| por Paul Krugman (*) |
![]() En las informaciones aparecidas hoy sobre el lío de las ejecuciones hipotecarias, una reveladora afirmación: “A medida que el abuso en las ejecuciones hipotecarias ha ido saliendo a la luz, la administración Obama ha resistido los llamamientos a dar una respuesta más vigorosa al problema, preocupada porque una presión adicional pudiera asustar a los bancos y perjudicar al conjunto de la economía.” Lo que podría servir como afirmación genérica: “A medida que [PÓNGASE AQUÍ EL ASUNTO DE QUE SE TRATE] ha ido saliendo a la luz, la administración Obama ha resistido los llamamientos a dar una respuesta más vigorosa al problema, preocupada porque una presión adicional pudiera asustar a los bancos y perjudicar al conjunto de la economía.” Estímulos, rescates bancarios, China, ejecuciones hipotecarias: vale para todo eso, y más. En cada uno de estos problemas había argumentos para no actuar; pero el efecto acumulativo ha sido la deriva, y una apabullante catástrofe en las elecciones de mitad de mandato. Dicho de otra manera: la administración Obama no ha desaprovechado ninguna oportunidad de desaprovechar una oportunidad. Y pronto no quedarán ya oportunidades que desaprovechar. (*) Paul Krugman fue premio Nóbel de economía en 2008 Traducción para www.sinpermiso.info: Roc F. Nyerro |
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lunes, 25 de octubre de 2010
Epitafio para Obama: no ha desaprovechado ninguna oportunidad de desaprovechar una oportunidad
lunes, 4 de enero de 2010
Pacificación presidencial en América Latina
por Noam Chomsky
Barack Obama es el cuarto presidente estadunidense en ganar el Premio Nobel de la Paz y se une a otros dentro de una larga tradición de pacificación que desde siempre ha servido a los intereses estadunidenses.
Los cuatro presidentes dejaron su huella en nuestra pequeña región de allá, que nunca ha molestado a nadie como caracterizó al hemisferio el secretario de Guerra, Henry L. Stimson, en 1945.
Dada la postura del gobierno de Obama hacia las elecciones en Honduras de noviembre último, vale la pena examinar el historial.
Theodore Roosevelt
En su segundo mandato como presidente, Theodore Roosevelt dijo que la expansión de pueblos de sangre blanca o europea durante los pasados cuatro siglos se ha visto amenazada por beneficios duraderos para los pueblos que ya existían en las tierras en que ocurrió dicha expansión (pese a lo que puedan pensar los africanos nativos americanos, filipinos y otros beneficiados puedan creer).
Por lo tanto, era inevitable y en gran medida deseable para la humanidad en general, que el pueblo estadunidense terminara por ser mayoría sobre los mexicanos al conquistar la mitad de México”, además de que estaba fuera de toda discusión esperar que los (texanos) se sometieran a la supremacía de una raza inferior.
Utilizar la diplomacia de los barcos artillados para robarle Panamá a Colombia y construir un canal también fue un regalo para la humanidad.
Woodrow Wilson
Woodrow Wilson es el más honrado de los presidentes galardonados con el Nobel y posiblemente, el peor para América Latina. Su invasión a Haití en 1915 mató a miles, prácticamente reinstauró la esclavitud y dejó a gran parte del país en ruinas.
Para demostrar su amor a la democracia, Wilson ordenó a sus marines desintegrar el Parlamento haitiano a punta de pistola en represalia por no aprobar una legislación progresista que permitía a corporaciones estadunidenses comprar el país caribeño. El problema se remedió cuando los haitianos adoptaron una Constitución dictada por Estados Unidos, redactada bajo las armas de los marines. Se trataba de un esfuerzo que resultaría benéfico para Haití, aseguró el Departamento de Estado a sus cautivos.
Wilson también invadió República Dominicana para garantizar su bienestar. Esta nación y Haití quedaron bajo el mando de violentos guardias civiles. Décadas de tortura, violencia y miseria en ambos países fueron el legado del idealismo wilsoniano, que se convirtió en un principio de la política exterior estadunidense.
Jimmy Carter
Para el presidente Jimmy Carter, los derechos humanos eran el alma de nuestra política exterior. Robert Pastor, asesor de seguridad nacional para temas de América Latina, explicó que había importantes distinciones entre derechos y política: lamentablemente la administración tuvo que respaldar el régimen del dictador nicaragüense Anastasio Somoza, y cuando esto resultó imposible, se mantuvo en el país a una Guardia Nacional entrenada en Estados Unidos, aun después de que se habían perpetrado matanzas contra la población de una brutalidad que las naciones reservan para sus enemigos, según señaló el mismo funcionario, y en que murieron unas 40 mil personas.
Para Pastor, la razón es elemental: Estados Unidos no quería controlar Nicaragua ni ningún otro país de la región, pero tampoco que los acontecimientos se salieran de control. Quería que los nicaragüenses actuaran de forma independiente, excepto cuando esto podía afectar los intereses de Estados Unidos.
Barack Obama
El presidente Barack Obama distanció a Estados Unidos de casi toda América Latina y Europa al aceptar el golpe militar que derrocó a la democracia hondureña en junio pasado.
La asonada reflejó abismales y crecientes divisiones políticas y socioeconómicas, según el New York Times. Para la reducida clase social alta, el presidente hondureño Manuel Zelaya se había convertido en una amenaza para lo que esa clase llama democracia, pero que en realidad es el gobierno de las fuerzas empresariales y políticas más fuertes del país.
Zelaya adoptó medidas tan peligrosas como el incremento del salario mínimo en un país en que 60 por ciento de la población vive en la pobreza. Tenía que irse.
Prácticamente solo, Estados Unidos reconoció las elecciones de noviembre (en las que resultó victorioso Pepe Lobo); las que se celebraron bajo un gobierno militar y que fueron una gran celebración de la democracia, según el embajador de Obama en Honduras, Hugo Llorens.
El apoyo a los comicios también garantiza para Estados Unidos el uso de la base aérea de Palmerola, en territorio hondureño, cuyo valor para el ejército estadunidense se incrementa medida de que está siendo expulsado de la mayor parte de América Latina.
Después de las elecciones, Lewis Anselem, representante de Obama ante la Organización de Estados Americanos, aconsejó a los atrasados latinoamericanos que aceptaran el golpe militar y secundaran a Estados Unidos en el mundo real, no el el mundo del realismo mágico.
Obama abrió brecha al apoyar un golpe militar. El gobierno estadunidense financia al Instituto Internacional Republicano (IRI, por sus siglas en inglés) y al Instituto Nacional Democrático (NDI, por sus siglas en inglés) que, se supone, promueven la democracia.
El IRI regularmente apoya golpes militares para derrocar a gobiernos electos como ocurrió en Venezuela, en 2002, y en Haití, en 2004. El NDI se ha contenido. En Honduras, por primera vez, éste instituto acordó observar las elecciones celebradas bajo un gobierno militar de facto, a diferencia de la OEA y la ONU, que seguían paseándose por el mundo del realismo mágico.
Debido a la estrecha relación entre el Pentágono y el ejército de Honduras, así como la enorme influencia económica estadunidense en el país centroamericano, hubiera sido muy sencillo para Obama unirse a los esfuerzos de latinoamericanos y europeos para defender la democracia en Honduras.
Pero Barack Obama optó por la política tradicional.
En su historia de las relaciones hemisféricas, el académico británico Gordon Connell-Smith escribe: "Mientras se habla de dientes para afuera en favor de una democracia representativa para América Latina, Estados Unidos tiene importantes intereses que van justo en la dirección contraria, y que requieren de la democracia como un mero procedimiento, especialmente cuando se celebran elecciones que, con mucha frecuencia, han resultado una farsa".
Una democracia funcional puede responder a las preocupaciones del pueblo, mientras Estados Unidos está más preocupado en coadyuvar las condiciones más favorables para sus inversiones privadas en el extranjero.
Se requiere una gran dosis de lo que a veces se conoce como ignorancia intencional para no ver estos hechos.
Una ceguera así debe ser celosamente guardada si es que se desea que la violencia de Estado siga su curso y cumpla su función. Siempre en favor de la humanidad, como nos recordó Obama otra vez en su discurso al recibir el Premio Nobel.
Traducción para La Jornada: Gabriela Fonseca
La Jornada, 3 enero 2009
martes, 8 de diciembre de 2009
Un presidente de guerra
De muy poco le sirvió el premio Nobel de la Paz 2009 a Barack Hussein Obama,para tomar la primera gran decisión a su cargo sobre un país ocupado militarmente por Estados Unidos, como es Afganistán desde el 7 de octubre de 2001, con la denominada, paradójicamente, Operación libertad duradera.
El abogado de Chicago optó, para decirlo en palabras del cineasta Michael Moore, por ser “un presidente de guerra”, al asumir como propio el escenario más militarista de los cuatro que le presentaron los hombres y mujeres de la Casa Blanca, el Pentágono y su Partido Demócrata, al ordenar el envío de 30 mil soldados más.
No se anduvo por las ramas el otrora senador por Illinois para encarar el año más difícil en Afganistán y costoso en soldados estadounidenses muertos --299 en lo que va de 2009, de un total de 924--, de caída vertiginosa del apoyo ciudadano a su gestión presidencial y sus políticas imperiales frente a Irak –con 4 mil 367 soldados fallecidos-- y la República Islámica, que pasó de 56 a 35 por ciento de respaldo, de acuerdo a la encuesta más reciente de Gallup.
La trascendente decisión de Barack Hussein no sólo pronunciará más la división de la opinión pública de un país que no supera los embates de la crisis económica y financiera –generada por la voracidad criminal de una plutocracia que las exportó al orbe-- y empobreció a las mayorías, al punto de que “niños estadunidenses están durmiendo en las calles (Moore dixit), sino que mina a su propia base social y electorado.
Por ejemplo, la agrupación política cibernética moveon org --clave en promover la elección de Obama--, llamó a cientos de miles de sus miembros a pronunciarse, vía electrónica, ante la Oficina Oval para criticar la decisión equivocada al “profundizar nuestro involucramiento en un pantano”.
La revisión superficial de la milenaria historia de Tierra de los afganos y mucho antes Ariana, arroja que se ganó a pulso el nombre de Cementerio de los imperios, en virtud de lo ocurrido allí a Genghis Khan y el imperio mongol, al imperio británico (1919), la Unión Soviética (1989) y el pantano (2009) que describen los aún partidarios del carismático presidente, atributo que no le sirvió a la hora de enfrentar a los gigantescos intereses del complejo militar- industrial, a los exportadores de la floreciente industria de la amapola afgana y a Los señores de la guerra.
Dos vicepresidentes del país son los generales tayikos Mohammed Qasim Fahim y Karim Khalili, quienes al igual que el asesor militar uzbeco Abdul Rashid Dostum, están acusados de asesinar a más de 2 mil combatientes islámicos por asfixia, después de la ocupación de esa martirizada nación centroasiática. Y del crimen no es ajeno Washington.
Los señores de la guerra disponen de una fuerza paramilitar responsabilizada de asesinatos, pillajes, secuestros de etnias rivales, en abierta violaciones de las leyes humanitarias internacionales en las regiones donde operan dirigidas por esos caudillos, como recuerda Manuel Navarro Escobedo.
Los planes militares adelantados por el comandante en jefe de las tropas de USA y la Organización del Tratado del Atlántico Norte, general Stanley McChrystal, contemplan la inclusión de los “leales grupos armados seguidores de los líderes que ostentan los poderes regionales”.
Esos Señores de la guerra se consideran protagonistas políticos en áreas con escasa o ninguna autoridad central de la que encabeza el presidente Hamid Karzai, producto de un escandaloso fraude electoral y quien en su afán de reelegirse buscó el apoyo de esos personajes vinculados a crímenes de guerra, corrupción y narcotráfico como denunció The New York Times.
Por el contrario, lo anterior para Obama es parte de “la noble lucha por la libertad” que ha marcado la historia de Estados Unidos.
Fuente: www.forumenlinea.com
viernes, 16 de octubre de 2009
Obama, Premio Nobel de la Guerra
por Umberto Mazzei
¿Que cosa beben en el Comité Nobel de Oslo? Debe ser algo poderoso, porque perdieron todo contacto con la realidad. ¡El premio Nobel de la Paz al Comandante en Jefe del ejército que más violencia reparte a lo largo del planeta! Es peor que absurdo; es una burla cruel a las víctimas, a los “daños colaterales”, a los países destruidos. Es un intento de legitimar matanzas y torturas esas guerras ilegales, que Mr. Obama continúa. Esta vez no se habló de los candidatos como sucede siempre – si es que hubo otros- pero cualquier otra persona estuvo más calificada. Sospechamos que Obama fue postulado por el Pentágono, donde aún manda el Secretario de Defensa de George W. Bush, el mismo Robert Gates que el Presidente Obama confirmó.
Mr. Gates que continúa la “Guerra Global contra el Terrorismo”, esa violencia sin límites desencadenada por la Administración Bush, con el pretexto fantástico de un mundo lleno de malvados conspiradores al asecho. Una visión paranoica, que Mr. Obama reiteró en Afganistán e Irak y que expandió oficialmente a Pakistán.
Es cierto que existen bandas terroristas -y algunas bajo patrocinio de Estados Unidos- pero el mundo civilizado las combate con la policía. El atentado real contra la paz mundial es usar el terrorismo como pretexto para invadir y ocupar tierras ajenas y lejanas. Cuando el Sr. Obama endorsa la guerra en Afganistán como “necesaria”, significa que continuará el asesinato con bombas y misiles a enteras familias de labriegos afganos – y paquistanos ahora- porque amenazan la seguridad de Estados Unidos. Asesinados sin remordimiento por un sargento que juega con aviones sin piloto, desde una base en Florida o Missouri. Muertos por “justa causa”, aunque sea fabricada, según la centenaria tradición de moral inquisitorial anglo-americana.
Si el Comité Nobel de Oslo quería dar un premio a Mr. Obama, hubiera sido más adecuado ensayar con un Premio Nobel de la Guerra. Nadie tendría más méritos que quien comanda las tropas de mayor violencia mundial y que preside el país que tiene el mayor presupuesto bélico, la más grande industria de armamentos y que es el mayor exportador de armas. Esas son responsabilidades heredadas, es cierto, pero el Presidente Obama las asumió con obvia fidelidad y en sólo 10 meses ya ha creado algunas cuyo mérito es suyo.
Hagamos un recuento. Hay novedades belicosas indiscutibles y notorias, titulares de la prensa norteamericana, de las que es responsable la Administración Obama.
Afganistán. El Presidente Obama anunció – en marzo - que aumentaría en 20 mil soldados las tropas norteamericanas en Afganistán. Hace una semana se supo que enviará otros 13 mil más. No se sabe aún si son 35 o 45 mil los jóvenes norteamericanos que sumará a los 68 mil pares de botas NATO que pisan allí, pero si sabemos que se aumentarán los ataques con los aviones sin piloto (drones). Lo seguro es que Obama continuará en Afganistán la destrucción y la muerte y que la paz no está en su agenda de “Nobel”.
Paquistán. (¡país aliado de EE. UU.!). Autorización oficial para extender la guerra a territorio pakistaní y atacar con aviones norteamericanos poblaciones paquistanas donde se suponga que hay talibanes, afganos o paquistaníes. Centenares de hogares campesinos paquistaníes ya fueron bombardeados por equivocación. Sorry.
Irán. Sanciones aplicadas a Irán por falsas acusaciones de violar el Acuerdo de No Proliferación de Armas Nucleares. Amenazas constantes de ataque militar, porque Irán no renuncia al derecho -que el acuerdo le otorga- de producir energía nuclear civil. Mala fe notoria de Obama, cuando denunció como un centro nuclear clandestino las instalaciones subterráneas, aún no funcionales, que Irán reportó a la Agencia Internacional de Energía Nuclear (AIEN), en Viena, la semana anterior y meses antes de lo que exige el acuerdo.
Sur América. Obama firmó, con Álvaro Uribe, un acuerdo para la instalación de nueve bases norteamericanas en territorio colombiano. No hay alguna amenaza militar a Estados Unidos en la región. El supuesto combate al narcotráfico es un pretexto endeble, porque Estados Unidos ya controla la totalidad del espacio aéreo colombiano. Estados Unidos tiene bases Guantánamo, Puerto Rico, Honduras, Colombia, Aruba y Curazao, que son mucho más que suficientes. Las nuevas bases sólo pueden tener fines ofensivos, por lo que Uribe no se atrevió a mostrar el acuerdo, que sigue siendo secreto. Los objetivos más evidentes son Brasil y Venezuela. Brasil por la Amazonia - que en algunos manuales norteamericanos figura como administrada por Estados Unidos- y por los nuevos yacimientos de petróleo en su plataforma continental. Venezuela, tanto por la independencia del gobierno popular del indómito Hugo Chávez, como por sus vastas reservas petroleras.
Armas en el Espacio. Con Obama continúa la violación de los acuerdos sobre el uso pacífico del Espacio. La nueva violación es la instalación del llamado “Escudo de Defensa Misilística”, con el fin confeso permitir a Estados Unidos un primer ataque nuclear sin temor a una retaliación también nuclear. El “Escudo” es un intento de romper el equilibrio de horror que ha impedido la guerra entre potencias nucleares. La retaliación a neutralizar no puede ser otra que la de China, Rusia y Corea del Norte. También la de Irán, que ha desarrollado mísiles convencionales que alcanzan a Israel.
Armas en el Mar. El proyecto de montar bases con radares y mísiles en Polonia y República Checa fue abandonado por Obama, si, pero a favor de uno que aumenta la capacidad ofensiva nuclear móvil con un mayor número de submarinos ofensivos armados de mísiles nucleares.
Nuevas Armas de Destrucción Masiva. Bajo el “Nobel” Obama, se desarrolla el diseño de nuevas armas químicas y biológicas y de bombas contra refugios subterráneos. Bajo Obama continúa, en Gokona (Alaska) el programa (HAARP) de su Fuerza Aérea para la guerra climática.
Ante estos hechos, no podemos sino asombrarnos cuando los señores de Oslo dicen que Obama le ha dado al mundo “esperanza de un mejor futuro”. Dicen que dieron “especial importancia a la visión de Obama y su trabajo por un mundo sin armas nucleares” …y a sus “extraordinarios esfuerzos para fortalecer la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos” … y que “su diplomacia se basa en el concepto de que quienes dirigen el mundo deben hacerlo en base a valores y actitudes que sean compartidas por la mayoría de la población mundial[1]”. Esto último asumimos que sea el Tercer Mundo …China a la cabeza.
Conclusión
Darle el Premio Nobel de la Paz a Obama quiere decir que su retórica, su paja, engañó al Comité que lo otorga o que los banqueros de Wall Street también mandan en Oslo. Con su premio, el Comité Nobel de Oslo le ha dado a Obama una luz verde para que siga agrediendo y matando. El mismo día que recibió el Nobel, Obama se reunió en el Situation Room de la Casa Blanca (09 octubre) a discutir con sus más altos funcionarios un incremento de la violencia en Afganistán, con el nombre de contrainsurgencia y construcción de democracia. Es que es cambiarle el nombre a las cosas es tradición centenaria de la propaganda anglo- norteamericana. El Premio Nobel de la Paz quiere decir ahora Premio Nobel de la Guerra.
http://www.ventanaglobal.info
[1] Textos tomados del informe a la prensa del Comité Nobel de Oslo, 09/10/09
http://alainet.org/active/33735
lunes, 5 de enero de 2009
Barack Obama, el primer presidente judío de Estados Unidos
por James Petras*
Según Abner Mikvner, importante portavoz sionista nacional, ex-congresista, juez federal, consejero del Presidente Clinton durante su época en la Casa Blanca y uno de los primeros patrocinadores de Obama, según él, «Barack Obama es el primer Presidente judío» en EEUU. La afirmación de Mikvner refleja tanto el unilateral y largo compromiso de Obama con el Estado de Israel y su lealtad hacia la Configuración del Poder Sionista (ZPC, por sus siglas en inglés) en los Estados Unidos, como el ya algo lejano y exitoso esfuerzo de una red de poderosos sionistas judíos, a nivel financiero y político, para «empotrar» a Obama en su aparato político de «Ante todo, Israel».
18 de diciembre de 2008
El candidato presidencial demócrata Barack Obama dando una charla a la atención de los líderes de la comunidad judía en los Estados Unidos, miércoles 16 de abril de 2008 en la Congregation Rodeph Shalom en Filadelfia.
Foto fuente: AP/Jae C. Hong.
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«Obama le pregunta a Shimón Peres: ¿Qué puedo hacer por Israel?»
Ha’aretz, 17 de noviembre de 2008.
«El Relator Especial de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en los Territorios Palestinos (Richard Falk) ha manifestado que las políticas de Israel en la zona son un crimen contra la humanidad… Dijo que las Naciones Unidas debían actuar para proteger a la población palestina de los sufrimientos causados por lo que denominó como “castigos colectivos”… Dijo que el Tribunal Penal Internacional debería también investigar si los dirigentes civiles israelíes y los comandantes militares responsables del asedio contra Gaza debían ser acusados y juzgados por violación del derecho penal internacional.»
BBC News, 10 de diciembre de 2008.
«Necesitamos avanzar en una política firme aunque directa con Irán, dejándoles muy claro que consideramos inaceptable que desarrollen armas nucleares, que su financiación de organizaciones terroristas como Hamas y Hizbullah y sus amenazas contra Israel van en contra de todo aquello en lo que creemos… Quizá tengamos que endurecer esas sanciones… y plantearles una opción muy clara… y tendrán que aceptarla por las buenas o por las malas.»
Presidente electo Obama en NBC Meet the Press, 7 de diciembre de 2008.
Introducción
Según Abner Mikvner, importante portavoz sionista nacional, ex congresista, juez federal, consejero del Presidente Clinton durante su época en la Casa Blanca y uno de los primeros patrocinadores de Obama, “Barack Obama es el primer Presidente judío” [en EEUU]. La afirmación de Mikvner refleja tanto el unilateral y largo compromiso de Obama con el Estado de Israel y su lealtad hacia la Configuración del Poder Sionista (ZPC, por sus siglas en inglés) en los Estados Unidos, como el ya algo lejano y exitoso esfuerzo de una red de poderosos sionistas judíos, a nivel financiero y político, para “empotrar’ a Obama en su aparato político de “Ante todo, Israel”.
Lo que resulta sorprendente de este último aspecto son las degradantes y arrogantes proclamas hechas por algunos importantes judíos sionistas acerca del “rol fundamental” que han tenido en la creación de la carrera profesional y política de Obama, negándole de hecho al Presidente electo valor alguno por su propio éxito académico o profesional. (Esto se ha venido reflejando históricamente en las continuas afirmaciones de algunos judíos estadounidenses de haber luchado y ganado en los sesenta la batalla de los derechos civiles en nombre de los afro-americanos, negándoles básicamente a los estadounidenses negros algún papel político independiente en su propia lucha).
Incluso sus halagos personales sobre su “sabiduría”, “brillantez” y “agudeza intelectual” han ido siempre vinculados a su apoyo incondicional al Estado de Israel. Uno puede prever la rapidez con la que sus colegas sionistas sustituirían sus aplausos por los más crudos insultos sobre su inteligencia si llegara a sugerir, por ejemplo, que Israel debe poner fin al asedio devastador de Gaza… Ni que decir tiene que los sionistas conocen bien a su hombre y, como proclaman confidencialmente, es un político cauto y prudente, que mide bien todo lo que dice, especialmente porque ha llenado de fanáticos sionistas la Casa Blanca, los consejos económicos y los aparatos de la seguridad.
La creación y recreación de Obama
El Chicago Jewish News, un órgano importante de propaganda a nivel nacional de los incondicionales de “Ante todo, Israel”, publicó un amplio artículo sobre “Obama y los judíos” de Pauline Dubkin (24 de octubre de 2008), en el que se citaba con ánimo aquiescente a “un antiguo observador judío de la escena política” declarando: “Los judíos fueron quienes le hicieron (Obama). Donde quiera que miren se encontrarán con una presencia judía”.
Esos no son los típicos alardes arrogantes y grandilocuentes de un representante del poder sionista con el que constantemente nos bombardean en tantas cuestiones políticas, sino que refleja una parte importante de lo que Obama ha llegado a ser, sobre todo al haber prosperado tanto con sus últimas ambiciones políticas. Los promotores sionistas (ZPC), siempre preparados para atribuirse los méritos de cualquier éxito (por muy infame e inmoral que sea): especuladores de Wall Street, profesores de la Liga Ivy, militaristas del Pentágono, gurús culturales e incluso patrocinadores importantes de diversas modalidades del arte como el jazz, están constantemente volviendo a escribir la historia (o la biografía, en el caso de Obama) para maximizar su petulancia en todos los aspectos de la vida estadounidense.
La ZCP evita convenientemente mencionar en sus artículos que la abuela blanca, “gentil”, de Obama le instruyó intelectualmente, le apoyó siempre y solicitó diligentemente para él una serie de becas para que pudiera estudiar en colegios privados de elite, donde obtuvo la base necesaria de capacidades intelectuales para escribir, hablar y razonar como un hombre educado. La ZPC excluye, en su “revisionista y judaizada” biografía de Obama, la importancia central del Reverendo Jeremiah Wright, quien transformó a Obama de un licenciado en la universidad de elite de Ivy en un eficiente activista social. Obama pudo participar y se implicó en la organización comunitaria de las barriadas afro-americanas de Chicago gracias a la amplia credibilidad y aval de Wright.
Si no hubiera sido por el Reverendo Wright, Obama nunca habría tenido una base social o experiencia organizativa como para comprometerse con la política en Chicago. Fue sólo tras conseguir Obama todas esas capacidades y atractivo popular que los políticos sionistas se fijaron en él y se acercaron para trabajar su ego y ambiciones, reclutándole para su agencia a favor de Israel y financiando su carrera política.
Curiosamente, a Obama parece no haberle importado que los sionistas hayan reescrito su biografía. A fin de acomodarse a sus nuevos mentores, los ideólogos y patrocinadores de “Ante todo, Israel”, se ha deshecho intencionadamente de sus antiguos mentores, insultándoles, y también de cualquier asesor político actual o colegas políticos que no se hayan adherido a la línea sionista de apoyo incondicional a Israel. Dos casos me vienen inmediatamente a la mente.
Cuando los principales ideólogos sionistas objetaron la presencia de Zbigniew Brzezinksy y Robert Malley entre los asesores en política exterior de Obama, los sionistas del círculo más próximo a Obama los marginaron con rapidez y para ello contaron su aprobación. Cuando el tristemente célebre promotor de la tortura fascista-sionista y profesor de Derecho en Harvard, Alan Dershowitz, empezó a aullar contra el ex Presidente estadounidense Jimmy Carter (un crítico, con principios, de las políticas de apartheid de Israel) al hablar en la Convención del Partido Demócrata (tras una tradición política de siglos honrando a los ex presidentes), los operativos sionistas humillaron desvergonzadamente al anciano Carter negándole incluso un discurso de cinco minutos, también con la aprobación de Obama.
El “profesor” Dershowitz alardeó públicamente de su éxito y poder sobre el nominado demócrata Obama cuando censuró al ex Presidente.
La conversión y promoción de Obama como seguidor de “Ante todo, Israel”, es un caso práctico excelente sobre los métodos utilizados por la ZPC para construir una base de poder casi invencible en el sistema político estadounidense. La construcción de Obama por la ZPC no es el resultado de la operación planificada de antemano y centralmente controlada de una camarilla. La conversión de Obama empezó a través de un bombardeo ideológico a varios niveles: individual, familiar y comunitario.
Como Obama ascendió de la oficina política local a la nacional, la promoción sionista fue evolucionando desde el poder local a otro concertado y organizado a nivel nacional que incluyó campañas de financiación, nombramientos para hacer carrera en los negocios, propaganda pagada y viajes de adoctrinamiento a Israel.
La ZPC ofrece incentivos provechosos a los “probables acólitos” y amenazas de venganza e intimidación a todos aquellos que critican pública y políticamente a Israel, y que se mantienen recalcitrantes y rechazan atenerse a las instrucciones de “Ante todo, Israel”, a través de difamaciones en los medios y de ponerles sistemática y públicamente en la picota, sirviéndose de las organizaciones comunales judías.
El proceso para convertir a Obama en un acólito, según el artículo del Chicago Jews News, comenzó durante sus estudios en la Escuela de Derecho de Harvard, donde fue “detectado” por una profesora sionista, Martha Minow, como un probable acólito “inteligente, prometedor y políticamente ambicioso”. La profesora relata orgullosamente cómo le facilitó contactos con sus familiares, incluido su padre, un importante corredor de bolsa demócrata, y con compañeros sionistas que dirigían una firma de abogados en Chicago y les recomendó que contrataran a Obama.
En resumen, el primer paso en el reclutamiento sionista fue utilizar un puesto académico prestigioso para el contacto inicial, seguido de una promesa de carrera a través de una red de profesionales.
El paso siguiente fue introducir a Obama en una asociación de amigos y vecinos de la comunidad judía, entre los que figuraban importantes patrocinadores financieros sionistas. Los primeros promotores de Obama jugaron un papel fundamental convenciéndole de que su futuro político dependía de tener como aliados a los sionistas y que ese apoyo dependía de su compromiso total con una agenda de “Ante todo, Israel”.
Como los lazos de Obama con sus patrocinadores liberal-sionistas en el Partido Demócrata se iban haciendo más fuertes, sus vínculos con la organización comunitaria negra y su pastor y antiguo mentor, el ministro afro-americano progresista, el Reverendo Jeremiah Wright, se debilitaron. A finales de la década de 1990, Obama estaba firmemente empotrado en la red sionista liberal del Partido Demócrata y a través de esa red se unió con dos figuras sionistas clave que resultaron vitales para su campaña presidencial: David Axelrod, jefe de la política estratégica de Obama desde 2002 y arquitecto jefe y táctico de su campaña presidencial en 2008, y Bettilu Salzman, hija de Phillip Klutznick, un multimillonario promotor inmobiliario, señor de los tugurios y fanático de “Ante todo, Israel”.
Salzman/Klutznick admite que ella nunca habría financiado y promocionado a Obama únicamente por su “inteligencia” o política liberal si él no se hubiera comprometido con los intereses de Israel. Afirma: “Obviamente no voy a apoyar a alguien que se oponga a Israel y a lo que representa. Acierta en todas las cuestiones relativas a Israel. Está exactamente en el mismo lugar que Clinton (Hillary), quizá de forma más firme. Es un pensador más claro”. (Chicago Jewish News, 24 de octubre de 2008).
Durante el tiempo que Obama sirvió en el Senado de Illinois, compartió despacho con un judío ortodoxo y fanático de “Ante todo Israel”, Ira Silverstein, que alardea de su papel en la “educación” de Obama sobre la ortodoxia judía y, lo que es más importante, “compartía los sentimientos a favor de Israel” hasta el punto que… “cuando Silverstein patrocinó numerosas resoluciones condenando las bombas de la OLP, Obama firmó con entusiasmo como co-patrocinador”. (ibid)
Completamente empotrado ya en la Configuración del Poder Sionista, Obama fue aconsejado por Axelrods, Klutznicks y otros estrategas importantes para que hiciera el obligatorio peregrinaje ritual a Israel y prometiera obediencia a sus dirigentes en el curso de su campaña para el Senado. Dos años después, en 2006, durante su viaje a Israel, Obama fue acompañado y guiado por el vicepresidente ejecutivo de la Federación Judía del Chicago Metropolitano. Bajo la orientación sionista, Obama “conectó” con el estado israelí, totalmente ignorante de la situación de las palestinos que estaban siendo salvajemente reprimidos por el ejército israelí y atacados a diario por los colonos sionistas-fascistas. Obama regresó comprometido y convertido a fondo en un político afro-americano sionista.
Con el certificado de aprobación israelí-ZPC, la base financiera de apoyo a Obama se amplió hasta incluir a algunos de los más ricos judíos estadounidenses pro-Israel en el Medio Oeste, incluido Lester Crown, cuyo hijo, James Crown encabezó la campaña financiera de Obama in Illinois. Según Crown [padre]: “Desde el momento en que me encontré con él, las veces que hablamos sobre Israel, y lo hicimos en varias ocasiones, siempre fue un ardiente patrocinador de la posición defensiva de Israel (sic), de la posición de Israel en relación a la seguridad”. (Ibid)
A esos fascistas sionistas que piden que Israel se anexione toda Palestina y expulse a los “árabes” y que se sintieron molestos por la referencia de pasada de Obama a la solución de los dos estados, Crown les aseguró que la propuesta de Obama se apoyaba en exigencias tan desorbitadas de concesiones a los palestinos, que sus palabras no eran más que las hojas que el viento se lleva.
No todos los judíos aceptan esta visión de un Obama empotrado con los sionistas: Algunos racistas le rechazan como negro incompetente y poco digno de confianza debido a su “muy íntima relación” con el Reverendo Jeremiah Wright. Los medios de comunicación de masas influidos por el sionismo tomaron el consejo de la extrema derecha y orquestaron una campaña de odio contra el Reverendo Wright y sus lazos con Obama. Los “sionistas liberales” que llevaron la estrategia y dirigieron la campaña presidencial de Obama, convencieron fácilmente a Obama para que se disociara públicamente de su ex ministro y mentor de los ochenta. Y Obama cumplió.
Sin embargo, la alianza de la derecha republicana y los fascistas sionistas pidieron a Obama que hiciera una denuncia pública del Reverendo. Los sionistas liberales prepararon el guión, que Obama recitó, emitiendo una feroz condena del Rev. Wright y tildando de crimen la defensa hecha por Wright de la soberanía y autodeterminación de los palestinos”.
Obama había cruzado ya el Río Jordán. Su capitulación ante los fascistas sionistas fue la consecuencia inevitable de sus largos e íntimos lazos con sus promotores liberal-sionistas. La purga y pública flagelación de un renombrado teólogo cristiano afro-americano de los oprimidos fue sólo el comienzo del maquillaje sionista de Obama como primer Presidente judío (o mejor dicho, sionista) de los Estados Unidos.
Fue seguido de una serie de purgas de cualquier asesor “centrista” o “realista” del establishment que pudiera haber pronunciado en cualquier momento del pasado hasta la más leve de las críticas sobre las políticas de Israel o incluso haber alabado o haberse asociado con algún otro crítico de Israel o del lobby judío en EEUU. Pasaba a ser considerado “culpable por asociación”.
Los fascistas sionistas intensificaron pronto su campaña para obligar a los sionistas liberales de Obama a purgar a Zbigniew Brzezinski, el frío guerrero y Asesor de Seguridad Nacional del ex Presidente Jimmy Carter, a Samantha Power, autora y profesora universitaria en el Escuela Kennedy de Gobierno en la Universidad Harvard y a Robert Malley, un ex asesor de Clinton, por la percepción de sus crímenes contra el sionismo. Brzezinski fue acusado de defender lo que él llamaba “una política imparcial hacia Oriente Medio”, algo claramente “antisemita” a los ojos de los incondicionales seguidores de Israel que dominan las Presidencias de las Organizaciones Judías Americanas Más Importantes (PMAJO, por sus siglas en inglés).
Peor aún, había alabado el crítico libro de Walt-Mearsheimer sobre el lobby de Israel, una ofensa capital a los ojos de la mayor parte del espectro político judío. Power y Malley también habían transgredido la línea de “Ante todo, Israel”. Aunque Brzezinski se retractó después de sus elogios al estudio de los Profesores Walt y Mearsheimer, él y los otros miembros de los “tres ofensivos” especialistas de política exterior se vieron marginados y excluidos de poder hacer alguna aportación en las cuestiones políticas relacionadas con el Oriente Medio.
El control de la política de Oriente Medio de Obama fue asumido por Dennis Ross, un virulento sionista partidario de las políticas ultra-militaristas de Israel, que postula también un ataque armado preventivo contra las instalaciones nucleares y militares iraníes. Ross es un seguidor incondicional del aniquilador asedio israelí por hambre de los 1,5 millones de habitantes de la Franja de Gaza y apoyó totalmente los salvajes ataques aéreos de Israel contra objetivos civiles en el Líbano. El nombramiento de Ross por Obama es la garantía más clara para todos los sionistas, liberales, ortodoxos o fascistas, de que la política de EEUU en Oriente Medio continuará estando subordinada a los intereses del Estado de Israel y a su ejército.
La purga llevada a cabo por Obama de todas y cada una de las voces moderadas de la política hacia Oriente Medio, su alineamiento junto a los fanáticos de “Ante todo, Israel” en la mayoría de las posiciones importantes aparecidas en su campaña y nueva Administración, reflejan su profunda y larga inmersión en la Configuración del Poder Sionista. El resultado es un “Presidente judío” en el sentido de que la mayor parte de los nombramientos más importantes para la Casa Blanca, así como en el campo económico y de la seguridad, reflejan la influencia del poder sionista anterior a las elecciones en la creación, adoctrinamiento y contenidos de la candidatura de Obama.
La configuración del «Presidente judío»
Uno de los partidarios más antiguos de Obama, el rabino Arnold Jacob Wolf, proporciona una pista de la afinidad de Obama con sus nombramientos sionistas. Según el rabino Wolf, “Obama está empotrado en el mundo judío”. Aunque el rabino se muestra presuntuoso a la hora de asumir que todos los judíos suscriben sus propios puntos de vista de “Ante todo, Israel”, tiene absolutamente razón cuando se refiere al mundo judío-sionista.
Nada mejor explica la selección de Obama de manifiestos fracasados economistas y funcionarios de la seguridad que sus vínculos a gran escala y largo plazo con la ZPC.
Obama empezó con los nombramientos de dos ciudadanos de doble nacionalidad israelo-estadounidense, el congresista por Illinois Rahm Emmanuel y el sionista David Axelrod para altos puestos en la Casa Blanca, así como el de Lawrence Summers (un aliado en Harvard desde hace mucho tiempo del judeo-fascista y defensor de la tortura Alan Dershowitz) como asesor económico jefe de la Casa Blanca. Summers es un partidario de siempre de “Ante todo, Israel”, que utilizó su presidencia en la Universidad de Harvard como púlpito amenazador para atacar a un grupo de estudiantes de la facultad críticos de las políticas israelíes en los Territorios Ocupados. Al igual que el ex Secretario del Tesoro bajo el régimen de Clinton, fue el arquitecto clave del sistema financiero dominado por la especulación que está pasando actualmente por un colapso total.
En línea con la “Presidencia judía”, Obama nombró a uno de los más importantes e incondicionales partidarios de “Ante todo, Israel” para que fuera su político clave respecto a Oriente Medio: Dennis Ross, un importante ideólogo sionista y coautor de un manifiesto presidencial en el que se postulaba la guerra preventiva contra Irán. Ross es el personaje sionista crucial en el entorno de Obama y su nombramiento es la garantía con que cuentan los 52 Presidentes de las Organizaciones Judías Americanas Más Importantes (PMAJO) de que el régimen de Obama seguirá y apoyará con armas estadounidenses y con dinero de los contribuyentes estadounidenses todos los crímenes de guerra, ataques o invasiones israelíes contra sus vecinos regionales árabes o de lengua farsi.
Ross, Axelrod, Summers, Emmanuel y sus cobardes seguidores en el Congreso, junto con el AIPAC y toda la red sionista de base comunitaria se asegurarán que Obama está inextricablemente “empotrado” en su agenda. No permitirán la publicación ni apoyo de cualquier investigación de inteligencia, judicial o informe de Naciones Unidas que cuestione la ocupación israelí de Palestina y la promoción de la guerra preventiva con Irán basada en la fabricación de datos sobre su supuesta amenaza nuclear.
Todos y cada uno de los sionistas recientemente nombrados ha condenado los informes de las Naciones Unidas y de la Agencia de la Energía Atómica Internacional invalidando las falsas afirmaciones de Israel acerca de un programa de armas nucleares iraní. Se asegurarán de que el recién nombrado Asesor de la Seguridad Nacional, el General James Jones, nunca planteará o hará público su muy crítico informe interno, basado en su investigación in situ, de los crímenes de Israel contra la población civil palestina en los Territorios Ocupados.
La Secretaria de Estado Hillary Clinton, el Presidente Obama y el Secretario de Defensa Gates están tan profundamente “empotrados” en la red sionista y tan intensamente imbuidos de la ideología de “Ante todo, Israel” que no se va a necesitar en absoluto que la ZPC presione. Los tres son, en efecto, zombis sionizados, ansiosos de halagar y servir, hasta extremos grotescos, en cada guiño y gesto, señalando folletos militares, vetos de Naciones Unidas y los repetidos actos provocativos de guerra contra Irán. Han superado incluso al Presidente Bush en su ansiedad por complacer a sus mentores sionistas reconociendo a Jerusalén como capital “indivisible” de los judíos, negando rotundamente los derechos de los habitantes palestinos.
Nada habla tanto del dominio de la ZPC de la vida política estadounidense –interior y exterior- como la elección de su meticulosamente preparado primer “Presidente judío” y la subsiguiente toma de poder de los puestos estratégicos en los niveles económico y de seguridad en su administración.
Conclusión
El ascenso de una minoría de ambiciosos operarios políticos manejados para hacerse con el poder, que actúan ante todo para una potencia colonial militarista en una región estratégica de la economía mundial, representa la mayor amenaza para la paz mundial y para los valores democráticos estadounidenses de la historia reciente.
Piensen en ello: No sólo los sionistas y sus clones empotrados gobiernan la Casa Blanca, tienen también el aparato político (izquierda, liberal, centro y derecha) para silenciar, insultar, emprender caza de brujas y aislar cualquier crítica a su agenda, a sus organizaciones y al Estado de Israel. Cuando tengan que enfrentar una crítica, el aparato entero se pondrá a rebuznar al unísono sobre “anti-semitismo”, poniendo en marcha severas sanciones civiles.
Como ilustra la carrera de Obama bajo sus manipuladores sionistas, son capaces de lanzar denuncias repulsivas contra su antiguo mentor y consejero espiritual afro-americano, el Reverendo Wright; capaces de humillar públicamente, desechando a un antiguo Presidente y partidario de Obama , Jimmy Carter; capaces de aislar y “desinfectar” a antiguos e importantes políticos extranjeros de anteriores administraciones demócratas, como Brzezinski, sencillamente por señalar los crímenes israelíes contra la humanidad (aunque esas observaciones se hagan a diario en la prensa y en los círculos políticos europeos).
El aparato combina la zanahoria (empotrando y promoviendo a Obama) y el palo (estigmatizando a Carter). Todo depende de si un individuo, político, académico, escritor o periodista es “útil” (i.e. un partidario incondicional) o “nocivo” (i.e. crítico) para el Estado de Israel.
La experiencia de Obama ilustra cómo una pequeña minoría, unida, bien organizada y bien financiada, actuando a través de puestos profesionales prestigiosos y poderosas empresas económicas, puede penetrar en las principales instituciones políticas, captar a políticos ambiciosos y “convertirles” en cómplices voluntariosos para promover guerras en nombre de una potencia militarista colonial extranjera. Si en el pasado hemos sufrido que la matonería sionista atraque nuestra libertad de expresión en la sociedad civil, piensen en lo que nos espera cuando esos matones hayan completado el control de la Casa Blanca. ¡En efecto, el “primer Presidente judío” de los Estados Unidos! ¿Dónde van a ir a parar el pueblo estadounidense, sus derechos, sus intereses y la política exterior independiente de su país?
Epílogo
A primeros de diciembre de 2008, el partido derechista de Israel, Likud, bajo el liderazgo de “Bibi” Netanyahu, reunió y proclamó su lista de candidatos para las próximas elecciones nacionales (12 de febrero de 2009). La mayoría de los candidatos proclamados representa lo que la gran parte de los periodistas israelíes denominan como “derecha dura”, lo que podría describirse con exactitud como fascismo sionista. La mayoría del Partido Likud está a favor de la expulsión de todos los palestinos (i.e. no judíos) del Gran Israel, la captura militar de Gaza, el fin de cualquier pretensión de negociaciones de paz y el bombardeo inmediato de Irán.
Actualmente, el Likud y sus fascistas cuentan con el apoyo de una mayoría de judíos israelíes. Si ganan, hay una total certeza de que recibirán el apoyo automático de todas las respetables organizaciones judías pro-Israel en EEUU, quienes siguen siempre la siguiente máxima: “No es una cuestión nuestra cuestionar a quién votan los israelíes para el poder. Nuestro deber es apoyar al Estado de Israel”.
La elección de un régimen israelí fascista subiría el listón en Washington. ¿Incluiría entonces el empotramiento de Obama en el aparato sionista el apoyo al fascismo judío, a la limpieza étnica total de Palestina y a su decisión unilateral de “destruir con armas nucleares” Irán? A las tres semanas de su presidencia, Obama tendrá que enfrentarse a su mayor desafío en Oriente Medio, que servirá para definir la naturaleza de la política estadounidense en la región.
Obama ha sugerido recientemente que Washington debería destruir Irán para proteger a Israel (que no ha firmado nunca un tratado con EEUU), a lo cual la Administración Bush contestó despectivamente que sería muy difícil convencer a los padres estadounidenses en Kansas de que sus hijos se arriesguen a perecer por incineración nuclear en honor de un pequeño país en Oriente Medio. No hay duda de que Obama es un belicista aún mayor que Bush en las cuestiones que implican a Israel: Eso ocurre cuando se es un “Presidente judío”.
James Petras es profesor emérito de sociología en la universidad de Binghamton (New York). Intelectual emblemático de la izquierda estadounidense, es autor de numerosas obras. James Petras es miembro de la conferencia «antiimperialista» Axis for Peace que organiza la Red Voltaire.
Según Abner Mikvner, importante portavoz sionista nacional, ex-congresista, juez federal, consejero del Presidente Clinton durante su época en la Casa Blanca y uno de los primeros patrocinadores de Obama, según él, «Barack Obama es el primer Presidente judío» en EEUU. La afirmación de Mikvner refleja tanto el unilateral y largo compromiso de Obama con el Estado de Israel y su lealtad hacia la Configuración del Poder Sionista (ZPC, por sus siglas en inglés) en los Estados Unidos, como el ya algo lejano y exitoso esfuerzo de una red de poderosos sionistas judíos, a nivel financiero y político, para «empotrar» a Obama en su aparato político de «Ante todo, Israel».
18 de diciembre de 2008
El candidato presidencial demócrata Barack Obama dando una charla a la atención de los líderes de la comunidad judía en los Estados Unidos, miércoles 16 de abril de 2008 en la Congregation Rodeph Shalom en Filadelfia.
Foto fuente: AP/Jae C. Hong.
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«Obama le pregunta a Shimón Peres: ¿Qué puedo hacer por Israel?»
Ha’aretz, 17 de noviembre de 2008.
«El Relator Especial de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en los Territorios Palestinos (Richard Falk) ha manifestado que las políticas de Israel en la zona son un crimen contra la humanidad… Dijo que las Naciones Unidas debían actuar para proteger a la población palestina de los sufrimientos causados por lo que denominó como “castigos colectivos”… Dijo que el Tribunal Penal Internacional debería también investigar si los dirigentes civiles israelíes y los comandantes militares responsables del asedio contra Gaza debían ser acusados y juzgados por violación del derecho penal internacional.»
BBC News, 10 de diciembre de 2008.
«Necesitamos avanzar en una política firme aunque directa con Irán, dejándoles muy claro que consideramos inaceptable que desarrollen armas nucleares, que su financiación de organizaciones terroristas como Hamas y Hizbullah y sus amenazas contra Israel van en contra de todo aquello en lo que creemos… Quizá tengamos que endurecer esas sanciones… y plantearles una opción muy clara… y tendrán que aceptarla por las buenas o por las malas.»
Presidente electo Obama en NBC Meet the Press, 7 de diciembre de 2008.
Introducción
Según Abner Mikvner, importante portavoz sionista nacional, ex congresista, juez federal, consejero del Presidente Clinton durante su época en la Casa Blanca y uno de los primeros patrocinadores de Obama, “Barack Obama es el primer Presidente judío” [en EEUU]. La afirmación de Mikvner refleja tanto el unilateral y largo compromiso de Obama con el Estado de Israel y su lealtad hacia la Configuración del Poder Sionista (ZPC, por sus siglas en inglés) en los Estados Unidos, como el ya algo lejano y exitoso esfuerzo de una red de poderosos sionistas judíos, a nivel financiero y político, para “empotrar’ a Obama en su aparato político de “Ante todo, Israel”.
Lo que resulta sorprendente de este último aspecto son las degradantes y arrogantes proclamas hechas por algunos importantes judíos sionistas acerca del “rol fundamental” que han tenido en la creación de la carrera profesional y política de Obama, negándole de hecho al Presidente electo valor alguno por su propio éxito académico o profesional. (Esto se ha venido reflejando históricamente en las continuas afirmaciones de algunos judíos estadounidenses de haber luchado y ganado en los sesenta la batalla de los derechos civiles en nombre de los afro-americanos, negándoles básicamente a los estadounidenses negros algún papel político independiente en su propia lucha).
Incluso sus halagos personales sobre su “sabiduría”, “brillantez” y “agudeza intelectual” han ido siempre vinculados a su apoyo incondicional al Estado de Israel. Uno puede prever la rapidez con la que sus colegas sionistas sustituirían sus aplausos por los más crudos insultos sobre su inteligencia si llegara a sugerir, por ejemplo, que Israel debe poner fin al asedio devastador de Gaza… Ni que decir tiene que los sionistas conocen bien a su hombre y, como proclaman confidencialmente, es un político cauto y prudente, que mide bien todo lo que dice, especialmente porque ha llenado de fanáticos sionistas la Casa Blanca, los consejos económicos y los aparatos de la seguridad.
La creación y recreación de Obama
El Chicago Jewish News, un órgano importante de propaganda a nivel nacional de los incondicionales de “Ante todo, Israel”, publicó un amplio artículo sobre “Obama y los judíos” de Pauline Dubkin (24 de octubre de 2008), en el que se citaba con ánimo aquiescente a “un antiguo observador judío de la escena política” declarando: “Los judíos fueron quienes le hicieron (Obama). Donde quiera que miren se encontrarán con una presencia judía”.
Esos no son los típicos alardes arrogantes y grandilocuentes de un representante del poder sionista con el que constantemente nos bombardean en tantas cuestiones políticas, sino que refleja una parte importante de lo que Obama ha llegado a ser, sobre todo al haber prosperado tanto con sus últimas ambiciones políticas. Los promotores sionistas (ZPC), siempre preparados para atribuirse los méritos de cualquier éxito (por muy infame e inmoral que sea): especuladores de Wall Street, profesores de la Liga Ivy, militaristas del Pentágono, gurús culturales e incluso patrocinadores importantes de diversas modalidades del arte como el jazz, están constantemente volviendo a escribir la historia (o la biografía, en el caso de Obama) para maximizar su petulancia en todos los aspectos de la vida estadounidense.
La ZCP evita convenientemente mencionar en sus artículos que la abuela blanca, “gentil”, de Obama le instruyó intelectualmente, le apoyó siempre y solicitó diligentemente para él una serie de becas para que pudiera estudiar en colegios privados de elite, donde obtuvo la base necesaria de capacidades intelectuales para escribir, hablar y razonar como un hombre educado. La ZPC excluye, en su “revisionista y judaizada” biografía de Obama, la importancia central del Reverendo Jeremiah Wright, quien transformó a Obama de un licenciado en la universidad de elite de Ivy en un eficiente activista social. Obama pudo participar y se implicó en la organización comunitaria de las barriadas afro-americanas de Chicago gracias a la amplia credibilidad y aval de Wright.
Si no hubiera sido por el Reverendo Wright, Obama nunca habría tenido una base social o experiencia organizativa como para comprometerse con la política en Chicago. Fue sólo tras conseguir Obama todas esas capacidades y atractivo popular que los políticos sionistas se fijaron en él y se acercaron para trabajar su ego y ambiciones, reclutándole para su agencia a favor de Israel y financiando su carrera política.
Curiosamente, a Obama parece no haberle importado que los sionistas hayan reescrito su biografía. A fin de acomodarse a sus nuevos mentores, los ideólogos y patrocinadores de “Ante todo, Israel”, se ha deshecho intencionadamente de sus antiguos mentores, insultándoles, y también de cualquier asesor político actual o colegas políticos que no se hayan adherido a la línea sionista de apoyo incondicional a Israel. Dos casos me vienen inmediatamente a la mente.
Cuando los principales ideólogos sionistas objetaron la presencia de Zbigniew Brzezinksy y Robert Malley entre los asesores en política exterior de Obama, los sionistas del círculo más próximo a Obama los marginaron con rapidez y para ello contaron su aprobación. Cuando el tristemente célebre promotor de la tortura fascista-sionista y profesor de Derecho en Harvard, Alan Dershowitz, empezó a aullar contra el ex Presidente estadounidense Jimmy Carter (un crítico, con principios, de las políticas de apartheid de Israel) al hablar en la Convención del Partido Demócrata (tras una tradición política de siglos honrando a los ex presidentes), los operativos sionistas humillaron desvergonzadamente al anciano Carter negándole incluso un discurso de cinco minutos, también con la aprobación de Obama.
El “profesor” Dershowitz alardeó públicamente de su éxito y poder sobre el nominado demócrata Obama cuando censuró al ex Presidente.
La conversión y promoción de Obama como seguidor de “Ante todo, Israel”, es un caso práctico excelente sobre los métodos utilizados por la ZPC para construir una base de poder casi invencible en el sistema político estadounidense. La construcción de Obama por la ZPC no es el resultado de la operación planificada de antemano y centralmente controlada de una camarilla. La conversión de Obama empezó a través de un bombardeo ideológico a varios niveles: individual, familiar y comunitario.
Como Obama ascendió de la oficina política local a la nacional, la promoción sionista fue evolucionando desde el poder local a otro concertado y organizado a nivel nacional que incluyó campañas de financiación, nombramientos para hacer carrera en los negocios, propaganda pagada y viajes de adoctrinamiento a Israel.
La ZPC ofrece incentivos provechosos a los “probables acólitos” y amenazas de venganza e intimidación a todos aquellos que critican pública y políticamente a Israel, y que se mantienen recalcitrantes y rechazan atenerse a las instrucciones de “Ante todo, Israel”, a través de difamaciones en los medios y de ponerles sistemática y públicamente en la picota, sirviéndose de las organizaciones comunales judías.
El proceso para convertir a Obama en un acólito, según el artículo del Chicago Jews News, comenzó durante sus estudios en la Escuela de Derecho de Harvard, donde fue “detectado” por una profesora sionista, Martha Minow, como un probable acólito “inteligente, prometedor y políticamente ambicioso”. La profesora relata orgullosamente cómo le facilitó contactos con sus familiares, incluido su padre, un importante corredor de bolsa demócrata, y con compañeros sionistas que dirigían una firma de abogados en Chicago y les recomendó que contrataran a Obama.
En resumen, el primer paso en el reclutamiento sionista fue utilizar un puesto académico prestigioso para el contacto inicial, seguido de una promesa de carrera a través de una red de profesionales.
El paso siguiente fue introducir a Obama en una asociación de amigos y vecinos de la comunidad judía, entre los que figuraban importantes patrocinadores financieros sionistas. Los primeros promotores de Obama jugaron un papel fundamental convenciéndole de que su futuro político dependía de tener como aliados a los sionistas y que ese apoyo dependía de su compromiso total con una agenda de “Ante todo, Israel”.
Como los lazos de Obama con sus patrocinadores liberal-sionistas en el Partido Demócrata se iban haciendo más fuertes, sus vínculos con la organización comunitaria negra y su pastor y antiguo mentor, el ministro afro-americano progresista, el Reverendo Jeremiah Wright, se debilitaron. A finales de la década de 1990, Obama estaba firmemente empotrado en la red sionista liberal del Partido Demócrata y a través de esa red se unió con dos figuras sionistas clave que resultaron vitales para su campaña presidencial: David Axelrod, jefe de la política estratégica de Obama desde 2002 y arquitecto jefe y táctico de su campaña presidencial en 2008, y Bettilu Salzman, hija de Phillip Klutznick, un multimillonario promotor inmobiliario, señor de los tugurios y fanático de “Ante todo, Israel”.
Salzman/Klutznick admite que ella nunca habría financiado y promocionado a Obama únicamente por su “inteligencia” o política liberal si él no se hubiera comprometido con los intereses de Israel. Afirma: “Obviamente no voy a apoyar a alguien que se oponga a Israel y a lo que representa. Acierta en todas las cuestiones relativas a Israel. Está exactamente en el mismo lugar que Clinton (Hillary), quizá de forma más firme. Es un pensador más claro”. (Chicago Jewish News, 24 de octubre de 2008).
Durante el tiempo que Obama sirvió en el Senado de Illinois, compartió despacho con un judío ortodoxo y fanático de “Ante todo Israel”, Ira Silverstein, que alardea de su papel en la “educación” de Obama sobre la ortodoxia judía y, lo que es más importante, “compartía los sentimientos a favor de Israel” hasta el punto que… “cuando Silverstein patrocinó numerosas resoluciones condenando las bombas de la OLP, Obama firmó con entusiasmo como co-patrocinador”. (ibid)
Completamente empotrado ya en la Configuración del Poder Sionista, Obama fue aconsejado por Axelrods, Klutznicks y otros estrategas importantes para que hiciera el obligatorio peregrinaje ritual a Israel y prometiera obediencia a sus dirigentes en el curso de su campaña para el Senado. Dos años después, en 2006, durante su viaje a Israel, Obama fue acompañado y guiado por el vicepresidente ejecutivo de la Federación Judía del Chicago Metropolitano. Bajo la orientación sionista, Obama “conectó” con el estado israelí, totalmente ignorante de la situación de las palestinos que estaban siendo salvajemente reprimidos por el ejército israelí y atacados a diario por los colonos sionistas-fascistas. Obama regresó comprometido y convertido a fondo en un político afro-americano sionista.
Con el certificado de aprobación israelí-ZPC, la base financiera de apoyo a Obama se amplió hasta incluir a algunos de los más ricos judíos estadounidenses pro-Israel en el Medio Oeste, incluido Lester Crown, cuyo hijo, James Crown encabezó la campaña financiera de Obama in Illinois. Según Crown [padre]: “Desde el momento en que me encontré con él, las veces que hablamos sobre Israel, y lo hicimos en varias ocasiones, siempre fue un ardiente patrocinador de la posición defensiva de Israel (sic), de la posición de Israel en relación a la seguridad”. (Ibid)
A esos fascistas sionistas que piden que Israel se anexione toda Palestina y expulse a los “árabes” y que se sintieron molestos por la referencia de pasada de Obama a la solución de los dos estados, Crown les aseguró que la propuesta de Obama se apoyaba en exigencias tan desorbitadas de concesiones a los palestinos, que sus palabras no eran más que las hojas que el viento se lleva.
No todos los judíos aceptan esta visión de un Obama empotrado con los sionistas: Algunos racistas le rechazan como negro incompetente y poco digno de confianza debido a su “muy íntima relación” con el Reverendo Jeremiah Wright. Los medios de comunicación de masas influidos por el sionismo tomaron el consejo de la extrema derecha y orquestaron una campaña de odio contra el Reverendo Wright y sus lazos con Obama. Los “sionistas liberales” que llevaron la estrategia y dirigieron la campaña presidencial de Obama, convencieron fácilmente a Obama para que se disociara públicamente de su ex ministro y mentor de los ochenta. Y Obama cumplió.
Sin embargo, la alianza de la derecha republicana y los fascistas sionistas pidieron a Obama que hiciera una denuncia pública del Reverendo. Los sionistas liberales prepararon el guión, que Obama recitó, emitiendo una feroz condena del Rev. Wright y tildando de crimen la defensa hecha por Wright de la soberanía y autodeterminación de los palestinos”.
Obama había cruzado ya el Río Jordán. Su capitulación ante los fascistas sionistas fue la consecuencia inevitable de sus largos e íntimos lazos con sus promotores liberal-sionistas. La purga y pública flagelación de un renombrado teólogo cristiano afro-americano de los oprimidos fue sólo el comienzo del maquillaje sionista de Obama como primer Presidente judío (o mejor dicho, sionista) de los Estados Unidos.
Fue seguido de una serie de purgas de cualquier asesor “centrista” o “realista” del establishment que pudiera haber pronunciado en cualquier momento del pasado hasta la más leve de las críticas sobre las políticas de Israel o incluso haber alabado o haberse asociado con algún otro crítico de Israel o del lobby judío en EEUU. Pasaba a ser considerado “culpable por asociación”.
Los fascistas sionistas intensificaron pronto su campaña para obligar a los sionistas liberales de Obama a purgar a Zbigniew Brzezinski, el frío guerrero y Asesor de Seguridad Nacional del ex Presidente Jimmy Carter, a Samantha Power, autora y profesora universitaria en el Escuela Kennedy de Gobierno en la Universidad Harvard y a Robert Malley, un ex asesor de Clinton, por la percepción de sus crímenes contra el sionismo. Brzezinski fue acusado de defender lo que él llamaba “una política imparcial hacia Oriente Medio”, algo claramente “antisemita” a los ojos de los incondicionales seguidores de Israel que dominan las Presidencias de las Organizaciones Judías Americanas Más Importantes (PMAJO, por sus siglas en inglés).
Peor aún, había alabado el crítico libro de Walt-Mearsheimer sobre el lobby de Israel, una ofensa capital a los ojos de la mayor parte del espectro político judío. Power y Malley también habían transgredido la línea de “Ante todo, Israel”. Aunque Brzezinski se retractó después de sus elogios al estudio de los Profesores Walt y Mearsheimer, él y los otros miembros de los “tres ofensivos” especialistas de política exterior se vieron marginados y excluidos de poder hacer alguna aportación en las cuestiones políticas relacionadas con el Oriente Medio.
El control de la política de Oriente Medio de Obama fue asumido por Dennis Ross, un virulento sionista partidario de las políticas ultra-militaristas de Israel, que postula también un ataque armado preventivo contra las instalaciones nucleares y militares iraníes. Ross es un seguidor incondicional del aniquilador asedio israelí por hambre de los 1,5 millones de habitantes de la Franja de Gaza y apoyó totalmente los salvajes ataques aéreos de Israel contra objetivos civiles en el Líbano. El nombramiento de Ross por Obama es la garantía más clara para todos los sionistas, liberales, ortodoxos o fascistas, de que la política de EEUU en Oriente Medio continuará estando subordinada a los intereses del Estado de Israel y a su ejército.
La purga llevada a cabo por Obama de todas y cada una de las voces moderadas de la política hacia Oriente Medio, su alineamiento junto a los fanáticos de “Ante todo, Israel” en la mayoría de las posiciones importantes aparecidas en su campaña y nueva Administración, reflejan su profunda y larga inmersión en la Configuración del Poder Sionista. El resultado es un “Presidente judío” en el sentido de que la mayor parte de los nombramientos más importantes para la Casa Blanca, así como en el campo económico y de la seguridad, reflejan la influencia del poder sionista anterior a las elecciones en la creación, adoctrinamiento y contenidos de la candidatura de Obama.
La configuración del «Presidente judío»
Uno de los partidarios más antiguos de Obama, el rabino Arnold Jacob Wolf, proporciona una pista de la afinidad de Obama con sus nombramientos sionistas. Según el rabino Wolf, “Obama está empotrado en el mundo judío”. Aunque el rabino se muestra presuntuoso a la hora de asumir que todos los judíos suscriben sus propios puntos de vista de “Ante todo, Israel”, tiene absolutamente razón cuando se refiere al mundo judío-sionista.
Nada mejor explica la selección de Obama de manifiestos fracasados economistas y funcionarios de la seguridad que sus vínculos a gran escala y largo plazo con la ZPC.
Obama empezó con los nombramientos de dos ciudadanos de doble nacionalidad israelo-estadounidense, el congresista por Illinois Rahm Emmanuel y el sionista David Axelrod para altos puestos en la Casa Blanca, así como el de Lawrence Summers (un aliado en Harvard desde hace mucho tiempo del judeo-fascista y defensor de la tortura Alan Dershowitz) como asesor económico jefe de la Casa Blanca. Summers es un partidario de siempre de “Ante todo, Israel”, que utilizó su presidencia en la Universidad de Harvard como púlpito amenazador para atacar a un grupo de estudiantes de la facultad críticos de las políticas israelíes en los Territorios Ocupados. Al igual que el ex Secretario del Tesoro bajo el régimen de Clinton, fue el arquitecto clave del sistema financiero dominado por la especulación que está pasando actualmente por un colapso total.
En línea con la “Presidencia judía”, Obama nombró a uno de los más importantes e incondicionales partidarios de “Ante todo, Israel” para que fuera su político clave respecto a Oriente Medio: Dennis Ross, un importante ideólogo sionista y coautor de un manifiesto presidencial en el que se postulaba la guerra preventiva contra Irán. Ross es el personaje sionista crucial en el entorno de Obama y su nombramiento es la garantía con que cuentan los 52 Presidentes de las Organizaciones Judías Americanas Más Importantes (PMAJO) de que el régimen de Obama seguirá y apoyará con armas estadounidenses y con dinero de los contribuyentes estadounidenses todos los crímenes de guerra, ataques o invasiones israelíes contra sus vecinos regionales árabes o de lengua farsi.
Ross, Axelrod, Summers, Emmanuel y sus cobardes seguidores en el Congreso, junto con el AIPAC y toda la red sionista de base comunitaria se asegurarán que Obama está inextricablemente “empotrado” en su agenda. No permitirán la publicación ni apoyo de cualquier investigación de inteligencia, judicial o informe de Naciones Unidas que cuestione la ocupación israelí de Palestina y la promoción de la guerra preventiva con Irán basada en la fabricación de datos sobre su supuesta amenaza nuclear.
Todos y cada uno de los sionistas recientemente nombrados ha condenado los informes de las Naciones Unidas y de la Agencia de la Energía Atómica Internacional invalidando las falsas afirmaciones de Israel acerca de un programa de armas nucleares iraní. Se asegurarán de que el recién nombrado Asesor de la Seguridad Nacional, el General James Jones, nunca planteará o hará público su muy crítico informe interno, basado en su investigación in situ, de los crímenes de Israel contra la población civil palestina en los Territorios Ocupados.
La Secretaria de Estado Hillary Clinton, el Presidente Obama y el Secretario de Defensa Gates están tan profundamente “empotrados” en la red sionista y tan intensamente imbuidos de la ideología de “Ante todo, Israel” que no se va a necesitar en absoluto que la ZPC presione. Los tres son, en efecto, zombis sionizados, ansiosos de halagar y servir, hasta extremos grotescos, en cada guiño y gesto, señalando folletos militares, vetos de Naciones Unidas y los repetidos actos provocativos de guerra contra Irán. Han superado incluso al Presidente Bush en su ansiedad por complacer a sus mentores sionistas reconociendo a Jerusalén como capital “indivisible” de los judíos, negando rotundamente los derechos de los habitantes palestinos.
Nada habla tanto del dominio de la ZPC de la vida política estadounidense –interior y exterior- como la elección de su meticulosamente preparado primer “Presidente judío” y la subsiguiente toma de poder de los puestos estratégicos en los niveles económico y de seguridad en su administración.
Conclusión
El ascenso de una minoría de ambiciosos operarios políticos manejados para hacerse con el poder, que actúan ante todo para una potencia colonial militarista en una región estratégica de la economía mundial, representa la mayor amenaza para la paz mundial y para los valores democráticos estadounidenses de la historia reciente.
Piensen en ello: No sólo los sionistas y sus clones empotrados gobiernan la Casa Blanca, tienen también el aparato político (izquierda, liberal, centro y derecha) para silenciar, insultar, emprender caza de brujas y aislar cualquier crítica a su agenda, a sus organizaciones y al Estado de Israel. Cuando tengan que enfrentar una crítica, el aparato entero se pondrá a rebuznar al unísono sobre “anti-semitismo”, poniendo en marcha severas sanciones civiles.
Como ilustra la carrera de Obama bajo sus manipuladores sionistas, son capaces de lanzar denuncias repulsivas contra su antiguo mentor y consejero espiritual afro-americano, el Reverendo Wright; capaces de humillar públicamente, desechando a un antiguo Presidente y partidario de Obama , Jimmy Carter; capaces de aislar y “desinfectar” a antiguos e importantes políticos extranjeros de anteriores administraciones demócratas, como Brzezinski, sencillamente por señalar los crímenes israelíes contra la humanidad (aunque esas observaciones se hagan a diario en la prensa y en los círculos políticos europeos).
El aparato combina la zanahoria (empotrando y promoviendo a Obama) y el palo (estigmatizando a Carter). Todo depende de si un individuo, político, académico, escritor o periodista es “útil” (i.e. un partidario incondicional) o “nocivo” (i.e. crítico) para el Estado de Israel.
La experiencia de Obama ilustra cómo una pequeña minoría, unida, bien organizada y bien financiada, actuando a través de puestos profesionales prestigiosos y poderosas empresas económicas, puede penetrar en las principales instituciones políticas, captar a políticos ambiciosos y “convertirles” en cómplices voluntariosos para promover guerras en nombre de una potencia militarista colonial extranjera. Si en el pasado hemos sufrido que la matonería sionista atraque nuestra libertad de expresión en la sociedad civil, piensen en lo que nos espera cuando esos matones hayan completado el control de la Casa Blanca. ¡En efecto, el “primer Presidente judío” de los Estados Unidos! ¿Dónde van a ir a parar el pueblo estadounidense, sus derechos, sus intereses y la política exterior independiente de su país?
Epílogo
A primeros de diciembre de 2008, el partido derechista de Israel, Likud, bajo el liderazgo de “Bibi” Netanyahu, reunió y proclamó su lista de candidatos para las próximas elecciones nacionales (12 de febrero de 2009). La mayoría de los candidatos proclamados representa lo que la gran parte de los periodistas israelíes denominan como “derecha dura”, lo que podría describirse con exactitud como fascismo sionista. La mayoría del Partido Likud está a favor de la expulsión de todos los palestinos (i.e. no judíos) del Gran Israel, la captura militar de Gaza, el fin de cualquier pretensión de negociaciones de paz y el bombardeo inmediato de Irán.
Actualmente, el Likud y sus fascistas cuentan con el apoyo de una mayoría de judíos israelíes. Si ganan, hay una total certeza de que recibirán el apoyo automático de todas las respetables organizaciones judías pro-Israel en EEUU, quienes siguen siempre la siguiente máxima: “No es una cuestión nuestra cuestionar a quién votan los israelíes para el poder. Nuestro deber es apoyar al Estado de Israel”.
La elección de un régimen israelí fascista subiría el listón en Washington. ¿Incluiría entonces el empotramiento de Obama en el aparato sionista el apoyo al fascismo judío, a la limpieza étnica total de Palestina y a su decisión unilateral de “destruir con armas nucleares” Irán? A las tres semanas de su presidencia, Obama tendrá que enfrentarse a su mayor desafío en Oriente Medio, que servirá para definir la naturaleza de la política estadounidense en la región.
Obama ha sugerido recientemente que Washington debería destruir Irán para proteger a Israel (que no ha firmado nunca un tratado con EEUU), a lo cual la Administración Bush contestó despectivamente que sería muy difícil convencer a los padres estadounidenses en Kansas de que sus hijos se arriesguen a perecer por incineración nuclear en honor de un pequeño país en Oriente Medio. No hay duda de que Obama es un belicista aún mayor que Bush en las cuestiones que implican a Israel: Eso ocurre cuando se es un “Presidente judío”.
James Petras es profesor emérito de sociología en la universidad de Binghamton (New York). Intelectual emblemático de la izquierda estadounidense, es autor de numerosas obras. James Petras es miembro de la conferencia «antiimperialista» Axis for Peace que organiza la Red Voltaire.
sábado, 13 de diciembre de 2008
Las elecciones en Estados Unidos
La oligarquía y otros poderosos grupos financieros USA dirigen a su pupilo Barack Obama.por Noam Chomsky (*)
Usted pensó que Barack Obama representaba una nueva alternativa política para los Estados Unidos. Por el momento todo indica lo contrario. Vemos aparecer los mismo grupos de poder detrás del presidente, personas poderosas que desde la sombra lo van guiando y colocándole los consejeros necesarios para el buen funcionamiento del órden imperial y oligárquico establecido. Barack Obama ha resultado ser su mejor actor. El profesor Noam Chomsky se suma a este análisis.
La palabra que brotó inmediatamente de cada lengua tras las elecciones presidenciales en Estados Unidos fue «histórica». Y con toda razón. Una familia negra en la Casa Blanca es realmente un evento histórico. Hubo algunas sorpresas. Una fue que la elección no estaba concluida luego de la convención demócrata.
Los indicadores habituales señalan que el partido opositor debería barrer durante una grave crisis económica, tras ocho años de una política desastrosa en todos los frentes, incluido el peor récord en materia del crecimiento de empleos de cualquier presidente de la posguerra y de una rara declinación en la riqueza promedio. Eso, con un presidente tan impopular que su propio partido tuvo que desligarse de él, acompañado de un dramático colapso en la posición de Estados Unidos en la opinión pública mundial.
Como muchos estudios muestran, ambos partidos se hallan bien a la derecha de la población en tópicos importantes, tanto nacionales como internacionales. Tal vez ningún partido refleja la opinión pública en una época en que 80 por ciento de los estadunidenses piensa que el país enfila en la dirección equivocada y que el gobierno está administrado por «algunos grandes intereses que sólo piensan en sí mismos», no en el pueblo, en tanto un asombroso 94 por ciento cuestiona que el gobierno desdeñe a la opinión pública.
Podría argumentarse que ningún partido que hable en defensa del pueblo resulta viable en una sociedad administrada por el mundo de los negocios con tal desusada amplitud. En un nivel muy general, la falta de representación del pueblo es ilustrada por el éxito de la «teoría de las inversiones» en la política, elaborada por el economista político Thomas Ferguson.
Según Ferguson, la política tiende a reflejar los deseos de poderosos bloques económicos que invierten dinero cada cuatro años para controlar el Estado.
En cierto sentido, la elección siguió pautas familiares. La campaña de John McCain fue lo bastante honesta como para anunciar con claridad que la elección no discutiría tópicos.
En cuanto a Barack Obama, su mensaje de «esperanza» y de «cambio» ofreció un pizarrón en blanco en el cual sus simpatizantes podían escribir sus deseos.
Uno puede encontrar sitios en Internet donde cada partido expresa su opinión sobre diferentes temas. Pero la correlación de esas opiniones con la política a seguir no es espectacular. Y de todas maneras, lo que ingresa en las opciones de los votantes es lo que la campaña de cada candidato destaca, tal como saben muy bien los administradores de un partido.
Y fue allí donde la campaña de Obama impresionó a la industria de las relaciones públicas, que lo designaron «el experto en mercadeo más importante del 2008», derrotando con facilidad a Apple. La primera tarea de la industria es asegurarse que los clientes carentes de información hagan selecciones irracionales, socavando de esa manera las teorías de mercado que proponen exactamente lo opuesto. Y los expertos en relaciones públicas reconocen los beneficios de socavar la democracia de la misma manera.
La organización The Center for Responsive Politics dice que una vez más las elecciones fueron compradas: «Los candidatos con mejor financiamiento ganaron nueve de 10 elecciones, y todos, excepto algunos escasos miembros del Congreso, retornarán a Washington».
Antes de las convenciones, los candidatos viables con mayor apoyo de instituciones financieras eran Obama y McCain, cada uno con 36 por ciento. Los resultados preliminares indican que al final, las contribuciones a la campaña de Obama, por industria, se concentraron en las firmas de abogados (incluidos cabilderos), además de instituciones financieras. La teoría de inversiones en la política sugiere algunas conclusiones acerca de los principios que guían a la nueva administración.
El poder de las instituciones financieras refleja el cambio cada vez más grande de una economía de producción hacia otra de finanzas. Eso comenzó con la liberalización de las finanzas durante la década de los años 60, causa fundamental de los actuales azotes representados por la crisis financiera y la recesión en la economía real (esto es, de la producción y consumo de mercancías). Las consecuencias están a la vista para la gran mayoría de los estadunidenses, cuyos salarios reales se han estancado por 30 años, en tanto sus beneficios han declinado.
Dejando de lado la alta retórica sobre la esperanza y el cambio, ¿qué podemos esperar de la administración de Obama?
La selección del equipo de trabajo de Obama envía una fuerte señal. La primera elección fue para vicepresidente: Joe Biden fue, entre los senadores demócratas, uno de los más vigorosos partidarios de la invasión a Irak, y un insider (persona de adentro, con acceso a información privilegiada) con mucho tiempo de actuación en Washington. Y aunque suele votar de manera coherente con sus colegas demócratas, no siempre lo hace. Por ejemplo, apoyó una medida para que resultara a los individuos mas difícil borrar sus deudas tras declararse en bancarrota.
La primera elección posterior a los comicios presidenciales fue para la crucial posición de jefe de gabinete. Obama designó a Rahm Emanuel, uno de los partidarios más fuertes de la invasión a Irak entre los representantes demócratas y, como Biden, insider de Washington durante bastante tiempo.
Emanuel es también uno de los más grandes beneficiarios de las contribuciones de campaña de Wall Street, informó el Center for Responsive Politics. Durante 2008, «fue el principal destinatario» entre los representantes «de los ejecutivos de fondos de riesgo» y de las «principales firmas de seguros y de inversiones de la industria».
La tarea de Emanuel es ver cómo encara Obama la peor crisis financiera desde la década de los años 30, por la cual sus donantes y los de Obama comparten una amplia responsabilidad.
En una entrevista con The Wall Street Journal, le preguntaron a Emanuel qué haría el gobierno de Obama respecto del «liderazgo demócrata en el Congreso», cuyos «barones del ala izquierda tienen su propia agenda».
Eso incluye, por ejemplo, rebajar drásticamente los gastos militares (algo en que coincide la mayoría de la población) e imponer «drásticos impuestos a la energía a fin de combatir el calentamiento global».
«Barack Obama puede enfrentarse a ellos», aseguró Emanuel al Wall Street Journal. La administración sera «pragmática», y rechazara los intentos de los extremistas de izquierda.
El equipo de transición de Obama está encabezado por John Podesta, secretario del gabinete de Bill Clinton. Otros dos veteranos de Clinton, Robert Rubin y Lawrence Summers, figuran entre las figuras principales en su equipo económico. Tanto Rubin como Summers respaldaron de manera entusiasta la desregulación, un importante factor en la actual crisis financiera.
Como secretario del Tesoro con Clinton, Rubin trabajó de manera denodada para abolir la ley Glass-Steagall, que había separado a los bancos comerciales de las instituciones financieras que incurrían en graves riesgos.
El economista Tim Canova escribe que Rubin tenía «un interés personal en la eliminación de la ley Glass-Steagall».
Tras dejar su posición como secretario del Tesoro, Rubin se convirtió en «presidente de la junta directiva de Citigroup, un conglomerado de servicios financieros que estaba enfrentando la posibilidad de tener que vender su subsidiaria de seguros».
En cuanto al gobierno de Clinton, «nunca presentó cargos contra él por sus obvias violaciones a la ética».
Rubin fue remplazado como secretario del Tesoro por Summers, quien propuso la ley que prohibió la regulación federal de los derivativos, las «armas de destrucción masiva» (como las llama Warren Buffett) que ayudaron a sumergir en el desastre a los mercados financieros.
Summers figura como «uno de los villanos principales en la actual crisis económica», según Dean Baker, uno de los escasos economistas que advirtieron sobre la inminente crisis. Poner la política financiera en las manos de Rubin y Summers, señala Baker, es «como recurrir a Osama Bin Laden para que ayude en la lucha antiterrorista».
Ahora Rubin y Summers proponen regulaciones para ayudar a limpiar el caos que ayudaron a crear.
La prensa de negocios examinó los récords del equipo de transición de Obama, que se reunió el 7 de noviembre para determinar cómo manejarse con la crisis financiera. En Bloomberg News, Jonathan Weil concluyo que «muchos de ellos deberían estar recibiendo citaciones como testigos materiales» por la catástrofe financiera, en lugar de «figurar como miembros del círculo intimo de Obama».
Alrededor de la mitad «han tenido posiciones de importancia en empresas que, en mayor o menor grado, han falsificado sus declaraciones financieras o contribuido a la crisis económica mundial, o ambas cosas a la vez».
Es realmente plausible que «¿no confundirán los intereses de la nación con sus propios intereses corporativos?»
La preocupación principal del nuevo gobierno sera detener la crisis financiera y la simultánea recesión en la economía real. Pero hay también un monstruo en el armario: el ineficaz sistema privado de cuidado de la salud, que amenaza abrumar al presupuesto federal si las actuales tendencias persisten.
Una mayoría del público ha favorecido por largo tiempo un sistema nacional de cuidado de la salud que debería ser mucho menos caro y más eficaz, según indican las evidencias comparativas (junto con muchos estudios). En fecha tan reciente como 2004, cualquier intervención del gobierno en el sistema de atención a la salud era descrito por la prensa como «imposible a nivel político».
Eso significaba que se oponían la industria de los seguros y las corporaciones farmacéuticas.
Pero sin embargo, en 2008, primero John Edwards, luego Barack Obama y Hillary Clinton, adelantaron propuestas que se aproximan a lo que por largo tiempo ha preferido el público. Estas ideas tienen ahora «apoyo político».
¿Que ha cambiado? No la opinión pública, que permanece con la misma opinión de antes. Pero para 2008, sectores importantes de poder, especialmente la industria manufacturera, habían llegado a reconocer que estaban siendo gravemente afectados por el sistema privado de atención a la salud. Por lo tanto la voluntad pública está comenzando a tener «apoyo político».
Hay un largo camino por recorrer, pero el cambio nos dice algo sobre la disfuncional democracia en la cual la nueva administración busca su camino.
(*) Noam Chomsky. Pensador, escritor y activista estadounidense. Profesor de Lingüística en la Universidad de Massachussets. Fundador de la Gramática Generativa Transformacional, que es un sistema original para abordar el análisis lingüístico y que ha revolucionado la lingüística. Autor de La segunda guerra fría (1984), La quinta libertad (1988), El miedo a la democracia (1992), El Nuevo orden mundial (y el viejo) (1996),
Fuente: La Jornada, México, 30 de noviembre de 2008.
Copyright 2008 by Noam Chomsky.
lunes, 10 de noviembre de 2008
Ojalá, Obama,ojalá
por Eduardo Galeano
¿Obama probará, desde el gobierno, que sus amenazas guerreras contra Irán y Pakistán fueron no más que palabras, proclamadas para seducir oídos difíciles durante la campaña electoral?
Ojalá. Y ojalá no caiga ni por un momento en la tentación de repetir las hazañas de George W. Bush. Al fin y al cabo, Obama tuvo la dignidad de votar contra la guerra de Irak, mientras el Partido Demócrata y el Partido Republicano ovacionaban el anuncio de esa carnicería.
Durante su campaña, la palabra leadership fue la más repetida en los discursos de Obama. Durante su gobierno, ¿continuará creyendo que su país ha sido elegido para salvar el mundo, tóxica idea que comparte con casi todos sus colegas? ¿Seguirá insistiendo en el liderazgo mundial de los Estados Unidos y su mesiánica misión de mando?
Ojalá esta crisis actual, que está sacudiendo los cimientos imperiales, sirva al menos para dar un baño de realismo y de humildad a este gobierno que comienza.
¿Obama aceptará que el racismo sea normal cuando se ejerce contra los países que su país invade? ¿No es racismo contar uno por uno los muertos invasores en Irak y olímpicamente ignorar los muchísimos muertos en la población invadida? ¿No es racista este mundo donde hay ciudadanos de primera, segunda y tercera categoría, y muertos de primera, segunda y tercera?
La victoria de Obama fue universalmente celebrada como una batalla ganada contra el racismo. Ojalá él asuma, desde sus actos de gobierno, esa hermosa responsabilidad.
¿El gobierno de Obama confirmará, una vez más, que el Partido Demócrata y el Partido Republicano son dos nombres de un mismo partido?
Ojalá la voluntad de cambio, que estas elecciones han consagrado, sea más que una promesa y más que una esperanza. Ojalá el nuevo gobierno tenga el coraje de romper con esa tradición del partido único, disfrazado de dos que a la hora de la verdad hacen más o menos lo mismo aunque simulen que se pelean.
¿Obama cumplirá su promesa de cerrar la siniestra cárcel de Guantánamo?
Ojalá, y ojalá acabe con el siniestro bloqueo de Cuba.
¿Obama seguirá creyendo que está muy bien que un muro evite que los mexicanos atraviesen la frontera, mientras el dinero pasa sin que nadie le pida pasaporte?
Durante la campaña electoral, Obama nunca enfrentó con franqueza el tema de la inmigración. Ojalá a partir de ahora, cuando ya no corre el peligro de espantar votos, pueda y quiera acabar con ese muro, mucho más largo y bochornoso que el Muro de Berlín, y con todos los muros que violan el derecho a la libre circulación de las personas.
¿Obama, que con tanto entusiasmo apoyó el reciente regalito de setecientos cincuenta mil millones de dólares a los banqueros, gobernará, como es costumbre, para socializar las pérdidas y para privatizar las ganancias?
Me temo que sí, pero ojalá que no.
¿Obama firmará y cumplirá el compromiso de Kyoto, o seguirá otorgando el privilegio de la impunidad a la nación más envenenadora del planeta? ¿Gobernará para los autos o para la gente? ¿Podrá cambiar el rumbo asesino de un modo de vida de pocos que se rifan el destino de todos?
Me temo que no, pero ojalá que sí.
¿Obama, primer presidente negro de la historia de los Estados Unidos, llevará a la práctica el sueño de Martin Luther King o la pesadilla de Condoleezza Rice?
Esta Casa Blanca, que ahora es su casa, fue construida por esclavos negros. Ojalá no lo olvide, nunca.
Eduardo Galeano, escritor y periodista. Alma crítica de América Latina y figura señera del movimiento antiimperialista internacional. Entre sus escritos más conocidos internacionalmente: la trilogía Memoria del fuego (1986), El fútbol a sol y sombra (1995), Las venas abiertas de América latina (1971), Patas arriba. La historia del mundo al revés (1999).
Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=2156
¿Obama probará, desde el gobierno, que sus amenazas guerreras contra Irán y Pakistán fueron no más que palabras, proclamadas para seducir oídos difíciles durante la campaña electoral?
Ojalá. Y ojalá no caiga ni por un momento en la tentación de repetir las hazañas de George W. Bush. Al fin y al cabo, Obama tuvo la dignidad de votar contra la guerra de Irak, mientras el Partido Demócrata y el Partido Republicano ovacionaban el anuncio de esa carnicería.
Durante su campaña, la palabra leadership fue la más repetida en los discursos de Obama. Durante su gobierno, ¿continuará creyendo que su país ha sido elegido para salvar el mundo, tóxica idea que comparte con casi todos sus colegas? ¿Seguirá insistiendo en el liderazgo mundial de los Estados Unidos y su mesiánica misión de mando?
Ojalá esta crisis actual, que está sacudiendo los cimientos imperiales, sirva al menos para dar un baño de realismo y de humildad a este gobierno que comienza.
¿Obama aceptará que el racismo sea normal cuando se ejerce contra los países que su país invade? ¿No es racismo contar uno por uno los muertos invasores en Irak y olímpicamente ignorar los muchísimos muertos en la población invadida? ¿No es racista este mundo donde hay ciudadanos de primera, segunda y tercera categoría, y muertos de primera, segunda y tercera?
La victoria de Obama fue universalmente celebrada como una batalla ganada contra el racismo. Ojalá él asuma, desde sus actos de gobierno, esa hermosa responsabilidad.
¿El gobierno de Obama confirmará, una vez más, que el Partido Demócrata y el Partido Republicano son dos nombres de un mismo partido?
Ojalá la voluntad de cambio, que estas elecciones han consagrado, sea más que una promesa y más que una esperanza. Ojalá el nuevo gobierno tenga el coraje de romper con esa tradición del partido único, disfrazado de dos que a la hora de la verdad hacen más o menos lo mismo aunque simulen que se pelean.
¿Obama cumplirá su promesa de cerrar la siniestra cárcel de Guantánamo?
Ojalá, y ojalá acabe con el siniestro bloqueo de Cuba.
¿Obama seguirá creyendo que está muy bien que un muro evite que los mexicanos atraviesen la frontera, mientras el dinero pasa sin que nadie le pida pasaporte?
Durante la campaña electoral, Obama nunca enfrentó con franqueza el tema de la inmigración. Ojalá a partir de ahora, cuando ya no corre el peligro de espantar votos, pueda y quiera acabar con ese muro, mucho más largo y bochornoso que el Muro de Berlín, y con todos los muros que violan el derecho a la libre circulación de las personas.
¿Obama, que con tanto entusiasmo apoyó el reciente regalito de setecientos cincuenta mil millones de dólares a los banqueros, gobernará, como es costumbre, para socializar las pérdidas y para privatizar las ganancias?
Me temo que sí, pero ojalá que no.
¿Obama firmará y cumplirá el compromiso de Kyoto, o seguirá otorgando el privilegio de la impunidad a la nación más envenenadora del planeta? ¿Gobernará para los autos o para la gente? ¿Podrá cambiar el rumbo asesino de un modo de vida de pocos que se rifan el destino de todos?
Me temo que no, pero ojalá que sí.
¿Obama, primer presidente negro de la historia de los Estados Unidos, llevará a la práctica el sueño de Martin Luther King o la pesadilla de Condoleezza Rice?
Esta Casa Blanca, que ahora es su casa, fue construida por esclavos negros. Ojalá no lo olvide, nunca.
Eduardo Galeano, escritor y periodista. Alma crítica de América Latina y figura señera del movimiento antiimperialista internacional. Entre sus escritos más conocidos internacionalmente: la trilogía Memoria del fuego (1986), El fútbol a sol y sombra (1995), Las venas abiertas de América latina (1971), Patas arriba. La historia del mundo al revés (1999).
Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=2156
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