martes, 17 de enero de 2012

Irán: una vieja querella petrolera


por Frida Modak (*)


Irán tiene una larga historia que se remonta a siglos antes de Cristo. Su territorio estuvo bajo varios dominios, incluyendo el de Alejandro Magno. Luego lo conquistaron los árabes y lo islamizaron, después fue invadido por los mongoles y finalmente las luchas entre éstos y los otomanos le abrieron paso a los persas.



Abas I, nieto de Ismail Sha, reinó desde 1557 a 1629, unificó el país y expulsó a turcos y portugueses, estos últimos habían ocupado el Estrecho de Ormuz, que hoy está en el centro de los acontecimientos que se desarrollan en torno a Irán.




Posteriormente, rusos e ingleses se repartieron el país creando zonas económicas y la explotación del petróleo quedó en manos de empresas inglesas. Las tropas de ambos países ocuparon el territorio iraní durante la primera guerra mundial

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Pero esto dio origen también al surgimiento de un movimiento nacionalista que derivó en la revolución de 1921. La encabezaron el periodista Sayid Tabatal y el comandante de la guardia Reza Khan, quien en 1923 se convirtió en primer ministro y dos años después, por decisión de la Asamblea Nacional, ocupó el trono.



Reza Khan anuló todos los tratados que concedían derechos a países extranjeros, incluyendo las concesiones petroleras que tenían los ingleses. Abolió el uso del velo en las mujeres y modificó los sistemas de educación y salud. Durante la segunda guerra mundial buscó mantener la neutralidad y en 1941 fue derrocado y enviado al exilio.

 

En su lugar quedó su hijo Mohammed Reza Pahlevi, que hasta el fin de la guerra gobernó controlado por rusos e ingleses. Una nueva constitución aprobada en 1949 limitó los poderes de Reza. Los sectores nacionalistas aumentaron sus fuerzas y respaldaron al primer ministro Mohammed Mossadegh, que buscaba nacionalizar el petróleo, expropiando la Anglo Iranian Oil Co.

 

En 1953 Irán fue objeto de un bloqueo económico y un golpe de Estado organizado por la estadounidense Agencia Central de Inteligencia. El sha volvió al poder, los líderes nacionalistas e izquierdistas fueron asesinados, centenares de iraníes fueron encarcelados y Mosadegh estuvo preso hasta su muerte en 1967.

 

Con Reza Pahlevi volvieron las petroleras extranjeras y trató de occidentalizar el país, presentando sus propuestas como parte de una modernización que los iraníes rechazaron, surgió entonces un movimiento que culminó con la salida del sha del país el año 1979.

 

En este movimiento participaron el Frente Nacional fundado por Mosadegh, el partido Comunista Tudeh, los guerrilleros fedayines marxistas, los mujaidines islámicos y el ayatolah Khomeini con sus prédicas desde París, ya que se encontraba en el exilio.

 Así surgió la llamada revolución islámica, en cuyos comienzos los jóvenes ocuparon la embajada estadounidense en Teherán, lo que constituye un hecho que Washington nunca ha asimilado. Este es el origen del Irán de hoy.



La confrontación actual



La historia de Irán, con las características propias de cada uno, se ha repetido y se sigue repitiendo en decenas de países a través de golpes de Estado, como hace algunas décadas, o invasiones militares como las que estamos presenciando ahora.

 
El petróleo, así como otros recursos naturales, siguen siendo un objetivo a conquistar, no importa a quien le pertenezcan, como lo acabamos de ver en Libia. La crisis en que se debaten los autodenominados países desarrollados, Estados Unidos incluido, está en el centro de los acontecimientos.

 
Pero en el caso de Irán hay un elemento que ha contenido el inicio de una ofensiva como la que se produjo en Libia. Ese elemento es la duda respecto al poderío nuclear que puede haber alcanzado Irán.

 
El gobierno iraní ha dicho en reiteradas oportunidades que su objetivo no es producir armas nucleares sino energía nuclear, lo que no es creído por europeos y estadounidenses.

 A fines de diciembre, el ministro de Asuntos Exteriores iraní anunció que le pedirían a la jefa diplomática de la Unión Europea, Catherine Ashton, que propusiera fecha y lugar para continuar el tratamiento del tema, pero no se ha producido ningún avance en ese punto.

 En cambio, han surgido situaciones que aumentan la tensión, como el reciente asesinato en Teherán de un científico nuclear iraní en un atentado con bomba. Este es el quinto asesinato de personas relacionadas con el tema que se produce en los últimos dos años.

 

Pero el conflicto ha ido subiendo de tono y Estados Unidos ha modificado su política militar por dos razones. Por un lado porque la crisis financiera por la que atraviesa no le permite seguir abriendo frentes de guerra.

 Por el otro, porque ha desarrollado técnicas militares con las que, junto con ahorrar por ahora más de 400 mil millones de dólares, puede eludir confrontaciones directas. Uno de estos elementos son los aviones no tripulados, con los que puede espiar y bombardear cualquier territorio sin que los afectados lo adviertan con anticipación.


El otro aspecto es el avance que ha logrado el Pentágono en su proyecto de controlar las comunicaciones por Internet. A pretexto de evitar la piratería y “para otros propósitos”, el proyecto contempla autorizar al Departamento de Justicia para averiguar lo que estime conveniente.

 

El punto más álgido de esta confrontación estadounidense-europea con Irán se ha planteado en torno al Estrecho de Ormuz, por el que necesariamente sale el petróleo de los grandes productores árabes: Irak, Arabia Saudita, Kuwait, Qatar.

Omán, que está en el extremo de salida del Estrecho, está terminando un oleoducto, pero éste sólo puede transportar por ahora algo más de mil barriles por día, lo que es insuficiente. De ahí que el conflicto pueda escalar, a pretexto del poder nuclear iraní.

 

Impacto en América Latina

 

Los problemas estadounidense-europeos están siendo usados también en contra de países latinoamericanos ricos en petróleo. Hasta ahora ha sido abiertamente contra Venezuela, que ha desarrollado sus relaciones con Irán.

 Pero en la medida en que la necesidad de petróleo siga afectando Europa y Estados Unidos, el conflicto se puede trasladar a cualquier otro país del área. 

En ese contexto, la decisión estadounidense de expulsar a la cónsul venezolana en Miami debe considerarse como una advertencia.

 La acusación se basa en que en el año 2006 se habría conocido a través de Univisión un supuesto plan contra los sistemas de algunas plantas nucleares estadounidenses, además de la Casa Blanca, el FBI y la CIA.

 Otras informaciones agregan que un grupo de jóvenes mexicanos, dirigido por un supuesto funcionario de informática de la Universidad Nacional Autónoma de México, habrían interceptado las comunicaciones de las embajadas de Irán y Venezuela en México y descubierto un “complot cibernético” contra Estados Unidos.

 En esa historia de Univisión estaría mezclada la cónsul venezolana, cuya expulsión no se pudo hacer porque el gobierno de su país la había llamado al conocerse la historia en que se la mezclaba, a fin de evitarle situaciones poco gratas.

 

Resulta cuando menos curioso que un asunto que data de 2006 se haya “descubierto” o redescubierto tanto tiempo después, justo cuando el presidente iraní realiza una gira por países latinoamericanos, la que no es del gusto de Washington.

 El involucramiento de México en esa historia se convierte en el segundo asunto en que Estados Unidos mezcla este país.


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(*) Frida Modak, periodista,  fue Secretaria de Prensa del Presidente Salvador Allende.