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miércoles, 25 de noviembre de 2009

El mundo rumbo hacia un catastrófico calentamiento de 6ºC



por Steve Connor y Michael McCarthy

El mundo se encuentra en rumbo firme hacia el peor de los escenarios posibles en lo
que se refiere al cambio climático, con la media mundial de temperaturas subiendo hasta
6º C a finales de siglo, según advirtieron destacados científicos ayer. Un crecimiento
semejante –que sería mucho mayor en las zonas cercanas a los polos– tendría
consecuencias catastróficas e irreversibles para la Tierra, convirtiendo en inhabitables
grandes zonas del planeta y amenazando la base de la civilización humana misma.
Y nos encaminamos directamente a ello, según los científicos, porque las emisiones de
dióxido de carbono de la industria, el transporte y la deforestación que son responsables
del calentamiento de la atmósfera se han incrementado dramáticamente desde 2002 de
un modo que nadie había anticipado, y ahora nos acercamos al triple de la media anual
de los noventa.

Esto significa que el peor de los escenarios posibles que preveía el último informe del
Panel Intergubernamental para el Cambio Climático de la ONU, publicado en 2007, es
ahora hacia el que se dirige la sociedad, de acuerdo con 31 investigadores de siete
países implicados en el Global Carbon Project.

Aunque se había especulado antes con el crecimiento de 6ºC y sus desastrosos efectos,
esta es la primera vez que los científicos han afirmado que la sociedad va camino de
encontrarlo.

Su escalofriante y notable predicción agudiza la importancia de la conferencia por el
clima del mes que viene en Copenhague, donde la comunidad mundial se reunirá con el
fin de intentar elaborar un nuevo acuerdo que ponga al calentamiento global bajo
control.

En los últimos meses se ha experimentado una rebaja de las esperanzas en la
conferencia, siendo no la menor de las razones que los EE.UU. no estén dispuestos a
recortar sus emisiones. Pero ayer el presidente Barack Obama y el presidente de China
Hu Jinato emitieron un comunicado conjunto tras una reunión en Pekín que alimentó
nuevamente las esperanzas de que un acuerdo firme sea posible después de todo.
No vendrá con la rapidez requerida, a juzgar por los resultados del estudio del Global
Carbon Project Study, dirigido por la doctora Corinne Le Quéré, de la universidad de
East Anglia y del British Antarctic Survey, que llegaron a la conclusión de que ha habido
un incremento del 29% en las emisiones de CO2 procedentes de combustibles fósiles
entre el año 2000 y el 2008, el último año del que se disponen cifras.

Los investigadores han encontrado que hubo, de media, un incremento anual en las
emisiones de más del 3% durante ese período, en comparación con el incremento anual
del 1% entre 1990 y el 2000. La mayor parte del incremento de esta década ocurrió
después del 2000 y tiene su origen en el boom de la economía china. Los investigadores
prevén un ligero descenso este año debido a la recesión, pero incrementos aún mayores
a partir de 2010.

En total, las emisiones de CO2 procedentes del uso de combustibles fósiles se ha
incrementado en un 41% entre 1990 y 2008, aunque las emisiones globales de 1990 son
el nivel de referencia establecido por el Protocolo de Kyoto, con el cual los países están
intentando reducir sus propias emisiones de carbono.

El aumento de 6ºC que se anticipa contrasta fuertemente con el crecimiento 'C' con el
que toda la política medioambiental internacional, incluida la del Reino Unido y los
EE.UU., espera estabilizar el calentamiento global, siendo los dos grados el umbral del
cambio climático por el cual se pone en peligro la naturaleza y la sociedad.
El estudio de la doctora Le Quéré y su equipo, publicado en la revista Nature
Geoscience, prevé unas cifras aún peores. “Hemos llegado al límite del escenario
propuesto por el Panel”
, declaró.

La doctora Le Quéré señaló que Copenhague es la última oportunidad para llegar a un
acuerdo mundial que reduzca las emisiones de dióxido de carbono en un tiempo récord
que, con esperanzas, logrará estabilizar las temperaturas dentro del umbral de riesgo.

“La conferencia de Copenhague el próximo mes es en mi opinión la última oportunidad
para estabilizar el clima en 'C', por encima de los niveles preindustriales, de una manera
organizada y libre de conflictos
”, declaró.

“Si el acuerdo es demasiado débil, o no se respetan los compromisos, no serán 2'5 ó
3ºC lo que tengamos, sino 5 ó 6ºC: ése es el camino por el que vamos. No hay
demasiado margen de tiempo en lo que se refiere a estabilizar el clima en un nivel 'C'”
,
advirtió.

Mientras tanto, los científicos han detectado por vez primera un fallo en la habilidad
natural de la Tierra para absorber el dióxido de carbono que los hombres emiten a la
atmósfera.
Encontraron pruebas significativas de que hay mayores cantidades de CO2 en la
atmósfera, exacerbando el efecto invernadero debido a que los “sumideros de carbón”
natural que lo habían absorbido durante décadas en tierra y mar están empezando a
fallar, posiblemente como resultado del aumento de las temperaturas.
La cantidad de CO2 que ha permanecido en la atmósfera como resultado de todo ello se
ha incrementado en un 40% en 1990 a un 45% en el 2008. Esto sugiere que los
espacios que absorbían el carbón están comenzando a fallar.

La profesora Le Quéré puso énfasis en que existen aún muchas dudas respecto a los
“sumideros de carbón”, como la habilidad de los océanos para absorber el CO2 disuelto,
pero que todas las pruebas sugieren que hay ahora un ciclo de “respuestas positivas”
allí donde las emisiones de dióxido de carbono en aumento conducen a temperaturas
crecientes y un aumento en correspondencia del dióxido de carbono en la atmósfera.

“Lo que sabemos en este momento por los modelos informáticos que hemos utilizado –y que no pasan de ser artesanía por el momento– sugieren que el ciclo de respuesta del carbono en el clima está comenzando a venirse abajo”, señaló. “Estos modelos, si se proyectan a lo largo de un siglo, muestran grandes respuestas, con un calentamiento global creciente de entre el 5 y el 30%. No hay todavía pruebas firmes, pero se trata de un ciclo que ya ha comenzado.”

El estudio también ha encontrado que por vez primera desde los sesenta, la combustión
de carbón ha superado la de petróleo como fuente principal de las emisiones de dióxido
de carbono producidas por combustibles fósiles. Buena parte de este carbón se empleó
en China para producir bienes que se venden a Occidente (los científicos estiman que el
45% de las emisiones chinas son producto de la manufactura de productos que son
vendidos fuera del país).

Es claro que China, habiendo superado a los EE.UU. como el mayor emisor de carbono,
será central en cualquier acuerdo climático, y en ese sentido el comunicado de los
líderes chino y estadounidense fue interpretado como una señal de que un progreso
puede ser posible en la capital danesa el mes próximo.
Los presidentes Hu y Obama dijeron en concreto que un acuerdo debería incluir
objetivos como la reducción de las emisiones de las naciones ricas y una declaración de
planes de acción para atenuar la emisión de gases invernadero en los países
desarrollados, elementos claves para cualquier acuerdo.

Un crecimiento de 6ºC: las consecuencias

Si dos grados son los aceptados generalmente como el umbral para un cambio climático
peligroso, uno de seis grados en la media de las temperaturas mundiales deberá ser sin
duda aún mucho más peligroso, escribe Michael McCarthy. Hasta qué punto, lo advirtió
en el 2007 el divulgador científico Mark Lynas, que reunió todas las investigaciones
científicas disponibles para dibujar un paisaje del mundo en el que las temperaturas
superasen en tres el límite de peligrosidad.

Su veredicto fue que un crecimiento de las temperaturas de esta magnitud “catapultaría
el planeta a un estado invernadero extremo como no se ha visto en casi 100 millones de
años, cuando los dinosaurios pastaban en bosques polares y los desiertos se extendían
hasta el corazón de Europa.
”

“Causaría –continúa– la extinción en masa de prácticamente toda la vida animal
existente y probablemente reduciría a la humanidad a un pequeño grupo de
supervivientes en liza contra el entorno y entre ellos mismos por sobrevivir cerca de los polos.”


Muy pocas especies animales se adaptarían a tiempo a un cambio climático tan abrupto,
sugiere. “Con los trópicos siendo demasiado cálidos como para albergar plantaciones, y
los subtrópicos demasiado secos, miles de millones de personas se encontrarían en
vastas zonas del planeta básicamente inhabitables. Esto probablemente incluyera
incluso el sur de Europa, a medida que el desierto del Sahara vaya cruzando lentamente
el Mediterráneo.”


“A medida que los casquetes polares se fundan, cientos de millones de personas se
verán forzadas a desplazarse al interior debido al rápido crecimiento de las aguas.
Cuando las reservas de comida decaigan, las zonas más elevadas de las latitudes
medias y las regiones subpolares se convertirán en refugios disputados.”


“Las islas del Reino Unido puede que se conviertan en unas de las propiedades
inmobiliarias más deseadas del planeta. Pero con un par de miles de millones de
personas llamando a nuestras puertas, las cosas podrían ponerse verdaderamente
feas.”


Steve Connor
es el editor de la revista Science y Michael McCarthy es un naturalista y escritor

Publicado originalmente en The Independient, 18 Noviembre 2009

Publicado en español por www.sinpermiso.info
Traducción para www.sinpermiso.info: Àngel Ferrero

lunes, 9 de noviembre de 2009

La Tierra no aguanta más



Entrevista a Leonardo Boff 
ante la Conferencia sobre el Clima de Copenhague

- Tres crisis en una: la de sustentabilidad, la social y la del clima
- El drama de la eco-miopía
- El actual caos es creativo y generativo
- Sólo la sociedad civil internacional puede salvar el planeta

Ginebra, Suiza.- La crisis ambiental irrumpe en primer plano mediático de cara a la Conferencia del Clima de Copenhague, Dinamarca, a realizarse el 13 de diciembre próximo. Las perspectivas no son optimistas por falta de un consenso previo para alcanzar un acuerdo definitivo. “A pesar de los pronósticos sombríos tengo confianza que la esperanza vencerá al miedo y que la vida es más fuerte que la muerte”, asegura el teólogo brasilero Leonardo Boff al iniciar esta entrevista exclusiva durante su reciente visita a Suiza. Boff, uno de los padres fundadores de la teología de la liberación recibió el 7 de noviembre el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Neuchâtel. Previamente, la misma semana, animó un debate público organizado por las ONG de cooperación solidaria E-CHANGER, y Misión de Belém Immensee en la Casa de Solidaridad Romero (RomeroHaus) en Lucerna donde participaron 200 personas.

P: Todo el mundo habla hoy de la problemática ecológica que vive el planeta. Usted fue uno de los primeros, ya en los años ochenta, en alertar sobre este tema. ¿Cuál es su análisis de la actual situación medioambiental?

Leonardo Boff: Hay muchos indicadores científicos que apuntan a la irrupción de una tragedia ecológica y humanitaria. Nada esencial ha cambiado desde la redacción de la Carta de la Tierra en 2003 que elaboramos un grupo de personalidades del mundo entero. Decíamos en ese maravilloso documento: “Estamos en un momento crítico de la Tierra en el cual la humanidad debe escoger su futuro. Y la elección es ésta: o se promueve una alianza global para cuidar a los otros y la Tierra o arriesgamos nuestra destrucción y la devastación de la diversidad de la vida”.

“SE CONSUME MÁS DE LO QUE LA TIERRA SOPORTA”

P: Una afirmación tajante que no acepta términos medios ¿Cómo se sustenta?

Boff: En la confluencia actual de tres crisis estructurales. La crisis debido a la falta de sustentabilidad del planeta Tierra; la crisis social mundial; y la crisis del calentamiento creciente.

P: ¿Puede ejemplificar esa afirmación?

Boff: A nivel social, casi la mitad de la humanidad vive hoy por debajo del nivel de miseria. Las cifras son aterradoras. El 20% más rico consume el 82.49 % de todas la riqueza de la Tierra y el 20 % más pobre, se tiene que contentar con un minúsculo 1.6%.

En cuanto al calentamiento de la Tierra, la FAO (Organización de la ONU para la Alimentación) ha advertido que en los próximos años habrá entre 150 y 200 millones de refugiados climáticos. Las previsiones más dramáticas hablan de un aumento para 2035 de 4°C. Y se especula para final del siglo un aumento de 7°C. Si esto realmente se produce, ningún tipo de vida hoy conocido podrá sobrevivir. En cuanto a la crisis de sustentabilidad, doy un ejemplo ilustrativo: la humanidad está hoy consumiendo un 30% más de la capacidad de reposición. Es decir un 30% más de lo que la Tierra misma puede reponer.

P: Sin embargo esta tendencia consumista del planeta no es nueva...

Boff: No. Pero lo que es nuevo son los niveles acelerados de ese deterioro. Según estudios de todo crédito, en 1961 precisábamos de la mitad de la Tierra para dar respuesta a las demandas humanas. En 1981 se daba un empate, es decir ya necesitábamos a la Tierra entera. En 1995 sobrepasamos en un 10 % la capacidad de reposición, aunque todavía era soportable. En 2008, superamos el

30 %. La Tierra está dando señales inequívocas de que ya no aguanta más.

“EN ALGUNOS AÑOS SE NECESITARÍAN DOS TIERRAS”

P: ¿Con perspectivas futuras todavía más preocupantes?

Boff: Si se mantiene el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) mundial entre 2-3% por año, como está previsto, en 2050 necesitaríamos dos planetas Tierra para dar respuesta al consumo, lo que es imposible porque contamos con sólo una.

P: ¿Eso obliga a comenzar a pensar en otro paradigma de civilización?

Boff: En efecto. No podemos producir como lo venimos haciendo hasta ahora. El actual modelo de producción, el capitalista, parte del falso presupuesto que la tierra es como un gran baúl del cual se pueden sacar recursos indefinidamente para obtener beneficios con la mínima inversión posible en el tiempo más corto. Hoy queda claro que la Tierra es un planeta pequeño, viejo y limitado que no soporta una explotación ilimitada. Tenemos que dirigirnos hacia otra forma de producción y asumir hábitos de consumo distintos. Producir para responder a las necesidades humanas en armonía con la Tierra, respetando sus límites, con un sentido de igualdad y de solidaridad con las generaciones futuras. Eso es el nuevo paradigma de civilización.

COPENHAGUE: LA INFLUENCIA DEL PODER ECONÓMICO

P: Para volver al hoy y al aquí...En pocas semanas se realiza en Copenhague la Conferencia sobre el Clima. ¿Hay perspectivas de un acuerdo?

Boff: Hay una premisa clave. Debemos hacer todo lo posible para estabilizar el clima evitando que el calentamiento de la tierra sea mayor a 2 o 3 grados y que la vida pueda continuar. Comprendiendo que ya ese calentamiento implicaría una devastación de la biodiversidad y el holocausto de millones de personas, cuyos territorios no serán más habitables, especialmente en África y en el sudeste asiático. Me preocupa, en ese escenario, la irresponsabilidad de muchos Gobiernos, especialmente de los países ricos, que no quieren establecer metas consistentes para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y salvar el clima. ¡Una verdadera ecomiopía!

P: ¿Eso proviene de una falta de voluntad política para llegar a acuerdos?

Boff: Sobre todo de un conflicto de intereses. Las grandes empresas, por ejemplo las petroleras, no quieren cambiar porque perderían sus enormes ganancias actuales. Hay que entender la interdependencia del poder político y el económico. El gran poder es el económico. El político es una derivación del económico. Los Estados, en muchos casos, no representan los intereses de los pueblos sino de los grandes actores económicos.

P: ¿En caso de un fracaso de Copenhague, cuál sería el escenario posterior en lo que hace a la ya grave situación climática?

Boff: A mi entender, si hay una frustración política, eso puede significar un reto enorme para la sociedad civil. Para que se movilice, presione y promueva los cambios que vienen siempre de abajo. Confío en eso: la razón, la prudencia, la sabiduría vendrá de la sociedad civil. Será, también, en cuanto al clima, el principal sujeto histórico. Ningún cambio real viene de arriba, sino de abajo.

Y a pesar de lo difícil del presente, tengo la confianza que no se trate de una tragedia que acabará mal sino de una crisis que purifica y que nos permita dar un salto en la dirección de un futuro mejor.

P: ¿Con un programa común para salvar la Tierra?

Boff: Impulsando una bio-civilización que deberá promover cuatro ejes esenciales. El uso sustentable, responsable y solidario de los limitados recursos y servicios de la naturaleza. El control democrático de las relaciones sociales, especialmente sobre los mercados y los capitales especulativos. Un ethos mínimo mundial que debe nacer del intercambio multicultural, enfatizando en la compasión, la cooperación y la responsabilidad universal. Y la espiritualidad, como dimensión antropológica y no como un monopolio de las religiones. Debe desarrollarse como expresión de una conciencia que se siente parte de un Todo mayor, que percibe una Energía poderosa y que representa el sentido supremo de todo.

VIDA DE COMPROMISO

Leonardo Boff nació en Concordia, Estado brasilero de Santa Catarina.

En diciembre del 2008 cumplió los 70 años (nació el 14 de diciembre de 1938).

Para esa ocasión se publicó en Suiza el libro: “Leonardo Boff: abogado de los pobres”, en homenaje a su trabajo pastoral y de acompañamiento de los movimientos populares y sociales de Latinoamérica. Y en reconocimiento a su producción literaria. Ha escrito hasta el momento 82 libros, muchos de ellos traducidos a decenas de lenguas.

En los años setenta, fue uno de los “padres” fundadores de la Teología de la Liberación. Lo que le valió una primera sanción del Vaticano en 1985. Ante una nueva amenaza de sanción Boff renunció a sus actividades sacerdotales en 1992 y se autoproclamó al estado laico.

Además del Doctorado Honoris Causa que recibe en noviembre de este año de la Universidad de Neuchâtel, obtuvo igual título honorífico, entre otras, de las universidades de Lund (Suecia); Londres (Gran Bretaña); Turín (Italia) y San Leopoldo (Brasil).

En diciembre del 2001 recibió el Premio Nóbel Alternativo de la Paz por sus aportes a la lucha por la defensa del clima y su compromiso social.

En la actualidad continúa sus aportes teológicos, con un particular acento en la temática ecológica. Es asesor del Movimiento de los Trabajadores rurales sin Tierra (MST) y de las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs) de Brasil.

Entrevista de Sergio Ferrari
Colaboración de prensa de E-CHANGER, ONG suiza de cooperación solidaria