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miércoles, 27 de mayo de 2015
sábado, 19 de diciembre de 2009
El viaje de la vida. Más allá de las edades de los tiempos. Buen 2010
Emprendo el viaje con un amigo que ama la bruma de las montañas... Tenemos cuidado de lo que mendigamos: pedimos arroz y no vino, verduras y no carne. El tono de nuestro reclamo es humilde, no trágico. Si alguien nos da, le dejamos; y si no nos da, le dejamos también. Si nos hacen una grosería, la aceptamos con una reverencia... Viajamos sin destino y nos detenemos donde nos encontramos, y marchamos muy lentamente.
Cuando llegamos a las montañas y arroyos, y nos encantan los manantiales y las blancas peñas y las aves acuáticas y los pájaros de la montaña, escogemos un lugar en una isleta del río, nos sentamos en una roca y miramos a lo lejos. Y cuando nos encontramos con leñadores o pescadores o venerables ancianos, no les preguntamos nombres y apellidos, ni damos los nuestros, ni hablamos del tiempo, sino que conversamos brevemente de los encantos de la vida natural. Al cabo de un rato nos separamos de ellos sin pesares.
En el camino nos hacemos a un lado y dejamos que pasen los demás, y al cruzar un río dejamos que pasen los otros y suban primero a la barca. Pero si hay tormenta no tratamos de cruzar el agua, o si aparece la tormenta cuando estamos en mitad de la travesía, calmamos nuestro espíritu, y lo dejamos todo al destino diciendo: "Si nos ahogamos cuando cruzamos, es la voluntad del cielo. ¿Nos salvaremos acaso si nos preocupamos? Si no nos salvamos, allí terminará el viaje. Pero si por fortuna nos salvamos, seguimos como antes.
Si en el camino encontramos a algún joven pendenciero y tropezamos accidentalmente con él, y si el joven es grosero, le pedimos disculpas cortésmente. Si después de las disputas no podemos salvarnos de una pelea, allí terminará el viaje. Pero si nos salvamos, seguimos como antes.
Si uno de nosotros cae enfermo, nos detenemos a atender su mal, y el otro trata de mendigar un poco para comprar remedios, pero el enfermo lo toma con calma. Mira hacia su interior y no teme a la muerte... Si está decidido que estén contados nuestros días, allí terminará nuestro viaje. Pero si nos salvamos, seguimos como antes.
Es natural que durante nuestras andanzas podamos despertar la sospecha de policías o guardias y que se nos arreste como espías. Tratamos de escapar entonces, sea por astucia o por sinceridad. Y si no podemos escapar, allí terminará nuestro viaje. Pero si nos salvamos, seguimos como antes.
Procuramos pasar la noche en una choza con techo de estera o una casucha de piedras, pero si nos es imposible encontrar un lugar así, nos detenemos por esa noche junto a la puerta de un templo, o dentro de una caverna de roca, o junto a la pared de una casa o bajo los árboles. Quizá nos miren los espíritus de la montaña y los tigres o los lobos, y ¿qué podemos hacer? Los espíritus de la montaña no pueden hacernos daño, pero somos incapaces de defendernos contra tigres o lobos. Pero, ¿no tenemos un destino dirigido desde el cielo? Lo dejamos todo, pues, a las leyes del universo, y no mudamos siquiera el color de la cara. Si nos comen, tal es nuestro destino y allí termina el viaje. Pero si nos salvamos, seguimos como antes.
Mingliao-Tsé. S.XVI
viernes, 10 de julio de 2009
APADRINA EL NOVICIADO DE UN MONJE ZEN
En la foto: Moisés Ibañez, Arturo González y José Luis Poveda, (de izquierda a derecha), recibirán los Hábitos Monásticos.
El 28 de Agosto de este año, como colofón del periodo de práctica Ango de Verano, tendrá lugar en el templo Luz Serena la ceremonia de Toma de Hábitos Monásticos y de Preceptos de Novicio.
Tres miembros de la sangha tomarán los votos en esta ocasión que marca el comienzo del período de formación que se extenderá durante tres años.
Durante estos años, los novicios vivirán plenamente entregados a la práctica y al estudio del Dharma de la Tradición Soto Zen, tal y como viene siendo transmitido en nuestro país por nuestro maestro fundador Dokushô Villalba.
También desempeñarán una labor esencial en el cuidado y mantenimiento del templo Luz Serena, así como de diversas tareas administrativas y organizativas de la Comunidad Budista Soto Zen.
Es un inmenso don de sí el que hacen estos novicios, entregando su cuerpo y espíritu a los Tres Tesoros, permitiendo así el nacimiento de una sangha monástica que constituirá el núcleo de nuestra Comunidad y un modelo para muchos seguidores del Dharma tanto en el presente como en el futuro.
Al abandonar el mundo, estos novicios abandonan también sus tareas profesionales y sus medios habituales de subsistencia en virtud del voto de pobreza, simplicidad y dedicación exclusiva a la sangha que van a profesar.
Tradicionalmente, la sangha monástica ha sido y sigue siendo sostenida por la sangha laica. Los monje protegen y entregan el Dharma, los laicos reciben el Dharma y entregan su sostén material.
Dos de estos novicios no tienen recursos propios para mantenerse durante los tres años del noviciado. Por eso necesitan el apoyo económico de la sangha laica.
El templo Luz Serena les va a proveer alojamiento y nutricición. Además, necesitarán una cantidad mínima de 300 € mensuales cada uno para cubrir sus gastos personales.
Por eso hemos creado un Fondo de Apoyo a los Monjes Novicios. Te pedimos que apadrines a uno de estos dos novicios con un compromiso mensual mantenido durante los tres años de formación, desde septiembre del 2009 a agosto del 2012.
La cantidad puede ser la que mejor se adapte a tu presupuesto y a tu generosidad.
Para contribuir al Fondo de Apoyo a los Monjes Novicios ponte, por favor, en contacto con la secretaría del templo:
Comunidad Budista Soto Zen
Templo Zen Luz Serena
96.230.10.55
luzserena@luzserena.net
miércoles, 8 de julio de 2009
Arte, Sufismo y Zen
Rahmoun une sufismo y zen en muestra en iglesia católica desacralizada Murcia
sábado, 19 de abril de 2008
Entrevista a Willigis Jäger, teólogo, beneditctino y maestro zen

¿A qué monasterio benedictino pertenece usted?
-Vivo fuera del monasterio porque estoy exclaustrado. Benedicto XVI, cuando aún no era Papa, sino en su anterior puesto en la Congregación para la Doctrina de la Fe, bajo el nombre de Ratzinger, me prohibió hablar en público.
-¿Por qué?
-Pensó que yo ya no interpretaba correctamente el catolicismo.
-¿Se defendió usted?
-Le escribí una carta diciéndole que no iba a hacerle caso por motivo de conciencia y por motivos pastorales.
-¿Por qué un benedictino acude a la espiritualidad oriental?
-En la Iglesia católica no se enseñó la oración contemplativa y aún hoy día sigue habiendo dificultades con esa enseñanza.
-¿Conoció al jesuita Anthony de Mello, también amonestado por la Santa Sede?
-Parecido problema al mío.
-Le acusaron de panteísta.
-A mí me acusan de monista, pero lo que yo enseño no tiene nada que ver con ello.
-¿Es compatible la espiritualidad oriental con el credo católico?
-Existe una espiritualidad transconfesional y a ésa me dedico. Pero eso no significa que yo tenga que dejar la confesión católica.
-El teólogo Rahner decía que el siglo XXI, o es místico, o no será nada.
-Yo también creo eso, porque, o bien hacemos experiencias en el espacio transpersonal, o no vamos a poder sobrevivir como especie humana.
-¿Qué significa experiencia transpersonal?
-Nuestra personalidad es un logro de la evolución, pero al mismo tiempo significa una limitación. Nuestra conciencia tiene que ampliarse. Nos hemos desarrollado desde una conciencia prehomínida y de allí evolucionamos hacia una conciencia mágica, luego mítica, luego mental racional, pero no podemos quedarnos ahí.
-¿Qué es ese ahí?
-Provenimos de un paraíso en el que alguna vez nos sentimos en una unidad simbiótica con la naturaleza, y lo que llamamos pecado original no es otra cosa que el haber desarrollado la conciencia individual fuera de esa simbiosis. Pero, apenas salimos de ella y pudimos decir tú y yo, empezó a matar Caín a Abel. Desde entonces nuestra especie no ha hecho otra cosa que matarse mutuamente y eso se ha agravado muchísimo. Hemos llegado a un punto donde no sabemos cómo va a seguir esto. En el siglo pasado se mataron mutuamente cien millones de personas y ninguna moral surtió efecto.
-¿Por qué?
-Esas frases de «debes hacer», o «tienes que», no han hecho adelantar a nuestra especie humana para nada. Los grandes profesores y sacerdotes del mundo fueron un fracaso en este sentido. No estoy en contra de los profesores o de los sacerdotes, pero sus enseñanzas no han ayudado a los hombres.
-¿Alternativas?
-Tenemos en nuestro interior posibilidades para comprender la realidad de un modo que no puede abordarse con la razón. Nuestra conciencia personal supone un gran logro de la evolución, pero al mismo tiempo supone una limitación. Caer en la cuenta de esa limitación es esencial para nuestra especie.
-¿Cuál es esa limitación?
-Creemos que la conciencia del «yo» supone la única posibilidad de comprender. Pero eso es igual de tonto que cuando creíamos en el pasado que la Tierra era el centro del universo. Con esa concepción nos hemos orientado hacia un gran egocentrismo, que es la fuente de todos los males que conocemos en el mundo. El egocentrismo nos ha llevado al borde de la desaparición.
-¿Cómo superarlo?
-Para salir de esa limitación hay que entrar en el nivel de la unidad. Entonces vemos que somos uno con todo y que sólo existe uno. Una red de pescador consiste en muchas mallas y una malla sola no tiene sentido. Cada uno tiene sentido en la totalidad.
-Pero algunas religiones ya predican el amor al prójimo.
-Las religiones predican el amor y dicen «debes amar a tu prójimo igual que a ti mismo», pero no nos han ayudado las religiones para dar ni un paso hacia adelante. Decimos «mi religión», «mi confesión», …egoísmo, …y los que no estaban de acuerdo fueron quemados. Eso sigue igual en el presente: sunnitas y chiitas, judíos y musulmanes, fundamentalistas en la Iglesia católica. Todos dicen «yo, yo, yo…». Todos los problemas del mundo resultan de ese egocentrismo.
-¿Nada han contribuido las religiones?
-Sólo cambiaremos si entramos en un nivel nuevo de conciencia, en el espacio transpersonal. Superar las limitaciones del yo es algo que la mística de Oriente y de Occidente siempre han sabido hacer, pero se puede hacer en las religiones y también fuera de las religiones. La mayoría de las personas buscan fuera de sus religiones.
-Las religiones también han evolucionado.
-Las reformas en las religiones han sido como cambiar los muebles de un mismo piso. Lo hemos hecho muchas veces y no ha servido de nada. Lo que tenemos que hacer es subir un piso más arriba en la experiencia de lo religioso.
-¿Qué hay en ese piso?
-Un nuevo nivel de la conciencia. Se trata de ser más plenamente humano. Hay que preguntarse qué sentido tienen esos pocos decenios de mi vida en un universo de miles de millones de años. Ese sentido es que debo ser plenamente ser humano, y ahora lo voy a decir en la manera cristiana: Dios quiere ser persona en mí, tal como soy en este momento, con esta figura que tengo. Es el único motivo por el que existimos. Por eso bailo esa danza de la vida, pero no soy yo el que está bailando, sino que estoy bailado. Dios se baila a sí mismo en mí. El maestro Eckhart dice que Dios se saborea a sí mismo en las cosas. Ése es el motivo de mi existencia.
-¿Y lo transpersonal?
-Yo tengo una importancia sin igual. Por eso dice Eckhart que si no estuviera yo, Dios no sería. Por eso tengo un significado único con mi vida, con esos pocos decenios en medio del universo. Mi ser verdadero no es la conciencia del yo, sino algo que no nace y no muere. Lo que soy en lo más intimo es algo que seguirá cuando mi cuerpo físico haya muerto. Y no soy el único que está bailando, sino que bailan conmigo muchas personas, que tienen la misma importancia que yo. Cuando experimento esto, mis actuaciones serán diferentes.
-¿Cómo se hace uno místico?
-La mística es una forma de oración, un camino de oración. Existen diferentes formas de oración y la mística es uno de esos caminos. Y muchos cristianos llegan a una frontera con su oración verbal dirigida hacia un Dios personal y entonces entran en una nueva forma de oración, y esa oración es una nueva experiencia de lo que llamamos Dios.
-Esa oración, ¿es la contemplación?
-Eso es lo que la tradición llama oración contemplativa, y lo conocemos de Santa Teresa de Jesús, de San Juan de la Cruz, de Francisco de Osuna… Hay un camino donde se enseña esa religión mística. Todas las religiones conocen dos formas de oración, una esotérica y otra exotérica. Las religiones, como el budismo, cristianismo, judaísmo, hinduismo e islamismo, tiene sus sagradas escrituras, sus dogmas, ritos, liturgias y esa forma de religiosidad se reza de forma exotérica. «Exoteros», en griego, quiere decir «desde fuera», y el rezo verbal o meditar sobre un texto serían la oración exotérica. En esa forma lo que hago es activar mis potencias psíquicas, como intuiciones, pensamiento…
-¿Y la oración esotérica?
-Todas las religiones también tienen una forma esotérica de oración. El budismo ha desarrollado las formas del zen y del Vipassana; el hinduismo ha desarrollado las diferentes formas del yoga; en el islamismo conocemos el sufismo, y en el cristianismo tenemos la mística, que también es la contemplación. «Esoteros» significa «desde dentro» y en la forma de oración esotérica hago lo contrario: voy sosegando toda actividad mental, intento sosegar las potencias psíquicas, como memoria, voluntad y entendimiento, para que pueda irrumpir lo que está detrás de ello.
-¿Por qué se perdió en el catolicismo la contemplación?
-La Iglesia católica dice que esa forma de oración contemplativa es una oración privada y no le gusta. Quiere que todos tengan la misma práctica que la Iglesia ha fijado. Todas la religiones teístas, como el Cristianismo, el Islam y el Judaísmo, tienen problemas con lo que es la mística.
-¿Miedo a que la persona entre en contacto directo con Dios?
-La institución de la Iglesia teme perder el control.
Fuente: CETR. Centro de Estudio de las Tradiciones Religiosas
jueves, 17 de abril de 2008
Entrevista a nuestro compañero, el maestro Dokushô Villalba
Jesús Quintero (El loco de la colina) ha entrevistado a nuestro compañero y amigo, el maestro zen Dokushô Villalba, en su programa de televisión Ratones Coloraos que emite Canal Sur TV. Es una entrevista muy interesante, dura 17 minutos. Vale la pena pues está colmada de plena sabiduría, de esa que el mundo de hoy necesita.
Fuente: Comunidad Budista Soto Zen
Fuente: Comunidad Budista Soto Zen
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