viernes, 8 de agosto de 2008

¿El fin del budismo en Japón?

En Japón, el Budismo podría estar muriendo

por Norimitsu Onishi

Oga, Japón







Desde hace tiempo, los japoneses han adoptado un enfoque despreocupado hacia la religión. Por ejemplo, celebran el fin de año en templos budistas y dan la bienvenida al año nuevo, varias horas después, en santuarios sintoístas. Las bodas siguen rituales sintoístas o, con la misma facilidad, cristianos.


Cuando se trata de los funerales, sin embargo, los japoneses tradicionalmente han sido inflexiblemente budistas, tanto que el budismo en Japón a menudo es llamado “budismo de funeral”, en referencia al casi monopolio de la religión budista, que ha desarrollado elaboradas y lucrativas ceremonias en torno a la muerte y a los servicios fúnebres.

Pero esa expresión también describe a una religión que por atender más las necesidades de los muertos que las de los vivos está perdiendo su posición en la sociedad japonesa.

“La imagen del budismo está asociada al funeral. Y esto ya no satisface las necesidades espirituales de la gente”, dijo Ryoko Mori, abad del Templo Zuikoji, de 700 años de antigüedad , localizado en el norte de Japón. “En el islam o en el cristianismo dan sermones sobre asuntos espirituales. Pero en el Japón actual, muy pocos sacerdotes budistas lo hacen”.

Mori, de 48 años de edad y el vigésimo primer abad del templo, no está seguro de que en el templo vaya a haber un vigésimo segundo.

“Si el budismo japonés no reacciona pronto, morirá”, dijo. “No podemos darnos el lujo de esperar. Tenemos que hacer algo”.

En todo Japón, el budismo enfrenta una confluencia de problemas, algunos comunes con las otras religiones de las naciones ricas, otros propios del budismo japonés.

La falta de sucesores en el cargo de abad está poniendo en riesgo a los templos familiares de todo el país.

Mientras el interés en el budismo está declinando en áreas urbanas, los bastiones rurales de la religión se están despoblando, con la muerte de los fieles de mayor edad y el persistente bajo nivel de las tasas de natalidad.

Quizá lo más importante es que el budismo está perdiendo su dominio en el negocio de los funerales, ya que cada vez más los japoneses recurren a empresas funerarias o eligien no tener un funeral.

Se espera que durante la próxima generación muchos templos rurales cierren sus puertas, llevándose siglos de historia local con ellos y sumándose a la recomposición demográfica que está en marcha en las zonas rurales de Japón.


En Oga, en una península del mismo nombre frente al Mar de Japón, en la Prefectura de Akita, muchos sacerdotes budistas están analizando las frías cifras de una población y una industria pesquera local en declive.

“No es una exageración decir que la población es de alrededor de la mitad de lo que era en su clímax y que todas las empresas también se han reducido el 50 por ciento”, dijo Giju Sakamoto, de 74 años y el nonagésimo primer abad del templo más antiguo de Akita, el Chorakuji, que fue fundado alrededor del año 860.

“Dada esta realidad, insistir simplemente en el hecho de que somos una religión y tenemos una larga historia —la más larga de Akita, de hecho— suena como un cuento de hadas. Carece de significado”.


“Esa es la razón por la que pienso que este templo ya no tiene futuro", afirma Sakamoto en su templo, que se ubica en un promontorio desde el cual se divisa una aldea costera.

Para sobrevivir, Sakamoto ha invertido sus energías en administrar una casa de reposo y un nuevo templo en un creciente suburbio de la ciudad de Akita. Ese templo, sin embargo, ha atraído sólo a 60 familias como miembros desde que abrió hace un par de años, cifra muy alejada de las 300 que se dice son necesarias para que un templo sea financieramente viable.

Durante siglos, el templo budista promedio, cuya dirección es transmitida por el padre al hijo mayor, atendió a una membresía fija sin necesidad de hacer proselitismo. Con unas 300 familias que atender, el abad del templo y su esposa se mantenían totalmente ocupados.

No sólo el número de templos en Japón ha estado descendiendo —a 85.994 en 2006, respecto de 86.586 en 2000, según la Agencia para Asuntos Culturales de Japón— sino que la membresía en muchos templos ha caído.

“Tenemos que encontrar otros empleos porque el templo por sí solo no es suficiente”, dijo Kyo Kon, de 73 años, la esposa del abad de Kogakuin, un templo con 170 miembros. Ella trabaja en una guardería mientras su esposo está empleado en una oficina local de planificación agraria.

No muy lejos de Doshoji, un templo cuya membresía ha disminuido hasta 85 familias de ancianos, el abad, Jokan Takahashi, de 59 años, se enfrenta a un problema muy común a la mayoría de los pequeños negocios familiares japoneses: encontrar un sucesor.

Su hijo mayor realizó la formación de sacerdote budista, pero Takahashi no sabe si pedirle que se haga cargo del templo.

“Mi hijo creció sin conocer nada más que este mundo del templo, y me ha dicho que no se siente libre”, dijo explicando que su hijo -ahora de 28 años-, esté trabajando en una compañía en una ciudad cercana. “Me pidió que lo dejara en libertad mientras yo pudiera seguir ocupándome del templo y me dijo que regresará y se hará cargo del templo cuando cumpla 35 años".

“Pero pensando en el futuro, presionar a una persona joven para que se haga cargo de un templo como este sería una crueldad”, dijo Takahashi, después de conducir a los visitantes por un recorrido por la sala más importante de su templo, una cámara interior con estanterías de madera donde, dice, se conservan los espíritus de los ancestros de sus miembros.

Hace poco, Mori, el sacerdote del templo de 700 años, empezó el día con una visita a una familia que cultiva arroz para conmemorar el 33 aniversario de la muerte de un abuelo. Haciendo una reverencia ante el altar familiar, Mori rezó y recitó sutras. Posteriormente, repitió el mismo ritual en otro hogar, que estaba conmemorando el séptimo aniversario de la muerte de un abuelo.

Cada vez más, muchos japoneses, especialmente aquellos que viven en áreas urbanas, evitan estas tradiciones. Muchos ya no pertenecen a ningún templo y acuden más bien a las empresas funerarias cuando mueren sus familiares. Las empresas funerarias ofrecen sacerdotes budistas para los funerales.

"Además, un número cada vez mayor de japoneses está optando por incinerar a sus seres queridos sin funeral alguno", dijo Noriyuki Ueda, antropólogo del Instituto de Tecnología de Tokio y experto en budismo.
“Debido a esto, los sacerdotes y los templos budistas cada vez tendrán menos que ver con los funerales”, afirma Ueda.

También afirma que la espiritualidad del budismo japonés se encuentra muy deteriorada, en gran parte por su implicación en la política militarista japonesa durante la Segunda Guerra Mundial, y por sus estrechos lazos con las fuerzas armadas de Japón. Después de que los sacerdotes budistas hayan glorificado a los soldados caídos y les hayan dado nombres budistas honoríficos a título póstumo especiale, sus prédicas pacifistas suenan huecas.

Mori, el sacerdote, nos dice que después de la guerra la gente deseaba funerales fastuosos y que se dierana nombres budistas honoríficos a sus familiares fallecidos. Estos nombres -que incluyen tratamientos de alto rango otorgados tradicionalmente a los que han llevado vidas honorables- son comprados y vendidos actualmente de forma rutinaria, sin tener en cuenta la conducta en vida que ha tenido lel difunto.

“Los soldados, que dieron sus vidas por el país, recibieron nombres budistas póstumos honoríficos, así que después de eso, todos querían nombres así, y los precios subieron drásticamente”, se lamenta Mori. “Los monjes y los templos se enriquecieron así. Y esto, a la larga, nos ha dado una mala imagen y nos ha perjudicado”. En Akita, el precio a pagar por el nombre más honorífico es de unos 3.000 dólares. Y esto es muy poco comparado con el precio de Tokio.

En realidad, esa mala imagen se ve reforzada por la forma en la que se realiza el negocio de los funerales y los servicios fúnebres. Las tarifas no son declaradas y se dejan a discreción de la familia, y los familiares generalmente sienten una presión no expresada de ser bastante generosos. El dinero es entregado en sobres, y no se dan facturas. Los templos, con su estatus como organizaciones religiosas, no pagan impuestos.

En parte para disipar esta mala imagen, Kazuma Hayashi, de 41 años, un sacerdote budista sin templo propio, fundó una empresa, Obosan.com (obosan significa sacerdote), hace tres años en un suburbio de Tokio. La empresa envía sacerdotes budistas independientes a funerales y otros servicios, eliminando a las empresas funerarias y otros intermediarios.

Las tarifas de los servicios, que son al menos un tercio más bajos que el promedio, se encuentran claramente expuestas en el sitio web de la empresa. Hay un descuento de 10 por ciento disponible para los miembros.

“Incluso damos facturas”, afirma Hayashi.

Hayashi argumentó que en vez de separar más el budismo japonés de sus raíces espirituales, su negocio atrajo a más personas por sus precios más bajos. El nombre póstumo de más alto rango tenía un precio de alrededor de 1.500 dólares, una ganga.

“Sé que, originalmente, el budismo no gira en torno a eso”, dice Hyashi. “Pero es algo que nuestros clientes eligen. Algunos realmente lo quieren, así que significa que existe un deseo muy fuerte, y tenemos que responder al mismo”.

Después de disculparse por apartarse de los ideales del budismo, Hayashi dijo que ofrecía a sus clientes el nombre de más alto rango, aunque con una advertencia: “Esto no es como ir de compras a una tienda y comprar un bolso, ya sabes, un Gucci”.

Fuente: www.laquintacolumna.com.mx/2008/julio/internacional/int_220708_esp_en_japon.html

miércoles, 6 de agosto de 2008

Somos laicos, pero nos interesa Dios


En una España cada vez más agnóstica, crece la curiosidad por lo sagrado - Hay un auténtico 'boom' editorial - La gente busca versiones de la religión distintas a la oficial

En la última década se han publicado en España hasta 463 libros en cuyos títulos aparece la palabra "evangelio". Es casi el doble que en la década anterior. También han aumentado en este decenio los libros dedicados a la Virgen María o Jesús de Nazaret. Es verdad que cada vez se publican más libros en España, lo que indica que en una sociedad cada día más laica no decae el interés por lo sagrado. La Biblia, El nombre de la Rosa o El código da Vinci son best-sellers indiscutibles, pero el fenómeno de la literatura religiosa (o que utiliza referentes religiosos para sus tramas) es un fenómeno que goza en España de muy buena salud. Nuevos títulos ocupan las listas de los más vendidos. Novelistas, historiadores y teólogos hallan en los evangelios apócrifos, la figura de María Magdalena, la Inquisición o la imprecisión de los textos sagrados una fuente inagotable de inspiración que cuenta con la mayor receptividad de la historia por parte de los lectores. ¿A qué se debe tanto interés?

Si uno busca lecturas de verano, es difícil resistirse a un tomo voluminoso que propone descubrir cómo una agente del FBI, con la ayuda de un exorcista, llega hasta unos manuscritos de la cristiandad prohibidos en la Edad Media y la causa oculta de la muerte de varias monjas recoletas de Bolzano (Italia). Tampoco es fácil abandonar la lectura de una extensa novela que comienza así: "Languedoc. Mediados del Siglo XIII. Soy espía y tengo miedo. Tengo miedo de Dios porque en su nombre he hecho cosas terribles".

Y junto a ganchos tan indiscutibles, ¿cómo es posible que un sesudo ensayo de 500 páginas titulado Jesús. Aproximación histórica haya vendido 50.000 ejemplares en siete meses?

La historia de este último libro podría ser la base adecuada para una nueva novela del género histórico-religioso. Su autor, José Antonio Pagola, vicario de la diócesis de San Sebastián, que ha dedicado a su texto siete años de investigación, vive quizá los momentos más amargos de su vida una vez que ha sido condenado por la Inquisición española, hoy llamada Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe. ¿Su pecado? Llegar a "planteamientos y conclusiones no siempre compatibles con la imagen de Jesús que presentan los Evangelios, y que ha sido custodiada y transmitida con fidelidad por la Iglesia", según la nota de la Conferencia Episcopal del pasado 27 de junio. Esta historia exhibe, en fin, una de las claves del éxito actual de todo lo relacionado con la religión: el gusto por la heterodoxia.

En el siglo XXI, son muchos los españoles, creyentes y agnósticos, que rechazan la ortodoxia, el pensamiento único, el dogmatismo, el fundamentalismo. "El libro de Pagola es un éxito de ventas porque es una versión moderna y cercana, y porque la gente busca interpretaciones múltiples para todo. Se niega a aceptar una sola lectura, una sola interpretación", explica la teóloga Margarita Pintos, analista del papel de la mujer en la Iglesia.

En efecto, el texto de Pagola fue un boom antes de que la Inquisición española lo condenara simbólicamente a la hoguera. "Cuando empezaron a verterse críticas sobre el libro ya se habían hecho 12 presentaciones en distintos lugares del país, con una asistencia media de 400 personas por presentación", asegura Luis Aranguren, directivo de la editorial marianista PPC.

El periodista y ex sacerdote Juan Arias vendió 24 ediciones de su libro Jesús, ese gran desconocido. El título en sí ya señala que, a pesar de las apariencias, no sabemos tanto de Jesús de Nazaret como creemos. O no sabemos toda la verdad. Incluso los textos más ortodoxos invitan a la lectura con reclamos similares a los que utilizaría cualquier texto crítico con la doctrina oficial, anunciando ese otro rasgo que explica el interés por este tipo de literatura: la transgresión, el rechazo al orden preestablecido. Así, el jesuita Francesc Riera, publicaba a finales de 2007 un estudio titulado Jesús de Nazaret: el evangelio de Lucas, escuela de justicia y misericordia: una historia subversiva y fascinante.

Parte de la fascinación que provoca Jesús de Nazaret estriba, según el teólogo Juan José Tamayo, que ha publicado varios libros sobre su figura, en que todo el mundo habla bien de él, ha resistido a todos los análisis. "Es el paradigma de la coherencia", dice de él Tamayo. Ello no ha impedido que, como el de Pagola, muchos de los trabajos sobre Jesús hayan merecido el desprecio de los conservadores. Así le ocurrió al libro Última noticia de Jesús el Nazareno, de Lluís Busquets, pese a ser un compendio riguroso de las aportaciones hechas hasta el momento.

A partir de ahí, los niveles de transgresión frente a la doctrina oficial se han disparado. Los historiadores más rigurosos se niegan a limitar sus fuentes a los evangelios canónicos y echan mano de los apócrifos para reconstruir la historia de Judas, devolver su relevancia y su humanidad a María, cuya virginidad se cuestiona, y, por supuesto, para rescatar del burdel en el que la recluyó la Iglesia oficial a María Magdalena, una mujer que los teólogos y, sobre todo, las teólogas definen como una mujer culta, quizá el apóstol más inteligente de Jesús y ¿por qué no?, la compañera sentimental de su vida. "La impresión general es que a la mayoría de la gente nos han engañado cuando aprendimos la religión", dice Margarita Pintos. "De María Magdalena no nos contaron la verdad. Se nos impuso el patriarcado institucionalizado en todas las religiones. Y sobre la virginidad de María, pues es que ya no cuela".

Heterodoxia, transgresión, misterio, ocultación de la realidad... Mimbres perfectos para una novela de acción, sazonada de suspense, esoterismo e historia. "Creo que el éxito se debe a que la gente tiene la sensación de no tener tiempo para leer todo lo que quiere y, al mismo tiempo, quiere entretenerse. Este tipo de libros mata dos pájaros de un tiro: entretiene y aprende", explica Ángeles Aguilera, directora de Comunicación de Ediciones Generales Santillana.

La historia, la recreación de la sociedad en un tiempo determinado (como ha hecho Pagola para reescribir a Jesús) es la base de la obra de la periodista Julia Navarro. Sus tres primeras novelas, de connotaciones histórico-religiosas, han vendido en total 1,5 millones de ejemplares. Arqueólogos, catedrales, templarios, enigmas... "Meras excusas para tratar los problemas que me preocupan, como el nazismo o el fanatismo", explica la propia autora, a través, eso sí, del hecho religioso, aunque añade: "No me interesa tanto la religión en sí como su influencia. Sin la religión no se puede explicar parte de nuestra historia ni se puede entender, por poner un ejemplo muy cercano, la manifestación de los obispos del año pasado contra el Gobierno de Rodríguez Zapatero. No hay un periodo de la historia en que la religión no haya jugado un papel preponderante".

Entre los últimos bombazos de ficción con referencias histórico-religiosas se cuenta El laberinto de la rosa, de Titania Hardie (Edición Suma de Letras) que en España ha vendido 100.000 ejemplares. El evangelio del mal, de Patrick Graham (Editorial Grijalbo), salió al mercado en mayo y ya se han vendido 20.000 ejemplares. Y las tres novelas de Julia Navarro.

"Si a un niño no se le enseña la historia de las religiones, entrará en el Museo del Prado y no entenderá nada", apuntala Juan Arias. "Nuestro laicismo, además, es pura apariencia. Nuestra cultura de siglos es católica, religiosa. Y es una necesidad del ser humano porque la función de la religión es desterrar miedos y dar felicidad, aunque las iglesias hayan invertido los términos".

Nuria Tey, directora editorial de Plaza & Janés, cree que nuestro interés por este tipo de lecturas ha aumentado en la medida en que la sociedad española se ha ido abriendo mentalmente. Tey, además, no tiene ningún reparo en catalogar a muchos de estos textos dentro de la categoría de "libros de autoayuda", en la permanente búsqueda de referencias para nuestras vidas. Mientras huimos del dogma, mientras, como dice Tamayo, "nos liberamos de un sistema rígido de creencias", buscamos nuevos pilares sobre los que crecer como personas en la búsqueda de hallar un sentido a la existencia. "A cualquier ser humano, creyente o no, los temas de la trascendencia y del sufrimiento le afectan", explica también Raquel Mallavibarrena, portavoz de la corriente Somos Iglesia. "Por ello, las manifestaciones artísticas, y en concreto la literatura, que abordan esos aspectos, siempre interesan por su conexión con esas zonas más íntimas y profundas de las personas, con los interrogantes e incertidumbres que todos llevamos dentro".

Tenemos dudas, cuestionamos más cosas y no nos conformamos con una única interpretación. El fenómeno no atañe sólo a los cristianos. Esta corriente revisionista se está produciendo también, por ejemplo, en el islamismo allá donde se dan las condiciones políticas y sociales adecuadas: laicismo y libertad de expresión. Es el caso de España. No hay muchos libros al respecto todavía, pero sí una clara corriente ideológica y un feminismo islámico que está surgiendo. Así lo asegura el presidente de la Junta Islámica de España Mansur Escudero. "En Europa y en España se está ofreciendo una relectura de libre interpretación que entronca con el Islam auténtico. Y se está dando sobre todo entre los conversos".

Pero ésta es ya otra historia. Aunque parece la misma.

Los 'best sellers' espirituales

Guía para entender la atracción que ejercen las religiones sobre los laicos

-Jesús. Una aproximación histórica.

PPC, Madrid, 2008.

Exposición rigurosa de las investigaciones actuales sobre el Jesús histórico. Censurado por la Comisión para la Doctrina de la Fe, en septiembre aparecerá la nueva edición con el nihil obstat del obispo de San Sebastián.

- Benedicto XVI

Jesús de Nazaret.

La Esfera de los Libros, 2007.

Meditación del Papa sobre Cristo que "no es en modo alguno un acto magisterial". Intenta demostrar que los evangelios transmiten al auténtico Jesús histórico.

- Roger Haight

Jesús símbolo de Dios.

Trotta, Madrid, 2007.

Censurado por la Congregación para la Doctrina de la Fe, propone una cristología simbólica y no dogmática. Y reflexiona sobre Jesús de Nazaret en un clima de diálogo entre religiones.

- E. Pagels y Karen L. King

El Evangelio de Judas y la formación del cristianismo.

Kairós, Barcelona, 2008.

Traducción del manuscrito copto del Evangelio de Judas, fundamental para conocer el origen del cristianismo y recuperar voces heterodoxas sofocadas por la ortodoxia triunfante.

- Armand Puig

Un Jesús desconocido. Las claves del Evangelio gnóstico de Tomás

Ariel, Barcelona, 2008.

Estudio sobre el más importante de los enigmáticos textos que forman el grupo de los evangelios gnósticos.

- Karen L. King

María de Magdala. Jesús y la primera Apóstol.

Poliedro. Barcelona, 2007.

Comentario del apócrifo Evangelio de María, que subraya el protagonismo de María Magdalena, a quien presenta como discípula ejemplar y maestra, líder y primera apóstol en comunicación directa con Jesús.

- Jane Schaber

La resurrección de María Magdalena. Leyendas, apócrifos y Testamento cristiano.

Verbo Divino, Estella, 2008.

Reconstrucción de María Magdalena a través de una rigurosa investigación de los textos bíblicos del Antiguo y el Nuevo Testamento, los escritos gnósticos, la arqueología, el arte y las leyendas, teniendo como modelo hermenéutico la figura y el pensamiento de Virginia Wolf.

- Antonio Piñero y J. Peláez

Los libros sagrados en las grandes religiones.

Los fundamentalismos.

El Almendro, Córdoba, 2007.

Análisis de los libros sagrados de las grandes religiones y de las interpretaciones rigoristas que dan lugar a los fundamentalismos religiosos, fenómeno hoy en ascenso, que tiene importantes repercusiones en la vida política.

- Alfonso Pérez-Agote

Religión y política en la sociedad actual.

UCM-CIS, Madrid, 2008.

Estudio sobre la funcionalidad política de las religiones en las sociedades europeas occidentales en el horizonte de la secularización y de la globalización, con atención especial en España.

- Mariá Corbí

Hacia una espiritualidad laica.

Herder, Barcelona, 2007.

En plena crisis de las religiones, propone recuperar la sabiduría humana y espiritual de las grandes tradiciones religiosas en el actual contexto laico, a través de una nueva y creativa espiritualidad laica.

- R. Rorty y Gianni Vattimo

El futuro de la religión.

Paidós. Barcelona, 2006.

Ofrece claves sugerentes para entender y vivir la religión en una sociedad posreligiosa desde el diálogo.

- Marcel Gauchet

El desencantamiento del mundo. Una historia política de la religión.

Trotta, Madrid, 2006.

Análisis político y filosófico sobre la retirada de la religión en un mundo estructurado por ésta.

- Antonio Piñero

Jesús y las mujeres

Aguilar, Madrid, 2008.

Recorrido por los textos de la literatura evangélica, canónica y apócrifa, de los tres primeros siglos sobre la relación de Jesús con las mujeres y el lugar de éstas en el cristianismo primitivo, intentando distinguir lo que pensaba Jesús y lo que pensaban los autores de los evangelios.


Fuente:Reportaje El País- GABRIELA CAÑAS 06/08/2008

Pena de muerte: el signo de la ignominia

“La pena de muerte es el signo peculiar de la barbarie”
(Víctor Hugo)


Por Javier Akerman (*)


Desde la Ley del Talión, recogida en el Código de Hammurabi en Mesopotamia (siglo XVII A. C.), la mayoría de los países tenían reconocida la pena de muerte o pena capital en sus leyes. Fue a partir del siglo XVIII cuando se comenzó a “humanizar” la aplicación de dicha pena, pues hasta ese siglo incluso se trataba de aumentar el sufrimiento del ajusticiado como una forma de hacerle pagar por sus crímenes. Durante este siglo el estado busca formas más eficaces de ejecución, pues la muerte dolorosa y dilatada del reo empieza a repugnar las conciencias de la gente. La invención de la guillotina en Francia o el garrote vil en España persiguen, de hecho, ese fin: evitar el sufrimiento excesivo al condenado. Les sigue la silla eléctrica en Estados Unidos de América en 1890 y posteriormente la cámara de gas en 1924. Por último, llega la inyección letal en 1977 que se aplica por primera vez en 1982 en Texas.


La pena de muerte en la actualidad


Hoy 68 países todavía contemplan la pena capital en su legislación e incluso dos de ellos permiten la ejecución de menores de 18 años (en 2006 Irán ahorcó a cuatro menores y Pakistán a uno). En los Estados Unidos de América se ha llegado a aplicar la pena a deficientes psíquicos. El triste ránking de países que han llevado a cabo más ejecuciones son (estadísticas del año 2007):

1. China (1010)
2. Irán (177)

3. Pakistán (82)

4. Iraq (65)

5. Sudán (65)

6. Estados Unidos de América (53)


Aún más radical es la situación en Irán, donde el parlamento debate una ley que permitiría aplicar la pena de muerte contra los crímenes cometidos en Internet. Esa ley contempla que las páginas web y los blogs que induzcan a la corrupción, prostitución o apostasía, podrían ser castigados con el ahorcamiento por considerarse “enemigos de Dios”.
El caso de China es el paradigma de la repugnancia y del pisoteo de los Derechos Humanos. No solo la familia del ajusticiado debe pagar al Estado la bala utilizada para matarle sino que sus órganos son utilizados sin su consentimiento para trasplantes hospitalarios. ¿Una forma de humanizar la aplicación de la pena? El gobierno chino no lo niega, pues el viceministro de sanidad, Huang Jiefu, ha declarado que “el 95 % de las donaciones de órganos humanos para trasplantes proceden de prisioneros ejecutados”.

La venganza jurídica aplicada hasta el último extremo

Cuando el Estado dicta sentencia y ya se han terminado todas las apelaciones posibles por parte de la defensa, entra en escena la aplicación de la pena. Muchos casos rozan el disparate y causan estupor cuando vemos hasta dónde puede llegar un gobierno para que la ley se aplique. El caso de David Long, ejecutado mediante inyección letal en 1999 en EUA, es muy representativo. El lunes anterior a la aplicación de la pena se intentó suicidar ingiriendo un bote de barbitúricos. Los médicos hicieron todo lo posible por mantenerlo con vida y el día de la ejecución lo trasladaron en avión desde el hospital de Galveston a la prisión de Huntsville, acompañado de la mejor y más sofisticada asistencia médica para evitar que se muriera durante el viaje; finalmente llegó muy debilitado y casi agonizando, pero lograron introducirle la fatídica aguja de la inyección letal en su brazo y falleció, “como dictaba la ley”, a las 7 de la tarde. “Dura lex sed lex”.


¿Hay razones para justificar la pena de muerte?


Es absolutamente injustificable defender su vigencia en el ordenamiento jurídico de cualquier nación. No podemos apoyarnos en que los criminales “se deshumanizan a sí mismos” por lo que eliminarlos no constituye un acto doloso o contrario a los derechos humanos. Si un asesino “cosifica” a sus víctimas reduciéndolas a simples objetos para su sádico disfrute, el estado no puede a su vez investirse con los argumentos legales que le otorga la potestad a su vez de “cosificar” al reo y matarlo. El fin de la Ley nunca puede ser el crimen, la tortura o la venganza.


Los juicios humanos son falibles. Por muchas garantías que se incluyan en los procesos judiciales nunca tendremos la absoluta certeza de que no estamos asesinando a un inocente. Además, el ser humano actúa consciente o inconscientemente movido por muchos prejuicios sobre raza, etnia o condición sexual y eso promueve la subjetividad a la hora de analizar un caso y después dictar la sentencia correspondiente. Los recursos económicos también juegan un papel decisivo en una gran parte de los casos: que se lo pregunten al español Miguel Ángel Martinez, que salió del corredor de la muerte de una prisión estadounidense gracias a una campaña mediática que derivó en cuantiosas ayudas económicas que permitieron pagar a un prestigioso abogado que finalmente logró que el Tribunal Supremo revisara su caso, salvándolo así de una muerte segura.


La pena de muerte no debería tener cabida en nuestra sociedad. Causa desconcierto contemplar como democracias sólidamente asentadas, como Japón, continúan aplicando la pena capital para algunos crímenes. Recientemente el budismo y diversas iglesias cristianas se han unido para concienciar a la ciudadanía nipona, frente a unas estadísticas que reflejan el apoyo mayoritario a la pena capital. Es una seria dificultad cultural, que se remonta a la tradición sobre la venganza y la muerte como expiación del “pecado”.
Estados Unidos de América la sigue aplicando en la mayoría de sus estados. Y no hablemos de China, ahora en plena euforia por los Juegos Olímpicos, juegos que nacieron para “unir en fraternidad a los hombres y a todas las naciones”; una ironía que solo puede causar vergüenza además de lágrimas de impotencia.

Una conclusión personal


Quiero afirmar primero mi confianza en que la Humanidad alcance en las próximas décadas un mayor consenso para desterrar la pena de muerte en todo el mundo. Ya hemos avanzado mucho. La solidaridad y el cooperativismo son esenciales para seguir avanzando ahora. Como practicante budista afirmo que los valores humanos de la igualdad y libertad es algo que se debe conseguir desde una vía no violenta. Defendemos el derecho a la vida, a la justicia y a la libertad frente a la discriminación basada en credos, biología, casta, nacionalidad, sexo, o cualquier otra distinción.

La liberación más importante de los seres se debe orientar prioritariamente hacia la erradicación de los prejuicios y la ignorancia. La tolerancia del budismo no se hace extensible al odio, ignorancia, destrucción, egoísmo o cualquier violación de cualquier forma de vida. El Budismo considera que todos somos una gran familia, considerando que el sufrimiento de uno es el sufrimiento de todos y que la felicidad de uno es la felicidad de todos. Al mismo tiempo mantiene posturas de calma y de una dirección firme y no violenta a la hora de remover las causas del sufrimiento, animando a todos los seres a que trabajen por la felicidad. Podríamos afirmar que para resolver los problemas necesitamos una "preciosa suma de compasión y de razón".
Cada ser humano es dueño de su vida y solo sus actos podrán ser considerados a través de él mismo, nunca ejerciendo una acción letal contra otro ser humano. La contribución del Budismo a la defensa de los Derechos Humanos se ve reflejada en la petición de la abolición de la pena de muerte, la eliminación de la tortura, la liberación de los prisioneros políticos que nunca hicieron uso de la violencia y la no condena de ninguna opción sexual ni religiosa que no atente contra la dignidad de la persona ni de su integridad física. Desarmar la mente de cada uno es el primer paso para sensibilizarnos profundamente de nuestra interdependencia como seres humanos y de la necesidad de erradicar esta lacra lacerante de nuestra historia: la pena de muerte. ¡Muerte… a la pena de muerte!

(*) Javier Akerman Psicólogo español nacido en Vigo (Galicia), especializado en terapias de conducta en la Universidad de Comillas y posteriormente en Psicoanálisis. Estudió Terapias Naturales con una especialidad en la Universidad de Cádiz y ha sido profesor en el Master de Medicina Natural de la Universidad de Santiago de Compostela. Profesa el budismo tibetano.

http://javierakerman.blogspot.com/
Artículo relacionado:
http://www.equinoxio.org/destacado/la-obligacion-de-vivir-y-el-derecho-a-morir-reflexiones-sobre-la-eutanasia-3009/ Fuente: http://www.equinoxio.org/columnas/pena-de-muerte-el-signo-de-la-ignominia-3019/

martes, 5 de agosto de 2008

PERIODISTAS ENCARCELADOS EN CHINA

Casi un centenar de periodistas están encarcelados en China
El COI guarda silencio ante las violaciones de los derechos humanos


Por
María Dolores Masana (*)


Casi un centenar de periodistas están encarcelados en China El COI guarda silencio ante las violaciones de los derechos humanos La ofensiva contra Internet es formidable: miles de direcciones y páginas están bloqueadas. En especial aquellas que permiten intercambio de vídeos. La presión ejercida por las autoridades contra la Red ha conseguido que servidores como Google o Yahoo! se autocensuren en temas tabú como Taiwan, Nepal, Xingiang o el Dalai Lama. Lamentablemente, hasta Microsoft ha "claudicado". ¿Quizá por no perder un mercado de 1.300 millones de personas?

En cuanto a la prensa tradicional, el Gobierno bloquea cualquier medio de comunicación, especialmente programas de radio y televisión juzgados como "subversivos" por los censores. Por otra parte, la ley sanciona con graves penas "la divulgación de secretos de Estado" y "la difamación" con el fin de acallar las voces críticas con el régimen. Si bien es cierto que la actitud del Gobierno con la prensa extranjera es más flexible, no lo es menos que a los corresponsales internacionales les es imposible emplear a colegas locales o desplazarse libremente a Nepal o a la provincia de Xingiang.


Reporteros sin Fronteras denunció ante el Comité Olímpico Internacional (COI), desde el 13 de julio de 2001, la atribución de los JJ OO de 2008 a un país que tiene una flagrante historia de violaciones de derechos humanos. Al margen de la censura de prensa y persecución de los periodistas "hostiles", en China se dan juicios sin garantías, torturas, frecuentes ejecuciones, cuyo número anual se ignora porque Pekín lo clasifica como "secreto de Estado" y cientos de prisioneros políticos y disidentes son encarcelados. Aprovechando el escaparate mundial que le suponen los Juegos Olímpicos, Pekín tratará de vender una imagen de país moderno, resaltando su imparable pujanza económica, el tremendo desarrollo tecnológico, la arrolladora expansión de su mercado...

Son realidades innegables que han convertido a China en el gigante asiático imbatible. Pero existe otra realidad que el régimen intentará ocultar a toda costa: las constantes violaciones de los derechos humanos.
Hace un año, las autoridades chinas prometieron, en Pekín, a nuestro secretario internacional, Robert Ménard, que mantendrían la oferta que hicieron al COI de mejorar los derechos humanos si su candidatura olímpica era elegida, liberando a periodistas encarcelados. Ni un gesto hasta hoy. Al contrario, las medidas frente a la prensa extranjera incluso se han extremado. Yang Minghui, responsable de la Oficina de Acreditaciones de los JJ OO, promete examinar con lupa a los periodistas justificando la medida al decir que "pueden representar una amenaza o incluso ser potenciales terroristas".

Nada de qué escandalizarse cuando la petición sine quae non del COI para celebrar los juegos en Pekín fue que las autoridades garantizaran la seguridad de los mismos. En China, hoy, seguridad sigue traduciéndose en dura represión política y social, como en la época de Mao.


El señor Jacques Rogge, presidente del Comité Olímpico Internacional, no deja de felicitarse por los progresos de las infraestructuras de Pekín 2008. Pero el presidente del COI no ha contestado una sola de las cartas que Robert Ménard le ha dirigido pidiéndole que intervenga ante las autoridades chinas en favor de la libertad de expresión y de los periodistas, tanto chinos como extranjeros. Ni tan siquiera una declaración pública de preocupación por este tema. Su silencio es clamoroso y no contribuye a prestigiar el movimiento olímpico internacional. Desde el COI se vende que los Juegos Olímpicos Pekín 2008 impulsarán una era de cambios en el gigante asiático.

Que nadie se llame a engaño. Pena de muerte, cárceles, tortura, censura... Éstos son los juegos que se practican en China.

(*) María Dolores Masana es presidenta de Reporteros sin Fronteras-España.

El buen morir, la última lección de Randy Pausch


En algunas universidades de Estados Unidos hay una tradición por la que los profesores recitan lo que se llama “la última lección“. Esto es, una clase en la que los conferenciantes dejan constancia de sus enseñanzas más importantes, como si fueran las últimas clases de sus vidas. Sin embargo, el caso de Randy Pausch fue literal, porque acudió a impartir esta clase después de que un médico le diagnosticara un cáncer terminal de páncreas, cuya esperanza de vida era de tres a seis meses. En septiembre de 2007, ante un auditorio abarrotado de 400 personas en la Universidad Carnegie Mellon de Pittsburgh, en Estados Unidos, el profesor, recién fallecido (el 25 de julio), dio una charla repleta de optimismo y muy vitalista, en la que, en vez de hablar sobre su enfermedad, el profesor trató sobre sus sueños de infancia.

Hay quien dice que el ser humano es el único animal que puede llegar a tener constancia de su propia muerte, la única especie capaz de adivinar su propia fecha de caducidad. El caso de Pausch es elocuente. Para mi y contra lo que él mismo considera, toda una lección de espiritualidad liberada de atamientos institucionales y lleno de humanismo. Una vez, ‘The New York Times’ preguntó al recién fallecido Randy Pausch si conocía el caso del otro profesor sobre cuya muerte se había escrito un libro. “No sabía que existía una sección en las librerías sobre profesores agonizantes“, respondió Pausch con su habitual sentido del humor.

El discurso de Pausch corrió como la pólvora en youTube y en diversas páginas de internet. El recientemente fallecido profesor fue considerado una de las 100 personas más influyentes del mundo por la revista ‘Time’ y uno de los tres personajes del año 2007 por la cadena de televisión estadounidense ABC. Pero lo más importante es cómo el aplomo y el buen sentido del humor del profesor se expandieron y sirvieron para iluminar el camino de mucha gente que se encontraba en una situación tan dramática como la de Pausch.

Tenía 47 años y era profesor de Ciencias de la Computación de la Universidad Carnegie Mellon de Pittsuburg. En septiembre del año pasado recibió una noticia que lo sacudió: su cáncer de páncreas le iba a permitir vivir sólo por un puñado de meses más. Tras meditarlo brevemente decidió abandonar su trabajo y dedicarse full time a disfrutar de su esposa y sus tres pequeños hijos de 2, 4 y 6 años, aquellas tres personas a las que pretendía hacer llegar su mensaje.

El mismo día que abandonó su tarea docente, las convencionales, claro, ya que después se convertiría en un maestro para muchos, dio esta conferencia de más de una hora ante sus alumnos que ya visitaron más de diez millones de personas en todo el mundo a través de Internet.

“Sé que esta película está por terminar“, se sinceraba en esa emisión televisiva, pero aclaraba que no había elegido ser “objeto de lástima“. “Esto no me gusta, tengo tres hijos pequeños, que quede claro. Esto apesta, pero no puedo hacer nada sobre el hecho de que voy a morir“, reconocía con una entereza envidiable.

En su mensaje mezcló un breve repaso de sus 47 años con consejos para sus hijos. En una especie de apunte para la vida televisado los llamó a que nunca se olviden de soñar, que luchen por conseguir lo que deseen, que sean agradecidos y sepan perdonar, entre otras tantas cosas. “Me estoy muriendo pronto y he escogido estar alegre hoy, mañana y los días que me queden“, decía. Y así lo hizo.

Ahí van algunas frases de la conferencia del profesor que, según algunos testimonios que se divulgaron en la red, hicieron más llevadera la enfermedad a muchas personas y llegaron a evitar incluso suicidios:




Y aquí les dejo, a modo de complemento, su power point:



“Los muros de los ladrillos están ahí por algo. Ellos nos permiten comprobar hasta qué punto anhelamos ciertas cosas“.

“Si vuestros hijos quieren colorear sus habitaciones, hacedlo como un favor personal hacia mí, dejad que lo hagan” (es una referencia a cómo su madre nunca le detuvo a la hora de dar rienda suelta a su creatividad cuando era un niño).

“Tened paciencia, y la gente os sorprenderá y os impresionará“.

“Ayudar a los demás a llevar a cabo sus sueños es incluso más divertido que alcanzar los propios“.


“Me estoy divirtiendo. Y voy a seguir divirtiéndome todos los días“.

“Os sorprendería cuántos chicos de 19 años abandonan sus proyectos cuando les cierras ese camino“.


Ingenuidad, creatividad, entrega a la vida, en sí, espiritualidad laica en estado puro.

Fuente: http://humanismoyconectividad.wordpress.com

El tránsito definitivo
























La muerte

Óleo de Alex Grey

www.alexgrey.com

EL TESTAMENTO VITAL

EL TESTAMENTO VITAL EN LA COMUNIDAD DE MADRID (DOCUMENTO DE INSTRUCCIONES PREVIAS)

Veinte años después de que la Asociación DMD publicara el primer Testamento Vital en castellano, por fin queda establecido el Registro de Instrucciones Previas de la Comunidad de Madrid, procedimiento que facilita que la autonomía del ciudadano sea respetada de una forma más eficaz.


Registro de Instrucciones Previas:
C/ Sagasta 6, 1ª Pl. (metro Bilbao)

Cita al teléfono 914000000


El Testamento Vital es una de las herramientas que promueve el necesario proceso previo de reflexión para un mejor afrontamiento de la muerte (todos moriremos), y también para planificar anticipadamente las decisiones sanitarias que puedan llegar a tomarse caso de no poder expresar nuestra voluntad y, sobre todo, lo que deseamos evitar al final de nuestra vida. Porque, qué significa para cualquiera de nosotros morir con dignidad, qué esperamos de los demás (profesionales y allegados), cómo y quiénes deberían decidir al final de una vida si el paciente no pudiera hacerlo. Creencias, valores, decisiones que ahora tendrán que ser compartidos con las personas que estarán a su lado, especialmente con su representante, fundamental como interlocutor con el
equipo médico.

En la Comunidad de Madrid no es obligatorio registrar el Testamento Vital, pues si lo tenemos firmado ante notario o ante tres testigos tiene la misma validez legal; pero aún así, DMD recomienda registrarlo a fin de facilitar su consulta desde cualquier centro sanitario y además otorgarle la relevancia social que merece.


El registro del Testamento Vital se hace personalmente. Deberá acudir con su
representante o, en su lugar, llevar firmado el documento Declaración de Aceptación de mi Representante Interlocutor con una fotocopia de su DNI.

El documento lo firmará ante funcionario público en el mismo sitio del Registro.


MODELO DE INSTRUCCIONES PREVIAS DE LA COMUNIDAD DE MADRID


DECLARO:


QUE QUIERO SE TENGAN EN CUENTA LOS SIGUIENTES CRITERIOS:
(Señale los que correspondan con su proyecto vital).

1.1 La capacidad de comunicarme y de relacionarme con otras personas.
1.2 La posibilidad de mantener una independencia funcional suficiente que me permita realizar las actividades propias de la vida diaria.
1.3 Preferencia por no prolongar la vida por sí misma en situaciones clínicamente irreversibles. 1.4 Preferencia por permanecer en mi domicilio habitual durante los últimos días de mi vida La capacidad de comunicarme y de relacionarme con otras personas.
1.5 Preferencia por permanecer en mi domicilio habitual durante los últimos día de mi vida.
1.6 En caso de encontrarme transitoriamente en estado de lucidez, no deseo ser informado sobre mi diagnóstico fatal.

SITUACIONES CLÍNICAS EN QUE DESEO SE CONSIDERE ESTE DOCUMENTO. (Señale las que desea se tengan en cuenta)

2.1 Enfermedad incurable avanzada (Enfermedad de curso progresivo,
gradual, con diverso grado de afectación de la autonomía y la calidad de vida, con respuesta variable al tratamiento específico, que evolucionará hacia la muerte a medio plazo)
2.2 Enfermedad terminal (Enfermedad avanzada, en fase evolutiva e irreversible, con síntomas múltiples, impacto emocional, pérdida de la autonomía, con muy escasa o nula capacidad de respuesta al tratamiento específico y con un pronóstico de vida generalmente inferior a los seis meses, en un contexto de fragilidad progresiva).
2.3 Situación de agonía (La que precede a la muerte cuando ésta se produce de forma gradual, y en la que existe deterioro físico intenso, debilidad extrema, alta frecuencia de trastornos cognitivos y de la conciencia, dificultad de la relación e ingesta y pronóstico de vida de días u horas).

INSTRUCCIONES QUE DESEO SE TENGAN EN CUENTA EN MI ATENCIÓN
MÉDICA (Señale las que desea)

3.1 Deseo finalizar mi vida sin la aplicación de técnicas de soporte vital, respiración asistida o cualquier otra medida extraordinaria, desproporcionada y fútil que sólo esté dirigida a prolongar mi supervivencia artificialmente, o que estas medidas se retiren, si ya han comenzado a aplicarse.
3.2 Deseo que se me proporcionen los tratamientos necesarios para paliar el dolor físico o psíquico o cualquier síntoma que me produzca una angustia intensa.
3.3 Rechazo recibir medicamentos o tratamientos complementarios y que se me realicen pruebas o procedimientos diagnósticos, si en nada van a mejorar mi recuperación o aliviar mis síntomas.
3.4 Deseo que se facilite a mis seres queridos y familiares el acompañamiento en el trance final de mi vida, si ellos así lo manifiestan y dentro de las posibilidades del contexto asistencial.
3. 5 Deseo me sean aplicados todos los tratamientos precisos para el
mantenimiento de la vida hasta donde sea posible, según el buen criterio médico.

INSTRUCCIONES SOBRE MI CUERPO (Señale las que desea)

(1) Deseo donar mis órganos para ser trasplantados a otra persona que los necesite;
(2) mis órganos a la investigación;

(3) mi cuerpo para la investigación,
incluida la autopsia, cuando fuera necesaria según criterio facultativo;
(4) mis órganos para la enseñanza universitaria;
(5) mi cuerpo para la enseñanza universitaria.


CONSIDERACIONES DE DMD AL MODELO OFICIAL


Los dos primeros apartados del impreso, criterios en la toma de decisiones y
situaciones clínicas previstas, son similares al Testamento Vital de DMD.

Sorprende la incorporación del punto 1.6 de no desear ser informado en un documento cuya finalidad es defender la autonomía del paciente. Por otro lado, en las circunstancias previstas (estado de lucidez transitorio), no sería adecuado informar sobre un diagnóstico fatal, pues no sería una buena práctica médica.


Respecto al tercer apartado instrucciones en la atención médica:


1. Falta concretar conceptos con diversas interpretaciones, como medida
extraordinaria, desproporcionada y fútil, ya que hay profesionales que consideran que la alimentación e hidratación artificiales no son tratamientos, sino cuidados imprescindibles a los que no se puede renunciar aunque alarguen la supervivencia o la agonía.
2. Los cuidados paliativos y la sedación terminal (morir dormido) son derechos cuya finalidad es morir en paz, objetivo más ambicioso que el tratamiento del dolor físico, psíquico o la angustia intensa.

3. El punto 3.5 es contradictorio con lo expresado anteriormente.


Indicaciones útiles para los firmantes de las Voluntades Anticipadas / Testamento Vital

En un documento de Voluntades Anticipadas -conocido genéricamente como Testamento Vital- usted expresa su voluntad sobre las atenciones médicas que desea o no desea recibir caso de padecer una enfermedad irreversible o terminal que le haya llevado a un estado que le impida expresarse por sí mismo. Usted puede realizar su propio documento con las indicaciones y razonamientos que considere pertinentes. La AFDMD ha elaborado este modelo impreso para facilitar este trámite.

SITUACIÓN LEGAL

Cataluña fue la primera comunidad autónoma en regular este derecho a través de la ley 21/2.000 de 29 de diciembre. Todas las autonomías tienen regulada por ley este documento que se denomina instrucciones previas, voluntades anticipadas y manifestaciones anticipadas de voluntad. En todas las Comunidades Autónomas existe un Registro oficial de testamentos vitales.

FIRMA


El documento privado de testamento vital puede firmarse ante notario o ante tres testigos. Dos de ellos no pueden ser familiares en segundo grado ni estar vinculados por relación patrimonial con el otorgante. El modelo de DMD está ya preparado para la firma con testigos. En los modelos oficiales de las Comunidades Autónomas se firmará generalmente ante funcionario público. Aconsejamos que se añada al apartado otras instrucciones los tres puntos del testamento vital privado de la AFDMD:

1. Deseo finalizar mi vida con una limitación del esfuerzo terapéutico, evitando todos los medios artificiales, tales como técnicas de soporte vital, fluidos intravenosos, fármacos (incluidos los antibióticos), alimentación artificial (sonda nasogástrica) o cualquier otro tratamiento que pueda prolongar mi supervivencia.


2. Deseo unos cuidados paliativos adecuados al final de la vida, que se me administren los fármacos que palien mi sufrimiento y aquellos cuidados que me ayuden a morir en paz, especialmente –aún en el caso de que pueda acortar mi vida- la sedación terminal.


3. Si para entonces la legislación regula el derecho a morir con dignidad mediante eutanasia activa, es mi voluntad morir de forma rápida e indolora de acuerdo con la lex artis ad hoc .


REPRESENTANTE


En este impreso se incluye la posibilidad de que usted nombre un representante. Conviene que la persona elegida como tal sea alguien que comprenda lo mejor posible los deseos, valores y motivos que sustentan sus decisiones sobre el final de su vida para cuando el firmante no pueda expresarse por si mismo. Además, ha de ser una persona dispuesta a luchar para que se cumplan las instrucciones que usted deja en su documento en caso de incumplimiento por parte de sus médicos o allegados. Tiene también la posibilidad de nombrar un segundo representante –un sustituto-, por si el primero se encontrase ausente, hubiese fallecido o por alguna otra razón no pudiese cumplir su cometido.

PUNTOS 1,2 Y 3 DEL DOCUMENTO


Contemplan distintas opciones para paliar su sufrimiento y evitar un alargamiento indeseado de la vida. Si no está de acuerdo con lo que se solicita en alguno de estos puntos, táchelo.

ENFERMEDADES ENUMERADAS


Puede usted, asimismo, tachar las enfermedades enumeradas en el punto 4 que no desea que figuren en el documento.


DIFUSIÓN, LOCALIZACIÓN Y REGISTRO


Es conveniente que reparta copias de su documento a su representante si lo tiene y a otras personas de su confianza, incluido su médico de cabecera, si es posible. Deje usted indicaciones sobre dónde localizar el documento por si surgiera un accidente o enfermedad súbita que le impidiera expresarse. La asociación DMD tiene abierto un Registro de Testamentos Vitales para sus socios desde 1996. En la tarjeta de socio se añade el número de registro. De este modo, facilitamos su localización. Sus allegados o representante podrán contactar con la asociación y recabar asesoría sobre como actuar en casos conflictivos.
Estos servicios forman parte de la atención que nuestra asociación presta a sus socios.

ANULACIÓN


Usted puede anular su documento de Voluntades Anticipadas-Testamento Vital en cualquier momento rompiéndolo. ¡No olvide las copias que haya entregado o declarar su cambio de opinión por escrito u oralmente ante testigos!


Más información en:






Asociación por el Derecho de Morir Dignamente (DMD)
Pza. Tirso de Molina 12, 4 Dcha. 28012 Madrid tfno: 913691746
dmdmadrid@eutanasia.ws
www.eutanasia.ws

El final de la vida

Los que no esperaron a la ley
Cuatro casos han conmocionado en los últimos años a la opinión pública, pero ninguno logró cambios legales


A finales de los noventa la larga lucha por una muerte digna del tetrapléjico Ramón Sampedro abrió con fuerza el debate sobre la eutanasia. Otros casos han conmocionado desde entonces a la opinión pública sin que ninguno de ellos haya logrado cambios legales por ahora.

- Ramón Sampedro. Uno de los casos de eutanasia más famosos del mundo. La historia de sus últimos años llevada al cine recibió un oscar. Sampedro, postrado en una cama desde su juventud, estaba inmóvil por completo. No podía suicidarse. Pidió ayuda para ello al Estado en innumerables ocasiones. Finalmente, una amiga le ayudó a morir administrándole cianuro. Su muerte, diseñada al detalle en la clandestinidad, resultó finalmente una agonía.

- Jorge León. Murió a los 53 años en 2006. Alguien desconectó el respirador que le mantenía vivo. Sólo podía mover los labios después de un accidente doméstico. Mantenía abierto un diario en Internet donde solicitaba ayuda para morir. Escribió en su blog: "Eutanasia significa buena muerte. Nada más y nada menos. Una muerte acorde a nuestra condición de seres racionales libres, dueños de decidir las condiciones en las que morir". León había manifestado en una carta a EL PAÍS la necesidad de regular "cuanto antes" el derecho a la eutanasia.


- Madeleine Z. Tenía 69 años y sufría una grave enfermedad progresivamente paralizante. Se quitó la vida en su casa de Alicante tomando un helado con el que había mezclado varios mediamentos. Quería "dejar de no vivir", como ella explicaba. La acompañaron dos voluntarios del grupo por el derecho a una muerte digna en el que militaba. Tenía la voluntad firme, inequívoca y mantenida en el tiempo de poner fin a su vida.


- Inmaculada Echeverría. En medio de las protestas de la Iglesia, la muerte de Inmaculada Echevarría, de 51 años, se convirtió en otro espectáculo mediático. Vivía atada a un respirador en un centro sanitario granadino y simplemnte pedía que se le desconectara, algo perfectamente legal: no se considera eutanasia sino la renuncia a un tratamiento. La Junta de Andalucía cumplió su voluntad, pero para ello hubo de ser trasladada a un hospital público, porque el centro regentado por religiosos donde vivió los últimos años no pudo hacerlo. La jerarquía eclesiástica lo impidió. Inmaculada tuvo que "luchar para ser libre". Deseaba morir desde hacía 27 años, cuando tuvo que entregar a su hijo en adopción. Fue sedada antes de morir.


Fuente: EL PAÍS - Madrid - 21/03/2008
El arzobispo de Pamplona defiende la dignidad de la muerte de Cristo, que "no tuvo cuidados paliativos"

Fernando Sebastián Aguilar catequiza sobre el modo en que los cristianos deben enfrentarse a la muerte


Fernando Sebastián Aguilar, ha proclamado este viernes la oposición de la Iglesia católica a la eutanasia al defender que la muerte de Jesucristo en la cruz fue "absolutamente digna" a pesar de que "no tuvo cuidados paliativos".

Sebastián, encargado de pronunciar el tradicional Sermón de las Siete Palabras de la Semana Santa de Valladolid en la Plaza Mayor de la ciudad, ha catequizado sobre el modo en el que los cristianos deben enfrentarse a la muerte: "Jesucristo miró a la muerte cara a cara, con confianza, la aceptó con amor y la vivió descansando en los brazos del Padre Celestial". "¿Alguien puede decir que la de Jesús no fue una muerte digna?", ha interpelado el arzobispo emérito, quien ha animado a los hombres a acercarse a Dios para "encontrar dignidad" con la que afrontar la muerte.

Este ha sido el principal mensaje de Sebastián durante su discurso, en el que, a lo largo de 80 minutos, ha recordado las siete "palabras vivas" que Jesús pronunció en la cruz antes de morir hace más de 2.000 años y que son, a su juicio, son las "claves" para comprender la verdad de la existencia humana, para aclarar los laberintos de la vida y para superar todas las contradicciones.


Las palabras de Sebastián sobre la eutanasia se producen después de que el pasado miércoles la mujer francesa con un tumor incurable Chantal Sébire, que había visto denegada por los tribunales su petición de que se le aplicara la eutanasia, fuera encontrada muerta en su domicilio. La autopsia al cadáver no ha podido determinar las causas exactas de su fallecimiento.


Fuente: EFE - Valladolid - 21/03/2008

Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

Por Sebastián Iribarren (*)


Hace unos días era encontrado el cadáver de Chantal Sébire. Esta ciudadana francesa había solicitado permiso a las autoridades de su país para que le ayudaran a morir, dado que había llegado a la conclusión de que su proyecto vital había concluido y sólo le restaba morir con "dignidad".

SebastiÁn iribarren Los gobernantes vuelven a decir que "no toca" despenalizar la eutanasia
Sin embargo, ¿qué es morir con dignidad? ¿Qué es la dignidad? El concepto de dignidad tiene demasiadas facetas y cada uno de nosotros es capaz de ver una de ellas o con suerte más de una, pero en ningún caso somos capaces de verlas todas.

El concepto kantiano de dignidad es el que más me satisface. La dignidad del ser humano consiste en ser considerado como un fin en sí mismo y no sólo como un medio. Esta idea de dignidad va íntimamente unida al deseo de libertad y autonomía del ser humano y, por lo tanto, al desarrollo de aquellos valores que pertenecen a lo más íntimo de nuestro ser.


No me cabe duda de que Chantal sopesó, a la hora de tomar esta decisión, su biografía, sus expectativas vitales, su dolor físico y emocional y el de quienes quería y le querían, así como también sus valores espirituales. Lo creo porque mi profesión de médico me muestra con más frecuencia de la deseada que el afrontar conscientemente la muerte exige un enorme coraje, que la mayoría no siempre tenemos.


Sin embargo, ante una situación como la de Chantal y tantos otros, nuestra sociedad no es capaz de afrontar el problema y darle una solución humana, compasiva y razonable. Nos limitamos a desempolvar el Código Penal y a abandonar al que solicita ayuda. Ayuda para terminar con un sufrimiento que nadie es capaz de paliar, ayuda para morir acompañado por las personas que uno quiere, ayuda para no morir como un delincuente en la clandestinidad, ayuda para que nadie persiga a aquellos que han mostrado más piedad y humanidad que algunos que se arrogan virtud moral y conocimiento.


A pesar de ello, los políticos que nos van a gobernar durante los próximos cuatro años siguen diciendo que todavía "no toca" regular legalmente la despenalización de la eutanasia. Y bien, ¿qué impide reconocer hoy este derecho? Ignorar el problema no se me antoja la solución.

Tratar a los enfermos terminales con todos los medios a nuestro alcance para prolongar su existencia con la mejor calidad de vida posible ha sido el deber de la medicina y seguirá siéndolo. Pero esta labor no tiene por qué colisionar con la regulación de la muerte médicamente asistida si se establecen las debidas salvaguardas. Nadie afirma que la eutanasia esté exenta de problemas, pero no son menos que los que ocasiona darle la espalda, porque el problema existe.

Permitir a los enfermos afrontar el final de su vida con libertad y responsabilidad es un derecho de ellos y un deber de quienes les cuidamos, y en este sentido se ha legislado últimamente. Así la Ley Básica Reguladora de la Autonomía del Paciente y las distintas normas estatales y autonómicas sobre Voluntades Anticipadas o Testamento Vital han clarificado muchos aspectos hasta entonces problemáticos. Es cierto que las leyes no solucionan por sí mismas los problemas que se plantean en la relación sanitaria, pero nos dan seguridad jurídica, suelo firme en el que pisar. Legislar sobre la eutanasia o el suicidio asistido aportaría esta misma seguridad jurídica a los pacientes y a los profesionales sanitarios. Permitiría sacar a la luz la verdadera magnitud del problema y evitar la clandestinidad y el ocultismo.


A mi juicio existen todavía demasiadas personas que creen que la perspectiva que tienen del problema es la verdadera y, por lo tanto, la única posible. Cuesta demasiado aceptar que nuestra sociedad es plural en creencias y valores y que, en principio, aquellas que afectan a nuestro ser más íntimo deberían de merecer el máximo respeto, por lo que deberíamos evitar imponer las nuestras a quienes no las comparten.


Una mayor capacidad de empatía con el que sufre y una menor carga ideológica contribuiría posiblemente a abarcar más perspectivas del mismo problema y facilitaría su solución.

El arzobispo emérito de Pamplona, Fernando Sebastián, ha invocado estos días la pasión de Jesucristo en la cruz para referirse a lo que él entiende por una muerte digna. Quisiera terminar yo también citando a Jesús cuando dijo: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" (Mateo 27,46; Marcos 15,34). Albergo pocas dudas de que el hijo de Dios mostró mayor humanidad que la que mostramos todos los días los que decimos ser sus seguidores. Tratar de ver el sufrimiento con los ojos del que sufre y no con los nuestros puede mover nuestros cimientos, pero en cualquier caso nos hará más humanos.

(*) Sebastián Iribarren Diarasarri es médico especialista en Medicina Intensiva y experto en Bioética Clínica.

Fuente: El País,
27/03/2008

Manifiesto Santander por una muerte digna

Con motivo del seminario “Muerte digna, asistencia ante la muerte”, impartido por Luis Montes en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

Todo ciudadano tiene derecho al alivio del sufrimiento al final de su vida mediante una asistencia paliativa de calidad respetuosa con sus valores y sus creencias, expresados en ese momento o de forma anticipada en el testamento vital (instrucciones previas o voluntades anticipadas).

El paciente tiene derecho a recibir información veraz sobre su proceso de enfermedad, a rechazar un tratamiento, a limitar el esfuerzo terapéutico y a elegir entre las opciones disponibles, como la sedación terminal.

Por ello, manifestamos que es responsabilidad de los políticos:

1. Conocer de manera fehaciente cómo mueren los ciudadanos.
2. Garantizar el libre ejercicio de estos derechos.
3. Promover un debate sobre la eutanasia y el suicidio médicamente asistido de personas que al final de su vida padecen, a pesar de los cuidados paliativos, un sufrimiento insoportable del que desean liberarse con todas las garantías legales.

lunes, 4 de agosto de 2008

Eutanasia, Iglesia, libertad

Por Salvador Paniker

Al doctor Luis Montes

No creo que la aprobación de una ley de eutanasia voluntaria, similar a las que ya rigen en Holanda, Bélgica o Luxemburgo, hiciera perder las próximas elecciones generales al Partido Socialista. Al contrario. Un 80% de los españoles, según una reciente encuesta de Metroscopia, está a favor del derecho a la eutanasia activa para los enfermos incurables. Lo cual significa que si todos los partidos políticos permitieran que sus diputados votaran en este tema con libertad de conciencia, la mayoría sería aplastante.

Conviene insistir en algo muy obvio: la eutanasia voluntaria es un derecho humano, un derecho humano de la primera generación de derechos humanos, un derecho de libertad. Es un derecho, no un deber. Pero ya se sabe que el Gobierno socialista no quiere multiplicar sus frentes de batalla con la Iglesia católica. Y ahí es donde pueden ser útiles algunas consideraciones. En primer lugar, conviene recordar que buena parte de los católicos está a favor del derecho a la eutanasia y en contra de las consignas del Vaticano. Como en tantas otras cuestiones (piénsese en el tema del control de la natalidad, sin ir más lejos). En segundo lugar, cabe preguntar: ¿por qué la Iglesia católica -al menos la oficial- se opone tan ferozmente a la eutanasia? La respuesta parece clara: porque si se generaliza la práctica de la eutanasia voluntaria, si se desdramatiza el acto de morir, la Iglesia pierde poder. La Iglesia siempre ha fomentado una teología del terror a la muerte, reservándose para ella el control de las postrimerías. En consecuencia, la Iglesia tolera mal la secularización desdramatizada del morir que supone la eutanasia. (Probablemente, los hombres de la Iglesia "proyectan" su propio terror a la muerte y tratan de exorcizar su ansiedad -y en el fondo su increencia- aferrándose fanáticamente a la doctrina oficial. Las verdades absolutas "protegen").

Añadamos, de pasada, que la Iglesia siempre ha sido prisionera de su pretendido monopolio teológico de la verdad, lo cual la ha conducido a inmiscuirse en cuestiones que no le competen. Así, por ejemplo, ya san Ambrosio, en el siglo IV, se oponía a los preceptos de la medicina por ser contrarios a la "ciencia celestial" y al poder de la plegaria. Lo mismo pensaba, siglos más tarde, el arrebatado san Bernardo de Claraval. Y hasta el siglo XVI estuvo condenada por la autoridad eclesiástica la disección de cadáveres y el estudio de la anatomía. Y ya a finales del siglo XVIII, el magisterio de las iglesias cristianas se opuso a la vacuna antivariólica porque entendía que la viruela era un castigo divino, y el hombre no debía sustraerse a ese castigo. (Con la misma lógica se prohibió desviar el curso de los ríos porque ello significaba "corregir la obra de Dios"). Y en el XIX las mismas iglesias se opusieron a la utilización de la anestesia en los partos. Y actualmente se oponen a la investigación con células madre, a la planificación familiar, al uso del preservativo para combatir el sida, etcétera.

Y no olvidemos, claro está, que hasta hace cuatro días la Iglesia condenaba la libertad de conciencia, la libertad de enseñanza, la libertad de reunión, la democracia, el socialismo, el sindicalismo, el liberalismo y los derechos humanos. Lo de la lucha contra la eutanasia no es, por tanto, más que un nuevo episodio dentro de esta costumbre milenaria que tiene la Iglesia de intentar conservar su poder inmiscuyéndose en asuntos que no le incumben.

En España, la Ley General de Sanidad de 1986 (siendo ministro Ernest Lluch) reconoce ya los "derechos del enfermo" y preconiza la práctica del "consentimiento informado". (Esta normativa fue actualizada en noviembre de 2002 con una Ley de Autonomía del Paciente). Por otra parte, desde noviembre de l995, tenemos un nuevo Código Penal en el que de hecho se despenaliza la eutanasia pasiva y se rebajan sustancialmente las penas a quienes ayuden a morir a otra persona, por la petición expresa de ésta, en el caso de que la víctima sufriera una enfermedad grave que condujera necesariamente a su muerte, o que produjera "graves padecimientos permanentes y difíciles de soportar" (artículo 143).

Ahora bien, una nueva ley debería contemplar no sólo la despenalización de la eutanasia pasiva sino la de la activa. Y no sólo el caso de los enfermos terminales, sino también el de los crónicos. Recordemos que el más célebre y lúcido caso de defensa del derecho a la eutanasia fue en España el de un enfermo crónico y no terminal. Me refiero al tetrapléjico gallego Ramón Sampedro, de cuyo suicidio (médicamente no asistido) se cumplieron hace poco 10 años.

Ello es que la Ley de Autonomía del Paciente, conducida hasta su límite, aboca al derecho de cada persona a decidir libre y racionalmente cuando quiere terminar con su vida, se encuentre o no en situación de enfermedad terminal. No es un tema nuevo. Ya el viejo emperador Marco Aurelio escribió que "una de las funciones más nobles de la razón es la de saber cuándo ha llegado el momento de abandonar este mundo". Y Montaigne: "Cuanto más voluntaria la muerte, más bella". También en la famosa Utopía de Tomás Moro -un hombre, no se olvide, canonizado por la Iglesia católica- había un lugar para la eutanasia.

El caso es que conviene entender de una vez -en contra de las voces demagógicas que plantean la cuestión en blanco y negro- que, en las situaciones de eutanasia activa, la alternativa no es entre vida y muerte, sino entre dos clases de muerte: una rápida y dulce, y otra lenta y degradante. Por otra parte, allí donde hay transparencia informativa -casos de Bélgica y Holanda- es donde menos abusos se producen. No hay ninguna evidencia de que en Holanda hayan aumentado las eutanasias involuntarias; más bien al contrario. (De hecho, en Holanda está completamente protegida la vida: hay penas de hasta 12 años de cárcel para quien practique la eutanasia sin el consentimiento del enfermo). Lo que sí existe en Holanda es una total transparencia informativa y muchísimos más controles legales que en otros países -donde sí es habitual la eutanasia clandestina-.

Por todo lo expuesto, a uno le parece laudable que en el último congreso del PSOE se haya aprobado al fin un texto titulado Derecho a una muerte digna, en el que, aparte de recomendar los cuidados paliativos (bienvenidos sean), se propugna un debate sobre la regulación legal del "derecho de los pacientes afectados por determinadas enfermedades terminales o invalidantes a obtener ayuda para poner fin a su vida". (Subrayo lo de invalidantes porque deja la puerta abierta a los casos, antes mencionados, de enfermos crónicos). En fin, está claro, a mi juicio, que la sociedad española está madura para una ley de eutanasia voluntaria, y que la propia Iglesia católica no perdería nada reconsiderando sus presupuestos teológicos. La Iglesia debería comprender que oponerse a la eutanasia voluntaria equivale a estar en contra de la libertad y en favor de la tortura.

Salvador Pániker es filósofo y presidente de la Asociación Derecho a Morir Dignamente.

sábado, 2 de agosto de 2008

La otra cara de los Premios Nobel

La fabricación, la venta de armas y la especulación bursátil siguen financiando los galardones.

por RICARDO MORENO

Cuando Alfred Nobel creó los premios que llevan su nombre ya había conquistado la inmortalidad con el invento de la dinamita, que revolucionó la explotación de minas y la construcción de túneles, pero que también acrecentó el carácter mortífero de las armas. Quizás por ello nunca logró este premio el escritor August Strindberg, que se refirió al dinero de su compatriota como "el dinero de la dinamita". Hoy las cosas no son muy diferentes. Las inversiones que se realizan con su legado para financiar los galardones incluyen la especulación pura y dura en Bolsa y negocios de armas.

Las inversiones realizadas han permitido a la Fundación, entre enero y agosto del 2003, aumentar su capital de 2.800 a 3.000 millones de coronas.

La Fundación Nobel responde a sus críticos afirmando que no hay contradicción en invertir en fábricas de armas y la defensa de la paz.

Nobel hizo constar en el testamento su voluntad expresa de que los premios que creó debían destinarse siempre a quienes, "con independencia de su nacionalidad", hubieran aportado los mayores beneficios a la humanidad. Una premisa que testimonia su visión universalista, que también dejó patente en sus negocios, como lo prueba el hecho de que, al morir, su fortuna estaba distribuida en ocho países de Europa.

La británica Imperial Chemical Industries, la francesa Société Centrale de Dynamite, Dynamit Nobel AG, en Alemania, y Nobel Industrier AB, en Suecia, todas ellas líderes en el campo de la industria química, son algunas de las empresas fundadas por el inventor sueco, que testimonian también en este campo su vocación globalizadora. Por último, como rasgo complementario de ese aspecto de su personalidad, Nobel dominaba, además de su idioma materno, el ruso, el francés, el inglés y el alemán.

Deducidos los gastos de herencia y administrativos, el capital dejado por Nobel a su muerte ascendía 31 millones de coronas (1 .500 millones de coronas en valores actuales, o unos 30.000 millones de las antiguas pesetas), cantidad que para la época constituía una suma respetable. Dicho capital, "invertido en valores seguros por mis albaceas", decía el testamento, "constituirá un fondo cuyos intereses serán distribuidos cada año en forma de premios a las personas que, durante el año anterior, hayan aportado los mayores beneficios a la humanidad". Y a continuación detallaba las actividades que serían premiadas, que, como es sabido, comprenden disciplinas científicas, medicina, química, física, humanistas, literatura y un premio de la Paz, al tiempo que determinaba las instituciones que tendrían la responsabilidad de discernirlos. El premio de Economía, creado en 1968 por el Banco Nacional de Suecia, en homenaje a la memoria de Nobel, no estuvo incluido en el testamento.

La primera adjudicación tuvo lugar en 1901 y, salvo algunos escasos periodos, en los que se han dado grandes conflictos y guerras mundiales, los premios han sido otorgados con puntualidad sueca cada año. Polémicos, admirados y denigrados, los premios siguen siendo un acontecimiento universal. La ceremonia de su entrega, el 10 de diciembre, el miércoles pasado, que recuerda el día de su muerte en San Remo, Italia, en 1896, es seguida a través de la televisión por millones de personas.

Para administrar la compleja y gigantesca estructura encargada de hacer realidad los deseos del donante fue creada, en 1900, la Fundación Nobel como una organización independiente, no gubernamental, que además de propietaria del capital, es responsable de su administración y del órgano central que coordina las distintas Instituciones Nobel.

Cuando los premios se adjudicaron por primera vez su dotación fue de 150.782 coronas, una suma extraordinaria entonces que, según cálculos de algunos estudiosos, equivalía a 20 años del sueldo de un profesor de la época. De acuerdo a las reglas del juego de las inversiones capitalistas a comienzos de siglo, la expresión "valores seguros" equivalía a adquisiciones, préstamos e hipotecas sobre bienes inmuebles. La renta obtenida de tales inversiones no garantizaba la posibilidad de un ajuste anual de los premios de acuerdo al índice inflacionario, sino al contrario, en los años siguientes la dotación se redujo. Hubo, pues, que "renovarse" para vivir y crecer al compás de los cambios operados en el mundo de las finanzas tras la Primera Guerra Mundial.

El Gobierno sueco autorizó a la Fundación Nobel, en 1950, la adquisición de acciones en Bolsa, al tiempo que la exoneraba del pago de impuestos. En ello, y en los resultados de algunas empresas industriales de la fundación, reside el secreto de que los premios hayan seguido año a año el ritmo de la inflación y alcancen en el presente las 10 millones de coronas (unos 185 millones de pesetas).

Hay que tener en cuenta que además del pago a los galardonados hay grandes partidas en concepto de remuneraciones para los integrantes de los distintos comités Nobel encargados de discernir los premios, a los expertos que deben utilizar en cada especialidad, y para la celebración de la tradicional fiesta del Nobel -banquete y baile-, a la que asisten 1.500 invitados y con la que culmina cada año la edición de los premios.

No hubiera sido posible atender esas obligaciones financieras con los criterios aplicados en la época de Alfred Nobel. "Para mantener el monto de los premios", confesó hace un tiempo un director de la fundación, "tenemos que proveernos de instrumentos modernos de gestión financiera, que nuestros viejos estatutos nos impiden utilizar". Necesidad que fue satisfecha por el Gobierno sueco.

Esta inmersión de la Fundación Nobel en el mundo incierto y no siempre transparente de la especulación no ha estado libre de riesgo y críticas. A comienzos de 2003, coincidiendo con la invasión a Irak, la fundación decidió disminuir su paquete de acciones y optar por valores más seguros. Vendió acciones, en particular de Ericsson, por valor de 400 millones de coronas. Poco después, las acciones de Ericsson subieron casi un 80%. Pese a este mal paso, la evolución de los valores le ha permitido resarcirse y aumentar el valor de su capital desde los 2.800 millones a 3.000 millones de coronas en agosto pasado.

Las críticas aluden a la "ética" de la obtención de ganancias por la venta de armas, caso de la fábrica Bofors y, peor aún, de violaciones a la prohibición de venderlas a países con regímenes que violan los derechos humanos o que estén comprometidos en algún conflicto bélico. Y, al mismo tiempo, otorgar un Premio Nobel de la Paz. A lo que la Fundación responde que no hay contradicción en invertir en industrias armamentistas y la defensa de la paz.