viernes, 12 de febrero de 2010

LOS EFECTOS DE LA RELIGION DEL DIOS MERCADO

 

Los logros.

La economía de mercado ha conseguido importantes logros en los dos últimos siglos, aunque en general estos logros quedan restringidos a una parte minoritaria de la humanidad.

1. Desarrollo tecnológico restringido.
Es innegable el desarrollo tecnológico experimentado por muchos países, especialmente del hemisferio norte, gracias al estímulo generado por el enriquecimiento ilimitado que promete la Economía de Mercado. La Revolución Industrial y la Tecnológica, constituyen un hito en la historia, al menos en la historia de los países que se benefician de ello, dado que tres cuartas partes de la humanidad continúan excluida de los grandes avances tecnológicos.

2. Bienestar material restringido.

La aplicación de la tecnología a las distintas esferas de la vida cotidiana (comunicación, producción y manufacturación, salud, hábitat, educación, acceso a la información, etc.) ha supuesto que la calidad de la vida material haya aumentado como nunca antes en la historia, al menos en la historia de los países que se benefician de ello, dado que tres cuartas partes de la humanidad continúa excluida de este bienestar material conseguido en el llamado primer mundo. Así, aunque la esperanza de vida, por ejemplo, haya aumentado considerablemente en muchos de los países desarrollados y en algunos en vía de desarrollo, lo ha hecho mucho menos en gran parte de la población mundial.

3. Comunicación global restringida.
La impresionante transformación que han experimentado las comunicaciones, tanto en lo que se refiere a desplazamientos de personas y mercancías como al flujo de información ha hecho del planeta una aldea global y ha contribuido enormemente a la emergencia de una conciencia planetaria, especialmente en las zonas económicas desarrolladas. Resulta no obstante paradójico que los países desarrollados tengan abiertas sus fronteras para las materias primas y los capitales procedentes de los países poco desarrollados y no para los seres humanos que los habitan y que aspiran a migrar buscando un mejor nivel de vida.

Los "efectos colaterales".

Aunque los logros son evidentes es lícito preguntarse si el precio real que estamos pagando por ellos, en forma de “daños colaterales”, merece la pena. Somos muchos los que pensamos que quemar la casa para que el fuego nos proteja del frío no es la mejor solución.

1. Crisis ecológica.

La crisis ecológica sin precedente que estamos viviendo es tal vez el daño colateral -que ya está dejando de ser colateral para convertirse en central- más grave. Tanto el desarrollo tecnológico, como el bienestar material y la comunicación global -todos ellos restringidos a una parte minoritaria de la población mundial- están provocando un desequilibrio ecológico que afecta a toda la humanidad. Algunos científicos como James Lovelock, padre de la teoría Gaia, estima que el daño ecológico generado al ecosistema planetario es ya irreversible. Hasta tal punto que afirma que ni siquiera el llamado desarrollo sostenible es ya viable y propone que únicamente con una desaceleración gradual de la producción-consumo tendríamos alguna oportunidad de restablecer a largo plazo el mal causado.

El hecho incuestionable es que estamos produciendo y consumiendo mucho más de lo que el Planeta nos permite. Según la WWF:

Después de la crisis de 1929, los gobierno que se lanzaron a la carrera del crecimiento económico necesitaron un indicador para medir el resultado de sus esfuerzos. El PNB fue inventado por el Premio Nóbel Simon Kuznets para responder a esta necesidad. Hoy día, frente a los desafíos del siglo XXI, y  sobre todo frente al agotamiento programado de los recursos naturales, los gobiernos y los individuos que desean aplicar los conceptos del desarrollo sostenible también necesitan una herramienta de medición pertinente. La huella ecológica es una de estas herramientas.

La huella ecológica es una medición de la presión que ejerce el ser humano sobre la naturaleza. Es una herramienta que evalúa la superficie productiva que una población necesita para responder a su consumo de recursos y a sus necesidades de absorción de desechos…

…A escala global, la impronta ecológica de la Humanidad es una estimación de la superficie terrestre o marina biológicamente productiva necesaria para responder al conjunto de sus necesidades…

…Según el informe “Rapport Planète Vivante 2002” de WWF (1), la huella ecológica global de la humanidad casi se ha doblado en el transcurso de los últimos 35 años y ha superado un 20% la capacidad biológica de la Tierra…

…Este estudio permite también poner en evidencia las profundas disparidades entre los países: la impronta ecológica de los países de ingresos altos es un promedio de seis veces más elevada que la de los países de ingresos bajos…

… Hablando claro, vivimos por encima de la capacidad de recursos del planeta y estamos poniendo gravemente en peligro las generaciones futuras: ¡en el 2050, si no hacemos nada, la impronta ecológica de la humanidad podrá superar el 100 % de la capacidad biológica del planeta!
”.

La crisis ecológica actual no es un problema coyuntural. Es inherente a la economía de mercado tal y como la conocemos ahora. En la base de todo el sistema productivista están las materias primas, que son limitadas. No puede haber un crecimiento material ilimitado basado en materias primas limitadas. La ecuación es así de simple.
La actual crisis ecológica, por sí sola, es de una gravedad tal que no sólo está poniendo en peligro al actual sistema económico sino a la existencia misma de la civilización humana.

2. Injusticia social.

La economía de mercado no sólo no ha paliado la injusticia social -el reparto equitativo de la riqueza obtenida- sino que la ha agravado, ampliando la brecha Norte-Sur y la desigualdad entre las distintas capas sociales en el seno mismo de los países de mayor ingreso. El llamado Estado del Bienestar fenece ante los embates de los adalides del beneficio ilimitado a cualquier precio.

3. Déficit democrático.


Los defensores de la economía de mercado afirman que ésta y el sistema democrático son inseparables. Que la expansión de la economía de mercado expande al mismo tiempo el sistema democrático. Esta retórica está muy lejos de la realidad. Por un lado, las multinacionales y las grandes agencias financieras, verdaderos agentes, intérpretes y promotores de la economía de mercado, son poderes transnacionales no sujetos al control político ni a la voluntad democrática. Por otro lado, estos poderes no pueden permitirse el control ciudadano ni siquiera dentro de un país, por lo cual su estrategia va siempre dirigida a minar cualquier poder que se interponga a sus propósitos, sean estos parlamentos, sindicatos, asociaciones vecinales, de consumidores, partidos políticos, etc. como puede comprobar cualquier observador lúcido de la actualidad.

4. Desvertebración social.

Este déficit democrático propio de las Economías de Mercado conduce inevitablemente a una desvertebración social, en las que los individuos aislados son más fácilmente manipulables para ser conducidos a una productividad ciega y a un consumo exacerbado. La única colectividad lícita es la formada por las masas de consumidores compuesta por individuos aislados. En esta situación, las instituciones públicas tienen como única función la de actuar como gendarmes que aseguran el funcionamiento de la producción y del consumo.

5. Dominación y colonización.


La religión del mercado es quizá el sistema totalitario más eficaz de la historia. Impulsada por un fanatismo excluyente, arrasa el patrimonio histórico, social y cultural de los pueblos, imponiendo una nueva forma de dominación y colonización, ya sea por medio de la presión económica, ya sea directamente por la fuerza de las armas.

5. “Choque de civilizaciones”.

Este intento de dominación ideológica, económica y militar conduce naturalmente al llamado cínicamente “choque de civilizaciones”, expresión desafortunada que trata de ocultar algo mucho más prosaico: la codicia y la justificación ideológica de los que consideran de su propiedad cualquier reserva de materias primas, esté donde esté.

6. Conflictos armados.


Los conflictos armados, como la degradación ecológica, son inherentes a la economía de mercado. No se trata de que haya conflictos armados puntuales y geográficamente restringidos, debidos a cuestiones religiosas o a odios ancestrales. La economía de mercado -sus adalides, para ser más exacto- recurre a la guerra cuando sus ambiciones se ven obstaculizadas. Siendo los recursos naturales limitados como son y estando basada la religión del mercado en la codicia sin límite y en la necesidad imperiosa de recurrir a ellos, las guerras de rapiña se convierten en un hecho consustancial.

7. Incertidumbre global.

Todo lo cual genera el clima de incertidumbre global en el que nos hemos acostumbrado a vivir. No hay más ley que las del Beneficio, la Acumulación, la Producción y el Consumo. El tema de la Seguridad se ha vuelto recurrente. Cada vez nos sentimos menos seguros.  A pesar de los grandes logros conseguidos en los dos últimos siglos, la sensación global es la de que la burbuja puede estallar en cualquier momento. Y en la confusión global nos hacen confundir los síntomas con las causas: ¿es el terrorismo internacional y nacional, es el paro, es la precariedad del empleo y la dificultad de acceder a la vivienda, es la fluctuación de los mercados financieros, es la carestía de la vida lo que nos hace sentirnos inseguros? ¿O estos aspectos no son más que síntomas de un sistema ideológico, económico y casi religioso, auténtico generador de inseguridad e incertidumbre global?

8. Infelicidad global.

La economía de mercado ha generado un gran bienestar material en los países en los que se haya plenamente establecida, es cierto. Pero, ¿qué precio estamos pagando por este bienestar que sólo es material? ¿Puede aportar el bienestar material por sí sólo la felicidad y el bienestar existencial al que aspiramos todos los seres humanos?

Europa conoce una muy fuerte prevalencia de los desequilibrios mentales. De los 880 millones de habitantes que cuente la Región europea, se estima alrededor de 100 millones el número de personas afectadas por la ansiedad y la depresión; más de 21 millones de personas sufren problemas relacionados con el abuso del alcohol…

…En la Región, los trastornos neuropsiquiátricos constituyen la segunda gran causa de enfermedad después de las enfermedades cardiovasculares… La depresión sola es la tercera causa de enfermedad por importancia, es decir, un 6,2 del total de las enfermedades… Cinco de los quinces principales factores que contribuyen a las enfermedades crónicas son de origen mental. En gran número de países europeos, los problemas de salud mental son responsables del 35 al 45 % del absentismo laboral…

En cuanto al suicidio, nueve de los países que presentan las tasas más elevadas de suicidio en el mundo se encuentran de hecho en la Región europea. Según los datos disponibles más recientes, alrededor de 150.000 personas (el 80 % de ellas son varones) se suicidan cada año en Europa. El suicidio es una de las principales causas ocultas de muerte en los jóvenes, ocupando tan solo el segundo lugar en importancia después de los accidentes de circulación entre los 15 y los 35 años…
(2)







del libro ZEN EN LA PLAZA DEL MERCADO
Dokushô Villalba
Aguilar, 2008




Notas:

(1)  Descargable en el web site www.wwf.fr
(2)  Informe de la Conferencia ministerial europea de la OMS, 2006.