lunes, 18 de julio de 2011
Monitoreo Religioso 2008. España
jueves, 18 de febrero de 2010
El individuo frente al Mercado
Desde el punto de vista del Zen, nuestra responsabilidad individual es la de despertarnos y tomar conciencia del mundo real. Somos co-responsables de lo que estamos experimentando ahora. El victimismo es una delegación de responsabilidad. La Religión del Mercado funciona sólo porque los individuos hemos sucumbido a su canto de sirena. Ahora debemos tomar conciencia del poder de nuestro deseo y aprender a usarlo sanamente para nuestro bien y para el bien colectivo. Necesitamos una nueva cultura del deseo.
La sabiduría popular nos enseña que: “No es más feliz quien más tiene (quien más consume) sino quien menos desea”. Esta es también la enseñanza central del Budismo Zen.
Si queremos detener y liberarnos de este engranaje infernal debemos asumir la responsabilidad individual de reducir conscientemente nuestros deseos: reduciendo nuestros deseos, la cantidad de poder adquisitivo que necesitaremos para satisfacerlos también se reduce. Al reducir la necesidad de poder adquisitivo, reducimos la necesidad de vender nuestro tiempo de vida (nuestro trabajo) a cambio de un salario, recolocando de esta forma la función del trabajo en nuestras vidas y redescubriendo una verdad de Perogrullo: no vivimos para trabajar sino que trabajamos para vivir. Al reducir nuestro tiempo de trabajo, reduciremos inevitablemente la productividad. Al reducir la productividad (que no es otra cosa que la transformación de recursos naturales en productos manufacturados) reduciremos el uso de recursos naturales. Al reducir el uso de recursos naturales, reducimos la degradación ecológica.
De esta forma podremos ralentizar primero y estabilizar después el crecimiento económico hasta convertirlo en un crecimiento sostenible y solidario con los demás seres humanos y con la naturaleza.
Hoy día, todas las políticas económicas de casi todos los países están basadas en el crecimiento continuo e ilimitado: vamos corriendo hacia el abismo sin darnos cuenta, engolfados en una orgía de consumo y en una alegre despreocupación parecida a la de la belle epoque, de la cual Europa se despertó con la pesadilla de la Segunda Guerra Mundial.
Más allá del brillo y de los oropeles, vivimos unos tiempos dramáticos que nos obligan a asumir individualmente el imperativo moral e histórico de militar activamente para detener e impedir los efectos devastadores que la Religión del Mercado está provocando en todo el planeta y en todas las sociedades humanas.
Individualmente tenemos que vacunarnos y liberarnos interiormente del virus destructor que los propagandistas de la Religión del Mercado nos han inoculado. Tenemos que reducir nuestros deseos y negarnos tanto a una productividad como a un consumo inmorales, insanos e insensatos.
Colectivamente tenemos que movilizarnos y actuar pacíficamente como ciudadanos constituidos en grupos de opinión y de presión. El Foro Mundial, las iniciativas de las diversas ONG o de las instituciones religiosas, las asociaciones de consumidores, el movimiento alter mundista en general, u otros nuevos movimientos por crear, constituyen cauces apropiados a través de los cuales dinamizar nuestra energía.
Pero también, para liberarnos del virus que los propagandistas de la Religión del Mercado ya han inoculado en nuestras mentes, necesitamos reflexionar, despertarnos, identificar, desmontar y desestructurar la ideología y las creencias que vertebran a la Religión del Mercado y que actúan en nuestro interior, sin que muchas veces seamos conscientes de ello.
martes, 16 de febrero de 2010
La doble manipulación de la Religión del Mercado.
- Por un lado manipula la tendencia natural hacia la felicidad inherente en todos nosotros, creándonos la ilusión -o el error cognitivo- de que acumulando beneficios y consumiendo desenfrenadamente vamos a alcanzar esa felicidad que anhelamos. Las agencias de publicidad, los especialistas del marketing y los medios de comunicación son los responsables de generar este engaño en las conciencias. Esta ilusión actúa mediante un reducionismo castrador: reduce el anhelo de felicidad a la producción y consumo de bienes materiales.
La ilusión que nos inocula la Religión del Mercado consiste en hacernos creer que la satisfacción de todas estas necesidades se consigue únicamente obteniendo beneficios materiales y consumiendo objetos materiales.
- Por otro lado, una vez generada esta ilusión, la Religión del Mercado exacerba la avaricia y la codicia de una forma también doble:
- Avaricia de beneficio (a través de la producción).
- Avaricia de experiencias sensoriales (a través del consumo de objetos, de propiedades, de “sensaciones”).
De forma que tanto la obtención de beneficios como su utilización en la adquisición de todo tipo de experiencias sensoriales actúan como un embriagante, como un narcótico que nos vuelve insensibles e inconscientes a la principal causa de nuestra angustia existencial, a saber, que somos mortales y que nuestro tiempo de vida no es eterno.
El diccionario de la RAE define la avaricia como “afán desordenado de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas” y la codicia como “afán excesivo de riquezas; deseo vehemente de algunas cosas buenas; apetito sensual”.
La avaricia y la codicia, que casi todas las religiones tradicionales consideran actitudes perniciosas que deben ser controladas y transformadas, son para la Religión del Mercado las principales virtudes que sus adeptos deben desarrollar.
“Sin embargo, esta avaricia está basada en una ilusión: la ilusión de que la felicidad se encuentra de esta manera. Buscar una realización mediante el beneficio, o hacer del consumo el sentido de la propia vida, desemboca en una falsa religión, una perversión demoníaca de la verdadera religión; y cualquier institución religiosa que hace las paces con la prioridad de los valores del mercado, no merece ser llamada una religión genuina.En otras palabras, la avidez es parte de un falso sistema de valores (la manera de vivir en este mundo) basado en un incorrecto sistema de creencias (lo que es el mundo)” (2).
La avaricia y la codicia deben ser consideradas también por la sociedad civil como un crimen contra la Humanidad y contra el Planeta Tierra, especialmente en un momento histórico en el que la sobre explotación de los recursos naturales por parte de los países de mayor ingreso es una amenaza para la supervivencia de las presentes y de las futuras generaciones (3).
“Frente a ellas debemos fortalecer la voluntad moral, tal y como enseñan las religiones semíticas, y desvelar el enorme error cognitivo (ignorancia) que la alimenta, como enseñan las religiones asiáticas” (4).
Visto esto, aunque los propagadores de la Religión del Mercado no van a cesar en el bombardeo propagandístico al que nos someten, cada uno de nosotros, individualmente, debe asumir la responsabilidad de proteger su conciencia de esta propaganda y la de depurar su mente y su corazón de estas lacras moralmente inaceptables que son la avaricia y la codicia, es decir el deseo desbocado hasta el paroxismo.
La Religión del Mercado se alimenta con la energía de nuestro deseo.
El deseo es la fuerza motora de la vida. Si estoy aquí escribiendo esto y si tú, querido lector o lectora, estás ahí leyendo lo que he escrito, es porque hemos nacido. Y hemos nacido por la fuerza del deseo de nuestros padres.
El poder de desear es inherente a la existencia humana. Los grandes logros que conseguimos individualmente y los conseguidos por la humanidad en su conjunto son debidos a la fuerza del deseo. Desear es vivir y vivir es desear. Ahora bien, ¿desear qué, para qué, cómo, cuándo?
La fuerza del deseo debe ser domesticada por la inteligencia, por la sabiduría y por la compasión. En sí mismo, estimulado sin ninguna dirección ni propósito, el deseo es un fuego destructivo, un fuego emocional más peligroso y destructor que el fuego físico. Así como hemos aprendido a manejar el fuego y convertirlo en una fuerza benéfica, debemos aprender a controlar y dirigir la fuerza del deseo. Vemos lo que un incendio descontrolado puede provocar en los bosques y en las ciudades: después del resplandor cegador vienen las cenizas. La Economía de Mercado está incendiando el Planeta estimulando un deseo insaciable en los seres humanos, incitándonos a producir y a consumir sin más dirección ni sentido que la obtención de un beneficio material rápido. Aún vivimos una especie de belle époque pero tras el resplandor de las luces del consumo acechan las cenizas.
Hemos caído en una trampa. Estamos siendo víctimas de un estímulo condicionado global: primero nuestro deseo de consumir es excitado por la publicidad. Pero para poder consumir necesitamos poder adquisitivo, es decir, el poder de adquirir los objetos que deseamos. Para obtener poder adquisitivo nos vemos obligados a entrar en la rueda de la producción y dar nuestro tiempo de vida, en forma de trabajo asalariado. Estamos siendo ordeñados como vacas. La Religión del Mercado sobreexplota a la naturaleza, a los animales y a las plantas. En las granjas avícolas los pollos viven enjaulados. Sus movimientos son limitados. Sus vidas se reducen exclusivamente a comer y defecar. De la misma forma la Religión del Mercado explota a los individuos encerrándoles en un horizonte de vida limitado, estimulando el deseo y la codicia que constituyen la energía fundamental que pone en funcionamiento el engranaje infernal en el que han convertido nuestra existencia.
Ganamos algunas cuentas de colores, un bienestar ficticio, y a cambio nos perdemos a nosotros mismos. A todas luces se trata de un mal negocio para la inmensa mayoría de los seres que poblamos este Planeta.
Un poema zen dice:
“La melodía de su vida es clásica.
Su espíritu es puro y su modo de andar
posee una nobleza natural.
Sus mejillas están hundidas.
Sus pómulos son fuertes.
Nadie le presta atención.
El hijo de Sakia (5) es conocido por ser pobre.
Su apariencia es pobre
pero su espíritu no conoce la pobreza.
Es pobre porque va habitualmente vestido de harapos.
Pero posee la Vía
y en el fondo de su espíritu
guarda este tesoro inestimable.
Y este tesoro, aunque haga uso de él,
no se agota jamás.
Por eso puede hacer que todos
se beneficien de él en cada ocasión
sin ninguna reservaeternamente” (6).
del libro ZEN EN LA PLAZA DEL MERCADO
Dokushô Villalba
Aguilar, 2008
Notas.
(1) Profesor de Filosofía y Religión Comparadas en la Universidad de Bunkyo, Tokyo, Japón. Entre sus últimos libros destaca The Great Awakening: A Buddhist Social Theory, Wisdom Publications. (El Gran Despertar: una teoría social Budista).
(2) David Loy, “La religión del mercado”.
(3) Es bien conocida la ecuación según la cual los países ricos, que constituyen el 20 % de la población mundial, consumen el 80 % de los recursos naturales, mientras que el 80 % de la población restante consumen el 20 % de los recursos. La riqueza de unos pocos se asienta en la pobreza de una gran mayoría. La codicia y la avaricia son las actitudes que se hallan detrás de esta injusticia.
(4) David Loy, “La religión del mercado”.
(5) Sakia era el nombre del clan al que pertenecía el Buda Sakiamuni. “Hijo de Sakia” designa a los seguidores del Buda.
(6) Extraído de “Shôdôka, el Canto del Dharma Verdadero”, del maestro zen chino Yoka Daishi. La traducción es mía.
lunes, 15 de febrero de 2010
La manipulación de las conciencias.
Como estamos viendo, uno de los presupuestos ideológicos de la religión del mercado es el de reducir el anhelo de felicidad de los seres humanos a la simple esfera material. Prueba de ello es la obsesión de los economistas y políticos por medir el grado de desarrollo de una población exclusivamente por el PIB (Producto Interior Bruto) y por otros índices de crecimiento económico.
La enseñanza zen no es una mística espiritual destinada a aquellos que ansían dar la espalda a los problemas del mundo y refugiarse en un pseudo nirvana. El mismo Buda Sakiamuni permaneció siempre en contacto con el dolor y el sufrimiento de sus coetáneos. Las enseñanzas y la forma de vida de los primeros budistas despertaron la cólera de los sacerdotes védicos y de algunos reyes, debido por ejemplo al rechazo del Buda Sakiamuni a los sacrificios de animales, a la aceptación de las mujeres en la orden monástica y al rechazo del sistema de castas en la sociedad hinduista de la época.
La compasión que acompaña siempre el despertar de la sabiduría es representada en el Budismo por la figura arquetípica de Avalokitesvara (Kwan yi, en chino; Chenrezi, en tibetano; Kanzeon, en japonés).
El término japonés Kanzeon designa a “aquel que permanece atento al sonido del mundo”, entendiendo sonido como el dolor y el sufrimiento de los seres humanos. ¿Cómo podríamos permanecer sordos los practicantes zen modernos al enorme clamor de dolor y aflicción de nuestro tiempo?
¿Acaso no enseñó el Buda a reconocer la existencia del dolor, a reconocer sus causas profunda, a afirmar el potencial innato de la vida humana para acceder a verdaderos estados de bienestar y de felicidad, y a señalar el camino que conduce desde la aflicción al pleno gozo interno?
La Religión del Mercado es un sistema de pensamiento y una forma de vida profundamente destructivos que está generando un enorme sufrimiento a la humanidad y un desastre ecológico sin precedente. Por ello debe ser denunciada y su sistema de valores debe ser deconstruido a la luz de la sabiduría y de la compasión budistas.
No obstante, al utilizar la expresión Religión del Mercado no me estoy refiriendo solamente a un sistema de valores exterior a las mentes de los individuos, sino a un sistema de valores que se ha inoculado profundamente en el interior de las mentes de millones de individuos. Por lo tanto, no se trata de luchar sólo contra un poder externo, sino de transformar íntimamente nuestros propios sistemas de valores individuales. Todos y cada uno somos co-responsables de lo que nos sucede y de lo que está sucediendo a nuestro alrededor. Tenemos que asumir nuestra responsabilidad individual y preguntarnos por qué los individuos sucumben (y sucumbimos) en masa a la persuasión de la Religión del Mercado. ¿Qué hay en nosotros que nos vuelve tan enormemente vulnerable a la seducción de la nueva religión?
del libro ZEN EN LA PLAZA DEL MERCADO
Dokushô Villalba
Aguilar, 2008
domingo, 7 de febrero de 2010
Los Diez Mandamientos de la Ley del Dios Mercado
Décima Ley: Sólo vence el más fuerte.
ZEN EN LA PLAZA DEL MERCADO
Dokushô Villalba
Aguilar, Madrid, 2008
sábado, 6 de febrero de 2010
El Dios Mercado
- El derrumbe de los grandes sistemas ideológicos y, en particular, la pérdida creciente de influencia de las grandes tradiciones religiosas, incapaces ya de mostrar qué es la realidad y cuál es la función del ser humano en ella .
- Una degradación ecológica sin precedente en la historia y en constante ascenso.
- Una injusticia social sangrante que ensancha cada vez más la desigualdad entre pobres y ricos, tanto en el seno de una misma nación como entre las naciones de los dos hemisferios.
- El aumento de la violencia en la vida cotidiana y la persistencia de la violencia, de las guerras y de los conflictos armados que nos sitúan periódicamente al borde de un conflicto armado a gran escala.
- El llamado fenómeno de la globalización que se manifiesta principalmente en una red mundial por la que circula libremente la información, el capital y las mercancias (las personas aún no).
- El crecimiento continuado de la población.
Aunque esto es así, lo que realmente caracteriza el momento histórico que vivimos es la emergencia y la expansión de un nuevo sistema de valores y de creencias, cuya función religiosa queda oculta tras el envoltorio secular con el que se presenta. El auténtico fenómeno global, la única religión verdaderamente mundial, que se ha extendido desde el Norte al Sur, desde el Este al Oeste, impregnando la práctica totalidad de las instituciones colectivas y las conciencias de los seres humanos es la religión del Dios Mercado.
El mercado es el nuevo dios de los tiempos modernos. La economía es su teología y los economistas sus teólogos. Los publicistas y medios de comunicación son sus mejores predicadores y la mayor parte de los políticos sus relaciones públicas. La producción-consumo constituye su rito religioso central y la acumulación de beneficios, en forma de capital, objetos o riquezas, su paraiso en la tierra.
No importa a qué religión tradicional se pertenezca, no importa cómo se llame el dios al que se reza o el templo en el que se rece. No importa a qué etnia o cultura se pertenezca. No importa siquiera que se sea pobre o rico, que se viva en una gran metrópolis o en lo más profundo de la selva más remota. Lo queramos o no, nos demos cuenta o no, nuestras vidas cotidianas tienen lugar en el seno de un culto que rinde tributo al dios mercado. Vivimos según las interpretaciones que hacen los sumos sacerdotes de la voluntad del dios mercado. Aunque nunca hayamos hecho una profesión de fe formal para ingresar en esta religión, nos han ingresado en ella sin pedirnos nuestra opinión y, lo que es más grave, sin que ni siquiera nos demos cuenta.
No ha habido en toda la historia de la Humanidad un fenómeno de manipulación de masa tan grande, tan eficaz, y tan taimado como éste, dado que la manipulación perfecta es aquella que no aparece como manipulación, sino como el Orden Natural del Mundo.
La religión del mercado es la religión moderna que proporciona el sistema de valores más atractivo para la mayor parte de la población mundial. La mayor parte de la gente, aunque se confiese cristiano, musulmán, budistas, ateo, hinduista, judío, etc., ha adoptado y asumido estos valores como expresión de la Unica Realidad Verdadera y como el Orden Natural del Mundo.
La religión del mercado es, como veremos, una religión totalitaria que está devastando no sólo las sociedades humanas, el medio ambiente y los grandes valores de las civilizaciones a los que se han llegado después de muchos siglos de evolución, sino que también está pulverizando los principios y las prácticas espirituales que enseñan todas las demás religiones, las cuales, hoy por hoy, no han sido capaces de hacer frente ni contrarestar el poder de sedución y la influencia de este uuevo totalitarismo.
Aunque las guerras y los conflictos han existido desde siempre en la historia de la Humanidad, y muchos de ellos han sido y son de origen religioso, hoy día, basta con estudiar la génesis y el desarrollo de la mayor parte de las guerras, de los conflictos armados, de la degradación ecológica, del desmembramiento de las sociedades para darse cuenta que en la base de casi todos ellos se encuentra la religión del mercado
Sería largo detenerse en las causas y en el proceso histórico mediante el cual ha aparecido esta nueva religión y no es éste el tema central de este libro. El hecho es que la religión del dios mercado está aquí, ahora, ampliamente expandida. Sus tentáculos se han inflistrado en el corazón mismos de nuestras instituciones, en nuestro sistema político, en nuestra familia, en nuestras relaciones y en nuestro sistema individual de valores, es decir, en nuestra percepción del mundo y de nuestra función en él.
Tenemos la responsabilidad individual y el imperativo histórico de tomar conciencia de la realidad en la que vivimos, de la crisis global que estamos atravesando. Necesitamos indagar en sus causas y poner en pie un nuevo sistema de valores que nos permita una existencia realmente humana.
Tenemos que reconocer que, lo sepamos o no, hemos sido convertidos a una nueva religión. Esta religión, aunque sea de origen europeo y tenga sus raices en la ética protestante, se ha extendido mundialmente. Su nombre completo podría ser Religión Individualista de la Economía y del Mercado, pero abreviando, la llamaré Religión del Mercado.
La religión del mercado es una ideología totalitaria. Convence por la fuerza. Primero por la fuerza de la persuasión y del engaño (publicidad, medios de comunicación); después por la fuerza de la presión económica (si no lo haces como te digo no podrás sobrevivir) y, por último, por la fuerza de los poderosos ejércitos e industria armamentista que trabajan para ella (en el caso de que alguien se obstine en no aceptar sus principios).
La religión del mercado está basada en un sacramento doble: la producción y el consumo. Lo que espera de sus adeptos es que produzcan cuanto más mejor (aunque lo que produzcan no sea de ninguna utilidad real para la vida) y que consuman cuanto más mejor (aunque lo que consuman no sea de ninguna utilidad real). Aquellos que cumplan con este sacramento, son considerados miembros de pleno derecho y obtienen el visado al paraiso del beneficio ilimitado destinado a los elegidos.
La persuación de los propagadores de la religión del mercado es tan sutil y eficaz que no nos damos cuenta de que estamos siendo obligados a comulgar con sus ritos. Es más, ni siquiera nos damos cuenta de que estamos siguiendo sus ritos y creemos que lo que hacemos es el resultado de nuestro libre albedrío. Si alguien intenta salirse del ritual impuesto por el dios mercado se encontrará marginado, sin trabajo, sin dinero para pagar la comida o un techo, sin tarjeta de crédito, sin crédito … proscrito … como lo están millones de seres humanos en el Planeta Tierra que aún no han sido iniciados en este ritual moderno.
Según este sistema de valores, producir y consumir es pues el gran sacramento: lo único que tienes que hacer para conseguir el Cielo del máximo bienestar.
sábado, 23 de enero de 2010
Los soldados de EEUU y los 'rifles de Jesucristo'
Después de casi treinta años apuntando, literalmente, con la Biblia, los soldados de Estados Unidos pasaran a tener mirillas 'laicas' en sus armas automáticas. La empresa de Michigan Trijicon, que fabrica mirillas para las Fuerzas Armadas de EEUU, ha declarado que va a dejar de grabar en esos instrumentos ópticos referencias a la Biblia.
También va a entregar al Departamento de Defensa 100 máquinas para borrar las inscripciones de las mirillas que el Ejército y la Infantería de Marina tienen con inscripciones bíblicas. En todo caso, 100 máquinas parecen muy pocas para borrar las inscripciones grabadas en 300.000 mirillas. Los soldados estadounidenses se suelen referir a los rifles y ametralladoras con estas mirillas como "armas de Jesús" o "rifles de Jesucristo".
La decisión de Trijicon se ha producido apenas 48 horas después de que la cadena de televisión ABC informara de la inclusión de referencias bíblicas grabadas en las miras telescópicas de los rifles de los soldados estadounidenses.
Frases del evangelio
Los grabados varían según los modelos de mirilla. Uno de los más comunes es "Jn, 8,2", es decir, el Evangelio de Juan, capítulo 8, versículo segundo, que afirma: "Yo soy la luz del mundo, el que me siga no camina en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida".
Otro también muy frecuente es 2 Cor, 4-6, un pasaje de la Segunda Carta a los Corintios de San Pablo cuyo texto es: "Pues el Dios que ha dicho: Brille la luz de entre las tinieblas, es el que ha encendido esa luz en vuestros corazones, para hacer brillar el conocimiento de la gloria de Dios, que está reflejada en el rostro de Cristo".
La idea de realizar los grabados fue del fundador de Trijicon, Glyn Bindon, un ciudadano de origen sudafricano que falleció en 2003 en un accidente aéreo. Las mirillas de Trijicon cuestan entre varios cientos y más de 10.000 dolares cada una, según se declara en su web. Estas mirillas con estas inscripciones son usadas por, entre otras, las Fuerzas Especiales de EEUU, que estan especializadas en la persecución de los líderes de Al Qaeda, los talibán y las guerrillas iraquíes.
Controversia
La noticia de ABC provocó una considerable controversia, porque, según algunos, supone una flagrante violación de las normas de las Fuerzas Armadas sobre neutralidad religiosa.
Además, puede ser considerada un desprecio a los soldados que no son cristianos, aunque éstos son una minoría casi insignificante en EEUU: de los 1,4 millones de militares en activo en el país, apenas 4.697 se declaran judíos y 3.557 musulmanes, mientras que los seguidores de religiones orientales (ba'hai, hinduismo y budismo fundamentalmente) rondan los 6.000, según las cifras oficiales.
Los números reales, sin embargo, podrían ser algo más altos, dado que en las Fuerzas Armadas de EEUU no existe la obligación de declarar la preferencia religiosa de cada uno. Otros 8.400 militares se declaran agnósticos o ateos.
Pero el principal motivo de preocupación ha sido más pegado a tierra: llevar armas con inscripciones bíblicas es un favor propagandístico a los grupos fundamentalistas islámicos, que a menudo se refieren a los soldados estadounidenses en Irak y Afganistan como "cruzados".
Guerras con inspiración religiosa
Según la cadena de televisión Al-Jazeera, la presencia de esas inscripciones es una herramienta de propaganda" para los talibán afganos. Los soldados iraquíes y afganos también tienen rifles con estas mirillas. Sin embargo, algunos expertos, como Robert Canfield, de la Universidad de Washington en Saint Louis, rechazan esa idea, y sostienen que los talibán y Al Qaeda sólo piensan en términos religiosos, por lo que es una ingenuidad tratar de convencerles de la supuesta 'laicidad' de los soldados occidentales.
En un primer momento, las Fuerzas Armadas trataron de ridiculizar las críticas, al equiparar las inscripciones en los rifles de Trijicon al 'In God We Trust' ('Confiamos en Dios') del billete de un dólar. Pero el miércoles, el máximo responsable de las Guerras de Irak y Afganistan, el general David Petraeus que, según algunos, está preparando su entrada en política, expresó su preocupación al respecto. Un día después, Trijicon anunciaba que no iba a fabricar más 'rifles de Jesucristo'.
Fuente: http://www.elmundo.es/america/2010/01/23/estados_unidos/1264202040.html
viernes, 22 de enero de 2010
Religión y Estado
Permítanme empezar dando mis más sinceras gracias por haber sido invitado a participar en esta conferencia en torno al Humanismo Secular. Es para mí un auténtico placer tratar antes ustedes de este asunto tan importante que se encuentra en el núcleo mismo de los desafíos a los que tienen que hacer frente las sociedades multiculturales de la Europa de nuestros días.
¿Cuáles son esos desafíos?
Se diría que el desafío más importante al que se enfrentan las sociedades pluralistas multiculturales es el de cómo pueden sus ciudadanos vivir juntos y pacíficamente a pesar de que procedemos de tradiciones religiosas tan diferentes.
Parece que nos enfrentamos actualmente a lo que podríamos llamar la “paradoja de la secularización”. Por un lado, hoy en día hay más personas que nunca que no suscriben en la creencia en Dios ni en la vida después de la muerte. Por otro lado, nos enfrentamos a un fanatismo religioso de una magnitud y provisto de unos recursos muy superiores a lo que se había visto jamás.
Este nuevo problema cristaliza de forma clara en el terrorismo religioso de nuestros días. El objetivo de mi obra Esperanto moral. Por una ética laica, publicado este año en español por Los libros del lince, trata de analizar este problema.
Lo que yo llamo “Esperanto moral” se basa en uno de los supuestos del Humanismo Secular que frecuentemente cae en el olvido. Me refiero al hecho de que las cosmovisiones religiosas tiene una influencia efectiva en lo que la gente piensa y hace. Tal vez parezca una obviedad, pero mi afirmación es bastante más polémica de lo que podría parecer a primera vista. Permítanme que ilustre mi afirmación aplicándola al fenómeno contemporáneo del terrorismo religioso. Supongamos que pudiésemos preguntarle a Omar Faruk Abdulmuttalab, el joven nigeriano que intentó detonar material explosivo en el vuelo 253 de Amsterdam a Detroit, por los motivos que le condujeron a hacerlo. Su respuesta sería: “Mi religión me lo prescribe.”
Y si preguntásemos a Igal Amir, el hombre que en 1995 asesinó al presidente israelí Yitzak Rabin por qué lo hizo, nos respondería: “Yo tenía el deber religioso de matar a un presidente que quería hacer las paces con los palestinos.” Y si preguntásemos a un ciudadano de los Estados Unidos que mató a un médico de una clínica abortista acerca de por qué lo hizo, nos contestaría: “El aborto es un pecado a los ojos de Dios; tuve que matar al médico para salvar las vidas de los bebés no natos.”
Y si preguntásemos al hombre que atacó hace unas semanas a Kurt Westergaard, uno de los caricaturistas daneses, este somalí nos contaría que tiene el deber religioso de matar a todo aquel que se burle del profeta o de su Dios.
Lo que pretendo decir con estos ejemplos es que son los propios terroristas religiosos, tanto si proceden de la tradición judía como de la cristiana o la musulmana, hablan clara y abiertamente de sus motivaciones y de cuál es la fuente de inspiración de su conducta. Y, sin embargo, casi ninguno de los analistas occidentales de esta clase de problemas lo enfoca como el choque entre el fanatismo religioso y la cosmovisión secular. Solo lo ven desde este punto de vista los humanistas seculares, y desde mi punto de vista los humanistas seculares tienen un papel muy importante a la hora de recordarnos a todos lo que la mayoría de la gente parece olvidar: la función que desempeña la religión en los conflictos contemporáneos.
Tan pronto como admitimos el papel que juega la religión en estos conflictos actuales, también alcanzamos a ver de forma inmediata una “solución” o, por decirlo de forma más modesta, un camino hacia la solución. Los Humanistas Seculares nos pueden enseñar que los ciudadanos pueden convivir pacíficamente y llevar vidas tan satisfactorias como plenas de sentido, sin necesidad de que sus principios morales tengan ninguna clase de fundamentos trascendentalistas. La ética autónoma, la ética no religiosa, la ética que no está basada en la palabra de Dios o en lo que Dios les reveló a sus profetas, es algo perfectamente factible, cosa que se deduce con toda claridad de la admirable obra del profesor Savater, que hoy nos acompaña.
Sería magnífico que la gente admitiera como mínimo que para justificar sus compromisos morales bastaría con una explicación no-religiosa, aunque solo fuese para colocarla al lado de la habitual explicación basada en el lenguaje de la religión. De eso trata lo que he bautizado como “esperanto moral”. En las sociedades multiculturales y profundamente pluralistas, debemos al menos estar dispuestos a comunicarnos con nuestros vecinos en un lenguaje religiosamente neutro. Esto no equivale a prohibirle a nadie que viva de acuerdo con los principios de inspiración religiosa. Se trata de una proposición meramente práctica que pide que hablemos los unos con los otros con un lenguaje que todo el mundo (o la mayoría de la gente) pueda entender.
3. El estado y la religión.
Lo cual me conduce al tercero y último de los temas que quiero plantear: la relación entre estado y religión. El estado puede ser de gran ayuda, y también tener un papel muy negativo, en la superación de los problemas que nos impiden convivir pacíficamente.
Existen cinco modelos de relación entre los estados y las religiones.
1. Ateismo político
2. Estado religiosamente neutral, o secular
3. Multiculturalismo
4. Estado eclesiástico o Leitkultur
5. Teocracia
Sobre la base de cada uno de estos modelos, el estado puede:
Al primero de estos modelos podríamos llamarlo “ateísmo político” o “ateísmo totalitario”: Para este modelo el ateísmo es una doctrina estatal. El ateísmo no aparece como una convicción de los individuos según los cuales Dios no existe o no encuentran razones convincentes que les hagan pensar en la existencia de Dios, de forma que lo mejor es suspender todo juicio al respecto, sino una política oficial del estado, que pretende erradicar toda simpatía hacia las ideas religiosas en general y la idea de que Dios existe en particular. Los defensores del ateísmo político pretenden que se cree un estado ateo cuya misión consiste en fomentar las convicciones ateas entre sus ciudadanos. Para lo cual, por supuesto, hace falta un estado dotado de un poder inmenso, y la vinculación de este modelo al totalitarismo es evidente (1). Un estado así necesita controlar la mente de sus ciudadanos hasta en el menor detalle, como ocurría en la ya extinta República Democrática Alemana.
El estado ateo fue implantado con la Revolución Rusa, en 1917, y terminó en 1989 con la caída del muro de Berlín y la disolución consiguiente del Imperio Soviético. Es decir que en la mayor parte del Siglo XX una parte considerable del mundo estuvo dominada por el ateísmo político, sobre todo si seguimos los análisis del periodista francés Jean Daniel, según el cual el Siglo XX comenzó con la Primera Guerra Mundial y concluyó con la Caída del Muro (2). La actitud del estado en esos sistemas tuvo una influencia decisiva de los escritos de Karl Marx. La religión era, según Marx, una falsa conciencia. La crítica de las religiones formaba parte esencial de la crítica social, en su notable introducción a Zur Kritik der Hegelschen Rechtsphilosophie (1843/44) (3). Es el hombre quien crea su religión, y no la religión la que crea al hombre.
La crítica de Marx es la base de la obra de Lenin y Stalin, que convirtieron esa crítica en una parte esencial de la actividad del estado. Es el estado el que debe liberar al pueblo de las perniciosas ilusiones creadas por la religión. El estado debe liberar al pueblo de la religión por los mismos motivos por los cuales el estado moderno cuida la salud de sus ciudadanos (4).
El segundo modelo es el del estado religiosamente neutro. La forma más conocida de este modelo es la laïcité francesa. La república francesa está organizada sobre la base del principio de esa laïcité, tal como afirmó la comisión creada por el presidente Chirac para reformular los ideales de la República (la comisión Stasi, así llamada por el apellido de su presidente, Bernard Stasi) (5). Todos los estados democráticos respetan la libertad de conciencia y el principio de la no discriminación. Pero la república francesa está especialmente basada en el principio de la laïcité entendida como un principio fundamental (6). La laïcité se funda en tres valores indisolubles: libertad de conciencia (“liberté de conscience”), igualdad ante la ley (“égalité en droit”) y la neutralidad del poder político (“neutralité du pouvoir politique”) (7). No debe entenderse en absoluto la laïcité como algo que infringe la libertad de religión, sino que es aquel valor que permite que cada ciudadano elija por sí mismo lo que quiera creer en todo lo referente a su vida espiritual y religiosa (“sa vie spirituelle ou religieuse”) (8). La igualdad ante la ley prohíbe toda discriminación o uso de la fuerza, y el estado no concede ningún privilegio a ninguno de los credos espirituales.
El tercer modelo es el del estado “multicultural” o “multireligioso” (9). Este modelo pretende tratar por igual a todas las religiones ayudándolas a todas en el mismo grado (10). En otras palabras, el estado no favorece al cristianismo más que al budismo, o viceversa. Sino que trata por ejemplo al cristianismo a la par que al budismo. Si el cristianismo obtiene subsidios estatales para sus curas, para el mantenimiento de sus templos o la organización de sus obispos, el Budismo puede pedir que se le dé el mismo trato. Si el cristianismo consigue que sus instituciones religiosas sean subvencionadas por el estado, todas las religiones pueden pedir eso mismo. Es lo que los defensores del estado multicultural llaman “trato igualitario”.
A veces, se llama al tercer modelo “pluralismo” o también se habla de “estado pluralista”. Pero lo importante es saber si es o no correcto usar esa denominación. ¿No pretende el segundo de los modelos estar también al servicio del pluralismo? Es como si se pudiera elegir entre dos opciones, la del “pluralismo espontáneo” o “pluralismo no apoyado por el estado” (segundo modelo) y, por otro lado, el “pluralismo organizado por el estado”, es decir el tercero de los modelos.
El cuarto modelo es el que corresponde a la iglesia establecida. En este modelo, el estado y la iglesia establecen unas conexiones muy íntimas en la tarea del mantenimiento del orden público. Lo cual no significa que se prohíban las demás religiones, pero éstas carecen de la primacía otorgada por el sistema a la religión oficial. Esta “discriminación” suele tener una justificación de tipo histórico. La primera religión que alcanzó a establecerse en el territorio del estado se ve favorecida y goza de privilegios especiales, tal como ocurre con la iglesia anglicana en el Reino Unido (11).
El quinto modelo es la teocracia. Se trata del opuesto exacto al modelo del ateísmo político. Hay una religión que recibe un trato de favor muy por encima de todas las demás, que además son prohibidas, a menudo con el uso en contra de ellas de la ley y la fuerza. Es un modelo que radicaliza la tendencia inherente en el modelo de la religión oficial del estado. Son ejemplos de su aplicación Arabia Saudí e Irán (12).
Desde mi punto de vista, de todos los modelos revisados, el que mejor permitiría fomentar la cohesión social entre los miembros de una sociedad multicultural y pluralista es el segundo. No solo los individuos deberían aprender a hablar este “Esperanto moral”, sino que los estados deberían dar ejemplo de practicar ese idioma.
Notas.
1. Sobre marxismo-leninismo en general, ver, Acton, H.B., The Illusion of the Epoch: Marxism-Leninism as a Philosophical Creed, Routledge & Kegan Paul, London and Boston 1962 (1955); Bochenski, Joseph M., Marxismus-Lenisnismus: Wissenschaft oder Glaube, 3e Auflage, Günter Olzog Verlag, München-Wien 1975 (1973); Wetter, G.A., Sovietideologie Heute, I, Dialektischer und historischer Materialismus, Fischer Taschenbuch Verlag, Frankfurt am Main 1962.
2. Daniel, Jean, “Albert Camus”, Supplément Philosophie Magazine, Décembre 2007, Janvier 2008, p. 2: “il faut souvenir que le XXe siècle a commencé avec la guerre de 1914-1918 et s’est terminé avec la chute du Mur de Berlin en 1989.”
3. Marx, Karl, Zur Kritik der Hegelschen Rechtsphilosophie, 1843/44, en: Karl Marx, Friedrich Engels, Ausgewählte Werke, Dietz Verlag, Berlin 1977, pp. 9-25, p. 9.
4. Ver Froese, Paul, The Plot to Kill God: Findings from the Soviet Experiment on Secularization, University of California Press, Berkeley, Los Angeles and London 2008.
5. Ver, Laïcité et République, Rapport au Président de la République, Commission présidée par Bernard Stasi, La Documentation française, Paris 2004.
6. Laïcité et République, p. 21. Lo cual no es del todo cierto porque otros países también tienen una constitución religiosamente neutral de forma explícita. Un ejemplo interesante al respecto es el de la India. Ver Luthera, V.P., The Concept of the Secular State and India, Oxford University Press, Calcutta 1964; Smith, Donald Eugene, India as a Secular State, Oxford University Press, Bombay 1963; y para una crítica de los anteriores, Madan, T.N., “Secularism in Its Place”, en: The Journal of Asian Studies, Vol. 46, No. 4 (Nov., 1987), pp. 747-759.
7. Laïcité et République, p. 21.
8. Laïcité et République, p. 21.
9. Ver, Parekh, Bhikhu, A New Politics of Identity: Political Principles for an Interdependent World, Palgrave MacMillan, Houndmills 2008; Parekh, Bhikhu, Rethinking Multiculturalism: Cultural Diversity and Political Theory, Macmillan Press, Houndmills / London 2000; Taylor, Charles, “The Politics of Recognition”, en: Taylor, Charles, Multiculturalism. Examining the Politics of Recognition, Edited and introduced by Amy Gutman, Princeton University Press, Princeton, New Jersey 1994, pp. 25-75; Kymlicka, Will, Multicultural Citizenship. A Liberal Theory of Minority Rights, Clarendon Press, Oxford 1995.
10. Teoría defendida por, Napel, Hans-Martien Th.D., and Theissen, Florian H. Karim, “Taking pluralism seriously: the US and the EU as multicultural democracies”, en: Bart C. Labuschagne and Reinhard W. Sonnenschmidt, eds., Religion, Politics and Law: Philosophical Reflections on the Sources of Normative Order in Society, Brill, Leiden, Boston 2009, pp. 363-392.
11. Ver, Momsma, Stephen V., and Soper, Christopher J., The Challenge of Pluralism: Church and State in Five Democracies, Second Edition, Rowman & Littlefield Publishers, Lanham, 2009.
12. Taheri, Amir, The Persian Night: Iran under the Khomeinist Revolution, Encounter Books, New York and London 2009.
Fuente: http://www.humanismosecular.com/?p=1250
viernes, 6 de noviembre de 2009
Crucifijos en la escuela
lunes, 24 de noviembre de 2008
Los ateos se hacen fuertes
El lema “Probablemente no hay Dios, así que deja de preocuparte y disfruta de la vida” decorará los autobuses de Londres- R. LONGMUIRLos no creyentes se organizan para frenar la beligerancia de las religiones y su poder en el Estado - Sus campañas publicitarias reciben generosas donaciones y aumenta la demanda de apostasía
REPORTAJE EL PAIS ABEL GRAU 24/11/2008
"Probablemente no hay dios, así que deja de preocuparte y disfruta de la vida". Este eslogan lucirá en los autobuses de Londres a mediados de enero. Se trata de la primera campaña ateísta en Reino Unido financiada con donaciones de contribuyentes anónimos. Y ha sido un éxito. Preveían recaudar 5.500 libras (6.500 euros) y en tan sólo dos días reunieron 10 veces más. No es algo aislado. Esta semana se ha puesto en marcha una iniciativa similar en Washington. Los ensayos que arremeten contra la religión se convierten en superventas y, en España, aumentan las solicitudes de apostasía. Parece que la hora de los no creyentes ha llegado. ¿Está el ateísmo tomando una nueva conciencia más activa en la sociedad?
No es fácil confesar que uno es ateo, es decir, que niega la existencia de Dios, según señala el biólogo Richard Dawkins, conocido como el rottweiler de Darwin por su férrea defensa de la teoría evolucionista. "La situación de los ateos hoy en día en América es comparable a la de los homosexuales 50 años atrás", escribe Dawkins en el ensayo El espejismo de Dios (Espasa Calpe), que ha vendido 1,5 millones de ejemplares. "Los ateos son mucho más numerosos, sobre todo entre la élite educada, de lo que muchos creen", prosigue. El problema es que, a diferencia de otros grupos religiosos, no están organizados. "Un buen primer paso podría ser generar una masa crítica con aquellos que desean salir a la luz y así animar a otros a hacer lo mismo. Pueden hacer mucho ruido".
Ruido considerable es el que ha conseguido la citada campaña del autobús ateísta británico. La gestiona la British Humanist Association -una organización que promueve acabar con la privilegiada posición de la religión en la ley, la educación y los medios de comunicación- a través de la web www.justgiving.com/atheistbus. Su patrocinador más ilustre es el propio Dawkins. Iniciada el 21 de octubre, se propuso recaudar 5.500 libras (6.500 euros, el coste de un mes de los anuncios en 30 autobuses) y sólo necesitó dos horas para conseguirlos. En dos días, ya tenían 58.900. La cuenta ya va por 143.200 euros.
"Los donantes sienten que no tienen voz, que el Gobierno y la sociedad presta demasiada atención a la religión y a sus líderes, mientras que a los que no son religiosos se les ignora", señala desde la capital británica Hanne Stinson, directora de la British Humanist Association. Al otro lado del Atlántico, la American Humanist Association ya ha organizado una campaña similar para los autobuses de Washington con el lema ¿Por qué creer en un dios? Sé bueno por la propia bondad. Se puso en marcha la semana pasada con una previsión de 200 autobuses (www.whybelieveinagod.org). En España, la Unión de Ateos y Librepensadores estudia unirse a la campaña."Aunque las condiciones en España no son las mismas que en el mundo anglosajón, donde las alternativas de ateos y agnósticos son mucho mas respetadas, y su prestigio social es consecuencia de su permanente presencia en el mundo de las ideas", señala la asociación en su web, ateos.org.
Este nuevo ateísmo también ha irrumpido en las librerías. Una ilustre alineación de científicos e intelectuales ha emprendido la batalla dialéctica a gran escala contra la religión. Sus ensayos se han convertido en superventas. En El espejismo de Dios (10.000 ejemplares vendidos en España), Dawkins expone su hipótesis de que Dios no existe, sostiene que no necesitamos la religión para ser morales y que podemos explicar las raíces de la religión y la moralidad en términos no religiosos. El ensayista Christopher Hitchens argumenta en Dios no es bueno (Debate) que la religión da una explicación errónea del origen del ser humano y del cosmos, que causa una peligrosa represión sexual y que se basa en ilusiones. Ha vendido cerca de 150.000 ejemplares en Reino Unido y 12.000 en España. En EE UU, el filósofo Sam Harris, autor de The end of faith (W.W. Norton) pone de vuelta y media a las grandes confesiones: el judaísmo, el cristianismo y el islam. Las tacha de locuras socialmente aprobadas, cuyos credos son irracionales, arcaicos y mutuamente incompatibles (200.000 vendidos).
En Italia, el matemático Piergiorgio Odifreddi ha escrito ¿Por qué no podemos ser cristianos? (RBA), que ha colocado 200.000 ejemplares en su país. En Francia, Michel Onfray se situó en 2005 entre los más vendidos con Tratado de Ateología (Anagrama), un alegato a favor del pensamiento hedonista y contra la religión. Vendió 209.700 ejemplares. Las cifras parecen indicar que aumenta el interés por la crítica a las religiones. Odifreddi, aun así, es cauto: "Hay una buena parte de la población que valora la razón y la ciencia, pero es una minoría sin mucho acceso a los medios de comunicación".
La razón de este nuevo movimiento está, irónicamente, en los propios fundamentalistas religiosos, según sostienen varios especialistas. "La beligerancia de las religiones lleva a la gente a tocar a rebato", explica el teólogo de la Universidad Carlos III Juan José Tamayo. "Las religiones han despertado de un modo social y culturalmente agresivo, porque reclaman una presencia en el espacio público; quieren intervenir en la vida privada y tener un peso político. En definitiva, quieren que los Estados sean confesionales". Una idea con la que coincide el filósofo Reyes Mate, profesor del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC): "La crítica a la religión resurge cada vez que la religión se quiere convertir en principio moral de la democracia".
Cuando se habla de integrismo se suele pensar en los países musulmanes, pero también se encuentra en el corazón de Occidente. "Pienso en Estados Unidos", sigue el teólogo Tamayo. "En la campaña electoral de 2004, entre John Kerry y George W. Bush, la politización de la religión fue notable: los dos candidatos recordaban constantemente que creían en Dios". Es el caso, por ejemplo, de las escuelas de algunas zonas de Estados Unidos que quieren introducir en las aulas la enseñanza del creacionismo y del diseño inteligente (que equivale a la interpretación literal de la Biblia). Los líderes religiosos occidentales, como el papa Benedicto XVI, o los grupos evangélicos en EE UU, pretenden influir en la política porque "consideran que necesita una legitimación religiosa", señala Tamayo. Además exigen "que la ética se fundamente en un ser trascendente, ya que no reconocen a los políticos como guías morales", e imponen que los textos sagrados, que son míticos y simbólicos, sean considerados como histórica y científicamente válidos.
Esa intervención de la religión en la vida privada es la que pidió el cardenal Antonio María Rouco Varela, presidente de la Conferencia Episcopal Española, en octubre en el sínodo de los obispos de Roma. Criticó el laicismo, es decir, que las personas, la sociedad y, sobre todo, el Estado, sean independientes de cualquier organización o confesión religiosa. Lo dejó claro: "El Estado moderno, en su versión laicista radical, desembocó en el siglo XX en las formas totalitarias del comunismo soviético y del nacional-socialismo". Por eso llama a que la Iglesia participe en la vida privada e incluso en los debates legislativos.
Muchos ciudadanos en España han reaccionado. Las solicitudes de apostasía en los seis primeros meses de 2008 han sido 529, lo que supera a las de todo 2007 (287) y a las de 2006 (47), según la Agencia Española de Protección de Datos. El Ayuntamiento de Rivas, en Madrid, abrió en marzo una oficina para facilitar los trámites de apostasía. En menos de un mes recibió más de 1.100 consultas de toda España. Entre los principales motivos: la reelección de Rouco como presidente de la Conferencia Episcopal. Y no son sólo las apostasías. La práctica religiosa también desciende. Si en 1998 los españoles que se consideraban católicos eran el 83,5%, 10 años después son el 78%, según el barómetro de enero de 2008 del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).
Las cifras, sin embargo, podrían quedarse cortas. "Ese 78% que dice que es católico, lo es por el bautismo y otros símbolos introducidos en la infancia", señala el teólogo Tamayo. "Esa educación puede que continúe o que se interrumpa y dé lugar a la apostasía o a la indiferencia, que es el fenómeno mayoritario", añade. Los datos se elevan entre los jóvenes. El 46% de los chicos entre 15 y 24 años se consideran agnósticos, ateos o indiferentes, según un informe de la Fundación Santamaría de 2005 (en 1994, eran el 22%). El 39% se define como católico no practicante y tan sólo el 10%, como católico practicante. Las razones del descenso: la "impopular" postura de la Iglesia "en temas como la ley que regula el matrimonio homosexual, el aborto o la sexualidad", según uno de los autores del informe, el sociólogo Juan González-Anleo.
Este nuevo ateísmo lucha contra la religión en la arena dialéctica. "Esa hostilidad que yo y otros ateos expresamos ocasionalmente contra la religión está limitada a las palabras. No voy a poner una bomba a nadie, ni a decapitarlo, ni a lapidarlo, ni a quemarlo en la hoguera ni a crucificarlo ni a estrellar aviones contra sus rascacielos", escribe Dawkins. De hecho, el propio lema del bus ateísta británico se aleja del dogmatismo. El probablemente reconoce que igual que no hay pruebas de la existencia de Dios, tampoco las hay de lo contrario. "No es necesario mantener una relación hosca con la religión", considera el filósofo Jesús Mosterín, miembro del CSIC. "Se puede conservar sin creérsela pero con curiosidad y simpatía, como una tradición folclórica más". Eso sí, aunque dialéctica, es una batalla sin cuartel.
La crítica a la religión es antigua pero, sobre todo desde el siglo XIX, cuenta con una aliada crucial: la ciencia. Así lo ha expuesto el premio Nobel de física estadounidense Steven Weinberg en The New York Review of Books: "Creo que entre la ciencia y la religión existe, si no una incompatibilidad, por lo menos lo que la filósofa Susan Haack ha llamado una tensión, que gradualmente ha ido debilitando la creencia religiosa, especialmente en Occidente, donde la ciencia ha avanzado más". La ciencia, enumera el Nobel, explica mejor el funcionamiento del mundo que la religión y refuta el papel del hombre como protagonista de la creación. Otro de los físicos más prestigiosos del mundo, Stephen Hawking, lo suscribe: Las leyes por las que se rige el universo "no dejan mucho espacio para milagros ni para Dios".
Ciencia y religión no pueden convivir en paz, añade el matemático Odifreddi. "La ciencia acepta verdades basadas en confirmaciones empíricas y deducciones matemáticas y lógicas. La religión, al menos la católica, se refiere a un libro de hace 2.000 años y a pronunciamientos dogmáticos de concilios y del Papa. Es difícil imaginar métodos más opuestos".
Pero ¿podemos vivir sin Dios? La respuesta de los científicos, filósofos y teólogos no es unánime. El Nobel Weinberg confiesa que no es fácil no creer, pero está convencido de que la creencia declina inevitablemente en Occidente. Y añade que aunque las prácticas religiosas se mantengan durante siglos, no está tan seguro de que la creencia perviva. "Hay que distinguir la religión, que es construcción social, de la experiencia religiosa, que es personal", matiza Tamayo. "Las iglesias son instituciones, con un atractivo político y social, que incluso hoy pocas veces implican creencias profundas", añade Odifreddi, "por lo que pueden sobrevivir aunque la fe languidezca". "En el futuro seguiremos creyendo, porque lo llevamos de fábrica", argumenta el físico Jorge Wagensberg. "La psicología del desarrollo, la antropología cognitiva y la neurociencia señalan que evolutivamente estamos programados para creer".
Otros están convencidos de que la ciencia es la respuesta. "¡Todos creemos en algo!", concede el matemático Odifreddi. "La cuestión es qué debemos creer; yo creo que la ciencia puede ofrecer incluso una concepción espiritual del mundo, al mostrar cómo tras el aparente caos del cosmos descansa un orden profundo". Su conclusión es clara: "La ciencia es hoy la religión verdadera, mientras que la vieja religión es sólo superstición. Así que si alguien quiere creer en algo, puede creer en la ciencia y su manera de ver el mundo".
Los mandamientos de Dawkins
En 'El espejismo de Dios', el biólogo Richard Dawkins presenta una lista de principios morales laicos válidos universalmente. La elaboró a partir de una lista encontrada al azar en Internet, para demostrar que son unos valores comunes que no necesitan legitimación religiosa. Estos son algunos.
- No hagas a otros lo que no quieras que te hagan.
- No pases por alto la maldad ni te acobardes al administrar justicia, pero disponte siempre a perdonar el mal hecho si media el arrepentimiento.
- Prueba todas las cosas: revisa tus ideas frente a los hechos y prepárate para descartar incluso las creencias más arraigadas.
- Respeta el derecho de los demás a estar en desacuerdo contigo.
- Fórmate opiniones independientes basadas en tu razón y en tu experiencia: no permitas ser manejado.
- Cuestiónalo todo.
- Disfruta de tu vida sexual (en tanto no hagas daño a nadie) y deja a los demás que disfruten de la suya.
- No adoctrines a tus hijos. Enséñales cómo pensar por sí mismos y cómo estar en desacuerdo contigo.
miércoles, 6 de agosto de 2008
Somos laicos, pero nos interesa Dios

En una España cada vez más agnóstica, crece la curiosidad por lo sagrado - Hay un auténtico 'boom' editorial - La gente busca versiones de la religión distintas a la oficial
En la última década se han publicado en España hasta 463 libros en cuyos títulos aparece la palabra "evangelio". Es casi el doble que en la década anterior. También han aumentado en este decenio los libros dedicados a la Virgen María o Jesús de Nazaret. Es verdad que cada vez se publican más libros en España, lo que indica que en una sociedad cada día más laica no decae el interés por lo sagrado. La Biblia, El nombre de la Rosa o El código da Vinci son best-sellers indiscutibles, pero el fenómeno de la literatura religiosa (o que utiliza referentes religiosos para sus tramas) es un fenómeno que goza en España de muy buena salud. Nuevos títulos ocupan las listas de los más vendidos. Novelistas, historiadores y teólogos hallan en los evangelios apócrifos, la figura de María Magdalena, la Inquisición o la imprecisión de los textos sagrados una fuente inagotable de inspiración que cuenta con la mayor receptividad de la historia por parte de los lectores. ¿A qué se debe tanto interés?
Si uno busca lecturas de verano, es difícil resistirse a un tomo voluminoso que propone descubrir cómo una agente del FBI, con la ayuda de un exorcista, llega hasta unos manuscritos de la cristiandad prohibidos en la Edad Media y la causa oculta de la muerte de varias monjas recoletas de Bolzano (Italia). Tampoco es fácil abandonar la lectura de una extensa novela que comienza así: "Languedoc. Mediados del Siglo XIII. Soy espía y tengo miedo. Tengo miedo de Dios porque en su nombre he hecho cosas terribles".
Y junto a ganchos tan indiscutibles, ¿cómo es posible que un sesudo ensayo de 500 páginas titulado Jesús. Aproximación histórica haya vendido 50.000 ejemplares en siete meses?
La historia de este último libro podría ser la base adecuada para una nueva novela del género histórico-religioso. Su autor, José Antonio Pagola, vicario de la diócesis de San Sebastián, que ha dedicado a su texto siete años de investigación, vive quizá los momentos más amargos de su vida una vez que ha sido condenado por la Inquisición española, hoy llamada Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe. ¿Su pecado? Llegar a "planteamientos y conclusiones no siempre compatibles con la imagen de Jesús que presentan los Evangelios, y que ha sido custodiada y transmitida con fidelidad por la Iglesia", según la nota de la Conferencia Episcopal del pasado 27 de junio. Esta historia exhibe, en fin, una de las claves del éxito actual de todo lo relacionado con la religión: el gusto por la heterodoxia.
En el siglo XXI, son muchos los españoles, creyentes y agnósticos, que rechazan la ortodoxia, el pensamiento único, el dogmatismo, el fundamentalismo. "El libro de Pagola es un éxito de ventas porque es una versión moderna y cercana, y porque la gente busca interpretaciones múltiples para todo. Se niega a aceptar una sola lectura, una sola interpretación", explica la teóloga Margarita Pintos, analista del papel de la mujer en la Iglesia.
En efecto, el texto de Pagola fue un boom antes de que la Inquisición española lo condenara simbólicamente a la hoguera. "Cuando empezaron a verterse críticas sobre el libro ya se habían hecho 12 presentaciones en distintos lugares del país, con una asistencia media de 400 personas por presentación", asegura Luis Aranguren, directivo de la editorial marianista PPC.
El periodista y ex sacerdote Juan Arias vendió 24 ediciones de su libro Jesús, ese gran desconocido. El título en sí ya señala que, a pesar de las apariencias, no sabemos tanto de Jesús de Nazaret como creemos. O no sabemos toda la verdad. Incluso los textos más ortodoxos invitan a la lectura con reclamos similares a los que utilizaría cualquier texto crítico con la doctrina oficial, anunciando ese otro rasgo que explica el interés por este tipo de literatura: la transgresión, el rechazo al orden preestablecido. Así, el jesuita Francesc Riera, publicaba a finales de 2007 un estudio titulado Jesús de Nazaret: el evangelio de Lucas, escuela de justicia y misericordia: una historia subversiva y fascinante.
Parte de la fascinación que provoca Jesús de Nazaret estriba, según el teólogo Juan José Tamayo, que ha publicado varios libros sobre su figura, en que todo el mundo habla bien de él, ha resistido a todos los análisis. "Es el paradigma de la coherencia", dice de él Tamayo. Ello no ha impedido que, como el de Pagola, muchos de los trabajos sobre Jesús hayan merecido el desprecio de los conservadores. Así le ocurrió al libro Última noticia de Jesús el Nazareno, de Lluís Busquets, pese a ser un compendio riguroso de las aportaciones hechas hasta el momento.
A partir de ahí, los niveles de transgresión frente a la doctrina oficial se han disparado. Los historiadores más rigurosos se niegan a limitar sus fuentes a los evangelios canónicos y echan mano de los apócrifos para reconstruir la historia de Judas, devolver su relevancia y su humanidad a María, cuya virginidad se cuestiona, y, por supuesto, para rescatar del burdel en el que la recluyó la Iglesia oficial a María Magdalena, una mujer que los teólogos y, sobre todo, las teólogas definen como una mujer culta, quizá el apóstol más inteligente de Jesús y ¿por qué no?, la compañera sentimental de su vida. "La impresión general es que a la mayoría de la gente nos han engañado cuando aprendimos la religión", dice Margarita Pintos. "De María Magdalena no nos contaron la verdad. Se nos impuso el patriarcado institucionalizado en todas las religiones. Y sobre la virginidad de María, pues es que ya no cuela".
Heterodoxia, transgresión, misterio, ocultación de la realidad... Mimbres perfectos para una novela de acción, sazonada de suspense, esoterismo e historia. "Creo que el éxito se debe a que la gente tiene la sensación de no tener tiempo para leer todo lo que quiere y, al mismo tiempo, quiere entretenerse. Este tipo de libros mata dos pájaros de un tiro: entretiene y aprende", explica Ángeles Aguilera, directora de Comunicación de Ediciones Generales Santillana.
La historia, la recreación de la sociedad en un tiempo determinado (como ha hecho Pagola para reescribir a Jesús) es la base de la obra de la periodista Julia Navarro. Sus tres primeras novelas, de connotaciones histórico-religiosas, han vendido en total 1,5 millones de ejemplares. Arqueólogos, catedrales, templarios, enigmas... "Meras excusas para tratar los problemas que me preocupan, como el nazismo o el fanatismo", explica la propia autora, a través, eso sí, del hecho religioso, aunque añade: "No me interesa tanto la religión en sí como su influencia. Sin la religión no se puede explicar parte de nuestra historia ni se puede entender, por poner un ejemplo muy cercano, la manifestación de los obispos del año pasado contra el Gobierno de Rodríguez Zapatero. No hay un periodo de la historia en que la religión no haya jugado un papel preponderante".
Entre los últimos bombazos de ficción con referencias histórico-religiosas se cuenta El laberinto de la rosa, de Titania Hardie (Edición Suma de Letras) que en España ha vendido 100.000 ejemplares. El evangelio del mal, de Patrick Graham (Editorial Grijalbo), salió al mercado en mayo y ya se han vendido 20.000 ejemplares. Y las tres novelas de Julia Navarro.
"Si a un niño no se le enseña la historia de las religiones, entrará en el Museo del Prado y no entenderá nada", apuntala Juan Arias. "Nuestro laicismo, además, es pura apariencia. Nuestra cultura de siglos es católica, religiosa. Y es una necesidad del ser humano porque la función de la religión es desterrar miedos y dar felicidad, aunque las iglesias hayan invertido los términos".
Nuria Tey, directora editorial de Plaza & Janés, cree que nuestro interés por este tipo de lecturas ha aumentado en la medida en que la sociedad española se ha ido abriendo mentalmente. Tey, además, no tiene ningún reparo en catalogar a muchos de estos textos dentro de la categoría de "libros de autoayuda", en la permanente búsqueda de referencias para nuestras vidas. Mientras huimos del dogma, mientras, como dice Tamayo, "nos liberamos de un sistema rígido de creencias", buscamos nuevos pilares sobre los que crecer como personas en la búsqueda de hallar un sentido a la existencia. "A cualquier ser humano, creyente o no, los temas de la trascendencia y del sufrimiento le afectan", explica también Raquel Mallavibarrena, portavoz de la corriente Somos Iglesia. "Por ello, las manifestaciones artísticas, y en concreto la literatura, que abordan esos aspectos, siempre interesan por su conexión con esas zonas más íntimas y profundas de las personas, con los interrogantes e incertidumbres que todos llevamos dentro".
Tenemos dudas, cuestionamos más cosas y no nos conformamos con una única interpretación. El fenómeno no atañe sólo a los cristianos. Esta corriente revisionista se está produciendo también, por ejemplo, en el islamismo allá donde se dan las condiciones políticas y sociales adecuadas: laicismo y libertad de expresión. Es el caso de España. No hay muchos libros al respecto todavía, pero sí una clara corriente ideológica y un feminismo islámico que está surgiendo. Así lo asegura el presidente de la Junta Islámica de España Mansur Escudero. "En Europa y en España se está ofreciendo una relectura de libre interpretación que entronca con el Islam auténtico. Y se está dando sobre todo entre los conversos".
Pero ésta es ya otra historia. Aunque parece la misma.
Los 'best sellers' espirituales
Guía para entender la atracción que ejercen las religiones sobre los laicos
-Jesús. Una aproximación histórica.
PPC, Madrid, 2008.
Exposición rigurosa de las investigaciones actuales sobre el Jesús histórico. Censurado por la Comisión para la Doctrina de la Fe, en septiembre aparecerá la nueva edición con el nihil obstat del obispo de San Sebastián.
- Benedicto XVI
Jesús de Nazaret.
La Esfera de los Libros, 2007.
Meditación del Papa sobre Cristo que "no es en modo alguno un acto magisterial". Intenta demostrar que los evangelios transmiten al auténtico Jesús histórico.
- Roger Haight
Jesús símbolo de Dios.
Trotta, Madrid, 2007.
Censurado por la Congregación para la Doctrina de la Fe, propone una cristología simbólica y no dogmática. Y reflexiona sobre Jesús de Nazaret en un clima de diálogo entre religiones.
- E. Pagels y Karen L. King
El Evangelio de Judas y la formación del cristianismo.
Kairós, Barcelona, 2008.
Traducción del manuscrito copto del Evangelio de Judas, fundamental para conocer el origen del cristianismo y recuperar voces heterodoxas sofocadas por la ortodoxia triunfante.
- Armand Puig
Un Jesús desconocido. Las claves del Evangelio gnóstico de Tomás
Ariel, Barcelona, 2008.
Estudio sobre el más importante de los enigmáticos textos que forman el grupo de los evangelios gnósticos.
- Karen L. King
María de Magdala. Jesús y la primera Apóstol.
Poliedro. Barcelona, 2007.
Comentario del apócrifo Evangelio de María, que subraya el protagonismo de María Magdalena, a quien presenta como discípula ejemplar y maestra, líder y primera apóstol en comunicación directa con Jesús.
- Jane Schaber
La resurrección de María Magdalena. Leyendas, apócrifos y Testamento cristiano.
Verbo Divino, Estella, 2008.
Reconstrucción de María Magdalena a través de una rigurosa investigación de los textos bíblicos del Antiguo y el Nuevo Testamento, los escritos gnósticos, la arqueología, el arte y las leyendas, teniendo como modelo hermenéutico la figura y el pensamiento de Virginia Wolf.
- Antonio Piñero y J. Peláez
Los libros sagrados en las grandes religiones.
Los fundamentalismos.
El Almendro, Córdoba, 2007.
Análisis de los libros sagrados de las grandes religiones y de las interpretaciones rigoristas que dan lugar a los fundamentalismos religiosos, fenómeno hoy en ascenso, que tiene importantes repercusiones en la vida política.
- Alfonso Pérez-Agote
Religión y política en la sociedad actual.
UCM-CIS, Madrid, 2008.
Estudio sobre la funcionalidad política de las religiones en las sociedades europeas occidentales en el horizonte de la secularización y de la globalización, con atención especial en España.
- Mariá Corbí
Hacia una espiritualidad laica.
Herder, Barcelona, 2007.
En plena crisis de las religiones, propone recuperar la sabiduría humana y espiritual de las grandes tradiciones religiosas en el actual contexto laico, a través de una nueva y creativa espiritualidad laica.
- R. Rorty y Gianni Vattimo
El futuro de la religión.
Paidós. Barcelona, 2006.
Ofrece claves sugerentes para entender y vivir la religión en una sociedad posreligiosa desde el diálogo.
- Marcel Gauchet
El desencantamiento del mundo. Una historia política de la religión.
Trotta, Madrid, 2006.
Análisis político y filosófico sobre la retirada de la religión en un mundo estructurado por ésta.
- Antonio Piñero
Jesús y las mujeres
Aguilar, Madrid, 2008.
Recorrido por los textos de la literatura evangélica, canónica y apócrifa, de los tres primeros siglos sobre la relación de Jesús con las mujeres y el lugar de éstas en el cristianismo primitivo, intentando distinguir lo que pensaba Jesús y lo que pensaban los autores de los evangelios.












