cuando lo dice el calendario de festividades de las Fuerzas Armadas. Cada ejército tiene una de patrona. La Virgen de Loreto es la del Aire porque según recuerdan los aviadores cada diez de diciembre, la casa donde vivió la madre de Jesucristo fue llevada por ángeles en vuelo a la aldea de Loreto, en Italia. La del Carmen (16 de julio) es la de la Armada y la de la Inmaculada (8 de diciembre), la patrona del ejército de Tierra. De hecho, así es como se repartieron tres de las seis capillas que salen de la nave principal de la basílica del Valle de los Caídos, el monumento levantado por Franco para perpetuar su victoria de la Guerra Civil y honrar a los caídos. Las otras tres pertenecen a la Virgen de África, que conmemora el comienzo de la contienda; la de la Merced, patrona de los cautivos, y la del Pilar, patrona de España.
Los militares participan en actos religiosos y tienen su propia circunscripción eclesiástica: el arzobispado castrense. Hoy hay 69 capellanes en las Fuerzas Armadas. El nuevo arzobispo castrense, Juan del Río (Ayamonte, Huelva, 1947), compaginará la tarea con la presidencia de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social. Tomó posesión el 27 de septiembre. Ya tiene categoría de general de división.

-¿Cómo prefiere que le llamen, ¿Monseñor o mi general?

- "Mi nombre es Juan. Los tratamientos son accidentales y formales en la vida de una persona, y se dan según lo requieran las circunstancias, que en mi caso, primarán siempre la cercanía humana y religiosa".

-¿Ha recibido instrucción militar?

- "Juré bandera hace ya más de tres décadas en el campamento de Cerro Muriano (Córdoba)".

En pleno debate sobre la pertinencia del crucifijo en la jura de altos cargos, los símbolos y actos religiosos gozan de una incuestionada omnipresencia en las Fuerzas Armadas. "Desde los orígenes del cristianismo la Iglesia ha tenido una especial solicitud por el cuidado espiritual de los militares, atendiendo a sus peculiares condiciones de vida, que requieren una concreta y específica presencia de la Iglesia", argumenta el arzobispo. "Es una larga y arraigada tradición institucional de más de cuatro siglos", añadió del Río. ¿Es un anacronismo? ¿Una contradicción? Si el Estado es aconfesional, ¿por qué sus fuerzas armadas no lo son?

La historia medieval recoge la presencia del sacerdote que asistía a las tropas. La jurisdicción eclesiástica específicamente castrense existe en España desde la primera mitad del siglo XVII. "Aunque sufriendo los avatares ocasionados por los cambios político- militares", explican desde el Ministerio de Defensa, "la jurisdicción castrense persiste hasta nuestros días con un único paréntesis entre 1932 y 1940". El Gobierno de la República lo suprimió en 1932. Durante la Guerra Civil, en la zona regida por el General Franco, se habilitó de nuevo. Al finalizar el conflicto, se reorganizó de forma paulatina, hasta que en 1940, se restableció por ley.

Hoy, el arzobispado castrense se rige por el concordato de España con la Santa Sede de agosto de 1953, revisado en 1979. La ley reguladora del régimen del personal militar profesional declaró a extinguir en 1989 los cuerpos eclesiásticos de los ejércitos para crear el Servicio de Asistencia Religiosa de las Fuerzas Armadas, en el que hoy hay 69 sacerdotes, 50 vinculados con carácter permanente y 19 con carácter temporal. De los antiguos Cuerpos Eclesiásticos de los Ejércitos quedan 17 sacerdotes en activo y 10 que, en situación de reserva, continúan prestando servicio en unidades. Son afiliados al Régimen General de la Seguridad Social, asimilados a trabajadores por cuenta ajena. Además hay cuatro capellanes destinados en Bosnia Herzegovina, Líbano y Afganistán.

Desde la base de Marjajoun (Líbano) el capellán José Ignacio López asegura que vive una situación de "calma tensa en la que hay que tener todos los sentidos muy atentos y vigilantes". Desde Qala-e Naw, en Afganistán, el Pater Francisco Muñoz Moreno explica su tarea: "Considero fundamental resolver las dudas que los jóvenes se plantean desde un esquema moral o ético cuando se ven enfrentados a situaciones de violencia, por ejemplo, si se ven enfrentados a la situación dramática de tener que disparar para defender su vida. También creo que realizo una importante labor pastoral porque varios civiles y militares me han solicitado recibir los sacramentos del Bautismo, la Primera Comunión e incluso la Confirmación". El capellán Muñoz Moreno es teniente coronel del Ejército de Tierra.

- Arzobispo, ¿Si la asistencia religiosa es un servicio que se presta a las Fuerzas Armadas, ¿por qué tiene usted categoría de general de división?

- "Lo de general no va a ser en mi caso de división, sino de unidad y concordia. No soy militar de carrera, sino que vengo a prestar un servicio en una institución organizada en la cual se me asigna un consideración para realizar mi trabajo pastoral".

Según la legislación que rige el Servicio de Asistencia Religiosa de las Fuerzas Armadas, sus miembros no tienen la condición de militar, aunque sí, como del Río, la categoría de General de División. Privilegios de una relación de más de 400 años.

El ejército de ahora no tiene nada que ver con el de hace cuatro siglos, ni si quiera con el de hace 20 años, cuando aún no se había incorporado la mujer, o el de hace seis, cuando, un año después de que se hiciera profesional, aceptó a extranjeros en sus filas. Aliviaron el déficit de reclutas que la profesionalización del ejército había provocado y trajeron sus propias costumbres y confesiones.

En 1992 el Estado firmó tres acuerdos de cooperación con la Federación de Entidades Evangélicas de España, la de Comunidades Israelitas y la Comisión Islámica que, entre otras cosas, recogían el derecho de los militares a recibir asistencia religiosa de cada una de estas confesiones. Las tres religiones que firmaron aquellos acuerdos mantienen hoy que nunca se han cumplido.

"No funciona. En las Fuerzas Armadas no hay asistencia religiosa protestante, a pesar de que es la religión de muchos inmigrantes latinos. Hace unos años intentamos que admitieran a un grupo de pastores evangélicos, como hay capellanes, para prestar asistencia religiosa, pero en los establecimientos militares, o entra el Pater o no entra nadie", explica Mariano Blázquez, secretario ejecutivo de la Federación de Entidades Evangélicas de España. "Debería haber una oferta equivalente, no en cantidad, sino en calidad, para otras confesiones religiosas. Si hay un servicio de asistencia religiosa, que sea igual para todos. Y si no, que cada militar disfrute de su religión en el ámbito privado". Riay Tatary, Presidente de la Unión de Comunidades Islámicas de España, asegura que lo único que han conseguido es que el militar musulmán pueda pedir otra comida cuando hay cerdo. "El acuerdo se estancó en cuanto lo firmamos. Pedí que pudiéramos prestar asistencia religiosa al menos en Ceuta, Melilla y Madrid, pero no nos la concedieron. Actualmente, no tenemos ningún contacto con las Fuerzas Armadas".

El principal rabino de Madrid, Moshe Bendahan, asegura que con aquel acuerdo consiguieron que los mandos respetaran su calendario de festividades religiosas, pero que ha sido imposible prestar asistencia religiosa en establecimientos militares.

El arzobispo castrense en cambio, está "seguro de que los creyentes de otras confesiones tienen la adecuada atención que exige el cumplimiento del derecho de libertad religiosa". El derecho a la Libertad Religiosa y de culto recogido en la Constitución comprende el derecho a profesar unas creencias o a no profesar ninguna. A manifestarlas o no. A practicarlas y a no ser obligado a hacerlo. Es decir, que se ejerce en positivo y en negativo, y es en ese último sentido donde la presencia de capellanes en el ejército plantea más problemas.

"La libertad religiosa cuando menos, queda en entredicho ante la realidad del nexo entre Ejército y religión. Es un marco enrarecido constitucionalmente", explica Lorenzo Cotino, profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Valencia y experto en derecho militar. "El entorno fáctico y jurídico no favorece en modo alguno el ejercicio de la libertad religiosa cuando no se trata de la católica. Y la mayoría de los actos militares tienen componentes religiosos.Si a algo lo llamas oración y lo oficia un capellán, es difícil considerarlo un acto de servicio", añade.

"La jurisprudencia del Tribunal Constitucional ha reconocido que no puede obligar a un militar a participar en un acto religioso, pero obligarle no es delito", explica. Pero decir que no en el ejército no es fácil. "El militar que se resista a asistir o a permanecer en actos de contenido religioso puede internarse en un verdadero via crucis jurídico", añade Cotino. "Y si ha de haber héroes militares, más vale que sea en el acometido de su función: la defensa militar de la España constitucional".

El arzobispo castrense asegura haber percibido en las Fuerzas Armadas "un gran respeto a la libertad de las conciencias, más allá de cualquier episodio esporádico". Sobre la dificultad del militar no católico para ausentarse de un acto militar cuando éste adquiere un significado religioso, Del Río añade: "Cualquier hombre y mujer de buena voluntad no se incomoda ante una plegaria cristiana que invoca valores que engrandece el corazón humano y expresa lo más noble de una colectividad como es la Patria común. En España tendríamos que acostumbrarnos al hecho religioso libre de cualquier ideologización. La libertad de pensamiento y creencias no está reñida con el respeto a las tradiciones castrenses".

No piensa lo mismo Ramón Jáuregui, secretario general del Grupo Socialista: "En el último congreso del PSOE planteamos una reflexión política para avanzar en lo que este país todavía no ha avanzado suficientemente, la aconfesionalidad del Estado. Sigue habiendo ámbitos e instituciones del Estado con signos ostensibles de identificación con la religión católica, y eso es aplicable a las Fuerzas Armadas. Un acto militar no puede empezar con una misa. Es una de las cosas pendientes que tiene el Estado, pero creemos que la eliminación de esos símbolos debe hacerse poco a poco, de manera natural y no mediante imposiciones legales. En los colegios se han ido eliminando los crucifijos sin que fuera objeto de una disposición legal. En el ejército tardará más porque está más incrustado".

Gaspar Llamazares, diputado de Izquierda Unida, considera el asunto más urgente por cuanto supone "una absoluta contradicción que en un Estado que se dice aconfesional, y en sus instituciones, como lo es su Ejército, haya ese grado de adoctrinamiento religioso. Si tiene que haber un servicio religioso en las Fuerzas Armadas que se haga en igualdad de condiciones y sin que formen parte de la estructura militar. Contradice el principio de separación Iglesia-Estado, el principio de laicidad y aconfesionalidad y es una herencia del nacionalcatolicismo".

El Partido Popular no ofreció su postura al respecto.

-¿Se imagina unas fuerzas armadas laicas?

El arzobispo Juan del Río escribe la respuesta desde Jerez, donde ha sido Obispo los últimos ocho años: "A tenor de la significación histórica del catolicismo en nuestro país y en el reconocimiento de que es la religión mayoritaria que profesan los ciudadanos españoles, la Constitución declara una especial colaboración del Estado con la Iglesia católica. El Ejército no es un ámbito aséptico en cuanto a convicciones y valores, entre los que están los religiosos. Un militar no ha de renunciar a ellos para realizar con la mayor profesionalidad y vocación su misión".

El presidente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social, el hombre que confesó que la Cope, en una clara alusión a Jiménez Losantos, había hecho sufrir mucho a los obispos responde a una pregunta más antes de abandonar Jerez para volver a la llamada Catedral de las Fuerzas Armadas, en Madrid: ¿Van a seguir sufriendo?

"Siempre he defendido que la Cope es mucho más que determinados comunicadores. En cuanto al sufrimiento usted sabe que es pasajero y previo a una vida mejor...". Cristiana resignación.

Fuente: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/ordenes/capellan/elpepusoc/20081026elpepisoc_1/Tes

martes, 5 de agosto de 2008

El final de la vida

Los que no esperaron a la ley
Cuatro casos han conmocionado en los últimos años a la opinión pública, pero ninguno logró cambios legales


A finales de los noventa la larga lucha por una muerte digna del tetrapléjico Ramón Sampedro abrió con fuerza el debate sobre la eutanasia. Otros casos han conmocionado desde entonces a la opinión pública sin que ninguno de ellos haya logrado cambios legales por ahora.

- Ramón Sampedro. Uno de los casos de eutanasia más famosos del mundo. La historia de sus últimos años llevada al cine recibió un oscar. Sampedro, postrado en una cama desde su juventud, estaba inmóvil por completo. No podía suicidarse. Pidió ayuda para ello al Estado en innumerables ocasiones. Finalmente, una amiga le ayudó a morir administrándole cianuro. Su muerte, diseñada al detalle en la clandestinidad, resultó finalmente una agonía.

- Jorge León. Murió a los 53 años en 2006. Alguien desconectó el respirador que le mantenía vivo. Sólo podía mover los labios después de un accidente doméstico. Mantenía abierto un diario en Internet donde solicitaba ayuda para morir. Escribió en su blog: "Eutanasia significa buena muerte. Nada más y nada menos. Una muerte acorde a nuestra condición de seres racionales libres, dueños de decidir las condiciones en las que morir". León había manifestado en una carta a EL PAÍS la necesidad de regular "cuanto antes" el derecho a la eutanasia.


- Madeleine Z. Tenía 69 años y sufría una grave enfermedad progresivamente paralizante. Se quitó la vida en su casa de Alicante tomando un helado con el que había mezclado varios mediamentos. Quería "dejar de no vivir", como ella explicaba. La acompañaron dos voluntarios del grupo por el derecho a una muerte digna en el que militaba. Tenía la voluntad firme, inequívoca y mantenida en el tiempo de poner fin a su vida.


- Inmaculada Echeverría. En medio de las protestas de la Iglesia, la muerte de Inmaculada Echevarría, de 51 años, se convirtió en otro espectáculo mediático. Vivía atada a un respirador en un centro sanitario granadino y simplemnte pedía que se le desconectara, algo perfectamente legal: no se considera eutanasia sino la renuncia a un tratamiento. La Junta de Andalucía cumplió su voluntad, pero para ello hubo de ser trasladada a un hospital público, porque el centro regentado por religiosos donde vivió los últimos años no pudo hacerlo. La jerarquía eclesiástica lo impidió. Inmaculada tuvo que "luchar para ser libre". Deseaba morir desde hacía 27 años, cuando tuvo que entregar a su hijo en adopción. Fue sedada antes de morir.


Fuente: EL PAÍS - Madrid - 21/03/2008
El arzobispo de Pamplona defiende la dignidad de la muerte de Cristo, que "no tuvo cuidados paliativos"

Fernando Sebastián Aguilar catequiza sobre el modo en que los cristianos deben enfrentarse a la muerte


Fernando Sebastián Aguilar, ha proclamado este viernes la oposición de la Iglesia católica a la eutanasia al defender que la muerte de Jesucristo en la cruz fue "absolutamente digna" a pesar de que "no tuvo cuidados paliativos".

Sebastián, encargado de pronunciar el tradicional Sermón de las Siete Palabras de la Semana Santa de Valladolid en la Plaza Mayor de la ciudad, ha catequizado sobre el modo en el que los cristianos deben enfrentarse a la muerte: "Jesucristo miró a la muerte cara a cara, con confianza, la aceptó con amor y la vivió descansando en los brazos del Padre Celestial". "¿Alguien puede decir que la de Jesús no fue una muerte digna?", ha interpelado el arzobispo emérito, quien ha animado a los hombres a acercarse a Dios para "encontrar dignidad" con la que afrontar la muerte.

Este ha sido el principal mensaje de Sebastián durante su discurso, en el que, a lo largo de 80 minutos, ha recordado las siete "palabras vivas" que Jesús pronunció en la cruz antes de morir hace más de 2.000 años y que son, a su juicio, son las "claves" para comprender la verdad de la existencia humana, para aclarar los laberintos de la vida y para superar todas las contradicciones.


Las palabras de Sebastián sobre la eutanasia se producen después de que el pasado miércoles la mujer francesa con un tumor incurable Chantal Sébire, que había visto denegada por los tribunales su petición de que se le aplicara la eutanasia, fuera encontrada muerta en su domicilio. La autopsia al cadáver no ha podido determinar las causas exactas de su fallecimiento.


Fuente: EFE - Valladolid - 21/03/2008

Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

Por Sebastián Iribarren (*)


Hace unos días era encontrado el cadáver de Chantal Sébire. Esta ciudadana francesa había solicitado permiso a las autoridades de su país para que le ayudaran a morir, dado que había llegado a la conclusión de que su proyecto vital había concluido y sólo le restaba morir con "dignidad".

SebastiÁn iribarren Los gobernantes vuelven a decir que "no toca" despenalizar la eutanasia
Sin embargo, ¿qué es morir con dignidad? ¿Qué es la dignidad? El concepto de dignidad tiene demasiadas facetas y cada uno de nosotros es capaz de ver una de ellas o con suerte más de una, pero en ningún caso somos capaces de verlas todas.

El concepto kantiano de dignidad es el que más me satisface. La dignidad del ser humano consiste en ser considerado como un fin en sí mismo y no sólo como un medio. Esta idea de dignidad va íntimamente unida al deseo de libertad y autonomía del ser humano y, por lo tanto, al desarrollo de aquellos valores que pertenecen a lo más íntimo de nuestro ser.


No me cabe duda de que Chantal sopesó, a la hora de tomar esta decisión, su biografía, sus expectativas vitales, su dolor físico y emocional y el de quienes quería y le querían, así como también sus valores espirituales. Lo creo porque mi profesión de médico me muestra con más frecuencia de la deseada que el afrontar conscientemente la muerte exige un enorme coraje, que la mayoría no siempre tenemos.


Sin embargo, ante una situación como la de Chantal y tantos otros, nuestra sociedad no es capaz de afrontar el problema y darle una solución humana, compasiva y razonable. Nos limitamos a desempolvar el Código Penal y a abandonar al que solicita ayuda. Ayuda para terminar con un sufrimiento que nadie es capaz de paliar, ayuda para morir acompañado por las personas que uno quiere, ayuda para no morir como un delincuente en la clandestinidad, ayuda para que nadie persiga a aquellos que han mostrado más piedad y humanidad que algunos que se arrogan virtud moral y conocimiento.


A pesar de ello, los políticos que nos van a gobernar durante los próximos cuatro años siguen diciendo que todavía "no toca" regular legalmente la despenalización de la eutanasia. Y bien, ¿qué impide reconocer hoy este derecho? Ignorar el problema no se me antoja la solución.

Tratar a los enfermos terminales con todos los medios a nuestro alcance para prolongar su existencia con la mejor calidad de vida posible ha sido el deber de la medicina y seguirá siéndolo. Pero esta labor no tiene por qué colisionar con la regulación de la muerte médicamente asistida si se establecen las debidas salvaguardas. Nadie afirma que la eutanasia esté exenta de problemas, pero no son menos que los que ocasiona darle la espalda, porque el problema existe.

Permitir a los enfermos afrontar el final de su vida con libertad y responsabilidad es un derecho de ellos y un deber de quienes les cuidamos, y en este sentido se ha legislado últimamente. Así la Ley Básica Reguladora de la Autonomía del Paciente y las distintas normas estatales y autonómicas sobre Voluntades Anticipadas o Testamento Vital han clarificado muchos aspectos hasta entonces problemáticos. Es cierto que las leyes no solucionan por sí mismas los problemas que se plantean en la relación sanitaria, pero nos dan seguridad jurídica, suelo firme en el que pisar. Legislar sobre la eutanasia o el suicidio asistido aportaría esta misma seguridad jurídica a los pacientes y a los profesionales sanitarios. Permitiría sacar a la luz la verdadera magnitud del problema y evitar la clandestinidad y el ocultismo.


A mi juicio existen todavía demasiadas personas que creen que la perspectiva que tienen del problema es la verdadera y, por lo tanto, la única posible. Cuesta demasiado aceptar que nuestra sociedad es plural en creencias y valores y que, en principio, aquellas que afectan a nuestro ser más íntimo deberían de merecer el máximo respeto, por lo que deberíamos evitar imponer las nuestras a quienes no las comparten.


Una mayor capacidad de empatía con el que sufre y una menor carga ideológica contribuiría posiblemente a abarcar más perspectivas del mismo problema y facilitaría su solución.

El arzobispo emérito de Pamplona, Fernando Sebastián, ha invocado estos días la pasión de Jesucristo en la cruz para referirse a lo que él entiende por una muerte digna. Quisiera terminar yo también citando a Jesús cuando dijo: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" (Mateo 27,46; Marcos 15,34). Albergo pocas dudas de que el hijo de Dios mostró mayor humanidad que la que mostramos todos los días los que decimos ser sus seguidores. Tratar de ver el sufrimiento con los ojos del que sufre y no con los nuestros puede mover nuestros cimientos, pero en cualquier caso nos hará más humanos.

(*) Sebastián Iribarren Diarasarri es médico especialista en Medicina Intensiva y experto en Bioética Clínica.

Fuente: El País,
27/03/2008