martes, 14 de junio de 2011

“Intento crear una epidemia de ética y de entusiasmo”


Entrevista a Joan Melé


Estamos en un banco y su director no menta intereses, ni dividendos…, sino desafíos del alma y responsabilidades humanas. “Hasta que me muera me gustaría luchar por esto”. Después de dos horas de apasionado discurso, nadie podría dudar de la valiente aseveración. “Por esto” son árboles, placas solares, empresas con alma, campos sin química… Nadie contestaría esa convicción absoluta del director de Triodos Bank para Cataluña y Baleares. 


No es fácil encontrar un banquero feliz, menos aún feliz y comprometido, pero dimos con él. En el corazón de la gran ciudad, a pie de enorme avenida, este hombre contagia fe y alegría a raudales. No puso números, ni tantos por ciento sobre la mesa; puso valores e ideales. No blandió calculadora de números, sino paleta de sueños, todos viables, listos para hacerse realidad. No estábamos ante un idealista pasado de rosca, sino ante un ejecutivo con chaqueta y corbata, con los pies bien puestos en la tierra.



“Entrega lo que llevas dentro y no te faltará nada”, no se trataba de un profeta en las arenas sagradas del desierto, sino de un banquero en su oficina de la Diagonal. Joan Melé no nos vende fondos, ni productos de gran provecho…, le basta con contagiar un entusiasmo que lleva en sangre. Ha desecho el encono entre espiritualidad y dinero, entre rentabilidad y solidaridad, entre banca y ética. El haber reconciliado imposibles le confiere una felicidad, que no oculta.
Nadie después de charlar con Joan Melé puede salir sin su sobredosis de fe en el otro mundo posible. Fe bien arraigada en el conocimiento preciso de lo que se gesta, de las circunstancias, de nuestro alcance… Estaba cercano a la jubilación, cuando Esteban Barroso le propuso sumarse con él a la aventura de Triodos en España. El viejo guerrero se privaba de una merecida paz, pero se ganaba una satisfacción interna que ni por un instante le ha abandonado. Aquí la prueba…

¿En qué medida os ha afectado la crisis?
No sólo no nos ha afectado, al contrario nos ha beneficiado. Mucha gente nos descubre a causa de la crisis. Cuando tienen otras prioridades, no se preocupan por el destino de sus ahorros. Sin embargo las preguntas llevan a la conciencia. Cada vez más personas ven que hay otra banca en la que lo que prima no es sólo el beneficio, sino su destino. Se comienza a valorar el ahorro como un elemento de transformación social. Poner conciencia en el uso y en el ahorro del dinero es algo que se comienza a vivir y a comunicar. Lo bueno también se contagia. Ahora tenemos un crecimiento mayor que nunca.
Nuestro crecimiento evidencia un cambio social: cada vez más gente se mueve por temas de conciencia y no de exclusivo interés personal. La crisis está haciendo que la sociedad despierte y en ese despertar se ha podido observar que había otras opciones de banca.

¿Estáis blindados ante la crisis?
Este banco sí que es seguro. No hacemos especulación, ni cotizamos en bolsa. No puede haber ataques externos que puedan hacer fluctuar un valor. Nuestro valor es el valor real de lo que estamos haciendo. Otra garantía nuestra es la forma en la que trabajamos las financiaciones. Cuando alguien nos pide un préstamo, observamos la gente que hay detrás, los valores por los que también ellos se mueven. Observamos por qué hacen lo que hacen, qué capacidades tienen… Descubres que hay gente que tiene grandes proyectos, pero que en realidad no tienen capacidad para llevarlos adelante. Necesitan un apoyo.

¿Entendéis de proyectos alternativos?
Por supuesto. Entendemos de agricultura ecológica o biodinámica, entendemos de energías renovables, de temas sociales… Tenemos expertos en estas áreas. No nos limitamos a dejar un dinero y ganar. Podemos estudiar si aquello va a funcionar o no. Nos toca a veces decir: “Este proyecto no es viable. Te vas a estrellar” o “Esto es preciso hacerlo así”… Este conocimiento a fondo del terreno, nos permite saber bien dónde ponemos el dinero, con lo cual nuestros activos e inversiones tienen una calidad que no es usual en banca. No quiere decir que no podamos tener algún problema, pero miramos una a una las inversiones.

¿Preparados para grandes proyectos…?
A veces vienen problemas cuando quieres hacer mucha inversión y ganar mucho dinero sin pensar en nada más… Si es un dinero que aporta algo al mundo, nosotros tenemos ese dinero, pero tiene que ser, eso sí, un proyecto viable. Tiene que aportar algo a la cultura, tiene que ser un proyecto social o ecológico. Triodos significa tres vías o caminos.
Abunda la obsesión por el crecimiento. En un cuerpo, si las células crecen demasiado donde no toca, eso se llama cáncer. Hemos de preguntarnos, por qué queremos crecer tanto. El cuerpo llega un momento en que ya no crece, sino que madura. Con la sociedad debería suceder lo mismo, de forma que superáramos esa obsesión por crecer. “Crecer, crecer… Yo tengo que crecer más que el otro, el otro quiere crecer más que tú…” ¡No es posible!

¿Preparados para grandes beneficios?
Tiene que haber beneficios. El beneficio indica que lo estás haciendo bien y generas riqueza. Pero el beneficio está al final del proceso. En el centro tiene que estar el ser humano y la tierra. Haz algo que aporte valor a la sociedad, al ser humano, a la tierra… Al final habrá recompensa. Ese es el indicador. Tenemos un ratio de solvencia que es superior al doble de la media.

¿Qué es la economía?
El universo nos muestra un lenguaje. Lo visible es sólo una pequeña expresión de lo invisible. La economía no es para los economistas, la economía es lo que nos relaciona a los seres humanos con la vida. La economía se ha globalizado, ahora tenemos que globalizar la conciencia.

¿Qué es madurez en la economía?
Primero que todo, sensatez y sentido. Tristemente muchas escuelas de negocios educan a los alumnos para crear empresas con la exclusiva finalidad de ganar dinero. No se muestra cómo crear empresas con sentido que aporten algo al mundo. Se les enseña cómo crear planes de marqueting y publicidad para promover un determinado producto. Este producto puede que no sirva para nada, puede que se esté cargando el planeta, pero hay que hacer los posibles para que la gente lo compre.

No tiene sentido…
Esto no tiene sentido, ni empresarial ni humano. Primero es preciso recuperar nuestra auténtica vocación. Yo a la gente les pregunto directamente: “¿Cuando eras niño, qué querías ser de mayor?” Esto no es una banalidad, es importante. Esta es la pregunta primordial: “¿Tú qué quieres aportar al mundo?” Tu trabajo tiene que ser tu vocación. Hay que superar ya el esquema de estudiar para tener una carrera y ganar mucho dinero. Es preciso cambiarlo. Hay que estudiar, pero para saber qué es lo que llevamos dentro y por lo tanto qué podemos aportar en la vida. Es preciso tener confianza, porque haciendo lo que interiormente te llena, podrás ganarte tu sueldo.
Si somos cristianos hemos de tener fe en la providencia, confianza en que lo que nos viene es por algo. Si somos budistas entender simplemente la adversidad como compensación kármica, algo que nos viene para poder evolucionar. El fracaso también tiene su sentido y viene por algo…

¿Madurez igual a crecimiento responsable?
Hemos de relanzar una economía con sentido, que sea sensata y en la que el crecimiento sea un resultado, no un objetivo. Crecer no está mal, ganar dinero no está mal, si es un resultado de lo que estás haciendo. Entonces viene la responsabilidad de lo que somos capaces de hacer con el dinero. Es decir, ¿qué somos capaces de hacer con lo que no necesitamos? ¿Estamos preparados para la donación?

Eres un defensor de la donación...
Sí así es. Hay tres tipos de dinero: Dinero de compra, de ahorro-préstamo y de donación. El dinero que ganamos es para una necesidad presente, el que ahorramos es para una necesidad del futuro, pero una vez hechas las pertinentes proyecciones, lo que sobra deberíamos ser capaces de donarlo. Este es un tema de exclusiva libertad y responsabilidad individual: ¿por qué no damos aquello que no necesitamos? Eso generaría una vida, una riqueza en el mundo que eliminaría los problemas que actualmente tenemos.
No está mal ganar dinero. Si lo ganas honradamente, no lo veas mal. El problema es cuando el dinero se convierte en obsesión. El objetivo debe ser siempre: ¿tú qué quieres aportar?

¿Cuál es tu valoración de la economía alternativa?
En estos momentos de crisis, esa economía es la que está creciendo. Por ejemplo la alimentación ecológica. Hemos estado en Nuremberg (Alemania) en Biofach, la mayor feria del mundo de este género. Este sector en sus procesos de producción, distribución y consumo está creciendo, entre un 12 y un 13 por ciento. La gente está despertando a lo ecológico, a la conciencia de que nos estamos cargando el planeta y la salud individual.
Las energías renovables, la banca ética…, están extendiéndose. La economía basada en la sensatez, en el respeto a los demás y el medio ambiente está experimentando crecimiento y no se ha visto afectada por la crisis. Creo que ello nos indica hacia dónde tiene que ir orientado el futuro.

Te observo optimista…
Cierto, pero tenemos que ser activos. No nos podemos dormir. Quienes hasta el momento han vivido de la economía especulativa están luchando por recuperar actualmente ese modelo. Están hablando de que hay que refundar el capitalismo, pero no hay nada por refundar. Hay que instalar la conciencia en la vida cotidiana. Frente a la consigna de “no te compliques la vida”, promovamos el “implícate en la vida”. Esa es nuestra responsabilidad, pues de lo contrario daríamos todo tipo de facilidades a quienes quieren seguir aprovechándose .
No debemos ser ingenuos. El futuro apunta bien, pero sólo en la medida que no dejemos de implicarnos. “Todo está por hacer. Todo es posible todavía, pero quién sino nosotros, quién sino todos”, que diría Federico Mayor Zaragoza parafraseando al poeta.

¿Cambio personal o cambio global?
No es preciso reinventar sistemas. No hay que introducir un nuevo modelo, sino cambiar nosotros. Cuando era director de sucursal en banca tradicional, la gente no me preguntaba qué iba hacer con su dinero, dónde lo iba a invertir, sino cómo ganar más dinero. ¿Pero dónde ponemos el límite?
El problema no son los bancos, el problema es el egoísmo individual, la fascinación por ganar dinero sin hacer nada. Esa tentación se ha infiltrado en muchos seres. Sin embargo el ser humano ha de atender a un destino superior, tener un sentido más elevado de su permanencia en la tierra. La nueva economía es una economía con conciencia, si me apuras economía con espiritualidad.

¿Cómo entiendes economía con espiritualidad?
Hasta el presente hemos hecho más una economía animal que espiritual. Para mí espiritual significa global. No podemos apartar la economía del beneficio de todos los seres vivos del planeta. Lo que estamos haciendo, ¿por qué lo estamos haciendo?. Detrás debe haber una conciencia. Es la conciencia global, la que nos proporciona una ética. Tenemos una conciencia de unidad, tenemos valores y no podemos hacer lo que nos da la gana. No podemos explotar al otro, ya tierra, ya animal, ya humano. No podemos seguir el sistema darwinista de luchar como animales por sobrevivir. No es esto.

¿Hay por lo tanto otros balances aparte del económico…?
La idea clave es la conciencia individual. Cada cosa que decidimos hacer o que no hacemos repercute en los demás. No es sólo el balance económico lo que debe primar, sino también el balance ecológico y social. “¿Tu actividad cómo repercute en el medio ambiente? ¿Cuántas toneladas de CO2 arroja al medioambiente cada año tu actividad?” El precio se establece desde la conciencia a partir de una contabilidad transparente, no desde el ánimo de lucro.
El ser humano tiene una dignidad que yo reivindico. Tiene un nivel de conciencia, tiene cuerpo, alma y espíritu. Puede decidir su destino, puede hacer arte. Si sólo fuera evolución para sobrevivir, por qué pintaríamos, por qué haríamos música o poesía. Hay que elevar la economía a esta dimensión espiritual del ser humano. Si no, no hay futuro.

¿Espiritualidad no es un mundo aparte?
No, es el aquí, ahora y todos. Si espiritualidad es sólo encerrarte un rato al día en tu habitación para hacer meditación no termino de comprenderlo, pues te aparta del mundo.
El encierro de meditación es necesario para después poder mejor comprender cómo te implicas en el mundo, para comprender mejor lo que pasa a nuestro alrededor. Pero después hay que abrir la puerta.

¿Cómo sueña Joan Melé el otro mundo posible?
Más que soñar, lucho por él. Que el hombre, en cuanto ser espiritual, redescubra su sentido; que lo que hagamos aquí en la Tierra desde la libertad, sea en armonía con las leyes del universo, con las leyes espirituales. Seres individuales y libres, que desde esa individualidad y libertad seamos capaces de crear comunión entre nosotros. Individuo y comunidad simultáneamente, no una comunidad sin individuos, ni tampoco individuos sin comunidad. Que no dejemos de ser nosotros mismos, pero que a la vez estemos con el otro, entremos en comunión con él.

¿Cómo sueña la otra economía posible?
Hemos de empezar a preguntarnos por la economía individual. ¿Qué compras, por qué lo compras y dónde lo compras? Son tres preguntas y tres oportunidades para cambiar el mundo. La primera pregunta consiste en si lo que compramos, comida, ropa, muebles… es ecológico o no. Si no estamos colaborando en la destrucción del planeta. Por poner sólo un ejemplo la agricultura intensiva es la responsable del 60% del cambio climático. Frente al “¿qué compras?”, la respuesta es clara: “consumo ecológico”.

La segunda pregunta tiene que ver, además de nuestra responsabilidad planetaria, con nuestra propia existencia. “¿Lo que compras es realmente necesario? ¿Por qué lo compras? ¿Qué te falta en el fondo? ¿Responde a una necesidad verdadera o a un vacío insaciable?” La respuesta a esta pregunta es “consumo responsable”. Vas a comprar menos, con lo cual te va a sobrar más dinero.

Con respecto a la tercera pregunta, si compras sólo donde es más barato, entonces estás participando en un sistema de explotación. La ley de la oferta y la demanda es un modelo que evidencia una relación animal de competencia. Hemos de darle la vuelta a eso. Hay otro modelo que es el de la conciencia: “Tú qué necesitas, yo qué puedo pagar.” Se trata de encontrar un sistema en que los dos seamos viables. La respuesta por lo tanto, “comercio justo”. No compres más barato, compra “comercio justo”, tanto a través de sus tiendas, como de las redes asociativas de productores y consumidores.

En lo que se refiere al ahorro, sin duda, “banca ética”. Es decir que tu dinero, mientras no lo estés usando, que no sirva a fines que no están de acuerdo con tus principios. Por medio de la banca ética, nuestro ahorros se convierten en un instrumento de transformación social.

Por último, lo que te sobre destinarlo a donación, pero también debe ser una donación consciente y responsable, no debe estar basada sólo en impulsos esporádicos y sentimentales.

He aquí una propuesta concreta de cambio de modelo económico, de cómo podemos empezar a hacer realidad lo del “otro mundo es posible”. En un momento de despertar espiritual, ese despertar es preciso llevarlo también hacia la economía y el consumo. Los grandes cambios comienzan por los pequeños. No dejemos esas necesarias transformaciones en manos de los otros.

¿En un ser humano con vocación de eternidad, qué lugar ocupa el dinero?
El dinero es el resultado de nuestra voluntad. A través del trabajo, la voluntad se materializa en dinero. Uniendo nuestros dineros podemos alcanzar grandes ideales. Uno de esos ideales se ha reflejado de forma simbólica en la famosa “Leyenda del Templo”, un templo que se ha perdido, pero que un día se reconstruirá entre todos los seres humanos. Un templo es el lugar donde lo divino se encuentra con lo humano. La leyenda hace referencia a que un día, a través de la comunidad de los seres humanos, conseguiremos que lo divino se refleje en la Tierra a través de todas nuestras creaciones.
A través de nosotros lo espiritual está llamado a manifestarse en el mundo. El dinero permite que los ideales espirituales encarnen en la tierra. Para nosotros, por ejemplo, lo más importante no es el dinero que nos traen, sino quien está con ese dinero. Los ideales vienen del mundo espiritual. Si tienes ideales quiere decir que estás conectado con ese mundo. El dinero pone en coherencia nuestro sentir. Es importante que tus ahorros por lo tanto, no sirven a ideales contrarios, simplemente porque no nos hemos tomado la molestia de saber dónde realmente estaban.

¿En los ámbitos espirituales reina confusión en torno a la valoración del dinero?
En lo que yo me he encontrado, mucha. Abunda la gente que piensa que espiritualidad es un huir de la tierra. No hay que temer el sufrimiento, podemos transformarlo. Espiritualidad no es huir del mundo y su dolor para encontrarme bien personalmente. No se trata de buscar la felicidad personal por encima de todo. El objetivo último de la vida no es la felicidad, sino la toma de conciencia personal y colectiva. Si además de tomar conciencia, te sientes feliz será señal de que vas por buen camino.
De cualquier forma, no es fácil ser verdaderamente feliz, si hay gente a tu lado sufriendo. La meta de la vida es estar al servicio del despertar de la conciencia personal y colectiva y juntos transformar el mundo.

¿Dónde nos ubicamos mejor para esa transformación, dentro o fuera del mundo?
Mucha espiritualidad que me he encontrado tiene un punto de egoísmo. “Me aparto del mundo porque el mundo es malo.” Apartarse del mundo en un momento determinado puede ser una necesidad justificada, pero una necesidad temporal. Hay que volver al mundo. Apartarse sólo debiera ser un paso intermedio.

Rudolf Steiner dice que todo paso que demos hacia el conocimiento ha de ser útil, no sólo para nosotros, sino que ha de estar a disposición del mundo. Añade, que por cada paso que demos hacia el conocimiento, habremos de dar tres en el ámbito de la ética y la moral. El conocimiento solo, puede ser peligroso. El orgullo espiritual, el considerarse más sabio que el otro, es realmente una grave tentación. “Vale, eres más sabio, pero ¿en qué ha mejorado el mundo contigo?”
Nuestro reto es ahora bajar la espiritualidad al mundo, manifestarnos a disposición de los demás. Cuando estamos a disposición de la sociedad, cuando lo que tenemos lo ofrecemos a ella, es cuando realmente nos encontramos mucho mejor.
No se trata ya de cómo puedo prosperar a cualquier precio. Es preciso desterrar el “Yo necesito, yo quiero…” y comenzar a observar qué capacidades tengo, qué es lo que puedo ofrecer al mundo, con la confianza y la fe de que lo que necesito personalmente ya me llegará del mundo. Tenemos que tener confianza de que sirviendo, nuestras verdaderas necesidades, quedarán cubiertas. He ahí la verdadera fe.

¿La disyuntiva entre austeridad y abundancia como la resuelve Melé?
Prefiero hablar de economía de lo esencial, antes que de austeridad. Ya no es precio encerrarse en una celda con un trozo de pan. Descubre dentro de ti lo que de verdad necesitas y sé capaz de liberarte de todo lo demás. Ahí hay una gran liberación. Lo que das, genera vida en los otros, pero sobre todo genera vida en ti, al liberarte de una gran carga.
Generar abundancia está bien, el problema estriba en saber qué hacer con esa abundancia. Si la abundancia sólo supone un mayor consumo para uno mismo, es un error. ¿Qué publicidad te ha atacado? Si sigues consumiendo más de lo que necesitas, es que tienes otra carencia y eso es lo que es preciso analizar. Tú tienes unas capacidades para generar riqueza, pero de lo que te sobra tienes que saber desprenderte.

¿Siempre hay otra lectura de la adversidad y el percance?
Así es, pues nos dan valiosa información de nosotros mismos. Hemos de afrontar el destino. Hay que tener confianza. Lo que nos viene, siempre es por algo. Eso es redescubrir la dimensión espiritual de la vida. Si tienes un problema, encáralo, no lo huyas. “¿Qué soy capaz de hacer ante ello?” Aunque ahora no lo entiendas , más tarde te vendrá la comprensión. Después verás la suerte de haber vivido aquello que en su momento se asoció a tanto dolor.

¿Toda la banca del futuro será banca ética, toda la economía del mundo será una economía solidaria?
Por mí no va a quedar. Lucho por ello. Intento crear una epidemia de ética y de entusiasmo, porque he comprobado que lo bueno también se contagia. No concibo la palabra jubilación. Hasta que me muera me gustaría luchar por esto. Este es mi compromiso personal.

¿Vamos a cambiar?
No sé cuando, pero yo creo que sí. De hecho ya estamos cambiando. Lo malo impresiona mucho, pero quizás no hemos reparado lo suficiente en las capacidades que albergamos, cuando logramos ponerlas al servicio de la sociedad. Pensemos que para que del fuego surja la luz, es necesario que se desprendan el humo y las cenizas. Ahora vemos mucho humo y cenizas a nuestro alrededor, es decir, mucha oscuridad, pero esto es porque ahora, más que nunca, también está surgiendo mucha luz. Pero la luz en sí misma es invisible, sólo permite que veamos los objetos que ilumina. Por eso, si sabemos observar, podremos descubrir a través de muchos seres humanos esa luz que ahora surge en el mundo.

¿Hay esperanza para este mundo?
Por supuesto. Dios permite el mal en el mundo, para que aprendamos a ser libres y desde esa libertad asumamos responsabilidades. No hay que buscar el placer como objetivo, ni huir del dolor por sistema. Nos estaremos equivocando. Uno y otro nos dan información de algo de la vida.

¿Todo ser humano es susceptible de cambio?
Lo malo es transitorio. La gente más perversa es susceptible de que un gran cambio se opere dentro de ella. Hemos de tener confianza. No juzguemos. El que sepa más que lo ponga a disposición y ayude. Si alguien está haciendo mucho mal, es señal de que alberga un gran potencial para producir bien. Ayudémosle a que cambie de norte.

¿Te sientes en las manos de Dios?
Tengo plena confianza en Dios, pero la responsabilidad es mía. Es una convicción profunda. Te da seguridad en la vida.

¿Se te ve entusiasmado?
Entusiasmo viene del griego y significa tener a Zeus, a Dios dentro. Así me siento. Estoy entusiasmado con lo que hago, con el reto de hacer realidad otra tierra. Una vez que asumes tus compromisos personales, sientes gran ayuda. Trato de no separar trabajo de vida privada. Soy el mismo en casa, en la calle, en el trabajo… Evidentemente con mis aciertos y errores. Eso te confiere una fuerza interna inconmensurable.


Koldo Aldai
Fundación Ananta
www.fundacionananta.org
26 de Mayo de 2009