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domingo, 23 de noviembre de 2008

No desperdiciar las oportunidades de la crisis, por Leonardo Boff


Frente al cataclismo económico-financiero mundial se dibujan dos escenarios: uno de crisis y otro de tragedia.

Tragedia sería si toda la arquitectura económica mundial se desmoronase y nos empujase hacia un caos total con millones de víctimas, por violencia, hambre y guerra. No sería imposible, pues el capitalismo generalmente supera las situaciones caóticas mediante la guerra. Gana al destruir y gana al reconstruir. Solamente que hoy esta solución no parece viable, pues una guerra tecnológica liquidaría a la especie humana; sólo caben guerras regionales sin uso de armas de destrucción masiva.

Otro escenario sería el de crisis. Para ella, no acaba el mundo económico, sino este tipo de mundo, el neoliberal. El caos puede ser creativo, dando origen a otro orden diferente y mejor. La crisis tendría, por tanto, una función purificadora, abriendo espacio para otra oportunidad de producción y de consumo.

No necesitamos recurrir al ideograma chino de crisis para saber de su significado como peligro y oportunidad. Basta recordar el sánscrito, matriz de las lenguas occidentales.

En sánscrito, crisis viene de kir o kri que significa purificar y limpiar. De kri viene también crítica que es un proceso por medio del cual nos damos cuenta de los presupuestos, de los contextos, del alcance y de los límites sea del pensamiento, sea de cualquier fenómeno. De kri se deriva además crisol, utensilio químico con el cual se limpia el oro de las gangas y, finalmente, acrisolar que quiere decir depurar y decantar. Entonces, la crisis representa la oportunidad de un proceso crítico, de depuración de lo esencial; sólo queda lo verdadero; lo accidental, sin sustentación, cae.

Alrededor y a partir de este núcleo se construye otro orden que representa la superación de la crisis. Los ciclos de crisis del capitalismo son notorios, conocidos. Como nunca se hacen cortes estructurales que inauguren un nuevo orden económico sino que siempre se recurre a ajustes que preservan la lógica explotadora de base, nunca supera propiamente la crisis. Alivia sus efectos dañinos, revitaliza la producción para nuevamente entrar en crisis y así prolongar el ciclo de crisis recurrente.

La crisis actual podría ser una gran oportunidad para la invención de otro paradigma de producción y de consumo. Más que nuevas regulaciones son urgentes las alternativas. La solución de la crisis económico-financiera pasa por el encarrilamiento de la crisis ecológica general y del calentamiento global. Si estas variables no fuesen consideradas, las soluciones económicas dentro de poco tiempo no tendrán sosteniblidad y la crisis volverá con más virulencia.

Las empresas en las bolsas de Londres y de Wall Street tuvieron pérdidas de más de un billón y medio de dólares, pérdidas del capital humano. En cuanto a esto, según datos de Greenpeace, el capital natural tiene pérdidas anuales del orden de 2 a 4 billones de dólares, provocadas por la degradación general de los ecosistemas, desarborización, desertificación y escasez de agua. La primera produjo pánico, la segunda ni siquiera fue notada. Pero esta vez no hay posibilidad de seguir con el business as usual.

Lo peor que nos puede pasar es no aprovechar la oportunidad proveniente de la crisis generalizada del tipo de economía neoliberal para proyectar una alternativa de producción que combine la conservación del capital natural junto con el capital humano. Hay que pasar de un paradigma de producción industrial devastador a otro de sustentación de toda la vida.

Esta alternativa es imprescindible, como lo mostró valerosamente François Houtart, sociólogo belga, en una conferencia ante la Asamblea de la ONU el 30 de octubre del presente año: si no buscamos una alternativa al actual paradigma económico, del 20 al 30% de las especies vivas podrán desaparecer en quince años y a mediados de siglo habrá de 150 a 200 millones de refugiados climáticos. Ahora la crisis en vez de oportunidad se vuelve un peligro aterrador.

La crisis actual nos ofrece la oportunidad, tal vez una de las últimas, para encontrar un modo de vida sostenible para los humanos y para toda la comunidad de vida. Sin eso podremos ir al encuentro de lo peor.


Fuente: Koinonía
Leonardo Boff es teólogo, filósofo y escritor brasileño

El Foro Humano Europeo refleja con éxito la gran transformación colectiva en marcha. Crónica de Koldo Aldai

Celebrado en Barcelona bajo el auspicio de la Alianza para una Nueva Humanidad

La misión de ANH es vincular a personas y colectivos imbuidos de un anhelo de transformación personal y social y que desean construir un mundo justo, pacífico y sustentable. La Alianza, que arranca con todo el impulso de Deepak Chopra, trata de encarnar el principio ghandiano de que nosotros mismos hemos de intentar ser el cambio que queremos ver en el mundo. El presupuesto que anima a la Alianza es a la vez sencillo y poderoso: “Si suficientes personas dirigen su conciencia a favor de la justicia social, los derechos humanos, y la sustentabilidad ambiental, entonces, la injusticia, la opresión y la destrucción del medio ambiente pueden ser detenidas”.


Comunicar, transformar, inspirar, mejorar, ser, apoyar, conectar… estimular nuestra imaginación colectiva de cara a permitir una transformación global de la conciencia son los grandes objetivos de esta Alianza que poco a poco va también arraigando en nuestra península. Buena prueba fue que para la primera cita europea de la Alianza se eligió Barcelona. En el privilegiado escenario del World Trade Center de la ciudad condal se celebró, con éxito de público y activa participación, este Forum los pasados 7, 8 y 9 de Noviembre.

Redes globales como la Alianza para una nueva Humanidad son indispensables para la construcción de una masa crítica suficiente para el cambio planetario, para la transformación positiva. La Alianza arrancó con su reunión fundacional en Costa Rica, tuvo su segunda cita en Puerto Rico y ahora su tercera a este lado de las aguas, en Barcelona. El Foro concitó sobre todo a gentes de Catalunya y la península, pero había también grupos venidos de los más diversos rincones europeos, así como gentes que habían saltado el océano desde diferentes países americanos. Este gran encuentro de hombres y mujeres de buena voluntad deseosos/as de construir una nueva Tierra, desde la transformación personal, ha sido posible gracias al esfuerzo de un equipo humano diverso que ha sabido conglomerar María Rosario Aoíz. Más de 15 personas han trabajado desde hace un año intensa y desinteresadamente para que este Foro fuera realidad.


Forum, amplio espejo del cambio planetario

El Forum nos ha permitido tomar una conciencia más abarcante de la gran transformación individual y colectivas que ya están en marcha. Tal como aspiraban las organizadoras (la mayoría aplastante del equipo son mujeres), han logrado concitar a líderes de grupos, organizaciones y fundaciones que están llevando a cabo proyectos para el cambio: humanistas, científicos reconocidos, empresarios, expertos en un amplio abanico de disciplinas, líderes sociales, asociaciones comunitarias, artistas, músicos, líderes religiosos y ciudadanos de Barcelona, España y la Comunidad Europea.

Los corazones unidos latieron pues a la vera del mar, en el World Trade Center, junto a los barcos dispuestos a surcar mediterráneos. El compromiso fue sellado por los más de cuatrocientos participantes en los más diversos idiomas, compromiso de servir a la humanidad primero con nuestra actitud de paz y de no violencia, compromiso de no suscitar tensión alguna pase lo que pase. Fue Deepak Chopra el que animó en la reunión a ese voto como la mejor contribución al mundo. Nos pidió a todos los presentes a que en cualquier circunstancia, por dura y difícil que se nos manifieste, mantengamos la paz, nos establezcamos en la no-violencia.

Otros compromisos se habían ido sellando a lo largo de todo el fin de semana, compromisos de un mundo mejor en el ámbito de la salud, la educación, la sostenibilidad, la empresa…, conscientes de que visualizar el nuevo paradigma es concebirlo y por lo tanto comenzar a materializarlo. En todos estos campos se establecieron metas, se visualizaron horizontes con la ayuda de especialistas de primer orden a nivel internacional como Vandana Shiva, Satish Kumar, Federico Mayor Zaragoza, Jorge Carvajal, Jaime Jaramillo, Fred Master, Concha Pinós… entre muchos/as otros/as. Esta fue la suerte del encuentro del Forum Humano Europeo: el poder contar con agentes de cambio y líderes de primer orden en el desarrollo de la conciencia a nivel planetario.

A Barcelona se acercaron a participar en esta intensa cita abierta de la Alianza gentes de los más diversos ámbitos de la actividad humana, pero sobre todo gentes con un gran anhelo de transformación personal y colectiva. La fuerza y la alegría del alma grupal congregada se pudo palpar en muchos de los actos. De nuevo un gran encuentro de genuina y amplia fraternidad; cientos de corazones latiendo al unísono, de almas deseando crecer unidas, servir unidas… A lo largo de todo el fin de semana se palpó riqueza de idiomas, de espiritualidades, de pasados.., pero unidad en metas y objetivos. La magia de lo vivido incapacita a este relator a dar fiel testimonio. De nuevo un teclado impotente, una pantalla callada ante la imposibilidad de narrar lo vivido. De nuevo las palabras cortas, que se sublevan ante la imposibilidad de describir el sagrado gozo de seres humanos de culturas diferentes unidos en torno a superiores ideales.


Gran abanico de participantes


La virtualidad de la cita del Forum es habernos posibilitado el contacto con agentes de cambio de gran arraigo internacional que nos han transmitido la fuerza de sus carismas, el calor de sus corazones, la visión de sus mentes. Todo ello inyectó buenas dosis de fe y entusiasmo entre los asistentes. ¿Quién no lloró cuando visionó el vídeo del rescate de Papa Jaime de los niños de la calle de Bogotá? ¿Quién no se emocionó al verlos ya no vestidos de andrajos, sino de uniforme escolar? ¿Quién no se sorprendió al ver que líderes de empresas están ya haciendo triunfante realidad los más ambiciosos sueños de compañías instauradas sobre la mutua confianza, la transparencia informativa, el incentivo de la creatividad, el principio de emprendimiento de todos los miembros de la misma…?

Vimos educadores volcados en aflorar la esencia y la creatividad de los niños; médicos que saben de cuerpos, pero sobre todo implicados en ayudar a sanar almas. Vimos banca sin usura, al servicio de valores, empresarios que hacen paz en ellos mismos y que irradian paz, líderes de compañías para los que la maternidad es una bendición… Vimos altos funcionarios que arrancan el día con el saludo al sol…; hombres de fortuna, grandes filántropos con genuina pasión por servir al prójimo. Vimos la compasión hecha carne en medio de situaciones límite, mujeres valientes como Concha Pinós entregándolo todo por la causa de los derechos humanos en Birmania. Vimos tanta gente hermosa, con tantos proyectos generosos, de tantos lugares del mundo…, que aquello no podía sino tocar nuestro corazón, ensanchar nuestras miras y estimular nuestra voluntad.

El formato no sólo era de simple escucha, sino que hubo oportunidades para la participación y sobre todo para plantear las iniciativas que cada quien estaba dispuesto a activar en su país. Hasta el último de los presentes llegó esa frase que se extendía de unos a otros cual lema: “Nadie cometió mayor error que el que no hizo nada, pensando que hacia poco”.

Cierto que el aforo y el marco eran elitistas, tan cierto como la voluntad que abriga el comité organizador de hacer cada vez más extensivo todo lo grande que se vivió ese fin de semana en Barcelona. Es cierto que la cuota de inscripción era privativa, que mucha gente que hubiera deseado participar no lo pudo hacer por evidentes razones económicas, tan cierto esto como que el interés de lucro brilló por su absoluta ausencia, tan cierto como que las/os organizadores se dejaron la piel en el empeño, que trabajaron dura y desinteresadamente, que dieron lo mejor de sí por el éxito del encuentro. Así fue: el éxito se consagró. Hay una nueva tierra más cercana tras la cita en el World Trade Center, hay un alma colectiva crecida, unas visiones más concretadas, hay una fe aumentada en favor del “juntos podemos”…

Desde estás líneas manifestar el apoyo a este loable iniciativa que ha logrado concitar a personas de todas las partes del mundo, con el objetivo común de fortalecer una gran alianza por el cambio y así crear una humanidad más sostenible, pacífica y compasiva.

Intenciones y valores de la ANH


Nuestra intención
Crear una alianza de personas basada en la conciencia de la interconectividad de toda la humanidad. Creemos que si suficientes personas comparten el valor de la paz, dejaría de existir la guerra. Si suficientes personas dirigen su conciencia a favor de la justicia social, los derechos humanos, y la sustentabilidad ambiental, entonces, la injusticia, la opresión y la destrucción del medio ambiente pueden ser detenidas.
Este cambio ya está sucediendo, ahora se requiere de una masa crítica, que a su vez necesita organización. La meta de la alianza es conectar a individuos, comunidades y grupos a nivel mundial.
La conciencia de unidad no se logra mediante batallas y victorias, sólo puede ser despertada de persona en persona.
Nuestros Valores
La Alianza reconoce como su visión medular, la unidad de toda la vida, y abraza las más nobles aspiraciones de la humanidad, tal y como han sido proclamadas por todas las tradiciones espirituales y humanistas, que hacen un llamado a la compasión y celebración de la vida. Los valores y principios del movimiento emergente de una nueva humanidad y de la Alianza, cuyo propósito es servirle a éste, se fundamentan en el apoyo de leyes, causas, acciones, que favorezcan el respeto por la vida, la dignidad humana, la libertad, el equilibrio ecológico y la paz.
El principio esencial de la Alianza es la conciencia basada en la inseparabilidad de la vida, en donde todo está interconectado, por lo tanto, nuestro bienestar es el bienestar de todos. Creemos que esta conciencia no puede ser pasiva, de lo contrario permanecería irrelevante, tiene que ser expresada para el beneficio de todos a través de un servicio que beneficie la vida de todo ser humano.

Más información del evento : www.anheurope.org
Más información de la Alianza para la Nueva Humanidad: ww.anhglobal.org

Jornadas para Directivos. Resumen de las intervenciones de Koldo Saratxaga y Joaquín Tamames

Una de las actividades que más público concitó en el marco del Forum Humano Europeo fueron las Jornadas para directivos, en las cuales se abordó el tema “Desarrollo social, económico y organizacional”.

Intervención de Koldo Saratxaga

En este seminario era especialmente esperada la intervención de Koldo Saratxaga. Según rezaba la información distribuida sobre el ponente, nos encontrábamos ante “El genio empresarial que sacó de la crisis a los autobuses Irízar. Su caso está en la escuela de Harvard y se basa en apostar por las personas”.

A lo largo de su vibrante exposición Saratxaga expuso su principio fundamental de que la empresa del futuro, en la que prime la innovación, la creatividad y el conocimiento, exige que los trabajadores sean partícipes reales del proyecto y se sientan motivados.

Para el emprendedor vizcaíno, empeñado en cambiar las estructuras empresariales y crear organizaciones sin jerarquías de mando, no hay trabajadores, hay personas; “hay actores que crean y emprenden pero no títeres”. Saratxaga está persuadido de que detrás del éxito hay una serie de “intangibles” como el trabajo en equipo, la satisfacción con el entorno, así como la relación cordial con el cliente.

Para implicarse en un proyecto y trabajar con él, exige transparencia y ética, además de equilibrio salarial y repartición de los beneficios. En esas empresas las “personas” (trabajadores) tienen acceso a todo, “saben de los resultados, de las dificultades, de los aspectos en los que eventualmente hacemos daño…”

El ex-directivo de autobuses Irizar y de otras muchas cooperativas, considera importante que los jóvenes se comuniquen y aprendan a compartir. “¡Que coño haces sólo!” soltó en mitad de un auditorio sorprendido con su discurso heterodoxo, rompedor, casi en un sentido literal de la palabra: “Es preciso tirar tabiques, instalar mesas redondas. Crear vida y mesa en común. La finalidad es compartir: participación, relación entre iguales, liderazgo extensible…Un mundo de relaciones en el que las jerarquías desaparecen. Hasta aquí han llegado”.

En las empresas en las que se implica Saratxaga se comparte hasta el último detalle: “No estamos acostumbrados a la transparencia absoluta”. Sin embargo él bien sabe que no es fácil: “Ni los sindicatos quieren transparencia. Esto no se hace ni en las familias. No estamos educados para la transparencia. Donde yo estoy nadie se abstiene de sus aficiones, pero el trabajo que tiene que salir, sale…”

De cualquier forma uno de los aspectos más revolucionario de este vasco innovador fue el referido a la maternidad. Afirmó, ante la pregunta que desde el público se le realizó al respecto, que la viven con alegría: “Ellas se cogen el tiempo que necesitan. Es su momento clave. No sólo hay que pensar en la cosecha. Es precisa una la visión a largo plazo. Es un proyecto de personas con visión de futuro y el futuro asusta”. Agitadoras también fueron algunas de sus últimas frases: “Si no se caen las organizaciones no habrá cambios” y “Las personas han de sacar lo que tienen y a partir de ahí soñar”.

Intervención de Joaquín Tamames

El directivo de banca y patrono de la Fundación Ananta abundó en la necesidad de reinventarnos a nosotros mismos desde la vivencia de la autenticidad. Según Tamames, los líderes han de tratar de encontrar a su ser y desde él servir. Para ello será preciso mantener una actitud de silencio interior que permita ir descubriendo quines somos en verdad. “Si entendemos que somos un alma, empezaremos a mirarnos desde el alma. Intentemos llevar nuestro interior limpio. Si llevamos el corazón limpio, veremos el mundo limpio. Es preciso buscar el tiempo para limpiar nuestro interior”, fueron algunas de las frases-llave o pensamientos simientes que dejó caer el directivo en medio del auditorio.

Tamames invitó a cuidar y atender primero la empresa más cercana de la vida, empresa de la familia, conscientes de que a partir del buen cuidado de éstas, podemos después atender a más ambiciosas empresas. Subrayó igualmente la necesidad de comprometernos en nuestra propia transformación interior, si de verdad aspiramos a cambiar las instituciones.

Alex Rovira estuvo en su boca durante la disertación. Tamames compartió esas palabras mayúsculas del best-seller internacional que rezan: “Para qué ser budistas si podemos ser Buda, para qué ser cristianos si podemos ser Cristo”.

El conferenciante compartió pautas muy prácticas para aquellos seres que desean ser “agentes de luz” y “llevar la luz más allá de nosotros mismos”. Concretamente sugirió a los hombres y mujeres de empresa congregados a que “cuando contemplemos un avión que surca los cielos, cuando nosotros mismos nos embarcamos en un avión, visualicemos que ese avión lleva la luz allá a donde se dirige”.

Tamames se despidió con otros dos pensamientos simientes muy presentes en su vida y accionar: “Para enriquecerse hay que dar” y “Quien esta limpio de corazón, ríe”


Fuente: Koldo Aldai
www.foroespiritual.org
www.fundacionananta.org
www.portaldorado.com

Información relacionada en este blog:
Clausura I Foro Humano Europeo

Vídeo: Deepak Chopra presenta en Barcelona la Alianza para la Nueva Humanidad

sábado, 17 de mayo de 2008

Ministerios de Paz, por Federico Mayor Zaragoza

Federico Mayor Zaragoza es presidente de la Fundación Cultura de Paz

Desde el origen de los tiempos, en sociedades en las que el poder se hallaba normalmente en manos de los hombres, la razón de la fuerza ha prevalecido sobre la fuerza de la razón. Se ha aplicado siempre, como supuesto indiscutible, el más perverso de los proverbios: “Si quieres la paz, prepara la guerra”. Llega ahora el momento de sustituirlo, a escala mundial, por “Si quieres la paz, ayuda a construirla con tu comportamiento cotidiano”. Que nadie deje de hacer algo, por poco que sea, porque el gran paso que hay que dar es la suma de muchísimos pequeños pasos.

La crisis financiera, medioambiental, alimentaria y espiritual de estos albores de siglo y de milenio no puede ser, no debe ser, una crisis de ánimo sino espuela para la acción, para la aplicación del conocimiento en favor de la humanidad, para demostrar que, como dijo el presidente John F. Kennedy en junio de 1963, “ningún desafío se halla fuera del alcance de la capacidad creadora de la condición humana”.

En 1945, la clarividencia y la lucidez de momentos de gran zozobra, de confusión, de remordimiento posbélico, condujeron a la creación de las Naciones Unidas para que “los pueblos” evitaran a las generaciones venideras el horror de la guerra (Carta de las Naciones Unidas, 1945), “elevando los baluartes de la paz en la mente de los hombres” guiados por unos principios universales “democráticos” de justicia, libertad, igualdad y solidaridad, que enuncia el mismo año la Constitución de la Unesco y que desarrolla en 1948 la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Según el artículo primero: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y, dotados de razón, deben comportarse entre sí fraternalmente”.

Todo estaba, pues, bien preparado para la transición desde una cultura de guerra a una cultura de paz. Pero al poco tiempo - la historia se repite- los países más poderosos de la Tierra volvieron a alzar la mano en lugar de tenderla. Y en lugar de compartir bienes materiales y conocimientos con los países menos avanzados, estos países fueron explotados. En lugar de derribar vallas, se elevaron muros - como, desgraciadamente, está sucediendo actualmente- y, desobedeciendo las recomendaciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, se tomaron la justicia por su cuenta (como en la invasión de Kosovo) o, basados en supuestos falaces, se llevaron a cabo guerras “preventivas” (ejemplo reciente de Iraq) y, en una situación de guerra todo vale, alevosas incursiones militares han producido, en los denominados ahora “efectos colaterales”, numerosas víctimas, niños incluidos, entre la población civil.

Un poder inmenso concentrado en contadas manos (los “cosmócratas”) que incluye la gran industria bélica, las fuentes energéticas, medios de comunicación…, intenta afianzarse fuera del marco del sistema de las Naciones Unidas (como es el caso de la Organización Mundial del Comercio), a la que utiliza esporádicamente, cuando le conviene.

Pero con el nuevo milenio, va extendiéndose de forma que resultará imparable en los próximos años, la fuerza de la razón, la conciencia del poder ciudadano que, pacíficamente, con firmeza, ya no se resigna a vivir sometido a los más arbitrarios designios del poder. La fuerza de la razón frente a la razón de la fuerza, guiada por los grandes valores universales y no por las leyes del mercado, para devolver a la humanidad las riendas de su destino.

Es esta nueva ciudadanía la que será capaz de movilizarse, con firmeza pero sin violencia, en favor de la igual dignidad humana y reducir primero y luego eliminar las asimetrías sociales, las flagrantes injusticias de un sistema de gobernación mundial que permite que mueran cada día más de 60.000 personas de hambre, de desamor y de olvido, al tiempo que se invierten más de 3.000 millones de dólares en armas. La razón de la fuerza, alentada por la colosal maquinaria bélico-industrial que, desde las lanzas hasta las ojivas nucleares, obtiene pingües beneficios de la dinámica que resulta de preparar la guerra para asegurar la paz. La paz se convierte así en pausa, en intervalo, de la guerra.

Ahora, por primera vez seguramente en la historia, la visión global del mundo nos mueve a la acción, a la participación, a no guardar silencio. Simultáneamente, el progreso de la tecnología de los medios de comunicación permite la participación no presencial, que constituye un avance que tendrá una extraordinaria repercusión, en muy pocos años, en el ejercicio de la ciudadanía plena y, por tanto, en la construcción de auténticas democracias. Pero, además, la transición desde una cultura de guerra a una cultura de paz será posible porque, en una decena de años, serán muchas las mujeres que aumentarán, por el ejercicio de sus altas funciones, el magro porcentaje de influencia femenina actual (5%, aproximadamente) en la toma de decisiones.

La ministra de Defensa, Carme Chacón, ha declarado que “está empeñada en que la sociedad comprenda que el ejército español es una fuerza de paz”. Y ha añadido: “Quien conoce el horror de la guerra, conoce el valor de la paz”. Hace años, propuse que los ministerios que antes se llamaban “de la Guerra” y luego pasaron a denominarse “de la Defensa”, deberían llamarse en realidad ministerios de la Paz. Sí, ha llegado el momento de proclamar que las fuerzas armadas, además de ser garantes, cuando así se decide en un contexto democrático, de la justicia y del estado de derecho, además de participar en todas aquellas misiones o conflictos que, bajo la autoridad de las Naciones Unidas, fuera procedente, su misión esencial es la de velar por la paz, por la convivencia pacífica, lo que les confiere una función permanente y no eventual, formando parte de una gran red de hombres y mujeres que, en todos los países del mundo, representando a sus respectivos pueblos, permitan la transición desde una economía de guerra a una economía de desarrollo social a escala planetaria, eviten la vergüenza colectiva de los niños soldados y explotados, contribuyan a disminuir, con recursos humanos y tecnológicos apropiados, el impacto de las catástrofes naturales y de toda índole, de reducir las brechas y desgarros sociales que, en todo el mundo, constituyen el caldo de cultivo de la violencia y la desesperación.

Juntos, podemos. “Debemos unirnos para crear una sociedad global sostenible fundada en el respecto hacia la naturaleza, los derechos humanos universales, la justicia económica y una cultura de paz”, proclama este precioso documento que es la Carta de la Tierra (2000).

Si quieres la paz, prepara la paz. “Los ejércitos, fuerzas de paz”. ¿Ministerios de Defensa? ¡Ministerios de Paz!

Fuente: Periódico La Vanguardia

Birmania: Intervención Humanitaria o Intervención Divina


Nueva y actualizada crónica de Concha Pinós, Directora de Birmania por la Paz, que está ahora en la frontera de Birmania. Nos plantea la cuestión de la intervención humanitaria.




INTERVENCIÓN HUMANITARIA O INTERVENCIÓN DIVINA


Este año es el 60 Aniversario de los DDHH, también es el 60 Aniversario de la independencia de Birmania. El General Than Shwe les pidió a los birmanos al empezar el año que "hicieran la firme resolución de construir un país moderno, en paz. Un país donde floreciese la disciplina nacional".

Parece todo una ironía de la vida, que desde septiembre del año pasado hasta el ciclón Nargis, el dictador no haya manifestado ni el menor signo de humanidad, permitiendo el paso de la ayuda humanitaria a la región del Irrawaddy, acción que hubiera podido salvar miles de vidas.

De todas las crisis humanitarias que yo he vivido a los largo de mi experiencia en Afganistán, Irak, Tsunami, Balcanes o Rwanda, Birmania era sin ninguna duda el mejor modelo para ejemplificar que significaba hacer una intervención humanitaria. Pero una vez más las Naciones Unidas, no han podido servir de ejemplo, dejando su labor en manos de un dictador. Parece una ironía que una organización que defiende, protege y promueve valores universales pueda ser acallada por una dictadura.

Ahora ya estamos viendo venir el segundo ciclón, cómo está fallando la distribución de la ayuda, cómo se está revendiendo en el mercado negro, o cómo está pasando a cuatro generales que las distribuirán entre aquellos que deseen. No hay compromiso por parte de la Junta de negociar nada, ni le vale el llamamiento de la comunidad internacional ni los miles de muertos birmanos.

Pero si la ONU quisiera actuar en la zona, y digo si quisiera, no si pudiera, debería de tener en cuenta que para triunfar habría que contar no solo con las víctimas del ciclón Nargis, sino con los millones de birmanos que se mueren de hambre y malnutrición dentro y fuera de Birmania. Estoy hablando de casi 5 millones de birmanos viviendo en Birmania, y de 1 millón de desplazados internos.

Después de cualquier misión de emergencia a gran escala o intervención humanitaria, se recibe normalmente un agradecimiento por parte del país que recibe, no es el caso de los generales. No es el caso, pero tampoco han pensado en devolver los regalos de boda. Avión que entra, avión que se quedan.

El sentido de una Intervención Humanitaria es el apelamiento a la Responsabilidad de Proteger, una teoría que gana peso por el terrible momentum que vivimos. La Responsabilidad de Proteger que tiene todo Estado con su pueblo y también las Naciones Unidas con todos los países: protegerles del genocidio, de los crímenes de guerra, de la limpieza étnica, de los crímenes contra la humanidad, del hambre, la pobreza o la muerte.

El caso de los generales birmanos es un clarísimo caso de "crímenes contra la humanidad" y debería aplicarse la legislación correspondiente.

La doctrina de la Responsabilidad de Proteger ha visto grandes ejemplos en Bosnia, Rwanda, y más recientemente en Darfur. La propuesta la firmaron 191 países. Esta propuesta permitiría que países como Francia, Inglaterra o USA pudieran ayudar humanitariamente, pero China y Rusia se oponen a ese movimiento.

El secretario de asuntos exteriores británico David Miliband, hablando en una magnifica entrevista a la BBC el 11 de Mayo, dijo que el régimen birmano "está perpetrando una política de maldad y negligencia" y que la posibilidad de intervención está sobre la mesa.

El día 13 oímos como Miliband, volvía sobre el asunto y sus comentarios iban más lejos "una acción militar en el ámbito humanitario es una opción", de hecho el naviero HMS Westminster ha sido enviado cerca de las aguas birmanas, así como barcos Franceses y Norteamericanos.

Mientras tanto los supervivientes birmanos, siguen mirando al cielo, esperando que un avión de ayuda humanitaria haga llover paquetes con todo lo necesario.

¿Por qué los políticos europeos no se han movilizado más para buscar soluciones que no pasen siempre por la ONU? Los esfuerzos del régimen por cuidar de su gente son miserables. Ya hay documentados casos de saqueos de los aviones, de contenedores expoliados y que ni siquiera llegan los tanques de agua salinizada al delta.

La ONU finalmente ha admitido que no pueden hacer más de lo que hacen, y que saben que un porcentaje bajísimo de las victimas está recibiendo lo necesario. Periodistas locales, extranjeros- disfrazados- han intentado reportar que pasa en el delta, filmando y fotografiando, pero los chekpoints son continuos.

Las únicas imágenes que los media birmanos pueden emitir continuamente son las que controlan los militares, donde se ve como dan paquetes de ayuda.

Ahora todos los que nos llamamos "ciudadanos libres del mundo" deberíamos estar avergonzados de nuestros gobiernos, deberíamos estar pensando que vamos a hacer con esos miles de personas. En qué tejado esta ahora la pelota. Vamos a hacer algo para salvar vidas birmanas, o vamos a limitarnos a contar cuantos murieron. El segundo ciclón ya está en marcha, es el ciclón de las epidemias, del agua contaminada por los cuerpos podridos.

No se crean los europeos o norteamericanos que si deciden hacer una intervención aérea aunque sea por razones humanitarias, no se van a encontrar un sistema de defensa aéreo. Habrá una recepción hostil.

A Naypyidaw han llegado 29 MiG de Rusia y misiles del Norte de Korea, que apuntarán a donde sea necesario. Aunque algunos observadores políticos apuntan que una intervención rápida, podría acabar con el régimen birmano en pocas horas.

En cualquier caso, una intervención humanitaria es una obligación moral para salvar vidas y proveer ayuda. Quizás tengamos que esperar, de nuevo, a la "coalición de la gracia": China, Rusia y Asean, para que coordine los esfuerzos... o quizás tengamos que esperar sólo una intervención divina, ya que no hay humana ni humanitaria.


Otras crónicas desde Birmania de Concha Pinós:


Crónica desde la frontera de Birmania de 6 días de desesperación del pueblo birmano Sábado, 10 de mayo
No nos olvidemos de Birmania Jueves, 8 de mayo
Llamamiento urgente desde Birmania
, Miércoles, 7 de mayo

Vídeo: Un punto azul pálido. La Tierra en el Cosmos, por Carl Sagan

La imagen está tomada el 14 de febrero de 1990 a 6.000 millones de kilómetros de la Tierra, metro arriba metro abajo. La reflexión es de Carl Sagan:

sábado, 19 de abril de 2008

Comensalidad: rehacer la humanidad, por Leonardo Boff

Comensalidad significa comer y beber juntos alrededor de la misma mesa. Ésta es una de las referencias más ancestrales de la familiaridad humana, pues en ella se hacen y se rehacen continuamente las relaciones que sostienen la familia.

La mesa, antes que a un mueble, remite a una experiencia existencial y a un rito. Es el lugar privilegiado de la familia, de la comunión y de la hermandad. En ella se comparte el alimento y con él se comunica la alegría de encontrarse, el bienestar sin disimulos, la comunión directa que se traduce en los comentarios sin ceremonia de los hechos cotidianos, en las opiniones sin censura de los acontecimientos de la crónica local, nacional e internacional.

Los alimentos son algo más que cosas materiales. Son sacramentos de encuentro y de comunión. El alimento es apreciado y es objeto de comentarios. La mayor alegría de la madre o de quien cocina es notar la satisfacción de los comensales.

Pero debemos reconocer que la mesa es también lugar de tensiones y de conflictos familiares, donde las cosas se discuten abiertamente, se explicitan las diferencias y pueden establecerse acuerdos, donde existen también silencios perturbadores que revelan todo un malestar colectivo. La cultura contemporánea ha modificado de tal forma la lógica del tiempo cotidiano en función del trabajo y de la productividad que ha debilitado la referencia simbólica de la mesa. Ésta ha quedado reservada para los domingos o para los momentos especiales, de fiesta o de aniversario, cuando los familiares y amigos se encuentran. Pero, por regla general, ha dejado de ser el punto de convergencia permanente de la familia. La mesa familiar ha sido sustituida lamentablemente por el fast food, comida rápida que sólo hace posible la nutrición, pero no la comensalidad.

La comensalidad es tan central que está ligada a la propia esencia del ser humano en cuanto humano. Hace siete millones de años habría comenzado la separación lenta y progresiva entre los simios superiores y los humanos, a partir de un ancestro común. La especificidad del ser humano surgió de forma misteriosa y de difícil reconstrucción histórica. Sin embargo, etnobiólogos y arqueólogos llaman nuestra atención sobre un hecho singular: cuando nuestros antepasados antropoides salían a recolectar frutos, semillas, caza y peces no comían individualmente lo que conseguían reunir. Tomaban los alimentos y los llevaban al grupo. Y ahí practicaban la comensalidad: distribuían los alimentos entre ellos y los comían grupal y comunitariamente.

Así, la comensalidad, que supone la solidaridad y la cooperación de unos con otros, permitió el primer salto de la animalidad en dirección a la humanidad. Fue sólo un primerísimo paso, pero decisivo, porque le cupo inaugurar la característica básica de la especie humana, diferente de otras especies complejas (entre los chimpancés y nosotros hay solamente un 1,6% de diferencia genética): la comensalidad, la solidaridad y la cooperación en el acto de comer. Y esa pequeña diferencia marca toda la diferencia.

Esa comensalidad que ayer nos hizo humanos, continúa todavía hoy haciéndonos siempre de nuevo humanos. Por eso, importa reservar tiempos para la mesa en su sentido pleno de la comensalidad y de la conversación libre y desinteresada. Ella es una de las fuentes permanentes de renovación de la humanidad hoy globalmente anémica.


Fuente: Koinonia

Encuentro de Tierra, Alma y Solidaridad en Estella, 2, 3 y 4 de mayo


Por fin ancló este común anhelo de reunirnos las gentes, movimientos y redes que vibramos con la Tierra, con el Alma y con la Solidaridad. Ya hay un lugar y un tiempo para que este deseo compartido encarne y florezca. Tras reiterados intentos, ya hemos puesto la maquinaria organizativa en marcha.

Otro mundo sostenible sólo es posible si aprendemos a reconocernos como parte de una cadena ininterrumpida e inextinguible de latidos, de vida, que garantizan el futuro de todo esfuerzo colectivo. Os invitamos a esta encrucijada de caminos, a este espacio para el mutuo enriquecimiento, para el compartir y cocrear juntos un nuevo mundo.

Desde la la Asociación Selba Vida Sostenible y la Asociación Alalba estamos convencidos/as de que ha llegado el momento de buscar un espacio para el encuentro y el diálogo entre las diversas gentes, grupos y movimientos que ofrecemos alternativas al actual paradigma dominante.

Hoy más que nunca movimientos y redes de uno y otro tipo están llamados a “fecundarse”, inspirarse mutuamente y ofrecer al conjunto de la ciudadanía una idea más sintética, inclusiva, y unitaria del otro mundo posible, entendiendo que la unidad no significa uniformidad, sino el marco para una creciente y enriquecedora diversidad.

Consideramos que el desafío no estriba tanto en la caída o el desplome del viejo orden dominante, sino en la iniciativa, creatividad y voluntad para crear un nuevo orden más bello, justo y fraterno, en el que las tres dimensiones del Ser, a las que alude Satish Kumar, Tierra, Alma y Sociedad, “se nutran, retroalimenten e interactúen mutuamente”.

Consideramos un importante paso adelante el darnos a conocer la gente que trabaja aquí y allá por una gestión sostenible del territorio y la restauración de la Tierra, una soberanía alimentaria y alimentación más sana, una vivienda más saludable y accesible, por unas ciudades a escala humana y la multiplicación de comunidades sostenibles y ecoaldeas, un comercio e intercambio sin abusos, una producción artesanal y economía alternativa y solidaria, un consumo responsable, una educación que facilite el despliegue total del ser, una salud y medicina más natural e integral, una existencia más armoniosa y consciente… Estamos convencidos/as de que unas y otras gentes y redes están llamadas a reconocerse en su complementariedad y a ir configurando una visión común del otro mundo posible.

Con esta finalizada hemos organizado esta cita abierta de Estella, e invitado a cuantos movimientos en el marco del estado, ofrecen propuestas positivas, posibles y con una intención claramente constructiva. Creemos que el futuro está de parte de los movimientos y redes que, más allá de una crítica fácil del sistema, plantean nuevos horizontes, nuevas formas de relación humana, de relación con la madre Tierra y son capaces de ponerlas en práctica, proporcionando así un modelo que puede ser imitado y seguido por otros.

En el alumbramiento de ese otro mundo posible, no podemos dejar de lado aquella parte del Ser que alude a lo más profundo de nosotros, a nuestra alma. “Si no cuidamos el alma, dice Satish Kumar, no podremos cuidar la tierra y la sociedad”, pues son las sombras de nuestra alma las que provocan sombras en el mundo en que vivimos. “Cuidamos nuestro cuerpo y nuestro espíritu a través del ejercicio del silencio, la meditación, el estudio, el arte, la austeridad y el contacto reverencial con la naturaleza”. De ahí nuestro interés en una confluencia también necesaria con las redes de desarrollo personal, de crecimiento interno, de nueva conciencia emergentes que participan de una visión abierta, universal y no doctrinaria

El futuro ya nos ha alcanzado. Pongamos pues nuestras visiones y propósitos en común. El encuentro tendrá lugar en Estella el 2, 3 y 4 de Mayo y para ello hemos comenzado a establecer los contactos oportunos.

Si formáis parte de grupo, movimiento o red ya constituidos, afines al anhelo de síntesis aquí esbozado, y deseáis dar a conocer en el encuentro vuestro testimonio, visión, experiencia, proyectos…, podéis contactarnos en el 606695452 o escribirnos a coordinacion@portaltierra.org

¡¡Bienvenidos/as a Estella-Lizarra!! ¡¡Bienvenidos/as a esta cita de unidad en la diversidad, a este encuentro entre la Tierra y el Cielo!!

(Si comulgas con los objetivos aquí apuntados, ayúdanos a difundir la información.
¡Gracias por compartir este común empeño!)


Más información del Encuentro en Portal Tierra

Fuente: Asociación Alalba
Fe, Diálogo y Encuentro

www.portaldorado.com
www.foroespiritual.org
www.portaltierra.org

¿La paz sea contigo?, por Federico Mayor Zaragoza


De verdad queremos la paz que nos deseamos? Salam, shalom… (paz) y, a continuación, la intransigencia, el enfrentamiento, la confrontación. “Si quieres la paz, prepara la guerra”, ha sido el adagio perverso que, para beneficio de los productores de armamento, se ha utilizado desde el origen de los tiempos por parte del poder, que disponía, como un supuesto incuestionable, de las vidas de sus vasallos. Y así hasta estos turbulentos, pero esperanzadores albores de siglo y de milenio, porque se ha ganado en conciencia global y conocimiento profundo de la realidad; porque la moderna tecnología de la comunicación permite la participación no presencial, lo que fortalecerá la autenticidad democrática, y porque –lo que es muy relevante– la mujer amplia- rá en pocos años el magro 5% que tiene hoy en día como porcentaje de influencia en la toma de decisiones. Y la conclusión será que la humanidad tomará en sus manos las riendas de su destino y hará posible, por fin, el inicio de la Carta de la ONU: “Nosotros, los pueblos…”.

Sí, serán los pueblos, la sociedad civil, la que irá constituyendo progresivamente democracias genuinas, en las que los votantes cuenten, además de ser contados en la elecciones, en las que sean tenidos en cuenta todos los días y no solo en el momento del recuento. El gran cambio será la transición de súbditos a ciudadanos, de una cultura de imposición y violencia a otra de conversación y conciliación, de la fuerza a la palabra. De preparar la guerra a preparar la paz. “Si quieres la paz, ayuda a construirla con tu comportamiento cotidiano”, siendo actor y no espectador impasible y pusilánime. El tiempo del silencio ha terminado, tanto a escala personal como, sobre todo, institucional. Me gusta repetir que el silencio de los silenciosos es más oprobioso que el de los silenciados. Atreverse a saber… y saber atreverse para contrarrestar el omnímodo y omnipresente poder mediático que nos llena de zozobra y nos uniformiza, hasta el punto de aceptar lo inaceptable (gastar a diario 3.000 millones de dólares en armas, sin contar con el disparate de los escudos antimisiles, mientras mueren de hambre cada día 60.000 personas).

Distraídos, no vemos lo invisible, lo ordinario. Solo vemos lo visible, las informaciones que describen lo extra-ordinario, lo insólito, lo atípico. Es necesario conducirnos educadamente, es decir, en virtud de nuestra propia reflexión, “dirigiendo con sentido la propia vida”. Es preciso ir poniendo tantas cosas trastocadas en su sitio: los valores democráticos –que, según la Constitución de la Unesco de 1945, son la justicia, la libertad, la igualdad y la solidaridad– en lugar de las leyes del mercado, que, como era previsible, han ampliado las brechas y desgarros sociales en lugar de reducirlos; una ONU fuerte en la que se hallen representados “los pueblos” y que cuente con los recursos personales, financieros y tecnológicos que le permitan tener la autoridad democrática que nunca tendrá la fórmula plutocrática de los G-7/G-8; una economía de desarrollo global –con grandes inversiones en fuentes de energía renovables y de bajísimo coste que permitan un acceso generalizado a bienes materiales, la producción, transporte y reciclaje del agua para todos, la vivienda…– en lugar de la actual economía de guerra y especulación, que concentra la riqueza cada vez en menos manos.

No hay economía de guerra sin guerra, sin preparación para la guerra, sin pretextos para armarse hasta los dientes. Los únicos capaces de oponerse a esta inercia colosal son “los pueblos”, es el poder ciudadano, una sociedad civil consciente que no se deje embaucar, que no apoye más que a los gobernantes que, con valentía, estén decididos a la puesta en práctica de los principios universales tan lúcidamente expresados en la Carta de la ONU y en la Declaración de los Derechos Humanos.

La política debe basarse en unos principios éticos generalmente aceptados. Incorporar determinados valores religiosos es inadecuado y peligroso, como también lo es –y la experiencia actual lo demuestra– basar la acción política en aspectos estrictamente económicos. “Es de necio confundir valor y precio”, sentenció don Antonio Machado.

Por eso era tan necesaria y oportuna una declaración en la que la excusa del choque de civilizaciones quedara definitivamente excluida y se hiciera –desde la serenidad acreditada de Montserrat– un llamamiento firme a la implicación ciudadana, a la asunción de responsabilidades por parte de todos. Si unimos nuestras voces y manos, abiertas, tendidas, nunca más alzadas, entonces lograremos, en un gran clamor popular, reorientar los erráticos rumbos presentes.

La declaración denuncia la información engañosa que se difunde sobre las causas de los conflictos y apremia, de manera muy concreta, a la aplicación urgente de una solución política para la dramática e inacabable situación en Oriente Próximo, así como en otros lugares del mundo. Creyentes o no, los seres humanos deben ser respetados por igual e involucrarse en acciones solidarias con los más menesterosos.

La única condición para el diálogo, abierto a todas las opiniones, es la no violencia, la no imposición. “Todos en el mismo barco –Jesús, Buda, Mahoma–. Todos tenemos el mismo destino”, subrayó en la reunión de Montserrat el ex presidente de Irán, Mohamed Jatamí. En el mismo barco, con el mismo rumbo. ¿Tan difícil es provocar la “explosión espiritual” de la que hablaba Federico García Lorca, que significaría cambiar la fuerza por la palabra? Las religiones deben disponer de eficientes mecanismos de contacto e interacción –como establece la declaración, para su eficaz seguimiento– con el fin de evitar prejuicios y estereotipos y ser capaces de contribuir a la construcción de un futuro común donde el deseo de paz deje de ser un saludo para convertirse en una realidad.

Federico Mayor Zaragoza es presidente Fundación Cultura de Paz

Fuente: El Periódico (15/04/08)

Declaración de Montserrat - “Religiones y construcción de paz”


Este mediodía se ha celebrado en el Monasterio de Montserrat un acto con personalidades internacionales procedentes de diferentes tradiciones religiosas y de la sociedad civil para transmitir que las religiones no deberían ser nunca más origen de confrontación, y sí de conciliación. Los firmantes de la Declaración han reclamado la implicación de la sociedad civil, que debe exigir a las autoridades que emprendan acciones; así como la de gobiernos y las organizaciones internacionales, y la de los líderes políticos y religiosos, para que refuercen su papel como actores de la paz y la comprensión mutua.

En el encuentro participaron un grupo heterogéneo de importantes personalidades internacionales procedentes de distintas tradiciones religiosas, así como de la sociedad civil e instituciones internacionales.

Federico Mayor Zaragoza, presidente de la Fundación Cultura de Paz y ex director general de la UNESCO; Mohammad Khatami, presidente de la Foundation for Dialogue among Civilizations y ex presidente de la República de Irán; Aram I, Catholicos de Cilicia de la Iglesia Armenia Ortodoxa y presidente del Consejo de Iglesias de Oriente Medio; Abdulaziz O. Altwaijri, director general de la ISESCO; el rabino René-Samuel Sirat; Mar O. Oraham, de la Iglesia Asiria del Este; Kjell M. Bondevik, presidente del Oslo Centre for Peace and Human Rights i ex primer ministro de Noruega; Candido Mendes, secretario general de la Acadèmia de la Latinidad y William F. Vendley, secretario general de la Conferencia Mundial de Religiones para la Paz. El Padre Abad de Montserrat, Josep M. Soler, actuó como anfitrión de la reunión.

Texto íntegro de la Declaración de Montserrat:


La información engañosa sobre el origen de los conflictos reclama un análisis inequívoco sobre la relación entre los sentimientos religiosos y la violencia, para avanzar hacia la construcción de paz mediante la prevención y la resolución pacífica. Si no analizamos y damos a conocer de un modo esmerado esta relación, algunos medios de comunicación y muchas personas de cualquier parte del mundo continuarán pensando y percibiendo que la religión es, a menudo, la que alimenta la violencia.

En 1994, en Barcelona, tuvo lugar una importante reunión entre los representantes de diferentes creencias y organizaciones religiosas, en la cual los participantes llegaron a la conclusión unánime de que las religiones, basadas en valores compartidos como la fraternidad, la solidaridad humana y el amor, no deberán ser nunca jamás origen de confrontación sino de conciliación.

Los conflictos dramáticos e inacabables de Oriente Próximo, como también los acontecimientos trágicos que han tenido lugar recientemente en otros lugares del mundo, requieren soluciones desde la toma de conciencia, del compromiso y de la implicación de la sociedad civil, que debe exigir a las autoridades que emprendan acciones y adopten medidas políticas.

Tal y como establecen el Informe de la Alianza de Civilizaciones y otros documentos, debemos intensificar nuestros esfuerzos para reducir las diferencias entre religiones y culturas mediante el diálogo y actuaciones concretas. Debemos superar las ideas falsas, los estereotipos, el lenguaje tendencioso y los conceptos que difunden los medios de comunicación y a menudo reproducen los líderes irresponsables. Debemos rebatir las actitudes que propagan la idea de un vínculo entre religión y violencia, extremismo e incluso terrorismo.

En este contexto, es urgente la necesidad de promover acciones que puedan contrarrestar la situación y las tendencias actuales, basadas en la fuerza y en la imposición. Debemos fomentar comportamientos y actitudes orientados a la acción y debemos dar a conocer el verdadero origen de los conflictos, incluyendo, si procede, las religiones y las ideologías. Hemos de ofrecer posibles soluciones para construir la paz e implantarla en la mentalidad de las personas, especialmente en los actores políticos y sociales y en los medios de comunicación.

Por lo tanto, reunidos en la edificante montaña y abadía de Montserrat, y dentro del marco del 60º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, reconfirmamos nuestra adhesión plena a los principios ratificados en la Declaración, como también en otros documentos[2] y acuerdos internacionales, que garantizan el derecho y el pleno respeto a la libertad de religión y otras creencias, y promueven el diálogo y la interacción con personas de otras afinidades e identidades, sean creyentes o no. En este sentido, parece esencial un encuentro y una puesta en común rápidos y eficaces entre los representantes de las religiones y las autoridades nacionales e internacionales, sobre todo para identificar los valores comunes y aprender a vivir con nuestras diferencias.

Destacamos la importancia que tienen hoy las identidades, las cuales, dejando aparte los extremismos, constituyen la base más poderosa para crear un modelo efectivo de coexistencia internacional. Estamos convencidos que es necesario construir una cultura de diálogo, alianza, no violencia y paz, y expresamos en voz alta nuestro apoyo convencido a todos los que dedican esfuerzos a este proyecto.

Invitamos a todos los líderes religiosos, a todos los niveles, desde la jerarquía más alta hasta la base popular, a reforzar y ejercer su papel crucial como actores de la paz y la comprensión mutua.

Invitamos a la sociedad civil y a los actores institucionales a trabajar en estrecha colaboración, diligente e incansablemente, con resolución e imaginación, para lograr los Objetivos del Milenio e ir más allá, y de este modo, acelerar la transición de la fuerza hacia la palabra, de la violencia hacia la armonía intercultural e interreligiosa, del enfrentamiento a la alianza, de una economía de guerra a una economía de desarrollo global, de una cultura de guerra a una cultura de paz basada en la justicia.

Realizamos un llamamiento especial a las comunidades educativa, académica, científica y artística, así como a las asociaciones intelectuales, grupos de expertos y medios de comunicación. Por su naturaleza misma, deberían convertirse en los principales paladines de la enseñanza y el aprendizaje de los derechos humanos, la tolerancia, los valores y un mejor equilibrio entre géneros.

Invitamos a los líderes políticos, a los Gobiernos y a las organizaciones internacionales –especialmente mediante una reforma exhaustiva del sistema de Naciones Unidas– a unir sus esfuerzos, guiados por “principios democráticos”, para hacer frente a las dificultades que amenazan a la Humanidad. Estamos convencidos de que, si los seres humanos lo desean, pueden transformar el mundo. Tal y como reconocen todas las religiones, no hay nada que esté fuera del alcance de la capacidad creativa del ser humano para distinguir.


Fuente: Religión Digital
. Visto en Opiniones y Redes Cristianas


Más información:

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Fundación Cultura de Paz, presidida por Federico Mayor Zaragoza
Alianza de Civilizaciones
Monasterio de Montserrat