miércoles, 8 de junio de 2011

El mensaje de los Misterios Eleusinos para el mundo de hoy


Demeter
por Albert Hofmann (*)

“Cualquiera de los que pueblan esta tierra que haya contemplado estos misterios, será bendecido, pero cualquiera que no haya sido iniciado y no haya recibido su parte del rito, no habrá recibido lo mismo que los demás, una vez muerto y viviendo en el moho donde el sol se pone”.

Así dice el poema épico conocido como "El Himno Homérico a Demeter" Los misterios referidos aquí son los de Eleusis, los mas importantes de la Grecia antigua. Durante casi 2000 años, desde aproximadamente 1500 a.c. hasta el siglo IV d.c., estos se celebraban en Eleusis, Grecia, en honor a la diosa Demeter y su hija Perséfone.


Los sucesos que rodean a la fundación de Eleusis son descritos en este Himno Homérico. El autor de este himno y su origen son desconocidos, pero debieron originarse alrededor del siglo VII ac.

Un día, cuando Perséfone, hija de Demeter, estaba recogiendo flores en los pastos, fue abducida por Hades, dios del mundo subterráneo. Su madre la buscó en vano, finalmente sabiendo, gracias a Helios, que había sido abducida. Seriamente apenada, Demeter se encontraba sola en el Olimpo, ya que incluso averiguó que su esposo, Zeus, estaba implicado en el rapto.
Vestida como una simple mujer entre los mortales encontró morada en el palacio del Rey de Eleusis, Keleos, y su mujer Metaneira. En gratitud por su amable hospitalidad, Demeter fundó un templo en Eleusis tras revelar que era una diosa. Para castigar a los dioses del Olimpo por la abducción de su hija, Demeter hizo que muriese toda vegetación sobre la tierra, amenazando a la humanidad con su extinción. Los dioses temían no obtener más sacrificios y oraciones de los mortales e imploraron a Demeter que devolviese la fertilidad a las tierras. Esta petición no fue satisfecha hasta que Zeus ordenó a su hermano Hades, del mundo subterráneo, a devolver Perséfone a su madre. Madre e hija volvieron a El Olimpo, pero desde entonces Perséfone tenia que pasar un tercio del año con su esposo en el mundo subterráneo. Cuando lo hacia, el invierno reinaba sobre la tierra, cuando Perséfone volvía a la Tierra en primavera, el mundo vegetal despertaba con flores y frutos nuevos.



Antes de que Demeter volviese al Olimpo, dio a los reyes de Eleusis, Keleos y Triptolemus, instrucciones para celebrar los ritos en su templo. Estos eran preceptos secretos, misterios para ser guardados. Divulgarlos o profanarlos podía ser castigado con la muerte. Apreciando el propicio final del drama de Eleusis, Demeter dio a Triptolemus, el primer iniciado de Eleusis, una rama de trigo y encomendó instruir a la humanidad en la agricultura.

El culto a Demeter y Perséfone en Eleusis, que inicialmente tenia un mero interés local, pronto comenzó a ser una parte importante en la ciudadanía ateniense, llegando incluso a convertirse en una institución pan-helénica de importancia universal durante el imperio romano. Su carácter como institución pan-helénica fue designado en 760 ac, en la época de la quinta olimpiada, cuando el Oráculo de Delphi llamó a los griegos a hacer sacrificios en honor a Demeter de Eleusis para librarse del hambre que asolaba Grecia en aquellos tiempos.

¿Cuál era el mensaje revelado en Eleusis, un mensaje que transformaba el culto en el misterio mas influyente y espiritualmente más significativo de la antigüedad? Esta pregunta no se puede responder con detalle, ya que el velo del misterio, mantenido por un estricto mandato de silencio, nunca fue levantado tras el paso de los milenios.

Tan solo podemos obtener una idea de los Misterios y su significado espiritual examinando el testimonio de grandes iniciados. No se puede hablar de una nueva religión en Eleusis. Esto quedaría descartado ya que los iniciados, al volver a sus tierras tras los misterios, permanecían fieles a sus religiones autóctonas.

Mas bien, los iniciados debieron recibir enseñanzas sobre la esencia de la existencia humana y el sentido de la vida y la muerte. Se conocen oraciones de los Misterios, ofrecidos por los iniciados a Mnemosyne, la diosa de la memoria, implorándola a que despertase y mantuviese viva en la memoria la sagrada iniciación y que la iniciación persistiese iluminando su vida y experiencia transformativa.

Participar en los Misterios era una experiencia que no se puede entender examinando únicamente su apariencia externa, ya que evocaba alteraciones en el alma del iniciado. Esto es evidente en el testimonio de los iniciados más famosos. Así hablaba Píndaro de la bendición eleusina:

Bendito es aquel que, habiendo visto estos ritos,
toma el camino bajo la tierra.
Conoce el final de la vida,
así como su divino comienzo.


Cicerón también atestiguó sobre el esplendor que iluminó su vida:

No solo hemos encontrado ahí la razón para vivir más alegremente
sino también que podemos morir con mayor esperanza.

Los iniciados a menudo experimentaban en visiones la congruencia del principio y el final, de la vida y la muerte, la totalidad y el eterno campo generativo del ser. Tuvo que haber sido un encuentro con lo inefable, un encuentro con lo divino, y solo podía ser descrito con metáforas. Es sorprendente que la experiencia eleusina es descrita una y otra vez en antítesis: oscuridad y luz, terror y beatitud. Esta ambivalencia también es evidente en otras descripciones como la de Aelius Aristides, que dijo que Eleusis era:

La mas acongojante e iluminadora de todas las
divinas cosas que existen entre los hombres.

Sabemos tan poco de la esencia del ritual en el que la visión iluminadora era transmitida a los iniciados, como del significado de la misma visión. Los sucesos que rodeaban el camino hacia el santuario, el telesterion (A), donde el núcleo del Misterio tenia lugar, están ampliamente documentados. Los Misterios Menores, o preparatorios, eran celebrados en Atenas en el mes de las flores, en el llamado anthesterion. Los Misterios Mayores comenzaban en otoño, en el mes Boedromion, que actualmente se corresponde con el final de septiembre y comienzo de octubre. Después de cuatro días de ritos y festividades en la ciudad, la solemne procesión hacia Eleusis, a unos 20 kilómetros de distancia, comenzaba con gran pompa en el quinto día. 



Durante la procesión se celebraban ritos, sacrificios y ceremonias de purificación en público, por eso hemos podido conocerlos en detalle. En el sexto día se celebraban ritos, sacrificios y ceremonias de purificación en Eleusis, en las afueras del santuario. Estos también han sido ampliamente documentados.

Lo que ocurría luego aquella noche en el clímax de la ceremonia eleusina, dentro del telesterion (en la imagen), donde solo podían entrar los sacerdotes e iniciados, ha permanecido en el misterio. La ley del silencio fue por siempre mantenida. 

Lo que sí sabemos, y que es crucial en el presente contexto, es que antes del clímax de la iniciación, antes de la visión iluminadora de los iniciados, una poción secreta era administrada, el kykeon. También sabemos que el kykeon estaba compuesto de cebada y menta. En tiempos recientes, estudiosos de Eleusis han avanzado la hipótesis de que el kykeon tuvo que contener algún compuesto alucinógeno. Esto explicaría la capacidad de los sacerdotes para inducir en cientos de iniciados simultáneamente una visión extático-visionaria.
El problema del kykeon es una parte esencial en los secretos de Eleusis. ¿Pudieron las visiones de Eleusis estar producidas únicamente por ritos desconocidos o era el kykeon un psicofármaco, un extracto vegetal capaz de inducir estados extáticos?

Esta pregunta también nos lleva a un problema de nuestro tiempo. Este implica la pregunta, hoy muy discutida, de si es ética y religiosamente defendible utilizar drogas modificadoras de la consciencia, bajo circunstancias específicas, para adquirir nuevos conocimientos del mundo espiritual.
Pero antes de considerar esta cuestión volvamos al problema del kykeon. Si la poción realmente contenía un componente alucinógeno, ¿cual pudo haber sido este? Esta pregunta es, todavía hoy, relevante. Dos estudiosos de los Misterios lo han considerado primero: el profesor Karl Kerenyi, que publicó dos libros sobre los Misterios, y luego el etnomicólogo Robert Gordon Wasson, que se puso en contacto conmigo para ayudarle, ya que me había convertido en un experto en los aspectos químicos del problema surgido tras mi descubrimiento del alucinógeno altamente activo LSD, además de mi investigación sobre las plantas mágicas de México.

La investigación sobre el alucinógeno putativo del kykeon, que dirigí en colaboración con Gordon Wasson y Carl Ruck, profesor de etnobotánica y mitología griega en la Universidad de Boston, reveló interesantes paralelismos y conexiones entre los Misterios de Eleusis y ciertos cultos mágicos de tribus indias en regiones remotas del sur de Méjico.

En las regiones montañosas de Mazateca y Zapoteca al sur de Méjico, los taumaturgos y curanderos continúan, después de milenios, utilizando una poción alucinógena en sus ceremonias religioso-mágico-curativas. Esta poción se prepara de semillas de ciertas especies de morning glory, turbina corymbosa e ipomoea violacea. En los laboratorios de investigación químico-farmacéutica de la compañía Sandoz en Basel, Suiza, hemos investigado los principios activos de esta droga, conocida como la poción de ololiuhqui. Estos resultaron ser alcaloides también encontrados en el ergot, principalmente amida de ácido lisérgico e hidroxietilamida de ácido lisérgico, parientes cercanos de la dietilamida de ácido lisérgico, el nombre químico del LSD, también un producto del ergot. También encontramos exactamente los mismos compuestos alucinógenos en el ergot de la hierba salvaje paspalum distichum del área mediterránea. 

Estos decubrimientos nos llevaron a abordar la hipótesis de que el componente modificador de la conciencia del kykeon era similar al utilizado, hasta el día de hoy, en la preparación de la poción sagrada ololiuhqui. Los sacerdotes eleusinos tan solo tenían que recoger el ergot de la especie paspalum, que con seguridad crecía en los alrededores del templo, luego pulverizarlo y añadirlo al kykeon para darle su cualidad modificadora de la consciencia.

Ergot es el nombre del esclerotium del hongo menor claviceps, el cual parasita granos y hierbas salvajes como el paspalum. Los granos infectados con este hongo forman quistes oscuros en lugar de los granos normalmente color claro - esto es el ergot. No es nada difícil imaginar el ergot siendo utilizado como droga sagrada en el templo de la diosa del grano, Demeter.

Otra conexión entre el ergot y Eleusis se muestra en un ritual eleusino que consistía en la presentación de un grano por los sacerdotes. Este ritual está relacionado con el mito del grano de cebada, el cual muere dentro de la Tierra para dar vida a una nueva planta que renace a la luz de la primavera. Aquí encontramos un símbolo de la rotación anual de Perséfone de las tinieblas del mundo subterráneo a la luz del Olimpo así como un símbolo de la permanencia de la vida en el eterno ciclo de muerte y renacimiento. 

Los estudios que llevan a la hipótesis de la preparación de ergot como la droga eleusina fueron publicados en un libro en 1978 llamado 'El Camino a Eleusis' (1). Si la hipótesis de la droga-alteradora-de-la-conciencia-tipo-LSD presente en el kykeon es correcta -y hay muy buenos argumentos en su favor- entonces los Misterios de Eleusis tienen gran relevancia para nuestro tiempo no solo en el sentido espiritual-existencial, sino también respecto a la pregunta del uso controvertido de sustancias modificadoras de la conciencia para obtener experiencias místicas sobre el misterio de la vida.



Dr. Albert Hofmann en 2006, con 100 años.
(*) Albert Hofmann (11 de enero de 1906 - 29 de abril de 2008) fue un químico e intelectual suizo, nacido en Basilea. Describió la estructura de la quitina, pero es más conocido por haber sintetizado por primera vez la LSD, mientras estudiaba los alcaloides producidos por el cornezuelo del centeno. El Dr. Pharm. (hc) Dr. Sc. Nat. (hc) Hofmann (denominación formal de su título académico) era miembro del Comité del Premio Nobel, Fellow de la Academia Mundial de Ciencias, Miembro de la International Society of Plant Research y de la American Society of Pharmacognosy.


(1) R. Gordon Wasson, Albert Hoffmann, Carl A.P. Ruck, El camino a Eleusis, una solución al enigma de los misterios. Fondo de Cultura Económica, México D.F. 1980.