miércoles, 17 de noviembre de 2010

¿Geoingeniería? ¡No, gracias!


por Silvia Ribeiro (*)


El 29 de octubre 2010, Naciones Unidas, aplicando el principio de precaución, adoptó una moratoria global a la geoingeniería, reconociendo que son tecnologías de alto riesgo que tendrían impactos en la biodiversidad y mucho más. Es un freno a las iniciativas privadas y públicas que pretendían apropiarse del control del termostato global, con el negocio de manipular el clima para enfriar el planeta —del calentamiento global que provocan los mismos países y empresas que promueven la geoingeniería.

La geoingeniería incluye una serie de tecnologías a mega-escala, como inyectar partículas de sulfato en la estratosfera para tapar parte de la luz del sol —imitando una erupción volcánica, con consecuencias similares y peores a las que tienen las erupciones volcánicas naturales—, blanquear nubes, echar toneladas de partículas de hierro o urea para fertilizar los oceános y absorber carbono, plantar masivamente cultivos y árboles transgénicos reflejantes, o para quemar como carbón vegetal o biochar, supuestamente para aumentar la fertilidad del suelo y su capacidad de absorción de carbono.

Cada tecnología de geoingeniería tiene fuertes impactos, diferentes según la tecnología propuesta. Todas comparten ciertos peligros: para tener efectos sobre el clima, deberían desplegarse a escala masiva y por tanto afectarían un sistema global, interconectado y poco conocido como es el clima, con consecuencias imprevisibles sobre muchas regiones del planeta, que no sabrían qué fue lo que las afectó. Al modificar el clima -o por las tecnologías usadas- habría también fuertes impactos sobre la biodiversidad, particularmente sobre ecosistemas ya frágiles y vulnerables, de los que dependen directamente millones de personas en comunidades indígenas y campesinas.

La geoingeniería es además un arma de guerra potencial, de lo cual hay precedentes comprobados: documentos ahora desclasificados muestran que Estados Unidos usó manipulación climática como arma durante la guerra de Vietnam.

Significativamente, los que antes negaban que existiera cambio climático (gobiernos e institutos seudo-científicos pagados por las petroleras), ahora aceptan que existe, pero promueven la geoingeniería. Es una excusa perfecta para los países que se niegan a reducir sus emisiones. Podrían seguir emitiendo gases que provocan calentamiento global, al tiempo que aplican geoingeniería para enfriar el planeta y cobrar por ello: tanto en créditos de carbono por absorber gases, como por el despliegue y uso de las tecnologías. Negocio redondo.

La moratoria adoptada en la décima conferencia de las partes del Convenio de Diversidad Biológica, reunido en Japón, sale al cruce de estos planes, llamando a no desarrollar ningún proyecto o experimento de geoingeniería de fuente pública o privada, como mínimo hasta que se evalúen los riesgos para el ambiente, la biodiversidad y los impactos económicos y culturales asociados, además de otras condiciones.

Es un mensaje fuerte para los poderosos grupos económicos y unos cuantos gobiernos que estaban preparándose para experimentar con manipulación climática o quizá ya haciéndolo sin explicitarlo. Es también un mensaje a los pueblos y gobiernos del planeta de la necesidad de encarar y estar alertas en este nuevo tema, por los altos riesgos que conlleva y el hecho de hay poderosos intereses empujándolo.

El Grupo ETC comenzó a denunciar la geoingeniería hace algunos años, pero fue en la Cumbre Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático y Derechos de la Madre Tierra, convocada por el gobierno boliviano en abril 2010 en Cochabamba, donde se lanzó una campaña mundial contra estas tecnologías, con la participación de cientos de organizaciones y redes ambientales, campesinas, indígenas, de mujeres y otras.

La demanda de una prohibición global a la geoingeniería se recogió en el Acuerdo de los Pueblos surgido de este encuentro mundial que reunió 35,000 participantes de 142 países. Posteriormente el Estado Plurinacional de Bolivia lo introdujo como demanda en las negociaciones de cambio climático.

La moratoria a la geoingeniería, al haberse adoptado como una decisión de consenso de 193 gobiernos, con la presencia de 110 ministros, fue una fuerte pulseada de intereses contrapuestos, y por tanto resultó limitada en algunos aspectos. Por ejemplo, basada en un aspecto técnico discutible, excluye provisoriamente de la definición de geoingeniería a la llamada captura y almacenamiento de dióxido de carbono proveniente de extracción de combustibles fósiles (CCS por sus siglas en inglés), cuando ésta se realiza antes de emitir los gases a la atmósfera. Aunque la definición está sujeta a revisión futura en el CBD, Bolivia hizo que constara en actas su reserva contra esta exclusión, dejando en claro que no implica ninguna forma de aceptación de esta tecnología y los impactos que conlleva.

Esto fue parte además, de la denuncia por parte de Bolivia y los países del ALBA, del intento de privatizar y mercantilizar la naturaleza en esquemas de pagos de servicios ambientales y otros mecanismos de financiación innovadores para cobrar créditos de carbono por la biodiversidad.

La moratoria contra la geoingeniería es una victoria, pero no significa que esta lucha concluye. Varios temas directamente relacionados saldrán en las próximas negociaciones sobre el clima en Cancún. Estados Unidos lanzó el mismo día de la moratoria un informe oficial sobre formas de regulación y aplicación de la geoingeniería. Para mantener y hacer válida la moratoria se necesitará seguir alertas desde la sociedad y denunciar cualquier intento de violarla, al tiempo que prepararnos para fortalecerla y seguir denunciando las falsas soluciones contra la crisis climática.

[Más información sobre geoingeniería y texto de la moratoria en www.etcgroup.org]


(*)  Silvia Ribeiro es Investigadora del Grupo ETC


La Jornada, 6 noviembre 2010


http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3686

martes, 16 de noviembre de 2010

EL MERCADO DESTRUYE LA BIODIVERSIDAD





¡No a las “soluciones” a la destrucción de la biodiversidad basadas en el mercado!

El movimiento internacional campesino « La Vía Campesina » está participando en la 10ª Conferencia de las Partes de la Convención sobre la Diversidad Biológica (CDB) en Nagoya, Japón, el 18 al 29 de octubre, 2010.

Hombres y mujeres representantes de comunidades campesinas de Asia, Europa y Norteamérica están aquí presentes para denunciar y rechazar la comercialización frenética de los recursos naturales del planeta. Hay soluciones viables a la crisis ambiental: Una diversidad de culturas humanas que sostienen la diversidad a través de la agricultura sustentable campesina y familiar y el control de la biodiversidad en manos de comunidades locales.

La Privatización de la naturaleza y la pérdida de biodiversidad van juntas

Aunque la ONU declaró al 2010 como “año internacional de biodiversidad”, la CDB no logró sus objetivos para frenar la destrucción de la biodiversidad. Esto no nos sorprende, dado a que la privatización y la comercialización de la biodiversidad están alcanzando nuevos niveles: a través de la economía de servicios de ecosistemas, empresas y sus gobiernos aliados proponen estrategias para dar valor de mercado a cada semilla, bosque, animal y a las prácticas de las comunidades campesinas. Esto hace posible que se les trate como objetos para inversión, comercio y especulación, en una de las peores violaciones de derechos humanos y ambientales.

Agricultores, sus prácticas y sus semillas, son reconocidos por haber desarrollado y renovado la biodiversidad durante milenios. Además, han mantenido la biodiversidad silvestre en comunidades que practican la agro-silvicultura, la pesca y el pastoreo. Sin embargo, en la medida que estos recursos se han privatizado y los campesinos han sido expulsados de sus territorios, se ha perdido la biodiversidad. Durante el último siglo, el 75% de la diversidad genética en la agricultura desapareció, un proceso directamente relacionado al desarrollo de la industria semillera y la disminución enorme de campesinos durante el mismo periodo. Para apropiarse de los recursos naturales y comercializarlos, la industria ha usado varios métodos que prohíben a los campesinos y comunidades locales reproducir la diversidad de semillas campesinas y continuar sus prácticas agrícolas.

El quitarle a las comunidades el control sobre los recursos naturales ha sido causa de destrucción ambiental y humana en todas partes: La agricultura industrial utiliza grandes cantidades de agua, pesticidas, herbicidas y fertilizantes. Las semillas industriales empobrecen los suelos, los cuales pierden su capacidad de capturar carbono mientras que el material orgánico es reemplazado por insumos sintéticos. Transporte, maquinaria e insumos de combustibles fósiles como fertilizantes contribuyen al cambio climático. En el proceso de la industrialización de la naturaleza, comunidades agrícolas pierden el acceso no sólo a las semillas y razas de ganado, sino que también a su territorio: tierra, agua y recursos costeros. Donde se pierden tierra y ecosistemas, se pierde también la soberanía alimentaria de innumerables comunidades las cuales son reemplazadas por pobreza y alimentos industriales sin nutrición. Nosotros campesinos y pequeños productores de alimentos estamos siendo expulsados de nuestras tierras a través de acaparamientos de tierras que producen más cultivos industriales, incluso agrocombustibles, para mercados globales. Nosotros, quienes hemos creado y mantenido la biodiversidad durante milenios, somos prohibidos de tener acceso a recursos en el nombre de “áreas protegidas”. Mientras tanto, empresas explotan la madera en desiertos de monocultivos de eucalipto o palma que falsamente son considerados como sustentables.

La diversidad de las comunidades campesinas e indígenas, así como sus sabidurías, tienen una gran importancia frente a la crisis actual. Estas sabidurías tradicionales se enriquecen continuamente a través de nuevas innovaciones y tecnologías que son controladas localmente, establecidas por sus usuarios y a disposición libre de la comunidad. No se deben privatizarse ni se debe ser prohibido su uso. Nosotros, hombres y mujeres campesinos y campesinas rechazamos ser instrumentalizados como los cuidadores de la biodiversidad en documentos y discursos oficiales, mientras que somos robados de nuestros recursos vitales – tierra, agua y biodiversidad, los cuales hemos creado durante milenios – a beneficio de unas cuantas empresas trasnacionales y con el apoyo de muchos gobiernos. Durante la CDB en Nagoya y las negociaciones sobre el clima del CMNUCC en Cancún, hemos venido a exigir el respeto de estos derechos fundamentales.

COP 10: El auge de la comercialización de la biodiversidad y el clima

Estamos enfrentando una crisis ambiental muy seria que incluye inundaciones, sequías, erosión de suelos, contaminación y pérdida de biodiversidad. Las instituciones internacionales que tratan por separado al clima, biodiversidad y otros temas ambientales están empezando a trabajar en conjunto. Sin embargo, esta es una oportunidad para que aquellos quienes buscan la comercialización de los recursos del planeta bajo pretextos de “biomasa”, “servicios ecosistémicos”, o “mercados de carbono” coordinen sus esfuerzos. En Nagoya la agenda de biodiversidad y cambio climático está siendo acercada la una a la otra, mientras que las soluciones de mercado presentadas a la Convención Climática de la ONU en Copenhague en 2009 se está siendo trasladadas a otras instituciones como la CDB.

Agrocombustibles, REDD y TEEB

Los agrocombustibles han aumentado la especulación sobre las tierras y no han hecho nada para reducir las emisiones de carbono. Los llamados agrocombustibles de “primera generación” están basados en monocultivos como maíz, caña de azúcar, palma o piñón, los cuales requieren enormes cantidades de tierra, agua e insumos químicos. Los agrocombustibles de “segunda generación” muchas veces están basados en pastos, árboles y algas genéticamente modificados, amenazando no sólo cultivos sino también todo material orgánico. No tienen más eficiencia energética y siguen siendo peligrosos, poniendo en riesgo nuestros alimentos y especies silvestres a través de la contaminación genética. Ambos requieren más energía para su producción que la energía que rinden. Cuando consideremos la destrucción de bosques necesaria para la creación de grandes superficies de estos cultivos, vemos que los agrocombustibles emiten grandes cantidades de carbono a la atmósfera. Con altos subsidios de ciertos gobiernos, los agrocombustibles son otro negocio “verde” muy lucrativo.

REDD (Reducción de Emisiones de Deforestación y Degradación) también está acelerando la comercialización del clima y la biodiversidad. A través de REDD, una industria contaminadora de Europa escapa su obligación de reducir sus emisiones a través de la compra de créditos de carbono de una selva lejana en Brasil, Indonesia y otros países del Sur. Con REDD no hay reducciones de emisiones y monocultivos de árboles amenazan la biodiversidad. Además, agricultores campesinos y pueblos indígenas son despojados de sus tierras y territorios, como ya ha sucedido con las “áreas protegidas” bajo la CDB. (Ve informe de Vía Campesina).

En Nagoya, la privatización y comercialización de la biodiversidad son promovidos agresivamente por parte de empresas y son facilitadas por muchos gobiernos. Programas como TEEBS, la Economía de Ecosistemas y Biodiversidad, están abriendo el camino para la mercantilización de cada elemento de la naturaleza – tierra, animales, semillas y agua – los cuales al mismo tiempo son las tierras y territorios de comunidades campesinas. La complejidad de de las plántulas, los ecosistemas, patrones climáticos, y la fertilidad de los suelos están siendo reducidos a lo que se le llama “servicios ecosistémicos”, para ser objetos de comercio de una manera parecida a los créditos de carbono. Estos enfoques no sólo tienen el apoyo de empresas y gobiernos, sino que también de la Plataforma Intergubernamental de Políticas Científicas sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES por sus siglas en inglés), una plataforma de científicos que ayuda a dar valor monetario a la biodiversidad.

Tecnologías nuevas y emergentes

La CDB está discutiendo nuevas tecnologías que todavía son poco conocidas o debatidas, pero que representan un esfuerzo para controlar y hacer nuevas mercancías de los organismos vivos. Estas incluyen la “biología sintética” y la “geoingeniería”. La biología sintética es un intento para crear vida que no ocurre en la naturaleza, a través de combinar sustancias químicas que reproducen un organismo nuevo, como por ejemplo una bacteria. Se argumenta que una tal bacteria podría producir energía basada en los carbohidratos de las plantas y por lo tanto reemplazar a los combustibles fósiles. Aparte de que estas tecnologías requieren de decenas de millones de dólares en investigación, son muy peligrosas, con consecuencias desconocidas e incontrolables para el medio ambiente.
La “geoingeniería” es otra tecnología que promete resolver la crisis climática a través de soluciones técnicas. En el nombre del cambio climático, se han propuesto proyectos para inyectar sulfatos a la estratosfera, reducir la luz del sol o colocar grandes cantidades de partículas de carbón sobre campos para secuestrar carbono de la atmósfera (“biochar”). Estos son proyectos inmanejables a gran escala, que destruyen tierras, mares y la atmósfera.
Actualmente no hay institución que vigile estas tecnologías. Bajo la presión de movimientos sociales y la sociedad civil, en el pasado la CDB ha reafirmado la moratoria sobre semillas estériles “Terminator” y sobre la fertilización oceánica, la cual buscaba echar miles de kilómetros cuadrados de partículas de hierro al mar para que supuestamente las algas microscópicas secuestren más carbono. Sin embargo, hay presión constante para levantar estas moratorias y poca voluntad para implementar otras sobre la geoingeniería y la biología sintética.

Soluciones verdaderas: Permitir a las comunidades locales proteger y restaurar la biodiversidad controlando sus tierras y territorios. ¡Alto a la apropiación privada de la vida!

La mercantilización de ecosistemas y biodiversidad se está llevando a cabo de forma agresiva con el objetivo de comerciar, invertir y crear nueva especulación sobre la vida. La Vía Campesina rechaza este enfoque. La biodiversidad está basada en la reproducción libre de los organismos vivos. No debe llegar a ser propiedad industrial que controle su reproducción y uso. Hoy en día, se pretenden varias formas de apropiación sobre todos los organismos, asi como sus partes, genes y rasgos. Además, se están promoviendo técnicas y sabidurías necesarias para reproducirlos como propiedad intelectual de la industria. Todas estas demandas de propiedad por parte de la industria son ilegítimas. Impiden a los campesinos y otras comunidades locales el mantener la biodiversidad a través de sus prácticas ecológicas y el cultivo de la naturaleza como bien común. La apropiación privada de tierras, agua y semillas pone en peligro severo el sustento de millones de familias, así como la soberanía alimentaria y la vida del planeta.

La industria se niega a proporcionar información sobre el origen de los recursos biológicos que están siendo utilizados para fabricar los productos que buscan comercializar. Así, tratan de evitar obtener permiso y clarificar los términos de uso de esos recursos con las comunidades locales y otras partes interesadas. Esto es una obligación que no sólo se trata de la propiedad intelectual, sino de cualquier comercialización tal como las líneas de cría de animales. El uso de recursos biológicos nunca se debe realizar sin un acuerdo de uso y cualquier posible compensación que pudieran exigir las comunidades locales. Variedades de plantas, razas animales y muchos ecosistemas no pueden existir sin las comunidades que los crearon y los conservan. El acceso y uso de los recursos biológicos siempre debe ser sujeto a derechos de uso colectivo, definidos por las mismas comunidades, y no por las demandas de propiedad privada. Por otra parte, la industria y políticas gubernamentales irresponsables tienen que ser sujetos a responder por los daños que han causado a la biodiversidad, el clima y el medio ambiente en general.

Las verdaderas soluciones a la crisis ambiental muy seria que está enfrentando el planeta no requieren de la propiedad privada ni tecnologías destructivas hacia los seres vivos. Rechazamos demandas de propiedad sobre nuestros bienes comunes – ya sean en forma de patentes, esquemas de protección de variedades de cultivos o la prohibición de nuestras diversas semillas a favor de las semillas homogéneas y uniformes de la industria. Desde la década de 1960, campesinos han criado más de 1.9 millones de variedades de cultivos, mientras mejoradores de plantas de la Revolución Verde sólo han liberado 8,000 cultivos industriales, en forma de alimentos no saludables. Con nuestras variedades de semillas, proporcionamos alimento saludable para el 70% de la población mundial, mientras mantenemos suelos y ecosistemas sanos. Las verdaderas soluciones a la pérdida de biodiversidad y la crisis ambiental tienen que incluir la implementación de la soberanía alimentaria: asegurando producción local de alimentos de una manera ecológica que mantenga ecosistemas silvestres y agrícolas. Para lograrlo, los gobiernos deben ejercer su derecho a controlar las importaciones de alimentos y las comunidades deben ejercer su derecho a controlar la producción local de alimentos. La soberanía alimentaria coloca los derechos de comunidades agrícolas e indígenas en el centro de la preservación de biodiversidad en lugar de las demandas de los mercados y corporaciones.

¡El intento agresivo por controlar y privatizar nuestros recursos naturales debe terminar! Nosotros, campesinos y campesinas del mundo, no necesitamos a Monsanto, DuPont, Bayer ni otras corporaciones trasnacionales para proporcionarnos con semillas. Durante miles de años hemos conservado, cultivado, adaptado e intercambiado nuestras semillas y creado una biodiversidad abundante. Hemos mantenido la biodiversidad silvestre a través de control local sobre ecosistemas forestales, marinos y de pradera. La contradicción fundamental entre la privatización y la preservación de la biodiversidad no se puede ser resuelta ofreciéndonos unos cuantos centavos de “reparto de beneficios”. Nosotros, los campesinos y campesinas de África, Europa, las Américas y Asia, categóricamente rechazamos este tipo de compensación. No negociaremos nuestra autonomía, nuestros recursos, nuestra salud y la del medio ambiente por unas promesas compensatorias, las cuales además sirven para legalizar la biopiratería. Para preservar la biodiversidad, comunidades agrícolas deben recuperar control sobre las tierras, los recursos naturales y sus territorios. Ecosistemas bajo el control de comunidades campesinas ecológicas son verdaderas áreas protegidas.
Los gobiernos deben resistir la presión de intereses corporativos que buscan seguir haciendo más ganancias a través de la biodiversidad. La retórica de preocupación sobre la pérdida de la biodiversidad sigue siendo vil demagogia hasta que haya un cambio significativo en el modelo de la industrialización de la naturaleza, el negocio del capitalismo verde. Lejos de la conservación de la biodiversidad, son una amenaza seria a la vida. Los gobiernos de la CDB tienen que defender el derecho de las comunidades agrícolas a la tierra y el agua. Y tienen que defender los Derechos de los Agricultores de conservar, re-sembrar e intercambiar sus semillas campesinas, como está escrito en el Tratado de Semillas de la ONU. El fortalecimiento de las comunidades agrícolas y los alimentos que producen es la estrategia para combatir la crisis climática, alimentaria y energética que fue recomendada por el IAASTD, un informe internacional elaborado por más de 400 científicos y el cual ha sido aprobado por 58 países. La CDB debe apoyar explícitamente el control comunitario de una amplia variedad de pequeños productores de alimentos en todo el mundo, que sostenga la biodiversidad, cultive el material orgánico en los suelos y utilice semillas campesinas que no requieren insumos de combustibles fósiles.

La destrucción de biodiversidad ha sido resultado de la destrucción de comunidades agrícolas que mantienen la biodiversidad agrícola y silvestre a través de sus prácticas agroecológicas, incluyendo bosques, llanos y humedales. La preservación de biodiversidad tiene que asegurar que muchas comunidades campesinas puedan seguir cultivando sus tierras. No son los intereses de corporaciones sino generaciones de jóvenes agricultores ecológicos quienes a protegerán la biodiversidad. Esto significa que agricultores jóvenes tienen que poder vivir y cultivar, lo que incluye el tener acceso a tierra, agua y semillas, sabidurías y control local total sobre territorios y ecosistemas.

En Nagoya, La Vía Campesina exige:
  • ¡Alto a la apropiación de biodiversidad por la industria! El control de comunidades locales sobre su territorio, recursos naturales, tierra y agua a través de la agricultura sustentable es la mejor manera de conservar la biodiversidad, como lo ha sido durante miles de años.
  • Rechazar políticas que aplican un valor de mercado a la biodiversidad, como las que promueven TEEBS y IPEBS. Políticas que favorecen el valor del mercado de servicios ecosistémicos destruirán la biodiversidad. No podemos permitir que se vuelvan otro negocio lucrativo. Rechazar otros mecanismos del mercado como REDD o REDD+.
  • Rechazar políticas que legitimen soluciones tecnológicas peligrosas e irresponsables. Mantener y reforzar la moratoria sobre la tecnología Terminator. Aplicar una moratoria sobre la biología sintética y la geoingeniería.
  • Rechazar patentes o demandas de certificación sobre organismos vivos, sus partes y sus derivados. Cancelar demandas existentes de propiedad privada.
  • Información obligatoria sobre el origen de recursos biológicos utilizados en cualquier comercialización, para garantizar el consentimiento de las comunidades. Acceso y uso de recursos biológicos, sabidurías y tecnologías tradicionales o innovadoras sólo con el consentimiento de pueblos indígenas y comunidades locales.
  • Rechazar agrocombustibles industriales; aplicar una moratoria sobre nuevas plantaciones de agrocombustibles. Impulsar una reducción sustancial del consumo de energía.
  • Fortalecer la soberanía de los campesinos en el control de recursos locales comunes y territorios, así manteniendo la biodiversidad a través de prácticas sustentables.
  • Fortalecer la soberanía alimentaria que protege la biodiversidad, alimenta y nutre a la mayoría del mundo, y es vital para responder a los desafíos de la destrucción de la biodiversidad y el cambio climático.


El Convenio sobre Diversidad Biológica no paró la comercialización de la biodiversidad







El Convenio sobre Diversidad Biológica no paró la comercialización de la biodiversidad


por Vía Campesina

Las delegadas y los delegados de La Via Campesina que asistieron a la conferencia del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CBD) en Nagoya del 19 al 29 de octubre de 2010 lamentan que la conferencia no lograra alcanzar una decisión radical para parar la comercialización y destrucción en masa de la biodiversidad.

A pesar de las decisiones positivas para imponer una moratoria en la geoingeniería y para conservar la moratoria de la tecnología Terminator, la conferencia no logró tomar las medidas decisivas necesarias para parar la pérdida de biodiversidad que amenaza nuestra supervivencia.

La Via Campesina celebra la moratoria en la geoingeniería puesto que se considera a esta tecnología una propuesta falsa y perjudicial para revertir el cambio climático. No cuenta con el potencial, tal y como se ha afirmado, para reducir la producción de emisiones de gases de efecto invernadero. Al contrario, modificar la superficie terrestre, los océanos y la atmósfera de esta manera probablemente tendrá efectos devastadores en la biodiversidad. Animamos a los delegados y delegadas de las próximas negociaciones sobre cambio climático COP16 de Cancún para finales de este año a que apoyen la moratoria impuesta en Nagoya.

Sin embargo, a pesar de estos pasos positivos, el CBD no logró rechazar varias iniciativas que amenazan en la actualidad la biodiversidad en nombre de la nueva "economía ecológica". La economía de los ecosistemas y la biodiversidad (TEEB por sus siglas en inglés), que promociona la comercialización de la biodiversidad al asignarle un valor económico, vivió una gran oposición por parte de algunas delegaciones como Bolivia. No obstante, a pesar de que algunas propuestas específicas no se adoptaron, el CBD decidió seguir desarrollando los aspectos económicos de los servicios del ecosistema al crear el TEEB. El CBD busca incluso una cooperación en este asunto con otras organizaciones de las Naciones Unidas y el Banco Mundial; un desarrollo muy negativo al que La Via Campesina se opone férreamente.

Es más, en Nagoya, los gobiernos de Australia, Canadá, Finlandia, Francia, Alemania, Japón, Noruega, Suecia, Suiza, el Reino Unido y los Estados Unidos de América prometieron dar apoyo a los costes operativos del REDD+ (la reducción de las emisiones de la deforestación y la degradación de los bosques), negociado en COP15. Este mecanismo permite que los países desarrollados sigan contaminando al pagar a los países en desarrollo para que capturen carbono en proyectos como las plantaciones monocultivo. Las iniciativas del REDD+, que los movimientos de agricultores rechazan abiertamente, componen la tendencia a la "apropiación de tierras" en el sur del globo, que expulsa a los agricultores de sus tierras por el interés de los agronegocios.

Según Guy Kastler de La Via Campesina «En Nagoya vimos claramente que el consentimiento previo de las comunidades ante los acuerdos de acceso y participación en los beneficios (ABS por sus siglas en inglés) no funcionará porque los tenedores de las patentes rechazan divulgar las fuentes de sus "invenciones". A las poblaciones locales les resulta imposible reclamar cualesquiera beneficios por las plantas y los conocimientos que han cultivado durante siglos. Está claro que se precisan otros mecanismos».

El objetivo de Aichi, que se propuso en Nagoya como medio para limitar la pérdida de biodiversidad en las áreas protegidas, dista mucho de ser satisfactorio. La creación de las áreas protegidas se ha usado en el pasado para desahuciar a los agricultores y la población indígena de sus tierras cuando son precisamente ellos los que defienden la diversidad en primer lugar.

La delegación de La Via Campesina observó durante la COP10 del CBD que la organización no reconocía claramente el papel de los pequeños agricultores y la población indígena como principales defensores de la biodiversidad. Los intereses de las empresas transnacionales, que pudieron financiar un elevado número de grupos de presión, se han acomodado mucho más que los derechos de estos defensores inherentes de la biodiversidad global. Mientras que varios gobiernos occidentales enviaron a grupos de presión de las empresas transnacionales para negociar en su nombre, no enviaron ni tan siquiera a una persona indígena o un agricultor. El gobierno francés, por ejemplo, incluyó en su delegación oficial a representantes de la industria de las semillas mientras que la delegación brasileña incluyó a grupos de presión de la industria petrolífera.

Coleen Ross, del Sindicato Nacional de Agricultores de Canadá, afirmó lo siguiente: «La biodiversidad es vida. Allá donde se destruya la biodiversidad, la vida humana estará en peligro. Las soluciones a largo plazo ante la dramática pérdida de biodiversidad estarán, en última instancia, en las manos de los pequeños agricultores y la población indígena y no en la comercialización de la biodiversidad que es la que la destruyó en primer lugar». Por tanto, es crucial que se rechacen todas las soluciones de mercado y se reconozca y apoye a la agricultura sostenible de las explotaciones agrícolas familiares y a la población indígena para mantener la biodiversidad global.

(Yakarta, el 12 de noviembre 2010)

- VíaCampesina International Operational Secretariat
Web: www.viacampesina.org

lunes, 15 de noviembre de 2010

Con el pueblo saharaui


Ya todo el mundo lo sabe

por Salka Embarek







Son miles, cientos de miles, millones, las personas que ya lo saben. La sociedad española en peso lo sabe, nos lo dijo este sábado 14 de noviembre en Madrid. Tenemos constancia de que en otros países tanto de Europa como de América y por supuesto África, también lo saben. Todos hablan de ello en sus diarios de prensa, en la televisión, en la radio. A pesar del fuerte bloqueo mediático que Marruecos impone sobre los Territorios Ocupados del Sáhara Occidental, algunos lo han podido constatar con sus ojos, eso es El Aaiun, ojos grandes que todo lo ven, no se puede esconder un genocidio. Miembros de plataformas solidarias lo han vivido, lo están viviendo, no paran de repetirlo. El pueblo saharaui está siendo exterminado por el gobierno marroquí.
 
Muchos saharauis tienen familia en España, incluso tienen nacionalidad española, por ahora sabemos que uno ha muerto, otro ha sido salvajemente torturado, si es que puede haber otro tipo de tortura que no sea salvaje. En la morgue se cuentan los cadáveres por docenas, los primeros datos estiman que unos cuarenta, aunque el recuento resulta difícil de realizar por la represión que sufren a todas horas las familias saharauis. Los heridos son miles, centenares los presos. Las madres no encuentran a sus hijos y nadie puede ayudarlas en la búsqueda, algunas mujeres que no eran madres, de pronto tienen hijos de otras mujeres que están desaparecidas. El pueblo saharaui sufre un exterminio.
 
Los ancianos han perdido a sus familias y no encuentran los cuerpos de sus hijos, la esperanza de los desaparecidos es que alguien los descubra y los libre del sufrimiento de los golpes y las aberraciones físicas que infringen sobre ellos las fuerzas represivas de Marruecos. Los que gritan en las fosas de las cárceles, esperan que su voz ahogada en sangre atraviese los muros de la celda y llegue a los oídos y conciencias de los que tienen el poder de hacer algo. El pueblo saharaui está siendo torturado.
 
Los muertos no hablan, no dicen donde están, no se manifiestan o eso es lo que cree el rey de Marruecos que se ha dado prisa en cubrir de silencio su barbarie, en abrir nuevas fosas comunes en las que enterrar seres humanos, o tal vez todas no sean nuevas sino las mismas que utilizó su padre, reinauguradas para la ocasión. Este rey autoproclamado, que se cree descendiente del Profeta, este rey anacrónico y verdugo, se sabe de memoria el “libro de estilo” de su padre, a pesar de que le gusta posar ante las cámaras vestido de Armani. Ahora, para identificar a esos muertos hay que estar muerto, ésa es la única forma de saber a dónde se los lleva el ejército y la policía marroquí. El pueblo saharaui está siendo enterrado en fosas comunes.
 
El Sáhara Occidental es una campo de exterminio y El Aaiun una cárcel enorme de casas violadas, de campos de fútbol habilitados como centros de detención. No les queda sitio en donde meter a los presos y han tenido que trasladar a grupos de ellos a otras cárceles de Marruecos para liberar espacio en las de El Aaiun. Son miles los saharauis detenidos y encarcelados. Siete civiles saharauis van a ser sometidos a un juicio militar en las próximas horas, no es difícil hacerse una idea de lo que puede sucederles, ni de las veces que esta situación se va a repetir en otros presos políticos. El pueblo saharaui sufre la persecución aterradora de las fuerzas de ocupación marroquí.
 
Pero hay algo que todavía los verdugos no han comprendido, no parecen darse cuenta de que ya todo el mundo lo sabe, de que son miles, cientos de miles, millones las personas en todo el mundo, que lo saben. Que ya no sirve de nada que quemen el campamento de Gdeim Izik, que echen tierra y limpien la zona con la intención de ocultar lo que allí ha sucedido, ya todo el mundo lo sabe, hay vídeos, imágenes, testimonios, ya ha llegado la denuncia a todos los ojos y oídos del mundo, algún gobierno va a perder la posibilidad de mantenerse en el poder por no condenar esta masacre, algunos ya están dimitiendo. No se habla de otra cosa, el horror también se ha globalizado y la cara de los asesinos se conoce. El pueblo saharaui ha tenido que pagar un alto precio para quitarles la máscara, pero su sacrificio no ha sido en vano. Ahora los muertos sí hablan y están dejando un rastro claro para seguir. Los hombres y mujeres honorables conocen el camino y se están uniendo a cada paso, el ejército marroquí es insignificante frente a las tropas que conforman las conciencias de la razón y la justicia. El pueblo saharaui no olvidará jamás Gdeim Izik, pero el resto del mundo tampoco.

jueves, 11 de noviembre de 2010

A nuestros hijos


por Frei Betto (*)


No tengo hijos. Pero, obviamente, soy hijo, junto a otros siete hermanos. Pero si me faltan hijos biológicos, los tengo espirituales o por vínculos de parentesco. Los sobrinos son 16. Sobrinos nietos, 14, de los cuales nueve menores de cinco años. 


Cuando se habla del legado a los hijos hay quien inmediatamente piensa en dinero. Está bien que los padres quieran hacer algunos ahorros pensando en el futuro de sus vástagos. Pero… ¡cuidado! No es dinero lo que un hijo espera principalmente de sus padres, aunque no sepa expresarlo. Es amor, amistad, apoyo y sobre todo ejemplo de vida. 


Thomas Mann decía que un buen ejemplo es el mejor legado de los padres a los hijos. Aunque los padres, zarandeados por la rueda de la fortuna, dejen a sus descendientes gruesas fortunas, éstas no debieran ser el principal legado. Nada más peligroso para un joven que centrar su autoestima en la cuenta bancaria o en el patrimonio familiar. Es el camino mejor para volverse arrogante, prejuiciado y vulnerable a las drogas. Sobre todo a la cocaína, cuyo efecto anaboliza la prepotencia. Al primer revés, el heredero se irá al abismo, por no estar preparado para enfrentar la realidad. 


Quien no se siente valorado subjetivamente corre el peligro de  querer alimentar su autoestima a través de valores financieros y patrimoniales. El tener suplantando al ser. Como el deseo tiene hambre de infinito, el tamaño de la ambición suele tener la medida de la profundidad de la frustración. En la Roma antigua los filósofos aconsejaban considerar lo necesario como suficiente. Un sabio consejo para saber lidiar con la avasalladora pulsión consumista que asola el mundo.


Educación y espiritualidad


El mejor legado para los hijos es, sin duda,  una buena educación. No me refiero sólo a la escolaridad, que es imprescindible. Las encuestas comprueban que, en el mercado del trabajo, el nivel del salario corresponde al de la escolaridad. Conocimiento es poder.


La educación ética debiera ser el principal legado a los hijos. Y ésta proviene del ejemplo de los padres. Éstos deben escoger: ¿infundir en los hijos actitudes de  competitividad o de solidaridad? El profesor Milton Santos, de la USP, enfatizaba la importancia de perseguir los bienes infinitos, no sólo los finitos. Esta advertencia cobra especial importancia en este mundo desimbolizado, desencantado, en que vivimos, donde se carece de apertura a los valores trascendentales.


En su Metafísica de las costumbres,  advierte Kant: “Todo tiene o precio o dignidad. Lo que tiene precio puede ser sustituido por su equivalente; al contrario, lo que no tiene precio, ni por tanto equivalente, es lo que tiene dignidad”. En otras palabras, el saludable orgullo de ser ético se contrapone a la miserable satisfacción de ser astuto.


Un niño no debe ser orientado al consumo sino al aprendizaje, a los juegos y fantasías. Un joven será tanto más ciudadano cuanto más se le inculquen esperanzas altruistas, ideales, sentido de vida y utopías.


Todo niño es mimetista. Si sus padres dicen que toda persona merece respeto y al mismo tiempo tratan a la doméstica como esclava virtual, con seguridad que el hijo hará lo mismo cuando sea adulto. Y lo mismo en lo tocante a la preservación o degradación ambiental.


El legado moral  consiste en evitar que el hijo se haga prejuiciado, mentiroso, envidioso, y sepa tratar a cada ser humano con pleno respeto a su dignidad y a sus derechos. Sobre todo, que tenga espíritu crítico y disposición de hacer el mundo menos desigual y más justo.


Todos seguimos el episodio reciente, en Rio de Janeiro, en que un joven irrespetó la señalización de “prohibido el tránsito” en un túnel en obras y mató a Rafael, de 18 años, hijo de la actriz Cissa Guimarães con el músico Raúl Mascarenhas. Según el noticiero el padre del joven homicida habría sobornado a los policías encargados de castigarlo. De tal padre  tal hijo.


Esto vale también para otros sectores de la vida. ¿Cómo vamos a quejarnos por el hijo obeso si los padres se llenan en la mesa, engullendo azúcares y grasas saturadas?


Con frecuencia me consultan padres de adolescentes acerca de cómo actuar ante la indiferencia religiosa de sus hijos. Mi primera reacción es decir que la pregunta llega con diez años de retraso. Si los hijos tuvieran 6 u 8 años, y no 16 o 18, yo sabría qué aconsejarles: oren con ellos, lean y comenten la Biblia, tomen en serio el carácter religioso de fechas como Pascua, Navidad o, en caso de que no sean cristianos, las efemérides propias de su denominación religiosa.


Y ejercítenlos en la cada vez más rara virtud de la tolerancia. Dios no tiene religión. Enseñen a sus hijos a no considerar la diferencia como divergencia.


Por ley natural los padres mueren o transviven antes que sus descendientes. Pregúntense: ¿qué imagen dejarán ustedes en la memoria de sus hijos? Acuérdense de sus propios padres y abuelos. ¿Qué legados positivos y negativos grabaron ellos en su memoria afectiva? ¿Dejaron nostalgias?


La parábola
Un hombre muy rico, atacado por una grave dolencia y advertido por los médicos, convocó a sus hijos y nietos para comunicarles la herencia que les iba a dejar. Se presentaron todos, ansiosos, en el hospital. Y formaron un gran corro alrededor del lecho. Dada la orden, el abogado del enfermó abrió un maletín y distribuyó a los herederos cajas de fósforos, una para cada uno. Decepcionados, se miraron de reojo y al abrir la cajita encontraron unas pequeñas semillas. El hombre, tomando en sus manos una de las cajas, explicó: “Esta semilla es la del amor; ésta, de la solidaridad; esta otra, de la compasión; ésta, de la amistad; y aquélla, del perdón. Si ustedes saben cultivarlas van a ser felices”. Y añadió: “La fortuna que acumulé será destinada a obras sociales”.


(Traducción de J.L.Burguet)


Frei Betto es escritor, autor de “El arte de sembrar estrellas”, entre otros libros. 
http://www.freibetto.org/   
twitter:@freibetto.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Primer Congreso de Culturas Ancestrales

Primer Congreso de Culturas Ancestrales 
Barcelona, 11 y 12 de Diciembre 2010


Más de 22 portavoces ofrecerán su particular cosmovisión en la Universidad Sant Jordi


Barcelona se erige como centro europeo de encuentro de las Culturas Ancestrales de la humanidad. El Primer Congreso de Culturas Ancestrales (2010) -precolombinas, nativas e inicíaticas-, perteneciente al ciclo de eventos El Despertar de la Nueva Conciencia que organiza "La Associació de les Arts, Lletres i la Cultura" abrirá sus puertas el próximo 11 y 12 de diciembre para conectar a la sociedad actual con más de 22 portavoces de los territorios donde emergieron éstas manifestaciones. Investigadores, antropólogos, terapeutas, chamanes, psicólogos, biólogos, músicos y representantes de diversas fundaciones e instituciones, que vinculan el saber de los antiguos en un tiempo ido milenario con el conocimiento presente, tendrán como marco de encuentro el Colegio Mayor de la Universidad Sant Jordi de la Ciudad Condal.

Procedentes de distintos lugares del planeta y de diferentes prácticas espirituales los ponentes del Congreso mostrarán su particular cosmovisión de la cultura Maya y Tolteca Mesoamericana; Mapuche, Quechua y Aymara de Suramérica; Hopi, Sioux y Dakota Norteamericana; Hindú y Brahamánica de la India; Taoísta y Budista de la China, el Japón y el Tibet ; así como las nuevas líneas que en la cultura europea se está manifestando relacionadas con saberes de los pueblos del Pacífico, la Antigua Iberia y del continente africano.


"L'Associació de les Arts, Lletres i la Cultura", entidad que promueve el programa, se estrenó con la organización de los primeros Festivales de la Armonía (2007,2008 y 2009), y paralelamente llevó al escenario tres ediciones del "Congreso de Chamanes y místicos" (2008, 2009 y 2010). En 2010 estos encuentros se han diversificado mediante el "Congreso de Astrología -La Nueva Era Acuario-" (noviembre), "Congreso de Terapias Alternativas" (enero), "Niños del 3er Milenio" (abril) ; así como los seminarios "El Despertar de la Nueva Conciencia" (febrero y mayo). Para el próximo mes de marzo (2011) se ha programado "el Congreso de Terapias Alternativas II", en mayo, "El Congreso de Nuevo Paradigma" y en septiembre, "El Festival de la Armonía -Cambio de Era-".

El Congreso de las Culturas Ancestrales (2010) -precolombinas, nativas e iniciáticas- se abre justo en un momento en que todos los saberes ancestrales anuncian una nueva era que deberá ser la recuperación de la humanidad a partir de la vuelta hacia la Madre Tierra y con especial reactivación en el 2012. Por éste motivo la organización ha querido promover el primer encuentro de portavoces de las culturas de nuestros antepasados con el objetivo de que los conocimientos de las culturas del mundo puedan ayudar a proponer alternativas al actual sistema de autodestrucción de la humanidad y conseguir cambiar la cultura de muerte por una de vida basada en el respeto y la solidaridad.
El Congreso de Culturas Ancestrales contará con la presencia del portavoz de las tradiciones tibetanas, Thubten Wangchen; el maestro taoísta, Tian Cheng Yang; el investigador, terapeuta e instructor humanista, Emilio Fiel; los expertos en chamanismo inca, Wirikuta, Hukura Honky, Jhaimy Alvarez, Auristelia Guardia, Carlos Orellana; el portavoz del conocimiento ancestral de la cultura ibérica, Ivan Ungidos; el investigador en tradición védica e hinduismo, Mario.

El portavoz de la terapia "Hummingbird" y sanador a través de las regresiones; la doctora holística y conocedora de las tribus norteamericanas, Helen Flix; la promotora de las culturas indígenas, Rosa Collelldevall, y los portavoces del saber maya Modité y Omrael Norbert Muigg. 


A parte de las 15 ponencias el encuentro contará con 7 actuaciones musicales protagonizadas por los terapeutas del sonido y la danza ancestral: Antonio Olías (flauta japonesa), Erik Om (concierto de cuencos), Lumna Oriental (danza sufí), Déborah (danza del vientre y del poder femenino), Isyehim Hewan Ji (baile de mujer fuego), y La Asociación Kichwas (Danza india).

Información:www.armoniafestival.org
armoniafestival@yahoo.com

domingo, 7 de noviembre de 2010

50 años después


Futurama ...

por Lenin Cardozo (*)
Finalmente los japoneses se comieron a todas los delfines para hacer sus sushis y junto a los noruegos e islándicos acabaron con las ballenas. Los canadienses, extinguieron a las focas y a los osos marinos. En la India desaparecieron al tigre de Bengala, al igual que el perro salvaje asiático, la grulla sarus, la tortuga bastarda y, el elefante asiático.
 
En Kenia, no quedó ningún animal salvaje, y lo siguieron los demás países africanos. Los chinos se comieron todos los tigres siberianos, monos, perros, culebras, lombrices e insectos del Asia y no conforme con eso, entraron en guerra con el África, por sus termitas y saltamontes. La ONU intervino y acordaron compartirlos. Las empresas madereras portuguesas e inglesas, acabaron con todos los bosques del Amazonas. El último árbol se cortó en un acto solemne donde asistió, entre otras personalidades, el presidente de Brasil. La BP y la Shell, luego de haber contaminado a todos los océanos, extrajeron la última gota de petróleo de la faz de la tierra y finalmente se dedicaron a comercializar el agua potable, que también la acabaron o la envenenaron.
 
Las pruebas nucleares ruso/norteamericanas en el Ártico, terminaron de derretir los glaciares. En el pacifico, con la ayuda de los chinos y franceses esas mismas pruebas aniquilaron a toda su flora y fauna. A alguien en la Patagonia se le ocurrió decir, que a falta de alimentos los pingüinos eran una solución y en menos de tres meses los extinguieron. Las Islas Galápagos quedaron de museo fotográfico, ni los caparazones de sus tortugas se salvaron. Los plásticos flotantes provenientes de los océanos, unieron a los continentes. La palabra mascota, fue suprimida del lenguaje internacional. Quedó solo la referencia para la alta cocina: Salsa de Boxer, Caniche, Beagle, Terrier, Dálmata, Pastor, Labrador, Schnauzer, Pitbull, Maltés, Cocker, Collie para espaguetis, salsa de Siamés en curry, etc. Simplemente acabamos con todo.
 
También se firmo un nuevo tratado de guerra en Ginebra, donde debido a la falta de alimentos se acordó que los prisioneros se podían comer. Los afganos e iraníes, quedaron, debido a la tecnología, para carne de enlatados. A los desadaptados del Greenpeace, se les dio estatus de terroristas peligrosos y también se los comieron. El resto de los ambientalistas pasaron a la clandestinidad. El canibalismo, paso a ser el nuevo régimen de alimentación humana. Del grupo de los 12 (los países desarrollados), se reagruparon en 3 y el resto de las naciones, quedaron suprimidas y se les dio el rango de territorios de humanos de engorde.
 
Qué cosas nos pasaron, solo por no haber actuado todos a una solo voz, para detener la impunidad ambiental hace 50 años atrás.
 
(*) Lenin Cardozo es Periodista ambientalista venezolano, 

sábado, 6 de noviembre de 2010

Todos somos americanos




“Queremos que los extranjeros nos devuelvan América”, gritaban los seguidores del Tea Party. A pesar de los resultados de las elecciones, la deriva de Estados Unidos no podrá materializar su “anhelo” porque la historia del país norteamericano impide distinguir a qué extranjeros se refieren.
 
De los más de 300 millones de habitantes de Estados Unidos, quedan menos de 3 millones (1%) de americanos autóctonos. El resto son descendientes de ingleses, holandeses, alemanes, polacos, italianos, irlandeses, latinoamericanos, franceses, africanos, rusos, indios, chinos, etc.
 
Que no se asuste el lector. No se trata de algún mareo ni leyó mal: los únicos americanos puros que quedan en Estados Unidos viven en reservas “autónomas”, donde abundan los problemas educativos, de alcoholismo y de drogadicción. Los pueblos indígenas nativos han vivido siglos de genocidio, de explotación y de despojo de sus señas de identidad y culturales. Les dieron la Biblia, se quedaron con sus tierras y se han llevado sus riquezas naturales.
 
El hombre blanco se condujo por la creencia calvinista en la predestinación. Para saber si uno había sido elegido por Dios para ser salvado, “tenía que buscar las señales de la divina gracia: la industriosidad, el trabajo y un ascetismo mundano típico de las sectas calvinistas”, escribe el historiador y sociólogo Salvador Giner. Ese ascetismo individualista se convirtió en el único medio para alcanzar la salvación. Hicieron de la contemplación y el gozo un pecado.
 
La necesidad del capital y de la banca, la fe en el préstamo y el crédito y el máximo beneficio han formado parte de la moral calvinista que se impuso en gran parte de Europa y de Estados Unidos. La crisis económica por la que el “electorado” ha castigado al Partido Demócrata obedece más a esa concepción de la vida que a los desaciertos de Barack Obama.
 
El genocidio de pueblos enteros se apoyó en una moral calvinista llevada al extremo. Consideraban animales a los indios nativos. Tanto los primeros gobernadores holandeses como los ingleses ofrecían recompensas por sus cabelleras. En 1703, la cabellera de un hombre en Pennsylvania estaba valorada en 134 dólares por 50 de la de una mujer.
 
El presidente Andrew Jackson utilizó el Removal Act de 1830 para expulsar a los indios de la costa del Este hacia el oeste del Río Mississippi; incluso a aquéllos que hubieran sido bautizados y que hubieran abrazado la fe de los conquistadores. Todo se justificaba por la “carga del hombre blanco” ante la supuesta holgazanería de los nativos; los consideraban “sucios”, “vagos”, “ladrones”, dignes de pieté (lastimosos), impíos.
 
El culmen del genocidio llegó con la destrucción de los bisontes para quitarles sus medios de subsistencia y con la masacre de Rodilla Herida, en 1890. Los gobernantes convirtieron las reservas en la única alternativa ante semejantes incidentes de violencia que ellos mismos provocaban.
 
Los descendientes de ingleses, de holandeses, junto con los europeos que llegaban de otros países, construyeron una gran nación a partir de ese genocidio del que poco se habla y a costa de la esclavización de millones de negros traídos de África. Todavía hace cincuenta años, los autobuses y los restaurantes tenían lugares reservados para los hombres blancos. Las oportunidades que encontraron millones de extranjeros en estas tierras hicieron que se hablara de sueño americano y de tierra de libertad y de oportunidades a pesar de este racismo.
 
En las elecciones, los políticos se han servido del populismo para atribuir el desempleo y el resto de problemas de Estados Unidos a la creciente presencia de extranjeros.
 
“El país gobernado según los sueños de un miembro de la tribu Luo de la década de los '50”, dice en Forbes un profesor de nombre poco americano, Dinesh D’Souza, al referirse al padre del presidente. Según el profesor, el señor Obama despotricaba contra el mundo porque le negaba la realización de sus ambiciones anticoloniales. Como si la lucha anticolonial careciera de legitimidad.
 
Algunos partidos políticos y periodistas en otros países sostienen que quienes critican al Tea Party desconocen su ideología. Pero los slogans dejan ver que su ideario se aleja de lo que convirtió a Estados Unidos en una potencia y en un gran epicentro académico y científico: un crisol de culturas que emprendieron juntos su búsqueda de libertad y de la felicidad.

 (*) Carlos Miguélez Monroy es Coordinador del CCS y periodista

Hacer negocio con la comida

por Esther Vivas

El corazón de la especulación alimentaria se trasladó, la semana pasada, a Reus. La ciudad acogió, el 28 y 29 de octubre, la 50ª edición de la Bolsa de Comercio Europea, el evento anual que reúne miles de multinacionales de la industria agroalimentaria y brokers que se dedican a negociar transacciones millonarias de cereales. Se trata, según sus organizadores, de realizar las transacciones financieras cara a cara una vez al año.
 
Pensar que actualmente la comida sirve para alimentarnos es una ilusión. Los alimentos se han convertido en un negocio para unos cuantos, la minoría convocada hace unos días en Reus. Como afirmaba Isaac Sanromà, presidente de la Cámara de Comercio y de la Lonja de Reus: "El viernes [29 de octubre] se cerrarán muchos negocios sobre cereales en esta sala. ¿Subirá o bajará el precio internacionalmente después de estos acuerdos? Se tendrá que esperar".
 
¿Pero a quiénes afectan estas oscilaciones en el precio de los cereales? ¿Quién se beneficia? La crisis alimentaria del año 2007 y 2008, que hizo aumentar el número de hambrientos en el mundo a 925 millones, lo deja bien claro. 
 
En este periodo, el precio de los cereales básicos creció espectacularmente. El trigo aumentó un 130%, la soja un 87% y el arroz un 74%, convirtiéndolos en inaccesibles para amplias capas de la población, especialmente, en los países del Sur, donde se destina entre uno 60 y un 80% de los ingresos a comprar comida. Paradójicamente, hoy la producción de alimentos es más alta que nunca con un crecimiento del 2% anual, mientras que la población lo hace un ritmo del 1,14%. Alimentos hay para todo el mundo, el problema son los mecanismos de producción, distribución y consumo al servicio de los intereses privados.
 
Es interesante observar como en este mismo periodo, los ingresos de las principales empresas comercializadoras de cereales crecieron considerablemente: Cargill un 86%, el primer trimestre del 2008; Bunge un 77%, el último trimestre del 2007; y ADM un 67%, en el 2007. Por lo tanto, hay quien sabe beneficiarse con el hambre.
 
Una de las causas más importantes de este aumento de los precios de los alimentos fue, precisamente la inversión especulativa en materias primas. Después de la caída del mercado de créditos hipotecarios de alto riesgo en los Estados Unidos, inversores institucionales (bancos, compañías de seguros, fondo de inversión, etc.) buscaron lugares más seguros y con más rentabilidad en qué invertir, como por ejemplo los mercados de futuro alimentario, empujando, así, el precio de los cereales al alza.
 
En la actualidad, los especuladores son quienes tienen más peso en los mercados de futuros, aunque sus transacciones de compra y venta no tienen nada que ver con la oferta y la demanda real, sino con sus intereses económicos. Estas transacciones se llevan a cabo en las bolsas de valores, la más importante de las cuales, a nivel mundial, es la Bolsa de Comercio de Chicago. Cómo decía Baudouin Delforge, presidente del Sindicato General de la Bolsa de Comercio de París: "Viernes [29 de octubre] la capital mundial del comercio de cereales no será Chicago. Será Reus". Más claro imposible.
 
Hoy se calcula que una parte significativa de la inversión financiera en el sector agrícola tiene carácter especulativo. Según los datos más conservadores, esta cifra significaría un 55% del total, un volumen que aumenta en la medida en que se profundiza en la liberalización de la producción agrícola.
 
Los mercados de futuros, tal como los conocemos actualmente, fechan de mediados del siglo XIX, cuando empezaron a funcionar en los Estados Unidos. Los contratos de futuros son acuerdos legales estandarizados para hacer transacciones de mercancías físicas en un tiempo futuro establecido previamente. Éstos han sido un mecanismo para garantizar un precio mínimo al productor ante las oscilaciones del mercado, pero este mismo mecanismo es utilizado hoy en día por los especuladores para hacer negocio.
 
Lo que nos tendría que preocupar es que desde las administraciones catalanas se congratulen de que estas transacciones hayan tenido lugar en Reus. No en vano el modelo agrícola catalán apuesta por la industria agroalimentaria, transgénica, intensiva, petrodependiente, deslocalizada. ¿Adónde nos conduce todo esto? Hoy en Cataluña poco más del 2% de la población activa es campesina. Nosotros comemos cada día, pero ¿quién nos alimentará? Los señores reunidos, hace unos días, en Reus lo tienen muy claro.
 
Artículo publicado en Público (edición Catalunya), 05/11/2010.