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lunes, 17 de septiembre de 2012

¿Es el universo autoconsciente y espiritual?


Por Leonardo Boff (*)

Las reflexiones provenientes de la física cuántica y de la cosmología moderna, especialmente las de Brian Swimme, director del Centro de la Historia del Universo, en California, que reúne centenares de científicos de varias àreas del saber, y autor de los conocidos libros The Universe Story (1992) en colaboración con el conocido ecólogo norteamericano Thomas Berry, y de Hidden Heart of the Cosmos (1996), e incluso los estudios de Amit Goswami, matemático y físico cuántico, sobre El universo autoconsciente (1998) sugieren que la conciencia y la espiritualidad son manifestaciones pertenecientes a nuestro universo. Están relacionadas con fenómenos cuánticos que irrumpen de aquella Energía Universal de Fondo que está detrás del universo en evolución y que sustenta a todos y cada uno de los seres que existen.
Así como los elementos de nuestro cuerpo surgieron del proceso cosmogónico, de la misma forma lo hizo nuestra dimensión espiritual. Espíritu y cuerpo (material) son, en cierta forma, tan antiguos como el universo. Estaban presentes, en forma potencial, en el primer momento de la llamarada primordial, denominada también big bang.
En términos cosmológicos, el espíritu puede ser entendido como la capacidad de las energías primordiales y de la propia materia originaria, formada a partir del campo de Higgs, para interactuar entre sí creando, organizando sistemas abiertos (autopoiesis) que se comunican y que constituyen un tejido cada vez más complejo de inter-retro-conexiones, responsables de sustentar el universo en expansión, en complejidad progresiva y en autocreación.
En el primerísimo momento del estallido silencioso (todavía no había espacio ni tiempo para que resonase la gran explosión) surgió el Campo de Higgs, del que tanto se ha hablado  últimamente en la búsqueda de la “partícula Dios” (nombre poco afortunado porque la naturaleza de Dios es todo menos una partícula material). Ese Campo de Higgs está marcado por oscilaciones rapidísimas de energías que son el origen de todas las energías y de las partículas fundamentales (top quarks, protones etc.). Estos establecieron relaciones e interconexiones que, al interactuar e intercambiar informaciones de manera cada vez más compleja, dieron origen a la red de energías que componen todo lo que existe. Podemos entender ese juego de relaciones como la alborada del espíritu.
Así, el universo está lleno de espíritu porque es interactivo, pan-relacional y creativo. Desde esta perspectiva no hay entes inertes, no hay materia muerta contraponiéndose a los seres vivos. Todas las cosas, todas las entidades (desde las partículas subatómicas a las galaxias) participan en cierto modo del espíritu, de la conciencia y de la vida.
La diferencia entre el espíritu de la montaña y el del ser humano no es de principio sino de grado. El principio de interacción, de relacionalidad y de creatividad esá presente en ambos, pero bajo diferentes grados de realización. En el espíritu humano en forma autoconsciente y en gran complejidad de conexiones. En la montaña, también envuelto en relaciones pero menos complejas y más estables. Repetimos: el espíritu solamente está presente en estos grados de complejidad porque estaba presente en el cosmos desde su comienzo aunque en grados menos complejos.
El espíritu visto como la capacidad de las energías y de la materia para interconectarse e intercambiar informaciones entre ellas puede ser entendido también como vida. El principio de vida, por lo tanto, estaba presente desde los inicios del proceso cosmogónico. Esa vida se fue haciendo más y más compleja a medida que el propio universo avanzaba, se expandía y se autocreaba, hasta adquirir la forma de una bacteria, de una célula, de un organismo y de un ser consciente.
Si vida es relación y complejización en alto grado de realización, entonces su opuesto no es la materia, sino la muerte y la ausencia de conexiones. La materia no es «material» sino que, por la teoría de la relatividad de Einstein, es un campo profundamente condensado de energía, de interacción y de información.
La espiritualidad es el empoderamiento máximo de la vida bajo las más variadas formas. En la espiritualidad conscientemente vivida por el ser humano está implicado un compromiso de proteger y promover la vida y permitir que continúe coevolucionando; no solamente la vida humana, sino toda la vida en su inconmensurable diversidad y formas de manifestación.
Para que vivamos el cosmos como un ser vivo, para que vivenciemos la Tierra como Gaia (la Gran Madre, la Pachamama de los andinos) es preciso sentir estas realidades y la propia naturaleza de la cual somos parte como fuentes vivas de energía y entrar en comunión con todos los seres considerándolos como parientes, hermanos y hermanas, primos y primas y compañeros en la gran aventura del universo. Efectivamente, todos tenemos el mismo código genético de base.
Desarrollar tales percepciones significa demostrar que somos verdaderamente seres espirituales y vivir profundamente una espiritualidad ecológica, algo extremadamente necesario para la salvaguarda de la biosfera.
El futuro de la Tierra, un planeta viejo, pequeño y limitado, el futuro de la humanidad que no cesa de crecer, el futuro de los ecosistemas agotados debido al gran estrés causado por los procesos industriales, el futuro de las personas confusas, perdidas, espiritualmente entorpecidas, que anhelan vidas más sencillas, auténticas y significativas: este futuro depende de nuestra capacidad de desarrollar una espiritualidad verdaderamente ecológica.
No basta con que seamos racionales y religiosos. Es más importante que seamos espirituales, en comunión con el Espíritu Universal y Cósmico, sensibles a los otros, dispuestos a cooperar con nuestra creatividad y a respetar a los otros seres de la naturaleza, es decir, tenemos que ser auténticamente espirituales.
Sólo entonces vamos a mostrarnos como responsables y benevolentes con todas las formas de vida, amantes de la Madre Tierra y adoradores de la Fuente de todos los seres y de todas las bendiciones que existen y están por venir: Dios.

(*) fuente: Attac-informativo 673:Los muros invisibles

miércoles, 7 de abril de 2010

La Sociedad Mundial de la Ceguera

Por Leonardo Boff
El poeta Alfonso Romano de Sant’ana y el premio Nobel de literatura el portugués José Saramago, hicieron, en base a la ceguera, severas críticas a la sociedad actual construida sobre una visión reduccionista de la realidad. Demostraron así que hay muchos presuntos videntes que son ciegos y algunos ciegos que son videntes.
Hoy se pregona pomposamente que vivimos en la sociedad del conocimiento, una especie de nueva era de las luces. Y efectivamente así es. Cada vez conocemos más sobre cada vez menos. El saber de un año es mayor que todo el saber acumulado en los últimos 40 mil años, Si eso, por una parte, nos aporta innegables beneficios, por otra nos vuelve ignorantes en muchas dimensiones colocándonos escamas en los ojos que nos impiden ver la totalidad.

Lo que hoy está en juego es la totalidad del destino humano y el futuro de la biósfera. Estamos pavimentando, objetivamente un camino que nos puede conducir al abismo. ¿Por qué ni la mayoría de los especialistas ni los jefes de Estado, ni los grandes medios que pretenden proyectar los posibles escenarios futuros no ven esta brutal situación? Simplemente porque la mayoría de ellos se hallan enclaustrados en sus saberes específicos en los cuales son muy competentes pero que por eso mismo, se vuelven ciegos ante los acuciantes problemas globales.

¿Cuál de los grandes centros de análisis mundial previó en los 60 el cambio climático de los 90? ¿Qué analista económico premio Nobel previó la crisis económica financiera que devastó a los países centrales en 2008? Todos eran especialistas en su campo limitado, pero como idiotas en temas fundamentales. En general sucede así solo vemos lo que comprendemos. Como los especialistas comprenden solo una mínima parte de lo que estudian, terminan viendo apenas esa mínima parte, pero permanecen ciegos para el todo. Cambiar esta forma cartesiana de saber desmantelaría habitos científicos consagrados y toda una visión del mundo.

La independencia en los terrenos de la física, de la química, de la biología, de la mecánica cuántica y de otros sectores es ilusoria. Todos los sectores y sus saberes son interdependientes, una función del todo. De este concepto derivó la teoría de Gaia que no es un tema del New Age sino el resultado de una minuciosa observación científica. Su formulación ofrece bases políticas globales para el control del calentamiento de la Tierra que para sobrevivir, tiende a reducir la biósfera y hasta el número de organismos vivos, sin excluir los humanos.

La reunión de la COP.15 en Copenhage sobre los cambios climáticos fue emblemática. Como en la mayor parte de nuestra cultura rehén de la atomización de los saberes, lo que predominó en los discursos de los jefes de Estado fueron intereses parciales : tasas de carbono, niveles de calentamiento, cuotas de inversión y otros datos fragmentarios. La cuestión central era otra: ¿qué destino queremos para toda nuestra Casa Común? ¿ Qué podemos hacer colectivamente para garantizarle a Gaia las condiciones necesarias para que pueda seguir siendo habitable para nosotros y para los demás seres vivos?

Esos son los problemas globales que trascienden nuestro paradigma del conocimiento especializado. La vida no cabe en una fórmula, ni puede quedar al cuidado de una ecuación matemática. Para captar el todo es necesario realizar una lectura sistémica, acompañada por una razón cordial y compasiva, será luego esa razón las que nos moverá a la acción.

Tenemos que desarrollar urgentemente diferentes capacidades, sumar, interactuar, unir, repensar, rehacer lo que fue deshecho e innovar. Es un desafío dirigido a todos los especialistas que deben convencerse de que una parte sin un todo no es una parte. Articulando todos esos fragmentos de saber rediseñaremos el conjunto de una realidad que debemos comprender, amar y cuidar. Su totalidad es el principal contenido de la conciencia planetaria, esa sí es la era de luz superior que nos liberará de la ceguera que nos aflije.

Leonardo Boff es teólogo y autor de “La nueva era: la conciencia planetaria” Record (2007) http://alainet.org/active/36381
Traducción Susana Merino

domingo, 23 de noviembre de 2008

No desperdiciar las oportunidades de la crisis, por Leonardo Boff


Frente al cataclismo económico-financiero mundial se dibujan dos escenarios: uno de crisis y otro de tragedia.

Tragedia sería si toda la arquitectura económica mundial se desmoronase y nos empujase hacia un caos total con millones de víctimas, por violencia, hambre y guerra. No sería imposible, pues el capitalismo generalmente supera las situaciones caóticas mediante la guerra. Gana al destruir y gana al reconstruir. Solamente que hoy esta solución no parece viable, pues una guerra tecnológica liquidaría a la especie humana; sólo caben guerras regionales sin uso de armas de destrucción masiva.

Otro escenario sería el de crisis. Para ella, no acaba el mundo económico, sino este tipo de mundo, el neoliberal. El caos puede ser creativo, dando origen a otro orden diferente y mejor. La crisis tendría, por tanto, una función purificadora, abriendo espacio para otra oportunidad de producción y de consumo.

No necesitamos recurrir al ideograma chino de crisis para saber de su significado como peligro y oportunidad. Basta recordar el sánscrito, matriz de las lenguas occidentales.

En sánscrito, crisis viene de kir o kri que significa purificar y limpiar. De kri viene también crítica que es un proceso por medio del cual nos damos cuenta de los presupuestos, de los contextos, del alcance y de los límites sea del pensamiento, sea de cualquier fenómeno. De kri se deriva además crisol, utensilio químico con el cual se limpia el oro de las gangas y, finalmente, acrisolar que quiere decir depurar y decantar. Entonces, la crisis representa la oportunidad de un proceso crítico, de depuración de lo esencial; sólo queda lo verdadero; lo accidental, sin sustentación, cae.

Alrededor y a partir de este núcleo se construye otro orden que representa la superación de la crisis. Los ciclos de crisis del capitalismo son notorios, conocidos. Como nunca se hacen cortes estructurales que inauguren un nuevo orden económico sino que siempre se recurre a ajustes que preservan la lógica explotadora de base, nunca supera propiamente la crisis. Alivia sus efectos dañinos, revitaliza la producción para nuevamente entrar en crisis y así prolongar el ciclo de crisis recurrente.

La crisis actual podría ser una gran oportunidad para la invención de otro paradigma de producción y de consumo. Más que nuevas regulaciones son urgentes las alternativas. La solución de la crisis económico-financiera pasa por el encarrilamiento de la crisis ecológica general y del calentamiento global. Si estas variables no fuesen consideradas, las soluciones económicas dentro de poco tiempo no tendrán sosteniblidad y la crisis volverá con más virulencia.

Las empresas en las bolsas de Londres y de Wall Street tuvieron pérdidas de más de un billón y medio de dólares, pérdidas del capital humano. En cuanto a esto, según datos de Greenpeace, el capital natural tiene pérdidas anuales del orden de 2 a 4 billones de dólares, provocadas por la degradación general de los ecosistemas, desarborización, desertificación y escasez de agua. La primera produjo pánico, la segunda ni siquiera fue notada. Pero esta vez no hay posibilidad de seguir con el business as usual.

Lo peor que nos puede pasar es no aprovechar la oportunidad proveniente de la crisis generalizada del tipo de economía neoliberal para proyectar una alternativa de producción que combine la conservación del capital natural junto con el capital humano. Hay que pasar de un paradigma de producción industrial devastador a otro de sustentación de toda la vida.

Esta alternativa es imprescindible, como lo mostró valerosamente François Houtart, sociólogo belga, en una conferencia ante la Asamblea de la ONU el 30 de octubre del presente año: si no buscamos una alternativa al actual paradigma económico, del 20 al 30% de las especies vivas podrán desaparecer en quince años y a mediados de siglo habrá de 150 a 200 millones de refugiados climáticos. Ahora la crisis en vez de oportunidad se vuelve un peligro aterrador.

La crisis actual nos ofrece la oportunidad, tal vez una de las últimas, para encontrar un modo de vida sostenible para los humanos y para toda la comunidad de vida. Sin eso podremos ir al encuentro de lo peor.


Fuente: Koinonía
Leonardo Boff es teólogo, filósofo y escritor brasileño

El Foro Humano Europeo refleja con éxito la gran transformación colectiva en marcha. Crónica de Koldo Aldai

Celebrado en Barcelona bajo el auspicio de la Alianza para una Nueva Humanidad

La misión de ANH es vincular a personas y colectivos imbuidos de un anhelo de transformación personal y social y que desean construir un mundo justo, pacífico y sustentable. La Alianza, que arranca con todo el impulso de Deepak Chopra, trata de encarnar el principio ghandiano de que nosotros mismos hemos de intentar ser el cambio que queremos ver en el mundo. El presupuesto que anima a la Alianza es a la vez sencillo y poderoso: “Si suficientes personas dirigen su conciencia a favor de la justicia social, los derechos humanos, y la sustentabilidad ambiental, entonces, la injusticia, la opresión y la destrucción del medio ambiente pueden ser detenidas”.


Comunicar, transformar, inspirar, mejorar, ser, apoyar, conectar… estimular nuestra imaginación colectiva de cara a permitir una transformación global de la conciencia son los grandes objetivos de esta Alianza que poco a poco va también arraigando en nuestra península. Buena prueba fue que para la primera cita europea de la Alianza se eligió Barcelona. En el privilegiado escenario del World Trade Center de la ciudad condal se celebró, con éxito de público y activa participación, este Forum los pasados 7, 8 y 9 de Noviembre.

Redes globales como la Alianza para una nueva Humanidad son indispensables para la construcción de una masa crítica suficiente para el cambio planetario, para la transformación positiva. La Alianza arrancó con su reunión fundacional en Costa Rica, tuvo su segunda cita en Puerto Rico y ahora su tercera a este lado de las aguas, en Barcelona. El Foro concitó sobre todo a gentes de Catalunya y la península, pero había también grupos venidos de los más diversos rincones europeos, así como gentes que habían saltado el océano desde diferentes países americanos. Este gran encuentro de hombres y mujeres de buena voluntad deseosos/as de construir una nueva Tierra, desde la transformación personal, ha sido posible gracias al esfuerzo de un equipo humano diverso que ha sabido conglomerar María Rosario Aoíz. Más de 15 personas han trabajado desde hace un año intensa y desinteresadamente para que este Foro fuera realidad.


Forum, amplio espejo del cambio planetario

El Forum nos ha permitido tomar una conciencia más abarcante de la gran transformación individual y colectivas que ya están en marcha. Tal como aspiraban las organizadoras (la mayoría aplastante del equipo son mujeres), han logrado concitar a líderes de grupos, organizaciones y fundaciones que están llevando a cabo proyectos para el cambio: humanistas, científicos reconocidos, empresarios, expertos en un amplio abanico de disciplinas, líderes sociales, asociaciones comunitarias, artistas, músicos, líderes religiosos y ciudadanos de Barcelona, España y la Comunidad Europea.

Los corazones unidos latieron pues a la vera del mar, en el World Trade Center, junto a los barcos dispuestos a surcar mediterráneos. El compromiso fue sellado por los más de cuatrocientos participantes en los más diversos idiomas, compromiso de servir a la humanidad primero con nuestra actitud de paz y de no violencia, compromiso de no suscitar tensión alguna pase lo que pase. Fue Deepak Chopra el que animó en la reunión a ese voto como la mejor contribución al mundo. Nos pidió a todos los presentes a que en cualquier circunstancia, por dura y difícil que se nos manifieste, mantengamos la paz, nos establezcamos en la no-violencia.

Otros compromisos se habían ido sellando a lo largo de todo el fin de semana, compromisos de un mundo mejor en el ámbito de la salud, la educación, la sostenibilidad, la empresa…, conscientes de que visualizar el nuevo paradigma es concebirlo y por lo tanto comenzar a materializarlo. En todos estos campos se establecieron metas, se visualizaron horizontes con la ayuda de especialistas de primer orden a nivel internacional como Vandana Shiva, Satish Kumar, Federico Mayor Zaragoza, Jorge Carvajal, Jaime Jaramillo, Fred Master, Concha Pinós… entre muchos/as otros/as. Esta fue la suerte del encuentro del Forum Humano Europeo: el poder contar con agentes de cambio y líderes de primer orden en el desarrollo de la conciencia a nivel planetario.

A Barcelona se acercaron a participar en esta intensa cita abierta de la Alianza gentes de los más diversos ámbitos de la actividad humana, pero sobre todo gentes con un gran anhelo de transformación personal y colectiva. La fuerza y la alegría del alma grupal congregada se pudo palpar en muchos de los actos. De nuevo un gran encuentro de genuina y amplia fraternidad; cientos de corazones latiendo al unísono, de almas deseando crecer unidas, servir unidas… A lo largo de todo el fin de semana se palpó riqueza de idiomas, de espiritualidades, de pasados.., pero unidad en metas y objetivos. La magia de lo vivido incapacita a este relator a dar fiel testimonio. De nuevo un teclado impotente, una pantalla callada ante la imposibilidad de narrar lo vivido. De nuevo las palabras cortas, que se sublevan ante la imposibilidad de describir el sagrado gozo de seres humanos de culturas diferentes unidos en torno a superiores ideales.


Gran abanico de participantes


La virtualidad de la cita del Forum es habernos posibilitado el contacto con agentes de cambio de gran arraigo internacional que nos han transmitido la fuerza de sus carismas, el calor de sus corazones, la visión de sus mentes. Todo ello inyectó buenas dosis de fe y entusiasmo entre los asistentes. ¿Quién no lloró cuando visionó el vídeo del rescate de Papa Jaime de los niños de la calle de Bogotá? ¿Quién no se emocionó al verlos ya no vestidos de andrajos, sino de uniforme escolar? ¿Quién no se sorprendió al ver que líderes de empresas están ya haciendo triunfante realidad los más ambiciosos sueños de compañías instauradas sobre la mutua confianza, la transparencia informativa, el incentivo de la creatividad, el principio de emprendimiento de todos los miembros de la misma…?

Vimos educadores volcados en aflorar la esencia y la creatividad de los niños; médicos que saben de cuerpos, pero sobre todo implicados en ayudar a sanar almas. Vimos banca sin usura, al servicio de valores, empresarios que hacen paz en ellos mismos y que irradian paz, líderes de compañías para los que la maternidad es una bendición… Vimos altos funcionarios que arrancan el día con el saludo al sol…; hombres de fortuna, grandes filántropos con genuina pasión por servir al prójimo. Vimos la compasión hecha carne en medio de situaciones límite, mujeres valientes como Concha Pinós entregándolo todo por la causa de los derechos humanos en Birmania. Vimos tanta gente hermosa, con tantos proyectos generosos, de tantos lugares del mundo…, que aquello no podía sino tocar nuestro corazón, ensanchar nuestras miras y estimular nuestra voluntad.

El formato no sólo era de simple escucha, sino que hubo oportunidades para la participación y sobre todo para plantear las iniciativas que cada quien estaba dispuesto a activar en su país. Hasta el último de los presentes llegó esa frase que se extendía de unos a otros cual lema: “Nadie cometió mayor error que el que no hizo nada, pensando que hacia poco”.

Cierto que el aforo y el marco eran elitistas, tan cierto como la voluntad que abriga el comité organizador de hacer cada vez más extensivo todo lo grande que se vivió ese fin de semana en Barcelona. Es cierto que la cuota de inscripción era privativa, que mucha gente que hubiera deseado participar no lo pudo hacer por evidentes razones económicas, tan cierto esto como que el interés de lucro brilló por su absoluta ausencia, tan cierto como que las/os organizadores se dejaron la piel en el empeño, que trabajaron dura y desinteresadamente, que dieron lo mejor de sí por el éxito del encuentro. Así fue: el éxito se consagró. Hay una nueva tierra más cercana tras la cita en el World Trade Center, hay un alma colectiva crecida, unas visiones más concretadas, hay una fe aumentada en favor del “juntos podemos”…

Desde estás líneas manifestar el apoyo a este loable iniciativa que ha logrado concitar a personas de todas las partes del mundo, con el objetivo común de fortalecer una gran alianza por el cambio y así crear una humanidad más sostenible, pacífica y compasiva.

Intenciones y valores de la ANH


Nuestra intención
Crear una alianza de personas basada en la conciencia de la interconectividad de toda la humanidad. Creemos que si suficientes personas comparten el valor de la paz, dejaría de existir la guerra. Si suficientes personas dirigen su conciencia a favor de la justicia social, los derechos humanos, y la sustentabilidad ambiental, entonces, la injusticia, la opresión y la destrucción del medio ambiente pueden ser detenidas.
Este cambio ya está sucediendo, ahora se requiere de una masa crítica, que a su vez necesita organización. La meta de la alianza es conectar a individuos, comunidades y grupos a nivel mundial.
La conciencia de unidad no se logra mediante batallas y victorias, sólo puede ser despertada de persona en persona.
Nuestros Valores
La Alianza reconoce como su visión medular, la unidad de toda la vida, y abraza las más nobles aspiraciones de la humanidad, tal y como han sido proclamadas por todas las tradiciones espirituales y humanistas, que hacen un llamado a la compasión y celebración de la vida. Los valores y principios del movimiento emergente de una nueva humanidad y de la Alianza, cuyo propósito es servirle a éste, se fundamentan en el apoyo de leyes, causas, acciones, que favorezcan el respeto por la vida, la dignidad humana, la libertad, el equilibrio ecológico y la paz.
El principio esencial de la Alianza es la conciencia basada en la inseparabilidad de la vida, en donde todo está interconectado, por lo tanto, nuestro bienestar es el bienestar de todos. Creemos que esta conciencia no puede ser pasiva, de lo contrario permanecería irrelevante, tiene que ser expresada para el beneficio de todos a través de un servicio que beneficie la vida de todo ser humano.

Más información del evento : www.anheurope.org
Más información de la Alianza para la Nueva Humanidad: ww.anhglobal.org

Jornadas para Directivos. Resumen de las intervenciones de Koldo Saratxaga y Joaquín Tamames

Una de las actividades que más público concitó en el marco del Forum Humano Europeo fueron las Jornadas para directivos, en las cuales se abordó el tema “Desarrollo social, económico y organizacional”.

Intervención de Koldo Saratxaga

En este seminario era especialmente esperada la intervención de Koldo Saratxaga. Según rezaba la información distribuida sobre el ponente, nos encontrábamos ante “El genio empresarial que sacó de la crisis a los autobuses Irízar. Su caso está en la escuela de Harvard y se basa en apostar por las personas”.

A lo largo de su vibrante exposición Saratxaga expuso su principio fundamental de que la empresa del futuro, en la que prime la innovación, la creatividad y el conocimiento, exige que los trabajadores sean partícipes reales del proyecto y se sientan motivados.

Para el emprendedor vizcaíno, empeñado en cambiar las estructuras empresariales y crear organizaciones sin jerarquías de mando, no hay trabajadores, hay personas; “hay actores que crean y emprenden pero no títeres”. Saratxaga está persuadido de que detrás del éxito hay una serie de “intangibles” como el trabajo en equipo, la satisfacción con el entorno, así como la relación cordial con el cliente.

Para implicarse en un proyecto y trabajar con él, exige transparencia y ética, además de equilibrio salarial y repartición de los beneficios. En esas empresas las “personas” (trabajadores) tienen acceso a todo, “saben de los resultados, de las dificultades, de los aspectos en los que eventualmente hacemos daño…”

El ex-directivo de autobuses Irizar y de otras muchas cooperativas, considera importante que los jóvenes se comuniquen y aprendan a compartir. “¡Que coño haces sólo!” soltó en mitad de un auditorio sorprendido con su discurso heterodoxo, rompedor, casi en un sentido literal de la palabra: “Es preciso tirar tabiques, instalar mesas redondas. Crear vida y mesa en común. La finalidad es compartir: participación, relación entre iguales, liderazgo extensible…Un mundo de relaciones en el que las jerarquías desaparecen. Hasta aquí han llegado”.

En las empresas en las que se implica Saratxaga se comparte hasta el último detalle: “No estamos acostumbrados a la transparencia absoluta”. Sin embargo él bien sabe que no es fácil: “Ni los sindicatos quieren transparencia. Esto no se hace ni en las familias. No estamos educados para la transparencia. Donde yo estoy nadie se abstiene de sus aficiones, pero el trabajo que tiene que salir, sale…”

De cualquier forma uno de los aspectos más revolucionario de este vasco innovador fue el referido a la maternidad. Afirmó, ante la pregunta que desde el público se le realizó al respecto, que la viven con alegría: “Ellas se cogen el tiempo que necesitan. Es su momento clave. No sólo hay que pensar en la cosecha. Es precisa una la visión a largo plazo. Es un proyecto de personas con visión de futuro y el futuro asusta”. Agitadoras también fueron algunas de sus últimas frases: “Si no se caen las organizaciones no habrá cambios” y “Las personas han de sacar lo que tienen y a partir de ahí soñar”.

Intervención de Joaquín Tamames

El directivo de banca y patrono de la Fundación Ananta abundó en la necesidad de reinventarnos a nosotros mismos desde la vivencia de la autenticidad. Según Tamames, los líderes han de tratar de encontrar a su ser y desde él servir. Para ello será preciso mantener una actitud de silencio interior que permita ir descubriendo quines somos en verdad. “Si entendemos que somos un alma, empezaremos a mirarnos desde el alma. Intentemos llevar nuestro interior limpio. Si llevamos el corazón limpio, veremos el mundo limpio. Es preciso buscar el tiempo para limpiar nuestro interior”, fueron algunas de las frases-llave o pensamientos simientes que dejó caer el directivo en medio del auditorio.

Tamames invitó a cuidar y atender primero la empresa más cercana de la vida, empresa de la familia, conscientes de que a partir del buen cuidado de éstas, podemos después atender a más ambiciosas empresas. Subrayó igualmente la necesidad de comprometernos en nuestra propia transformación interior, si de verdad aspiramos a cambiar las instituciones.

Alex Rovira estuvo en su boca durante la disertación. Tamames compartió esas palabras mayúsculas del best-seller internacional que rezan: “Para qué ser budistas si podemos ser Buda, para qué ser cristianos si podemos ser Cristo”.

El conferenciante compartió pautas muy prácticas para aquellos seres que desean ser “agentes de luz” y “llevar la luz más allá de nosotros mismos”. Concretamente sugirió a los hombres y mujeres de empresa congregados a que “cuando contemplemos un avión que surca los cielos, cuando nosotros mismos nos embarcamos en un avión, visualicemos que ese avión lleva la luz allá a donde se dirige”.

Tamames se despidió con otros dos pensamientos simientes muy presentes en su vida y accionar: “Para enriquecerse hay que dar” y “Quien esta limpio de corazón, ríe”


Fuente: Koldo Aldai
www.foroespiritual.org
www.fundacionananta.org
www.portaldorado.com

Información relacionada en este blog:
Clausura I Foro Humano Europeo

Vídeo: Deepak Chopra presenta en Barcelona la Alianza para la Nueva Humanidad

miércoles, 16 de julio de 2008

Los nuevos profetas de la energía nuclear


Por ULRICH BECK - EL PAÍS - Opinión - 16-07-2008
Ante el cambio climático y la subida del petróleo, algunos publicitan la energía nuclear como solución "ecológica". Esto es como pretender que subamos a un avión cuando aún no hay ninguna pista de aterrizaje

Empieza una sátira divertida y terrible a la vez. Su argumento reza: las catástrofes climáticas y las crisis petroleras hacen desaparecer los peligros de la energía nuclear. El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, anuncia que va a construir nuevas centrales nucleares a fin de salvar el medio ambiente. También los Gobiernos de Italia, Francia y Reino Unido quieren reactivar la energía nuclear, rebautizada como "energía ecológica".Ante este cambio político-lingüístico es necesario recordar que, hace unos años, el Congreso de Estados Unidos encargó a una comisión científica que desarrollara un lenguaje o una simbología con la que se informaría dentro de 10.000 años acerca de la peligrosidad de los vertidos nucleares norteamericanos. El problema era el siguiente: ¿qué conceptos y símbolos hay que crear para transmitir un mensaje a los humanos que vivan dentro de miles de años? La comisión la formaban físicos, antropólogos, lingüistas, neurólogos, psicólogos, biólogos moleculares, expertos en historia antigua, artistas, etc. Primero tenía que resolverse la cuestión de si dentro de 10.000 años todavía existiría Estados Unidos La comisión halló la respuesta sin dificultad: ¡Estados Unidos es eterno! Pero luego se vio que el problema clave, entablar un diálogo con el futuro, no tenía solución. Los expertos buscaron modelos en los símbolos más antiguos de la humanidad, estudiaron la construcción de Stonehenge (150 a. C.) y las pirámides, investigaron la historia de las obras de Homero y de la Biblia... Pero nada de esto se remontaba a miles de años. Los antropólogos recomendaron entonces el símbolo de la calavera, pero un historiador recordó que para los alquimistas, las calaveras significaban la resurrección, y un psicólogo llevó a cabo experimentos con niños de tres años. Si la calavera aparecía en una botella, éstos decían espantados "veneno", y si estaba pegada en la pared, exclamaban "¡piratas!".

Así, la meticulosidad científica de la comisión reveló que el propio lenguaje renuncia a la tarea de informar a las generaciones futuras sobre los peligros que hemos provocado en el mundo con el uso de la energía nuclear.

En mi teoría de la sociedad del riesgo mundial distingo entre antiguos y nuevos riesgos. Los nuevos tipos de riesgos, que anticipan catástrofes globales, sacuden los fundamentos de las sociedades modernas. Presentan, por ejemplo, la característica de lo que no puede ser indemnizado. Cuando el clima ha cambiado, cuando se ha averiado una central nuclear (perdón, una central ecológica) o cuando la genética ha intervenido de forma irreversible en la existencia humana, ya es demasiado tarde. Frente a este salto cualitativo de las amenazas a la humanidad, la lógica de la indemnización pierde su validez y es sustituida por el principio de la precaución mediante la prevención.

Los actores que deben garantizar la seguridad y la racionalidad (Estado, ciencia, industria) interpretan ahora un papel muy ambivalente. Ya no son tutores, sino sospechosos; ya no son gestores del riesgo, sino responsables del mismo. Exigen a la población que suba a un avión para el que todavía no existe pista de aterrizaje.

La preocupación por la existencia, que ha renacido en todo el mundo gracias a los riesgos globales, fomenta en el debate político una competencia destructiva entre los grandes riesgos. Los incalculables peligros derivados del cambio climático deben ser "combatidos" con los incalculables peligros asociados a las centrales nucleares. En muchas de las decisiones no se trata de elegir entre alternativas seguras o arriesgadas, sino entre varias alternativas arriesgadas y, con frecuencia, entre alternativas cuyos riesgos afectan a distintas dimensiones cualitativas y apenas se pueden comparar.

Hay que destacar que las líneas de conflicto de la sociedad de riesgo mundial son culturales. En la medida en que los riesgos globales escapan a los métodos habituales de cálculo científico, la percepción cultural, adquiere un papel fundamental. En relación con la energía nuclear, estamos ante un choque entre culturas de riesgo. La experiencia de Chernóbil se valoró de distinta manera en Alemania, Francia, Reino Unido, España e Italia. Para muchos europeos, los peligros del cambio climático tienen por ahora mucha más importancia que los peligros de la energía nuclear o del terrorismo. Mientras que desde el punto de vista de muchos americanos, los europeos padecen de histeria medioambiental y de histeria por los alimentos-Frankenstein, a ojos de los europeos, los americanos padecen de histeria del terrorismo.

Hasta hace poco, hubiera sido un suicidio político en Alemania apostar por la recuperación de la energía nuclear. Pero desde que se considera el cambio climático como resultado de la acción del ser humano se barajan de nuevo las cartas de la sociedad y la política. Y, así, la canciller Angela Merkel coloca a Los Verdes ante una disyuntiva, al disputarles el monopolio del certificado de calidad de la "política medioambiental", e imponerles un debate de falsas alternativas entre energía nuclear y política medioambiental.

Aquí, de hecho, se mezclan varios elementos. A decir verdad, la subida de los precios de la gasolina beneficia al medio ambiente, pero amenaza con llevar a una recesión colectiva. La explosión de los costes de la energía hace disminuir el nivel de vida y genera riesgos de pobreza en el seno de la sociedad. Debido a ello, la prioridad por la seguridad de la energía nuclear se ve minada por la pregunta de durante cuánto tiempo podrá la mayoría de los usuarios mantener su nivel de vida ante la continua subida de los precios del gas, el petróleo y la electricidad. La canciller Angela Merkel utiliza este argumento como palanca. Quienes, como Los Verdes, rechazan el relanzamiento de la energía nuclear, pecan contra la política medioambiental preventiva.

Pero quien ignora los riesgos residuales de la energía nuclear no es capaz de comprender la dinámica política y cultural de la sociedad. Los críticos más persistentes, convincentes y efectivos de la energía nuclear no son Los Verdes, por importantes e imprescindibles que sean. El adversario más influyente de la industria nuclear es la propia industria nuclear.

Aunque los políticos lograsen que se produjera esta transformación semántica de energía nuclear a energía ecológica, y aunque los movimientos sociales acabaran fragmentándose, pasaría lo siguiente: todo esto sería cuestionado por el poder real del riesgo. Éste es constante, duradero, no interpretable y también presente allí donde los manifestantes ya están agotados. Las probabilidades de que se produzcan accidentes improbables crecen con la cifra de plantas de energía "ecológico"-nuclear.

El riesgo no significa catástrofe. El riesgo significa anticipación de la catástrofe. Tan sólo haría falta que se produjera un pequeño Chernóbil en Europa para que la opinión pública, en cualquier parte del mundo, sospechara de negligencia. Y para que los Gobiernos de la energía atómico-"ecológica" se sentaran en el banquillo de acusados, al haber practicado, contra su propia convicción, un juego frívolo con los intereses de la seguridad de la población.

Las personas no pueden ver ni oír, ni probar ni oler los peligros de la energía nuclear. ¿Qué pasará entonces dentro de la sociedad del riesgo global con el ciudadano responsable? Ahí va un experimento mental para ilustrarlo. ¿Qué ocurriría si la radiactividad produjera escozor? Los realistas, también llamados cínicos, contestarían: se inventaría cualquier cosa, por ejemplo un ungüento, para aliviar el escozor. He aquí un negocio provechoso. Seguro que rápidamente recibiríamos explicaciones que atribuirían el escozor a cualquier otra causa menos la radiactividad. Y, en cualquier caso, se nos diría que el escozor no es perjudicial; es incómodo, pero inofensivo. Podemos suponer que este tipo de explicaciones no tendrían demasiadas probabilidades de sobrevivir cuando la gente se pasease rascándose y con la piel irritada, y tanto en las sesiones de fotos de modelos como en las reuniones de ejecutivos los participantes se rascaran sin cesar. Entonces, la política y la sociedad se encontrarían ante una situación del todo nueva en su relación con los grandes peligros modernos. Y más tarde nos daríamos cuenta en términos culturales sobre qué estamos discutiendo y debatiendo.

Ulrich Beck es sociólogo y profesor de la Universidad de Múnich y la London School of Economics. Traducción de Martí Sampons.


sábado, 17 de mayo de 2008

Birmania: Intervención Humanitaria o Intervención Divina


Nueva y actualizada crónica de Concha Pinós, Directora de Birmania por la Paz, que está ahora en la frontera de Birmania. Nos plantea la cuestión de la intervención humanitaria.




INTERVENCIÓN HUMANITARIA O INTERVENCIÓN DIVINA


Este año es el 60 Aniversario de los DDHH, también es el 60 Aniversario de la independencia de Birmania. El General Than Shwe les pidió a los birmanos al empezar el año que "hicieran la firme resolución de construir un país moderno, en paz. Un país donde floreciese la disciplina nacional".

Parece todo una ironía de la vida, que desde septiembre del año pasado hasta el ciclón Nargis, el dictador no haya manifestado ni el menor signo de humanidad, permitiendo el paso de la ayuda humanitaria a la región del Irrawaddy, acción que hubiera podido salvar miles de vidas.

De todas las crisis humanitarias que yo he vivido a los largo de mi experiencia en Afganistán, Irak, Tsunami, Balcanes o Rwanda, Birmania era sin ninguna duda el mejor modelo para ejemplificar que significaba hacer una intervención humanitaria. Pero una vez más las Naciones Unidas, no han podido servir de ejemplo, dejando su labor en manos de un dictador. Parece una ironía que una organización que defiende, protege y promueve valores universales pueda ser acallada por una dictadura.

Ahora ya estamos viendo venir el segundo ciclón, cómo está fallando la distribución de la ayuda, cómo se está revendiendo en el mercado negro, o cómo está pasando a cuatro generales que las distribuirán entre aquellos que deseen. No hay compromiso por parte de la Junta de negociar nada, ni le vale el llamamiento de la comunidad internacional ni los miles de muertos birmanos.

Pero si la ONU quisiera actuar en la zona, y digo si quisiera, no si pudiera, debería de tener en cuenta que para triunfar habría que contar no solo con las víctimas del ciclón Nargis, sino con los millones de birmanos que se mueren de hambre y malnutrición dentro y fuera de Birmania. Estoy hablando de casi 5 millones de birmanos viviendo en Birmania, y de 1 millón de desplazados internos.

Después de cualquier misión de emergencia a gran escala o intervención humanitaria, se recibe normalmente un agradecimiento por parte del país que recibe, no es el caso de los generales. No es el caso, pero tampoco han pensado en devolver los regalos de boda. Avión que entra, avión que se quedan.

El sentido de una Intervención Humanitaria es el apelamiento a la Responsabilidad de Proteger, una teoría que gana peso por el terrible momentum que vivimos. La Responsabilidad de Proteger que tiene todo Estado con su pueblo y también las Naciones Unidas con todos los países: protegerles del genocidio, de los crímenes de guerra, de la limpieza étnica, de los crímenes contra la humanidad, del hambre, la pobreza o la muerte.

El caso de los generales birmanos es un clarísimo caso de "crímenes contra la humanidad" y debería aplicarse la legislación correspondiente.

La doctrina de la Responsabilidad de Proteger ha visto grandes ejemplos en Bosnia, Rwanda, y más recientemente en Darfur. La propuesta la firmaron 191 países. Esta propuesta permitiría que países como Francia, Inglaterra o USA pudieran ayudar humanitariamente, pero China y Rusia se oponen a ese movimiento.

El secretario de asuntos exteriores británico David Miliband, hablando en una magnifica entrevista a la BBC el 11 de Mayo, dijo que el régimen birmano "está perpetrando una política de maldad y negligencia" y que la posibilidad de intervención está sobre la mesa.

El día 13 oímos como Miliband, volvía sobre el asunto y sus comentarios iban más lejos "una acción militar en el ámbito humanitario es una opción", de hecho el naviero HMS Westminster ha sido enviado cerca de las aguas birmanas, así como barcos Franceses y Norteamericanos.

Mientras tanto los supervivientes birmanos, siguen mirando al cielo, esperando que un avión de ayuda humanitaria haga llover paquetes con todo lo necesario.

¿Por qué los políticos europeos no se han movilizado más para buscar soluciones que no pasen siempre por la ONU? Los esfuerzos del régimen por cuidar de su gente son miserables. Ya hay documentados casos de saqueos de los aviones, de contenedores expoliados y que ni siquiera llegan los tanques de agua salinizada al delta.

La ONU finalmente ha admitido que no pueden hacer más de lo que hacen, y que saben que un porcentaje bajísimo de las victimas está recibiendo lo necesario. Periodistas locales, extranjeros- disfrazados- han intentado reportar que pasa en el delta, filmando y fotografiando, pero los chekpoints son continuos.

Las únicas imágenes que los media birmanos pueden emitir continuamente son las que controlan los militares, donde se ve como dan paquetes de ayuda.

Ahora todos los que nos llamamos "ciudadanos libres del mundo" deberíamos estar avergonzados de nuestros gobiernos, deberíamos estar pensando que vamos a hacer con esos miles de personas. En qué tejado esta ahora la pelota. Vamos a hacer algo para salvar vidas birmanas, o vamos a limitarnos a contar cuantos murieron. El segundo ciclón ya está en marcha, es el ciclón de las epidemias, del agua contaminada por los cuerpos podridos.

No se crean los europeos o norteamericanos que si deciden hacer una intervención aérea aunque sea por razones humanitarias, no se van a encontrar un sistema de defensa aéreo. Habrá una recepción hostil.

A Naypyidaw han llegado 29 MiG de Rusia y misiles del Norte de Korea, que apuntarán a donde sea necesario. Aunque algunos observadores políticos apuntan que una intervención rápida, podría acabar con el régimen birmano en pocas horas.

En cualquier caso, una intervención humanitaria es una obligación moral para salvar vidas y proveer ayuda. Quizás tengamos que esperar, de nuevo, a la "coalición de la gracia": China, Rusia y Asean, para que coordine los esfuerzos... o quizás tengamos que esperar sólo una intervención divina, ya que no hay humana ni humanitaria.


Otras crónicas desde Birmania de Concha Pinós:


Crónica desde la frontera de Birmania de 6 días de desesperación del pueblo birmano Sábado, 10 de mayo
No nos olvidemos de Birmania Jueves, 8 de mayo
Llamamiento urgente desde Birmania
, Miércoles, 7 de mayo

Vídeo: Un punto azul pálido. La Tierra en el Cosmos, por Carl Sagan

La imagen está tomada el 14 de febrero de 1990 a 6.000 millones de kilómetros de la Tierra, metro arriba metro abajo. La reflexión es de Carl Sagan:

Cuatro «erres» contra el consumismo, por Leonardo Boff

El hambre es una constante en todas las sociedades históricas. Hoy, sin embargo, alcanza dimensiones vergonzosas y simplemente crueles. Revela una humanidad que ha perdido la compasión y la piedad. Erradicar el hambre es un imperativo humanístico, ético, social y ambiental. La condición previa más inmediata y posible, que debe ser puesta inmediatamente en práctica es un nuevo patrón de consumo.

La sociedad dominante es evidentemente consumista. Da centralidad al consumo privado, sin auto-límite, como objetivo de la propia sociedad y de la vida de las personas. Consume no sólo lo necesario, lo que es justificable, sino lo superfluo, lo que es cuestionable. Este consumismo sólo es posible porque las políticas económicas que producen los bienes superfluos son continuamente alimentadas, apoyadas y justificadas Gran parte de la producción se destina a generar aquello que en la realidad no precisamos para vivir decentemente.

Como se trata de lo superfluo, se recurre a mecanismos de propaganda, de marketing y de persuasión para inducir a las personas a consumir y a hacerlas creer que lo superfluo es necesario y que es una fuente secreta de felicidad.

Lo fundamental para este tipo de marketing es crear hábitos en los consumidores hasta que se cree en ellos una cultura consumista y una necesidad imperiosa de consumir. Se suscitan más y más necesidades artificiales y en función de ellas se monta el engranaje de la producción y de la distribución. Las necesidades son ilimitadas, por estar ancladas en el deseo que, por naturaleza, es ilimitado. Por esta razón, la producción tiende a ser también ilimitada. Surge entonces una sociedad, ya denunciada por Marx, marcada por fetiches, abarrotada de bienes superfluos, punteada de centros comerciales, verdaderos santuarios del consumo, con altares llenos de ídolos milagreros, pero ídolos al fin y al cabo; una sociedad insatisfecha y vacía porque nada la sacia. Por eso, el consumo es creciente y nervioso, sin que sepamos hasta cuándo la Tierra finita aguantará esta explotación infinita de sus recursos.

No causa sorpresa el hecho de que el presidente Bush convoque a la población a consumir más y más y así salvar la economía en crisis, lógico, a costa de la sostenibilidad del planeta y de sus ecosistemas. Contra eso, cabe recordar las palabras de Robert Kennedy el 18 de marzo de 1968: «No encontraremos un ideal para la nación ni una satisfacción personal en la mera acumulación ni en el mero consumo de bienes materiales. El PIB no contempla la belleza de nuestra poesía, ni la solidez de los valores familiares, no mide nuestro ingenio, ni nuestro valor, ni nuestra compasión, ni nuestro amor a la patria. Mide todo menos aquello que hace la vida verdaderamente digna de ser vivida». Tres meses después fue asesinado.

Para hacer frente al consumismo urge que seamos de modo consciente anticultura, en ejecicio. Hay que incorporar a la vida cotidiana las cuatro «erres» principales: reducir los objetos de consumo, reutilizar los que ya hemos usado, reciclar los productos dándoles otra finalidad, y finalmente, rechazar lo que el marketing, descarada o sutilmente, nos empuja a consumir.

Sin este espíritu de rebeldía consecuente contra todo tipo de manipulación del deseo y con la voluntad de seguir otros caminos dictados por la moderación, por la justa medida y por el consumo responsable y solidario, corremos el peligro de caer en las insidias del consumismo, aumentando el número de hambrientos y empobreciendo el planeta ya actualmente más y más devastado.


Fuente: Koinonia

¿Quién gana con la crisis alimentaria mundial?, por Esther Vivas

El precio de los alimentos y, en especial, de los cereales básicos ha aumentado espectacularmente en estos últimos meses. Los medios de comunicación nos han mostrado nuevas revueltas del hambre en los países del Sur que nos recuerdan aquellas que se llevaron a cabo a mediados y finales de los ochenta contra los planes de ajuste estructural impuestos por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. En países como Haití, Pakistán, Guinea, Marruecos, México, Senegal, Uzbekistán, Bangladesh… la gente ha salido a la calle para decir: “Ya basta”. Pero, ¿qué se esconde detrás de la crisis alimentaria mundial? ¿Todo el mundo pierde? ¿Hay quien sale ganando?

El precio de sesenta productos agrícolas ha aumentado un 37% en el último año en el mercado internacional. Un aumento que ha afectado sobre todo a los cereales con una subida del 70%. Entre éstos, el trigo, la soja, los aceites vegetales y el arroz han alcanzado cifras récord. El precio del trigo, por ejemplo, suma hoy un 130% más que hace un año y el arroz un 100%. Viendo estos datos no es de extrañar las explosiones de violencia en el Sur para conseguir alimentos porque son los cereales básicos, aquellos que alimentan a los más pobres, los que han experimentado una
subida sin parangón.

Pero el problema hoy no es la falta de alimentos en el mundo, sino la imposibilidad para acceder a ellos. De hecho, la producción de cereales a nivel mundial se ha triplicado desde los años sesenta, mientras que la población a escala global tan sólo se ha duplicado.

Hay razones varias que explican este aumento espectacular de los precios: desde las sequías y otros fenómenos meteorológicos en países productores como China, Bangladesh y Australia que habrían afectado a las cosechas; el aumento del consumo de carne por parte de pujantes clases medias en América Latina y en Asia, especialmente en China; las importaciones de cereales realizadas por países hasta el momento autosuficientes como India, Vietnam o China, debido a la pérdida de tierras de cultivo; el aumento del precio del petróleo que habría repercutido directa o indirectamente, y hasta las crecientes inversiones especulativas en materias primas.

Es aquí donde creo importante centrarnos en estas dos últimas causas. El aumento del precio del petróleo ha generado el uso de combustibles alternativos como aquellos de origen vegetal. Gobiernos como el de Estados Unidos, la Unión Europea, Brasil y otros han hecho especial énfasis en la producción de agrocombustibles como una alternativa a la escasez de petróleo y al calentamiento global. Pero esta producción de combustible verde entra en competencia directa con la producción de alimentos. Por poner sólo un ejemplo, el año pasado en Estados Unidos el 20% del total de la cosecha de cereales fue utilizada para producir etanol y se calcula que en la próxima década esta cifra llegará al 33%. Imaginémonos esta situación en los países del Sur. La FAO, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, ya ha reconocido que “a corto plazo, es muy probable que la expansión rápida de combustibles verdes, a nivel mundial, tenga efectos importantes en la agricultura de América Latina”.

Otra causa a resaltar es la creciente inversión por parte del capital especulador en materias primas. En la medida en que la burbuja inmobiliaria estalló en los Estados Unidos y se profundizó en la crisis financiera, los especuladores empezaron a invertir en alimentos, empujando al alza sus precios.

Pero esta crisis alimentaria mundial no es coyuntural, sino que responde al impacto de las políticas neoliberales que se vienen aplicando desde hace treinta años a escala global. Liberalización comercial a ultranza a través de las negociaciones en la Organización Mundial del Comercio y en los acuerdo de libre comercio y las políticas de ajuste estructural, el pago de la deuda externa, la privatización de los servicios y bienes públicos son sólo algunas de las medidas que se han venido imponiendo por parte del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional en las últimas décadas en los países del Sur.

Unas políticas que han permitido la invasión de estos mercados por productos del agribusiness del Norte altamente subvencionados y que han acabado con la agricultura y la ganadería autóctona; reconvirtiendo y privatizando tierras destinadas hasta el momento al abastecimiento local en tierras de producción de mercancías para la exportación. Unos territorios en manos de la agroindustria, quien ha sacado provecho de una mano de obra barata y de una laxa legislación medioambiental.

Este modelo de agricultura y alimentación no sólo tiene consecuencias en el Sur global, sino también en las comunidades del Norte: acabando, en ambos lados del planeta, con una agricultura familiar y un comercio de proximidad vital para las economías locales; promoviendo una creciente inseguridad alimentaria con una dieta que se abastece de alimentos que recorren miles de kilómetros antes de llegar a nuestra mesa, y fomentando una agricultura y ganadería intensiva, desnaturalizada, drogodependiente (por el alto uso de pesticidas) y donde el beneficio económico se antepone a los derechos sociales y medioambientales.

La crisis alimentaria global beneficia a las multinacionales que monopolizan cada uno de los eslabones de la cadena de producción, transformación y distribución de los alimentos. No en vano los beneficios económicos de las principales multinacionales de las semillas, de los fertilizantes, de la comercialización y transformación de comida y de las cadenas de la distribución al detalle no han parado de aumentar.

Los alimentos se han convertido en una mercancía en manos del mejor postor. Las tierras, las semillas, el agua… son propiedad de multinacionales que ponen un precio exorbitante a unos bienes que hasta hace muy poco eran públicos. Frente a la mercantilización de la vida, debemos de reivindicar el derecho de los pueblos a la soberanía alimentaria, a controlar su agricultura y su alimentación. No se puede especular con aquello que nos alimenta.

Esther Vivas es co-coordinadora de los libros Supermercados, no gracias y ¿Adónde va el comercio justo?.


Fuente: Público

sábado, 3 de mayo de 2008

El hambre, arma de destrucción masiva, por José Carlos García Fajardo


Estados Unidos ha decidido racionar el arroz. El aumento del precio de este cereal, del maíz y de la soja ha puesto en jaque a las autoridades. Hoy casi 1.000 millones de personas no tienen alimentos suficientes. El hambre, se piensa, es causa de la superpoblación, la mala gestión, la falta de alimentos o infraestructuras… Sin embargo, hoy el hambre es un arma en manos de los beneficios económicos.

¿A quién beneficia esta alarma desatada por la subida de los precios de los cereales que recogieron algunas Bolsas? No se trata de un tsunami ni de una mala cosecha excepcional, ni de una imprevista sequía. Algunos poderes están agitando el fantasma del hambre para aterrorizar a las poblaciones, e intentar justificar las propuestas de seguridad que nos preparan. No está la situación alimentaria peor que en años pasados. Obsesionados por el terrorismo y por unas guerras en Iraq y en Afganistán, imposibles de ganar al modo tradicional, preparan una salida “airosa” trasladando nuestro imaginario del terrorismo al hambre como auténtica arma de destrucción masiva que afecta a miles de millones de víctimas inocentes.

Las agencias nos informan de que la purificación étnica, la erradicación o el exterminio físico de los grupos étnicos hostiles a los gobiernos autoritarios no requieren alta tecnología, nada de misiles sofisticados, de ántrax o de cabezas nucleares.

En el caso de Sudán, escribe el Director de Acción contra el Hambre, el uso de mercenarios para quemar las aldeas, destrozar las cosechas y las reservas de comida ha precipitado a más de un millón de personas al exilio. Así, una gigantesca hambruna, provocada por el gobierno de Jartum se ha cobrado miles de vidas humanas.

El hambre como arma de destrucción masiva no ha llegado a Estados Unidos o a Europa. Sin embargo, el hambre como amenaza será utilizada cada vez más. Por eso han llegado informaciones tendenciosas capaces de ocultar la realidad con el estallido del miedo.

De un mal endémico que venimos padeciendo, sosteniendo y manteniendo por no adoptar medidas enérgicas, justas y adecuadas, ante el ominoso silencio y la ineficacia culpable de la Organización Mundial del Comercio, ahora van a echarles la culpa del hambre a los hambrientos. No sería la primera vez en la historia: vagos, destruyen los bosques, incapaces de prever, se empeñan en cultivos de subsistencia, no saben planificar, ni exportar, ni industrializarse como es debido.

En esta “puesta en escena”, cadenas de alimentación que pertenecen al gigante Wal Mart y Costco decidieron restringir la venta de arroz a sus clientes sobre todo restaurantes y comercios.

Con esta absurda medida en el país más rico los precios en la Bolsa de Chicago llegaran a subir cerca del 3%, para romper la barrera psicológica de los 25 dólares cada 45 kilos. En Tailandia la subida fue del 5%, y el arroz alcanzó su precio récord: 1.000 dólares por tonelada. Brasil suspendió las exportaciones, mejor dicho, las grandes compañías que inciden en las especulaciones mediante acaparamiento, retenciones o lanzamiento masivo para desestabilizar los precios.

La directora del programa de alimentos de la ONU, J. Sheeran, ha declarado que la ayuda alimentaria que proporcionan les cuesta un 40% más que el pasado, porque casi todos los productos se han encarecido. Como causas de esta situación aludió las nuevas necesidades de alimentación en China o India, los biocombustibles y el precio del petróleo. El gran volumen de inversiones en los mercados de materias primas contribuye al alza de los precios en las bolsas.

Pero el hambre no es una fatalidad, ni un destino, ni tampoco una cuestión de azar. No es el designio de los millones de personas que pasan hambre, como tampoco es una casualidad que el 97% de ellos vivan en países empobrecidos.

Se ha reconocido por organismos independientes, como Acción contra el Hambre, que el problema tiene solución con actividades relacionadas con la nutrición, la salud, la seguridad alimentaria, el agua y saneamiento.

La violencia es el instrumento que tienen los poderes para ejercer el poder sobre la propiedad, las riquezas y el control de la población. La población civil se convierte en rehén de los intereses económicos y de poder de estos grupos armados, ya sean rebeldes, paramilitares o gubernamentales.

En ocasiones todavía se piensa que el hambre es fruto de la superpoblación, de una mala gestión política, de la escasez de alimentos, de unas infraestructuras insuficientes o de un desastre ecológico. Hoy el hambre es un arma empleada por algunos gobiernos para eliminar grupos molestos de población dentro de su propio país, escribe Mariló Hidalgo, en Fusión. Han convertido al hambre en un arma de guerra aquellos que han hecho del beneficio económico y de la prepotencia financiera el eje y objeto de sus acciones. Como si el mundo fuera un tapete en el que los seres humanos no juegan más que el papel de datos que se mueven o elimina según las sacrosantas leyes de un mercado que sólo sirve a sus intereses.


José Carlos García Fajardo es Profesor Emérito de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y Director del Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS). Edita el blog Jubilateria


Fuente: CCS

Desigualdades, alternativas y retos de la sociedad global, por María José Atiénzar

La crisis de las hipotecas se convirtió en una crisis financiera y ésta se extendió a todos los rincones del planeta. Las reservas federales se tientan el corazón por los especuladores convertidos en nuevos perdedores, pero cabría recordarles que 20 días de gasto militar en el mundo bastarían para cubrir las necesidades básicas de la Humanidad.

El dinero ya no es un instrumento para comerciar, sino que se ha convertido en el objeto del comercio. El “metálico” circulante es 80 veces mayor que las transacciones comerciales que realizamos. Juan Torres, catedrático de Economía de la Universidad de Málaga (España) analiza así la situación global actual. Hay una auténtica crisis, aunque ahora se le denomine “desaceleración”.

En el sismograma de alzas y bajas económicas se dibujan unos dientes de sierra que reflejan fluctuaciones al minuto, especulaciones, fortunas extraordinarias, y ruina para otros.

En la actualidad, ya no se realizan transacciones de productos, se venden los acuerdos, los contratos, el papel. Se negocia con la compra-venta, el seguro, el reaseguro. Son papeles, activos financieros, que mueven con una sola tecla el resultado de producciones agrícolas, viviendas, etc.

En esta exageración se ve la verdadera naturaleza de las cosas, como solía decir Borges. A los bancos “no nos interesa tener dinero, sino ganarlo”, afirmaba el millonario empresario español, Juan March. Pero es una dinámica que, como las bicicletas se cae cuando se detiene.

En las últimas décadas, se generó una enorme ola de construcción para darle salida a la financiación excesiva que provenía de los bancos, de donde ha surgido la nueva esclavitud del endeudamiento. Millones de personas se han hipotecado para adquirir sus viviendas.

De Estados Unidos surgieron los términos de hipotecas prime, adquiridas por personas con solvencia económica y las subprime o basura, que dieron a miles de personas insolventes, con alto riesgo de impago y quiebras. Todo esto con la complicidad de la Reserva Federal. En los mercados internacionales de transacciones financieras, se pusieron en venta “paquetes” de hipotecas seguras mezcladas con hipotecas “basura”, que provocaron pérdidas en los bancos.

A su vez, éstos han tenido que apretarse el cinturón y dejar de dar incluso los préstamos corrientes, necesarios para que funcione la economía. Ni con el rescate de las reservas federales y los bancos centrales se ha evitado que la crisis hipotecaria se convierta en una crisis económica extendida, que se deja ver también en el comercio internacional.

Cuando se renegociaron las deudas externas de los países empobrecidos, se les impuso la cláusula de ‘condicionalidad’, mediante la cual forzó en FMI a los gobiernos a aplicar medidas de ajuste estructural, entre ellos una economía de sustitución. Ya no era el país el que decidía qué iba a producir, tanto en el sector textil, como la industria cárnica, la pesca o plantar flores quitando el cereal, o plantar maíz para biocombustibles.

Se devaluaron las monedas nacionales para establecer ventajas competitivas. El comprador exterior encuentra así más barata la producción. Pero como se actúa así con todos los países productores, acaban todos en desventaja salvo el comprador del norte enriquecido. Lo que el país vendía al exterior cayó de precio mientras que lo que compra subió por las nubes. Después se ofrecen servicios de empresas que desde el Norte les venden la luz, el teléfono, o los hospitales a precios que ahogan las economías locales y familiares. Los planes de ajuste hicieron caer en picado las tasas de alfabetización, la salud, y la esperanza de futuro de muchos pueblos.

Sostiene Eduardo Galeano que el dinero tiene más libertad que los seres humanos. En este círculo infernal de transformaciones, no hay mecanismos internacionales que defiendan a los ciudadanos, no hay quien se oponga al poder económico. Medios de comunicación, rectores de universidades, muchos de ellos están comprados o manipulados. “Matar a la verdad es el crimen perfecto” según el pensador francés Baudrillard. Una de estas verdades es que las necesidades básicas del mundo se podrían cubrir con 80 mil millones de dólares. Es el equivalente a 20 días de gasto militar en el mundo, el 5% de lo que ganan las 250 personas más ricas del planeta.

Nos enfrentamos a la tarea de regenerar al ser humano y sus valores. Resulta miope y arrogante considerar que nuestro tiempo histórico es el Tiempo. Muchos de los que vinieron antes hicieron posible que se acabara con lacras como la esclavitud en muchas sociedades. Trabajemos para que los que vienen puedan pescar con las redes de solidaridad que hayamos creado. Dejemos el pesimismo para tiempos mejores.


María José Atiénzar es Periodista


Fuente: Centro de Colaboraciones Solidarias

sábado, 19 de abril de 2008

"Los hambrientos salen de nuevo a las calles" por Raj Patel



Volvemos a ver en muchas ciudades del mundo disturbios por la carestía de los alimentos. Esto revela hasta qué punto está podrido el corazón de la política y la economía de tantos países en vías de desarrollo

Recientemente, los precios de los alimentos han experimentado en todo el mundo unas subidas extraordinarias. Tanto es así, que Naciones Unidas ha anunciado que necesitan 500 millones de dólares antes de que transcurra un mes a fin de evitar que se produzca una hambruna generalizada. El pasado marzo, el precio del arroz subió en los mercados asiáticos un 30% en un solo día. Ésta y otras subidas de precios son el resultado de una tormenta perfecta en la que se han combinado los efectos de las malas cosechas, la escasez de alimentos almacenados, la sustitución de cultivos de alimentos por otros que producen biocombustibles, el aumento de la demanda de carne, el precio récord del petróleo, y la especulación financiera.


El aumento del coste de los alimentos ha llegado a ser tan grave que incluso se ha inventado un nombre para bautizarlo: agroflación (agflation). Una fea palabra, sin duda, cuyos efectos son todavía más feos. Y que ha producido el regreso de una de las formas de activismo colectivo más antiguas del mundo: los disturbios callejeros de los hambrientos.

"Antes ganábamos 14 dólares a la semana y nos llegaba justo para ganarnos la vida. Pero desde que han subido tanto los precios, no nos alcanza para vivir. Nos limitamos a existir". La mujer que pronunció esta frase podría haber sido ciudadana de cualquiera de los países pobres donde, durante los últimos meses, se han producido disturbios callejeros provocados por la agroflación. Pero estas frases desesperadas fueron pronunciadas en Nueva York, el año 1971, y las dijo una de las Mujeres Judías del East Side que protestaban por los precios inalcanzables que los alimentos tenían en aquel momento en la ciudad. Sus circunstancias encuentran un eco en la actualidad.

Y es que la similitud entre las protestas históricas y las de este comienzo del siglo XXI no es meramente cosmética. Vale la pena analizar los vínculos entre los precios de los alimentos y la inestabilidad política. Muchas de las protestas actuales han ocurrido en países considerados como bastiones de la estabilidad. Ha habido revueltas en ciudades de Mauritania, Senegal y Burkina Faso, por ejemplo. Pero estos disturbios se han distribuido de forma irregular.

En Haití, uno de los países más pobres del hemisferio occidental, el hambre ha propiciado en los últimos tiempos la aparición de nuevas estrategias de supervivencia, fruto de una desesperación cada vez más acentuada. En las chabolas de Cité Soleil prospera hoy la industria de las "galletas de barro". Es decir, galletas hechas con margarina, sal y arcilla. La gente se las come porque no puede comprar nada mejor. Pero incluso allí la gente ha terminado saliendo a la calle y enfrentándose a las fuerzas del orden.

Haití representa un caso extremo, pero su trayectoria parece una versión acelerada del camino que van a ir siguiendo decenas de países, muchos de los cuales han sufrido años de crisis alimenticia, siempre al borde de la hambruna. Dado que los ingresos familiares en esos países se dedican en su mayor parte a la compra de alimentos, es indudable que es allí donde la agroflación tendrá efectos más dolorosos.

Ahora bien, los disturbios callejeros no se producen necesariamente en los países más pobres. Egipto y la India, por elegir dos de los países en donde ha habido recientemente manifestaciones, ocupan una posición intermedia.

¿Cómo explicar entonces la explosión de los disturbios, si su causa no es el hambre extrema? El historiador británico E. P. Thompson nos brinda alguna luz al respecto. Analizando los disturbios provocados por la carestía de los alimentos en la Inglaterra del siglo XVIII, localizó los dos factores cruciales que se suman para dar lugar a las revueltas. En primer lugar, el capitalismo trajo consigo una brutal diferencia entre lo que la gente entendía como sus derechos y las cosas que en realidad conseguía. En segundo lugar, las protestas surgían cuando los hambrientos pensaban que ésa era la única forma de hacerse oír.

La suma de estos dos criterios, a saber, la distancia muy marcada entre aquello a lo que uno cree tener derecho y aquello que en realidad obtiene, por un lado; y, por otro, el que no haya mejor manera de articular una protesta política que mediante la protesta callejera, permite explicar los disturbios causados por la falta de comida en circunstancias diversas. Esta clase de disturbios fueron frecuentes en Europa hasta la mitad del siglo XIX, pues entonces Europa comenzó a importar cereales procedentes de sus colonias para alimentar así a sus masas de trabajadores. Paralelamente, las protestas callejeras fueron sustituidas por otro tipo de actividades más sofisticadas y coordinadas, como las huelgas.

Los disturbios reaparecieron en Estados Unidos justo al término de la Primera Guerra Mundial. Las mujeres estaban en la primera línea de las manifestaciones en Filadelfia, Chicago, Toronto y Nueva York, por ejemplo. Esas mujeres creían tener el derecho de alimentar a sus familias. Cosa cada vez más imposible, debido a la fuerte inflación que se produjo al terminar la guerra. Además, esas mismas mujeres estaban excluidas de la participación política y no tenían más alternativa que la protesta callejera. En cuanto las mujeres consiguieron el derecho a voto y comenzó a producirse una mejor redistribución de los bienes, los disturbios por la carestía de los alimentos fueron perdiendo fuerza.

Así pues, la historia nos dice que prestemos atención a ambos factores, la distancia entre expectativas y realidades, por un lado, y por otro la inexistencia de un auténtico sistema democrático. Se producen disturbios callejeros por la comida en aquellos países en donde las subidas rápidas de los precios hacen prohibitiva la compra de alimentos. Y en donde, además, el desarrollo ha agudizado las desigualdades económicas entre sus propios ciudadanos, lo cual hace que crezcan las expectativas al tiempo que las probabilidades de satisfacerlas van disminuyendo. Son países en donde el abismo entre expectativas y logros se ha hecho enorme. Al mismo tiempo, los disturbios ocurren en países que sólo tienen sistemas de participación meramente formal, de manera que los pobres no encuentran modos eficaces de expresar su descontento.

En otras palabras, los disturbios por la comida son un síntoma agudo de la ausencia de una verdadera democracia, junto con una grave disminución de la posibilidad de obtener aquello a lo que los ciudadanos creen tener derecho. Desde Haití hasta la India, este doble deterioro tiene una causa común. Ambos son subproductos de las políticas de desarrollo aplicadas con criterios neoliberales. Aunque se ha hecho correr la especie de que ya no tiene validez ni se sigue aplicando, en realidad el llamado "consenso de Washington" sigue vigente, y ha supuesto para los países en vías de desarrollo un recorte radical de las ayudas de los Estados a los pobres, y, además, una profundización del hiato entre expectativas y realidades.

Además, las políticas de austeridad impuestas a esos países requieren la intervención de gobiernos capaces de ignorar las presiones democráticas de sus ciudadanos. Las instituciones financieras internacionales les conceden créditos solamente si ponen en marcha políticas de austeridad, por mucho que se quejen sus ciudadanos. Esas mismas instituciones incentivan a los gobiernos a acallar las protestas populares. De modo que, finalmente, en lugar de un debate democrático en esos países apenas si se produce una escenificación políticamente inocua de la "participación" ciudadana, lo cual permite seguir poniendo en práctica políticas de desarrollo contrarias a la voluntad de las mayorías.

Frustradas las expectativas, y sin nada que permita a los ciudadanos expresar sus necesidades, la agroflación provoca una conmoción social que puede conducir a la revuelta popular. El hecho de que volvamos a ver en las ciudades del mundo disturbios ocasionados por la carestía de los alimentos muestra hasta qué punto está podrido el corazón mismo de las economías y los sistemas políticos de muchos países en vías de desarrollo. Y qué descomunal es el fracaso de las instituciones internacionales que han pretendido llevar el desarrollo económico y democrático tanto a los países donde hay disturbios como a aquellos en donde no se han producido.

Raj Patel es autor de Obesos y famélicos. El impacto de la globalización en el sistema alimentario mundial (Los Libros del Lince). Traducción de Enrique Murillo.


Fuente:EL PAIS/ANÁLISIS: LA CUARTA PÁGINA -19-04-08

Comensalidad: rehacer la humanidad, por Leonardo Boff

Comensalidad significa comer y beber juntos alrededor de la misma mesa. Ésta es una de las referencias más ancestrales de la familiaridad humana, pues en ella se hacen y se rehacen continuamente las relaciones que sostienen la familia.

La mesa, antes que a un mueble, remite a una experiencia existencial y a un rito. Es el lugar privilegiado de la familia, de la comunión y de la hermandad. En ella se comparte el alimento y con él se comunica la alegría de encontrarse, el bienestar sin disimulos, la comunión directa que se traduce en los comentarios sin ceremonia de los hechos cotidianos, en las opiniones sin censura de los acontecimientos de la crónica local, nacional e internacional.

Los alimentos son algo más que cosas materiales. Son sacramentos de encuentro y de comunión. El alimento es apreciado y es objeto de comentarios. La mayor alegría de la madre o de quien cocina es notar la satisfacción de los comensales.

Pero debemos reconocer que la mesa es también lugar de tensiones y de conflictos familiares, donde las cosas se discuten abiertamente, se explicitan las diferencias y pueden establecerse acuerdos, donde existen también silencios perturbadores que revelan todo un malestar colectivo. La cultura contemporánea ha modificado de tal forma la lógica del tiempo cotidiano en función del trabajo y de la productividad que ha debilitado la referencia simbólica de la mesa. Ésta ha quedado reservada para los domingos o para los momentos especiales, de fiesta o de aniversario, cuando los familiares y amigos se encuentran. Pero, por regla general, ha dejado de ser el punto de convergencia permanente de la familia. La mesa familiar ha sido sustituida lamentablemente por el fast food, comida rápida que sólo hace posible la nutrición, pero no la comensalidad.

La comensalidad es tan central que está ligada a la propia esencia del ser humano en cuanto humano. Hace siete millones de años habría comenzado la separación lenta y progresiva entre los simios superiores y los humanos, a partir de un ancestro común. La especificidad del ser humano surgió de forma misteriosa y de difícil reconstrucción histórica. Sin embargo, etnobiólogos y arqueólogos llaman nuestra atención sobre un hecho singular: cuando nuestros antepasados antropoides salían a recolectar frutos, semillas, caza y peces no comían individualmente lo que conseguían reunir. Tomaban los alimentos y los llevaban al grupo. Y ahí practicaban la comensalidad: distribuían los alimentos entre ellos y los comían grupal y comunitariamente.

Así, la comensalidad, que supone la solidaridad y la cooperación de unos con otros, permitió el primer salto de la animalidad en dirección a la humanidad. Fue sólo un primerísimo paso, pero decisivo, porque le cupo inaugurar la característica básica de la especie humana, diferente de otras especies complejas (entre los chimpancés y nosotros hay solamente un 1,6% de diferencia genética): la comensalidad, la solidaridad y la cooperación en el acto de comer. Y esa pequeña diferencia marca toda la diferencia.

Esa comensalidad que ayer nos hizo humanos, continúa todavía hoy haciéndonos siempre de nuevo humanos. Por eso, importa reservar tiempos para la mesa en su sentido pleno de la comensalidad y de la conversación libre y desinteresada. Ella es una de las fuentes permanentes de renovación de la humanidad hoy globalmente anémica.


Fuente: Koinonia

Encuentro de Tierra, Alma y Solidaridad en Estella, 2, 3 y 4 de mayo


Por fin ancló este común anhelo de reunirnos las gentes, movimientos y redes que vibramos con la Tierra, con el Alma y con la Solidaridad. Ya hay un lugar y un tiempo para que este deseo compartido encarne y florezca. Tras reiterados intentos, ya hemos puesto la maquinaria organizativa en marcha.

Otro mundo sostenible sólo es posible si aprendemos a reconocernos como parte de una cadena ininterrumpida e inextinguible de latidos, de vida, que garantizan el futuro de todo esfuerzo colectivo. Os invitamos a esta encrucijada de caminos, a este espacio para el mutuo enriquecimiento, para el compartir y cocrear juntos un nuevo mundo.

Desde la la Asociación Selba Vida Sostenible y la Asociación Alalba estamos convencidos/as de que ha llegado el momento de buscar un espacio para el encuentro y el diálogo entre las diversas gentes, grupos y movimientos que ofrecemos alternativas al actual paradigma dominante.

Hoy más que nunca movimientos y redes de uno y otro tipo están llamados a “fecundarse”, inspirarse mutuamente y ofrecer al conjunto de la ciudadanía una idea más sintética, inclusiva, y unitaria del otro mundo posible, entendiendo que la unidad no significa uniformidad, sino el marco para una creciente y enriquecedora diversidad.

Consideramos que el desafío no estriba tanto en la caída o el desplome del viejo orden dominante, sino en la iniciativa, creatividad y voluntad para crear un nuevo orden más bello, justo y fraterno, en el que las tres dimensiones del Ser, a las que alude Satish Kumar, Tierra, Alma y Sociedad, “se nutran, retroalimenten e interactúen mutuamente”.

Consideramos un importante paso adelante el darnos a conocer la gente que trabaja aquí y allá por una gestión sostenible del territorio y la restauración de la Tierra, una soberanía alimentaria y alimentación más sana, una vivienda más saludable y accesible, por unas ciudades a escala humana y la multiplicación de comunidades sostenibles y ecoaldeas, un comercio e intercambio sin abusos, una producción artesanal y economía alternativa y solidaria, un consumo responsable, una educación que facilite el despliegue total del ser, una salud y medicina más natural e integral, una existencia más armoniosa y consciente… Estamos convencidos/as de que unas y otras gentes y redes están llamadas a reconocerse en su complementariedad y a ir configurando una visión común del otro mundo posible.

Con esta finalizada hemos organizado esta cita abierta de Estella, e invitado a cuantos movimientos en el marco del estado, ofrecen propuestas positivas, posibles y con una intención claramente constructiva. Creemos que el futuro está de parte de los movimientos y redes que, más allá de una crítica fácil del sistema, plantean nuevos horizontes, nuevas formas de relación humana, de relación con la madre Tierra y son capaces de ponerlas en práctica, proporcionando así un modelo que puede ser imitado y seguido por otros.

En el alumbramiento de ese otro mundo posible, no podemos dejar de lado aquella parte del Ser que alude a lo más profundo de nosotros, a nuestra alma. “Si no cuidamos el alma, dice Satish Kumar, no podremos cuidar la tierra y la sociedad”, pues son las sombras de nuestra alma las que provocan sombras en el mundo en que vivimos. “Cuidamos nuestro cuerpo y nuestro espíritu a través del ejercicio del silencio, la meditación, el estudio, el arte, la austeridad y el contacto reverencial con la naturaleza”. De ahí nuestro interés en una confluencia también necesaria con las redes de desarrollo personal, de crecimiento interno, de nueva conciencia emergentes que participan de una visión abierta, universal y no doctrinaria

El futuro ya nos ha alcanzado. Pongamos pues nuestras visiones y propósitos en común. El encuentro tendrá lugar en Estella el 2, 3 y 4 de Mayo y para ello hemos comenzado a establecer los contactos oportunos.

Si formáis parte de grupo, movimiento o red ya constituidos, afines al anhelo de síntesis aquí esbozado, y deseáis dar a conocer en el encuentro vuestro testimonio, visión, experiencia, proyectos…, podéis contactarnos en el 606695452 o escribirnos a coordinacion@portaltierra.org

¡¡Bienvenidos/as a Estella-Lizarra!! ¡¡Bienvenidos/as a esta cita de unidad en la diversidad, a este encuentro entre la Tierra y el Cielo!!

(Si comulgas con los objetivos aquí apuntados, ayúdanos a difundir la información.
¡Gracias por compartir este común empeño!)


Más información del Encuentro en Portal Tierra

Fuente: Asociación Alalba
Fe, Diálogo y Encuentro

www.portaldorado.com
www.foroespiritual.org
www.portaltierra.org