domingo, 18 de enero de 2009

Los niños muertos






















Por GUSTAVO MARTÍN GARZO


No deberíamos olvidar nunca las imágenes de los niños palestinos heridos y muertos difundidas estos días por los medios de comunicación. Un padre mostraba el cuerpecito de su hijo como si fuera un cesto vacío; tres hermanos, tirados entre la ropa vieja, recordaban los corderos que se llevan las inundaciones; varios pequeños miraban en un hospital a los adultos como esos animales domésticos que no entienden al hombre. Son imágenes que nos acusan, pues somos responsables de ellas. Somos responsables por nuestra indiferencia, y por elegir en las urnas a gobiernos incapaces de reaccionar con dignidad ante horrores así.

Porque estos niños heridos y muertos recuerdan al rey Herodes y la matanza de los inocentes. No es una exageración. Los militares y políticos israelíes que han iniciado esta guerra no son mejores que el cruel rey que ordenó la muerte de los niños. Aún más, Herodes no rehuía la responsabilidad de sus actos. Es la diferencia entre los nuevos señores de la guerra y los villanos que poblaban nuestras fantasías infantiles.

Los antiguos villanos se sabían egoístas y malvados, lo que, paradójicamente, les volvía humanos; pero hoy día, ningún poderoso acepta actuar en nombre de sus propias pasiones. Los políticos de Israel se lamentan de que estén muriendo civiles en los bombardeos, pero son ellos los que lo ordenan. La culpa, nos dicen, es de Hamás y de los propios palestinos, que apoyan a grupos terroristas. Los niños mueren, pero nadie se hace responsable de ello, porque el mundo moderno ha apartado de sí la idea de la culpa, como responsabilidad personal.

Nuestros gobiernos lamentan, por ejemplo, los horrores de la guerra, pero a la vez venden las armas que se utilizan en los campos de minas en los países del Tercer Mundo, como denunció el fotógrafo Gervasio Sánchez en su valiente discurso en los Premios Ortega y Gasset. El mundo, la moral que hemos creado, absuelve a los poderosos de la responsabilidad y la culpa: les basta con alegar dudosas razones de Estado. Pero la muerte o la mutilación de un niño es uno de esos límites que no se pueden cruzar sin que todo lo que hemos construido, nuestro mundo y nuestros valores, se derrumbe como un castillo de naipes.

La razón de esta indiferencia es muy simple: no reaccionamos de la misma forma ante el sufrimiento de los otros como ante el propio. La convicción de que la víctima no es de los nuestros hace que el daño que se le pueda causar no sea visto igual que si fuera uno de nuestro grupo, raza o nación el afectado. Israel se comporta así con los palestinos. No se trata de una guerra de religiones, ni del enfrentamiento de culturas distintas (las culturas árabes, judías y cristianas tienen un tronco común), sino de un simple problema de racismo.

En el fondo, una parte importante del pueblo israelí no considera que los palestinos sean sus iguales. Sus gobiernos llevan años deshumanizándolos, y han hecho de Gaza un campo de concentración donde un millón y medio de seres humanos malviven como el ganado. Un sentimiento básico como la compasión desaparece cuando somos incapaces de ponernos en lugar del otro; por eso, los políticos israelíes pueden esgrimir fríamente la existencia de los atentados de Hamás para justificar sus crímenes. Pero Hamás es un grupo terrorista y no tiene sentido hacer responsable a la población civil de sus actos. Aún más,Hamás no existiría si los palestinos no vivieran humillados. Es una organización que instrumentaliza el sufrimiento de su pueblo, y que sin duda saldrá fortalecida de esta guerra. ¿Es tan torpe el Gobierno de Israel para no saber esto o es justo lo que busca para justificar en el futuro el uso arbitrario de la fuerza? Los palestinos de Gaza proceden de Israel, de donde fueron expulsados.

Israel y Egipto sellan sus fronteras impidiendo la libre circulación de los bienes y las personas. Los jóvenes no tienen futuro, viven en condiciones de extrema pobreza, y esta ausencia de perspectivas alimenta sus sentimientos de odio, pues la falta de libertad es más exasperante que la pobreza. En sus hospitales no hay medicinas, sus escuelas son pobres, no hay un Estado que les proteja. Debido a ello se vuelcan en grupos islamistas, que dan de comer a sus ancianos y enfermos, protegen a sus mujeres y llevan a la escuela a sus hijos.

Sorprende que algo así se mantenga desde hace años ante la indiferencia de todos. Refiriéndose a la situación de los palestinos en Gaza, un periodista escribió: "Aquí la vida y la muerte son lo mismo". Pero, paradójicamente, es el Gobierno de Israel el que se hace la víctima. Para ello apela al miedo, que deshumaniza al otro, pues nos hace verle como una amenaza. Los políticos y militares de Israel causan la muerte de centenares de personas, y dicen estar librando una lucha de supervivencia. Pero son ellos los que tienen el poder, el dinero, la fuerza, frente a los palestinos que no tienen nada. Piensan que haber sido los perseguidos en otro tiempo les da una autoridad moral infinita para hacer lo que quieran. Pero "ser una víctima, ha escrito Elisa Martín Ortega, no implica bondad ni rectitud. No es un valor, sino una condición, una desgracia". Los políticos de Israel hablan de terrorismo, pero qué decir de la guerra que ellos han iniciado, de los bombardeos de las escuelas y los mercados, de los niños que matan. ¿Cómo llamarán a eso?

Pero en Israel, esos niños no existen. Sus soldados no hacen daño a los enfermos, ni a las mujeres ni a los ancianos; sus bombas no destruyen las escuelas, los mercados o los hospitales. Hay un control absoluto de la información, y ni en la televisión ni en los periódicos se habla de lo que ocurre en Gaza de verdad. Aún más, ante cualquier crítica se invoca el antisemitismo como argumento defensivo principal, aunque sean sus gobernantes los que estén traicionando los principios de la delicada y honda cultura judía que dicen representar. Es una conducta que exaspera a los palestinos, a los que sólo queda la salida del fanatismo. El fanatismo se alimenta de la debilidad. El principio de que todo hombre debe reconocer al otro como un semejante, lejos de ser evidente, es una conquista de la voluntad. Que la inteligencia venga a socorrer al amor, escribió Antoine de Saint-Exupéry. Sólo los más fuertes, desde un punto de vista moral, son capaces de evitar responder con violencia a los violentos y de escuchar las palabras de la dulce y amigable razón.

Emmanuel Lévinas, en una de sus lecciones talmúdicas, habló de las ciudades refugio. Eran lugares en que podían cobijarse quienes habían matado a alguien sin quererlo. Su acción había sido involuntaria, por lo que no podían ser condenados, pero necesitaban protegerse de los amigos o familiares del muerto. Eso era una ciudad refugio, un lugar donde se recibía a los que, no siendo culpables, tampoco eran enteramente inocentes. Lévinas pensaba que Occidente podía verse como una de esas ciudades refugio. Puede que no seamos culpables de las cosas que ocurren a nuestro alrededor, pero tampoco somos inocentes de ellas. No deberíamos olvidar esto, a riesgo de caer en lo más terrible: la indiferencia ante el dolor de nuestros semejantes.

Gustavo Martín Garzo es escritor.
Publicado en EL PAIS, el18/01/2009

sábado, 17 de enero de 2009

La invasión israelí de Gaza y los yacimientos marinos de gas

La invasión israelí de Gaza y los yacimientos marinos de gas

by Michel Chossudovsky

Global Research,
January 16, 2009


La invasión militar de la Franja de Gaza por el ejército de Israel tiene relación directa con el control y la posesión de las reservas estratégicas de gas en la costa.

Esta es una guerra de conquista. Descubiertos en 2000, existen amplias reservas de gas frente a la costa de Gaza.

A la British Gas (BG Group) y a su socio, la Athens based Consolidated Contractors International Company (CCC), de propiedad del libanés Sabbagh Koury y su familia, se les concedió los derechos de exploración del petróleo y el gas por 25 años en un acuerdo firmado en noviembre de 1999 con la Autoridad Nacional Palestina.

Los derechos a los yacimientos de gas en alta mar son, respectivamente, de la British Gas (60 por ciento); Consolidated Contractors (CCC) (30 por ciento) y del Fondo de Inversiones de la Autoridad Palestina (10 por ciento). (Haaretz, 21 de octubre de 2007).

El Acuerdo PA-BG-CCC incluye el desarrollo del campo y la construcción de un gasoducto. (Middle East Economic Digest, 5 de enero, 2001).

La licencia a BG abarca toda la zona marina en alta mar de Gaza, que es contíguo a varias instalaciones de gas de la costa de Israel. (Véase mapa). Cabe señalar que el 60 por ciento de las reservas de gas a lo largo de la costa de Gaza e Israel pertenecen a Palestina. El Grupo BG ha perforado dos pozos en el año 2000: el Marina de Gaza-1 y el Marina de Gaza -2. Sus reservas se estiman por British Gas de ser del orden de 1,4 billones de pies cúbicos, por un valor de aproximadamente 4 mil millones de dólares. Estas son las cifras hechas públicas por British Gas. El tamaño de las reservas de gas de Palestina podría ser mucho mayor.

¿Quién es el titular de los yacimientos de gas?

La cuestión de la soberanía sobre Gaza de los campos de gas es crucial. Desde un punto de vista jurídico, la reservas de gas pertenecientes a Palestina.

La muerte de Yasser Arafat, la elección del gobierno de Hamas y la ruina de la Autoridad Palestina han permitido a Israel establecer un control de facto en Gaza y de las reservas de gas de la costa.

British Gas (BG Group) ha negociado con el gobierno de Tel Aviv. A su vez, el gobierno de Hamas ha sido puenteado en cuanto a la exploración y el desarrollo de los derechos sobre los yacimientos de gas.

La elección del Primer Ministro Ariel Sharon en 2001 fue un importante punto de inflexión. La soberanía de Palestina sobre los yacimientos marinos de gas fue impugnada en el Tribunal Supremo de Israel. Sharon declaró inequívocamente que "Israel nunca comprará gas de Palestina" de Gaza al entender que las reservas de gas en alta mar pertenecen a Israel.

En 2003, Ariel Sharon, vetó un primer acuerdo, que permitiría a British Gas para suministro de gas natural a Israel desde Gaza desde los pozos en alta mar. (The Independent, 19 de agosto de 2003)

La victoria electoral de Hamas en 2006 fue favorable a la desaparición de la Autoridad Palestina, que pasó a estar confinado en Cisjordania, en el marco del mandato de Mahmoud Abbas.

En 2006, British Gas "estaba cerca de firmar un acuerdo para el bombeo de gas a Egipto." (Times, mayo 23, 2007). Según los informes, el Primer Ministro británico Tony Blair intervino en nombre de Israel con el fin de evitarel acuerdo con Egipto.

Al año siguiente, en mayo de 2007, el Gabinete israelí aprobó una propuesta por el Primer Ministro Ehud Olmert "para comprar el gas de la Autoridad Palestina." La propuesta de un contrato por 3,5 mil millones de euros, con ganancias del orden de 1,6 mil millones de euros de los cuales 800 millones se destinan a los palestinos.

Tel Aviv, sin embargo, no tenía intención de compartir los ingresos con Palestina. Un equipo de negociadores de Israel fue creado por el Gabinete israelí para bloquear un acuerdo con el BG Group, evitando tanto al gobierno de Hamas y a la Autoridad Palestina:

"Las autoridades de la defensa israelíes quieren pagar con bienes y servicios, y no desean que el dinero vaya al control del Gobierno de Hamas". (Ibid, )

El objetivo era esencialmente anular el contrato firmado en 1999 entre el BG Group y la Autoridad Palestina bajo mandato de Yasser Arafat.

En virtud de la propuesta de 2007 del acuerdo con BG, el gas de los pozos palestinos de la costa de Gaza iba a ser canalizado por una tubería submarina al puerto israelí de Askalún (Ashkelon). Así se transfería el ontrol sobre la venta de gas natural a Israel.

La operación fracasó. Las negociaciones fueron suspendidas:

"El Jefe del Mossad, Meir Dagan, se opuso al acuerdo por motivos de seguridad, dado que los productos iban a financiar el terror". (Gilad Erdan, Discurso a la Knesset sobre el tema "La intención de la Vice-Primer Ministro Ehud Olmert para la compra de gas a los palestinos, los pagos servirán de Hamas", 1 de marzo de 2006, citado en el Teniente General (retirado) Moshe Yaalon, ¿El Futuro de la compra de a British Gas de Gaza amenazan a las aguas costeras de la Seguridad Nacional de Israel? Centro Jerusalén para Asuntos Públicos, de octubre de 2007)

La intención de Israel fue a cerrar la posibilidad de que se paguen regalías a los palestinos. En diciembre de 2007, el Grupo BG se retiró de las negociaciones con Israel y en enero de 2008 cerró su oficina en Israel. (web BG).

Plan de invasión en la mesa de operaciones

El plan de invasión de la Franja de Gaza en virtud de la "Operation Cast Lead " se puso en marcha en junio de 2008, según fuentes militares israelíes:

"Según fuentes de la defensa, el ministro de Defensa, Ehud Barak, dio instrucciones a las Fuerzas de Defensa de Israel para preparar la puesta en funcionamiento hace más de seis meses [en junio o antes de junio], a pesar de que Israel estaba empezando a negociar un acuerdo de cese el fuego con Hamas." (Operation "Cast Lead": Israeli Air Force strike followed months of planning, Haaretz, 27 de diciembre de 2008)

Ese mismo mes, las autoridades israelíes entraron en contacto con British Gas, con miras a reanudar las negociaciones relativas a la compra de gas natural de Gaza:

"Tanto el Ministerio de Finanzas, con el director general y el Ministerio de Infraestructuras Nacionales con el director general Hezi Kugler Convinieron en informar a BG del deseo de Israel de renovar las conversaciones.”

Las fuentes agregaron que BG no ha respondido oficialmente a Israel sobre la solicitud, pero que los ejecutivos de la empresa probablemente han llegado a Israel hace un par de semanas para celebrar conversaciones con funcionarios del Gobierno. (Globes online- Israel's Business Arena, 23 de junio de 2008)

La decisión de acelerar las negociaciones con British Gas (BG Group) coincidió, cronológicamente, con la planificación de la invasión de Gaza iniciada en junio. Parece que Israel estaba ansioso para llegar a un acuerdo con el Grupo BG antes de la invasión, que ya estaba en una avanzada fase de planificación.

Por otra parte, las negociaciones con British Gas se llevaron a cabo por el gobierno de Ehud Olmert con el conocimiento de que había una invasión militar sobre la Mesa de Dibujo. Con toda probabilidad, un nuevo acuerdo postbélico político-territorial de la Franja de Gaza también está contemplado por el gobierno israelí.

De hecho, las negociaciones entre British Gas y los funcionarios israelíes estaban en marcha en octubre de 2008, 2-3 meses antes del comienzo de los bombardeos de 27 de diciembre.

En noviembre de 2008, el Ministerio israelí de Finanzas y el Ministerio de Infraestructuras Nacionales dieron instrucciones a la Israel Electric Corporation (IEC) para entrar en negociaciones con British Gas, para la compra de gas natural a partir de la concesión BG offshore en Gaza. (Globes, 13 de noviembre de 2008)

"El director general Yarom Ariav del Ministerio de Finanzas y director general Hezi Kugler del Ministerio de Infraestructuras Nacionales escribió a la IEC CEO Amos Lasker recientemente, informándole de la decisión del gobierno de permitir que las negociaciones avancen, en consonancia con el marco de la propuesta se aprobó a principios de este año.

El Consejo de la IEC, encabezado por el presidente Moti Friedman, aprobó los principios de la propuesta marco, hace unas semanas. Las conversaciones con la BG Group se iniciará una vez que que la junta apruebó la exención de una oferta. (Globes de 13 de noviembre de 2008)

Geopolítica y Energía de Gaza

La ocupación militar de Gaza tiene la intención de transferir la soberanía de los yacimientos de gas a Israel, en violación del derecho internacional.

¿Qué podemos esperar a raíz de la invasión?
¿Cuál es la intención de Israel con respecto a las reservas de gas natural de Palestina?
¿Un nuevo acuerdo territorial, con la presencia de israelíes y / o "el mantenimiento de la “Tropas de paz"?
¿La militarización de toda la costa de Gaza, que es estrategia para Israel?
¿La pura y simple confiscación de campos de gas palestinos y la declaración unilateral de la soberanía israelí sobre Gaza y sus zonas marítimas?

Si esto ocurriera, el gas de los campos de Gaza quedarían integrados en las instalaciones en alta mar de Israel, que son contiguos a los a la Franja de Gaza. (Ver Mapa 1).

Estas instalaciones en alta mar también están conectadas a Israel por el corredor de transporte de energía, que se extiende desde el puerto de Eilat, que es la terminal de un oleoducto, en el Mar Rojo hasta el Terminal del puerto de Askalún (Ashkelon), al norte de Haifa, y, finalmente, la articulación a través de un proyecto de oleoducto turco-israelí con el puerto turco de Ceyhan.

Ceyhan es el terminal del oleoducto Bakú, oleoducto transcaspio Ceyhan. "Lo que se prevé es enlazar el oleoducto BTC del gaseoducto Trans-Israel Eilat- Askalún (Ashkelon), también conocido como el Israel Tipline". (Véase Michel Chossudovsky, La guerra en el Líbano y la Batalla por el Petróleo, Global Research, 23 de julio de 2006)

Enlace con el texto original en inglés: http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=11680

Traducción SODEPAZ.
Global Research Articles by Michel Chossudovsky

viernes, 16 de enero de 2009

Mensaje del Primer Ministro del Gobierno de Gaza

¡Israel debe detener su agresión!

por Ismael Haniyeh (*)

Mientras que la guerra israelí y el bloqueo egipcio, ambos financiados por Arabia Saudí, continúan martirizando a la población de Gaza, el Primer Ministro palestino Ismael Haniyeh dirige este mensaje a Occidente. Pide ayuda en nombre del millón y medio de personas prisioneras en el gueto y sometidas al bombardeo.

Escribo este artículo destinado a los lectores occidentales, sea cual sea su posición en el espectro político y social, mientras la máquina de guerra israelí continúa masacrando a mi pueblo en la banda de Gaza.

Al día de hoy, más de 1000 personas han sido asesinadas. De las cuales la mitad son mujeres y niños.

La semana pasada, el bombardeo de la escuela de la UNRWA (Agencia de los Refugiados de las ONU) en el campo de refugiados de Jabalya ha sido uno de los más odiosos crímenes imaginables. Centenares de civiles que habían abandonado sus hogares para buscar refugio en la agencia internacional fueron bombardeados y atacados implacablemente por Israel. Cuarenta y seis mujeres y niños fueron masacrados y muchas otras personas fueron heridas.

Todo el mundo sabe que la retirada de Israel de la banda de Gaza del 2005 no puso fin a la ocupación, ni por lo tato a sus obligaciones internacionales como potencia ocupante. Israel continuó controlando y dominando nuestras fronteras terrestres, marítimas y aéreas.

La ONU ha confirmado que entre el 2005 y el 2008, el ejercito israelí ha matada a unos 1250 palestinos en la banda de Gaza, entre los cuales 222 niños.

Durante este período los pasos fronterizos han permanecido cerrados de forma implacable. Sólo autorizaron el paso de cantidades limitadas de alimentos, gasoil industrial, comida para animales y algunos otros artículos de primera necesidad.

A pesar de todos los esfuerzos para disimularlos, el origen de esta guerra criminal contra Gaza se encuentra en las elecciones de enero del 2006 que dieron la victoria a Hamas por una amplia mayoría. Después de esto, Israel, Estados Unidos y la Unión Europea han unido sus fuerzas en el intento de anular la voluntad democrática del pueblo palestino.

Primero trataron de invertir el resultado obstaculizando la formación de un gobierno de unidad nacional, después creando un verdadero infierno para el pueblo palestino a través de la asfixia económica.

El lamentable fracaso de todas estas maquinaciones ha conducido finalmente a esta guerra odiosa. El objetivo de Israel es el de reducir al silencio a todas las voces que expresan la voluntad de los Palestinos, para acto seguido imponer sus propias condiciones para un arreglo final que nos prive de nuestra tierra, de nuestro derecho a Jerusalen como capital de nuestro futuro estado palestino y del derecho de regresar a su hogares de los refugiados.

A fin de cuentas, el estado de sitio impuesto a la banda de Gaza, que manifiestamente viola la cuarta Convención de Ginebra, ha prohibido la mayor parte de abastecimientos médicos de base para nuestros hospitales. Ha impedido la entrega de carburante y el abastecimientote electricidad a nuestra población, Y además de todas estas barbaries, Israel impide la libertad de movimiento a aquellos que necesitan tratamientos médicos.

Esta situación ha conducido a la muerte –que podría haber sido evitada- de cientos de pacientes y a un aumento imparable de la malnutrición de los niños.

Los Palestinos están consternados al ver que los miembros de la Unión Europea no consideran este sitio obsceno como una forma de agresión. A pesar de las pruebas irrefutables, afirman sin vergüenza que Hamas es el origen de esta catástrofe sobre el pueblo palestino debido a que Hamas no ha renovado la tregua.

No obstante, preguntémonos, ¿acaso Israel ha respetado el alto el fuego negociado con la mediación de Egipto en junio? No lo ha hecho. El acuerdo preveía el final del bloqueo y el final de los ataques en Cisjordania y en la banda de Gaza. Mientras que nosotros respetamos totalmente nuestros compromisos, los israelíes han persistido en el asesinato de Palestinos en la banda de Gaza así como en Cisjordania, a lo largo de eso que fue conocido con el nombre del año de la paz de Annapolis.

Ninguna de las atrocidades cometidas contra nuestras escuelas, universidades, mezquitas, ministerios e infraestructuras civiles nos disuadirá de querer conquistar nuestros derechos nacionales. Sin lugar a dudas, Israel podrá destruir todas las construcciones y edificios de la banda de Gaza, pero no podrá jamás romper nuestra determinación y nuestra tenacidad de querer vivir con dignidad en nuestra tierra.

Ciertamente, si reunir a civiles en un edificio para bombardearlo a continuación, o si utilizar bombas de fósforo y misiles contra la población civil no son crímenes de guerra, entonces ¿qué son? ¿Cuántas convenciones y tratados internacionales deben violar los sionistas antes de que nadie les pida cuentas? No hay ninguna capital del mundo hoy día en la que la gente libre y honesta no esté indignada por esta brutal opresión.

Ni Palestina ni el mundo serán los mismos después de estos crímenes.

No hay más que un camino. Nuestras condiciones para un alto el fuego son claras y simples: Israel debe poner fin a su guerra criminal y a la mascre de nuestro pueblo, levantar totalmente y sin condiciones el estado de sitio ilegal de la banda de Gaza, abrir todos nuestros pasos fronterizos y retirarse completamente de la banda de Gaza.

Después de esto, consideraremos las opciones futuras.

Para terminar, los Palestinos son un pueblo que lucha para liberarse de la ocupación y por la creación de un Estado independiente con Jerusalen como capital, así como por el retorno de los refugiados a las ciudades de las que fueron expulsados.

Sea cual sea el precio, la continuación de las masacres perpetradas por Israel no romperá nuestra voluntad ni nuestro deseo de libertad y de independencia.

Ismael Haniyeh
Premier Ministre del Gobierno de Gaza
16 enero 2009

Una ONG israelí publica en 'Haaretz' un obituario de los niños muertos en Gaza

La asociación denuncia la muerte de más de 300 menores

EUROPA PRESS - Jerusalén - 16/01/2009

La ONG Asociación para los Derechos Humanos en Israel (ACRI, por sus siglas en inglés) ha publicado a toda página en el diario israelí Haaretz un obituario que recuerda a los cientos de niños palestinos muertos hasta ahora en la ofensiva en la franja de Gaza como señal de protesta. La página está dividida en numerosos obituarios que lamentan el fallecimiento de niños palestinos de todas las edades. En letras grandes, de color rojo y colocadas en medio de la página se puede leer la palabra "Stop".

"La cuestión es expresar un mensaje básico, universal y humanitario del impacto (de la operación militar) en la población civil. Los niños ablandan a todo el mundo y por tanto elegimos centrarnos en ellos", ha explicado la portavoz de ACRI, Nirit Moskovitz, en declaraciones al diario Yediot Aharonot. Según ha afirmado, la organización busca "provocar el tipo de reacción que la gente tiene cuando ve un obituario de un niño". En este sentido, destacó que más de 300 menores palestinos han muerto hasta ahora", algo que la sociedad israelí "necesita recordar".

Para Moskovitz, parece que tanto los medios como la opinión pública israelí han permanecido indiferentes ante la situación que se está viviendo en la franja de Gaza. Por ello, ha aclarado que ACRI no pretende interferir en las decisiones politicas, sino que sólo intenta manifestar su protesta. "Las noticias hablan de 1.000 muertos y 5.000 heridos, sólo la mitad de los cuales son miembros de Hamás. Tenemos que protestar por esta flagrante violación de los Derechos Humanos; Israel no debe luchar del modo en que lo hace", ha denunciado.

A este respecto, Moskovitz ha recordado que "Israel desprecia a Hamás precisamente porque no diferencia entre fuerzas militares y población civil", pero que "luego se pueden oír alegaciones como que los civiles palestinos se merecen lo que tienen porque votaron por Hamás". "Los niños no son los culpables. Nos vemos obligados a recordárselo a la opinión pública israelí de que existen normas en la guerra para no convertinos en animales", ha concluido.

Las repeticiones de la historia

Por Jorge Lanata


"La víctima de ayer es el verdugo de hoy. Gaza se parece mucho hoy día al Gueto de Varsovia", dijo el delegado general de Palestina en España. El mundo debe parar a Israel. Jorge Lanata.


El 21 de febrero de 1939 los nazis forzaron a los judíos a entregar sus pertenencias de oro y plata.

Desde entonces y hasta el 25 de enero de 1944 –por poner una fecha arbitraria– cuando Hans Frank, el gobernador nazi de Polonia, escribió en su diario que "quizá queden aún unos cien mil judíos en el país" en el que vivían dos millones y medio, el mundo reaccionó frente al Holocausto del modo más vil, cínico, silencioso, cobarde y oportunista posible: Occidente permitió el asesinato y persecución de millones de personas y reaccionó deliberadamente tarde. Fue atroz, pero no me siento responsable por él. Me avergüenza como miembro de la especie humana, pero no menos que la Inquisición, la Revolución Cultural china, las matanzas de Stalin, los desaparecidos, la ESMA y tantos otros temporales de locura y muerte. Me avergüenza un poco aclarar todo esto antes de hablar de Israel: vivo en un país un poco antisemita, pero no lo soy. Israel no es, en mi opinión, igual a judío, del mismo modo que católico no es igual a Vaticano. Creo en Dios, pero no creo que alguien tan importante tenga que andar metiéndose en mi vida, mis costumbres o mi cama: no me simpatizan los estados confesionales, aquellos en los que la religión que sea interfiere en la vida civil, ya se trate de Irán, de Israel o cualquier otro. Sé, claro, que debemos encontrar un diálogo, y que del encuentro Oriente- Occidente depende gran parte del futuro del mundo. Demasiadas aclaraciones, ¿no? Toda esta perorata para una pregunta simple:

¿Qué clase de guerra es aquella en la que mueren 13 personas de un bando y 1.017 del otro? ¿Qué guerra es aquella que produce tres muertos civiles en un lado y más de seiscientos asesinatos de personas desarmadas, entre ellos cientos de mujeres y niños, con cerca de cinco mil heridos?

¿En qué guerra del siglo XXI se utilizan bombas de fósforo blanco, se expulsa a más de noventa mil personas de sus hogares, se dispara sobre mujeres que abandonaban su casa llevando una bandera blanca, se hiere a médicos y enfermeros que llevan heridos y se impide que las ambulancias atiendan a los afectados?

¿En qué guerra sucede todo esto en menos de veinte días?

En la Guerra del Líbano, en 2006, 1.200 personas perdieron la vida en 34 días de contienda.

"Tienen derecho a defenderse –le dijo la comisaria de Relaciones Exteriores de Europa al presidente Simon Peres–, pero lo que está sucediendo en Gaza va más allá de toda proporción. Yo le digo, señor presidente, que la imagen de Israel en el mundo está destrozada."

"Hamás es parte intrínseca del sistema democrático en Palestina –escribió el editorialista del diario israelí Haaretz, Akiva Eldar– y la única vía para apartarlo del poder es la misma por la que llegó a él: las urnas. No las balas. El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, debe saber cómo lo miraría su gente y cuál sería su suerte si tuviera la tentación de volver a Gaza sobre los escombros dejados por los carros de combate y los aviones israelíes."

"Los judíos sufrieron el Holocausto a manos de los nazis y hoy en día Israel quiere repetir la historia contra nuestro pueblo. La víctima de ayer es el verdugo de hoy. Gaza se parece mucho hoy día al Gueto de Varsovia", dijo Musa Amer Odeh, delegado general de Palestina en España.

Israel bombardeó ayer a la mañana el edificio de la UNRWA, agencia de Naciones Unidas para la ayuda humanitaria a los refugiados palestinos, donde se encontraban setecientas personas, con dos disparos de artillería y tres bombas de fósforo blanco. Las quemaduras de segundo y tercer grados que resultan de esas bombas llegan hasta el hueso, y son imposibles de apagar a menos de que se logre un espacio totalmente vacío de oxígeno. Poco después del ataque, el ministro israelí de Defensa, Ehud Barak, pidió disculpas al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, por el "gran error" cometido por los militares.

El mundo debe parar a Israel.

Reblog this post [with Zemanta]

jueves, 15 de enero de 2009

El riesgo de morir por el embarazo es 300 veces mayor entre las mujeres de los países pobres

El 80% de los fallecimientos podrían evitarse con el acceso de las mujeres de las naciones en desarrollo a servicios básicos de salud

EFE – Ginebra
15/01/2009



El 99% de las muertes de mujeres como consecuencia del embarazo y sus complicaciones se producen en el mundo en desarrollo, donde tener un hijo sigue implicando un grave riesgo. Así lo subraya el informe anual Salud materna y neonatal presentado hoy por Unicef, que constata que las mujeres de los países pobres tienen 300 veces más posibilidades de morir durante el parto o por complicaciones derivadas del embarazo que las de las naciones industrializadas. Los niños y niñas nacidos en un país en desarrollo tienen 14 veces más probabilidades de morir durante su primer mes de vida que un niño o niña nacido en el primer mundo.

"Todos los años, más de medio millón de mujeres mueren como resultado de complicaciones en el embarazo o parto, entre ellas 70.000 adolescentes de 15 a 19 años", ha declarado Ann Veneman, directora ejecutiva de Unicef, al presentar el informe en Ginebra (Suiza). "Desde 1990 [año de referencia de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU], las complicaciones derivadas del embarazo han costado la vida a alrededor de 10 millones de mujeres", ha agregado. Y desde 1990, unos cuatro millones de recién nacidos han muerto cada año durante los primeros 28 días de su vida. Aunque muchos países han logrado en los últimos años grandes progresos para mejorar la tasa de supervivencia infantil, los avances han sido menores en la reducción de la tasa de mortalidad materna, destaca el informe de Unicef.

Así, en el tercer mundo, el riesgo que corre una mujer de morir por causas relacionadas con la maternidad es de 1 entre 76, en comparación con la probabilidad de 1 entre 8.000 en los países desarrollados. La gran mayoría de los fallecimientos se producen en África y Asia, donde las elevadas tasas de fecundidad, la escasez de personal capacitado y unos sistemas de salud ineficientes representan una tragedia para muchas mujeres jóvenes.

Según el informe, los diez países donde el riesgo de mortalidad materna es mayor son Níger, Afganistán, Sierra Leona, Chad, Angola, Liberia, Somalia, la República Democrática del Congo, Guinea-Bissau y Mali. En Níger, el país que tiene el dudoso honor de ocupar el primer puesto en este ránking, una de cada siete mujeres corre el riesgo de morir en el embarazo o parto. India y Nigeria suman una tercera parte de las muertes de mujeres por causas relacionadas con la maternidad. Y por cada mujer que muere en el mundo, otras 20 sufren enfermedades o lesiones como consecuencia del embarazo o el parto, a veces con resultados graves y duraderos. También el embarazo y la maternidad prematuros representan un peligro considerable para la salud de las niñas.

Frente a estas alarmantes cifras, el informe destaca que un 80% de los fallecimientos se podrían prevenir si las mujeres tuvieran acceso a los servicios básicos de salud. "La mayor parte de las muertes maternas y neonatales se pueden evitar por medio de intervenciones de eficacia demostrada, que incluyen una nutrición adecuada, una mejora de las prácticas de higiene, atención prenatal, la presencia de trabajadores capacitados de la salud en los alumbramientos, atención obstétrica y neonatal de emergencia, y visitas posnatales para las madres y los recién nacidos", ha subrayado Veneman.

Israel bombardea una sede de la ONU en Gaza















AGENCIAS
15 ENERO 2009


Esta mañana Israel ha bombardeado la sede de la UNRWA, la agencia de Naciones Unidas para la ayuda humanitaria para los refugiados palestinos, en Gaza. Bombas israelíes han caído sobre el complejo de la agencia, hiriendo al menos a tres personas y destruyendo "todos los alimentos" que almacenaba. El complejo bombardeado alberga también un centro de formación en el que estaban refugiadas 700 personas. UNRWA, que ya tuvo que suspender sus actividades la semana pasada por la muerte de un camionero que conducía uno de sus camiones, ha expresado su protesta contra estas acciones "desmedidas", dado que el ejército israelí tiene las coordenadas de sus centros y conocen de antemano sus actividades. Israel ha pedido perdón a la ONU por el ataque y sostiene que milicianos palestinos atacaron a los soldados israelíes desde allí.

Raquel Martí, directora ejecutiva de UNRWA en España, ha informado de una situación "caótica" en la sede de la agencia en Gaza tras el ataque. El bombardeo se ha producido a las 10 de la mañana y ha incendiando algunas instalaciones del complejo, por ejemplo el centro de formación, en el que se refugiaban 700 personas. Según UNRWA, "dos disparos de artillería y tres bombas de fósforo blanco" han caído en el complejo. El bombardeo ha provocado un incendio en los almacenes, "llenos de provisiones, alimentos y otros", destruyéndolos, y en el centro de formación. Añade Martí que dentro del recinto había varios camiones de combustible, listos para el reparto que efectúan diariamente, con el consiguiente peligro de incendio, informa Javier Salvatierra.

Poco después del ataque, el ministro israelí de Defensa, Ehud Barak, ha pedido disculpas al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, por el "gran error" cometido por los militares. Horas después, el primer ministro, Ehud Olmert, ha asegurado que sus soldados "fueron atacados desde ese lugar". En cualquier caso, ha reiterado las diculpas por "las tristes consecuencias". Ban, que se encuentra de visita en la región para tratar de alcanzar un alto el fuego , había expresado antes su "enérgica protesta y rabia" a los ministros de Defensa y Exteriores y pedido una "completa explicación". A la condena por el ataque se ha sumado la UE -que ha expresado su "consternación"-, así como los gobiernos de Francia, Alemania y Reino Unido. El presidente del Parlamento Europeo, Hans-Gert Pöttering, ha criticado, por su parte, este ataque que, as u juicio, evidencia "desprecio" hacia las leyes internacionales.

miércoles, 14 de enero de 2009

Gaza: si no lo contamos, no existe


__________________
Manifestación en Tel Aviv pidiendo el fin de la guerra y de la ocupación.
__________________

Por Malén Aznárez










Voy a apropiarme descaradamente del lema de Reporteros Sin Fronteras, "si no lo contamos, no existe", porque difícilmente se puede superar en este caso. Si los periodistas no podemos contar lo que está pasando en Gaza, si no podemos verlo en directo, porque el Gobierno de Israel nos prohíbe el paso al estrecho territorio palestino -aplicando una censura a la libertad de expresión e información digna de dictaduras como China o Cuba, que tanto solemos criticar los periodistas occidentales-, difícilmente podremos informar al resto del mundo de la barbarie que se está cometiendo con los palestinos, eso sí, a la vista de todos los países democráticos y sus medios de comunicación. Una barbarie aplicada sobre civiles, entre ellos miles de niños que, de día en día, engrosan las listas de muertos y heridos salvajemente, pese al repetitivo "no se persigue a los civiles" de las autoridades israelíes, mantra propagandístico con el que ya no pueden engañar a nadie.


La libertad de expresión, el principio elemental del periodismo de ver, hablar, escuchar, observar y luego contar los hechos con la mayor honestidad posible, tiene cada día más enemigos. A este paso nos enfrentamos raudos a una profesión sin futuro. Si en las últimas guerras provocadas por Estados Unidos ya fue difícil informar -recordemos la primera guerra del Golfo, en la que, al margen de los grandes montajes organizados de cara a los medios de comunicación, apenas se podía contar nada-, y la más reciente de Irak, en la que no hubo posibilidad de informar a no ser que los periodistas fueran empotrados con las tropas estadounidenses, en esta ocasión, Israel ha dado un paso más y se ha quitado la careta sin pudor. Ni el menor simulacro de información. Sencillamente se prohíbe a los periodistas el acceso a Gaza. Por supuesto se añade una coletilla: "Por motivos de seguridad". Pero la seguridad, o falta de seguridad, es algo que los periodistas afrontan a diario en todo conflicto. Conocemos el riesgo, pero puede más el deseo de informar. A veces hay muertos y las cifras de periodistas caídos en guerras o conflictos lo atestiguan. Pero queremos estar allí, queremos verlo, queremos poder contarlo. Es nuestro derecho y nuestro deber.

Claro que, como bien relataba en sus últimas y estremecedoras crónicas el corresponsal de este diario en Oriente Próximo, Juan Miguel Muñoz -eso sí, obligado a firmar desde Jerusalén y Ashkelón-, las autoridades israelíes tienen mucho que ocultar en la actual operación de Gaza. Porque hasta nuestras televisiones no llegan, o sólo con cuentagotas, las terribles imágenes que atestiguan la ferocidad de los ataques indiscriminados israelíes en los que la primera víctima es la población civil palestina encerrada en una ratonera sin posible salida. Imágenes desgarradoras de niños y ancianos sacados de los maleteros de coches, sin piernas, puro amasijo de carne quemada. Niños exhaustos al lado de los cuerpos de sus madres muertas. Familias enteras masacradas. Ataques con armas prohibidas por la Convención de Ginebra, según han denunciado médicos noruegos que trabajan en la zona. Proyectiles que dejan despedazados a quienes tocan. Falta de medicinas, agua y alimentos. Ataques a convoyes de ayuda humanitaria... Y nosotros, los periodistas de los países occidentales, tenemos que poder contarlo, y mientras no podamos, denunciar bien alto la censura que lo impide. Porque si no, también seremos culpables.

Importantes medios de comunicación de todo el mundo se han unido al llamamiento de Reporteros Sin Fronteras al Gobierno de Israel para que abra la franja de Gaza a los medios de comunicación, una situación que consideran "indefendible y peligrosa" ante unos acontecimientos que nos afectan a todos. El llamamiento se enfrenta a la obstinación suicida de las autoridades israelíes, que aseguran "no se han logrado todavía los objetivos". Produce escalofríos y vértigo pensar hasta dónde pueden llegar las acciones de los que un día fueron víctimas y hoy son verdugos.

El eurodiputado David Hammerstein, uno de los ocho que han podido romper el bloqueo de las autoridades israelíes y penetrar, sin su permiso, en Gaza, a través del paso egipcio de Rafah, reclamaba que los periodistas pudieran entrar en el territorio palestino para poder contar lo que esté sucediendo. "No puede haber guerra sin testigos. Ésa es la llave de la impunidad", razonaba. Por cierto, Hammerstein es judío.

¿Nos dejarán entrar a Gaza cuando sea ya sólo un cementerio de ruinas y cadáveres?

Malén Aznárez, periodista, es vicepresidenta de Reporteros sin Fronteras España.

Publicado el 15/01/2009
En EL PAIS

Mentiras en tiempos de guerra

Un Ejército poderoso dispara sin piedad, destroza sin piedad, hiere sin piedad, mata sin piedad. Un Estado poderoso justifica los crímenes, permite las violaciones de las leyes de guerra, prohíbe la atención y evacuación de los heridos y miente en tiempos de guerra a su población. Sin piedad. Sin vergüenza. Sin derechos. Sin testigos.


Llevan años justificando las matanzas de civiles con excusas repugnantes que sus propias comisiones de investigación acaban rechazando años después. Más de 17.000 libaneses, en su mayoría civiles, murieron en la invasión del Líbano de 1982. Permitieron la masacre de casi dos millares de mujeres, niños y ancianos en Sabra y Chatila. Bombardearon una base de la ONU en 1996 en el sur de Líbano, matando a un centenar de civiles, la mitad niños. Mataron a 1.200 civiles en el verano de hace dos años y destrozaron las infraestructuras del país vecino para vengar la captura de dos soldados israelíes por milicianos de Hizbulá.

Sus dirigentes políticos y militares han institucionalizado la mentira. Han acusado a los combatientes enemigos de utilizar a la población civil como escudos humanos y de hacer montajes con las víctimas civiles. Como si fuese necesario escenificar el dolor y la muerte.

Si existiese un Tribunal Internacional Penal sobre crímenes de guerra en Oriente Medio, varios líderes políticos y militares israelíes estarían cumpliendo largas condenas en celdas cercanas a las de algunos líderes enemigos, como ocurre en La Haya con los criminales de la antigua Yugoslavia.

En los cuatro meses que transcurrieron entre julio y octubre de 2008, el alto el fuego pactado entre israelíes y palestinos sólo fue violado en contadas ocasiones. Apenas una docena de cohetes artesanales perturbó la tranquilidad en los pueblos israelíes vecinos a Gaza. Un enfrentamiento entre soldados israelíes y miembros de Hamás provocó esta nueva fase de tensión que ha desembocado en la masacre actual. Una acción de guerra perpetrada por Israel con el resultado de seis palestinos muertos volvió a abrir la caja de Pandora.

Las cifras de muertos son demoledoras



Desde el inicio de la Segunda Intifada en septiembre de 2000, casi 5.000 palestinos han muerto frente a 1.100 israelíes. En el año 2008, 650 palestinos murieron frente a 25 israelíes. Desde el inicio de los actuales ataques contra Gaza, casi un millar de palestinos han muerto frente a una quincena de israelíes —varias víctimas por fuego amigo—. En la llamada Primera Intifada, que se inicio el 9 de diciembre de 1987 y que concluyó el 13 de septiembre de 1993, 1.162 palestinos y 160 israelíes perecieron en los enfrentamientos.

La repulsa contra el uso indiscriminado de la fuerza por parte de Israel es generalizada en el mundo entero. Incluso personas simpatizantes de este Estado son muy críticas con este nuevo capítulo de violencia descarnada.

Xavier Rubert de Ventós, en La Vanguardia, admite su empatía con el pueblo judío pero "me duelen sus errores". El filósofo es muy claro: "El bombardeo de un sitio cerrado como Gaza es comparable al gueto de Varsovia, pero ahora con aviación". También en La Vanguardia Fernando Savater afirma que el Estado de Israel tiene el derecho y el deber de defender a la población de los ataques terroristas. Pero agrega sin cortapisas que "nada justifica la aniquilación de la población civil de Gaza".

Joan B. Culla i Clara, conocido por sus simpatías proisraelíes, admite en El País que aun siendo parciales, "las imágenes de Gaza reflejan una situación cada día más insoportable para la conciencia universal". En este mismo diario, Mario Vargas Llosa afirma que "los cadáveres y ríos de sangre de estos días sólo servirán para levantar nuevos obstáculos y sembrar más resentimiento y rabia en el camino de la negociación".

La respuesta equivocada

Pero las críticas más contundentes son realizadas por la minoría judía asqueada de la utilización permanente de la violencia para diezmar a la población civil. El enviado especial de la ONU para los derechos humanos en Palestina, el académico judío estadounidense Richard Folk ha acusado a Israel de cometer "un crimen contra la humanidad" y ha pedido que se cree un Tribunal Internacional Penal para determinar las responsabilidades de los dirigentes israelíes.

El columnista Roger Cohen escribe en The New York Times que "nunca me he sentido tan descorazonado respecto a Israel, tan avergonzado por sus acciones, tan pesimista respecto de algún tipo de paz que pueda acabar con el dominio de los muertos y dar una oportunidad a los vivos". Y continua: "Sí, es necesario darle una respuesta a Hamás, pero hacer volar en pedazos Gaza es la repuesta equivocada".

El periodista israelí Gideon Levy ha escrito en Haaretz: "Cualquiera que justifique esta guerra justifica todos sus crímenes y quien la vea como una guerra defensiva debe cargar con la responsabilidad moral de sus consecuencias". David Hammerstein, eurodiputado español de origen judío, ha explicado después de visitar la Franja de Gaza: "Decir que no hay crisis humanitaria es de un cinismo increíble. Y decir que la población está siendo utilizada como escudos humanos es hipócrita". Además, ha criticado la cerrazón a la prensa internacional porque "una guerra sin testigos es la llave de la impunidad".

"Cuantos más civiles matemos, más extremistas habrán"

En un debate radiofónico entre dos ex pilotos de guerra israelíes, Jonathan Sapira le dice a su interlocutor partidario de la mano dura: "Hablas de arrasar. Ten en cuenta que muchos de los 1,5 millones de habitantes viven en míseros campos de refugiados que tu no desearías ni para el peor de tus enemigos. Cada vez que matemos a más civiles, habrán más extremistas y la solución a la paz será más difícil. Hay dos opciones: o hablar con ellos o, como tú dices, arrasar y destruirlos. El pueblo judío no puede elegir la destrucción de Gaza. Es un crimen de guerra que, además, no sería efectivo".

Un correo electrónico enviado por un judío ("joven piadoso de Ashdod", tal como el mismo se describe) al parlamentario árabe israelí Ahmed Tibi (recogido en La Vanguardia del domingo) refiere la historia del rabino Yehuda Amital, superviviente del holocausto, quien, prisionero de un campo de exterminio, le preguntó a otro rabino qué le parecía lo que estaban viviendo. "Gracias a Dios, no somos los asesinos sino las víctimas", le contestó. Y el joven judío añade en referencia a la tragedia actual: "Ahora somos nosotros los asesinos". En su hermoso alegato contra el olvido titulado 'El canto del pueblo judío asesinado', Itsjok Katzenelson empieza su noveno canto de la siguiente manera:
Así empezó todo, desde el comienzo mismo...
¡Cielos, digan por qué, oh, digan por qué!
¿Por qué nos merecimos ser tan humillados
en esta ancha tierra?
La sordomuda tierra se hace la ciega...
pero ustedes, cielos, lo vieron;
¡ustedes lo observaron todo desde las alturas,
y no se trastornaron!
Y más adelante sigue:
¡No hay un Dios en ustedes! Abran sus portones, cielos,
ábranlos de par en par
y dejen entrar a todos los niños de mi pueblo
asesinado, martirizado;
abran para ellos el gran portón del cielo; un pueblo entero
cruelmente crucificado, dolorido,
tiene que entrar en ustedes... ¡Oh, cada uno de mis niños masacrados
puede ser un Dios!
Katzenelson se enfrentó al mal durante el gueto de Varsovia y alabó a la resistencia frente a la exterminación de su pueblo. Sus poemas también sirven hoy en el gueto de Gaza.

Fuente: Escrito por Gervasio Sánchez para Soitu

martes, 13 de enero de 2009

Ver, imaginar, sentir, el dolor ajeno

Millón y medio de palestinos padecen el asedio en el gueto de Gaza. Entretanto, los políticos de Israel proclaman su indiferencia ante los sufrimientos de los sitiados. Esto sólo puede producir más violencia.

Sólo dañamos a los demás cuando somos incapaces de imaginarlos", leí en algún libro, no sé si de Todorov o de Carlos Fuentes. La frase se refería a gestas lejanas, como fueron la Conquista española de América o las guerras coloniales europeas del siglo XIX, cuando las crueldades de aquéllas, sufridas por pueblos "inferiores", se revestían con un nimbo de altruismo y heroicidad: misión evangelizadora o aportación de las luces de la civilización a su barbarie y atraso.

Las cosas son hoy distintas. Ya se trate de guerras de agresión, ya de supuestamente defensivas e incluso preventivas, las imágenes del daño causadas por ellas nos llegan directamente a domicilio. Asistimos en nuestra casa a las atrocidades de los bombardeos, a la muerte casi en directo de mujeres y de niños, al martilleo continuo de poblaciones aterrorizadas. La vista sobrecogedora de ruinas, cadáveres, desesperación de los próximos a las víctimas, puede ser captada no obstante sin que imaginemos los sentimientos de impotencia, rabia o dolor ajenos, sin que nos pongamos en la piel de quienes los sufren. El rechazo voluntario o inducido al reconocimiento del daño que causamos es a menudo producto de la ansiedad, del horror a nuestro propio pasado, de temores ancestrales a su reiteración en lo por venir. Matamos por miedo, atrapados en una espiral de zozobra, recelo e impulsos agresivos de la que es difícil escapar. A causa de ello dejamos que la fuerza de la razón ceda paso a la razón de la fuerza. No nos sentimos culpables del mal que infligimos en función del que pudiera abatirse sobre nuestras cabezas. La lógica del temor / castigo / temor no tiene fin, pero la angustia y la confianza ciega en la propia fuerza son malas consejeras.

Escribo esto a propósito de Gaza. ¿Era necesaria tal exhibición de prepotencia militar para poner fin al lanzamiento de cohetes artesanales a Sdirot y a otras localidades israelíes cercanas a la franja? El asedio por tierra, mar y aire a un millón y medio de personas hambrientas y que claman venganza, ¿conduce a una resolución del problema securitario de Israel o, más previsiblemente, lo agrava? ¿Era la única opción sobre el tapete después del minigolpe de Estado de Hamás contra la desacreditada Autoridad Palestina, como repiten a diario los portavoces militares y gubernamentales del Estado hebreo? La comunidad internacional, salvo los halcones de Bush, piensa lo contrario.


Machacar, machacar y machacar no garantiza el futuro de Israel: lo enclaustra en una mentalidad asediada que a largo plazo juega contra él. Sembrar el odio y el afán de revancha refuerzan, al revés, a Hamás, Hezbolá, y a sus mentores iraníes y sirios. ¿No es contradictorio alegar la legítima defensa del Estado judío contra "los lobos" que le rodean (empleo la terminología de un conocido analista norteamericano) y fomentar al mismo tiempo la proliferación infinita de estos "lobos" con una política de asfixia y destrucción de todas las infraestructuras civiles de la franja, incluidas escuelas, mezquitas, edificios administrativos y centros de acogida para refugiados de Naciones Unidas?


No basta con ver el destrozo cruel en los noticiarios televisivos para ponerse en la piel del daño infligido al otro: a estos centenares de miles de jóvenes de la franja, indignados por la patética incapacidad de Abbás y la complicidad en su desdicha de supuestos países hermanos, como el Egipto de Mubarak. Cualquier observador extranjero comprobará el efecto inverso del encarnizamiento que convierte a este gueto infame en un auténtico infierno: desde la frase de un profesor, laico por más señas, reproducida en uno de mis reportajes sobre Gaza de la pasada década -"mire a los jóvenes de los campos. Viven apretujados, sin trabajo, distracciones, posibilidades de emigrar ni de fundar una familia. Poco a poco se sienten morir en vida y su corazón se transforma en bomba. Y un día, sin avisar a nadie, correrán con un arma cualquiera a una operación terrorista suicida. No les importa morir porque se sienten ya muertos"-, hasta la recogida por el corresponsal de este periódico el pasado día 5 -"la gente apoya más que nunca a Hamás porque ha llegado un punto en el que la vida y la muerte son casi lo mismo"-, los hechos confirman que el Plomo Endurecido no resuelve nada: dilata y dificulta inútilmente la ya compleja y ardua resolución del conflicto.

Confieso mi perplejidad ante un dislate como el que, tras la terrible frase de Sharon -"los palestinos deben sufrir mucho más", formulada hace siete años a guisa de programa de acción-, un intelectual como Abraham Yehoshua la acepte hoy a su manera cuando, en estas mismas páginas, afirmaba sin rubor que "la capacidad de sufrimiento de los palestinos es mucho mayor


¿Se basa ello en un diagnóstico científico, en un psicómetro capaz de medir el dolor propio y ajeno? O ¿no será más bien reflejo de esta incapacidad de imaginar el padecimiento de los demás, ya fueren judíos, indoamericanos, negros o palestinos? Una oportuna lectura de Todorov nos sacaría de dudas.


El aplastamiento de Gaza no responde a una estrategia bien meditada: se funda más bien en una política oportunista de rentabilidad electoral de cara a las próximas elecciones parlamentarias, a costa de desvanecer las últimas ilusiones de quienes, desde Oslo a Annápolis, creyeron en la posibilidad de una solución dialogada, aunque desmentida año tras año, sobre el terreno, en los Territorios Ocupados: extensión imparable de la colonización, humillaciones diarias de los habitantes de Jerusalén Este y de Cisjordania, miseria y asfixia de Gaza, sobre todo después del triunfo electoral de Hamás, calificado de movimiento terrorista por Norteamérica y por una Unión Europea trágicamente desunida e incapaz de desempeñar el papel de mediador creíble que aconsejan las circunstancias.


El juego de separar el supuesto Estado palestino en dos entidades y de fragmentar el territorio cisjordano en bantustanes inviables perjudica ante todo al desacreditado Gobierno de Mahmud Abbás. Pues el radicalismo de una parte alimenta al de la otra y, con la excusa de no dialogar con los terroristas -obviando el hecho de que fueron democráticamente elegidos- el único "Estado democrático" de la región viola a diario las resoluciones de la ONU y desdeña olímpicamente la reprobación casi unánime de la opinión pública internacional.


Me vienen a la memoria la frase de alguien tan poco sospechoso de parcialidad antiisraelí como Marek Halter después de su visita a los Territorios Ocupados -"tengo miedo por Israel e Israel me da miedo"- y las reflexiones de mi amigo Jean Daniel sobre la paradoja histórica de que Israel -creado por los padres del movimiento sionista con el objetivo de constituir un Estado como los demás-, actúa desde 1967 como un Estado diferente de los demás, en la medida en que se sitúa deliberadamente al margen de la comunidad internacional que reconoció su existencia hace 60 años. La falta de imaginación respecto al dolor de los palestinos -la capacidad ética y, a fin de cuentas, humana de ponerse en su lugar- le encierra en un callejón sin salida: el de golpear más y más duro a sus enemigos, tanto a los que se niegan a aceptar la realidad con su infausta retórica e insostenibles bravatas -las de "arrojar a los judíos al mar"- como a los que aspiran a una paz y a un horizonte compartidos mediante el retorno a la llamada línea verde, conforme a la resolución 242 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Escucho, con esperanza y alivio, la voz de sus intelectuales disidentes, de esos hombres y mujeres resueltos a distanciarse de la unanimidad clamorosa que señalan las encuestas por el éxito efímero de la devastadora operación militar en la franja. Son los disidentes laicos de uno y otro bando quienes abanderan la vuelta a la razón. Su aún quimérico anhelo de paz, se basa en la esperanza de alcanzar algún día un acuerdo pragmático y justo. Simples seres humanos, ven, imaginan y sienten el daño que infligen a los otros y que no quieren para sí mismos. En la línea ejemplar de Edward Said, desarraigado a la fuerza desde su niñez palestina, se niegan a echar raíces, como los árboles en el suelo de la opresión. Quieren ser el viento y el agua, como todas las cosas que fluyen en la constante mutabilidad del río de Heráclito. ¡Ojalá un día, más temprano que tarde, la historia les dé la razón

Juan Goytisolo, escritor.
Publicado en El País, el 13 enero 2009

Estados Unidos, mayor colonia israelí en el extranjero

Olmert presume de conseguir que EE UU se abstuviese en la votación de la ONU
El primer ministro israelí cuenta cómo interrumpió a Bush en un discurso y evitó el voto a favor de Condoleezza Rice en el Consejo de Seguridad.


REUTERS
Nueva York, 13/01/2009


El primer ministro israelí, Ehud Olmert, telefoneó al presidente estadounidense, George W. Bush, para instarle a que la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, se abstuviese en la votación de la resolución de Naciones Unidas para exigir un alto el fuego en Gaza, tal y como ha contado el propio Olmert este pasado lunes a los periodistas.

Según las palabras del primer ministro israelí, pidió hablar con Bush diez minutos antes de que el Consejo de Seguridad de la ONU llevase a cabo la votación sobre la resolución que exigía un alto fuego inmediato en la franja de Gaza y a la que Israel se oponía.

"Cuando vimos que la secretaria de Estado, por razones que no entendemos, quería votar a favor de la resolución de la ONU... busqué al presidente Bush y me dijeron que estaba dando un discurso en Filadelfia", contó Olmert. "Yo dije: 'No me importa. Quiero hablar con él ahora mismo'", añadió el primer ministro israelí quien describió a Bush como un "amigo sin igual de Israel.

"Le sacaron del podio donde estaba dando el discurso, le llevaron a otra habitación y hablé con él. Le dije: 'No podéis votar a favor de la resolución'. Me contestó: 'Escucha, no sé de qué va, no la he visto, y no estoy al corriente del texto'". Ante esta conversación, Olmert le dijo a Bush: "Tengo confianza contigo. No puedes votar a favor".

Olmert siguió contando cómo influyó en Bush, que dejará la presidencia de EE UU el próximo 20 de enero, toda vez que Barack Obama tome posesión de su cargo. "Bush dio la orden a la secretaria de Estado y ella no votó a favor de una resolución que ella tramó, redactó, organizó y maniobró. Rice quedó bastante avergonzada y se abstuvo al final", aseguró el primer ministro israelí.

La resolución 1.860 adoptada por el Consejo de Seguridad el jueves pasado es de obligado cumplimiento para las dos partes, que se resisten a detener sus acciones, pese a que negocian por separado con Egipto las condiciones de una posible tregua. En esta resolución 14 países de los 15 miembros del Consejo de Seguridad votaron a favor, sólo EE UU se abstuvo. Hasta entonces, Washington había vetado todos los intentos de aprobar una resolución.

Los hechos acerca de Hamas y la guerra contra Gaza

por Norman Finkelstein
publicado en Middle East on Line

Hamas había expresado que quería llegar a un acuerdo diplomático del conflicto acorde con las fronteras de junio de 1967. Israel trató de desmantelar a Hamas para derrotar la ofensiva de paz. El bloqueo se implementó después de que Hamas llegara al poder. No tiene nada que ver con Hamas, señala Norman Finkelstein.
Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos


Los hechos están bastante claros. Los pueden encontrar en una página web israelí, la del ministerio de Asuntos Exteriores: Israel rompió la tregua entrando en Gaza y matando a seis o siete militantes palestinos. Llegados a ese punto (y ahora cito la página web oficial israelí) “o bien Hamas tomaba represalias o bien, en represalia por el ataque israelí, lanzaba entonces los misiles”.

Por lo que sé al respecto, ahora los hechos también están bastante claros. Según Ha’aretz, el ministro de defensa Barak empezó a planear la invasión incluso antes de que empezara la tregua. De hecho, según el diario Ha’aretz de ayer [9 de enero de 2009], los planes de la invasión se iniciaron en marzo. Y, en mi opinión, las razón principales para la invasión son dos. Primera: aumentar lo que Israel llama su capacidad de disuasión, lo que en términos más sencillos significa básicamente la capacidad de Israel para aterrorizar a la región para que se someta. Tras su derrota en julio de 2006 en Líbano Israel consideraba importante transmitir el mensaje de que todavía es una fuerza de combate, capaz todavía de aterrorizar a quienes osan desafiar sus órdenes.

Y la segunda razón principal del ataque es que Hamas estaba indicando que deseaba llegar a un acuerdo diplomático del conflicto acorde con las fronteras de junio de 1967. Es decir, Hamas estaba indicando que estaba de acuerdo con el consenso internacional, que estaba de acuerdo con la mayoría de la comunidad internacional, con una abrumadora mayoría de la comunidad internacional, en buscar un acuerdo diplomático. Y en aquel punto, Israel se enfrentaba con lo que los israelíes llaman una ofensiva de paz palestina. Y para derrotar la ofensiva de paz, trató de desmantelar a Hamas.

Como documentó el escritor David Rose en el número de abril de 2008 de la revista Vanity Fair basándose en documentos estadounidenses internos, fue Estados Unidos, confabulado con la Autoridad Palestina, quien estaba intentando un golpe de Estado contra Hamas en la franja de Gaza, y Hamas se adelantó al golpe. Esto tampoco es ya ni discutible ni una afirmación controvertida.

La cuestión es si [Hamas] puede gobernar en Gaza si Israel mantiene un bloqueo e impide que los palestinos realicen cualquier actividad económica. Por cierto que el bloqueo se implementó antes de que Hamas llegara al poder. El bloqueo ni siquiera tiene nada que ver con Hamas. Varios estadounidenses fueron enviados, en particular James Wolfensohn, para tratar de romper el bloqueo después que Israel redesplegara sus tropas en Gaza.

El problema ha sido siempre que Israel no quiere que Gaza se desarrolle y que Israel no quiere resolver el conflicto diplomáticamente, [y que] tanto los dirigentes que están en Damasco como los que están en Gaza han hecho repetidas declaraciones de que están deseando solucionar el conflicto según las fronteras de junio de 1967. Los hechos están bastante claros. De hecho, son palmariamente claros.

Cada año la Asamblea General de Naciones Unidas vota una resolución llamada “”Acuerdo Pacífico de la Cuestión Palestina”. Y cada año el resultado de la votación es el mismo: el mundo entero a un lado e Israel, Estados Unidos, algunas islas del Pacífico Sur y Australia al otro. El año pasado el resultado de la votación fue 164 frente a 7. Cada año desde 1989 (en 1989, el resultado de la votación fue 150 frente a 3) el mundo entero está a un lado y Estados Unidos, Israel y el Estado isla de Dominica están a otro.

Tenemos a la Liga Árabe, a los 22 miembros de la Liga Árabe, a favor de un acuerdo de dos Estados según las fronteras de junio 1967. Tenemos a la Autoridad Palestina a favor de un acuerdo de dos Estados según las fronteras de junio 1967. Ahora tenemos a Hamas a favor de un acuerdo de dos Estados según las fronteras de junio 1967. El único obstáculo es Israel, respaldado por Estados Unidos. Éste es el problema.

Pues bien, todos los hechos demuestran que Hamas quería seguir con la tregua, pero sólo a condición de que Israel aliviara el bloqueo. Mucho antes de que Hamas empezara los ataques con cohetes a Israel en represalia por sus ataques a los palestinos, en Gaza se enfrentaban a una crisis humanitaria debido al bloqueo. La ex-Alta Comisionada para los Derechos Humanos, Mary Robinson, describió lo que estaba sucediendo en Gaza como “la destrucción de una civilización”. Esto sucedía durante el periodo de tregua.

¿Qué demuestran los hechos? Desde hace veinte años o más los hechos demuestran que toda la comunidad internacional ha tratado de solucionar el conflicto según las fronteras de junio de 1967 con una resolución justa de la cuestión de los refugiados. ¿Son rechacionistas todas estas 164 naciones de Naciones Unidas? ¿Los únicos a favor de la paz son Estados Unidos, Israel, Nauru, Palau, Micronesia, la Islas Marshall y Australia? ¿Quiénes son los rechacionistas? ¿Quiénes se oponen a la paz?

Los hechos demuestran que en cada uno de los asuntos cruciales que surgieron en [las negociaciones de] Camp David, entonces bajo los parámetros de Clinton, y después en las de Taba, en todos y cada uno de esos puntos todas las concesiones vinieron de lado palestino. Israel no hizo ninguna concesión. Todas y cada una de las concesiones vinieron de los palestinos. Estos han expresado repetidamente su deseo de solucionar el conflicto de acuerdo con el derecho internacional.

El derecho internacional es muy claro. En julio de 2004 la más alta instancia judicial mundial, el Tribunal Internacional de Justicia, estipuló que Israel no tenía derecho alguno sobre Cisjordania y Gaza. No tenía derecho alguno sobre Jerusalén. Según la más alta instancia judicial mundial, Jerusalén Este es territorio palestino ocupado. El Tribunal Penal Internacional estipuló que todos los asentamientos [israelíes] en Cisjordania, son ilegales según el derecho internacional.

En relación a todo esto el punto importante ahora es que los palestinos estaban dispuestos a hacer concesiones. Hicieron todas las concesiones. Israel no hizo ninguna.

Creo que está bastante claro lo que tiene que ocurrir. En primer lugar, Estados Unidos e Israel tiene que unirse al resto de la comunidad internacional, tienen que acatar el derecho internacional. No creo que se deba trivializar el derecho internacional. Creo que es una cuestión muy grave. Si Israel no respeta el derecho internacional, se le debería hacer responsable de ello, exactamente igual que a cualquier otro estado del mundo.

Obama tiene que ser franco con el pueblo estadounidense. Tiene que ser honesto en relación a cuál es el principal obstáculo para resolver el conflicto. No es el rechacionismo. Es la negativa de Israel, respaldado por el gobierno de Estados Unidos, a acatar el derecho internacional, a acatar la opinión de la comunidad internacional.

Y el principal reto para todos nosotros, estadounidenses, es ver a través de las mentiras.

Norman Finkelstein es autor de cinco libros, incluyendo Imagen y realidad del conflicto palestino-israelí, Beyond Chutzpah y La industria del Holocausto, que han sido traducidos en más de 40 ediciones en otras lenguas. Es hijo de supervivientes del Holocausto.
Su página web es www.NormanFinkelstein.com.
Este artículo es un extracto escrito de sus opiniones emitidas en DemocracyNow.org.

Enlace con el original: http://www.middle-east-online.com/english/?id=29692

Contra el "genocidio planificado"

Catorce catedráticos españoles de Derecho Penal califican de "genocidio planificado" el ataque de Israel a Gaza


Los abajo firmantes, Catedráticos de Derecho Penal de las distintas Universidades Españolas, horrorizados por las noticias que hora a hora nos llegan desde Gaza, queremos denunciar el genocidio, detalladamente planificado, que las autoridades del Estado de Israel están cometiendo sobre los palestinos, a quienes arrebata, a quienes está despojando ante nuestros ojos, no sólo la vida sino hasta sus mínimas expresiones culturales. Las imágenes de los cuerpos de niños reventados por las explosiones se unen a la contemplación de la Universidad bombardeada y destruida, los heridos que mueren en los Hospitales por falta de medicinas, las infraestructuras –que con tanto sacrificio fueron levantadas- asoladas, los hombres y las mujeres gritando de desesperación. Mientras tanto las autoridades nacionales e internacionales se limitan a vanas llamadas a la contención, al arreglo entre las partes, al alto el fuego, pero sin tomar ninguna medida efectiva contra los agresores, contra los genocidas; antes al contrario, a las víctimas se las convierte en victimarios, y ni siquiera se les respeta su capacidad, su voluntad soberana, a la hora de elegir a sus gobernantes.

Queremos efectuar, desde nuestra limitadas fuerzas pero con todo el poder moral que nos otorga nuestra condición de seres humanos, un llamamiento a las autoridades españolas y de la Unión Europea para que tomen medidas eficaces contra el Estado de Israel, llamando a los embajadores propios a consulta, expulsando del territorio nacional a los de Israel, congelando los acuerdos de intercambio de todo tipo con aquél Estado, y sometiéndole a aislamiento en tanto no observe un alto el fuego y desarrolle las iniciativas necesarias para acabar con este drama que dura ya sesenta años; y desde luego, que se requiera a Israel para que cumpla las resoluciones de Naciones Unidas que tantos años lleva ignorando, y cuya falta de observancia está en el origen del conflicto,

Fco. Javier Álvarez García (Universidad Carlos III);
Nicolás García Rivas (Universidad de Castilla-La Mancha);
Guillermo Portilla Contreras (Universidad de Jaén);
Enrique Gimbernat Ordeig (Universidad Complutense);
Manuel Cancio Meliá (Universidad Autónoma de Madrid);
José Luis Díez Ripollés (Universidad de Málaga);
Luis Rodríguez Ramos (UNED);
Juan Carlos Carbonell Matéu (Universidad de Valencia);
Carlos Martínez-Buján Pérez (Universidad de La Coruña);
Francisco Muñoz Conde (Universidad Pablo de Olavide);
Javier Boix Reig (Universidad de Valencia);
María Luisa Maqueda Abreu (Universidad de Granada);
José Manuel Paredes Castañón (Universidad del País Vasco);
Juan Terradillos Basoco (Universidad de Cádiz);

lunes, 12 de enero de 2009

Tres propuestas simples a propósito del martirio de Gaza

por Jean Bricmont y Diana Johnstone

publicado el 11/01/09 en sinpermiso



Debemos ser muchos –millones, seguramente— los que, invisibles los unos para los otros, nos sentimos tan indignados como impotentes ante el espectáculo de la masacre de Gaza y la descripción de la misma, por parte de nuestros medios de comunicación, como "represalia contra el terrorismo" y ejercicio del "derecho de Israel a defenderse". Hemos llegado a un punto en que responder a los argumentos sionistas es, además de inútil, indigno de la humanidad. Mientras no se reconozca que los obuses que caen sobre Ascalón probablemente sean lanzados por descendientes de los habitantes de esa misma región expulsados por los sionistas en 1948, hablar de paz no será sino una cortina de humo destinada a encubrir el repetido asalto de Israel a los supervivientes de aquella gran injusticia.

¿Qué hacer, entonces? ¿Un diálogo entre árabes "moderados" e israelíes "progresistas"? ¿El enésimo "plan de paz" destinado a convertirse en papel mojado? ¿Una declaración solemne de la Unión Europea (UE)?

Gestos y ademanes de los poderes establecidos, meras distracciones de la estrangulación que hoy sufre el pueblo palestino. También otras exigencias más radicales resultan parecidamente inútiles: el llamamiento a la creación de un tribunal internacional para juzgar criminales de guerra israelíes, o a la intervención efectiva de la ONU, o a la implicación de UE; nada se consigue con eso. Los tribunales internacionales realmente existentes reflejan la relación de fuerzas en el mundo, y nunca resolverán contra los aliados más preciados de los EEUU. Es esa misma relación de fuerzas lo que debe cambiar, y eso sólo puede conseguirse de manera gradual. Es cierto que Gaza sufre una situación de emergencia calamitosa, pero también lo es que, hoy por hoy, no puede hacerse nada realmente eficaz para detenerla, precisamente porque el paciente trabajo político que debería haberse hecho hace tiempo está aún por hacer.

En lo que respecta a las tres propuestas que siguen, dos son ideológicas y una es práctica.

1. Librarse de la ilusión de que Israel resulta "útil" para Occidente

Muchas personas, especialmente entre la izquierda, persisten en la creencia de que Israel es solamente el peón de una estrategia capitalista o imperialista para controlar el Oriente Medio. Nada podría estar más lejos de la realidad. Israel no tiene utilidad alguna para nadie ni para nada, como no sea la de satisfacer sus propias fantasías de dominación. No hay petróleo en Israel, ni en Líbano, ni en Golán, ni en Gaza. Las llamadas guerras del petróleo, en 1991 y 2003, fueron libradas por EEUU sin la ayuda de Israel, y en 1991, con la explícita petición de los EEUU de que Israel se mantuviera al margen (porque la participación israelí podría haber socavado la coalición árabe con Washington). Para las petromonarquías prooccidentales y los regímenes árabes "moderados", la ocupación israelí de tierras palestinas es una pesadilla que radicaliza más a sus poblaciones y daña su papel. Fue Israel, con sus políticas absurdas, quien provocó la creación de Hezbolá y de Hamás: Israel es indirectamente responsable de buena parte de los avances recientes del "Islam radical".

Además, lo cierto es que los capitalistas, en conjunto, hacen más dinero en paz que en guerra. Solamente cabe comparar los beneficios obtenidos por los capitalistas occidentales en China o Vietnam desde que hay paz en esos países con los que hacían cuando la "China roja" estaba aislada y los EEUU libraban una guerra contra Vietnam.

A la mayoría de los capitalistas les importa un higo que el "pueblo" deba tener a Jerusalén como su "eterna capital"; de alcanzarse la paz, tendrían las manos libres para explotar en Cisjordania y en Gaza una fuerza de trabajo harto calificada que apenas tiene otras oportunidades.

Finalmente, cualquier ciudadano estadounidense preocupado por la influencia de su país en el mundo puede ver de forma bastante clara que convertir a miles de millones de musulmanes en enemigos con el único fin de satisfacer el capricho criminal israelí de turno dista por mucho de ser una inversión racional de futuro.

Muchos sedicentes marxistas cuentan, los primeros, entre quienes no ven a Israel sino como mera emanación de fenómenos tan generales como el capitalismo o el imperialismo (Marx mismo, huelga decirlo, fue harto más circunspecto en la cuestión de la determinación económica de los fenómenos políticos). Pero no rinde el menor servicio al pueblo palestino el mantenimiento de esas ficticias gedeonadas: en realidad, nos guste o no, el sistema capitalista está muy lejos de ser tan robusto como para jugarse la supervivencia en la ruleta de la ocupación judía de Cisjordania: Y conviene recordar que al capitalismo le ha ido francamente bien en Sudáfrica desde el fin del Apartheid.

2. Permitir a los no judíos dar su opinión sobre Israel

Si el apoyo a Israel no se funda en intereses estratégicos o económicos, ¿por qué la clase política y los medios de comunicación aceptan pasivamente todo lo que Israel hace? Muchas personas pueden sentirse despreocupadas por lo que ocurre en un lejano país. Pero eso no se aplica a los líderes formadores de opinión, que nunca descansan en sus críticas a las pretendidas maldades políticas de Venezuela, Cuba, Sudán, Irán, Hezbolá, Hamás, Siria, Islam, Serbia, Rusia o China. Ni siquiera los más infundados rumores y las más ciclópeas exageraciones se libran de una persistente e insidiosa repetición. Sólo Israel ha de ser tratado con guantes de seda.

Una de las explicaciones ofrecidas para tal trato especial es la del "sentimiento de culpa" occidental por las persecuciones antisemitas del pasado, en particular por los horrores infligidos a los judíos durante la II Guerra Mundial. A veces se observa que los palestinos no son en absoluto responsables de esos horrores y que no deberían pagar el precio de crímenes perpetrados por otros. Y es verdad, pero lo que, siendo obvio, apenas se dice es que la inmensa mayoría de los franceses, de los alemanes o de los curas católicos de nuestros días son tan inocentes de lo que sucedió durante la guerra como los palestinos, por la simple razón de que nacieron después de la guerra o eran niños entonces. La idea de culpa colectiva era muy cuestionable ya en 1945, pero la idea de transmitir intergeneracionalmente la culpa colectiva es un concepto religioso. Aunque se dice que el Holocausto no debería justificar la política israelí, es sorprendente que las poblaciones que supuestamente se sienten culpables de lo sucedido (alemanes, franceses y católicos) sean las más reticentes a tomar la palabra.

Es extraño que, al mismo tiempo que la Iglesia católica renunciaba a la noción de que los judíos eran el pueblo que asesinó a Cristo, tomara el relevo la idea de la culpa casi universal por el exterminio de los judíos. El discurso de la universal culpabilidad por el Holocausto presenta analogías con el discurso religioso en general por la manera en que legitima la hipocresía, trasladando la responsabilidad de lo real a lo imaginario (conforme al modelo mismo del "pecado original"). Somos todos supuestamente culpables por los crímenes cometidos en el pasado, un pasado sobre el que, por definición, no podemos hacer nada. Pero necesitamos no sentirnos culpables o responsables por los crímenes que se cometen ante nuestras narices por parte de nuestros aliados israelíes o estadounidenses, sobre quienes sí podemos esperar influir.

Que no seamos todos culpables de los crímenes del Tercer Reich, es un hecho simple y suficientemente obvio, pero es preciso internalizarlo para permitir a los no judíos hablar libremente sobre Palestina. Porque lo cierto es que los no judíos a menudo sienten que deben dejar en manos de los judíos el monopolio del "derecho" a criticar a Israel y de defender a los palestinos. Pero dada la relación de fuerzas entre los judíos críticos de Israel y las influyentes organizaciones sionistas que dicen hablar en nombre del pueblo judío, no hay la menor esperanza de que solamente las voces judías puedan salvar a los palestinos.

Sin embargo, la principal razón del silencio, no ofrece duda, no es el sentimiento de culpa (precisamente, porque es demasiado artificial), sino, más bien, el miedo. Miedo a "qué pensarán", miedo a la difamación, y aun a ser procesado por "antisemitismo". Si duda de eso, haga el experimento: ponga a un periodista, a un político o a un editor en algún lugar donde nadie esté escuchando y no haya micrófono o cámara escondida, y pregúntele a él o a ella si dice en público lo que piensa sobre Israel en privado. ¿Qué, si no? ¿Miedo a dañar los intereses del capitalismo? ¿Miedo a debilitar al imperialismo estadounidense? ¿Miedo a la interrupción del suministro de petróleo? Miedo, mas bien, a las organizaciones sionistas y a sus implacables campañas.

Después de múltiples conversaciones con profesionales en este tipo puestos, nosotros albergamos pocas dudas de eso. La gente no dice lo que piensa sobre el sedicente "Estado judío" por miedo a ser tildada de anti-judía e identificada con los antisemitas del pasado. Este sentimiento es aún más fuerte, en la medida en que la mayoría de personas que están conmocionadas por la política israelí también están genuinamente horrorizadas por los crímenes perpetrados contra los judíos durante la II Guerra Mundial, y sinceramente indignadas por el anti-semitismo. Pensándolo bien, resulta claro que si existieran hoy en día, como antes de 1940, movimientos políticos abiertamente antisemitas, esas personas no se sentirían tan intimidadas. Pero, hoy, ni siquiera el Frente Nacional francés se dice antisemita, y quien critica a Israel, habitualmente comienza por proclamar que no es antisemita. El miedo a ser acusado de antisemita es más profundo que el miedo al lobby sionista: es el miedo a perder la respetabilidad lo que lleva a que la condena del antisemitismo y del Holocausto sea el valor moral contemporáneo más grande.

Es imprescindible liberar a los críticos de Israel del atenazante miedo a ser falsariamente acusados de "antisemitismo". Amagar con esa acusación es una forma insidiosa de un chantaje moral que acaso constituya hoy la sola fuente potencial de un surgimiento generalizado del resentimiento anti-judío.

3. Las iniciativas prácticas se resumen en tres letras: BDS (boicot, desinversión, sanciones)

La exigencia de sanciones ha sido adoptada por la mayoría de organizaciones propalestinas, pero como ese tipo de medidas es prerrogativa de los Estados, es evidente que no se adoptarán en breve. Las medidas de desinversión pueden ser tomadas por los sindicatos y las iglesias a partir de decisiones de sus miembros. Otras empresas que colaboran de cerca con Israel no cambiarán su política, a menos que estén bajo presión pública, esto es: la presión que pueden ejercer los boicots. Esto nos lleva a la controvertida cuestión de los boicots, no solamente de los productos israelíes, sino también de las instituciones culturales y académicas de Israel.

Esta táctica fue usada contra el régimen de apartheid en Suráfrica en una situación muy similar. Tanto el apartheid como la desposesión de los palestinos son herencias tardías del colonialismo europeo, a cuyos practicantes les resulta difícil percatarse de que esas formas de dominación ya no le resultan aceptables al mundo en general, ni siquiera a la opinión pública occidental. Las ideologías racistas subyacentes a ambos proyectos representan un ultraje al grueso de la humanidad, y traen consigo un sinfín de odios y conflictos enconados y duraderos. Se podría hasta decir que Israel es otra Suráfrica, una Suráfrica que explota "el Holocausto" a beneficio de inventario.

Cualquier boicot se arriesga a generar víctimas inocentes. En particular, se argumenta que, boicoteando a las instituciones académicas, podrían resultar injustamente castigados los intelectuales que están por la paz. Quizá sea cierto, pero Israel mismo admite de buena gana que hay víctimas inocentes en Gaza, cuya inocencia no estorba a su asesinato. Nosotros no proponemos asesinar a nadie. Un boicot es un perfecto acto no violento por parte de la ciudadanía. Puede compararse con la desobediencia civil o con la objeción de conciencia ante el poder injusto. Israel desacata abiertamente todas las resoluciones de la ONU, y nuestros propios gobiernos, lejos de tomar medidas para obligar a Israel a cumplirlas, simplemente refuerzan sus lazos con Israel. Tenemos el derecho, como ciudadanos, de exigir de nuestros propios gobiernos el respeto del derecho internacional.

Lo que más importa de las sanciones, especialmente en el plano cultural, es su valor simbólico. Es una forma de decir a nuestros gobiernos que no aceptamos su política de colaboración con un Estado que ha optado por convertirse en un forajido internacional.

Algunos ponen objeciones a un posible boicot por idénticos motivos a los avanzados tanto por algunos israelíes progresistas como por un cierto número de palestinos "moderados" (no por el conjunto de la sociedad civil palestina). Pero lo principal para nosotros no debe ser lo que ellos dicen, sino la política exterior que queremos para nuestros propios países. El conflicto árabe-israelí está lejos de ser un conflicto meramente local, y ha alcanzado relevancia mundial. Se trata de la cuestión básica del respeto al derecho internacional. Un boicot debería ser defendido como un medio de protesta dirigido a nuestros propios gobiernos para forzarles a cambiar de política. Tenemos derecho a querer viajar por el mundo sin necesidad de avergonzarnos. Razón suficiente para fomentar el boicot.

Jean Bricmont, miembro del Consejo Editorial de SINPERMISO, es profesor de física en la Universidad de Louvain la Neuve, Bélgica. Es miembro del Tribunal de Bruselas. Su último libro acaba de publicarse en Monthly Review Press: Humanitarian Imperialism (traducción castellana en la Editorial Viejo Topo, Barcelona). Es sobre todo conocido en el mundo hispano por su libro –coescrito con el físico norteamericano Alan Sokal— Imposturas intelectuales (Paidós, 1999), un brillante y demoledor alegato contra la sedicente izquierda académica relativista francesa y norteamericana en boga en los últimos lustros del siglo pasado. Una larga entrevista político-filosófica a Bircmont puede verse en el Número 3 de la Revista SINPERMISO en papel (mayo de 2008).
Diana Johnstone es la autora de Fools' Crusade: Yugoslavia, NATO, and Western Delusions [Cruzada de Tontos: Yugoslavia, la OTAN y los engaños occidentales], Monthly Review Press, 2002.


Traducción para www.sinpermiso.info: Daniel Raventós