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jueves, 6 de marzo de 2014

Aburguesando el Dharma: de cómo el 1 % está secuestrando el mindfulness.

por Joshua Eaton (*)

Los manifestantes parecían ansiosos cuando ascendían por la escalera mecánica del Marriott Marquis de San Francisco. Una bolsa de yoga colgada sobre los hombros escondía una pancarta que decía "STOP desalojos en San Francisco". Otro llevaba un megáfono metido en su mochila. Dos llevaban un loto azul hinchable mientras se dirigían a la sala de conferencias.

Estaban allí para protestar en el acto "Tres pasos para construir el estilo Google de Mindfulness Corporativo", un acto especial organizado por Google sobre su programa de mindfulness corporativo, dentro del congreso Wisdom 2.0 2014 (Sabiduría 2.0).  Cuando los conferenciantes comenzaron sus intervenciones, los manifestantes se subieron al escenario, desplegaron sus banderas, y comenzaron a corear: "Sabiduría significa DETENER el desalojo”; “Sabiduría SÍ, Vigilancia NO” y “San Francisco no está en venta".

Este congreso es una reunión anual de coachs, élites tecnológicas y maestros espirituales. Esta es su quinta edición. Se anuncia como un encuentro sobre “la fusión de la sabiduría y de la tecnología", y los temas van desde negocios, liderazgo para iniciativas empresariales hasta la innovación social. Entre los oradores anteriores se encuentran el maestro budista Sharon Salzberg, el fundador de Twitter, Biz Stone, y el presidente de Ruanda (y posible criminal de guerra) Paul Kagame. Incluso tiene su propia página en la revista Forbes.

La ira contra los autobuses de Google, la gentrificación[1] provocada por las élites tecnológicas de San Francisco y la estrecha colaboración de Silicon Valley con la NSA[2] han sido temas candentes, pero la manifestación en Wisdom 2.0 ha sido por otros motivos. No estaba dirigida solo contra la industria tecnológica, sino también contra lo que algunos ven como una deriva elitista en el budismo americano.

"La mayoría de los talleres ofrecen un estilo de vida consumista y están destinados a ayudar a la gente a curarse del dolor, del vacío y de la falta de sostenibilidad asociados al sistema capitalista, y lo hacen sin ofrecer un análisis del origen del malestar”, afirma Amanda Ream, una de las organizadoras de la protesta , en un blog de ​​la revista Tricycle, donde explica por qué interrumpió el congreso. "El congreso presenta la evolución de la conciencia de los más ricos como antídoto contra el sufrimiento,  en vez de señalar la injusta redistribución de la riqueza y el poder como causas del malestar."

El Budismo llegó por primera vez a los EE.UU. con los inmigrantes japoneses y chinos. Disfrutó de un breve período de popularidad entre las élites urbanas alrededor del cambio de siglo, pero la actual ola de popularidad se inició en la década de 1960. Hoy en día hay entre 30 y 50 millones de budistas en los Estados Unidos, alrededor del 70 por ciento de los cuales son de origen asiático. El restante 30 por ciento tienden a ser de color blanco, de mediana edad, alto nivel de educación y clase media alta.

La interacción entre budismo, neuropsicología y movimientos de auto-ayuda también ha lanzado una constelación de publicaciones, gurús, coachs y conferencias que integran el movimiento conocido como mindfulness. Sus defensores tratan de vender el yoga, la atención plena y la meditación como panaceas, básicamente para todo, desde el manejo del estrés, el aumento de la longevidad, para cambiar la situación de las escuelas urbanas más pobres y para el establecimiento de la paz mundial. ¡Todo en el mismo saco!

Las empresas estadounidenses han abrazado el mindfulness como una forma de hacer más efectivo el trabajo sin aumentar la presión arterial, para gran disgusto de gente como Ream, que consideran que el mensaje del budismo es mucho más radical.

Por supuesto, la crítica de Ream no es nada nuevo. El filósofo marxista Slavoj Žižek ha sostenido durante mucho tiempo que el "budismo occidental", como él lo llama, es un paliativo ideal para las tensiones de la vida bajo el capitalismo tardío -su "complemento ideológico perfecto."

"Le permite participar plenamente en el ritmo frenético del juego capitalista alimentando la percepción de que usted  no está realmente en él, de que usted es muy consciente del poco valor de ese triste espectáculo, y  de que lo que realmente le importa a usted es la paz del Ser interior a la que usted sabe que siempre puede retirarse”, explica Zizek en un ensayo publicado en el magazine Cabinet, en 2001.

Como si tratara de demostrar la razón de Žižek, el Dalai Lama -un marxista confeso- participó en un panel titulado "Empresas de moral libre: Perspectivas económicas en Negocios y Política" en el Instituto Americano de la Empresa, menos de una semana después de las protestas en el encuentro Wisdom 2.0. En esa ocasión, el Dalai Lama estuvo acompañado por  Dan Loeb, el fundador de los hedges fund, por el profesor de ética empresarial Jonathan Haidt de la Universidad de Nueva York, por Glenn Hubbard, decano de la  Columbia Business School y por Arthur Brooks, presidente de AEI.[3]

"Ahora, después  de escuchar atentamente ayer y hoy, sobre todo hoy, he desarrollado un mayor respeto hacia el capitalismo", dijo el Dalai Lama después de una pregunta de Brooks sobre la protección de los derechos de propiedad individual. "Según mi impresión, el capitalismo sólo quiere dinero. Y esto quiere decir, explotación". Los otros panelistas fueron menos ambivalentes hablando frecuentemente durante todo el evento de la libertad de empresa como "una bendición", un "milagro" y una "salvación"

En 1955, Mao Zedong le dijo supuestamente al joven Dalai Lama, que entonces sólo contaba 19 años,  que "la religión era veneno.” Tanto las palabras de Mao como las críticas de Žižek al Budismo tienen sus raíces en la conocida frase de Marx de que “la religión es el opio del pueblo", un producto tóxico que no permite a los trabajadores ver cómo el capitalismo explota su fuerza de trabajo. Pero muchos budistas temen ahora que su religión se esté convirtiendo en una droga de diseño para las élites.
"Al igual que en el proceso de aburguesamiento de un barrio, los nuevos ricos desplazan a las personas que han vivido allí desde siempre, escribe Ream, en la actualidad, en San Francisco, el Dharma está experimentando un proceso de aburguesamiento parecido."



Algunos están luchando contra de esta tendencia. Katie Loncke, de la Buddhist Peace Fellowship, escribió una apasionada defensa de las protestas en la Wisdom 2,0. La publicación budista más importante del país, Trycicle, está cubriendo cada vez más temas sociales y políticos. Y muchos grandes maestros americanos -Bhikkhu Bodhi, Danny Fisher, Justin Whitaker, Shodo Spring y Mushim Ikeda, por nombrar sólo algunos- están trabajando para articular los desafíos budistas ante la injusticia.

Aún así, son pocos y distantes entre sí. La mayoría de los budistas conversos estadounidenses siguen viendo el Budismo como un camino de desarrollo espiritual individual a través de la meditación. Pocos grupos de budistas conversos se centran en la construcción de la comunión y el compañerismo, la participación de las familias o se involucran en su comunidad local. Menos aún lo hacen con regularidad en trabajos de servicio, y mucho menos en el activismo social. En ese entorno, grupos como Buddhist Peace Fellowship y Budhist Global Relief a menudo tienen dificultades para conseguir voluntarios.

Instituciones poderosas y bien financiadas quieren invertir en el Budismo. Han estado vigilando el vecindario para gestionar el estrés de los empleados y ponerle una cara más compasiva al libre comercio. La única pregunta es si los actuales vecinos se unirán para pararles los pies. 

(*) Joshua Eaton es un periodista independiente que cubre temas de religión y sociedad, derechos humanos y vigilancia de las masas. Sus trabajos han sido publicados en Al Jazeera América, GlobalPost, DeSmogBlog y en otros lugares.

Traducción de Helena Barquilla y Dokushô Villalba
Fuente: http://www.salon.com/2014/03/05/gentrifying_the_dharma_how_the_1_is_hijacking_mindfulness/




[1] Se trata de un proceso de transformación urbana en el que la población original de un sector o barrio deteriorado y con elevado nivel de pobreza es progresivamente desplazada por otra de un mayor nivel adquisitivo, al mismo tiempo que tiene lugar una remodelación urbanística del barrio. 
[2] Agencia de Seguridad Nacional, en inglés.
[3] El American Enterprise Institute for Public Policy Research (AEI) es un think tank conservador pro-empresarial muy influyente. Fue fundado en 1943 por Lewis H. Brown. Promueve el avance del capitalismo de libre empresa, y tiene mucho éxito en la colocación de su gente en puestos gubernamentales influyentes. Es la base central para muchos neoconservadores.

miércoles, 5 de enero de 2011

Budismo y Occidente

¿POR QUÉ EL BUDISMO NECESITA A OCCIDENTE?[1]  


por David Loy

El Budismo ha sido un boom filosófico para Occidente. ¿Puede Occidente devolver el favor? David Loy dice que sí.

En una declaración, quizás apócrifa, el historiador británico Arnold Toynbee dijo:

“El advenimiento del Budismo en Occidente bien podría llegar a ser el evento más importante del siglo XX”.

martes, 8 de septiembre de 2009

El Budismo, el Sexo y la Vida Espiritual


Una entrevista con Sangharákshita

Introducción

A finales de los años sesenta, después de 20 años viviendo como un monje budista célibe en la India, Sangharákshita regresó a Londres – su ciudad natal – para descubrirla en plena época del "amor libre". Decidió quedarse a enseñar el budismo y fundó una nueva orden budista – la Orden Budista Occidental-.

En este ambiente se mantuvo siempre fiel a los principios básicos del budismo pero se permitió cuestionar las formas tradicionales de practicar. Quería encontrar formas más relevantes de comunicar las verdades perennes de las enseñanzas del Buda.

Sus planteamientos acerca del sexo a veces resultaron polémicos... para algunos budistas tradicionales les resultaron demasiados liberales mientras para algunos jóvenes de la época les parecieron muy disciplinados. No obstante, sus puntos de vista son siempre refrescantes y nos desafían a reflexionar y cuestionar si nuestras ideas acerca del sexo son simplemente costumbres sociales o realmente son principios éticos.

Esta entrevista con Nagabodhi – el editor de la revista Golden Drum – fue publicado en 1988, unos 20 años después de que Sangharákshita comenzó a enseñar en occidente. Habla muy sinceramente acerca de la sexualidad y sus experiencias de enseñar durante aquello tiempo.

Dado que la revista iba dirigida a personas que ya tenía experiencia previa de sus enseñanzas y que han pasado muchos años desde entonces, hemos incluido unas notas de página para personas que no están familiarizadas con el pensamiento de Sangharákshita.

Entrevista

Conforme a tu experiencia del actual Theravada, ¿practican los monjes la castidad de forma impecable?

Algunos monjes me contaban cosas con respecto a este aspecto; y por lo que decían me daba la impresión de que, la mayoría de ellos habían cometido de vez en cuando pequeños deslices contra el celibato. También me enteré de algunos monjes que tenían esposa e hijos – aunque se esforzaban por mantener esto en secreto - no obstante, seguían llevando el hábito amarillo y esperaban ser tratados como monjes.

Las pequeños deslices eran generalmente ignorados; como si fuese mucho esperar de un ser humano que se mantenga totalmente célibe, en cuerpo, incluso siendo monje. Entre ellos tuvieron una actitud bastante condescendiente; téngase en cuenta que muchos de ellos fueron monjes por motivos puramente sociales: por deseo de sus padres, por recibir una buena educación o por tener una seguridad económica... Por lo que no suponía un gran conflicto la falta contra el precepto con respecto a sus aspiraciones espirituales. Sólo estaban preocupados por qué ocurriría si los laicos se enterasen de la verdad.

A pesar de ello, en muchos países budistas, el sexo es el " gran divisor", el principal rasgo diferencial entre la vida de un monje y la vida de un laico - el monje es casto y el laico no. ¿Es certera esta observación?

Es cierta si se contempla en los países theravada y mahayana donde existen monjes célibes; pero no lo es para Japón - donde desde hace cientos de años desapareció el celibato monástico - ni para algunas tradiciones tibetanas, las cuales no promueven la vida monástica y, en consecuencia, tampoco el celibato.

En el mundo theravada los laicos y los monjes parecen tener muy poco en común, parece que ni siquiera siguen el mismo sendero espiritual. En el Mahayana, se enfatiza principalmente el Ideal del Bodhisattva y, por lo tanto, en el desarrollo del Bodhichitta - o Aspiración a la Iluminación.

En los primeros tiempos del Mahayana existía una profunda convicción de que la enseñanza del Buda consistía, esencialmente, en un sólo sendero para todos. No sólo en el sentido de la enseñanza de un único yana, en vez de tres; sino también como un único camino espiritual a seguir, con independencia del estilo de vida. El Bodhichitta puede desarrollarse tanto en el laico como en el monje; lo realmente importante es seguir el camino de los Paramitás (Perfecciones) y convertirse en Bodhisattva. El celibato o no-celibato, pasa así a ser un tema de menor relevancia: no hay que ser monje ni laico para desarrollar nuestra espiritualidad. En términos de Los Amigos de la Orden Budista Occidental (AOBO), el compromiso es primario, mientras que el estilo de vida secundario.

Un desarrollo posterior fue el del Vajrayana. Ha habido grandes maestros quienes no han sido monjes -incluso en la India-. Chandragomin - que compuso el "Himno a Tara" - era laico. Vimalakirti era un Bodhisattva que aparece como laico. Marpa, que es también otro ejemplo famoso - aunque su más celebrado discípulo, Milarepa, llevó una vida en extremo asceta y sin duda célibe. En cierto modo, fueron ellos quienes prepararon el terreno para los "matrimonios de lamas" de la rama Vajrayana.

¿Crees que el Theravada pone demasiado énfasis en la castidad de la vida de los monjes?

Creo que es difícil prestarle excesiva importancia a la castidad. Sin embargo, sí es posible dar demasiada importancia a simplemente ser un monje, en la cual la castidad ocupa un lugar preponderante. Se puede decir que el Theravada se preocupa demasiado por el monasticismo; pone un énfasis en la castidad como aspecto inherente al monasticismo y, por tanto, enfatizan demasiado la castidad del "cuerpo": la castidad en su sentido puramente formal.

No se trata de considerar al casto como cordero, y a los demás como cabras, por usar esa metáfora. No es posible pensar que la castidad y la no-castidad son un caso de blanco o negro - como si uno fuese o uno u otro. Es más bien una cuestión de grados. En primer lugar podemos decir que existe la castidad del cuerpo, la castidad del habla y la castidad de la mente.

No podemos dividir a los budistas en castos y no castos. Tampoco en castos de cuerpo y no-castos de cuerpo. Realmente no podemos asociar la castidad con el monje y la no-castidad con el laico. Prefiero considerar que existen infinitos grados; y que cada persona practica en cierto grado tanto la castidad como la no castidad.

Creo que el Buda dijo una vez: "si hubiese otra pasión humana tan poderosa como el deseo sexual, no habría esperanzas de Iluminación para los seres humanos" ¿Qué crees que quiso dar a entender?

Se podría argüir que quizás sólo intentaba resaltar cuán poderosa es la pasión sexual y que, por ello, debían cuidarse de ella sus discípulos. Pero yo lo interpreto literalmente.

El impulso sexual es muy poderoso. Desde un punto de vista general, es el que permite la perpetuación de la especie. Podría considerarse la mayor artimaña de la naturaleza. Si no existiese el impulso sexual y si se nos plantease, en términos racionales, efectuar lo que el impulso sexual nos lleva a realizar instintivamente, la mayoría no lo haría. Sin el deseo, sin el impulso sexual ¿se querría realmente traer niños al mundo, alimentarlos, educarlos...? ¡Habría que ser demasiado altruista para hacer esto por motivos puramente racionales!

También el sexo puede tener un efecto muy destructivo. Puede ser fuente de intensas ataduras y sentimientos de posesividad, de celos, de odios y de desesperación. Puede abrumar a las personas hasta tal punto que les resulta imposible seguir una vida espiritual, o pensar siquiera en términos del desarrollo superior del ser humano.

Supongo que desde la perspectiva del Buda el deseo sexual es una forma de avidez. El avidez es -por supuesto- un estado mental torpe y los estados mentales torpes no nos permiten avanzar hacia la Iluminación. Para el budismo - sobre todo en el caso del budismo temprano y del Theravada - el deseo sexual es axiomáticamente torpe. Dudo mucho que cualquiera de éstos acepte que sea posible participar en cualquier tipo de actividad sexual sin que, por lo menos en cierto grado, dicha actividad sea la expresión de algún estado mental torpe.

¿En cualquier circunstancia o condición?

Podría decirse que sí. El énfasis del budismo con respecto al hecho de que el acto sexual es - o puede ser - un obstáculo en la vida espiritual, es virtualmente única. Las religiones teístas tienden a creer que Dios creó todo: el mundo, los seres humanos, sus cuerpos - incluidos los órganos reproductores-; por tanto, en cierta manera, apoya el sexo: lo respalda. Y en algunas religiones incluso lo bendice. La posición del cristianismo es más bien ambigua, ya que la Caída del Hombre y el Pecado Original complican las cosas.

Sin embargo, en el budismo no hay un Dios creador que es responsable por sexo... ¿Quién es entonces el responsable del sexo? Para el budismo es uno mismo. Son los propios deseos del "pasado" - en el sentido de existencias previas - los que nos han conducido a la vida actual dentro de materiales burdos: el cuerpo, y a través de sus órganos sexuales puede dar expresión a esos deseos, los cuales acarreamos de las existencias pasadas.

La gente no es consciente de cuán poderosa es esta fuerza. Se experimenta su poder cuando uno intenta oponerse a ella. Lo habitual es dar rienda suelta a las conductas sexuales; entonces no llega a experimentarse su fuerza - excepto cuando surgen obstáculos presentando cierta forma de oposición familiar o algo así-.

Por tanto, dado que el budismo contempla el deseo sexual - al igual que otros deseos - como algo que nos ata a la Rueda de la Vida y que nos ocasiona renacer una y otra vez. Nos enseña que si en verdad no deseamos renacer, si realmente queremos seguir el sendero espiritual y alcanzar el Nirvana, entonces es necesario evitar el sexo. Y no sólo en el sentido de la abstención de actividad sexual, sino también con objeto de superar los deseos y las ataduras que encuentran expresión a través de la actividad sexual.

lunes, 8 de junio de 2009

Mata a Buda, Mata el Budismo

Por Sam Harris

«Mata a Buda» decía el viejo adagio Zen. «Mata el Budismo» sugiere Sam Harris, quien argumenta que la filosofía y las prácticas sugeridas por el Budismo beneficiarían a mucha más gente si no fuesen presentadas como una religión.

Se dice que el maestro Budista nacido el siglo IX de nuestra era, Lin Chi, dijo en una ocasión «si te encuentras con Buda en tu camino, mátalo». Como muchas de las enseñanzas Zen, esto no parece ni de lejos una sugerencia amable. Pero contiene un punto valioso: Convertir a Buda en un fetiche religioso es perder gran parte de la esencia de sus enseñanzas. Al considerar qué puede ofrecer el Budismo en este siglo XXI, propongo que nos tomemos la provocación de Lin Chi muy seriamente. Como estudiantes de Buda, deberíamos quizá ignorar el Budismo.

No pretendo sugerir que el Budismo no tiene nada que ofrecerle al mundo. Desde luego es posible argumentar que la tradición Budista, considerada como un todo, representa la más rica fuente de sabiduría contemplativa que cualquier civilización ha producido. En un mundo durante tanto tiempo mediatizado por una lucha fratricida entre religiones basadas en un Dios en el cielo, la ascendencia de la sabiduría Budista debería ser bienvenida como un indudable avance. Pero esto no va a ocurrir. No hay razón para pensar que el Budismo va a competir con éxito con la incansable evangelización que Cristianismo e Islam llevan a cabo. Pero tampoco debería intentarlo.

La sabiduría de Buda se encuentra hoy en día atrapada por la religión Budista. Incluso en Occidente, donde científicos y contemplativos Budistas colaboran en el estudio de los efectos de la meditación en el cerebro, el Budismo sigue siendo un asunto meramente parroquial. Mientras que podría ser justo decir —tal y como muchos practicantes del Budismo alegan— que el Budismo no es en sí mismo una religión, muchos Budistas a lo largo del mundo lo practican como tal, en la misma forma ingenua y supersticiosa en la que todas las religiones son practicadas. No hace falta decir que cualquier no-Budista sí ve al Budismo como una religión y, lo que es peor, están convencidos de que es la religión equivocada.

Hablar sobre Budismo inevitablemente sirve para impartir una falsa visión de las enseñanzas de Buda. Así que, mientras nuestro discurso se defina como Budista, nos aseguramos de que la sabiduría de Buda no pueda hacer nada para ayudar al desarrollo de la civilización en el siglo veintiuno.

Peor aún, la continua identificación de los seguidores de Buda con el Budismo le da un apoyo tácito a la división religiosa en el mundo. En este punto de nuestra historia, esto resulta tanto moralmente como intelectualmente indefendible. Especialmente entre los más afluentes y mejor educados occidentales, sobre los que recae la mayor responsabilidad por la difusión de este tipo de ideas.

Es cierto que muchos representantes del Budismo, en particular el Dalai Lama, trabajan constantemente para enriquecer su punto de vista sobre el mundo a través del diálogo con la ciencia moderna. Pero el hecho de que el Dalai Lama se reúna habitualmente con científicos occidentales para discutir sobre la naturaleza de la mente humana, no quiere decir que el Budismo, o el Budismo Tibetano, o los propios puntos de vista del Dalai Lama, no estén contaminados por el dogmatismo religioso. De hecho, hay ideas en el Budismo tan increibles como para reducir el digma Cristiano del nacimiento de Jesús de una virgen plausible en comparación. A nadie le sirven unas nociones tan arcanas para darle una explicación evolutiva a la naturaleza de la mente humana. Entre Budistas Occidentales, están algunos educados en nuestras escuelas que aparentemente creen realmente que el Gurú Rinpoche nació del vientre de una flor de loto. No es el tipo de desarrollo espiritual que nuestra civilización ha estado anhelando durante siglos.

El hecho es que una persona pueda abrazar las enseñanzas de Buda e incluso convertirse en un convencido contemplativo Budista —de alguna forma, un Buda— sin creer en nada basándose en evidencias insuficientes. Algo que no puede necesariamente decirse de otras religiones basadas en la fe. El Budismo se parece a la ciencia de alguna forma. Uno parte de la hipótesis de que empleando su capacidad de atención de la forma prescrita —la meditación— y comprometiéndose o evitando ciertos comportamientos —la ética— obtendrá el resultado anhelado —sabiduría y bienestar psicológico—. Este espíritu empírico anima a los Budistas de una forma incomparable. Por esto, la metodología Budista, desprovista de banalidades religiosas, podría ser uno de nuestros mejores recursos para desarrollar un entendimiento científico de la subjetividad humana.

Doctrinas religiosas han balcanizado nuestro mundo en separadas comunidades morales, y estas divisiones han resultado ser una fuente continua de derramamientos de sangre. De hecho, la religión sigue siendo la misma fuente de violencia hoy en día que lo ha sido en el pasado. Conflictos recientes en Palestina —Judíos contra Musulmanes—, los Balcanes —Ortodoxos serbios contra Católicos croatas, Ortodoxos serbios contra Musulmanes bosnios y albanos—, Irlanda del Norte —Protestantes contra Católicos—, Cachemira —Musulmanes contra Hindúes—, Sudán —Musulmanes contra Cristianos y Animistas—, Nigeria —Musulmanes contra Cristianos—, Etiopía y Eritrea —Musulmanes contra Cristianos—, Sri Lanka —Budistas contra Hindúes—, Indonesia —Musulmanes contra Cristianos—, Iran e Irak —Chiítas contra Sunníes— y el Cáucaso —Ortodoxos rusos contra Musulmanes chechenos, Musulmanes azerbayanos contra armenios Católicos y Ortodoxos— son buenos ejemplos. Se trata de lugares en los que la religión es causa explícita de literalmente millones de muertes durante las pasadas décadas.

¿Por qué la religión es una fuente de violencia tan poderosa? No hay probablemente otra esfera de discurso donde los seres humanos articulen sus diferencias entre ellos de forma tan intensa, o interpreten dichas diferencias en forma de recompensas o castigos. La religión es un ámbito de discurso en el que el pensamiento nosotros/ellos tiene un significado trascendente. Si realmente crees que referirte a Dios utilizando el nombre correcto te supondrá la diferencia entre la felicidad eterna y el tormento, es hasta cierto punto razonable que estés dispuesto a tratar a los herejes y a los no-creyentes de una forma incorrecta. Así, las consecuencias de la diferencia religiosa llegan mucho más lejos que las nacidas del tribalismo, el racismo o la política.


La religión es también el único ámbito del discurso humano en el que la gente está sistemáticamente protegida de la obligación de mostrar evidencias en defensa de creencias mantenidas fuertemente. Aún así, estas creencias determinan por lo que vivir, por lo que morir y, en demasiadas ocasiones, por lo que matar.
Se trata de un problema por que, cuando la apuesta es elevada, el ser humano tiene la elección sencilla entre conversación y violencia. O, a nivel de sociedad, entre la conversación y la guerra. Nada como un anhelo fundamental de ser razonable y de que nuestras creencias sobre el mundo puedan ser revisadas utilizando nuevas evidencias y nuevos argumentos para garantizar que podamos seguir hablando los unos con los otros. La certidumbre sin evidencias de forma necesaria nos divide y nos deshumaniza.

Así que uno de los mayores desafíos de la civilización en este siglo veintiuno es que por fin los seres humanos aprendan a hablar sobre sus elecciones personales más profundas, sobre ética, sobre experiencia espiritual y sobre lo inevitable del sufrimiento humano, de una forma que no sea radicalmente irracional. Y nada se opone a este proyecto de una forma más poderosa que el respeto que le concedemos a la fe religiosa. Mientras que no hay garantías de que dos personas racionales estén siempre de acuerdo, sí las hay de que a dos personas irracionales les separen sus dogmas.

Me parece improbable que podamos superar las divisiones actuales simplemente multiplicando ocasiones para el diálogo entre creencias. El juego de la civilización no puede ser la mutua tolerancia entre irracionalidades patentes. Aunque todas las partes del discurso ecuménico y religioso estén de acuerdo en tratar con amabilidad los temas donde sus puntos de vista sobre el mundo irremediablemente colisionan, esos temas seguirán siendo por siempre fuentes de intolerancia entre sus correligionarios. La corrección política simplemente no garantiza una base duradera para la cooperación humana. Para que las guerras por religión nos resulten tan incomprensibles como ya nos resultan la esclavitud o el canibalismo, sólo hay que desprenderse del dogma religioso.

Lo que el mundo necesita en este momento son medios de convencer a los humanos de que el conjunto de las especies sobre el planeta son su comunidad moral. Para esto es necesaria una forma no sectaria de hablar sobre el conjunto de experiencias y aspiraciones humanas. Necesitamos un discurso sobre la ética y la espiritualidad que no se vea limitado por el dogma y los prejuicios culturales, tal y como el discurso científico lleva siglos siendo. Lo que necesitamos, de hecho, es una ciencia contemplativa, una aproximación moderna a la cuestión de buscar el alcance real del bienestar psicológico. Y no vamos a desarrollar dicha ciencia inventándonos un Budismo Americano, un Budismo Occidental, o un Budismo Comprometido.

Si la metodología Budista —preceptos éticos, meditación— nos descubre verdades sobre la mente y los fenómenos del mundo —verdades como el vacío, la autocontemplación y la impermanencia—, estas verdades no son patrimonio del Budismo. Sin duda, cualquier practicante mínimamente serio de la meditación se dará cuenta de esto, mientras que muchos Budistas no lo hacen. Consecuentemente, incluso si una persona es plenamente conocedora de las técnicas meditativas descritas en la literatura Budista, identificarle como un Budista sólo servirá para confundir a otros.

Hay una razón por la que no hablamos de física Cristiana o de álgebra Musulmana, a pesar de que los Cristianos inventaron la física que conocemos y los Musulmanes inventaron el álgebra. Hoy en día, cualquiera que le diese importancia al origen Cristiano de la física o a las raíces Musulmanas del álgebra inmediatamente sería considerado un ignorante sobre dichas disciplinas. De la misma forma, una vez que le demos una explicación científica a los fenómenos contemplativos, dicha explicación trascenderá cualquier asociación religiosa. Cuando esta revolución conceptual tenga lugar, hablar de meditación Budista será equivalente a no haber asimilado los cambios en nuestro entendimiento de la mente humana.

Aún no está definido claramente qué es ser humano, dado que cualquier faceta de nuestra cultura o incluso de nuestra biología sigue abierta a la innovación y a un nuevo entendimiento. No sabemos cómo seremos dentro de mil años —o simplemente si seremos, dado lo absurdamente letal de muchas de nuestras creencias— pero sean cuales sean los cambios que nos esperan, hay algo que probablemente no va a cambiar; la diferencia entre sufrimiento y felicidad va a seguir siendo lo más importante para nosotros. Querremos así entender todos los procesos —bioquímicos, éticos, políticos, económicos, espirituales, etc.— que suponen dicha diferencia. Estamos lejos de tener un entendimiento definitivo de dichos procesos, pero sí sabemos lo suficiente para desprendernos de muchos malentendidos decisivos. De hecho ya sabemos lo suficiente para afirmar que el Dios de Abraham no es sólo indigno de la inmensidad del Universo. Es incluso indigno del hombre.

Hay mucho aún por descubrir sobre la naturaleza de la mente humana. En particular falta mucho por aprender sobre cómo convertir un instrumento que sirve para la codicia, el odio y la desilusión en una fuente de sabiduría y compasión. Los estudiosos de Buda están en una mejor posición para este nuevo entendimiento. Pero la religión Budista se les opone.

Fuente: Artículo de Sam Harris publicado en Shambhala Sun (pdf), versión en español obtenida en: La media hostia.

jueves, 5 de marzo de 2009

Budismo y globalizacióN

En el capítulo del Sutra del Loto titulado Kanzeon Bosatsu Fumonbongé se habla de Kanzeon, el bodisatva de la Gran Compasión. El nombre Kanzeon está formado por tres sílabas:

KAN significa observar, contemplar, tomar conciencia.
ZE es el mundo y
ON el sonido.

Kanzeon es aquel que observa, el que contempla, el que toma conciencia del sonido del mundo. Por “sonido” se entiende la voz, el sentir del mundo. En el budismo, la compasión surge de la capacidad de abrirnos al sentir del mundo en el que vivimos. Esto es lo contrario a permanecer encerrado en una burbuja narcisista en la que no vemos ni oímos más allá de las paredes de nuestro egocentrismo.

El estado compasivo es aquel que nos permite reconocer y empatizar con el dolor y el sufrimiento de los seres vivos con los que compartimos la existencia.

El budismo nació precisamente de la constatación de la realidad del sufrimiento por parte del Buda Sakiamuni. Y la Rueda del Dharma se puso en movimiento cuando el Buda hizo el voto inquebrantable de desvelar y erradicar las raíces profundas del sufrimiento, no sólo del suyo propio, sino el de todos los seres vivientes.

Cuando abrimos al mundo de par en par las puertas de nuestro corazón no podemos dejar de oír el lamento clamoroso de la Humanidad actual y no podemos negar la ingente cantidad de sufrimiento, tanto individual como social, que se extiende por doquier. Son tiempos de incertidumbre.

El desarrollo de la tecnología en todos los ámbitos de la vida humana, el apabullante crecimiento económico de algunos países y de algunas capas sociales durante los últimos años, el asombroso desarrollo de las comunicaciones, especialmente en el terreno de la información, no han traído un bienestar y una felicidad reales a la inmensa mayoría de los seres humanos, sino que, por el contrario, han acrecentado las desigualdades tanto entre el llamado primer mundo y el tercer mundo, como dentro mismo del primer mundo, ha provocado una crisis ecológica sin parangón en la Historia y ha alimentado un sistema económico basado en la especulación, en el engaño, en el enriquecimiento de unos pocos a costa del sufrimiento de la mayoría.

El sufrimiento individual, el sufrimiento social y el deterioro de los ciclos de la naturaleza son síntomas del mismo y profundo malestar que aqueja a nuestras sociedades y a los seres humanos que la conforman.

Desde mi punto de vista, los grandes peligros que amenazan la armonía planetaria son:

1. La destrucción sistemática del entorno natural que sustenta la vida.
2. La proliferación de integrismos ideológicos, étnicos y religiosos y la consecuente tensión social.
3. La militarización de los conflictos.

Como personas comprometidas con un vía espiritual deberíamos hacernos las siguientes preguntas:

A. ¿En qué medida somos responsables los líderes religiosos de esta situación?
B. ¿Cuál es nuestra actitud, como líderes religiosos, frente a estos peligros?
C. ¿Qué podemos hacer y qué estamos haciendo los líderes religiosos para disolver estos peligros?

1. La destrucción sistemática del entorno natural que sustenta la vida.

Las causas de esta degradación medio ambiental son múltiples y complejas pero quizá las dos más importantes sean:

➢ La mundialización de un sistema económico basado en la producción y en el consumo desorbitados como principal parámetro de desarrollo humano, llamado Economía de Mercado y que desde mi punto de vista está funcionando como una Nueva Religión (1) .
➢ El crecimiento exponencial de la población.

Con respecto a la Economía de Mercado.
La economía de mercado se basa en una doble estrategia:


- Crea la ilusión de que acumulando beneficios y consumiendo desenfrenadamente vamos a alcanzar esa felicidad que anhelamos, manipulando así la tendencia natural hacia la felicidad inherente a toda vida humana. Esta ilusión actúa mediante un reduccionismo castrador: reduce el anhelo de felicidad a la producción y consumo de bienes materiales.

- Una vez generada esta ilusión, la Religión del Mercado exacerba la avaricia y la codicia de una forma también doble:


• Avaricia de beneficio (a través de la producción).
• Avaricia de objetos y experiencias (a través del consumo).

La avaricia es un "afán desordenado de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas".

La avaricia, que casi todas las religiones tradicionales consideran una actitud perniciosa que debe ser controlada y transformada, es para la Religión del Mercado la principal virtud que sus adeptos deben desarrollar.


A. ¿En qué medida somos responsables los líderes religiosos de esta situación?

Los líderes religiosos no hemos visto este peligro con la suficiente antelación. No hemos denunciado con la suficiente fuerza y claridad este error cognitivo ni este comportamiento perverso, tal vez porque la avaricia ha contaminado (y sigue contaminando) incluso a muchos de nosotros y a nuestras propias instituciones religiosas.

B. ¿Cuál es nuestra actitud, como líderes religiosos, frente a la destrucción del medio ambiente?
Esto debe ser motivo de reflexión de cada uno.

C. ¿Qué podemos hacer y qué estamos haciendo los líderes religiosos para detener la destrucción del medio ambiente?

Como líderes religiosos deberíamos predicar con el ejemplo y despertar a nuestros seguidores sobre las consecuencias desastrosas de la avaricia. Inspirada por los líderes religiosos, la sociedad civil terminaría considerando la avaricia como un crimen contra la Humanidad y contra el Planeta Tierra.
Frente a la avaricia, los líderes religiosos deberíamos fortalecer nuestra voluntad moral, tal y como enseñan las religiones semíticas, y desvelar el enorme error cognitivo (ignorancia) que la alimenta, como enseñan las religiones asiáticas.

➢ Con respecto al crecimiento exponencial de la población humana.
Aunque las causas del crecimiento actual de la población mundial son múltiples y complejas, el hecho es que, de no ralentizarse, el Planeta no podrá mantener la vida de todos los nacidos. Detener y estabilizar el crecimiento es pues una cuestión de supervivencia de la especie.
El uso extendido de métodos anticonceptivos y las campañas de planificación familiar aliviarían enormemente la presión demográfica.

A. ¿En qué medida somos responsables los líderes religiosos del crecimiento exponencial de la población?

Prohibir, por ejemplo, a nuestros seguidores cualquier actividad sexual que no tenga una finalidad reproductiva y obstaculizar el uso de los métodos anticonceptivos nos convierte en co-responsables del peligro que supone un crecimiento desmedido de la población.


B. ¿Cuál es nuestra actitud, como líderes religiosos, frente al crecimiento exponencial de la población?
Dejo la respuesta en el aire.


C. ¿Qué podemos hacer y qué estamos haciendo los líderes religiosos para estabilizar y reducir el crecimiento de la población?
Desde mi punto de vista, deberíamos discernir claramente el acto sexual del acto reproductivo y dignificar no sólo el acto sexual con fines reproductivos sino también el acto sexual como forma de comunicación íntima entre seres humanos y como fuente de placer legítimo per se.


2. La proliferación de integrismos ideológicos, étnicos y religiosos.

A. ¿En qué medida somos responsables los líderes religiosos de la proliferación del integrismo?
Muchos son los que afirman que el integrismo, el fanatismo o el fundamentalismo son consustanciales al hecho religioso, descalificando así el hecho religioso mismo. Y es verdad que la historia de las religiones ha contribuido a ello.
También es cierto que muy a menudo se viste como "religiosas" actitudes fanáticas que son de índole distinta a la estrictamente religiosa.

B. ¿Cuál es nuestra actitud, como líderes religiosos, frente al integrismo?
No basta con señalar la paja en el ojo ajeno. Debemos asumir la responsabilidad de identificar la viga en el nuestro y depurar nuestra práctica e instituciones religiosas de actitudes fundamentalistas.

C. ¿Qué podemos hacer y qué estamos haciendo los líderes religiosos para superar el integrismo?
¿Es posible una vida religiosa no fundamentalista? Deberíamos depurar las actitudes fanáticas y excluyentes. Deberíamos reconducir el sentimiento exclusivo de pertenencia a una religión concreta hacia el sentimiento de pertenencia a la Humanidad y la Vida
Lo que está en juego no es la salvación de una comunidad religiosa particular sino la civilización humana misma.

3. La militarización de los conflictos.

Cualquier opción militar es una chispa que pueda hacer saltar el arsenal de armas que hemos acumulado. No hay conflictos de baja intensidad o inócuos. Hoy día cualquier conflicto afecta inmediatamente a todos, dada la cada vez más intrincada interdependencia de nuestras sociedades.

A. ¿En qué medida somos responsables los líderes religiosos de la militarización de los conflictos?
Ninguna de las grandes religiones enseña que el exterminio de seres humanos sea un camino de salvación.

B. ¿Cuál es nuestra actitud, como líderes religiosos, frente a la militarización de los conflictos?
Cada uno debe reflexionar sobre este tema.

C. ¿Qué podemos hacer y qué estamos haciendo los líderes religiosos en pos de la paz?
Por un lado, no podemos seguir tolerando que la industria armamentista sea uno de los principales motores de la economía. Las armas se fabrican para ser usadas y es hora de abandonar el cínico lema de "si quieres la paz, prepárate para la guerra". Si queremos la paz debemos crear las condiciones apropiadas para la paz. Y el aumento del arsenal armamentístico no es precisamente un estímulo para la paz. Debemos denunciar el creciente presupuesto militar, y abogar por un desarme internacional continuado, especialmente de todas las armas nucleares y del arsenal de armas de destrucción masiva.
Por otro, debemos desmilitarizar nuestras doctrinas y creencias. Nuestros púlpitos, templos, sinagogas, mezquitas y lugares de culto deben ser centros de paz desde los que se irradie la paz.

Propuestas.

1. Tomar conciencia y hacer tomar conciencia a nuestros seguidores de la creciente degradación ecológica, social e individual (ausencia de verdaderos valores).


2. Tomar conciencia y hacer tomar conciencia a nuestros seguidores de que la avaricia y el crecimiento exponencial de la población son dos de las causas principales de esta degradación.

3. Tomar conciencia y hacer tomar conciencia a nuestros seguidores de que los valores de la Economía de Mercado son contrarios a los enseñados por la mayoría de las religiones tradicionales.

4. Tomar conciencia y hacer tomar conciencia a nuestros seguidores del enorme poder destructivo que encierra la avaricia cuando se la considera como motor de progreso y salvación.

5. Identificar, desmontar intelectualmente y desactivar emocionalmente los supuestos ideológicos sobre los que se sustenta la Religión del Mercado, y fortalecer moralmente a nuestros seguidores frente a ella.

6. Asumir un compromiso personal e institucional basado en la simplicidad voluntaria como forma de vida, en su doble vertiente:

1. Reprobar la actividad productiva que no sea ética ecológica, social e individualmente.
2. Reprobar el consumo que no sea ético ecológico, social e individuamente.

Y estimular a nuestros seguidores a adoptar un compromiso.

7. Discernir claramente el acto sexual del acto reproductivo y dignificar no sólo el acto sexual con fines reproductivos sino también el acto sexual como forma de comunicación íntima entre seres humanos y como fuente de placer legítimo per se, estimulando el uso de métodos anticonceptivos, como una de las soluciones para estabilizar el crecimiento demográfico.

8. Depurar nuestras doctrinas de fanatismos y de actitudes exclusivistas, tales como "fuera de mi religión no hay salvación", aceptando que la diversidad no es signo de confusión sino manifestación del exhuberante poder creador de la Unidad.

9. Reprobar y denunciar la militarización de los conflictos. Abogar por un desarme internacional continuado. Denunciar las estrategias encubiertas del lobby armamentista.

10. Contribuir al establecimiento y a la expansión de los principios claramente recogidos en la Carta de la Tierra promulgada por la Comisión Mundial para el Ambiente y Desarrollo de las Naciones Unidas. A saber:

1. Respeto y cuidado de la comunidad de vida.
2. Integridad ecológica.
3. Justicia social y económica.
4. Democracia, no violencia y paz.

Me gustaría terminar con este poema de Ibn Arabi, que por tan conocido no deja de ser inspirador:

"Hubo un tiempo en que yo rechazaba a mi prójimo
si su religión no era como la mía.
Pero ahora mi corazón
se ha convertido en receptáculo de todas las formas religiosas:
es pradera de gacelas y claustro de monjes cristianos,
templo de ídolos y Kaaba de peregrinos,
Tablas de la Ley y Pliegos del Corán.
Porque profeso la religión del Amor
y voy allí donde vaya su cabalgadura.
Porque el Amor es mi credo y mi fe".

Ibn ‘Arabi

(1) Este tema lo desarrollo más ampliamente en "Zen en la plaza del mercado". Aguilar, 2008.

Dokushô Villalba
Marzo 2009

sábado, 31 de enero de 2009

La búsqueda desenfrenada de una felicidad egoísta ha llevado a situaciones en las que todos pierden, estima Mathieu Ricard.

En el WEF, la consigna frente a la crisis es también la refundación moral. Y Matthieu Ricard aboga por una felicidad altruista, opuesta a la felicidad egoísta. Un enfoque ganador para todos, garantiza el monje budista e investigador.

Con una crisis que vulnera certidumbres, este año en Davos se habla también de refundación moral, fundamentos éticos y valores. Intérprete francófono del -Dalai Lama, monje budista, autor e investigador, Matthieu Ricard opina al respecto.

SI: ¿Qué le hace venir año con año a Davos?

MR: ¡Sólo es la segunda vez! No vendría si no se me hubieran pedido intervenir. Está bien tener una voz. A menudo, la gente protesta y no tiene voz en el diálogo. Podría estar afuera protestando con las personas de los movimientos altermundialistas. Pero como me dejan expresarme aquí y estoy contento de compartir ideas.
Dudé en venir ya que estaba en retiro en la montaña. Pero me ocupo de una treintena de proyectos humanitarios. Fundé a una asociación con 2000 niños a cargo y 100.000 tratamientos médicos por año (en la región del Himalaya). Y Davos es un buen lugar para encontrar buenas voluntades que apoyen estos proyectos.

SI: Interviene también en el tema del cerebro. ¿Más concretamente?

MR: Tengo distintos cargos. Uno, en las investigaciones en neurociencias, sobre los efectos a corto y largo plazo del entrenamiento del espíritu. A este respecto participo en este foro.
Hace diez años que participo, en el seno de universidades estadounidenses y en Zurich con Tania Singer, en el estudio de gente que han hecho entre 10.000 y 50.000 horas de meditación. Estos trabajos se refieren a la atención concentrada sobre la compasión, el altruismo, el equilibrio emocional. ¿Qué cambia en el cerebro de est gente, en su fisiología, en lo que son? ¿Y qué cambia si uno hace una meditación de 30 minutos durante tres meses?
Los dos tipos de estudios revelaron diferencias significativas. La más interesante para la gente común y corriente: después de tres meses de meditación, se observan un refuerzo del sistema inmunitario, un aumento de 20 a 30% de los anticuerpos, un aumento de las células madre en la sangre. Así como cambios de actitud - a más altruismo, menos tendencia a la cólera, a la depresión.
En Davos participo también en una sesión sobre la Felicidad Nacional Bruta, que es mi afición. A mi juicio, la satisfacción de vida no es un subproducto del desarrollo, no viene por milagro. Lo vimos -queda muy claro con la crisis- que un desarrollo salvaje basado en el individualismo no aporta un aumento de la satisfacción de vida. Se requiere una dirección e inversiones encaminadas específicamente a aumentar la satisfacción y los criterios de satisfacción.

SI: ¿Cuál es su visión de esta crisis?

MR: Puesto que se vamos a perderlo todo, lo mismo es gastarlo todo inmediatamente, me dijo un amigo. Para otro, puesto que vamos a perderlo todo, lo mismo es darlo. Eso me recuerda la fórmula del Padre Sérac, que se ocupó de 50.000 niños en el sur de la India durante 50 años. Su fórmula: lo que no se da, se pierde. En vez de reducir nuestros programas humanitarios y caritativos, es necesario aumentarlos. ¡Es ahora o nunca!
Creo que la crisis revela y refleja un fracaso de la idea del consumo a toda costa, esta idea de individualismo, centrada en la avidez de la ganancia.
Para obtener bonos, se requieren resultados extraordinarios, que llevaron a tomar riesgos -un enfoque puramente individualista, egocéntrico, desplazado. Este enfoque está también en contradicción con la realidad. Ya que somos todo interdependientes.
Formamos parte de la gran familia humana, de un medio ambiente que es nuestro planeta. Desdeñar esto, manteniendo esta visión extremadamente estrecha del afán de lucro nos conduce al fracaso. Se ven los resultados. Muchos alertaron, pero mientras las cosas iban bien, nadie se iba a privar de este 'Dorado'.

SI: Retomando la consigna de Davos de este año, ¿qué podría hacerse para salir de la crisis?

MR: Conozco economistas que trabajan sobre la doble noción de 'bottom line' (resultado neto en finanzas), que tiene en cuenta el beneficio pero también las calidades humanas y el comercio equitativo (consecuencias sociales de las actividades económicas). Abogo por el triple 'bottom line', que incluye el medio ambiente. Y en una escala de tiempo diferente.
Para la economía, es de inmediato. Los mercados financieros suben y bajan en una hora. La calidad humana toma más tiempo. Algunos años, una generación, una carrera, una familia, una vida. Y para el medio ambiente, los cambios se hacen en 50 o 100 años.
¿Cómo conciliar estas escalas de tiempo? En mi opinión, la única solución es un enfoque más altruista. Todo el mundo sería ganador: las generaciones futuras con el medio ambiente, la generación presente, a largo plazo, con la calidad de vida y porqué no la prosperidad.
Con una felicidad altruista, todo el mundo es ganador. La búsqueda desenfrenada de una felicidad egoísta conduce a situaciones donde todo el mundo es finalmente perdedor. Un poco de perspicacia, de juicio y sensatez permiten ver que estamos todos en el mismo barco y que nadie gana con actuar en contra.
En 2010, en Zúrich, vamos a organizar un seminario con el -Dalai Lama, Muhammad Yunus (Premio Nobel de la Paz 2006), Amartya Senegal (Nobel de economía 1998) y otros economistas. Interrogante: ¿El altruismo es compatible con modelos económicos? La respuesta es sí. Pero es necesaria una visión, diferente a la de Friedmann, que pretende que la economía tiene por objeto permitir a los accionistas ganar más dinero.
¿Resolver la crisis es volver de nuevo, lo más rápidamente posible, a donde estábamos antes, con esta idea de individualismo centrado en una avidez de la ganancia? Como decía Gandhi, hay suficiente para las necesidades de todos, pero no suficiente para la avidez de todos. ¿O esta crisis va a permitirnos cambiar nuestra visión de las cosas?

SI: Usted dice que el budismo no es una religión sino una espiritualidad. ¿La crisis no corre el riesgo de generar crispaciones religiosas?

MR: Por supuesto. Cuando las religiones sirven de bandera de adhesión para aumentar las divisiones es lamentable, catastrófico. Eso conduce a baños de sangre, lo vemos todos los días.
Uno de los objetivos del Dalai Lama es promover una ética secular y la armonía a través de las religiones. Es un fracaso de las religiones contribuir a los sufrimientos y a las divisiones, más que a suprimirlos.
Compartamos nuestras tierras, nuestros recursos: las religiones deberían inspirar este movimiento. Es su responsabilidad y un profundo tema de reflexión para los jefes religiosos.

Entrevista de Pierre-François Besson para Swissinfo
(Traducción, Marcela Águila Rubín)
Fuente: http://www.swissinfo.ch/spa/portada/Matthieu_Ricard_una_vision_altruista_en_Davos.html?siteSect=107&sid=10269603&cKey=1233399535000&ty=st


Matthieu Ricard
Nace en 1946. Hijo del intelectual francés Jean-François Revel, Matthieu Ricard redacta su tesis en genética celular en el Instituto Pasteur.
Desde 1972 se instala en el Himalaya, donde vive hasta hoy. Se convierte en monje budista en 1979 e intérprete en francés del Dalai Lama, diez años más tarde.
Autor de diversas obras, entre las cuales 'Monje y Filósofo', escribe con su padre (traduce de más de veinte lenguas, incluido el tibetano), dirige proyectos humanitarios en el Tíbet, Nepal y la India y participa en labores de investigación.

39 EDICIÓN DE DAVOS

El Foro Económico Mundial de Davos (WEF) fue fundado por Klaus Schwab con el nombre de 'Management Symposium' en Davos, en 1971.
Desde entonces, el WEF se reúne anualmente en la estación invernal de Los Grisones, salvo en 2002, que tuvo lugar en Nueva York, tras los atentados contra el World Trade Center cuatro meses antes.
Esta edición 2009 reúne a más de 2.500 participantes de 96 países. Busca 'Rediseñar el mundo de la post-crisis'.
La Federación de las Iglesias Protestantes de Suiza y el WEF organizan en el marco de la reunión anual su 7º 'Open Forum', abierto para todos.

miércoles, 7 de enero de 2009

"Todo es transitorio, y nada eterno"

Entrevista con el psicoanalista Anthony Molino



Anthony Molino acaba de publicar un libro sobre psicoanálisis y budismo, y afirma que el gran problema de nuestra sociedad es creer que todo va a ser para siempre.



- ¿Qué relación hay entre el psicoanálisis y el budismo?
- Ambos tratan de aliviar el sufrimiento humano. Lo que yo llamo el diálogo entre las dos disciplinas tiene ya una historia de casi cien años.

- Usted afirma que el budismo se puede considerar la más psicológica de las religiones.
- Buda dijo que somos lo que pensamos, y con lo que pensamos, construimos el mundo. Esa frase podría ser de Jacques Lacan: cómo vemos el mundo es un producto de lo que hemos pensado.

- ¿El gran problema es el apego?
- Freud dijo que su objetivo era transformar el sufrimiento neurótico en sufrimiento ordinario. Él tenía en la cabeza reducir el apego, porque el apego producía el sufrimiento neurótico. El budismo y el psicoanálisis nos dan dos maneras de combatirlo.

- La ansiedad y el estrés no son exclusivos de la época actual. El budismo ha trabajado antes que el psicoanálisis estos estados.
- Hoy se tiende a la medicación de los estados de ánimo, por eso se hacen diagnósticos con palabras médicas que en realidad no dicen nada. Hace 20 años, a Italia también llegó Mujeres al borde de un ataque de nervios, de Almodóvar, y los médicos diagnosticaban con frecuencia lo que ellos llamaban un "estado nervioso". Incluso las personas se decían a ellas mismas que sufrían un estado nervioso. Hoy, 20 años más tarde, mucha gente dice que tiene ataques de pánico, o ansiedad... Lo dicen sin saber qué es, está en boca de todos.

- ¿En qué más se parecen psico- análisis y budismo?
- En la meditación vipassana. En esta meditación, el alumno observa el fluir de sus pensamientos. En el psicoanálisis, con la invitación al paciente a asociar libremente, hay un paralelismo con el fluir del budismo. En el psicoanálisis y el budismo hay una crítica del ser monolítico, único, y hay una deconstrucción, que no destrucción.

- ¿Qué somos?
- Somos colecciones de seres posibles. No somos los mismos en casa que en el trabajo o con los amigos. Esa concepción de que somos únicos, constantes, permanentes, es una ilusión que impregna toda nuestra cultura occidental.

- ¿Somos muchas personalidades?
- No. En el budismo el concepto básico es que no hay un ser, que el ego es una construcción de la experiencia de cada uno. No es que no existamos, pero estamos apegados a esta concepción de lo que somos. Así, solo podemos sufrir continuamente

- ¿Sufrir es inevitable?
- Un cuento magnífico: una mujer había perdido a su hijo y se lo contó a Buda. Él le contestó: "Ve por todas las casas y, de las que no sufran dolor, me traes una semilla". Ella descubre que cada casa tiene su dolor.

- El dolor, aunque a veces no lo parezca, también es transitorio.
- Esa es la gran intuición budista: todo es transitorio, y nada eterno. Nosotros lo vivimos todo como si fuera eterno. El tiempo pasa, pero estamos inmersos en una cultura que nos dice que la vejez se debe negar. ¡Y los muertos se maquillan, y se exponen como si estuvieran vivos!

- ¿A usted no le gustará estar presentable, cuando muera?
- Me gustará que me aprecien como muerto, no como un vivo pintado.

- Un koan paradoja para la meditación: ¿qué hacer cuando es imposible hacer algo?
- Se necesita hacer algo. Como seres humanos, es imposible no hacer nada. Los maestros zen, con los discí- pulos que se empeñan en obtener la iluminación, deben insistir en que no es la práctica hacia una conquista, hacia obtener algo.

- ¿Usted, a un paciente, le puede hablar del concepto de vacuidad?
- No. La vacuidad da mucho miedo a las personas. Algunos se sienten aterrorizados de sentirse vacíos. Queremos estar siempre llenos de ideas.

- ¿Nuestra sociedad tiene cada vez más problemas psicológicos?
- La consciencia de los problemas es mayor que antes. En nuestras sociedades (en la italiana, en la española), hace una generación la familia funcionaba como contenedor de muchas disfunciones. Yo, en Italia, trabajo en una ciudad de 35.000 habitantes, y te das cuenta de que ya no hay aquellas seguridades comunitarias que antes había.

- Antes era impensable que un psicoanalista fuera a trabajar a un lugar de 35.000 habitantes.
- En cambio, hoy, los departamentos de psicología de Italia son los más frecuentados. Hay demasiados psicólogos. La Administración se está planteando regular en los próximos años el número de estudiantes de psicología.

- ¿Usted se considera budista?
- Esperaba esta pregunta. No soy budista practicante, pero querría poder serlo. Soy demasiado occidental para ser budista.

Entrevista de GASPAR HERNÀNDEZ
Publicada en elperiodico.com
El 7 de enero del 2009