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martes, 8 de diciembre de 2009

Un presidente de guerra



por Eduardo Ibarra Aguirre

De muy poco le sirvió el premio Nobel de la Paz 2009 a Barack Hussein Obama,para tomar la primera gran decisión a su cargo sobre un país ocupado militarmente por Estados Unidos, como es Afganistán desde el 7 de octubre de 2001, con la denominada, paradójicamente, Operación libertad duradera.


El abogado de Chicago optó, para decirlo en palabras del cineasta Michael Moore, por ser “un presidente de guerra”, al asumir como propio el escenario más militarista de los cuatro que le presentaron los hombres y mujeres de la Casa Blanca, el Pentágono y su Partido Demócrata, al ordenar el envío de 30 mil soldados más.

No se anduvo por las ramas el otrora senador por Illinois para encarar el año más difícil en Afganistán y costoso en soldados estadounidenses muertos --299 en lo que va de 2009, de un total de 924--, de caída vertiginosa del apoyo ciudadano a su gestión presidencial y sus políticas imperiales frente a Irak –con 4 mil 367 soldados fallecidos-- y la República Islámica, que pasó de 56 a 35 por ciento de respaldo, de acuerdo a la encuesta más reciente de Gallup.

La trascendente decisión de Barack Hussein no sólo pronunciará más la división de la opinión pública de un país que no supera los embates de la crisis económica y financiera –generada por la voracidad criminal de una plutocracia que las exportó al orbe-- y empobreció a las mayorías, al punto de que “niños estadunidenses están durmiendo en las calles (Moore dixit), sino que mina a su propia base social y electorado.

Por ejemplo, la agrupación política cibernética moveon org --clave en promover la elección de Obama--, llamó a cientos de miles de sus miembros a pronunciarse, vía electrónica, ante la Oficina Oval para criticar la decisión equivocada al “profundizar nuestro involucramiento en un pantano”.

La revisión superficial de la milenaria historia de Tierra de los afganos y mucho antes Ariana, arroja que se ganó a pulso el nombre de Cementerio de los imperios, en virtud de lo ocurrido allí a Genghis Khan y el imperio mongol, al imperio británico (1919), la Unión Soviética (1989) y el pantano (2009) que describen los aún partidarios del carismático presidente, atributo que no le sirvió a la hora de enfrentar a los gigantescos intereses del complejo militar- industrial, a los exportadores de la floreciente industria de la amapola afgana y a Los señores de la guerra.

Dos vicepresidentes del país son los generales tayikos Mohammed Qasim Fahim y Karim Khalili, quienes al igual que el asesor militar uzbeco Abdul Rashid Dostum, están acusados de asesinar a más de 2 mil combatientes islámicos por asfixia, después de la ocupación de esa martirizada nación centroasiática. Y del crimen no es ajeno Washington.
Los señores de la guerra disponen de una fuerza paramilitar responsabilizada de asesinatos, pillajes, secuestros de etnias rivales, en abierta violaciones de las leyes humanitarias internacionales en las regiones donde operan dirigidas por esos caudillos, como recuerda Manuel Navarro Escobedo.

Los planes militares adelantados por el comandante en jefe de las tropas de USA y la Organización del Tratado del Atlántico Norte, general Stanley McChrystal, contemplan la inclusión de los “leales grupos armados seguidores de los líderes que ostentan los poderes regionales”.

Esos Señores de la guerra se consideran protagonistas políticos en áreas con escasa o ninguna autoridad central de la que encabeza el presidente Hamid Karzai, producto de un escandaloso fraude electoral y quien en su afán de reelegirse buscó el apoyo de esos personajes vinculados a crímenes de guerra, corrupción y narcotráfico como denunció The New York Times.

Por el contrario, lo anterior para Obama es parte de “la noble lucha por la libertad” que ha marcado la historia de Estados Unidos.

Fuente: www.forumenlinea.com

martes, 23 de diciembre de 2008

La ONU denuncia los abusos contra los menores en Afganistán

Un informe de Ban acusa a todas las partes de vulnerar los derechos del niño

POR MIGUEL GONZÁLEZ

Los niños son el sector más vulnerable de la sociedad. Por eso, no sorprende que en un país sumido en el caos, como Afganistán, sean las víctimas más indefensas. Lo que resulta inquietante es que sus derechos no sólo los vulneren los talibanes y otros grupos insurgentes, sino también el Gobierno de Kabul y el Nuevo Ejército Afgano, cuya formación corre a cargo de instructores occidentales. E incluso, en algunos casos, las propias tropas de EE UU y la OTAN.
Así lo recoge el primer informe del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, sobre los derechos de la infancia en Afganistán, fechado en noviembre pasado, que denuncia "graves violaciones perpetradas contra los niños". Aunque el panorama es sobrecogedor, el propio documento admite que, dadas las dificultades para obtener información, la realidad puede ser aún peor.

En sus recomendaciones, el informe pide al Gobierno afgano y a las fuerzas internacionales -de las que forman parte 778 soldados españoles, integrados en la misión de la OTAN- que incluyan en sus normas de conducta "medidas especiales para la protección de los niños" y que garanticen la aplicación de los derechos del menor a los detenidos de menos de 18 años.
Éstos son los principales puntos del informe, que fue elaborado a partir de la visita a Afganistán de una representante de Ban Ki-moon y un responsable de Unicef el verano pasado:
- Reclutamiento forzoso. Aunque en Afganistán la edad mínima para ser militar o policía es de 18 años, "hay sospechas de que hay niños en las filas de la policía nacional auxiliar", por la falta de comprobación de la edad de los aspirantes. El informe alega que no ha podido confirmarse que se envíe a menores a operaciones de combate. Pero constata que siete adolescentes trabajaban en el cuartel general de la policía en una provincia del norte y otros dos en el sur. La recluta forzosa de menores es practicada por varios de los casi 2.000 grupos armados, algunos aliados del Gobierno de Kabul. "El reclutamiento de niños o la mera amenaza", agrega, "fue una de las causas del desplazamiento de 10 familias en la provincia de Baghdis", bajo responsabilidad española.

- Niños suicidas. La misión de la ONU ha documentado casos de niños utilizados por los talibanes para cometer atentados suicidas. "A la mayoría, de entre 15 y 16 años, se les engañaba, se les prometía dinero o se les forzaba", dice el documento. El 16 de mayo, un niño de 12 años se acercó con los brazos extendidos a un control de la policía en Kandahar. Se cree que su chaleco explosivo fue activado por control remoto.

- Detención de menores. Un menor, que había ingresado en la policía, fue capturado por los talibanes. Cuando éstos lo dejaron libre, fue encarcelado bajo la acusación de cooperar con el enemigo. Es sólo uno de los 28 casos conocidos de octubre de 2007 a julio de 2008. En contra de lo que dispone el código afgano del menor, se les acusó de delitos contra la seguridad nacional. El más joven sólo tenía 12 años. El informe dice que hay "casos de tratos crueles infligidos a menores" en la Dirección General de Seguridad de Kabul.

Tampoco las fuerzas internacionales se libran. EE UU ha reconocido que tiene a 10 menores retenidos en la base de Bagram, donde no se permite acceder a las organizaciones de derechos humanos ni a la ONU, y otros ocho fueron trasladados a Guantánamo a partir de 2002. EE UU alega que "no tenía una política concreta respecto de los menores arrestados". Un muchacho de 17 años pasó un mes incomunicado en un Equipo de Reconstrucción Provincial (PRT), cuya nacionalidad no se identifica.

- Atentados y bombardeos. Muchos de los 1.772 civiles muertos de agosto de 2007 a julio de 2008 son niños. En noviembre del año pasado, 52 escolares y cinco maestros murieron en el tiroteo que siguió a un ataque talibán. El 6 de julio último, 30 de los 47 muertos en el bombardeo por la OTAN de una boda eran niños. Los talibanes, que impedían la escolarización de las niñas cuando estaban en el poder, han convertido las escuelas en objetivo prioritario de su guerra contra el Gobierno. En sólo 12 meses, 230 han sido incendiadas. La expansión de su poder en el sur de Afganistán está impidiendo la escolarización de 300.000 niños, según ha reconocido el Gobierno afgano.

- Abusos sexuales. "Se han recibido noticias fiables sobre el abuso y explotación sexual de menores, sobre todo varones, por miembros de las Fuerzas Armadas y los grupos irregulares", dice el informe, que relata el caso de dos policías detenidos por abusar de un niño de 15 años, que salieron libres tras pagar un soborno. Recuerda además la costumbre, conocida como bacha baazi o juego con chicos, que consiste en mantener secuestrados a muchachos para el divertimento sexual de los señores de la guerra, los jefes de los clanes armados.

Publicado en El País, el 23/12/2008