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viernes, 8 de agosto de 2014

En Defensa de Palestina



La Red En Defensa de la Humanidad (REDH), ante los trágicos sucesos que está viviendo el hermano pueblo palestino en Gaza, cumple con su deber de manifestar lo siguiente:

Declaramos nuestra adhesión a las palabras del compañero Evo Morales, fundador de la Red En Defensa de la Humanidad y Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, por las que se declara a Israel como Estado terrorista.

Manifestamos nuestra absoluta repulsa al genocidio que sufre el pueblo palestino a manos de un Estado fundado sobre el despojo y la ocupación colonial de los territorios palestinos.
 
Reconocemos y expresamos nuestra solidaridad con la heroica lucha del pueblo palestino y de sus organizaciones de resistencia, especialmente en Gaza, contra el intento de Israel de exterminarlo y arrebatarle los jirones que quedan de lo que fue su patria.
 
Condenamos el rol imperialista de Estados Unidos que alimenta y apoya política, financiera y militarmente a Israel ante la insólita inacción del Consejo de Seguridad de la ONU, cuyas resoluciones sobre la cuestión Palestina son violadas sistemática e impunemente por Washington. Unos Estados Unidos que muestran la hipocresía y el cinismo con el que han venido actuando a lo largo de su historia, amenazando con sanciones e intervenciones a pueblos de América Latina, África y Eurasia que defienden su soberanía al mismo tiempo que respalda la acción de Israel.
 
Denunciamos la complicidad con estos hechos, por omisión en algunos casos, de los gobiernos de la Unión Europea, así como la subordinación incondicional de los oligopolios mediáticos a los dictados de Washington. ¡Basta ya de llamar guerra al genocidio perpetrado por uno de los ejércitos mejor armados del mundo contra un pueblo cuyos recursos defensivos son infinitamente inferiores en número y calidad!
 
Animamos a sumarse a la campaña por el Boicot, las Desinversiones y las Sanciones al Estado terrorista de Israel, siendo hora de la solidaridad activa y creativa, más allá de comunicados de condena. Hemos fallado a las más de 1600 personas asesinadas en Palestina en las últimas semanas, así como a las más de 9000 heridas desde que comenzó la operación terrorista llamada hipócritamente “Margen Protector”.
 
Exigimos el fin del apartheid y el genocidio, así como de los muros y asentamientos ilegales. Demandamos a los gobiernos del mundo que exijan a Israel el cumplimiento de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que lo obligan a retirarse de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Oriental, retornar a las fronteras anteriores a la “Guerra de los Seis Días” (1967) y asegurar el retorno de los refugiados palestinos, tal cual fuera establecido por la Resolución del Consejo de Seguridad Nº 242 del 22 de noviembre de 1967, resolución incumplida hasta el día de hoy por el Estado de Israel.
 
Nos pronunciamos por una verdadera solución política del conflicto en Palestina sobre la base del diálogo, la negociación y la existencia de dos Estados con iguales derechos y fronteras delimitadas y reconocidas internacionalmente, solución que pasa por el inmediato levantamiento del bloqueo a Gaza y la liberación de todos los presos políticos palestinos. Saludamos la postura solidaria de los gobiernos del ALBA, Mercosur y otros gobiernos del Sur contra la bárbara conducta de Israel en Gaza.
 
Haciendo nuestras las palabras del revolucionario Nelson Mandela: “sabemos demasiado bien que nuestra libertad será incompleta sin la libertad de Palestina”, afirmamos que Israel ha perdido moral y políticamente esta batalla frente al valiente pueblo palestino y merece la condena creciente de los pueblos del mundo a un Estado “canalla” que viola la legalidad internacional. La indoblegable resistencia palestina tendrá su recompensa más temprano que tarde en la sonrisa de sus niñas y niños en una patria libre.
 
¡Contra el terrorismo israelí y el imperialismo estadounidense, en defensa del derecho de autodeterminación de Palestina y de todos los pueblos del mundo!:

 
La Paz, Estado Plurinacional de Bolivia
4 de agosto de 2014
 
Firmas iniciales:
 
Evo Morales, Bolivia; Adolfo Pérez Esquivel, Argentina; Pablo González Casanova, México; Eduardo Galeano, Uruguay; Roberto Fernández Retamar, Cuba; Federico Mayor Zaragoza, España; Silvio Rodríguez, Cuba; Luis Arce Catacora, Bolivia; Gianni Vattimo, Italia; Gabriela Rivadeneira, Ecuador; Alice Walker, Estados Unidos; István Meszáros, Hungría/Reino Unido; Samir Amin, Egipto; Alfonso Sastre, País Vasco; Nardi Suxo, Bolivia; Enrique Dussel, México; Marta Harnecker, Chile; Carmen Bohorquez, Venezuela; Cesar Navarro, Bolivia; Miguel Barnet , Cuba; Franz Hinkelammert, Alemania/ Costa Rica; Héctor Arce Zaconeta, Bolivia; Piedad Córdoba, Colombia; Reverendo Raúl Suárez, Cuba; Martín Almada, Paraguay; Fernando Rendón, Colombia; Graziella Pogolloti, Cuba; Sacha Llorenti, Bolivia; Ana Esther Ceceña, México; Luis Britto, Venezuela; Rafael Cancel Miranda, Puerto Rico; Atilio Boron, Argentina; Theotonio Dos Santos, Brasil; Alfredo Rada, Bolivia; Farruco Sesto, Venezuela; Obispo Pedro Casaldaliga; Catalunya-Brasil; Ángel Guerra Cabrera, Cuba/ México; Juan Carlos Trujillo, Bolivia; Mel Zelaya, Honduras; Hildebrando Pérez Grande, Perú; Patricia Villegas, Colombia/Venezuela; María Nela Prada, Bolivia; Stella Calloni, Argentina; José Steinsleger, Argentina/México; Omar González, Cuba; Hugo Moldiz, Bolivia; Pascual Serrano, España; Raúl Pérez Torres, Ecuador; Obispo Raúl Vera, México; Joao Pedro Stedile, Brasil; Boaventura de Sousa Santos, Portugal; Rodrigo Álvarez Cambras, Cuba; Socorro Gomes, Brasil; Katu Arkonada, País Vasco/Bolivia
 
Firmas:
 
Abdón Ubidia, Ecuador
Adalberto Santana, México
Adelaide Gonçalves, Brasil
Ademar Olivera, Uruguay
Adolfo Pérez Esquivel, Argentina
Adriana Rossi, Argentina
Adys Cupull, Cuba
Aitana Alberti, Cuba
Alba Carosio, Venezuela.
Alba Estela Maldonado, Guatemala
Alberto Abreu Arcia, Cuba
Alberto Acosta, Cuba
Alberto Ferrari, Argentina
Alberto Mass, Argentina
Alberto Rabilotta, Argentina/Canadá
Aldo M. Etchegoyen,
Alejandra Ciriza, Argentina
Alejandra Claros Borda, Bolivia
Alejandra del Palacio, México
Alejandro Dausa, Bolivia
Alejandro Hamed Franco, Uruguay
Alejandro Moreano, Ecuador
Alejandro Zárate Bladés, Bolivia
Alex Pausides, Cuba
Alexis Adarfio Marin, Venezuela
Alice Walker, Estados Unidos
Alfonso Herrera Franyutti, Mexico
Alfonso Sastre País Vasco;,
Alfredo Rada, Bolivia
Alfredo Serrano, Bolivia
Alfredo Vera Arrata, Ecuador
Alicia Castellanos, México
Amelia Barreda, Argentina
Américo Díaz Núñez, Venezuela
Ana Bas Cortada, Argentina
Ana Carolina Strongoli, Argentina
Ana Cristina Abud, Argentina
Ana Esther Ceceña, México
Ana Leticia Vargas, México
Ana María Aragonés, México
Ana María Ramb Hughes, Argentina
Ana Mariaa Vera Smith, México
Ana Paula de Teresa, México
Ana Ruiz, España
Ana Zambrano, Estados Unidos
Anahit Aharonian, Uruguay
Andrea Fernández, México
Andrea Trejo Márquez, México
Andrea Vlahusic, Argentina
Ángel Guerra Cabrera, Cuba/ México
Ángel I. Baños, Panamá
Ángeles Maestro, España
Angelo Baracca, Italia
Anita Leocadia Prestes, Brasil
Annamaria Testi, Italia
Antonella Signorini, Italia
Antonio Elías, Uruguay
Antonio J. Martínez Fuentes, Cuba
Antonio Preciado, Ecuador
Araceli Cortes, México
Arantxa Tirado, México/España
Ariana López Marth, Cuba
Argelia Guerrero, México
Arlete Moysés Rodrigues, Brasil
Armando Fernández, Cuba
Arturo Corcuera, Perú
Arturo Escobar, Estados Unidos
Atilio Bonilla, Perú
Atilio Borón, Argentina
Augusto Plaza, Bolivia
Aurelio Alonso, Cuba
Beatriz Stolowicz, México
Beilton Freire da Rocha, Brasil
Bernard Duterme, Bélgica
Betinho Duarte, Brasil
Beto Almeida, Brasil
Betty Tejada Soruco, Bolivia
Boaventura de Sousa Santos, Portugal
Boris Brito, Bolivia
Bruno Portugués, Perú
Camilo Valqui Cachi, México
Carla Espósito Guevara,
Carlin Shapiama, Perú
Carlos Aznárez, Argentina
Carlos Borroto, Cuba
Carlos Cabal Mirabal, Cuba
Carlos Chanove, Bolivia
Carlos Fazio, México
Carlos Fernández Liria, España
Carlos Moya Ureta, Chile
Carlos Zamora, Cuba
Carmen Bohorquez, Venezuela;
Carol Proner, Brasil
Carolina Sánchez, Cuba
Cecilia Todd, Venezuela
Cesar Navarro, Bolivia
Cesar Navarro, Bolivia;
Cesar Pedros Fernández, Cuba
Christian Mirza, Uruguay
Clara Algranati, Argentina
Clara Ferri, México
Clara Rivas, España
Claudia Camba, Argentina
Claudia Gómez Haro, México
Claudia Iriarte, Chile
Claudia Yarza, Argentina
Clemencia Correa, México
Colette Louise Wall, México
Crisbeyle González, Bolivia
Cruz Mejía, México
Crysbeylee González, Venezuela
Danny Rivera, Puerto Rico
Darío Machado Rodríguez, Cuba
Delfina Paredes, Perú
Denis Merino, Perú
Derlei Catarina De Luca, Brasil
Domenico Losurdo, Italia
Domenico Vasapollo., Italia
Edgar Butron, Bolivia
Edgar Llanos, Bolivia
Edgard Sánchez, México
Edgardo Lander, Venezuela
Edmundo Cepeda, México
Eduardo Arroyo, Perú
Eduardo Galeano, Uruguay
Eduardo González, Cuba
Eduardo Heras, Cuba
Eduardo Neururer, Argentina-España
Eduardo Paz Rada, Bolivia
Eduardo Raúl Neururer Rabottini, España
Eduardo Sandoval, México
Elena Jiménez, Cuba
Elisa Rando, Argentina
Elma Beatriz Rosado, Puerto Rico
Elza Neves Moraes, Brasil
Emiliano Teran Mantovani, Venezuela
Emilio Comas Paret, Cuba
Emira Imaña, Bolivia
Enrique Dussel, México
Enrique González Ruiz, México
Enrique Rajchenberg, México
Enrique Ubieta Gómez, Cuba
Enrique Pineda Barnet, Cuba
Epigmenio Ibarra, México
Epitacio Paes, Brasil
Eréndira Salazar, México
Eric Toussaint, Bélgica
Esteban Falcón,
Esteban Silva Cuadra, Chile
Estefanía Prado, Bolivia
Estela Fernández Nadal, Argentina
Eugenio Sánchez Aldana, México
Eva Björklund, Serbia
Eva Forest-Sastre, País Vasco
Eva Golinger, Venezuela
Evaliz Morales Alvarado, Bolivia
Evo Morales, Bolivia
Fabio Grobart Sunshine, Cuba
Fanny Palacios Izquierdo, Perú
Farruco Sesto, Venezuela
Federico García, Perú
Federico Mayor Zaragoza, España
Feliciano Padilla, Perú
Felipe de J. Pérez Cruz, Cuba
Fernando Bossi, Venezuela
Fernando Buen Abad Domínguez, México
Fernando Martínez Heredia, Cuba
Fernando Medina, Venezuela
Fernando Mijangos, País Vasco
Fernando Morais, Brasil
Fernando Rendón, Colombia
Fernando Rodríguez, Bolivia
Flora Rocha, Bolivia
Francesco Spinazzola, Italia
Francisco García, Bolivia
Francois Houtart, Belgica
Frank Gaudichaud, Francia
Franz Hinkelammert, Alemania;
Franz Sandoval, Bolivia
Fred Fuentes, Australia
Freddy Salazar Sanjinés,
Fredy Salazar, Bolivia
Froilán González, Cuba
Gabriel Coderch Díaz, Cuba
Gabriel Impaglione, Argentina- Italia
Gabriel Pérez, México
Gabriel Vargas Lozano, México
Gabriela Rivadeneira, Ecuador
Gabriela Sosa Martínez, México
Gianni Vattimo, Italia
Gilberto López y Rivas, México
Gilda Girardi, Venezuela
Gina Rey, Cuba
Giovanna Mulas, Italia
Gisela Alonso, Cuba
Gladys M Quiroga, Argentina
Gloria Sellera, Uruguay
Gonzalo Perera, Uruguay
Gorki Tapia, Perú
Graciela Masetti, Argentina
Graziella Pogolloti, Cuba;
Griselda Ramos Suco, Cuba/México
Guillermo Azzi, Argentina
Guillermo Rodríguez Rivera, Cuba
Guillermo Tineo, Bolivia
Gustavo Codas, Paraguay
Gustavo Espinoza, Perú
Gustavo Rojas, Perú
Gustavo Valcárcel, Perú
Héctor Arce Zaconeta, Bolivia
Héctor Bernardo, Argentina
Héctor de la Cueva, México
Héctor Fernando Aguilar, Venezuela
Héctor León, México
Hector Udaeta, Bolivia
Henrique Galarza, España
Henry Morales López, Guatemala
Hernando Calvo Ospina, Colombia
Hildebrando Pérez Grande, Perú
Homero Castro Guzmán, México
Horacio E. Pérez López, Cuba
Hugo Chinea Cabrera, Cuba
Hugo Moldiz, Bolivia
Humberto Zambrana, Bolivia
Ilonka Vargas, Ecuador
Inés Izaguirre, Argentina
Inés Lucero Belgrano, México
Iraida Vargas, Venezuela
Irene León, Ecuador
Iroel Sánchez, Cuba
Isabel Monal, Cuba
Isabel Sanginés Franco, México
Isel Llerena del Castillo, Cuba
Ismael Clark, Cuba
Ismael Hamdouch, Argentina
Istvan Meszaros, Hungría/Reino Unido;
Iván Padilla Bravo, Venezuela
Jacques de Novion, Brasil
James Cockcroft, Canadá
Javier García, Bolivia
Javier Lenz, Bolivia
Javier Vargas Lozano, México
Jessica Saravia Atristain, Bolivia
Jesús Guanche, Cuba
Jesús Ramírez Cuevas, Mexico
Joan Tafalla, España
Joaquín Arriola, País Vasco
Joel Suárez, Cuba
John Catalinotto, Estados Unidos
John Saxe-Fernández, México
Jonas Rojas, Bolivia
Jorge Bustillos, Bolivia
Jorge Castañeda Zavala, Mexico
Jorge Joaquín Hurtado Cárdenas, Bolivia
Jorge Wejebe, Cuba
Jorge Fons, Mexico
Jorge Fonseca, España
Jorge Guichón, Uruguay
Jorge Montemayor, México
Jorge Núñez, Ecuador
Jorge Orbe León, Ecuador
Jorge Rachid, Argentina
Jorge Veraza Urtuzuàstegui, Mexico
Jorge Winter, Argentina
Jorge Zabalza, Uruguay
José Adeildo Ramos., Brasil
José Antonio Almazán González, Mexico
José Antonio García Araujo, Venezuela
José E. Díaz, Uruguay
José Enrique González Ruiz, Mexico
José Gandarilla, Mexico
José García, Bolivia
José Luis Rubén Silber, Argentina
José Luis Silverio Peralta, México
José Luis Tagliaferro, Argentina
José María Barreiro, España
José Pertierra, Estados Unidos
José Regato, Ecuador
José Steinsleger, Argentina/ México
Juan Antonio García Miranda, Cuba
Juan Carlos Biani, Argentina
Juan Carlos Calvimonte, Bolivia
Juan Carlos Gómez Leyton, Chile
Juan Carlos Medrano, Bolivia
Juan Cristóbal, Perú
Juan Diego García, España
Juan Luis Martín, Cuba
Juan Manuel Navarro Reina, España
Juanita Conejero, Cuba
Julio Benavides, Perú
Julio C. Gambina, Argentina
Julio Ferrer, Argentina
Julio Manduley, Panamá
Julio Muñoz Rubio, México
Katiuska Blanco, Cuba
Katiuska García Alonso, Cuba
Katu Arkonada, País Vasco/Bolivia
Laritza González Achón, Cuba
Laura Encinas, Bolivia
Lautaro Chanove, Bolivia
León Moraria, Venezuela
Leonel Nodal Álvarez, Cuba
Lidia Fagale, Argentina
Lilian Vega, El Salvador
Liliam Álvarez Navarrete,
Lino Morán, Venezuela
Liseth Ortuño, Bolivia
Lois Pérez Leira, España
Lourdes Cervantes, Cuba
Lourdes Garzón, México
Luciano Andrés Valencia, Argentina
Luciano Concheiro Bórquez, México
Luciano Vasapollo, Italia
Lucio Triolo, Italia
Lucrecia D'Agostino, Argentina
Luisa A Vicioso Sánchez, República Dominicana
Luis Arce Catacora, Bolivia
Luis Baudoin Olea, Bolivia
Luis Britto García, Venezuela
Luis Carlos Marrero Chasbar, Cuba
Luis Edgar Páez, Venezuela
Luis Ernesto Quesada, Cuba
Luis Felipe Vázquez Vázquez, Cuba
Luís H. Vignolo, Uruguay
Luis Hernández Navarro, México
Luis Morado, Argentina
Luis Sexto, Cuba
Luis Zorraquino, Brasil
Magdalena Gómez, México
Manolo Monereo, España
Manuel Cabieses Donoso, Chile
Marcelo Colussi, Argentina/Guatemala
Marco A. Gandásegui, Panamá
Marcos Roitman Rosenmann, México
Marcos Santana, México
Mareelen Díaz Tenorio, Cuba
Marga Herrera Aguirre,
María Augusta Calle, Ecuador
María Bolivia Rothe, Bolivia
María del Pilar Muñiz López,
María Esther Aguirre, México
María Eugenia Pulido, México
Maria Gabriella, Italia
María Guerra, México
Maria Luisa Mendonça, Brasil
María Martha González, Bolivia
María Nela Prada, Bolivia
María Teresa Díaz Álvarez, Cuba
Mariana Espinosa Obarrio, Argentina
Mariela Flores Torres, Argentina
Marilia Guimaraes, Brasil
Marina Rossi, Italia
Marina Taibo, México
Mario Augusto Jakobskind, Brasil
Mario Fiore, Italia
Mario Jorge da Motta Bastos, Brasil
Mario López, Bolivia
Mario Sanoja., Venezuela
Mario Saucedo Pérez, México
Marta Harnecker, Chile;
Marta Speroni, Argentina
Martin Almada, Paraguay
Martin Schwander, Suiza
Maurício Vieira Martins, Brasil
Mauro Cristaldi, Italia
Max Murillo Mendoza, Bolivia
Mayra Godoy, Guatemala
Mel Zelaya, Honduras
Melissa Arria, Venezuela.
Mely González Aróstegui, Cuba
Mercè Escayola Cabrejas, España
Michael Lebowitz, Canadá
Miguel Ángel Herrera C., Costa Rica
Miguel Angel Puigvert Valerio, Argentina
Miguel Barnet, Cuba;
Miguel Enrique Lagarde, Cuba
Miguel Mejides, Cuba
Miguel Urbano Rodríguez, Portugal
Milagros Rivera Pérez, Puerto Rico
Milton Pinheiro, Brasil
Mirtha Isabel Tomas, Argentina
Mónica Bruckman, Brasil
Montserrat Ponsa Tarrés, España
Morales Paco César Abraham, Mexico
Nardi Suxo, Bolivia
Nayar López Castellanos, México
Nelson Aguilar, Bolivia
Nestor Kohan, Argentina
Nila Heredia, Bolivia
Nils Castro, Panamá
Norbert Froufe González, España
Norberto Vilar, Argentina
Norma Núñez Montoto, Panamá
Obispo Raúl Vera, México
Octavio Rodríguez Araújo, México
Olmer Torrejón Alcoba, Bolivia
Omar González, Cuba
Omelio Esteban Borroto Leiseca, Cuba
Óscar Adolfo Suárez Morales,
Oscar Guerrero, Bolivia
Oscar Kuperman, Argentina
Oscar Oramas Oliva, Cuba
Oscar Ugarteche, México
Osvaldo León, Ecuador
Pablo González Casanova, México
Pablo Guayasamín, Ecuador
Pablo Kunich, Venezuela
Pablo Navarrete, Reino Unido
Paco Guardeño Sáez, España
Paco Ignacio Taibo, México
Paloma Saiz, México
Paola Tiberi, Italia
Pascual Serrano, España
Patricia Rodas, Honduras
Patricia Vaca, Bolivia
Patricia Villegas, Colombia/Venezuela
Patricio Montesinos, España
Patxi Erdozain Beroiz, País Vasco
Paul-Emile Dupret, Bélgica
Paulino Núñez, Venezuela
Pavel Égüez, Ecuador
Pedro de la Hoz, Cuba
Pedro Gellert, México
Pedro Hernández, México
Pedro Marcel Oliva Estofan,
Pedro Pablo Rodríguez, Cuba
Percy Francisco Alvarado Godoy, Guatemala/Cuba
Peter Rosset, México
Piedad Córdoba, Colombia
Piero Arria, Venezuela
Pierre Mouterde, Canadá
Pilar Roca, Perú
Pocho Álvarez, Ecuador
Porfirio Martínez, México
Rafael Cancel Miranda, Puerto Rico
Ramón Mier García, México
Ramón Pedregal Casanova, España
Rashid Sherif, Túnez
Raúl Antonio Capote, Cuba
Raúl García Linera, Bolivia
Raúl Miranda Ocampo, México
Raúl Pérez Torres, Ecuador
Raúl Zibechi, Uruguay
Rebeca Peralta Mariñelarena, México
Rene Peres, Bolivia
Reverendo Raúl Suarez, Cuba
Reynaldo Naranjo, Perú
Ricardo Acuña Gómez, Reino Unido
Ricardo Bajo, Bolivia
Ricardo Cohen, Uruguay
Ricardo Flecha Hermosa, Paraguay
Ricardo Gayol Rodríguez, España
Ricardo Salgado,
Rigoberto Lopéz, Cuba
Rina Bertaccini, Argentina
Rita Martufi, Italia
Robert Austin, Australia
Roberto Ávila Toledo, Chile
Roberto Battiglia, Italia
Roberto Burgos, Colombia
Roberto Fernández Retamar, Cuba
Roberto Leher, Brasil
Roberto Núñez, Cuba
Rodrigo Álvarez Cambras, Cuba
Rodrigo Loyola, Chile
Rogelio Rodríguez Coronel, Cuba
Roger Olmedo, Bolivia
Roque Aparecido da Silva, Brasil
Rosa Cristina Báez Valdés, Cuba
Rosa Miriam Elizalde, Cuba
Rosario Arroyo, Perú
Rosina Valcárcel, Perú
Roy Chaderton Matos, Venezuela
Ruth Cartaya, Suecia-Venezuela
Sacha Llorenti, Bolivia
Salim Lamrani, Francia
Samir Amin, Egipto;
Santiago Alba Rico, España
Sara Rosenberg, Argentina/ España
Sara Unda, México
Sergio Argüello, Guatemala
Sergio Arria, Venezuela
Sergio Guerra Vilaboy, Cuba
Sergio Serrano Soriano, México
Silvia Tamez, México
Silvio Rodríguez, Cuba
Silvya de Alarcón, Bolivia
Simona Yagenova, Guatemala
Socorro Gomes, Brasil
Sonia Quiroga, Bolivia
Stella Calloni, Argentina
Susana Molina Suárez, Cuba
Susana Oviedo Rosales, España
Susana Rodríguez, Venezuela
Tania Jamardo Faillace, Brasil
Tania Temoche, Perú
Techi Cusmanich, Paraguay
Telma Luzzani, Argentina
Teófilo Gutiérrez, Perú
Teresa Toca, México
Thalía Muklan Fung Riverón, Cuba
Thelvia Marín Mederos, Cuba
Theotonio Dos Santos, Brasil
Urda Alice Klueger, Brasil
Veronika Engler, Uruguay
Víctor García Calvo, España
Víctor Hugo Parés Lores, Cuba
Víctor Regalado, El Salvador
Víctor Ríos, España
Víctor Vacaflores, Bolivia
Victoria Fernández, Bolivia
Virginia Fontes, Argentina
Virginia Gutiérrez, Argentina
Vivian Prado, Bolivia
Viviana Ramírez, Australia
Walter García, Bolivia
Walter Martínez, Venezuela
Win Dierckersen, Costa Rica
Winston Orrillo, Perú
Yamandú Acosta, Uruguay
Yasser Gómez, Perú
Yemil Antonio Harcha, Chile
Yolanda Añasco, Ecuador
Yolanda Rojas Urbina, Venezuela
Zulema Hidalgo, Cuba
Aglae Cáceres Diéguez, Cuba
Alba Lanzillotto,
Alberto Cobián Mena, Cuba
Alberto Herbera López, España
Aldo M. Etchegoyen,
Alejandro Andreassi Ceri, España
Alice Walker, Estados Unidos
Ana Bas Cortada, Argentina
Ana Carolina Strongoli, Argentina
Ana Cristina Abud, Argentina
Ana Franzen, Costa Rica
Andres V. Fomin,
Ángeles Maestro Martín, España
Anya Achtenberg, Estados Unidos
Beatriz Marcheco Teruel, Cuba
Beinusz Skmukler, Argentina
Carla Espósito Guevara,
Carlos Borroto, Cuba
Carlos Cabal Mirabal, Cuba
Carlos de Cabo de la Vega,
Carlos Fernández Liria, España
Carlos González Peralta, Ecuador
Carlos Nolasco Santillan, Argentina
Carlos Zamora, Cuba
Carolina Gerendas, Venezuela
Cesar Pedros Fernánde, z Cuba
Claudio Katz, Argentina
David Peterson, Estados Unidos
Dick Emanuelsson, Suecia
Diego Cañamero, España
Eduardo Arroyo, Perú
Eduardo Neururer, Argentina-España
Eduardo Yarque, Argentina
Emiliano Arena, Argentina
Enrique Pineda Barnet, Cuba
Ernesto Quevedo Mora, Ecuador
Ernesto Wong Maestre, Cuba / Venezuela
German Rodas Chavez, Ecuador
Gloria Sellera, Uruguay
Griselda Ramos Suco, México/Cuba
Horacio A. López, Argentina
Javier Couso Permuy, España
Javier Lenz,
Jorge Ibarra, Cuba
Joaquín Miras, España
Jorge R. Gonzalez, Estados Unidos
José González Tosca, Cuba
José González Valdes, Cuba
José Luis Silverio Peralta, México
Jose Mª Lekunberri Garriz, España
José María Barreiro, España
José Regato, Ecuador
Josefa Bracero, Cuba
Josep Bell, España
Josu Perales, País Vasco
Juan Antonio García Miranda, Cuba
Juan José Tamayo Acosta, España
Juan Manuel Navarro Reina, España
Juan Manuel Sánchez Gordillo, España
Judith Casanova
Julio Manduley, Panamá
Justo Soto Castellanos, Colombia
Katia Soliz,
León Pomer,
Leonardo Marín Saavedra, Estados Unidos
Luisa A Vicioso Sánchez, República Dominicana
Lluís Alòs i Martí, España
Luis Bernardo Pericás, Brasil
Luis F. Ramírez Velarde, Bolivia
Luis Sexto, Cuba
Luis Zorraquino, Brasil
Mabel Manso, Cuba
Manuel Cañada, España
Manuel Rabasa Guevara, Chile
Manuel Yepe, Cuba
Marco Benevento, Italia
Marga Herrera Aguirre,
Margarita Ochoa-Wagner, Alemania
Margarita Villamarín,
María Cristina Portales, Cuba/Libano
María Esther Aguirre, México
María Hamlin Zuñiga, Nicaragua
Marielle Palau​, Paraguay​
Massimiliano Piccolo, Italia
Matias Valdez, Puig
Mayra Godoy, Guatemala
Meri Pita Cardenes, España
Miguel Enrique Lagarde, Cuba
Miguel Váldez Romero, Bolivia
Mila Pernice, Italia
Mireille Fanon-Mendes, Francia
Mirtha Isabel Tomas, Argentina
Moisés Rocha, Perú
Nestor Kohan, Argentina
Noemí Levy, México
Orietta Caponi, Venezuela
Oscar Adolfo Suárez Moralez,
Oscar Soto, Argentina
Oscar Tercero, Honduras
Osilda Cepero, Cuba
Pablo Fernandez, Argentina
Paquita de Armas, Cuba
Pascual Pérez Jiménez, Guatemala
Patricia Vaca, Bolivia
Pedro L. Veliz, Cuba
Pedro Marcel Oliva Estofan,
Pocho Álvarez, Ecuador
Rafael Plá López, España
Rainer Schlittgen, Alemania
Ramón Mier García, México
Raúl Antonio Capote, Cuba
Ricarda Schlittgen, Alemania
Rigoberto Lopéz, Cuba
Roberto Savio, Italia
Roberto Valera, Cuba
Rosa Cabrea Lofte, México
Rosario Cárdenas, Cuba
Ruth Cartaya, Suecia/Venezuela
Sara María Acosta, Costa Rica
Sergio Guerra Vilaboy, Cuba
Sergio Pastrana, Cuba
Silvia Gauna, Argentina
Soraya Álvarez, Cuba
Sylvia Marcos, México
Tatiana Lukman,
Tetê Moraes, Brasil
Valmiria Guida, Brasil
Walter Caimí, Uruguay
Walter Lippman, Estados Unidos
Yasser Perera Orti, z Cuba
Yemil Antonio Harcha, Chile
 

miércoles, 16 de julio de 2014

Gaza

de Eduardo Galeano

Magistral texto de Eduardo Galeano, publicado en noviembre de 2012, tristísimamente vigente.


Para justificarse, el terrorismo de Estado fabrica terroristas: siembra odio y cosecha coartadas. Todo indica que esta carnicería de Gaza, que según sus autores quiere acabar con los terroristas, logrará multiplicarlos.

Desde 1948, los palestinos viven condenados a humillación perpetua. No pueden ni respirar sin permiso. Han perdido su patria, sus tierras, su agua, su libertad, su todo. Ni siquiera tienen derecho a elegir sus gobernantes. Cuando votan a quien no deben votar, son castigados. Gaza está siendo castigada. Se convirtió en una ratonera sin salida, desde queHamas ganó limpiamente las elecciones en el año 2006. Algo parecido había ocurrido en 1932, cuando el Partido Comunista triunfó en las elecciones de El Salvador. Bañados en sangre, los salvadoreños expiaron su mala conducta y desde entonces vivieron sometidos a dictaduras militares. La democracia es un lujo que no todos merecen.

Son hijos de la impotencia los cohetes caseros que los militantes de Hamas, acorralados en Gaza, disparan con chambona puntería sobre las tierras que habían sido palestinas y que la ocupación israelí usurpó. Y la desesperación, a la orilla de la locura suicida, es la madre de las bravatas que niegan el derecho a la existencia de Israel, gritos sin ninguna eficacia, mientras la muy eficaz guerra de exterminio está negando, desde hace años, el derecho a la existencia de Palestina. Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa. 

Los colonos invaden, y tras ellos los soldados van corrigiendo la frontera. Las balas sacralizan el despojo, en legítima defensa. No hay guerra agresiva que no diga ser guerra defensiva. Hitler invadió Polonia para evitar que Polonia invadiera Alemania. Bush invadió Iraq para evitar que Iraq invadiera el mundo. En cada una de sus guerras defensivas, Israel se ha tragado otro pedazo de Palestina, y los almuerzos siguen. La devoración se justifica por los títulos de propiedad que la Biblia otorgó, por los dos mil años de persecución que el pueblo judío sufrió, y por el pánico que generan los palestinos al acecho.



Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que nunca acata las sentencias de los tribunales internacionales, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros. ¿Quién le regaló el derecho de negar todos los derechos? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza? El gobierno español no hubiera podido bombardear impunemente al País Vasco para acabar conETA, ni el gobierno británico hubiera podido arrasar Irlanda para liquidar a IRA. ¿Acaso la tragedia del Holocausto implica una póliza de eterna impunidad? ¿O esa luz verde proviene de la potencia mandamás que tiene en Israel al más incondicional de sus vasallos?

El ejército israelí, el más moderno y sofisticado del mundo, sabe a quién mata. No mata por error. Mata por horror. Las víctimas civiles se llaman daños colaterales, según el diccionario de otras guerras imperiales. En Gaza, de cada diez daños colaterales, tres son niños. Y suman miles los mutilados, víctimas de la tecnología del descuartizamiento humano, que la industria militar está ensayando exitosamente en esta operación de limpieza étnica.


Y como siempre, siempre lo mismo: en Gaza, cien a uno. Por cada cien palestinos muertos, un israelí.

Gente peligrosa, advierte el otro bombardeo, a cargo de los medios masivos de manipulación, que nos invitan a creer que una vida israelí vale tanto como cien vidas palestinas. Y esos medios también nos invitan a creer que son humanitarias las doscientas bombas atómicas de Israel, y que una potencia nuclear llamada Irán fue la que aniquiló Hiroshima y Nagasaki.

La llamada comunidad internacional, ¿existe?

¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros?

¿Es algo más que el nombre artístico que los Estados Unidos se ponen cuando hacen teatro?

Ante la tragedia de Gaza, la hipocresía mundial se luce una vez más. Como siempre, la indiferencia, los discursos vacíos, las declaraciones huecas, las declamaciones altisonantes, las posturas ambiguas, rinden tributo a la sagrada impunidad.

Ante la tragedia de Gaza, los países árabes se lavan las manos. Como siempre. Y como siempre, los países europeos se frotan las manos.

La vieja Europa, tan capaz de belleza y de perversidad, derrama alguna que otra lágrima mientras secretamente celebra esta jugada maestra. Porque la cacería de judíos fue siempre una costumbre europea, pero desde hace medio siglo esa deuda histórica está siendo cobrada a los palestinos, que también son semitas y que nunca fueron, ni son, antisemitas. Ellos están pagando, en sangre contante y sonante, una cuenta ajena.

martes, 20 de noviembre de 2012

Las mentiras de Israel y el silencio del mundo

por Luisa Bustamante B.



El mundo observa con horror una nueva ofensiva destructora contra la franja de Gaza y la masacre del pueblo palestino. Los líderes mundiales contemplan con silencio cómplice los avances de esta escalada mientras la prensa difunde noticias bastante tergiversadas.
 
No se ve de parte de aquellos que tanto condenaron las muertes en la Libia de Khadafi, la misma reacción sobre las matanzas de un pueblo en un territorio que ha sido llamado “la cárcel a cielo abierto más grande del mundo”. Es más:  Barak Obama y sus acólitos han apoyado el “legítimo derecho de Israel a defenderse”.
 
Al respecto, es necesario puntualizar en qué consiste este derecho a la defensa y cuál es el peligro que corre este Estado frente a un pueblo que no tiene Estado, ni ejército, ni condiciones aceptables de subsistencia.
 
Primero: El estado de Israel tiene uno de los ejércitos mejor armado y poderoso del mundo. Posee una aviación altamente tecnologizada incluyendo aviones espías no tripulados que fotografían constantemente el pequeño territorio palestino y es dable pensar que también algunos otros. Cuenta con una fuerza naval significativa que ya se ha visto envuelta en otros incidentes internacionales. Además posee una alta tecnología defensiva como escudos antimisiles y tecnología de comunicación.
 
La “autoridad” Palestina, es decir el pueblo palestino vive arrinconado en la Franja de Gaza un territorio de 40 por 14 kilómetros lo que produce la densidad poblacional más alta del mundo. El 50% de la población es menor de edad, no posee ejército y su única posibilidad defensiva la constituyen milicianos equipados con morteros y cohetes anticuados. Cabe señalar que a diferencia de los misiles que son dirigidos y pueden programarse para dar en el blanco, los cohetes no tienen una dirección precisa, y por tanto, es difícil determinar una precisión.
 
Segundo: Este es el escenario donde se mueve el “legítimo derecho a defensa de Israel”. Hoy día se está bombardeando por tierra, aire y mar la franja y la población no tiene como huir o refugiarse. A los 16.000, reservistas que se movilizaron en un principio se sumaron miles más dando Netanyahu la aprobación de movilizar a 75.000 para avanzar a territorio palestino. También han estacionado los tristemente célebres blindados bulldozers que conocimos en la anterior operación llamada “Plomo fundido”, y que significó la destrucción de miles de casas. Estos blindados están provistos en su parte delantera de una gran pala de levantamiento y llevan en su parte posterior un gancho o especie de aguijón el cual entierran en la tierra y arrasan con su objetivo. Como si esto fuera poco están además acuartelado un cuerpo de paracaidistas para combatir en el interior del territorio casa por casa, y reservas tácticos, especialistas en guerra psicológica. Ayer Israel desplegó su sistema “Iron Dome” un verdadero escudo anti misiles. No se entiende por qué no lo utilizaron antes.
 
En este escenario pensar que no se atacará a civiles es una falsedad ya que cuando bombardean objetivos supuestamente terroristas, por la densidad poblacional es imposible que no afecte a víctimas civiles y a un alto número de niños y mujeres.

Tercero: La prensa por lo general reproduce las noticias de las grandes agencias internacionales de la información las cuales entregan una visión parcializada del “conflicto”. Hablan de un enfrentamiento como si ambas fuerzas fueran iguales en poderío. Denuncian 70 muertos pero no precisan que el 98% de los muertos son palestinos, civiles mujeres y niños. Por otra parte no han publicado la enorme protesta que hubo en New York, ni el vibrante discurso del presidente de Egipto, que le recordó a Israel que los árabes de hoy no son los mismos de ayer, haciendo alusión a la colaboración que les prestaba el dictador Mubarak.
 
Para concluir, es preciso tener presente que Israel no está sólo. Tiene todo el apoyo del imperio tanto en lo económico como en lo militar y tecnológico. Es el guardián de los intereses de Estados Unidos en Medio Oriente y sin el respaldo de éste difícilmente tendría la impunidad que ostenta. Sin embargo, la situación en el presente es distinta debido a los cambios que han tenido los países árabes de la región, lo cual podría generar una zona de conflicto mucho mayor. Desde luego, ya no contarán con la complicidad de Egipto, cuyo presidente les comunicó que su política no va a ser la de Mubarak.
 
Es indudable que no pararán hasta terminar con Palestina, quizá no esta vez, pero en sucesivas intervenciones. Su objetivo es una “limpieza étnica”, sin embargo no hay que perder de vista que el objetivo principal es Irán y el inmediato Siria con el propósito de ir extendiendo la influencia imperial en Asia lo cual hace prever que el objetivo final es aislar a China. No por nada Obama está hoy en Myanmar, ex Birmania.
 
Luisa Bustamante B.
Socióloga Universidad ARCIS
Magister © en Filosofía Universidad de Chile

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viernes, 9 de septiembre de 2011

Palestina, hacia una gran victoria moral



por Ángel Guerra Cabrera

Se acerca la fecha en que Palestina recibirá en la Asamblea General (AG) de la ONU el reconocimiento que le corresponde como Estado independiente y soberano miembro de la organización con más de las dos terceras partes de los votos necesarios. No menos de 130 y probablemente entre 140 y 150 de los 193 países que la integran.

lunes, 18 de octubre de 2010

Árabes e israelíes

por Tariq Alí · · · · ·
 






The Arabs and the Holocaust: The Arab-Israeli War of Narratives [Los árabes y el holocausto: la guerra de relatos árabe-israelí]
Gilbert Achcar (trad. de G. M. Goshgarian), 208 págs.,
Saqi Books, Londres, San Francisco, Beirut.
 

"Desde el siglo IV después de Cristo", escribió el difunto Raul Hillberg en su obra maestra The Destruction of the European Jews, [La destrucción de los judíos europeos, Akal, Madrid, 2005] "ha habido tres clases de política antijudías: conversión, expulsión y aniquilación. La segunda apareció como alternativa de la primera, y la tercera surgió como alternativa de la segunda". Lo que esto sugiere es que la  "civilización judeo-cristiana" es un constructo relativamente nuevo y esencialmente ideológico. 

 En todo caso, del siglo VIII al XIX, se puede decir que existió una civilización islamo-judaica que se extendió por la Península Ibérica, el mundo árabe propiamente dicho, Persia y las tierras otomanas. La reconquista cristiana de Portugal y España llevó a la conversión forzosa y la expulsión de judíos y musulmanes. Decenas de miles de judíos encontraron refugio en el África del Norte musulmana y el imperio otomano.

 Hasta después de la Primera Guerra Mundial no empezaron a deteriorarse gravemente las relaciones entre ambas comunidades. La causa de ello fue la declaración Balfour (a la que se opuso  Edwin Montagu, el único miembro judío del gabinete británico) que ofrecía en Palestina una patria a la Federación Sionista, sin consulta de ninguna clase con la gente que vivía en esa tierra. Hitler y el judeicidio de la II Guerra Mundial consolidaron los cimientos del Estado de los colonos y llevó a la nakba [catástrofe] a los árabes palestinos de la región. Poco ha de sorprender que eso condujera a una "guerra de relatos".

 En una refutación sistemática y académica de los mitos simplistas surgidos durante la formación de Israel, Gilbert Achcar, el historiador franco-libanés actualmente profesor de relaciones internacionales en la Escuela de Estudios Orientales y Africanos, la SOAS (School of Oriental and African Studies) de Londres, nos entrega el mejor libro concebido sobre el tema hasta el momento. Achcar no pierde el tiempo con veleidades árabes. Habla claramente acerca del hecho de que la negación del Holocausto no es infrecuente en Oriente Medio y que historiadores charlatanes (Roger Garaudy es uno de los muchos ejemplos citados en el libro) han sido objeto de una cálida bienvenida por parte de muchos de los poderosos de los Estados del Golfo. Podía haber añadido que el difunto rey Ibn Saud, del reino que lleva su nombre, tenía la costumbre de obsequiar a los dirigentes occidentales que le visitaban con ejemplares de los Protocolos de los sabios de Sión. No se conoce el caso de ningún presidente norteamericano o líder europeo occidental que rechazara el regalo.
 Achcar también nos informa de que es de los árabes con los que los israelíes decidieron cruzarse (el difunto Anuar El Sadat de  Egipto y Abu Mazen, el actual dirigente de la OLP) de quienes hay constancia de su burdo antisemitismo. Se dedica mucho espacio al Gran Mufti de Jerusalén y sus encuentros con los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Todo esto es verdad, pero no se quedaba restringido a Palestina. Puesto que los nacionalistas luchaban contra imperios como el británico y el holandés en muchas partes del mundo, algunos de los dirigentes nacionalistas basaban su táctica en la equivocada idea de que "el enemigo de mi enemigo es mi amigo". Subhash Chandra Bose en India constituye el ejemplo más conocido. Ayudó a organizar a los prisioneros de guerra indios, hindúes, musulmanes y sijs, en campos japoneses para formar un Ejército Nacional Indio (ENI) que luchara junto a los japoneses. Después de la guerra, Nehru se pondría su toga de abogado para defender al ENI en los tribunales, que fue popular en toda India.

 Pero ¿era Gamal Abdel Nasser, el fundador del Egipto moderno un antisemita, tal como lo representan numerosas descripciones israelíes? ¿O un Hitler árabe, tal como lo retrataba Anthony Eden, el primer ministro británico, antes del ataque anglo-franco-israelí contra Egipto de 1956? Achcar demuestra todo lo contrario con todo lujo de detalles. Puede que Nasser cometiera errores, pero en esencia el tenor del nacionalismo árabe de los años 50 y 60 era "de carácter socialista, antiimperialista". La crítica principal de Nasser a Israel no era étnica sino política: consideraba al Estadio israelí un "instrumento de las potencias imperialistas". Cita ejemplos de cómo el gobierno israelí orquestó una campaña para alentar la emigración de las viejas comunidades judías de Egipto (y Bagdad) a Israel, donde sus escritores y poetas escribieron con añoranza de lo que habían dejado atrás.
  
 El libro, que también contiene numerosas referencias de bibliografía israelí en su apoyo, es un valioso correctivo, especialmente en estos tiempos en los que Tzipi Livni llegó a  declarar, en su calidad de ministra de Exteriores, que "los palestinos pueden celebrar un día de la independencia si, en una jornada como ésa, eliminan la palabra nakba de su vocabulario". El comentario de Achcar resulta admirablemente comedido: "El sionismo estatista es un Jano, una de cuyas caras mira hacia el Holocausto, la otra hacia la nakba, una hacia la persecución sufrida, la otra hacia la opresión infligida. . . pero sólo el reconocimiento de ambas puede hacer que israelíes, palestinos y demás árabes inicien un verdadero diálogo".

 Hillberg, Peter Novick, Tony Judt, Gabi Piterburg, Norman Finkelstein, Amira Hass y muchos otros de origen judío han avisado contra los usos del Holocausto en la política contemporánea, y no sólo en Israel. Es miope y contraproducente.   

 Y no ayudará a un acuerdo en la región. Tampoco lo lograrán los intentos israelíes, de los que se hacen eco sus defensores en Occidente, de declarar que todos los que se oponen a la represión de Israel en Gaza y los territorios ocupados son antisemitas. La propaganda grosera de este género, que rebaja la historia y la política, podría llevar a algunos a aceptar la etiqueta como precio a pagar por su oposición a la política israelí. El volumen de Achcar es un audaz intento de evitar el partidismo. Una edición en árabe acaba de publicarse en el Cairo. Esperemos ver su equivalente en hebreo.

 Tariq Ali es miembro del consejo editorial de SIN PERMISO. Su último libro publicado es The Protocols of the Elders of Sodom: And Other Essays, publicado por Verso de Londres.

Traducción para www.sinpermiso.info: Lucas Antón

viernes, 1 de mayo de 2009

Palestina es un laboratorio de pruebas militares de Israel

JEFF HALPER,
Director del Comité Israelí contra la Demolición de Casas


"Israel ha empleado 42 años en tejer cuidadosa y deliberadamente una matriz de control en los Territorios Ocupados" que consolida el dominio israelí sobre Palestina y convierte en utopía la solución de dos Estados.

Según Jeff Halper, director del Comité Israelí contra la Demolición de Casas (ICAHD), "tras una fachada de inocuos mecanismos administrativos, Israel ha erigido un régimen represivo para negar permanentemente a los palestinos la autodeterminación, la ciudadanía y los derechos humanos y civiles fundamentales". La construcción de cerca de 250 asentamientos judíos, la demolición de unas 24.000 casas palestinas, el bloqueo económico y la construcción de un muro "tan alto como el de Berlín y cinco veces más largo" ha confinado a la población palestina en 70 enclaves sin conexión entre sí. "¿Cómo será posible un país soberano en estas circunstancias?", se pregunta Halper.

La matriz de control es "un laberinto de leyes, de órdenes militares, de planificaciones, de limitaciones en el movimiento de los palestinos en aras de la seguridad, de burocracia kafkiana, de asentamientos y de infraestructuras", que cumple con una única función: disimula la ocupación y retrata a los palestinos como una población que se resiste a la "adecuada administración" israelí. "Cuando se sublevan contra la ocupación, como sucedió en las dos Intifadas", las operaciones militares israelíes son presentadas bajo el paraguas de la "autodefensa", sostiene el activista y candidato al Nobel de la Paz.

La estrategia israelí no responde únicamente a la protección de "la tierra sagrada frente a los enemigos árabes": Israel se ha convertido en el país "pionero en desarrollar un modelo exportable para almacenar y contener los excedentes humanos". Y la comunidad internacional observa atenta y aprende porque hay "muchos más excedentes humanos" en el mundo. "Los palestinos han sido definidos como un población que no necesita un Estado y que puede ser controlada para siempre", explica el director de ICAHD.

"La lógica económica y militar del capitalismo global" impide, a su vez, una solución pacífica al conflicto en Oriente Próximo. Israel obtiene réditos políticos y económicos a través de las incursiones israelíes en Palestina, considera Halper, que obtuvo la ciudadanía israelí tras romper el bloqueo de Gaza en agosto pasado. Desde un punto de vista político, el ataque sobre Gaza durante tres semanas sirvió para "resucitar la imagen de Israel como un aliado efectivo en la guerra contra el terror después de la humillante derrota en la guerra del Líbano del verano de 2006". Desde una perspectiva económica, "Gaza fue un ejercicio de guerra urbana", una oportunidad para probar sobre el terreno las nuevas armas y las tácticas de contrainsurgencia en ambientes densamente poblados.

"Probado en Gaza o en Nablús o en Faluja", denuncia Jeff Halper, es una de las marcas comerciales más efectivas de Israel, que "está vendiendo vehículos aéreos no tripulados a EE UU, Reino Unido, Canadá y otros países en la guerra contra Afganistán". China, Sierra Leona y la policía mexicana también figuran entre sus clientes. "El 60% de las exportaciones israelíes son material militar o artículos relacionados con la seguridad", una prueba más, según Halper, de que los Territorios Palestinos se han convertido en un "laboratorio de pruebas del ejército de Israel".

PATRICIA R. BLANCO
Fuente: El País - Madrid - 01/05/2009

martes, 24 de febrero de 2009

"Tratamos a los palestinos como animales".

Confesiones de un soldado israelí: "Tratamos a los palestinos como animales".

Comienzan a surgir en la sociedad israelí las primeras voces contra la guerra. El domingo, una marcha en Tel Aviv para pedir el final de los bombardeos en Gaza y el Líbano. Hoy, una noticia que conmocionó a la opinión pública: el sargento Itzik Shabbat anunció que se negaba a participar en la ofensiva contra Beirut, "Lo hago para oponerme a esta locura y para romper con la ilusión de que todos estamos a favor de esta guerra innecesaria basada en mentiras", afirmó este joven reservista de 28 años que vive en Sderot, ciudad próxima a Gaza en la que suelen caer los misiles Qassam de Hamás. Se acerca la hora del regreso a Gaza. Apuro las últimas entrevistas en Jerusalén.

En un café de Jaffa Road, me encuentro con Yehuda Shaul, fundador de la ONG Breaking the Silence (Rompiendo el silencio). "Todo es una locura: la ocupación, la forma inhumana en que tratamos a los palestinos", me dice. "En Israel entras al ejército con 18 años porque quieres luchar contra el enemigo de tu país, porque quieres dejar tu marca en la historia, y haces lo que te dicen, sin pensar. Y allí todo te ayuda para que no pienses. Misiones que cumplir, órdenes que seguir". "Y no ves a los palestinos como seres humanos, los ves como animales. Entras a su casa durante la noche, los despiertas, les gritas, las mujeres allí, los hombres allí, y rompes todo. Son cosas que no harías aquí en Israel, pero las haces allí. Y, para poder hacerlo, niegas la realidad. Es la única forma. Creas entre tú y la realidad un muro de silencio".

"Te pongo otro ejemplo: si encuentras en la noche un paquete sospechoso que puede ser una bomba, llamas al primer mohamed que encuentras en la calle y le dices que lo abra. Podrías llamar a un experto que lo desactivase, tardaría diez minutos en venir, pero mejor hacer que un palestino se juegue la vida, ya que para ti es lo mismo, no lo ves como un ser humano. Yo hacía eso con mis soldados en Hebrón". "Y también en Nablus, cuando quería entrar a una casa, si pensaba que podía haber una bomba trampa, cogía al mohamed de turno y lo obligaba a que abriera la puerta. Es parte de la rutina del ejército: usar a los palestinos como escudos humanos".


"Lo mismo cuando estás en un check point, los obligas esperar mucho más de los necesario, a veces durante horas, y coges a un palestino al azar y le das una paliza, de cada quince o veinte que pasan, para que el resto tenga miedo y esté tranquilo. Sólo así, tú que estás con cuatro soldados más los dominas a ellos que son miles". "Y cuando entras a Gaza con el carro de combate y ves un coche nuevo, aunque tengas espacio en la carretera, pasas por encima. Y también disparas a los tanques de agua. Para meterles miedo, para que te respeten, porque esa es la lógica de lo que nos enseñan a los soldados israelíes".



"Además, eres joven y empiezas a disfrutar de ese poder, de que la gente haga todo lo que les digas. Es como un video juego. Estás en un check point en medio de la ruta, tienes a veinte coches esperando, y con sólo mover el dedo hacen lo que tú quieras. Juegas con ellos. Los haces avanzar, retroceder. Los vuelves locos. Tienes 18 años y te sientes poderoso". "Tres meses antes de abandonar el ejército, dirigía una unidad en Hebrón, había hecho una buena carrera, así que tenía tiempo libre.




Una mañana me miré ante el espejo y comprendí que todo aquello era un error y supe que no podría seguir adelante con mi vida si no hacía algo. Por eso, apenas salí, junto a los soldados de mi unidad, montamos una exposición con nuestras fotos, se llamaba Traer Hebrón a Tel Aviv". "Cayó como una bomba en la sociedad. Vinieron parlamentarios, periodistas. Pasaron siete mil personas.





Entonces creamos Breaking the silence, donde damos espacio para que los soldados cuenten los abusos que cometen sistemáticamente. Más de 350 lo han hecho. Ahora tenemos exposiciones y vídeos en Europa, en Israel". "Alguna gente dice que son casos aislados. Las madres dicen: mi hijo, que está ahora en el ejército es bueno, no hace estas cosas, esto sólo lo hacen los soldados beduinos o los etíopes. Pero no es cierto. Todos las hacemos, porque es la lógica de la ocupación israelí: aterrorizar a los palestinos".




"Los check points no sirven para detener a los palestinos de entrar a Israel, es para que la realidad no entre a Israel. Porque esta es una sociedad de soldados, todos pasamos por el ejército tres años cuando somos jóvenes y luego un mes al año. Y todos hacemos eso. Por eso existe el muro de silencio, de negación, porque todos somos responsables y no lo queremos admitir". "Ellos son las víctimas, nosotros los victimarios. Pero como victimarios, también pagamos un precio. Esta es una sociedad que no se anima a mirar a los ojos a la verdad, a sus propios actos. Es una sociedad, como consecuencia, moralmente enferma".