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jueves, 4 de noviembre de 2010

España no tiene buena prensa



¿Qué será de la libertad si "el mundo" y "el país" están en manos de la derecha?


por Víctor J. Sanz


España es un pequeño país del sur de Europa que no tiene buena prensa. Es un país cuya economía resulta fácil de manipular desde los mercados financieros, y la prensa no lo denuncia, antes al contrario, aviva la llama de la manipulación. España es un país cuya población resulta fácil de engañar, y la prensa no lo denuncia, antes al contrario, aviva la llama del engaño. Definitivamente España no tiene buena prensa en el extranjero.

Pero dentro de nuestras fronteras tampoco tenemos buena prensa, eso no es ningún secreto para quienes hayan tenido la mala experiencia de haber leído, escuchado o visto alguna vez a medios como La Razón, ABC, La Gaceta, Intereconomía, Libertad Digital, El Mundo, Cope, VeoTV…

La derecha intenta por todos estos medios desacreditar al país, al menos mientras haya un gobierno un poco más a la izquierda de su ideario.

Si alguien todavía tenía la esperanza puesta en medios menos sospechosos de sucumbir a la tentación de la manipulación, como puedan ser El País o RTVE, que nadie se llame a engaño. El País, por medio de una sencilla operación de marketing financiero que afecta al grupo PRISA al que pertenece el diario, ha sido adquirido por el Banco de Santander, tal y como indica Pascual Serrano en su indispensable artículo “La información circular”. Esta noticia deja al diario El País a un paso de convertirse en un medio más de agresión en manos de la derecha. En cuanto a la forma en que RTVE pierde cada día lo poco que le quedaba de su supuesta y cacareada imparcialidad, recomiendo vivamente la atenta lectura de la “Carta abierta” que José Hernández desde su blog le envía a Juan Ramón Lucas, director del programa “En días como hoy” de RNE. La tendenciosidad del medio y sus profesionales queda al descubierto.

Quizás algún sagaz observador haya reparado en que no he mencionado a la cadena televisiva Cuatro/CNN. No es casualidad. En mi opinión es una cadena que debe permanecer en una cuarentena indefinida, aislada de toda credibilidad, mientras sigan teniendo cabida en su parrilla espacios donde el “comando Sistiaga”, liderado por el elemento agitador Jon Sistiaga; perpetre impune y desvergonzadamente atentados contra la razón, la inteligencia y la decencia; como el que llevó a cabo a cara descubierta contra Venezuela y que CubaInformación destripó para mayor vergüenza de la profesión periodística.

Como muestra de la mala prensa que tiene España, un botón, en la página del elemento Sistiaga, hay una encuesta que pregunta al lector/sufridor, sobre quién cree que es el presidente legítimo de Honduras, y va ganando el golpista Micheletti respaldado por los Estados Unidos, con un asombroso 56%. No digo más del nivel de la prensa española si este es el nivel de la clientela.

De la prensa salmón, la prensa económica, solo diré que de económica no tiene nada, pues es la prensa que más caro le sale a este país, haciéndose eco diariamente de las órdenes de manipulación y tergiversación que llegan desde el Imperio al otro lado del Atlántico.

Puede que solo sea una impresión mía, pero creo que me asiste la razón si digo que España no tiene buena prensa en el mundo, ni en el país. La prensa española es el abc del descrédito periodístico.

Enlace al original: http://impresionesmias.com/2010/11/03/espana-no-tiene-buena-prensa/

viernes, 8 de octubre de 2010

Cómo la prensa en EEUU lava el cerebro a la opinión pública



La hiper-realidad de una prensa corporativa en plena decadencia
Cómo la prensa en EEUU lava el cerebro a la opinión pública
por Andrew Hobbs *
La desinformación y la propaganda del mejor estilo que pudo haber imaginado Goebbels existe hoy en día en los Estados Unidos y es utilizada masivamente por los grandes conglomerados de la prensa comercial corporativa que dominan y controlan la mayor parte de la información en este país que, —paradoja de los tiempos— es considerado aun hoy como un modelo de libertad de expresión y de democracia. Nuestros colegas investigadores de la Universidad de Sonoma (California) analizan el fenómeno de la hiper-realidad.









La TV estadounidense Fox News Channel y su presentador estrella Glen Beck, «campeones» de la desinformación y la propaganda.________________________________________
«Una comunicación indecente (es decir, desprovista de valor intelectual, de decencia, de cultura) y manipulada (es decir, engañosa, bajo las múltiples formas que pueden inducir al error a aquellos que la reciben) priva a la población de medios intelectuales para defenderse. Un país no se puede considerar una democracia si una gran mayoría de su población está sometida a una comunicación manipulada y a una información fundamentalmente falsa».
Giulietto Chiesa, periodista italiano.


La hiper-realidad es simplemente la incapacidad de distinguir entre lo que es real y lo que no lo es. La prensa corporativa, dígase Fox News (cadena de TV en los Estados Unidos) en particular, publica noticias que promueven una hiper-realidad acerca de temas y problemas de la actualidad internacional. Los telespectadores de estas cadenas corporativas -particularmente aquellas personas cuyos puntos de vista están impregnados únicamente de informaciones de este medio- se encuentran sumidos en un estado de delirio exacerbado de la ignorancia.
Los medios corporativos no han actuado como un poder unido, protector o como el llamado «cuarto poder» por décadas, como lo demuestran los más recientes ejemplos; dígase la guerra de Irak, la tortura y el impacto del huracán Katrina. Las noticias de los medios corporativos se adaptan más bien a un contexto post-modernista de la hiper-realidad.
Las noticias que emanan de las redes estadounidenses se basan en historias de hechos cotidianos banales preparadas en un contexto socio-emocional que compara al mal con el patriotismo y el fervor cristiano.
Hay múltiples ejemplos de esto, pero veamos sólo dos de ellos.
La tendencia a la hiper-realidad es tan inherente a los medios modernos hoy en día, que basta que los consumidores de información prendan su televisión para que estén expuestos a su estrategia. Veamos dos notorias y controvertidas figuras actuales para explicar lo que queremos decir con el término hiper-realidad del desconocimiento.
El presidente venezolano Hugo Chávez y el animador de la radio de derecha Rush Limbaugh [1] son ejemplos únicos, en primera instancia por sus puntos de vista opuestos, tal como se percibe y por sus visibles similitudes.
Los dos deberían tener un débil impacto en los Estados Unidos, en todo caso en lo que respecta a la política interior de este país [los EEUU], ya que uno hace parte de la industria del divertimento y el otro es dirigente de un país extranjero. Pero los dos son personalidades de los medios, también:
Limbaugh dice tener una audiencia de unos 20 millones de oyentes a la semana [2], mientras que Chávez conduce un programa de TV cada domingo (Aló Presidente), desde el cual le habla a millones de venezolanos. Además, ambos desarrollan un furibundo despliegue ideológico para alcanzar sus objetivos, que a primera vista parecen diametralmente opuestos.
Desafortunadamente, los dos han conseguido una relevancia inapropiada, irónicamente al menos parcialmente emanada de la gran atención que les han prestado sus medios de prensa adversarios -lo que brinda una oportunidad más, la de analizar y hacerse la siguiente pregunta:
¿quién está parcializado con quién y cuáles serían las consecuencias de índole pública de tal atención, tanto negativa como positiva?

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La «maldad» de Hugo Chávez

(según la propaganda de Rush Limbaugh)
Los grandes empresarios serían tontos al ignorar la amenaza que se cierne sobre sus sistemas o patrones de negocios en Venezuela, cuando la creciente influencia de Chávez pareciera alcanzar economías mucho más poderosas, como la de los Estados Unidos. De ganar puntos de apoyo en otros lugares la revolución venezolana, sería difícil entonces cuestionar esos mismos modelos económicos aquí en los EE.UU.
Si un país con los recursos de Venezuela puede ofrecer programas y servicios de determinada calidad, ¿por qué no pueden hacerlo los Estados Unidos con sus enormes recursos y así lograr replicar el éxito aquí?
Como los avances sociales de Chávez en beneficio del pueblo de Venezuela son tan drásticamente contrarios a aquellos que se les reconoce a los capitanes de la industria estadounidense, cualquier acción de Chávez es sistemáticamente vilipendiada por los medios corporativos.
La cadena Fox News ha sido el epicentro de los ataques contra Chávez.
Fox News es uno de los más grandes medios de prensa en los EE.UU. Fox se dedica a promover figuras como Glen Beck [3], que una vez llamó a Cindy Sheehan [4] «una putilla trágica» y consideró el asesinato de Michael Moore [5] en su programa.
Los espacios de Fox News diseñados para atacar a Chávez son iguales y sistemáticos hasta llegar al punto de la redundancia. Al examinar los libretos de Fox News sobre Chávez, encontramos el uso continuado de términos descriptivos que son emocionalmente negativos, como autoritario, el hombre fuerte, socialista, cruel, siniestro, radical, militante y dictador.
Durante la pasada década, Chávez ha sido elegido repetida y democráticamente por la inmensa mayoría del pueblo de Venezuela. Sin embargo, el tratamiento de los medios corporativos de EE.UU. sobre Chávez siempre sigue siendo la invariable y predecible oposición negativa artillada con calumnias emocionales.
Cuando Chávez hizo uso de las leyes para obtención de licencias para cerrar RCTV en Caracas, posiblemente debido a que los directivos de RCTV estaban bien involucrados en la conspiración para derrocarlo durante el golpe de estado del 2002, Fox cubrió el incidente como si la censura hubiera sido su móvil, lanzando titulares tales como: «Se tornan feas las protestas en Venezuela» [6].
Los primeros reportes de la cobertura de Fox News hablaban constantemente de balas de caucho y de gas lacrimógeno, pero según pasaban los días, Fox continuaba con sus no corroborados estimados del número de manifestantes y el creciente autoritarismo. Esta es la estructura esencial de casi cualquier noticia sobre Chávez que podemos encontrar en los medios corporativos.
Desafortunadamente, la cobertura de Fox News nunca examina, en realidad, el origen de la manifestación -como quiénes son los que participan y si eran los mismos que se habían opuesto tan violentamente a Chávez unos años antes.
Una encuesta realizada en Venezuela después del cierre de RCTVdescubrió la existencia de una amplia ambivalencia sobre el cierre de la emisora, en la que un 70 por ciento de los encuestados se oponía al cierre de la estación; sin embargo, la mayoría dijo que ello se debía a que sus novelas favoritas y otros programas parecidos desaparecerían. [7].
Fox News y Glen Beck parecen ser categóricos en su intención de vincular el gobierno de Obama con el socialismo. Chávez les proporciona el hombre mediante el cual ellos pueden atacar las tendencias progresistas, «socialistas» y también al Presidente Obama. En febrero de 2009, en un espacio televisivo titulado « ¿Votaría usted por Hugo Chávez?» [8], Beck afirmó que la nación (EE.UU.) iba «en dirección al socialismo», debido a nuestras medidas de «nacionalización de bancos» y entonces propuso que, con el financiamiento de tan solo un banco más, los Estados Unidos podrían estar ya listos para dar la presidencia a Chávez. Para Fox News, Chávez se ha convertido en un mal simbólico de desconocimiento emocional que se puede utilizar para socavar la presidencia de Obama.
Fox News no habla de similares acciones dirigidas a financiar bancos, que fueron apoyadas por la anterior administración de George W. Bush, como las llevadas a cabo en los casos de Bear Stearns y AIG. En contraste, Fox News utiliza las calumnias utilizadas contra Chávez y sin la menor lógica para conseguir el mismo impacto emocional.
Encabezado por el Presidente Hugo Chávez, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) reunió más de un millón y medio de votos en las elecciones del 23 de noviembre de 2008. Antes de la elección de Hugo Chávez como presidente en 1998, el acceso a la educación en Venezuela estaba principalmente en las manos de los ricos. Hoy, más de 1, 800 000 venezolanos asisten a la universidad, tres veces más que la cifra existente hace una década.
Para las dos terceras partes de venezolanos de bajos ingresos, Hugo Chávez significa atención a la salud, empleo, alimentos y seguridad en los barrios, donde en muchos casos la pobreza absoluta era lo que prevalecía diez años atrás. En Venezuela, donde existe una tasa de desempleo inferior a la de los EE.UU., compartir equitativamente las riquezas es algo que toma un significado real. A pesar del 50 por ciento de incremento en los precios de los alimentos el pasado año, los llamados MERCAL (Mercados de alimentos) ofrecen aceite, harina de maíz, carnes y leche en polvo a precios subsidiados por el gobierno, entre un 30 y un 50 por ciento por debajo de los precios del mercado.
Además, en la actualidad existen 3, 500 bancos comunales locales que, con un presupuesto de mil millones seiscientos mil dólares ofrece prestamos micro-financieros para mejorar las viviendas en los barrios, crear pequeños negocios y para emergencias personales.
En Venezuela, los medios corporativos son aun propiedad de las élites. Las cinco cadenas de Televisión más grandes y nueve de los diez principales periódicos continúan tratando de socavar a Chávez y a la revolución socialista.
A pesar de los medios corporativos y del permanente apoyo financiero que emana de los contribuyentes estadounidenses a las instituciones anti-chavistas a través de USAID y del National Endowment for Democracy (20 millones de dólares anuales), dos tercios de la población venezolana continúan apoyando al Presidente Hugo Chávez y al Partido Socialista Unificado de Venezuela.
La obsesión de Fox News con Chávez no tiene límites: han publicado trabajos sobre su ex-esposa y su difícil divorcio y sobre litigios por la custodia de su hijo, y sobre grabaciones de Chávez para un álbum de artistas «comprometidos con la Revolución Bolivariana». El saludo de Barack Obama a Chávez en la reunión de la Organización de Estados Americanos y sus posibles consecuencias diplomáticas sirvieron de materia prima a Fox News para los comentarios no sólo de Karl Rove [9], sino también deJohn Bolton, ex-embajador de los Estados Unidos ante la ONU y también de Beck [10].
Existe también una fuente de abundantes artículos negativos sobre Chávez en los cables de la agencia de noticia AP (Associated Press, agencia de prensa de EEUU). Los contenidos de esos cables están con frecuencia muy a tono con la afirmación que hace Fox News de que Venezuela es un petro-feudo socialista.
Chávez pone en funcionamiento numerosos cambios y medidas políticas, como cualquier líder elegido democráticamente, muchas veces deber poner mano dura en cierta medida. Pero desafortunadamente, en los EE.UU. sólo se publica la mitad de la historia. El mejor ejemplo de reportaje parcial es la cobertura de la no renovación de la licencia de transmisiones a RCTV en el 2006, al recurrir a la Ley de Responsabilidad Social de la Radio y la Televisión.
Esta cobertura fue de una naturaleza totalmente miope [11]. Si los productores y ejecutivos de un medio estadounidense conspiraran contra el gobierno de EE.UU., de seguro habrían sido tratados con medidas mucho más duras que aplicadas a RCTV, a la que se le autorizó a transmitir el resto del tiempo que aún le permitía la licencia.
Otro ejemplo es el de las Reformas Constitucionales de 2007, cuando los medios corporativos de EE.UU. comenzaron a afirmar que Chávez había modificado la constitución, lo que podría convertirlo en «presidente de por vida». Una vez más, este es otro caso de manipulación de la realidad.
Los cambios solo incluían una reforma, que podría permitir un posible tercer mandato a Chávez. En Alemania, el Reino Unido y Australia no hay límite de mandato; sin embargo, ninguna de estas son llamadas «dictaduras» en los medios estadounidenses. La reforma de 2007 fue irónicamente revocada, pero un nuevo proyecto de ley, que elimina todos los límites al mandato, fue aprobado en febrero de 2009.
Los medios corporativos de EE.UU. no parecen poner muchos obstáculos a Chávez y su agenda democrática que ha ganado las elecciones desde 1998. Es más, lo que Chávez hace en Venezuela tiene poco impacto en las políticas y coyunturas de los EE.UU. Sin embargo, los actuales esfuerzos por desacreditarlo permiten la perpetuación de una hiper-realidad emocional con profundas raíces en la conciencia del público estadounidense. Siempre estará presente el Chávez hiper-real para ser comparado con otros asuntos de actualidad.
Los medios corporativos en EE.UU. ignoran a muchos dictadores contemporáneos. El Rey Abdullah, de Arabia Saudita, quien se sienta en el trono de una Dictadura Autocrática bajo la cual la mujer no tiene esencialmente derechos, mantiene un lugar perenne en la lista del «Desfile de los peores dictadores del mundo» [12], tal como el presidente Hu Jintao, de China.
Si se hace una búsqueda en el sitio web de Fox News sobre estos líderes, se encontrará un total de 806 y 888 resultados respectivamente en la base de datos. Si se hace la misma búsqueda sobre Chávez: el líder democráticamente electo en un país con sólo tres millones de habitantes más que Arabia Saudita, y sólo una fracción de la población china, se hallarán 2,743 páginas.
Arabia Saudita, hogar de Osama Bin Laden y de 15 de los supuestos 19 secuestradores de aviones del 11 de Septiembre, se describe como un país aliado de los Estados Unidos.
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Rush Limbaugh, otro seudo-periodista fanático estadounidense, estrella presentador de la televisión y otros programas radiales. Rush Limbaugh es un verdadero fenómeno de la desinformación en los EEUU avalado y apoyado por las grandes corporaciones de prensa. Su caso constituye un ejemplo de estudio de lo que resulta la hiper-realidad, dominando y atrayendo a una multitud de telespectadores.
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La Gloria de Rush Limbaugh

Rush Limbaugh se ha visto en una posición de tanta influencia que nadie excepto él mismo jamás lo habría creído. Ungido «jefe» tanto por los medios como por los legisladores de derecha, que se disculpan cuando contradicen su ideología, Limbaugh ha tomado su continuada popularidad como mandato y sigue empujando la cuña de su agenda. Limbaugh ha perfeccionado su ataque desde las elecciones de 2008 como se observó en sus palabras durante una entrevista realizada el 4 de junio de 2009 a Sean Hannity [13] deFox News.
Para Hannity, Rush Limbaugh es algo así como una autoridad moral y constitucional, lo que le permite conducirse de una forma casi pastoral, dando sermones dogmáticos sobre Americanismo (costumbres estadounidenses).
Rush Limbaugh mantiene la posición de que los esfuerzos de Barack Obama para restaurar la dañada economía del país son equivalentes al socialismo y al fascismo. En sus bromas, Rush Limbaugh dice: «Fidel Castro y Yo (Hugo Chávez) si no somos cuidadosos terminaremos a la derecha de Obama», en referencia a la transformación de General Motors en «Government Motors» (aunque el contexto no guarda relación). Y Rush Limbaugh continúa diciendo:
«pueden llevar una estadística de quién nacionaliza más, Obama o Chávez…probablemente estén parejos».
Rush Limbaugh se encontraba en medio de los fuertes intercambios entre el liderazgo demócrata y el republicano en la primavera de 2009. El jefe del equipo de la Casa Blanca Rahm Emanuel [14] afirmó que el conductor del programa radial era «la voz y la fuerza y la energía intelectual que impulsaba al Partido Republicano». Michael Steele, Presidente del Comité Nacional Republicano dijo que llamó a Rush Limbaugh para decirle que no pretendía ofenderlo cuando se refirió al popular y conservador conductor de la radio como un «animador» cuyo programa puede ser «incendiario». «No tenía la intención de atacar a Rush—le tengo enorme respeto», dijo Steele. «Quizá no me expresé bien…de mi parte no hubo intención de minimizar su voz ni su autoridad».
Crooner Pat Boone [15] se deshizo en elogios en un artículo: «Rush Limbaugh es un patriota. Un patriota simple y llanamente. Lo veo en la selecta compañía de otros patriotas como Paul Revere,Thomas Paine y Ben Franklin. Menos mal que no le han pedido que haga una proclama de muerte como Nathan Hale:
«Lamento tener solo una vida que dar a mi país», «pero creo que lo haría si llegara el momento».
Phyllis Schlafly [16], activista conservador, mantiene que Rush Limbaugh es un modelo de ciudadano. «Un secreto sobre el éxito de Rush Limbaugh es que él no siente miedo de aplacar los grupos de presión organizados que atemorizan a tantos otros con sus discursos de contenido político-moral. Se los lleva a todos: los feministas radicales, los ambientalistas chiflados, los llamados grupos de fronteras abiertas, e incluso las desviaciones del conservadurismo del Presidente George W. Bush.
Rush Limbaugh es un hombre de valores cristianos -aunque la congregación a la que pertenece sigue siendo una incógnita- y cree que los Estados Unidos son una nación fundada en los principios cristianos. Nacido en 1951 de una familia ilustre de Missouri, el joven Rush Limbaugh fue un Boy Scout aunque nunca recibió ningún mérito. Quizá para contentar a sus padres, Rush Limbaugh se inscribió para cursar dos semestres y una estadía de verano en la Universidad Estadual del Sur de Missouri; su madre le contaba al biógrafo Paul Colford que él «lo había reprobado todo» [17], que no podía siquiera aprobar una clase de baile moderno de salón.
En la década de 1970, su carrera se limitó inicialmente a ser DJ en una emisora de música, pasando de una a otra antes de hacer su primer trabajo como director de promociones para el Kansas City Royals en 1979. Regresó a la radio en 1984 y no fue hasta que el gobierno de Reagan revocó la doctrina de la imparcialidad que Rush Limbaugh pudo dar su primer gran paso. Pero ¿cómo y cuándo fue que consiguió la fluidez que afirma tener, y cómo se manifiesta? Consideremos el comentario de Rush Limbaugh del 14 de mayo de 2008 en su programa de radio sobre la «Gran Depresión» y su elección de adversarios a difamar [18]. Aparece entonces el testaferro, una táctica favorita de Rush.
Busca en Google algunos términos en un intento por revelar datos ya conocidos que explican la «Gran Depresión». Su búsqueda tiene como resultado, de manera previsible, un estudio titulado «Las principales causas de la Gran Depresión», publicado en 1996. Como un profesor indignado, Rush Limbaugh va desarticulando el trabajo y más que criticarlo lo ridiculiza concluyendo que debe ser revisado, pues puede se un plagio de los trabajos de Karl Marx. Continúa diciendo que el autor, Paul Gusmorino, está «completamente equivocado» después de añadir: «menos mal que yo no terminé en la universidad con la cabeza contaminada y el cerebro lavado por ese grupo de profesores marxistas».
Desafortunadamente para Rush Limbaugh, Gusmorino autor del trabajo tampoco termino la universidad. Gusmorino, que actualmente es un administrador de programas para Microsoft, estaba en la escuela segundaria cuando escribió el trabajo en 1996 -ni siquiera era profesor de economía política del Marxismo.
En los medios corporativos, Rush Limbaugh es una caricatura del patriotismo y los valores cristianos. El hecho de que carezca de conocimiento socio-político fundamentado no es un problema en el sistema de hiper-realidad de los medios corporativos. Solo el hecho de ser objeto de discusión abierta por parte de ambos partidos políticos abre la vía a la parodia basada en emociones y pone en marcha un verdadero delirio cuyo soporte es la ignorancia.

¿Y cómo va el marcador?

Michael Savage se encontró con que le estaba prohibido entrar a territorio del Reino Unido [19] por haber usado un tono que «supuestamente promovía el extremismo o el odio», citando una afirmación suya de que «el Corán…es un libro de odio».
Sin embargo, en los Estados Unidos los comentarios que promueven el odio o la calumnia no tienen que preocuparse por ese tipo de problemas.
Los EE.UU. como sociedad han visto un incuestionable aumento del extremismo interno desde el cambio de gobierno. Individuos relacionados con grupos de derecha o seguidores de causas reaccionarias que se inclinan a la derecha, y que están en contra del control de armas y del aborto, han emergido ahora con un patrón de exacerbado delirio basado en el odio.
La noche en que Obama tomó posesión de su cargo, Keith Luke, «autoproclamado miembro de la supremacía blanca» fue arrestado después de un aparente delito múltiple de violación y homicidio, que tuvo como resultado dos muertos y una persona severamente herida y violada; todas sus víctimas eran de piel negra y él había planeado terminar su parranda con una masacre en una sinagoga local.
Tres policías de Pittsburgh pagaron con sus vidas por el temor paranoico de Richard Poplawski de que la administración de Obama iba a incautar sus armas.
El doctor George Tiller, sobreviviente de múltiples atentados contra su vida, fue baleado en su propia iglesia mientras servía de acomodador en la misa del domingo 31 de mayo de 2009.
Diez días más tarde, James von Brunn, un miembro de la supremacía blanca, de 88 años, mató a un guardia de seguridad e hirió a otros al abrir fuego en el Museo del Holocausto en Washington DC. Estas son pruebas que reflejan una tendencia alarmante. Ya algunos cuestionan el papel que los medios pueden estar desempeñando [20]. Quizás sea injusto culpar a los medios corporativos de prensa de toda esta violencia cometida por reaccionarios de derecha, pero no cabe duda que la desinformación creciente de los medios de comunicación juega un rol primordial en esta sentido.
Sin un contexto de conocimiento fundamentado, Glenn Beck 21 es capaz de decir en el noticiero nacional de Fox News que el tiroteo que ocurrió en el Museo del Holocausto fue apoyado abiertamente por los defensores de la verdad sobre el 11 de septiembre. Beck afirmó [21] que los tales defensores ven a James von Brunn como un «héroe».
La declaración de Beck carece de fundamento y representa un golpe de hiper-realidad emocional contra un grupo que ya ha sido difamado y que los medios corporativos lo han clasificado bajo la etiqueta de la conspiración. Beck continuó su diatriba equiparando la verdad del 11 de septiembre con la supremacía blanca y con Al Qaeda, al afirmar que todos ellos querían «destruir al país»
Nuestra decadencia cultural continuará mientras el movimiento que la incita siga ahí presente. El consumidor mismo decidirá en su momento que estos mensajes carecen de significado. La actual perdida de la confianza en los medios corporativos ya hace muy evidente el cambio de pensamiento. Eso se hace sentir cuando los noticieros -así como los medios dedicados al entretenimiento siguen el mismo paradigma que cualquier medio altamente cíclico y repetitivo por naturaleza: pierde atracción y fracasa en su intento de comunicar.
Mientras tanto, muchos estadounidenses siguen muy inmersos en un estado de excitado delirio de desconocimiento. Revertir esta tendencia es parte vital de la construcción de la democracia en los medios. Solamente un medio noticioso independiente y activo basado en la información debidamente investigada, verificada y racional puede remediar nuestra crisis de hiper-realidad.


 Andrew Hobbs 
Dr. Andrew Hobbs. Académico en Filosofía en la Sonoma Estate University (SSU) de California; asociado en los estudios periodísticos del Proyecto Censurado; así como supervisor en la asistencia de los estudiantes investigadores.
Los artículos de esta autora o autor 



Fuente: Project Censored / Red Voltaire.
Estudiantes invstigadores en este capítulo: Ian Marlowe y Kevin González de la SSU.


[1] Rush Limbaugh III (1951). Locutor de radio y comentarista político conservador estadounidense.
[2] The Washington Post, “Limbaugh’s Audience Size? It’s Largely Up in the Air”, Marzo 7, 2009.
[3] Glenn Beck (1964). Polemista estadounidense, animador radial y comentador en la cadena TV Fox News, se define el mismo como un conservador.
[4] Cindy Sheehan. Madre de familia norteamericana, perdió un hijo en Irak que fue enviado como soldado, desde entonces cuestiona la legitimidad de esta invasión y se ha convertido en uno de los símbolos del movimiento pacifista en los EE.UU.
[5] Michael Moore. Cineasta y documentalista estadounidense, famoso por sus críticas al sistema y al poder en su país. Amenaza citada en: The Glenn Beck Program, August 15, 2005 y May 17, 2005, respectivamente.
[6] From the web: http://www.foxnews.com/story/0,2933...
[7] Reuters, “Venezuela replaces opposition TV with state network”, May 28, 2007.
[8] From the web: http://www.foxnews.com/story/0,2933...
[9] Karl Rove. Principal Consejero y estratega político de George W. Bush.
[10] Fox News Contributors, “By Greeting Hugo Chavez, Is President Obama slighting US allies?”, April 21, 2009.
[11] FAIR, “Coup Co-Conspirators as Free-Speech Martyrs”, May 25, 2007.
[12] From the web: http://www.parade.com/dictators/2009/
[13] Sean Hannity (1961). Locutor de radio estadounidense y se le considera como un líder político. Es anfitrión del programa radial, The Sean Hannity Show y del programa semanal del canal Fox New Channel, llamado, Hannity‘s América, es autor de dos libros que figuran en la lista de superventas del New York Times. Ver: Fox News, “Rush Limbaugh on Hannity”, June 4, 2009.
[14] Rahm Emanuel. Hombre político estadounidense. Desde enero de 2009 es el jefe de gabinete de Barack Obama. Declaración citada en : “Steele to Rush: I’m Sorry”,March 2, 2009.
[15] Charles Eugene Boone (1934). Conocido como Crooner Pat Boone, es un cantante estadounidense y actor de tendencia política conservadora, miembro de la derecha cristiana y activista predicador. Ver: World Net Daily: Pat Boone,http://www.worldnetdaily.com/index.....
[16] World Net Daily: Phyllis Schlafly,http://www.wnd.com/index.php?fa=PAG... . August 1, 2008.
[17] Paul D. Colford. The Rush Limbaugh story: talent on loan from God: an unauthorized biography. St. Martin’s Press, 1993.
[18] From the web: www.rushlimbaugh.com/home/da...content/01125111.guest.html
[19] From the web: http://www.cbc.ca/world/story/2009/...
[20] Errol Louis, New York Daily News “Connect the dots of hatred...”. June 14, 2009.
[21] Glenn Beck, Fox, http://www.youtube.com/watch?v=lUTA.... June 10, 2009.

lunes, 1 de febrero de 2010

Filias y fobias políticas de los medios de comunicación en Bolivia: el caso de PRISA


por Tania Martínez Portugal


La reciente salida de Bolivia de la transnacional española PRISA responde a las dificultades financieras que atraviesa el grupo empresarial, [1] pero también a la pérdida del favor gubernamental del que gozaba en el país hasta la llegada de Evo Morales a la presidencia. Según denunciaba el periodista Ricardo Bajo H. en su artículo “¿Se va PRISA de Bolivia?”, el grupo deseaba irse del país desde 2005, debido a que tanto económicamente como políticamente su permanencia era “deficitaria”. ¿Cuáles eran entonces las ventajas políticas de las que gozaba hasta entonces PRISA en el país? ¿Quiénes fueron sus aliados políticos?, ¿a cambio de qué? Para dar respuesta a estos interrogantes es necesario realizar un esbozo previo que nos introduzca a la realidad de los medios de comunicación en Bolivia, un entramado de agrupaciones político-mediáticas propiedad de las familias de la oligarquía tradicional. Con tentáculos en diferentes rubros y detentoras de cargos políticos durante los diferentes regímenes conservadores y dictatoriales, las élites tradicionales bolivianas han colaborado históricamente con el capital extranjero con el único fin de enriquecerse y asegurar su permanencia en el poder.
 
Los agrupamientos político-mediáticos en Bolivia
 
Bolivia, uno de los países más pobres de toda América Latina, aúna en sí mismo todos los males de los que ha adolecido la región: exclusión, desigualdad, racismo, abuso de poder por parte de las élites reaccionarias, corrupción, persecución política, expolio de sus recursos por parte de multinacionales extranjeras, vulneración de derechos humanos y sociales y, además, la distorsión de la realidad social y política por parte de los medios de comunicación. No en vano, Bolivia ocupa el segundo puesto de corrupción en “medios de comunicación” en Latinoamérica, según un estudio realizado el pasado año por la organización Transparencia Internacional (TI). [2]
 
El pasado año, Edgar Ramos Andrade, periodista e investigador social, presentó un estudio [3] en el que analiza el comportamiento de los medios privados (más del 80% en total) y desteje los hilos del entramado político económico que se encuentra detrás de cada agrupación mediática. En total son 12 los grupos o redes de sistemas mediáticos privados detectados por el autor.
 
El de mayor envergadura, Grupo El Deber, pertenece a la familia Rivero-Jordán. Pedro Rivero, uno de los propietarios junto con su mujer Rosa Jordán, fue funcionario de Gobierno como Embajador de Bolivia ante la República de Francia y ante la UNESCO de 2001 a 2002, durante las gestiones presidenciales de Hugo Bánzer (el que fue dictador y posteriormente reelegido democráticamente), Jorge “Tuto” Quiroga, Gonzalo Sánchez de Lozada y Carlos Mesa.
 
La familia Rivero-Jordán es propietaria de 9 diarios, 2 radio emisoras, el canal de televisión TV Mayor, y de acciones en la Red Satelital PAT. El grupo manifiesta en los editoriales de su diario insignia, El Deber (Santa Cruz) y en otros de la misma agrupación, un apoyo explícito a la denominada “institucionalidad cruceña”, es decir, a la elite económica y social blanca del oriente boliviano con una cultura muy racista hacia la población indígena. En los contenidos del diario y de los diferentes medios, se excluyen a los “colonos, collas o indígenas del oriente” como protagonistas de la noticia, resaltando sin embargo “los reforzados vínculos entre personajes de las multinacionales con la neo-oligarquía local”. En su editorial del 4 de febrero de 2005, El Deber se auto calificaba como “uno de los medios que tienen capacidad de influir en las decisiones políticas, económicas, culturales y sociales en el país”.
 
Otro de los grandes grupos es el Grupo Kuljis, al que pertenece el diario El Mundo, y la emisora televisiva Red Uno, entre otros doce canales. Caracterizado por una poco disimulada defensa de sistemas políticos conservadores, este grupo empresarial abarca rubros tan dispares como la agricultura, la ganadería, la banca privada, industria papelera, universidades privadas y supermercados. Su propietario, Ivo Kuljis, fue el fundador del partido político Movimiento Unidad y Progreso (MUP), candidato a Presidente de Bolivia por Unidad Cívica Solidaridad en 1997, y candidato a la Vicepresidencia junto Manfred Reyes Villa (Nueva Fuerza Republicana) en 2002; todos ellos partidos conservadores y ultra-conservadores.
 
El tercer gran grupo mediático es el consorcio que se formó entre los Grupos Garafulic (Bolivia) y PRISA en octubre de 2000, y del que pasaremos a hablar más adelante. El resto, El Grupo Líder (consorcio de las familias Rivero-Canelas), Grupo Asbún- Red Bolivisión, Grupo Canelas, Red PAT, Red Panamericana, Grupo Mega, Red Cadena A, Red Unitel, y el Grupo Fides (éste último pertenece a la oligarquía eclesiástica); repiten el mismo esquema de agrupación empresarial privada con relaciones institucionales vinculadas a la derecha política del país, y con negocios en diferentes sectores estratégicos: partiendo de la industria mediática y hasta la minería, son propietarios o co-propietarios de compañías aéreas, empresas publicitarias, servicios corporativos, editoriales y cadenas de hoteles, entre otros.
 
Al otro lado, y en una desventaja cuantitativa significativa, se encuentran los medios impulsados por el gobierno del MAS. Desde su llegada a la presidencia, Evo Morales ha sufrido una agresiva campaña de desprestigio por parte los medios privados de comunicación, más aún, desde el anuncio de dos medidas vertebrales de su programa gubernamental: el inicio de la nacionalización de los hidrocarburos, y la redistribución de la tierra. De hecho, las empresas de comunicación más hostiles son de propiedad de latifundistas afectados por la política agraria gubernamental. [4]
 
Según una investigación realizada entre el 12 y el 18 de diciembre de 2005, días previos a las elecciones que dieron el triunfo al MAS, Unitel fue el mejor exponente del desequilibrio informativo en días previos a las elecciones. Se monitorearon 144 horas de pantalla de los informativos de Canal 7, ATB, Red Uno, Bolivisión, Unitel, PAT y Cadena A. La línea editorial de casi todos fue decididamente contraria a la candidatura de Morales e incluyó juicios de desvalorización intelectual, política y étnica. Unitel, entrevistó en directo al candidato a Prefecto de La Paz por Podemos y al candidato del MAS le dio un minuto.
 
En Radio Oriental, el locutor Luis Arturo Mendivil Ortiz dirige y conduce un programa de lunes a viernes a partir de las 12:30 (horario de mayor audiencia radiofónica en Bolivia) en el que mediante un discurso abiertamente racista (“colla de mierda”) no duda en dirigir improperios contra el actual presidente, y lanzar arengas a la “Unión Juvenil Cruceñista” para que opten por la violencia como forma de defender sus ideales. En palabras del periodista César Fuentes, “Antes, los medios en general guardaban respeto por la investidura presidencial, pero hoy filtran cualquier declaración, como la de un diputado de “Podemos”, que pedía vacunar a Evo contra la rabia. Golpean duro a Morales, el “colla resentido” que “dice estupideces”...se ha visto jovencitos en la TV hablando mal de la madre del presidente. La palabra “presidente” está desapareciendo de los titulares”. [5]
 
Morales confía en la madurez del pueblo para reconocer las manipulaciones mediáticas: “Vamos a enseñarles como se gobierna sin resentimientos. Seguiremos recibiendo agresiones y provocaciones, pero no nos asustan”. [6] Ante este panorama, no es casualidad que el presidente y los sectores afines al MAS hayan optado por la estrategia de creación y fortalecimiento de medios afines, como la publicación de el diario Cambio, de clara línea pro-gubernamental, o el fortalecimiento de la Red de Radios Comunitarias. “Poco a poco vamos a armarnos. Este año (2006) instalaremos 30 radios comunitarias en Bolivia y luego vamos a saltar a la televisión (...) No sólo los empresarios tienen derecho a instalar una radio o un canal de televisión, sino también los pueblos originarios y los sectores empobrecidos, para decir nuestra verdad, para educarnos, para informarnos”, decía el presidente cumplido un año de su mandato.
 
Grupo PRISA, el extranjero
 
El Gobierno boliviano estableció en el año 2000 políticas para atraer la inversión directa que beneficiaban sobremanera a las multinacionales (venta barata de empresas estatales, reducción de normativa ambiental y laboral, ausencia de impuestos, etc.). Las políticas estaban orientadas para satisfacer las demandas de las instituciones internacionales como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, los intereses económicos de EEUU y Europa, así como para beneficiar a la elite del país.
 
Precisamente en ese periodo se estaba dando la mayor expansión internacional de las multinacionales españolas. Y su principal destino ha sido América Latina. Aunque Bolivia no ha sido el país que mayor Inversión Extranjera Directa (IED) española ha concentrado sí ha tenido numerosas multinacionales españolas actuando. Dedicadas a operar en diferentes sectores estratégicos para la economía, Repsol YPF, Unión Fenosa, Iberdrola, Agbar, BBVA, Aena, Abertis, Abengoa, etc. [7] acompañaron al grupo PRISA (Promotora de Informaciones S.A) en su llegada a Bolivia. PRISA aterrizaba además de la mano de otra gigante compañía de la información, el Grupo Garafulic.
 
El Grupo Garafulic constituyó hasta el año 2000 el mayor imperio mediático jamás visto en Bolivia. [8] Su “buque insignia”, el diario La Razón, fue fundado en 1990 por un grupo de 10 empresarios, entre ellos, el presidente Gonzalo Sánchez de Lozada y dos empresarios que posteriormente se convertirían en ministros de su gobierno, Fernando Illanes y Fernando Romero. Cinco años más tarde el Grupo Garafulic compró el 50% de las acciones de Comunicaciones EL PAÍS, sociedad que publica La Razón. Finalmente, gracias a una estrategia empresarial ascendente, en la que influyó de manera significativa la amistad que mantenía Raúl Garafulic con el presidente Jorge “Tuto” Quiroga, consiguió hacerse con el resto de las acciones.
 
Siendo embajador boliviano en España del dictador Hugo Bánzer (elegido democráticamente presidente en 1997) Raúl Garafulic conoce a Jesús De Polanco. En octubre de 2000, el Grupo Garafulic y PRISA llegan a un acuerdo de asociación mediante el cual PRISA invierte 10 millones de dólares, garantizados con las rotativas del diario La Razón. Este acuerdo quebró por incumplimientos contractuales de Garafulic, y cuando PRISA se hizo cargo de la gestión descubrió el desvío de más de veinticinco millones de dólares a otras empresas, propiedad del empresario boliviano, destinados a pagar una deuda por la hipoteca de la imprenta rotativa de La Razón. Ante estos hechos, el grupo PRISA decide recurrir en contra de Garafulic ante la Corte Internacional de Arbitraje de la Cámara de Comercio.
 
Ya en manos de PRISA, y en el contexto que acabamos de describir, La Razón comienza a desarrollar una línea editorial afín a los intereses de las multinacionales españolas en el país, con tinte puramente neoliberal. Situación que se agudiza aún más con la llegada al poder del “masismo”, como reacción al proceso de cambio emprendido por el nuevo gobierno. Los últimos años de PRISA en Bolivia, a través de su participación en la cadena ATB, el periódico La Razón, Extra y El Nuevo Día, se deslizan entre los intentos de la multinacional por deshacerse de las inversiones poco rentables, y la continuidad de su actividad periodística de alineación política conservadora y a favor de los intereses de las transnacionales españolas. [9]
 
Sin embargo, en su entrada en Bolivia, PRISA no sólo gozaba del beneplácito de los sectores conservadores bolivianos. El “acompañamiento” que la diplomacia española, con las reiteradas visitas de cargos públicos y del Rey al país, y las políticas económicas del Gobierno español han realizado en favor de los intereses de las empresas estatales, envuelven a PRISA en otra polémica. Y es que a través de un crédito correspondiente al Fondo de Ayuda al Desarrollo concedido en 2001, Santillana, empresa perteneciente al grupo PRISA, fue beneficiada con 1.050.000 dólares destinados al suministro de equipamiento educativo.
 
Los textos de la editorial Santillana, la cual ganó la licitación para la elaboración de textos escolares durante el mandato de Hugo Bánzer, son una herramienta más de colonización cultural. En sus ilustraciones, se obvia la realidad multicultural del país y, según denuncia Alejandro Dausá, [10] el tratamiento de la información obedece a unos valores dudosos: “La fragmentación de información al estilo de la peor televisión: temas complejos se resuelven con un bombardeo de recuadros en los que todo parece tener el mismo valor; contienen opiniones, párrafos entresacados de otros textos, preguntas, afirmaciones taxativas. Todo es mínimo, momentáneo...y descartable”. Valores externos y que poco tienen que ver con las tradiciones, creencias, y procesos culturales de la sociedad indígena y campesina boliviana, que representa más del 60% de la población.
 
En junio del pasado año Evo Morales anunció la pronta salida de la editorial Santillana de Bolivia, “Ustedes saben cómo estaban siendo impuestas normas bajo un estado colonial, normas que venían desde afuera. Nuestro ministro de educación me informaba esta mañana sobre la editorial santillana, una forma de imposición colonial para la formación de nuestros estudiantes”. [11]
 
Tras la paulatina venta de sus negocios menores (el diario El Nuevo Día de Santa Cruz, o su participación en el accionariado de la cadena televisiva ATB), finalmente PRISA consiguió vender el pasado octubre el diario La Razón a una consorcio Venezolano. ¿Qué queda entonces de PRISA en Bolivia? ¿Cuál es la huella que ha dejado? No ha aportado calidad informativa, ni mejorado el derecho a la información, ni contribuido a una mejora de la educación y promoción de la cultura boliviana, sino todo lo contrario, precisamente porque entre sus prioridades como grupo empresarial está el máximo beneficio (propio).

 (*) Tania Martínez Portugal, Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL)
 
Notas:
 
[1] El grupo arrastra una deuda que asciende a cinco mil millones de euros, según denuncia el periodista e investigador Pascual Serrano en su artículo “La crisis golpea a El País”, Le Monde Diplomatique, 18 de febrero de 2009.
 
[2] Transparency International, “Informe sobre el Barómetro Global de la Corrupción de Transparency International 2009”. disponible en Transparency International.
 
[3] El estudio titulado Manipulicidio. Tomo I, Medios de comunicación privados, “discurso perfecto”, lamento político. Bolivia siglo XXI no ha sido aún publicado, por ello agradecemos al autor que proporcionara a OMAL una copia del manuscrito.
 
[4] El dueño de Unitel, del Grupo Monasterio, Osvaldo “Pato” Monasterio, es uno de los principales accionistas del Banco Ganadero, criador de ganado de raza, propietario de más de diez mil hectáreas de tierra y ex senador por el MNR. Ivo Mateo Kuljis, dueño de la cadena de televisión Red Uno, fue tres veces candidato con partidos de derecha, uno de los más importantes accionistas del Banco Económico, y también ganadero.
 
[5] “Evo Morales se declara víctima de los medios”, El juguete rabioso, el 1 de octubre de 2006.
 
[6] Ídem.
 
[7] Alejandro Dausá, "Santillana y el pensamiento único". ALAI, América Latina en Movimiento, 15 de junio de 2009.
 
[8] Myriam Gómez “Historia de la televisión en Bolivia” publicado en un blog sobre estructura de la comunicación.
 
[9] “Repsol califica de difícil la negociación con Bolivia”, La Razón, 24 de julio de 2008; “España pide a Bolivia normas claras para sus inversiones”, La Razón, 11 de junio de 2009; “Repsol, reconocida como mejor empresa energética”, La Razón, el 3 de septiembre de 2009; “El Rey de España y los empresarios piden reglas claras a Evo”, La Razón, 15 de septiembre de 2009.
 
[10] Alejandro Dausá, "Santillana y el pensamiento único". ALAI, América Latina en Movimiento, 15 de junio de 2009.
 
[11] “Bolivia eliminará los libros de texto de la española Santillana”, Reuters, el 17 de junio de 2009


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miércoles, 11 de junio de 2008

Economía, Mercado y Comunicaciones

Economía, Mercado y Medios de comunicación: un triunvirato de temer

por Pilar Sánchez


Global Research, June 2, 2008

El Morro cotudo (Chile)



Declaro que los datos técnicos de esta nota no son míos y que el pie de página da a cada cual los laureles correspondientes ("Hambre Global", por Michel Chossudovsky) y mi reflexión solo se sustenta en el fenómeno reducido de la última especulación del precio del arroz que todos sufrimos, la que dejé por escrito en este diario hace algunas semanas, junto a lo cual les comento que el mercado se estabilizó al punto que nuestra última compra de arroz al mayoreo no ha sufrido incremento alguno y, lo que es más alarmante, el público comprador regreso al kilo a la semana sin mayores altibajos, con la salvedad de que los especuladores hicieron su agosto en abril, en base a la información de la CNN, en español y la replica que nuestros medios de comunicación nacional hicieron de esa noticia puntual.


Pero vamos al punto:

Antecedente Nº1

Palabras de Henry Kissinguer: “Controla el petróleo y controlarás a los países. Controla los alimentos y controlarás la gente”. Extracto del Memorándum de Seguridad Nacional, número 200 del año 1974, titulado “Implicaciones del Crecimiento de la Población Mundial para la Seguridad Nacional”.


Antecedente Nº2

De acuerdo con la FAO el precio de los granos de primera necesidad se incrementó un 88% desde marzo de 2007. El precio del trigo se incrementó un 181% en tres años. El precio del arroz un 50% en los últimos tres meses Ian Angus, Food Crisis: "The greatest demonstration of the historical failure of the capitalist model", Global Research, April 2008)

Antecedente Nº3
“El arroz más popular de Tailandia se vendía hace 5 años a 198 la tonelada, 323 hace un año. En abril de 2008 llegó a 1000 USS la tonelada. Esos incrementos son todavía peores en los mercados locales. En Haití la bolsa de 50 kilos se duplicó en valor en una semana a fines de marzo de 2008. Estos incrementos son catastróficos para los 2600 millones de personas que viven con menos de 2 dólares por día y que gastan entre un 60 a un 80% de sus ingresos en comida.

Consideraciones generales:


Los medios de comunicación informan a la opinión pública algunas causas de estos aumentos, enfocándose en los costos de producción, climáticos y redistribución de tierras en referencia a los bio-combustibles y otros, que han disminuido la oferta y que pueden haber contribuido a los aumentos de precios.
Si bien esto puede explicar en parte el fenómeno, no es menos cierto que la especulación alimentaria de la cual ellos hacen parte fundamental tiene otros ribetes aún más alarmantes y son, en gran parte, el resultado de las manipulaciones de los mercados. Las especulaciones con trigo, con arroz o con maíz pueden hacerse sin necesidad de que la transacción “suceda en el mundo real”.

Los que participan de estos juegos no necesariamente están implicados en la venta o entrega de los granos. Las transacciones pueden usar commodity index funds que son apuestas o al alza o la baja de los precios. Una “put option” es una apuesta a la subida de los precios y una “call option” es una apuesta a la baja. Proponiéndoselo, los “traders” (los operadores del mercado) y las grandes instituciones financieras pueden llevar los precios para arriba en general o también en particular el de algún grano.
Si la suspicacia nos acompaña podríamos pensar que estos conglomerados económicos globalizados no solo tienen el poder de comprar cosechas por adelantado, sino que además intervienen los medios de comunicación de acuerdo a sus propios intereses. Por tanto promover una escasez del producto con el fin de incrementar la demanda y subir los precios de sus commodity apostando a una “call option” y vender este commodity con ganancias sustanciales sin siquiera haberse movido de su escritorio ni haber consumido ni un grano de arroz.

Este conjunto de acciones especulativas recientes en los precios de los alimentos han desencadenado una ola de hambre mundial que no tiene precedentes por su escala en la historia. Y si a esto, le debemos sumar la ausencia de medidas de regulación en estos mercados especulativos en la situación actual, un congelamiento de la especulación en los mercados de alimentos de primera necesidad, se hace imperativo, sin embargo siendo esta una decisión política, no es menos cierto que las implicancias económicas y los benéficos que esta especulación traen a las trasnacionales serán el principal escollo para tomar estas medidas regulatorias que contribuirían a bajar los precios de los alimentos. Nada impide hacerlo pero nada hace prever que se esté pensando.


Cedo la palabra al Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, pero ya no en el tema de entregar créditos y de aumentar el endeudamiento de los mas desposeídos transando presiones para perpetuar el sistema económico imperante, sino para que de una vez por todas, se focalicen las acciones en las personas, necesitamos regulaciones para proteger a las poblaciones más empobrecidas del planeta para darles una vida digna y no para controlarlas, como sentenciara en los 70 el señor Kissinguer al comienzo de esta nota.
Cómo obligarlos a darle una mirada a un pobre y hambriento sin dejarse encandilar con los fríos números y las utilidades que se quedan en una cosecha inexistente y en una noticia tirada al voleo por una cadena informativa internacional. Mientras somos testigos silentes de este genocidio. Nos deja pensando sobre el poder de la prensa y la posibilidad que estos espacios virtuales nos permiten al poder tomar la palabra desde el podio de la gente de a pie.

Como ven, economía, mercado y comunicaciones: un triunvirato de temer.

Fuente: http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=9155

viernes, 29 de febrero de 2008

La tiranía de la televisión

La tiranía de la televisión. Connivencia entre los medios de comunicación y el poder.

por Ignacio Ramonet (*)

Muchas gracias. Buenas tardes. En primer lugar, quiero disculparme por el retraso. Como saben, es debido a que se ha retrasado el vuelo y después hemos encontrado atascos en el camino de Barcelona a Sabadell. En segundo lugar, quiero agradecerle a la Lliga dels Drets dels Pobles y al Ayuntamiento de Sabadell de haber tenido la amabilidad de invitarme a participar en este de reflexiones. Tercero, decir que para mí es un placer regresar a Sabadell porque entre los libros que ha citado la presidenta hay uno de ellos que, en realidad, es un seminario que hice en esta ciudad durante toda una semana. El compendio de todas estas conferencias dio lugar a este libro que es el único mío publicado en catalán.

Hoy en día es indispensable y necesario –y se ha vuelto una exigencia casi social- el hecho de interrogarse sobre la articulación entre información, comunicación y poder. ¿En qué medida es posible una articulación? ¿Cómo funcionan estos dos conceptos, la información y el poder? ¿Cómo están articulados hoy? Sobre todo cuando decimos hoy, estamos hablando de un período que se caracteriza esencialmente por lo que llamamos globalización liberal. La globalización es la característica dominante de nuestro tiempo, como en otras épocas hubo fenómenos históricos importantes. Entre 1939 y 1945 lo más importante del mundo fue la II Guerra Mundial (de la cual este año se celebra el 60 aniversario de su final). Actualmente, lo más importante es la globalización liberal.

En el marco de esta globalización, ¿qué papel juega la información y, más ampliamente, la comunicación, en el seno de la cual interviene este medio del cual hablamos hoy –la televisión-, pero que hoy día ya está dejando de ser el medio dominante en la medida en que habría que articularlo con internet? No cabe duda de que, hoy en día, hay una serie de indicios que nos muestran que, en las sociedades democráticas, los medios de comunicación no están funcionando. Y no están funcionando hasta tal punto que la sociedad, los países democráticos están reclamando que funcionen mejor.

Algunos teóricos indican que, en la actualidad, uno de los problemas principales que tiene la democracia es el mal funcionamiento de los medios de comunicación y de información. Durante mucho tiempo se pensó que los medios eran una forma de hacer avanzar la democracia. Se pensó que los medios de comunicación (la prensa escrita, la radio, la televisión) permitían precisamente una expresión de lo que podríamos calificar de característica principal de la democracia, que es la libertad de expresión (o la libertad de opinión). Esta libertad, cuanto más se expresaba en los medios de comunicación, más significaba que estábamos en un sistema que admitía esa libertad sin trabas. Nos estamos dando cuenta ahora que el mal funcionamiento de los medios indica que algo no funciona en la democracia. Es decir, primero porque se plantea una cuestión sencilla que es ¿a quien pertenecen los medios? Después plantea otras: ¿tienen los dueños de los medios los mismos intereses que los ciudadanos de una sociedad democrática? ¿O tienen unos intereses particulares? Cuando los medios que pertenecen a tales dueños defienden tal o cual valor, tal o cual idea, ¿será ello beneficioso para el conjunto de la sociedad o para los dueños de los medios?

En estos últimos tiempos se han producido una serie de disfunciones mediáticas que indican que los medios son, hoy por hoy, “el problema” de la democracia. También tiene otros problemas como la persistencia de las desigualdades que, evidentemente, constituye la prueba de que no todo el mundo es igual y de que no todos los votos son los mismos y de que hay demasiados excluidos en nuestras sociedades. Los medios, como institución, han defraudado y están defraudando a los ciudadanos y tienen un comportamiento que no corresponde a lo que son y sienten los ciudadanos y a los propios intereses de los ciudadanos.

Podemos tomar, por ejemplo, lo que ocurrido en Estados Unidos en vísperas de la guerra de Irak. Esta guerra se decide porque el gobierno de Estados Unidos, apoyándose en una serie de informes, algunos de ellos procurados por servicios de inteligencia europeos (mayormente británicos, pero no sólo ellos, también italianos), afirma que el régimen de Saddam Hussein posee armas de destrucción masiva. Era una afirmación que, en principio, tenía la fuerza de intimidación de ser expresada por el presidente de los EUA, por el vicepresidente (Dick Cheney) y por el ministro de Defensa (Donald Rumsfeld). La opinión pública internacional podía partir del principio que semejantes autoridades a escala internacional no podían avanzar una idea falsa, que algo de verdad habría en esto. Recuerden cuál era la tesis principal para argumentar la necesidad de hacer esa guerra. Decían que el régimen de Saddam Hussein poseía armas de destrucción masiva (químicas, biológicas) y que estaba a punto de dotarse de armas nucleares y, por consiguiente, constituía un peligro no sólo para la región sino para la seguridad de los Estados Unidos. Después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, ese Estado podía poner esas armas de destrucción masiva en manos de algunos grupos capaces de golpear a Estados Unidos.

El segundo argumento para hacer la guerra es que estaba establecido que había una relación entre el régimen de Saddam Hussein y los autores del atentado del 11 de septiembre. Decían que, en definitiva, Saddam Hussein era el autor indirecto de los atentados en razón de sus relaciones con la organización Al-Qaeda.

Cuando el gobierno de los EUA afirma eso, ¿cuál es el comportamiento de los medios de comunicación? ¿Cuál es el comportamiento de la prensa seria norteamericana, de la televisión y de las emisiones más serias de la CBS como Sixty minutes, que tienen una credibilidad importante? Esos medios de comunicación ¿se interrogan sobre esas afirmaciones, investigan sobre la realidad de esas informaciones? Periódicos tan serios y con fama mundial como el New York Times o el Washington Post (en particular el Washington Post había sacado a la luz el Watergate y podíamos como ciudadanos serios y críticos hacerle confianza), no sólo confirmaron lo que decía el gobierno de los Estados Unidos sino que publicaron una serie de artículos confirmando que los argumentos y afirmaciones del gobierno eran más que ciertos.

Pero hoy sabemos que esas armas nunca existieron. Hoy sabemos que nunca hubo relaciones entre el régimen de Saddam Hussein y Al-Qaeda. Hoy sabemos que esa guerra se hizo en nombre de argumentos falsos que convencieron a la opinión pública norteamericana porque todos los medios lo repitieron. Y en el momento de empezar la guerra, el 20 de marzo de 2003, entre el 65 y el 70 por ciento de la opinión pública norteamericana apoya a su gobierno en su decisión de invadir aunque no tenga la autorización de Naciones Unidas, aunque decida llevar a cabo una aventura militar fuera de la legalidad internacional. Esta adhesión de la opinión pública es consecuencia del apoyo de los medios de comunicación y esos medios de comunicación se equivocaron masivamente. Los medios de comunicación no jugaron el papel que nosotros tenemos el derecho de esperar: que nos digan la verdad, que nos den elementos que nos permitan juzgar. ¿Lo que dice el gobierno es cierto o es falso? Nosotros tenemos que confiar en los medios de comunicación para recoger elementos que nos permitan juzgar. Si los propios medios de comunicación se alinean con una posición que se va a revelar errónea por parte de este gobierno, evidentemente no tenemos elementos de juicio.

Eso sin tener en cuenta lo que sucedió después, al iniciarse la guerra, como el asunto de la soldado Lynch, como todas las mentiras que se ha ido diciendo sobre lo que está sucediendo allí.

Podríamos poner otro ejemplo de fracaso, de desastre mediático. Este es uno de los más que se han producido en los últimos años, pero podríamos hablar del 11 de marzo aquí en España, donde vemos como un presidente del gobierno llama directamente a los responsables de los principales medios para afirmar que él sabe quien ha cometido este atentado y para que estos medios reproduzcan quien ha cometido este atentado en la versión del presidente del gobierno. Cuando su propio ministro del interior –en los medios dominantes- está también dando una versión que se va a revelar falsa de esos atentados. Unos atentados que traumatizan a la sociedad española, de la misma manera que los atentados del 11 de septiembre traumatizaron a la sociedad norteamericana. Vemos que pocos medios consiguen resistirse a este tipo de manipulación. Pocos medios serios resisten al argumento de autoridad de que el presidente del gobierno diga, según él, quién es el autor de atentado. Por eso, en los primeros días, muchos medios de comunicación van a afirmar que es ETA el autor del atentado cuando ya hay indicios de que no puede ser y de que se trata de un atentado de carácter islamista radical, más o menos ligado a Al-Qaeda.

En toda esta historia, vemos como un gobierno trata de imponer lo que llamaríamos una “verdad oficial”, lo que antes, en los países autoritarios, se llamaba la “verdad oficial”. Existe la “verdad oficial” y la “verdad real”.

Lo sucedido en España el 11 de marzo aporta una segunda lección. La primera es que aquí, como en otras partes, los medios de comunicación están ligados al poder o a intereses económicos muy ligados al poder y no tienen suficiente distancia crítica. Pero hay una segunda lección que podemos sacar de la experiencia española –que es bastante inaugural a escala internacional y que, en cierta medida, corresponde a que hay un sentimiento en las sociedades democráticas de que los medios no funcionan y de que eso es un problema-. Frente a esa verdad oficial que los grandes canales públicos -expresión del gobierno- van a repetir sobre la versión oficial de los atentados del 11 de marzo, la sociedad empieza a reaccionar con un sentimiento crítico y empieza a autoinformarse, con una especie de guerrilla mediática frente a los cañonazos mediáticos dominantes de los grandes medios. Con instrumentos muy ligeros (mensajes a través de los teléfonos móviles, el correo electrónico), la gente empieza a avisarse de que hay otros medios que están dando otra versión sobre ese crimen y, por consiguiente, se produce lo que podríamos llamar la primera insurrección mediática en una sociedad moderna. En esta insurrección, una parte importante de la sociedad no acepta la versión oficial y, alertándose a sí misma, propone buscar la verdad de otra manera y de encontrarla y además eso se va a traducir en una sanción electoral contra un equipo político que trataba de imponer una versión que no se correspondía con la realidad. Esta situación que se da en España es muy particular, porque encontramos tres ingredientes que no siempre coinciden y que tienen que ver con el tiempo. El tiempo del acontecimiento (11 de marzo), el tiempo mediático (toda la cobertura que se va a hacer instantáneamente) y el tiempo electoral (que hace que simultáneamente se produce el acontecimiento, el eco mediático y la sociedad que interviene muy rápidamente).

La tercera lección, que demuestra que algo no funciona en los medios, es lo que ha pasado en Francia con el referéndum. ¿Qué ha ocurrido en Francia, desde el punto de vista mediático, con el referéndum? Desde este punto de vista, todos los grandes medios de comunicación franceses (televisiones, radio, periódicos) estuvieron machacando durante meses que si no se votaba que sí, sería una catástrofe. Estuvieron aterrorizando a los ciudadanos, en nombre del interés superior que, según los editorialistas y los periodistas, era lo que necesitaba el país. Todo el establishment político, los grandes partidos y los grandes dirigentes, con la ayuda de todos los grandes dirigentes europeos, que vinieron a repetirle a la gente que debían votar sí. Teóricamente, en un referéndum se puede votar de dos maneras: sí o no. Y hasta puede uno abstenerse. Pero ahí se difundió la idea de que sólo se podía votar sí. ¿Y qué hizo la gente? El 60 por ciento votó que no. ¿Qué demuestra eso? Pues que la gente no sigue lo que le dicen los medios. Los medios no tienen tanta influencia en la sociedad como a veces creemos nosotros mismos que somos críticos. En Francia, si la sociedad hubiese votado en proporción a lo que los medios dominantes dijeron o al tiempo en sí que se dio durante la campaña, se hubiera obtenido un 80 por ciento a favor del sí y el 20 por ciento a favor del no. Hoy en día, en nuestras sociedades, cada vez hay más desconfianza en relación con los medios. Algo no está funcionando en los medios de comunicación. Y esto, evidentemente, es importante porque durante mucho tiempo, en nuestras sociedades, a los medios de comunicación se les llamó “el cuarto poder”. Se decía que el cuarto poder podía propiciar el perfeccionamiento del funcionamiento democrático.

La expresión del cuarto poder se inventó en Francia, aunque luego la van a usar los norteamericanos en relación con la prensa. Pero se inventa en Francia, en un momento particular, cuando se produce en Caso Dreyfuss. Alfred Dreyfuss era un oficial del ejército francés, en tiempos de la Tercera República, al cual se acusó de ser espía a favor de Alemania. A ese hombre se le encontró un documento comprometedor, fue juzgado, degradado y retirado del Ejército y se le condenó a cadena perpetua en un penal en Cayenne, en la Guyana francesa. A ello se le dio una enorme publicidad y Francia se dividió en dos ante este caso. Unos decían que Dreyfuss era víctima de una injusticia y los hostiles decían que había encontrado su merecido. En este debate surgió un elemento muy importante, que fue la intervención de un gran escritor muy popular e implicado socialmente, que se llamaba Émile Zola. Él escribe en toda la primera plana de un periódico muy importante un artículo titulado “J’accuse”, en el que demuestra que Dreyfuss no ha sido condenado por una cuestión de espionaje que nunca se demostró (cuando se le volvió a juzgar se pudo comprobar), sino que se le había juzgado únicamente porque era judío. El ejército, vieja institución francesa, no soportaba que los judíos pudieran progresar y era una manifestación del antisemitismo moderno. El caso se pudo revisar, Dreyfuss regresó y se le restablecieron sus derechos.

Ahí surgió, por una parte, la figura del intelectual (Zola) en el sentido en que lo entendemos ahora. Y surge el cuarto poder. Esto es importante entenderlo: el cuarto poder sólo tiene significado en un marco democrático. En un marco dictatorial no puede haber cuarto poder porque todo lo determina la dictadura. No hay prensa libre. Hay una prensa tolerada, más o menos domesticada o servil, pero no hay prensa libre y no puede haber cuarto poder. Todo está funcionando mal. El cuarto poder tiene sentido en un marco democrático por la razón siguiente: un régimen puede ser democrático y, sin embargo, puede cometer injusticias. No es una contradicción. En el siglo XXI, nosotros consideramos que la democracia es el régimen menos imperfecto, pero aunque es así, puede tener imperfecciones. Y pueden ser imperfecciones graves.

Una democracia funciona sobre el principio de los tres poderes: legislativo, ejecutivo y judicial. El poder legislativo es el poder de la asamblea en el que representantes del pueblo soberano hacen las leyes. En una democracia, se pueden hacer leyes inicuas, leyes que podrían calificarse de criminales. Por ejemplo, en Estados Unidos es la democracia moderna más vieja tuvo durante siglos leyes democráticas que permitían la esclavitud o que permitían la discriminación racial. En muchos estados existía un apartheid legal hasta finales de los años sesenta. No hace tanto tiempo. Recientemente han podido ver el caso de un hombre del Ku-Klux-Klan que fue juzgado por un crimen admitido sin que fuese condenado. En un país democrático puede haber leyes criminales. En Francia e Inglaterra –países de tradición democrática- también ha habido leyes que han permitido la colonización, leyes que consideraban a unos pueblos inferiores a otros, cosas que hoy en día nos escandalizan. De la misma manera, en muchos países, el ejecutivo puede llevar a cabo acciones contra tal o cual minoría o sector de la población que pueden ser escandalosas, aunque sea un ejecutivo democrático. El poder judicial, cuando es realmente independiente del poder político, también puede cometer injusticias. Todo el mundo sabe que se puede condenar a inocentes o se puede declarar inocente a alguien culpable, como este hombre del Ku-Klux-Klan que fue juzgado inocente cuando había participado en el asesinato de tres defensores de los derechos cívicos.

Si estamos en democracia y si los poderes tradicionales se equivocan, ¿quién los puede corregir? Si estamos en dictadura, podemos decir: “¡Ah! ¡Si estuviéramos en democracia, esto no ocurriría!”. Pero estando ya en democracia, no hay un régimen que sea más democrático que el democrático. Entonces, quien lo puede corregir es la prensa. Es quien puede decir: esta ley es inicua, esta persona es inocente, etcétera. ¿Y quién lo puede demostrar? Los medios de comunicación. De ahí surge la idea del cuarto poder. Pero, ¿qué es lo que estamos viendo hoy? Durante mucho tiempo hemos creído en el cuarto poder y hemos creído que una democracia se perfecciona con un cuarto poder que defiende un cierto número de valores. No sólo ligados a la democracia, sino también valores ligados a la ética, a una concepción del vivir en común. Por consiguiente podríamos pensar que esta concepción cívica del periodismo o de la información permitía corregir y ayudaba a perfeccionar la democracia. Pero, ¿qué he dicho al principio de esta charla? Que en el caso de la guerra en Irak, la prensa estadounidense no nos dijo que lo que decía el señor Bush era falso. La prensa no advirtió: “¡Cuidado, que nos están llevando a una guerra sin razón!”. Saddam Hussein era un dictador. ¿Pero es que en esa región sólo había un dictador? Hay una dictadura en Arabia Saudí, en Egipto, en Jordania, etcétera. En muchos países hay dictaduras. ¿Por qué hacer la guerra en ese país y en ese momento? Porque tenía armas de destrucción masiva, decían. Pero luego se vio que no las tenían. ¿Por qué la prensa no nos dijo que no las tenían? No jugó su papel de “cuarto poder”.

Actualmente, estamos viendo que la prensa no funciona con el mismo diapasón que la sociedad y que, por otra parte, no refleja forzosamente los intereses de los ciudadanos. ¿Por qué razón el cuarto poder está fracasando? Una de las razones tiene que ver con la globalización, con este fenómeno que yo describía al principio. ¿Qué es la globalización? Esencialmente, es una dinámica económica. Podríamos resumirlo diciendo que es la segunda revolución capitalista. Un fenómeno en el que el poder político está supeditado al poder económico, a escala internacional. La política no ha perdido el poder pero, hoy en día, tiene que negociar con fuerzas económicas globales, mundiales y también con instituciones económicas (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Organización Mundial de Comercio...) que fijan reglas que todos los gobiernos deben obedecer. Por consiguiente, el poder económico está por encima del poder político. En el seno del poder económico está el poder financiero que es más importante que el propio poder económico de tipo industrial tradicional. Eso quiere decir que los actores de la globalización no son los estados, que hasta ahora habían sido los actores de la dinámica política. ¿Quiénes son los actores importantes en el seno de la globalización? Pues son los grandes grupos económicos, las grandes empresas mundiales o los grandes fondos monetarios, que son los que están en el área del sector financiero. Y entre los grupos empresariales dominantes están los grupos mediáticos que, evidentemente, hoy día son actores centrales de la globalización. ¿Y qué forma e intereses tienen estos grupos? Ya no tienen la característica que pudieron tener en otro momento. Por ejemplo, cuando tratamos de explicar la relación entre la información y el poder (en los institutos, en la facultad de periodismo), hay una película que sirve de modelo y que tiene como fondo central esta articulación entre el poder de la prensa y el poder político. Se trata de Ciudadano Kane, una película que Orson Welles filmó en 1941. Ciudadano Kane cuenta la historia de un señor muy rico, que posee una serie de periódicos y que con ellos quiere manipular las elecciones –hasta él mismo se presenta a ellas- y vemos a su amante que canta y a la cual él quiere transformarla en la Callas de su época. Es una película bastante genial, por otra parte. Es decir, que con el poder de la prensa se puede hacer lo que se quiere en un país. Eso era lo que podía suceder en 1941, aunque tampoco tanto. Como saben ustedes, el modelo de Welles para su Ciudadano Kane fue el magnate de la prensa William Randolph Hearst. Era el dueño de muchos periódicos al final del siglo XIX y fue el que provocó la entrada en guerra de los Estados Unidos contra España en la Guerra de Cuba. Hearst mandó a uno de sus periodistas que era dibujante para que hiciera ilustraciones sobre la barbarie española en Cuba. Este señor se estuvo paseando por La Habana y no veía nada. Le mandó un telegrama a Hearst diciéndole: “Aquí no veo nada y voy a regresar” y Hearst contestó: “Usted quédese y mándeme ilustraciones, que yo le mando la guerra”. Y efectivamente, la presión sobre el presidente William McKinley hizo que se desencadenara la guerra. Pero este es un universo de finales del siglo XIX. Hoy en día, alguien que poseyese algunos medios de prensa escrita en un sólo país (como era el caso de Ciudadano Kane) no sería un gran grupo mediático.

¿Qué es un gran grupo mediático ahora? Es el que ha aprovechado la revolución digital. El hecho de que la comunicación sea prensa escrita, radio o televisión, funciona con la misma tecnología: la digital. Antes de la revolución digital, las máquinas de comunicar estaban especializadas. Es decir que sólo servían o bien para el texto, o para el sonido o para la imagen. Por ejemplo, yo les estoy hablando a través de un micrófono (un aparato que se inventó a finales de los años veinte) y por aquí sólo puede entrar sonido, no se puede ni una imagen ni un texto. Antes, los periodistas trabajaban con máquinas de escribir, porque sólo servían para eso: para escribir. No se podía meter un sonido. Los teléfonos de baquelita de antes sólo servían para el sonido. Es decir, las máquinas estaban especializadas y las industrias también: eran de texto, de sonido o de la imagen. Mientras que hoy, cualquier máquina de comunicar posee los tres. En cualquier teléfono hay una pantalla donde hay imagen, sonido, texto. En el ordenador hay imagen, sonido, texto: puedo escuchar discos, puedo ver vídeos, puedo ver películas. Todo está junto. Lo que hace que, hoy en día, en la industria mediática puedan cohabitar tres esferas que antes estaban muy separadas: la de la información (prensa escrita, radio, televisión e Internet), la de la publicidad (propaganda, mercadeo, etcétera) y toda la cultura de masas (cine, televisión, edición, tiras cómicas, música…). Estas tres áreas están ahora concentradas y una gran empresa mediática hace de todo y lo utiliza todo. Hoy en día, el equivalente de Ciudadano Kane sería Rupert Murdoch, el patrón de News Corporation, que posee decenas de canales de televisión de todo tipo, en todos los continentes; que posee decenas de periódicos en todos los continentes; que posee decenas de radios, editoriales, productoras de televisión y de cine.

Lo que hay que entender es que la comunicación (la transmisión de mensajes) es una materia prima estratégica. Las grandes industrias son industrias de la información. De igual manera que, a finales del siglo XIX, las grandes industrias eran del carbón y del acero y que, en los años cincuenta, las grandes industrias eran las del automóvil, hoy las grandes industrias son las de la información y la comunicación. Es un sector estratégico de la economía. Por consiguiente, vemos como los actores de este sector estratégico (los de la telefonía, la informática, la electricidad) están viniendo al sector de la comunicación. Antes, los periódicos (de hecho, la información en general) pertenecían a pequeñas empresas familiares (aunque eso sigue existiendo, pero cada día más amenazados si no se integran en grupos). Ahora vemos que, a escala planetaria, la dinámica dominante es la aparición de grandes grupos que, evidentemente, tienen una estrategia muy ligada a los intereses de la globalización y son muy favorables a esa concepción neoliberal de la economía. Este tipo de funcionamiento económico hace que hoy, en la información, encontremos los mismos criterios que en otra parte: profesiones muy precarizadas, una productividad muy exigente con respecto a los periodistas, una proletarización muy acelerada de la profesión periodística. Vemos como la industria de la producción de información está sometida a criterios que aparecen en otros sectores de la economía. ¿Cuál es la consecuencia? Muchos periodistas no tienen ni el tiempo, ni los medios, ni la tranquilidad de espíritu para poder hacer las encuestas necesarias. Además, en estos grandes grupos mediáticos, hemos visto llegar industriales de otros sectores y con otras intenciones. Antes se ha mencionado a dos grupos mediáticos franceses: Dassault (que fabrica los aviones militares Mirage) y Lagardère (que fabrica los misiles franceses Matra). Dos industriales del armamento capitanean los dos grupos mediáticos más importantes de Francia. En televisión, el grupo mediático más importante en Francia es Bouygues, propietario de la cadena de televisión TF1. Es un empresario de la construcción en obra pública. No procede del sector de la información.

Se invierte aquí desde sectores muy diferentes por esa razón que he dicho antes: que la información, en el sentido amplio de la palabra, es una industria estratégica que tiene una rentabilidad en muchos aspectos (económica, ideológica y política).

Hablando de rentabilidad política, tomemos en ejemplo de Italia. En este país hay una persona que empieza a hacer fortuna en la construcción, haciendo edificios en las nuevas barriadas de las ciudades industriales del norte de Europa. Este señor se llama Silvio Berlusconi y consigue una fortuna importante. En estas barriadas, él vende los pisos pero se reserva dos cosas: los supermercados y los canales de televisión locales por cable. Esto hace que todas las personas que viven en esas barriadas sólo pueden consumir en los supermercados del señor Berlusconi y también, evidentemente, van a estar interesados por la televisión por cable que él les vende, a bajo precio, en el momento en que la RAI está empezando a perder el monopolio. Así empieza Berlusconi a constituir su fortuna y a construir su imperio mediático (teniendo, además, la primera empresa de publicidad del país). Berlusconi se transforma en la primera fortuna de Italia y una de las primeras fortunas de Europa. Con ello adquiere un poder mediático considerable. Tiene cadenas de televisión, de radio, periódicos, editoriales (como Mondadori) y, una vez que tiene el poder económico y el mediático, ¿qué hace? Se presenta a las elecciones y las gana. Berlusconi es la demostración de que, hoy en día, el poder mediático está articulado con el poder económico y que esa articulación permite la adquisición del poder político.

En el Líbano, hace unas semanas asesinaron a Rafik Hariri, que había sido primer ministro del país. ¿Cómo llegó Hariri a primer ministro? Con la reconstrucción del Líbano adquirió una fortuna colosal, con esta fortuna adquirió el primer grupo mediático del Líbano y con todo ello fue elegido democráticamente primer ministro del país.

Actualmente, aunque todavía existen medios de resistencia -que aún mantienen una exigencia cívica- y a pesar de que en el seno del periodismo hay muchos profesionales muy conscientes de esta derivación, la tendencia dominante es que los medios están cada vez más bajo la influencia de unos grupos y que éstos están obedeciendo a una lógica que es la de la rentabilidad y la de la articulación con los poderes dominantes. Sobre la cuestión del comercio de la información quisiera decir una cosa que, aunque a veces se intuye, no se expresa concretamente. ¿En qué consiste el negocio de la información? Todos pensamos que el negocio de la información consiste en vender información a la gente. Yo vendo una información y usted paga por adquirirla. Evidentemente, eso no funciona así. Hoy en día, el comercio de la información funciona de la siguiente manera: yo no vendo información a la gente, sino que yo vendo gente a los anunciantes. Y como vendo gente a los anunciantes, necesito que la gente sea el mayor número posible. Lo cual quiere decir que la información que yo voy a dar a la gente va a ser muy fácil, muy sencilla, muy digerible, muy sensacionalista, muy espectacular. Porque cuanto más sencilla, primitiva y maniquea sea esta información, más gente la podrá consumir. Cuanto más espectacular y sensacional sea, más gente estará interesada en ella. Eso es lo que hace Rupert Murdoch en Inglaterra. Entonces, cuando haya mucha gente pendiente de mi información, lo que no debo hacer es crear obstáculos entre la información y la gente. Ni obstáculos de conocimiento ni de saber ni de dinero. Por eso, actualmente, la información se regala: han aparecido los periódicos gratuitos. Aún quedan algunos periódicos que resisten y que son gratuitos de otra manera, pero todo el mundo sabe que existen Metro, 20 minutos, etcétera. Además, en la radio y en la televisión, la información es gratuita. Evidentemente, lo que está tratando de hacer esta información es que haya, sin el mínimo obstáculo posible, el mayor número de gente pendiente de ella, para poder “vender” esta gente a los anunciantes. Lo que venden los dueños de los medios es a nosotros. Nosotros somos lo que es vendido y cuando consumimos la información, en ese momento, nos están vendiendo. Este tipo de relación es extremadamente perversa porque si yo, que soy el patrón de una empresa periodística, voy a dar esta información gratuitamente (porque mi objetivo es que haya el máximo de gente), ustedes entienden que si voy a regalar esta información no voy a gastar mucho dinero para producirla. ¿Para qué me voy a gastar millones produciendo esta información? Voy a tratar de producirla al menor coste posible porque la voy a regalar, y eso no tiene valor. Lo que tiene que tener es algunos ingredientes, de todo tipo, que tengan seducción, para que el número de gente atraída por esa información sea el mayor. De esa manera, vemos como, poco a poco, la información se está degradando y cada vez es más difícil encontrar un medio (de prensa escrita, de radio, de televisión…) que sea suficientemente exigente para decirle a tres o cuatro periodistas (como en la época del Watergate): “Pónganse ustedes a investigar, que nosotros costeamos su investigación, cueste lo que cueste y dure lo que dure”. Eso ya no lo hace nadie porque eso tiene un coste demasiado elevado y, además, esta información prácticamente se va a regalar.

Nosotros, la sociedad, estamos recibiendo una especie de escoria –que pretende ser información- pero que en la mayoría de los casos no es más que una información muy barata. No todos los medios actúan igual. Afortunadamente, en todos los países hay algunos medios que son más exigentes y periodistas muy competentes, pero la tendencia general es esa. Sin embargo, en estos momentos, no podemos afirmar que la prensa de pago resistirá a la prensa gratuita, con esta perversión que les he señalado y que es que la prensa gratuita no va a poder ofrecer información de calidad. Estamos en una situación paradójica. Hoy en día disponemos de mecanismos tecnológicos extremadamente sofisticados. Nunca ha habido tanta posibilidad tecnológica para informar de manera satisfactoria (disponemos de satélites, de capacidad de captar toda clase de información rápidamente, con teléfonos que hacen fotografías y filman y eso se puede enviar a gran velocidad mediante un ordenador…). Por consiguiente, tenemos una tecnología extremadamente sofisticada y perfeccionada y con un número de fuentes de información que se ha multiplicado, lo cual demuestra que la libertad de expresión es total. Hay sobreabundancia de información y, sin embargo, constatamos que la información no funciona. Disponemos de una maquinaria muy sofisticada, de una variedad muy grande, pero, en realidad, los medios no están cumpliendo. Cuando se produce algo serio, o no lo ven, o no lo saben, o lo explican mal. Por ejemplo, sobre la ocupación de Irak, ¿cuál fue la información más importante? Que había torturas en la cárcel de Abu Grahib, cosa gravísima, no sólo por las torturas sino porque el país que practicaba esas torturas, nos había dicho que una de las razones de la intervención en Irak era eliminar un gobierno dictatorial que practicaba la tortura. Evidentemente, hay una contradicción. Si se va a establecer un régimen que respeta los derechos humanos practicando la tortura, hay una “pequeña” contradicción. Pero, esas imágenes de Abu Grahib, ¿las sacaron los periodistas? Había miles de ellos en Irak. Pues no. Fueron los propios soldados. O sea, que ante las mismas barbas de miles de periodistas se estaba practicando la tortura desde hacía más de un año y no lo sabían. Toda esta maquinaria tan sofisticada, no funciona y cada vez que ocurre un gran acontecimiento nos damos cuenta de ello.

De ahí viene nuestra insatisfacción como ciudadanos, de que está ocurriendo con la información, lo que ha ocurrido con la alimentación. No tiene nada que ver, pero, curiosamente, se parece. En materia de alimentación -durante mucho tiempo- en nuestras sociedades ricas, opulentas y democráticas, dominó la penuria, la escasez. En épocas difíciles hubo racionamiento. Y, de repente, a partir de los años sesenta, entramos en una sociedad de consumo (con la revolución agraria, etcétera) en que la alimentación se hizo abundante. Y ahora, globalmente, en los países desarrollados no podemos decir que la gente se muera de hambre (puede haber casos, pero no es la tónica dominante). Hay hambre en el mundo, pero no en los países desarrollados. Hemos pasado de una época en la que había hambre, en que la gente enfermaba (tuberculosis, anemias…) porque no se comía suficientemente, a una sociedad en la cual la alimentación es sobreabundante. Pero, ¿qué ocurre con esta alimentación sobreabundante? Ocurre que está contaminada, está llena de pesticidas, de aditivos. Por consumir esta alimentación tenemos otra clase de enfermedades: obesidad, problemas cardiovasculares, cáncer, etcétera. Sin olvidar la enfermedad de las vacas locas o la fiebre aviar, etcétera. O sea, que esta alimentación tan abundante nos está matando. ¿Y qué es lo que estamos reclamando ahora con respecto a la alimentación? Estamos reclamando un cambio en la manera de alimentarnos. Muchas personas están dispuestas a pagar un poquito más para tener una alimentación sin pesticidas o que la carne que comen no proceda de vacas locas. Queremos una alimentación orgánicos y cuando los compramos, vemos si contienen OGM (Organismos Genéticamente Modificados) y no queremos, prestamos cada vez más atención a lo que comemos porque sabemos que el problema no es comer o no comer. El dilema es: comer con garantías de que esa comida no nos va a hacer daño o comer sin esas garantías.

Con la información está sucediendo lo mismo. En España, hemos pasado de una dictadura sin información (o con una información bajo estricto control), a esta situación actual (que es característica de todas las sociedades democráticas) que es la sobreabundancia de información. Nos damos cuenta de que disponemos de mucha información, pero que está contaminada, con muchas mentiras, con muchos silencios y cosas que se ocultan. Una información que, en realidad, nos está desinformando y no nos está ayudando a entender lo que sucede. Me doy cuenta de que dispongo de una información que no sólo no me ayuda sino que, a veces, me engaña. Entonces, ¿qué es lo que estamos reclamando, sin saberlo? Pues estamos reclamando una información orgánica. Quiero tener la posibilidad de ir a un quiosco, igual que voy a una tienda de productos orgánicos, y decir: “Quiero un periódico orgánico, sin mentiras, sin engaños, que diga la verdad, etcétera”. Por ahora no puedo hacerlo, porque no existe. Pero, en realidad, eso es lo que estamos reclamando, porque cada uno de nosotros sabe que de la calidad de la información depende la calidad de la democracia, y eso es de capital importancia y por ello que estamos tan preocupados.

Muchas gracias por su atención.

(*) Ignacio Ramonet, (Redondela, Pontevedra (Galicia), 5 de mayo de 1943) es un intelectual español residente en Francia. Es doctor en Semiología e Historia de la cultura por la École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS) (Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Sociales, Paris) y catedrático de Teoría de la comunicación en la Universidad Denis-Diderot (Paris-VII).

Especialista en geopolítica y estrategia internacional y consultor de la ONU, actualmente imparte clases en la Sorbona de París. Desde 1999 dirige la publicación mensual Le Monde Diplomatique y la bimensual Manière de voir.

Es cofundador de la Organización No Gubernamental Media Watch Global (Observatorio Internacional de los Medios de Comunicación) de la que es presidente.

Un editorial escrito en Le Monde Diplomatique durante 1997 dio lugar a la creación de ATTAC, cuya labor se dedicó originalmente a la defensa de la tasa Tobin. En la actualidad se dedica a la defensa de una gran variedad de causas de la izquierda política y tiene como presidente de honor a Ignacio Ramonet. Fue también uno de los promotores del Foro Social Mundial de Porto Alegre.

Transcripción de la conferencia realizada el 28 de junio del 2005 en el Casal Pere Quart de Sabadell, en el marco del ciclo “Televisió, política i poder ”, organizado por el Ayuntamiento de Sabadell y la Lliga dels Drets dels Pobles.

Fuente: www.dretsdelspobles.org