sábado, 19 de abril de 2008

El camino al que invitan las tradiciones es un camino de sutilidad, por Marià Corbí


Fragmento del libro de Marià Corbí:
"Hacia una espiritualidad laica - Sin creencias, sin religiones, sin dioses"




El camino de la espiritualidad es el camino de la sutilización porque es la vía al refinamiento del conocer y del sentir.

Los humanos somos unos seres que precisamos depredar el entorno para mantenernos vivos. Como depredadores que somos, tenemos que matar y destruir para vivir. El mundo en que vivimos y que sentimos es nuestro campo de caza. Nos vemos forzados, irremisiblemente, a concebir y sentir el mundo que nos rodea y a nosotros mismos como el campo de caza de un cazador. Nuestros procesos culturales han sofisticado mucho el campo de caza y la actuación del cazador, pero, en definitiva, no han transformado, en lo más mínimo, nuestra condición, ni pueden, ni deben hacerlo.

Esta es nuestra condición y nuestro destino: vivir depredando, subsistir matando y destruyendo. En sí no tiene nada de malo o de indigno. Somos, por añadidura, unos depredadores culturales. Utilizamos nuestras creaciones culturales para depredar con más eficacia. Esa es la base donde necesariamente hacemos pie. Negarla o revelarse contra ella sería negar nuestra condición y caer en el vacío de la irrealidad.

Sin embargo, según el testimonio de todas las tradiciones religiosas y de todos los maestros, nuestra condición de depredadores en el conocer, el percibir y el sentir no es nuestra única posibilidad. Tenemos otra, verdaderamente increíble para un depredador: la capacidad de percibir, conocer y sentir todo lo que nos rodea, y a nosotros mismos, de una forma que ya no es la propia de un grupo de cazadores en un campo de caza; contamos con la posibilidad de conocer y sentir desde la más completa gratuidad, sin buscar nada.

Aunque nos resulte increíble, los maestros lo testifican universal-mente: podemos conmovernos hasta la última fibra de nuestro ser y, conmovidos, conocer lo que nos rodea y a nosotros mismos, sin que esa conmoción y ese conocimiento nos comporten ningún beneficio ni pretendamos conseguir nada. Podemos conocer y sentir como puros testigos desinteresados.

Además de nuestra condición básica, fundamental e irrenuncia-ble, de depredadores en un campo de caza, podemos ser, también, luz vibrante frente a toda esta maravilla que nos rodea; podemos ser calor que se transforma en luz frente al esplendor que nos rodea.

Cuando un ser vivo necesitado, estructurado para vivir de matar y depredar, aprende a conocer y a sentir así, su conocer y su sentir se hacen sutiles y etéreos. Cuando así aprende a conocer y a sentir con esa gratuidad y desinterés, decimos que se ha espiritualizado, que se ha hecho tan inasible como el aire.

Para un ser necesitado, lo que no tiene una relación directa o indirecta con sus necesidades es como si no existiera. Todo lo que se sitúa más allá de los parámetros de realidad y valor que construye su necesidad es huidizo, sutil, como si no existiera.

Cuando el ser humano aprende a conocer y a sentir gratuitamente, se hace capaz de conocer y sentir lo que es «nada» para su necesidad, lo que carece de relación con su mundo de realidad.

El mundo que estructura nuestra percepción, el que articula nuestro conocimiento y nuestro sentir es como un gran círculo cuyo centro es un núcleo de necesidades, el «ego». Todo se estructura con relación a ese centro. Nuestro «yo» es como una casa en el centro del círculo.

En nuestra vida cotidiana sólo salimos de casa a cazar, y cuando salimos es para volver otra vez a casa, con una pieza al hombro. Nuestro mundo es exclusivamente un campo de caza, y toda incursión en ese mundo con la percepción, el conocimiento o el sentimiento es una caza. Éste es el sentido de nuestra vida: ir y venir de casa al campo de caza y del campo de caza a casa.

La oferta de las tradiciones religiosas y de los maestros espirituales es totalmente ajena a esta nuestra manera espontánea de proceder. Su oferta es para nosotros algo inconcebible, extremadamente desconcertante y nuevo. Proponen que aprendamos a conocer, a sentir y a percibir sin el punto de referencia de las necesidades del ego. Nos proponen la posibilidad de un conocer y de un sentir no egoísta. Eso supone que desarticulemos nuestra construcción del mundo y, por tanto, nuestra construcción del conocer y del sentir egoísta. Entonces, quien mira al mundo no es ya un centro de necesidades, sino sólo un testigo imparcial.

Eso es la sutilización; eso es la espiritualización.

Cuando se mira, se comprende y se siente lo que hay sin tener en cuenta las necesidades, en el centro del círculo no hay nadie, porque el yo sólo es un núcleo articulado de necesidades. Puesto que en el centro del círculo no hay nadie, tampoco hay círculo. Nada se estructura en torno de nada. Esa es la percepción de la dimensión absoluta de lo real. Para un pobre animal viviente y necesitado, nada hay más inasible y más sutil que eso.

Puesto que nadie es un centro de necesidad, no hay ni campo de caza ni cazador. El mundo es un enigma sin fin que se dice a sí mismo sin que ningún cazador le imponga lo que ha de decir.

El mundo no es un círculo con un centro, no tiene esa estructura egocentrada, es un océano sin fronteras y sin puntos de referencia.

Cuando alguien, no un ego necesitado, sale al mundo a percibir, a sentir y a conocer, nada es da según la medida de alguien, todo es desconcertantemente libre y sin referencia a nadie. Cuando se sale así, no se sale a cazar porque ya no existe la caza, ni nadie puede volver a casa cargado con una pieza, porque ni hay cazador, ni hay pieza, ni hay casa adonde volver.

Cuando el que mira no mira como necesitado, se quiebra la dualidad que se formaba entre el ego —núcleo de necesidades—, y el mundo —campo de caza—. Puesto que se rompe la dualidad, todo se hace no-dos.

Lo que entonces hay es conocer y sentir, pero nadie conoce y siente. Ni se conoce ni se siente nada concreto. Se trata de un auténtico conocimiento y de un auténtico sentir y amor, pero sin que sea posible decir, yo, tú, eso, mío o nuestro. En la experiencia espiritual, el animal que somos conoce, siente y percibe, realmente y sin dudar; y lo que percibe y conoce, según sus criterios de realidad, es nada.

Dicen los maestros que lo que se conoce y siente desde ahí es una «ausencia», la ausencia de todo lo que para el animal es realidad. Pero la carne conoce y siente esa ausencia realmente y no como una nada, sino como una «presencia».

Podría decirse que el misterio de lo que hay testifica y se conmueve frente al misterio de lo que hay; y se hace patente, a la vez, que el testigo es ese misterio.

La transformación a la que invitan las tradiciones espirituales es el paso del depredador al testigo desinteresado y vibrante; del depredador al amante. Quien acierta a conocer y sentir sin estar sometido a la perspectiva de la necesidad, a la estructura de los deseos del ego, adquiere un conocer y sentir libre, porque sólo la necesidad somete. Para conocer y sentir gratuitamente, el cuerpo no es un obstáculo, porque todo él es un perceptor, un sensor. Todo nuestro cuerpo es un ojo. Somos como los querubines, ojos por todas las partes de nuestro ser. También nuestro cuerpo es un sensor. Toda nuestra carne puede conmoverse, toda ella puede convertirse en corazón, en amor. Así, nuestro cuerpo ha de convertirse en luz y calor; todo él ha de ser lucidez conmovida. Eso es lo que los maestros del espíritu dicen cuando hablan de nuestro cuerpo como un cuerpo de luz y de fuego. Eso es lo que ellos llaman sutilizar nuestro ser, espiritualizarlo.

Nuestro cuerpo no es sólo la carne de un viviente necesitado sino también un puro perceptor, un fino sensor desinteresado y un testigo capaz de conmoverse hasta sus raíces con lo que hay, no sólo porque nos sirve, sino simplemente porque está ahí, porque existe, por su novedad sin fin y por la maravilla con la que nos habla.

Nuestra carne no es opaca. Somos seres luminosos porque nuestro mismo cuerpo es sutilidad. Y dicen los maestros que esa condición de testigos vibrantes y desinteresados es nuestra propia naturaleza.

Llegar a hacer de todo nuestro ser y de toda nuestra carne, ojos y corazón desinteresado, luz y fuego, sutilidad, espiritualidad, no es someternos a una sobrecarga desmesurada para nuestra humilde condición de animales, sino que, por el contrario, según los maestros ésa es nuestra condición propia.

p. 295 a 299

Fuente: Centro de Estudio de las Tradiciones Religiosas (CETR)

Más información sobre el libro en la web del CETR

Otros artículos de Marià Corbí en este blog:

Nuevo libro de Marià Corbí: Hacia una espiritualidad laica

Otra espiritualidad es posible y necesaria
¿Es real el crecimiento del interés por la religión?
Sin creencias y con "fe"

¿La paz sea contigo?, por Federico Mayor Zaragoza


De verdad queremos la paz que nos deseamos? Salam, shalom… (paz) y, a continuación, la intransigencia, el enfrentamiento, la confrontación. “Si quieres la paz, prepara la guerra”, ha sido el adagio perverso que, para beneficio de los productores de armamento, se ha utilizado desde el origen de los tiempos por parte del poder, que disponía, como un supuesto incuestionable, de las vidas de sus vasallos. Y así hasta estos turbulentos, pero esperanzadores albores de siglo y de milenio, porque se ha ganado en conciencia global y conocimiento profundo de la realidad; porque la moderna tecnología de la comunicación permite la participación no presencial, lo que fortalecerá la autenticidad democrática, y porque –lo que es muy relevante– la mujer amplia- rá en pocos años el magro 5% que tiene hoy en día como porcentaje de influencia en la toma de decisiones. Y la conclusión será que la humanidad tomará en sus manos las riendas de su destino y hará posible, por fin, el inicio de la Carta de la ONU: “Nosotros, los pueblos…”.

Sí, serán los pueblos, la sociedad civil, la que irá constituyendo progresivamente democracias genuinas, en las que los votantes cuenten, además de ser contados en la elecciones, en las que sean tenidos en cuenta todos los días y no solo en el momento del recuento. El gran cambio será la transición de súbditos a ciudadanos, de una cultura de imposición y violencia a otra de conversación y conciliación, de la fuerza a la palabra. De preparar la guerra a preparar la paz. “Si quieres la paz, ayuda a construirla con tu comportamiento cotidiano”, siendo actor y no espectador impasible y pusilánime. El tiempo del silencio ha terminado, tanto a escala personal como, sobre todo, institucional. Me gusta repetir que el silencio de los silenciosos es más oprobioso que el de los silenciados. Atreverse a saber… y saber atreverse para contrarrestar el omnímodo y omnipresente poder mediático que nos llena de zozobra y nos uniformiza, hasta el punto de aceptar lo inaceptable (gastar a diario 3.000 millones de dólares en armas, sin contar con el disparate de los escudos antimisiles, mientras mueren de hambre cada día 60.000 personas).

Distraídos, no vemos lo invisible, lo ordinario. Solo vemos lo visible, las informaciones que describen lo extra-ordinario, lo insólito, lo atípico. Es necesario conducirnos educadamente, es decir, en virtud de nuestra propia reflexión, “dirigiendo con sentido la propia vida”. Es preciso ir poniendo tantas cosas trastocadas en su sitio: los valores democráticos –que, según la Constitución de la Unesco de 1945, son la justicia, la libertad, la igualdad y la solidaridad– en lugar de las leyes del mercado, que, como era previsible, han ampliado las brechas y desgarros sociales en lugar de reducirlos; una ONU fuerte en la que se hallen representados “los pueblos” y que cuente con los recursos personales, financieros y tecnológicos que le permitan tener la autoridad democrática que nunca tendrá la fórmula plutocrática de los G-7/G-8; una economía de desarrollo global –con grandes inversiones en fuentes de energía renovables y de bajísimo coste que permitan un acceso generalizado a bienes materiales, la producción, transporte y reciclaje del agua para todos, la vivienda…– en lugar de la actual economía de guerra y especulación, que concentra la riqueza cada vez en menos manos.

No hay economía de guerra sin guerra, sin preparación para la guerra, sin pretextos para armarse hasta los dientes. Los únicos capaces de oponerse a esta inercia colosal son “los pueblos”, es el poder ciudadano, una sociedad civil consciente que no se deje embaucar, que no apoye más que a los gobernantes que, con valentía, estén decididos a la puesta en práctica de los principios universales tan lúcidamente expresados en la Carta de la ONU y en la Declaración de los Derechos Humanos.

La política debe basarse en unos principios éticos generalmente aceptados. Incorporar determinados valores religiosos es inadecuado y peligroso, como también lo es –y la experiencia actual lo demuestra– basar la acción política en aspectos estrictamente económicos. “Es de necio confundir valor y precio”, sentenció don Antonio Machado.

Por eso era tan necesaria y oportuna una declaración en la que la excusa del choque de civilizaciones quedara definitivamente excluida y se hiciera –desde la serenidad acreditada de Montserrat– un llamamiento firme a la implicación ciudadana, a la asunción de responsabilidades por parte de todos. Si unimos nuestras voces y manos, abiertas, tendidas, nunca más alzadas, entonces lograremos, en un gran clamor popular, reorientar los erráticos rumbos presentes.

La declaración denuncia la información engañosa que se difunde sobre las causas de los conflictos y apremia, de manera muy concreta, a la aplicación urgente de una solución política para la dramática e inacabable situación en Oriente Próximo, así como en otros lugares del mundo. Creyentes o no, los seres humanos deben ser respetados por igual e involucrarse en acciones solidarias con los más menesterosos.

La única condición para el diálogo, abierto a todas las opiniones, es la no violencia, la no imposición. “Todos en el mismo barco –Jesús, Buda, Mahoma–. Todos tenemos el mismo destino”, subrayó en la reunión de Montserrat el ex presidente de Irán, Mohamed Jatamí. En el mismo barco, con el mismo rumbo. ¿Tan difícil es provocar la “explosión espiritual” de la que hablaba Federico García Lorca, que significaría cambiar la fuerza por la palabra? Las religiones deben disponer de eficientes mecanismos de contacto e interacción –como establece la declaración, para su eficaz seguimiento– con el fin de evitar prejuicios y estereotipos y ser capaces de contribuir a la construcción de un futuro común donde el deseo de paz deje de ser un saludo para convertirse en una realidad.

Federico Mayor Zaragoza es presidente Fundación Cultura de Paz

Fuente: El Periódico (15/04/08)

Declaración de Montserrat - “Religiones y construcción de paz”


Este mediodía se ha celebrado en el Monasterio de Montserrat un acto con personalidades internacionales procedentes de diferentes tradiciones religiosas y de la sociedad civil para transmitir que las religiones no deberían ser nunca más origen de confrontación, y sí de conciliación. Los firmantes de la Declaración han reclamado la implicación de la sociedad civil, que debe exigir a las autoridades que emprendan acciones; así como la de gobiernos y las organizaciones internacionales, y la de los líderes políticos y religiosos, para que refuercen su papel como actores de la paz y la comprensión mutua.

En el encuentro participaron un grupo heterogéneo de importantes personalidades internacionales procedentes de distintas tradiciones religiosas, así como de la sociedad civil e instituciones internacionales.

Federico Mayor Zaragoza, presidente de la Fundación Cultura de Paz y ex director general de la UNESCO; Mohammad Khatami, presidente de la Foundation for Dialogue among Civilizations y ex presidente de la República de Irán; Aram I, Catholicos de Cilicia de la Iglesia Armenia Ortodoxa y presidente del Consejo de Iglesias de Oriente Medio; Abdulaziz O. Altwaijri, director general de la ISESCO; el rabino René-Samuel Sirat; Mar O. Oraham, de la Iglesia Asiria del Este; Kjell M. Bondevik, presidente del Oslo Centre for Peace and Human Rights i ex primer ministro de Noruega; Candido Mendes, secretario general de la Acadèmia de la Latinidad y William F. Vendley, secretario general de la Conferencia Mundial de Religiones para la Paz. El Padre Abad de Montserrat, Josep M. Soler, actuó como anfitrión de la reunión.

Texto íntegro de la Declaración de Montserrat:


La información engañosa sobre el origen de los conflictos reclama un análisis inequívoco sobre la relación entre los sentimientos religiosos y la violencia, para avanzar hacia la construcción de paz mediante la prevención y la resolución pacífica. Si no analizamos y damos a conocer de un modo esmerado esta relación, algunos medios de comunicación y muchas personas de cualquier parte del mundo continuarán pensando y percibiendo que la religión es, a menudo, la que alimenta la violencia.

En 1994, en Barcelona, tuvo lugar una importante reunión entre los representantes de diferentes creencias y organizaciones religiosas, en la cual los participantes llegaron a la conclusión unánime de que las religiones, basadas en valores compartidos como la fraternidad, la solidaridad humana y el amor, no deberán ser nunca jamás origen de confrontación sino de conciliación.

Los conflictos dramáticos e inacabables de Oriente Próximo, como también los acontecimientos trágicos que han tenido lugar recientemente en otros lugares del mundo, requieren soluciones desde la toma de conciencia, del compromiso y de la implicación de la sociedad civil, que debe exigir a las autoridades que emprendan acciones y adopten medidas políticas.

Tal y como establecen el Informe de la Alianza de Civilizaciones y otros documentos, debemos intensificar nuestros esfuerzos para reducir las diferencias entre religiones y culturas mediante el diálogo y actuaciones concretas. Debemos superar las ideas falsas, los estereotipos, el lenguaje tendencioso y los conceptos que difunden los medios de comunicación y a menudo reproducen los líderes irresponsables. Debemos rebatir las actitudes que propagan la idea de un vínculo entre religión y violencia, extremismo e incluso terrorismo.

En este contexto, es urgente la necesidad de promover acciones que puedan contrarrestar la situación y las tendencias actuales, basadas en la fuerza y en la imposición. Debemos fomentar comportamientos y actitudes orientados a la acción y debemos dar a conocer el verdadero origen de los conflictos, incluyendo, si procede, las religiones y las ideologías. Hemos de ofrecer posibles soluciones para construir la paz e implantarla en la mentalidad de las personas, especialmente en los actores políticos y sociales y en los medios de comunicación.

Por lo tanto, reunidos en la edificante montaña y abadía de Montserrat, y dentro del marco del 60º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, reconfirmamos nuestra adhesión plena a los principios ratificados en la Declaración, como también en otros documentos[2] y acuerdos internacionales, que garantizan el derecho y el pleno respeto a la libertad de religión y otras creencias, y promueven el diálogo y la interacción con personas de otras afinidades e identidades, sean creyentes o no. En este sentido, parece esencial un encuentro y una puesta en común rápidos y eficaces entre los representantes de las religiones y las autoridades nacionales e internacionales, sobre todo para identificar los valores comunes y aprender a vivir con nuestras diferencias.

Destacamos la importancia que tienen hoy las identidades, las cuales, dejando aparte los extremismos, constituyen la base más poderosa para crear un modelo efectivo de coexistencia internacional. Estamos convencidos que es necesario construir una cultura de diálogo, alianza, no violencia y paz, y expresamos en voz alta nuestro apoyo convencido a todos los que dedican esfuerzos a este proyecto.

Invitamos a todos los líderes religiosos, a todos los niveles, desde la jerarquía más alta hasta la base popular, a reforzar y ejercer su papel crucial como actores de la paz y la comprensión mutua.

Invitamos a la sociedad civil y a los actores institucionales a trabajar en estrecha colaboración, diligente e incansablemente, con resolución e imaginación, para lograr los Objetivos del Milenio e ir más allá, y de este modo, acelerar la transición de la fuerza hacia la palabra, de la violencia hacia la armonía intercultural e interreligiosa, del enfrentamiento a la alianza, de una economía de guerra a una economía de desarrollo global, de una cultura de guerra a una cultura de paz basada en la justicia.

Realizamos un llamamiento especial a las comunidades educativa, académica, científica y artística, así como a las asociaciones intelectuales, grupos de expertos y medios de comunicación. Por su naturaleza misma, deberían convertirse en los principales paladines de la enseñanza y el aprendizaje de los derechos humanos, la tolerancia, los valores y un mejor equilibrio entre géneros.

Invitamos a los líderes políticos, a los Gobiernos y a las organizaciones internacionales –especialmente mediante una reforma exhaustiva del sistema de Naciones Unidas– a unir sus esfuerzos, guiados por “principios democráticos”, para hacer frente a las dificultades que amenazan a la Humanidad. Estamos convencidos de que, si los seres humanos lo desean, pueden transformar el mundo. Tal y como reconocen todas las religiones, no hay nada que esté fuera del alcance de la capacidad creativa del ser humano para distinguir.


Fuente: Religión Digital
. Visto en Opiniones y Redes Cristianas


Más información:

Artículo anterior sobre este tema en el blog
Fundación Cultura de Paz, presidida por Federico Mayor Zaragoza
Alianza de Civilizaciones
Monasterio de Montserrat

Vídeo: Crisis alimentaria mundial

El presidente del Banco Mundial ha alertado a todos: "o se actúa de inmediato o millones de personas morirán de hambre en breve".




Fuente: Blog No Hay Tiempo que Perder

Vídeo: El Poder del Ahora, de Eckart Tolle

Fragmento de la película documental Mentes Brillantes en el que Tolle expone en pocas palabras la visión que transmite su maravilloso libro El Poder del Ahora.





"Uno de los mejores libros publicados en muchos años. Cada frase resuena a verdad y poder."


Deepak Chopra


"El Ser es la Vida Una, eterna y siempre presente, que está más allá de las miles de formas de vida que están sujetas al nacimiento y a la muerte. Sin embargo, el Ser no sólo está más allá sino que también está profundamente dentro de cada forma de vida, constituyendo su esencia más invisible e indestructible.

Esto significa que puedes acceder al Ser ahora mismo, porque es tu yo profundo, tu verdadera naturaleza. Pero no trates de asirlo con la mente, no intentes entenderlo. Sólo puedes conocerlo cuando la mente se aquieta, cuando estás plena e intensamente presente en el Ahora.

Recuperar la conciencia de Ser y permanecer en ese estado de "sensación-realización" es lo que es la Iluminación."

Eckhart Tolle

Entrevista a Willigis Jäger, teólogo, beneditctino y maestro zen


¿A qué monasterio benedictino pertenece usted?

-Vivo fuera del monasterio porque estoy exclaustrado. Benedicto XVI, cuando aún no era Papa, sino en su anterior puesto en la Congregación para la Doctrina de la Fe, bajo el nombre de Ratzinger, me prohibió hablar en público.

-¿Por qué?

-Pensó que yo ya no interpretaba correctamente el catolicismo.

-¿Se defendió usted?

-Le escribí una carta diciéndole que no iba a hacerle caso por motivo de conciencia y por motivos pastorales.

-¿Por qué un benedictino acude a la espiritualidad oriental?

-En la Iglesia católica no se enseñó la oración contemplativa y aún hoy día sigue habiendo dificultades con esa enseñanza.

-¿Conoció al jesuita Anthony de Mello, también amonestado por la Santa Sede?

-Parecido problema al mío.

-Le acusaron de panteísta.

-A mí me acusan de monista, pero lo que yo enseño no tiene nada que ver con ello.

-¿Es compatible la espiritualidad oriental con el credo católico?

-Existe una espiritualidad transconfesional y a ésa me dedico. Pero eso no significa que yo tenga que dejar la confesión católica.

-El teólogo Rahner decía que el siglo XXI, o es místico, o no será nada.

-Yo también creo eso, porque, o bien hacemos experiencias en el espacio transpersonal, o no vamos a poder sobrevivir como especie humana.

-¿Qué significa experiencia transpersonal?

-Nuestra personalidad es un logro de la evolución, pero al mismo tiempo significa una limitación. Nuestra conciencia tiene que ampliarse. Nos hemos desarrollado desde una conciencia prehomínida y de allí evolucionamos hacia una conciencia mágica, luego mítica, luego mental racional, pero no podemos quedarnos ahí.

-¿Qué es ese ahí?

-Provenimos de un paraíso en el que alguna vez nos sentimos en una unidad simbiótica con la naturaleza, y lo que llamamos pecado original no es otra cosa que el haber desarrollado la conciencia individual fuera de esa simbiosis. Pero, apenas salimos de ella y pudimos decir tú y yo, empezó a matar Caín a Abel. Desde entonces nuestra especie no ha hecho otra cosa que matarse mutuamente y eso se ha agravado muchísimo. Hemos llegado a un punto donde no sabemos cómo va a seguir esto. En el siglo pasado se mataron mutuamente cien millones de personas y ninguna moral surtió efecto.

-¿Por qué?

-Esas frases de «debes hacer», o «tienes que», no han hecho adelantar a nuestra especie humana para nada. Los grandes profesores y sacerdotes del mundo fueron un fracaso en este sentido. No estoy en contra de los profesores o de los sacerdotes, pero sus enseñanzas no han ayudado a los hombres.

-¿Alternativas?

-Tenemos en nuestro interior posibilidades para comprender la realidad de un modo que no puede abordarse con la razón. Nuestra conciencia personal supone un gran logro de la evolución, pero al mismo tiempo supone una limitación. Caer en la cuenta de esa limitación es esencial para nuestra especie.

-¿Cuál es esa limitación?

-Creemos que la conciencia del «yo» supone la única posibilidad de comprender. Pero eso es igual de tonto que cuando creíamos en el pasado que la Tierra era el centro del universo. Con esa concepción nos hemos orientado hacia un gran egocentrismo, que es la fuente de todos los males que conocemos en el mundo. El egocentrismo nos ha llevado al borde de la desaparición.

-¿Cómo superarlo?

-Para salir de esa limitación hay que entrar en el nivel de la unidad. Entonces vemos que somos uno con todo y que sólo existe uno. Una red de pescador consiste en muchas mallas y una malla sola no tiene sentido. Cada uno tiene sentido en la totalidad.

-Pero algunas religiones ya predican el amor al prójimo.
-Las religiones predican el amor y dicen «debes amar a tu prójimo igual que a ti mismo», pero no nos han ayudado las religiones para dar ni un paso hacia adelante. Decimos «mi religión», «mi confesión», …egoísmo, …y los que no estaban de acuerdo fueron quemados. Eso sigue igual en el presente: sunnitas y chiitas, judíos y musulmanes, fundamentalistas en la Iglesia católica. Todos dicen «yo, yo, yo…». Todos los problemas del mundo resultan de ese egocentrismo.

-¿Nada han contribuido las religiones?


-Sólo cambiaremos si entramos en un nivel nuevo de conciencia, en el espacio transpersonal. Superar las limitaciones del yo es algo que la mística de Oriente y de Occidente siempre han sabido hacer, pero se puede hacer en las religiones y también fuera de las religiones. La mayoría de las personas buscan fuera de sus religiones.

-Las religiones también han evolucionado.

-Las reformas en las religiones han sido como cambiar los muebles de un mismo piso. Lo hemos hecho muchas veces y no ha servido de nada. Lo que tenemos que hacer es subir un piso más arriba en la experiencia de lo religioso.

-¿Qué hay en ese piso?


-Un nuevo nivel de la conciencia. Se trata de ser más plenamente humano. Hay que preguntarse qué sentido tienen esos pocos decenios de mi vida en un universo de miles de millones de años. Ese sentido es que debo ser plenamente ser humano, y ahora lo voy a decir en la manera cristiana: Dios quiere ser persona en mí, tal como soy en este momento, con esta figura que tengo. Es el único motivo por el que existimos. Por eso bailo esa danza de la vida, pero no soy yo el que está bailando, sino que estoy bailado. Dios se baila a sí mismo en mí. El maestro Eckhart dice que Dios se saborea a sí mismo en las cosas. Ése es el motivo de mi existencia.

-¿Y lo transpersonal?


-Yo tengo una importancia sin igual. Por eso dice Eckhart que si no estuviera yo, Dios no sería. Por eso tengo un significado único con mi vida, con esos pocos decenios en medio del universo. Mi ser verdadero no es la conciencia del yo, sino algo que no nace y no muere. Lo que soy en lo más intimo es algo que seguirá cuando mi cuerpo físico haya muerto. Y no soy el único que está bailando, sino que bailan conmigo muchas personas, que tienen la misma importancia que yo. Cuando experimento esto, mis actuaciones serán diferentes.

-¿Cómo se hace uno místico?

-La mística es una forma de oración, un camino de oración. Existen diferentes formas de oración y la mística es uno de esos caminos. Y muchos cristianos llegan a una frontera con su oración verbal dirigida hacia un Dios personal y entonces entran en una nueva forma de oración, y esa oración es una nueva experiencia de lo que llamamos Dios.

-Esa oración, ¿es la contemplación?

-Eso es lo que la tradición llama oración contemplativa, y lo conocemos de Santa Teresa de Jesús, de San Juan de la Cruz, de Francisco de Osuna… Hay un camino donde se enseña esa religión mística. Todas las religiones conocen dos formas de oración, una esotérica y otra exotérica. Las religiones, como el budismo, cristianismo, judaísmo, hinduismo e islamismo, tiene sus sagradas escrituras, sus dogmas, ritos, liturgias y esa forma de religiosidad se reza de forma exotérica. «Exoteros», en griego, quiere decir «desde fuera», y el rezo verbal o meditar sobre un texto serían la oración exotérica. En esa forma lo que hago es activar mis potencias psíquicas, como intuiciones, pensamiento…

-¿Y la oración esotérica?

-Todas las religiones también tienen una forma esotérica de oración. El budismo ha desarrollado las formas del zen y del Vipassana; el hinduismo ha desarrollado las diferentes formas del yoga; en el islamismo conocemos el sufismo, y en el cristianismo tenemos la mística, que también es la contemplación. «Esoteros» significa «desde dentro» y en la forma de oración esotérica hago lo contrario: voy sosegando toda actividad mental, intento sosegar las potencias psíquicas, como memoria, voluntad y entendimiento, para que pueda irrumpir lo que está detrás de ello.

-¿Por qué se perdió en el catolicismo la contemplación?

-La Iglesia católica dice que esa forma de oración contemplativa es una oración privada y no le gusta. Quiere que todos tengan la misma práctica que la Iglesia ha fijado. Todas la religiones teístas, como el Cristianismo, el Islam y el Judaísmo, tienen problemas con lo que es la mística.

-¿Miedo a que la persona entre en contacto directo con Dios?


-La institución de la Iglesia teme perder el control.


Fuente: CETR. Centro de Estudio de las Tradiciones Religiosas

El Yo evolutivo. Una psicología para un mundo globalizado, de Mihaly Csikszentmihalyi


Su éxito Fluir nos presentó una nueva teoría sobre la felicidad que cambió radicalmente nuestra visión de la vida y de nosotros mismos. En El Yo evolutivo. Una psicología para un mundo globalizado, su nueva obra editada por Kairós, Mihaly Csikszentmihalyi nos enseña cómo llegar a comprender y superar nuestra herencia evolutiva para poder re-crearnos a nosotros mismos y al mundo de cara a los nuevos tiempos que vivimos.

Mihaly Csikszentmihalyi sostiene que los mismos comportamientos, genéticamente programados, que hasta hace poco ayudaron a los seres humanos a adaptarse y multiplicarse, ahora amenazan su supervivencia. Las obsesiones con la comida y el sexo, las diferentes formas de adicción al placer, una excesiva racionalidad y la tendencia a centrarnos en los aspectos negativos de la existencia son algunos de los factores que ponen en riesgo el futuro de la humanidad.

Para revertir esta tendencia, el autor plantea que debemos liberar nuestra mente de ilusiones culturales tales como la superioridad etnocéntrica o la identificación con las posesiones individuales, y nos anima a encontrar modos de reducir la opresión, explotación e injusticia que se han ido arraigando en la estructura de la sociedad. Y, fundamentalmente, Csikszentmihalyi nos insta a asumir el control de la evolución humana, para lo cual sólo necesitamos concentrarnos en aquellas actividades que nos resulten estimulantes, que nos hagan sentir en equilibrio con el exterior y superar el conformismo y el caos.

Mihaly Csikszentmihalyi es profesor de Psicología en la Universidad de Chicago, miembro de la National Academy of Education y de la National Academy of Leisures Sciences.

Entrevista de Eduardo Punset a Mihaly Csikszentmihalyi
Vídeo de la entrevista en YouTube

Fuente: Editorial Kairós

Enlace a un excelente artículo de nuestro amigo Andrés en su blog Humanismo y Conectividad sobre Mihaly Csikszentmihalyi y el fluir de la felicidad

Capitalismo de pánico, por Ignacio Ramonet

¿Quién puede aún dudarlo? La crisis que está contagiando al resto del mundo es ya "la más dolorosa desde el final de la Segunda Guerra Mundial". No lo afirma cualquiera, sino el propio Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Federal estadounidense (1). Dos cifras bastan para dar una idea de ese "dolor": En sólo sesenta días, las mil principales empresas del planeta han perdido 158.000 millones de euros, es decir, más que el Producto Interior Bruto (PIB) anual de países como la República Checa o Colombia. Y el valor bursátil de esas mismas mil grandes corporaciones, en los últimos ocho meses, ha disminuido en unos tres billones de euros, o sea más que la suma de los PIB anuales de Alemania y Brasil (2).

España no está a salvo. La crisis de los sectores ligados al "ladrillo" (léase, p. 3, el artículo de Aleksandro Palomo Garrido) empieza a trasladarse a las entidades financieras. Según el Banco de España, al cierre de 2007, las Cajas de Ahorro acumulan ya 1.600 millones de euros en créditos dudosos concedidos a constructoras e inmobiliarias.

Y todo parece acelerarse. El verano pasado, cuando estalló la burbuja de las hipotecas basura, la Reserva Federal estimaba que las pérdidas de los bancos se elevarían a unos 100.000 millones de euros. Hoy se calcula que se sitúan entre 200.000 y 300.000 millones aunque diversos analistas consideran que alcanzan, en realidad, los 600.000 millones. Y algunos expertos hasta sostienen que el volumen real de las pérdidas no es inferior a los dos billones de euros... (3).

Tan dispares apreciaciones -¡del uno al veinte!- de la verdadera dimensión de la crisis, contribuyen a agravarla. Traducen nerviosismo, ignorancia. Nadie parece saber nada, lo cual enloquece más al sistema. Y deja perplejos a los ciudadanos. Algunos analistas señalan lo siguiente: comparadas con un presupuesto familiar ordinario, las cifras citadas pueden parecer oceánicas y demenciales. Sin embargo, referidas a la vida ordinaria de la Bolsa, son por así decirlo normales y banales. Por ejemplo, si tomamos la cifra más generalmente admitida de 300.000 millones de euros de pérdidas, y si la comparamos con el volumen del mercado financiero, representa apenas una caída del 1% del mercado de acciones estadounidense (4). Algo que se produce habitualmente en Wall Street. Sin que nadie se preocupe. Y que banqueros y agentes de bolsa absorben de modo rutinario.

¿Por qué entonces ese granito de arena ha podido engendrar semejante crisis? Porque ha habido tanta especulación y tanto engaño, que ahora domina la desconfianza. Se extienden como regueros de pólvora los rumores. Y toca el sálvese quien pueda.

Lo cual no impide, en medio de lo que empieza a parecer un naufragio, que los carroñeros financieros sigan al acecho. Conducidos por su instinto depredador, sin importarles el destino de un sistema que se tambalea. Ellos son los culpables de la espectacular caída de Bear Stearns, el quinto banco de inversión del mundo.
Detalladamente, el New York Times (5) ha relatado cómo una jauría de especuladores que el diario califica de "Gang de Wall Street" y del cual formaban parte "algunas de las personas más poderosas de Wall Street y de Washington", organizó, en apenas tres días, la caída de Bear Stearns. Y, con la complicidad de la Reserva Federal, favoreció su compra -que el periódico llama "latrocinio"- en favor de JPMorgan Chase.
Metódicamente, desde la sede de este banco se lanzó una campaña de rumores, insistiendo en una pretendida falta de liquidez de Bear Stearns. Con llamadas telefónicas personales a grandes inversores, aterrorizándoles y empujándoles a retirar de inmediato sus fondos. En menos de cien horas, el precio de la acción se hundió de 70 a 2 dólares. El presidente de Bear Stearns, Alan Schwartz trató de lanzar una contraofensiva, demostrando, con documentos y pruebas, la falsedad de los rumores. No lo consiguió.

El propio Secretario del Tesoro (equivalente a ministro de Finanzas), Henry Paulson Jr, ex director ejecutivo del banco Goldman Sachs y que algunos sospechan que forma parte de la conspiración, intervino cerca del presidente de Bear Streans para darle el golpe de gracia. Dice el New York Times : "Le puso el cañón de la pistola en la sien: ‘o aceptas un acuerdo con JPMorgan, o abrimos expediente de bancarrota".

Da pánico. Al borde del volcán, estos especuladores aún aprovechan la inquietud reinante para obtener ganancias, a costa de quien sea. Encarnan la versión más infernal del capitalismo. Y lo peor es que hacen escuela. Ahora, muchos quieren cometer el mismo crimen: conseguir que el valor de un establecimiento bancario, en sólo tres días, se divida por 15. Y pueda ser adquirido a precio de ganga.

Desde entonces, a base de campañas de rumores, el valor del banco hipotecario Halifax Bank of Scotland (HBOS), por ejemplo, se ha desplomado un 18%. El del Lehman Brothers ha perdido un 20%. Y Union des Banques Suisses (UBS), atacado también por la especulación, ha tenido que desmentir que esté a punto de ser comprado por el Crédit Suisse.

Los especuladores saben que arriesgan poco. Están ahora seguros -es la otra lección del asunto Bear Streans- de que, en caso de dificultad, los Estados intervendrán. Porque los Gobiernos le tienen pánico a la posibilidad de que el derrumbe de un banco, por efecto dominó, sea capaz de hundir el sistema.

Hace unas semanas, renegando de su fe absoluta en el mercado, el Gobierno británico se vio obligado a nacionalizar el banco Northern Rock. Y en muchos países de sesgo neoliberal, donde no se ha cesado de repetir el sagrado mandamiento neocon según el cual "aún hay demasiado intervencionismo del Estado", hemos asistido a una multiplicación de intervenciones estatales: paquetes de medidas fiscales, reducción de tipos de interés, inyecciones de liquidez, y hasta nacionalizaciones. Medidas ruidosamente aprobadas ahora por los críticos de antaño. Y todas ellas -suprema inmoralidad- financiadas por los contribuyentes.

De nuevo se socializan hoy o se mutualizan las pérdidas, mientras ayer se privatizaban las ganancias y los beneficios. Y una vez más queda demostrado que el mercado, por sí solo, es incapaz de autorregularse. ¿Qué espera el Estado para poner límites por fin a este capitalismo de pánico?


Notas:
(1) Financial Times , Londres, 17 de marzo de 2008.
(2) L'Expansion , París, marzo de 2008.
(3) Ibid.
(4) Jacques Cremer y Christian Gollier, "La faute à l'incertitude", Les Échos , París, 20 de marzo de 2008.
(5) International Herald Tribune , 19 de marzo de 2008.


Fuente: Le Monde diplomatique edición española (abril 2008)

El derecho a soñar











Vaya uno a saber cómo será el mundo más allá del año 2000. Tenemos una única certeza: si todavía estamos ahí, para entonces ya seremos gente del siglo pasado, y peor todavía, seremos gente del pasado milenio.

Sin embargo, aunque no podemos adivinar el mundo que será, bien podemos imaginar el que queremos que sea. El derecho de soñar no figura entre los treinta derechos humanos que las Naciones Unidas proclamaron a fines de 1948. Pero si no fuera por él y por las aguas que da de beber, los demás derechos se morirían de sed.

Deliremos pues, por un ratito. El mundo, que está patas arriba, se pondrá sobre sus pies:

  • En las calles, los automóviles serán pisados por los perros.
  • El aire estará limpio de los venenos de las máquinas y no tendrá más contaminación que la que emana de los miedos humanos y de las humanas pasiones.
  • La gente no será manejada por el automóvil, ni será programada por la computadora, ni será comprada por el supermercado, ni será mirada por el televisor.
  • El televisor dejará de ser el miembro más importante de la familia y será tratado como la plancha o el lavarropas.
  • La gente trabajará para vivir, en lugar de vivir para trabajar.
  • En ningún país irán presos los muchachos que se nieguen a hacer el servicio militar, sino los que quieran hacerlo.
  • Los economistas no llamarán "nivel de vida" al nivel de consumo, ni llamarán "calidad de vida" a la cantidad de cosas.
  • Los cocineros no creerán que a las langostas les encanta que las hiervan vivas.
  • Los historiadores no creerán que a los países les encanta ser invadidos.
  • Los políticos no creerán que a los pobres les encanta comer promesas.
  • El mundo ya no estará en guerra contra los pobres, sino contra la pobreza, y la industria militar no tendrá más remedio que declararse en quiebra por siempre jamás.
  • Nadie morirá de hambre, porqué nadie morirá de indigestión.
  • Los niños de la calle no serán tratados como si fueran basura, porqué no habrá niños de la calle.
  • Los niños ricos no serán tratados como si fueran dinero, porque no habrá niños ricos.
  • La educación no será el privilegio de quienes puedan pagarlo.
  • La policía no será la maldición de quienes no pueden comprarla.
  • La justicia y la libertad, hermanas siamesas condenadas a vivir separadas, volverán a juntarse, bien pegaditas, espalda contra espalda.
  • Una mujer negra será presidenta del Brasil, y otra mujer negra será presidenta de los Estados Unidos de América. Una mujer india gobernará Guatemala, y otra mujer india gobernará Perú.
  • En Argentina, las "locas" de la Plaza de Mayo serán un ejemplo de salud mental, porque ellas se negaron a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria.
  • La Santa Madre Iglesia corregirá algunas erratas de las piedras de Moisés. El sexto mandamiento ordenará: "Festejarás el cuerpo". El noveno, que desconfía del sexo, lo declarará sagrado.
  • La Iglesia también dictará un undécimo mandamiento, que se le había olvidado al Señor: "Amarás a la Naturaleza, de la que formas parte".
  • Todos los penitentes serán celebrantes y no habrá noche que no sea vivida como si fuera la última, ni día que no sea vivido como si fuera el último.

Eduardo Galeano

jueves, 17 de abril de 2008

Entrevista a nuestro compañero, el maestro Dokushô Villalba

Jesús Quintero (El loco de la colina) ha entrevistado a nuestro compañero y amigo, el maestro zen Dokushô Villalba, en su programa de televisión Ratones Coloraos que emite Canal Sur TV. Es una entrevista muy interesante, dura 17 minutos. Vale la pena pues está colmada de plena sabiduría, de esa que el mundo de hoy necesita.




Fuente: Comunidad Budista Soto Zen

miércoles, 16 de abril de 2008

La cruz resiste en la España laica



Los cargos públicos pueden jurar o prometer, pero siempre ante el crucifijo - La verdadera modernización del Estado aún tiene asignaturas pendientes
La estampa de modernidad que exhibe España estos días, con una ministra de Defensa joven y embarazada y el Gobierno más paritario de la UE, tiene un canto apolillado. La toma de posesión ante el crucifijo sigue señalando la asignatura pendiente de España como Estado laico y aconfesional. Un país en el que militares y policías desfilan en procesiones religiosas, donde aún quedan cruces en colegios o donde la Iglesia nombra a capellanes castrenses.
¿Por qué los ministros juran o prometen el acatamiento a la Constitución ante una Biblia y un crucifijo, al modo impuesto por el dictador Franco? ¿Debe ser el ritual de los actos públicos el propio de un Estado confesional? ¿Tendría también derecho un futuro ministro musulmán -ya son más de un millón en España- a exigir el Corán? Para los defensores de la sociedad laica, imágenes como la reciente toma de posesión del Gobierno, pero también otras manifestaciones de privilegio de la religión católica, desde el Concordato hasta su financiación, son acicates para una batalla que se presume larga.
Los menos escrupulosos a la hora de relacionar política y religión apelan a las costumbres.
Durante la campaña electoral, un periodista de EL PAÍS preguntó al presidente Rodríguez Zapatero por la liturgia católica en actos públicos como la toma de posesión de los ministros. El presidente no se mostró partidario de modificar un procedimiento que preside el Rey. Porque es allí, en la sala de audiencias de la residencia oficial de los Reyes, donde el acto de promesa o juramento tiene lugar cada vez que hay cambio de Gobierno.
Pero los signos religiosos no tienen base legal. El protocolo está regulado por un decreto de 1979 que permite elegir entre prometer y jurar el acatamiento a las normas constitucionales y lealtad al Rey, aunque no hace referencia a los símbolos religiosos. Jurar implica "afirmar o negar una cosa, poniendo por testigo a Dios, o en sí mismo, o en sus criaturas", según el diccionario de la RAE.
Y es precisamente esa invocación divina el argumento que esgrime un portavoz oficial del Palacio de la Zarzuela para no abordar un eventual cambio de costumbres: "Jurar por Dios requiere la presencia de sus símbolos. Mientras no se modifique el decreto, nosotros no alteraremos el escenario".
Sin embargo, diputados y senadores acatan los preceptos constitucionales a comienzo de cada legislatura con una fórmula muy similar, y en el Parlamento no resultan visibles ni biblias ni crucifijos. A lo más que llegan los políticos es a distinguir entre "jurar" o "prometer" la posesión del escaño. Los ministros y parlamentarios del PP suelen jurar el cargo y los socialistas, prometerlo. ¿Es conservador jurar y progresista prometer? Semánticamente, no. Jurar es también "someterse fielmente a los preceptos constitucionales de un país", en tanto "prometer" garantiza "la certeza de lo que se dice".
El diputado socialista Victorino Mayoral, presidente de la laicista Fundación Cives, señala que "se ha sobrentendido durante toda la democracia que quienes prometen invocan compromisos cívicos y quienes juran, valores religiosos". Es el caso del católico José Bono, el único ministro de los gobiernos de Rodríguez Zapatero que ha jurado en lugar de prometer -fue en 2004, durante la toma de posesión de la cartera de Defensa-. También tiene presente a Dios en este tipo de ceremonias públicas el diputado del PP Vicente Martínez Pujalte, para quien jurar el acta de diputado "es un compromiso íntimo de presente y de futuro". "Yo creo que existe Dios y creo que existe el más allá. Y cuando me comprometo pienso en la trascendencia, en que lo que estoy haciendo sobrepasa el momento presente y abarca mi religiosidad", se explica.
Martínez Pujalte no tiene claro, sin embargo, si deben permanecer los símbolos católicos en las tomas de posesión como recordatorio de la supremacía de la religión católica en España. "Yo soy economista, sé de inflación. De eso que pregunta, no sé. No lo he pensado. No me molestan esos símbolos".
A Celia Villalobos, ministra de Sanidad con José María Aznar, tampoco le molestan las biblias y los crucifijos, aunque ella no los use. "Siempre he prometido los cargos, forma parte de mi compromiso ético. Eso de jurar es para los católicos practicantes", dice. Desde que estaba en Alianza Popular, Villalobos era ya excepción en su partido. "El día que prometí, en 1984, el acta de diputada, Manuel Fraga me miró incrédulo y preguntó: ¿Y esta exótica, quien es?", recuerda, riéndose.
No ha estado sola. En el PP, Josep Piqué, Cristóbal Montoro, Jaume Matas y Francisco Álvarez Cascos también fueron ministros con Aznar tras prometer el cargo.
Pero no todos han sido tratados con tolerancia. Enrique Sánchez Motos, dirigente de la Iglesia de Unificación -conocida como Iglesia Moon- iba a ser nombrado, en septiembre de 1996, jefe del gabinete técnico de la subsecretaría de Justicia. Ya se había despedido de sus compañeros del Ministerio de Hacienda cuando el que iba a ser su jefe le preguntó por sus creencias religiosas con vistas a preparar la Biblia para su toma de posesión. Reveladas éstas, el nombramiento fue revocado. "Nunca nadie ha durado menos en un cargo", bromeaba en este periódico hace pocos años.
Sánchez Motos olvidó el incidente y no recurrió al Tribunal Constitucional, que en otros casos ha sentado doctrina. Los catedráticos de Derecho Eclesiástico José María Contreras y Óscar Celador la recogen en su informe Laicidad, manifestaciones religiosas e instituciones públicas. Citan, entre otros, el caso del sargento que se negó a participar en Valencia en un homenaje militar a la virgen de los Desamparados, designada en 1810 capitana general de la región de Levante. Y el conflicto del policía que rehusó participar obligatoriamente en una procesión de Semana Santa de cuya cofradía, la Hermandad Sacramental de Nuestro Padre Jesús el Rico, era su unidad miembro de honor. En ambos casos, el tribunal amparó el derecho de los represaliados a no participar en tan castizos actos por motivos de conciencia. También recogen en el informe el denominado caso Buscarini, por el que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos condenó a San Marino. Este pequeño Estado obligó a sus parlamentarios a jurar el cargo sobre los evangelios católicos. El tribunal dictaminó, según los mencionados catedráticos, que "la presencia de símbolos religiosos en los actos de toma de posesión de cargos o funcionarios públicos representa una vulneración del derecho a la libertad de conciencia y supone la ruptura de las reglas del Estado democrático y, por lo tanto, del principio de laicidad".
Aunque son conscientes de que falta aún mucho trecho por recorrer, los impulsores de una sociedad más acorde con la aconfesionalidad que consagra la Constitución ven signos positivos de laicidad. "Antes era raro el colegio que no contaba con un crucifijo en clase. Incluso formaba parte de la financiación pública en el apartado de mobiliario escolar. Ahora este capítulo de gasto ya no existe", señala el diputado Mayoral, que juzga la presencia de la cruz como "herencia del nacionalcatolicismo". El catedrático de Derecho Eclesiástico Oscar Celador aconseja a los ministros, católicos o no, que tengan la Constitución como referente único: "Si echan de menos los símbolos religiosos, nadie les impide llevar medallas bajo la ropa".


Por JOAQUINA PRADES


Cada país, un sistema
- Estados Unidos. El presidente puede elegir si ?jura? o ?afirma? defender la Constitución. Pese a ser un estado laico, el electorado es mayoritariamente cristiano, así que la inmensa mayoría de los presidentes ha jurado con la mano sobre la Biblia, y a las palabras contempladas en la Constitución añaden una coda: ?Ayúdame, Dios?. Pocos se han saltado esa tradición. Entre ellos, Theodore Roosevelt en 1901.-
Francia. No hay juramento ni ceremonia oficial de toma de posesión del primer ministro ni de los miembros del Ejecutivo. La estricta aplicación del principio del Estado laico impediría, en cualquier caso, la utilización de símbolos religiosos. La toma de posesión del presidente de la República tampoco tiene guión preestablecido.
- Italia. El jefe de Gobierno y sus ministros juran en las manos del presidente de la República y ni ése ni otros actos relevantes conceden protagonismo a los símbolos religiosos. La polémica es la omnipresencia de crucifijos en tribunales y escuelas, basada en normas aprobadas durante el ventenio fascista. En los juicios se ha sustituido la formula del ?juro decir la verdad? por el ?prometo?. Pero los crucifijos siguen colgando de las paredes, con el consentimiento de una clase política repleta de católicos en prácticamente todos los partidos.
- Alemania. Por sentencia del Tribunal Constitucional, el Gobierno está obligado a retirar de las escuelas públicas los crucifijos cuando al menos un alumno de cada clase lo haya reclamado
- Reino Unido. Los diputados proclaman su adhesión a la reina y sus herederos. Es un juramento ?ante Dios todopoderoso?, con un ejemplar del Nuevo Testamento en la mano. El sistema tiene objeciones, como la de los diputados norirlandeses del Sinn Fein, opuestos a someterse a la obediencia de la corona. Han sido sistemáticamente excluidos del Parlamento.

Con información de P. Tubella (Londres), D. Alandete (Washington), J. M. Martí Font (París) y A. Rizzi (Madrid).


La transición pendiente
En los últimos 30 años nuestro país se ha convertido en una sociedad postradicional y compleja. Tenemos que abordar problemas que no fueron centrales en la transición política y ahora lo son. Uno de ellos es la articulación de una ciudadanía diversa, dado que ha desaparecido la uniformidad moral y religiosa. España necesita más laicidad para resolver cuestiones que van a marcar la etapa política que ahora se inicia. La laicidad es una forma de afrontar la pluralidad. Frente a los integrismos que pretenden recortarla y a los comunitarismos identitarios generadores de antagonismos cívicos, propugna el arco iris de culturas, la apertura a la contaminación y el contagio con otros valores.
No basta con un Parlamento más civilizado. Necesitamos reconstruir una cultura del diálogo nacional y recomponer las relaciones entre españoles enfrentados. Para ello hay que practicar las virtudes laicas de la tolerancia activa, la autocrítica, la amistad cívica con los adversarios y el cultivo del límite de cada identidad. También sería conveniente el boicoteo a los medios que cada mañana siembran el odio.
El Estado laico es la institución que mejor puede garantizar la convivencia de una ciudadanía plural. Conviene reforzar su neutralidad y autonomía frente a toda pretensión eclesiástica o ideológica de imponer unas tesis que impidan el ejercicio de la diversidad cívica. Para que pueda desarrollarse el proyecto constitucional de cooperación con las religiones, éstas han de autorregularse desde el reconocimiento de la soberanía del Parlamento y renunciar a ser la casta sacerdotal que dictamina la legitimidad moral de las leyes. La posición de los obispos y algunas asociaciones católicas apoyando la objeción de conciencia a la Educación para la Ciudadanía constituye un peligroso desafío al Estado, y convendría que el Constitucional interviniera pronto para cerrar de una vez por todas esta cuestión.
El refuerzo de la laicidad en España está asociado a los nuevos desafíos éticos y jurídicos que provienen de la necesidad de legislar sobre nuevos problemas relacionados con los avances de la ciencia y la tecnología y su uso para mejorar los ciclos de vida y muerte. Debemos combinar los principios de libertad y precaución moral; por eso, la bioética es central y debe ser incorporada a los procesos políticos.
Más temprano que tarde habrá que legislar sobre eutanasia y biomedicina. No es lo mismo que sobre tráfico u obras públicas, y por eso tenemos que crear una pedagogía ética prepolítica y adiestrarnos en la cultura de la deliberación moral. A ellas deberán incorporarse todas las comunidades e instituciones que deseen intervenir en la configuración de una razón pública moral que ilumine las leyes que han de crearse para una vida y una muerte más dignas.
No basta con tener un Estado y un Parlamento laicos. Lo más importante es la construcción de la laicidad en la sociedad civil. El futuro de España está asociado a la educación moral y espiritual para una ciudadanía socialmente activa. Nadie puede quedar fuera de esta tarea. Por eso tenemos que crear una alianza y un proyecto de trabajo cooperativo de las diversas culturas cívicas que existen en nuestro país.
En la sociedad existen culturas conservadoras, liberales, cristianas, islámicas, socialistas, nacionalistas, ecologistas, feministas. Con mayor o menor intensidad, tienen proyectos y trabajos para la creación de ciudadanía moral, social y espiritual. Tenemos que crear espacios de encuentro y diálogo entre ellas y estimular acciones conjuntas para una España más intercultural, ecologista y solidaria. Un país que dé prioridad a la integración de los inmigrantes para impedir nuevas formas de exclusión.
La laicidad es una cultura de la cooperación de sujetos e instituciones que renuncian a imponer su hegemonía, se esfuerzan en aprender unos de otros y buscan colaborar para el bien común del país. En estos días en que se inaugura la gran exposición sobre Goya, convendría que aprendiéramos el mensaje del cuadro Duelo a garrotazos. Quizá nos ayudaría a construir la España plural del diálogo, la tolerancia activa y la convivencia en paz.


Rafael Díaz-Salazar es profesor de Sociología y autor de España laica.


FUENTE : EL PAIS 16-04-2008

martes, 15 de abril de 2008

Una técnica de meditación reduce la presión sanguínea

La práctica de un tipo de meditación dos veces por día reduce significativamente la presión arterial, indicó una revisión de los estudios publicados sobre esa técnica.

La disminución de la presión sanguínea relacionada con la práctica habitual de la meditación trascendental, o MT, se traduciría en un 12-15 por ciento menos de riesgo de morir por causas cardiovasculares y en un 15-20 por ciento menos de peligro de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV), precisó el doctor James W. Anderson a Reuters Health.

En la MT, explicó Anderson, una persona se sienta en una silla cómoda durante 20 minutos dos veces por día para tratar de calmar la mente mediante la concentración en un mantra.

"Es muy sencillo, pero se necesita entrenamiento para lograrlo. Permite tranquilizar ese 'cóctel de voces' que tenemos en la cabeza", agregó.

Existen distintos tipos de técnicas de meditación y relajación, pero Anderson señaló que la MT posee una capacidad única de llevar a la persona a una "zona de silencio" que actúa como un "santuario", que la renueva y reduce su estrés.

Algunos estudios sobre la MT fueron criticados por el sesgo y la baja calidad, indicó en American Journal of Hypertension el equipo dirigido por Anderson, de la University of Kentucky, en Lexington.

Para evaluar mejor los beneficios reales de esta técnica en las personas con presión alta, el equipo revisó nueve estudios publicados que compararon las variaciones de la presión entre dos grupos: pacientes practicantes de MT y un grupo de "control".

Los autores limitaron el análisis de los resultados a tres ensayos clínicos calificados de alta calidad.

Según estas tres investigaciones, la MT disminuyó 4,7 puntos la presión sistólica (el valor de lectura superior) y 3,2 puntos la presión diastólica (el valor inferior).

"Estos niveles de reducción sostenida de la presión reducirían significativamente el riesgo de enfermedad cardíaca", concluyó el equipo.

Por Anne Harding
NUEVA YORK (Reuters Health)
14 de abril de 2008

Fuente: American Journal of Hypertension, marzo del 2008

domingo, 13 de abril de 2008

La conspiración neoconservadora


por Paul Krugman

El prestigioso analista político norteamericano Paul Krugman ilustra en 'Después de Bush' (editorial Crítica) la "conspiración derechista" que domina el Partido Republicano y cuya ideología se alimenta con la labor de numerosos 'think tanks'. Sin embargo, cree que tras las próximas elecciones habrá un demócrata en la Casa Blanca y que éste debería abrazar un programa liberal para reducir la desigualdad

La naturaleza del dominio que ejerce el movimiento conservador sobre el Partido Republicano puede resumirse sencillamente en los siguientes términos: sí, amigos, hay en marcha una vasta conspiración derechista, esto es, se halla en acción un entramado de instituciones que, en última instancia, responden a los intereses de un reducido grupo de personas encargadas colectivamente de recompensar a los leales y de penalizar a los desafectos. Esas instituciones ponen a disposición de políticos obedientes los recursos necesarios para ganar elecciones, refugios seguros en caso de derrota y oportunidades de llevar a cabo una lucrativa carrera profesional una vez su mandato toque a su fin. Además, no dejan de garantizar una cobertura mediática favorable a los políticos adeptos a la línea oficial del partido, al tiempo que acosan y minan a los que se muestran contrarios a ella, sin dejar tampoco de prestar apoyo a una legión de intelectuales y activistas del partido.

Aunque los think tanks derechistas distan de resultar el elemento más destacado de esa "vasta conspiración", resulta útil tenerlos presentes a fin de apreciar cómo funciona esa conspiración, tal como ilustran los siguientes ejemplos referidos a las actividades de tales think tanks.

Asunto: Bruce Bartlett, un economista conservador y antiguo miembro de la Administración de Reagan que trabaja en el National Center for Planning Analysis (NCPA), un think tank especializado en promover la política de privatizaciones. El NCPA se nutre, entre otros, de los fondos aportados por doce fundaciones conservadoras, entre las que se cuentan Castle Rock, Earhart, J. M. Koch, Bradley, Scaife y Olin. Desengañado por las acciones políticas emprendidas por George W. Bush, Bartlett escribe Impostor, un libro en el que reprocha a Bush no ser un auténtico conservador. No tarda en ser expulsado del puesto que ocupa en el think tank ya mencionado.

Asunto: senador Rick Santorum, un conservador de línea dura que representa al Estado relativamente moderado de Pensilvania, pierde su escaño en las elecciones al Congreso de 2006. Al instante pasa a convertirse en el director del programa Los enemigos de Estados Unidos, desarrollado en el Ethics and Public Policy Center (EPPC), una organización cuya misión declarada consiste en "clarificar y estrechar el vínculo existente entre la tradición moral judeo-cristiana y el debate público en temas de política interior y exterior". El EPPC está financiado mediante donaciones procedentes de ocho fundaciones conservadoras, a saber: Castle Rock, Earhart, Koch, Bradley, Smith Richardson, Olin y dos de las fundaciones Scaife.

Asunto: el National Center for Public Policy Research (NCPPR) es un think tank dedicado a "aportar soluciones de libre mercado a los problemas actuales en materia de política pública", una actividad que en años recientes ha pasado por sembrar dudas respecto al calentamiento global. En 2004 fue objeto de grandes titulares la noticia de que el NCPPR había ayudado a Jack Abramoff, notorio lobbysta republicano, a blanquear dinero, desviando un millón de dólares hacia una empresa falsa de correo directo cuya sede social coincidía con el domicilio de Abramoff. ¿Por qué el NCPPR? Desde su fundación en 1982, este think tank ha sido presidido por Amy Moritz Ridenour, quien fuera miembro del equipo de Abramoff cuando éste obtuvo la presidencia de la asociación estudiantil del Partido Republicano en 1981. El marido de Ridenour también se halla en la nómina del NCPPR, de la que percibe, al igual que su esposa, ingresos millonarios que, lo mismo que el resto de los recursos puestos a disposición de ese think tank, provienen de las fundaciones conservadoras Castle Rock, Earhart, Scaife, Bradley y Olin.

La izquierda no cuenta con nada comparable a esa miríada de think tanks de la derecha. Así, la sección de The Washington Post titulada Think Tank Town "publica artículos procedentes de once destacados think tanks". De las once instituciones objeto de tal honor, cinco forman parte del movimiento conservador, a saber: el American Enterprise Institute, el Cato Institute, la Heritage Foundation, el Manhattan Institute y el Hudson Institute. Sólo uno, el Center for American Progress (CAP), que no fue fundado hasta el año 2003, puede considerarse órgano de expresión del movimiento progresista, mientras que otros think tanks, como la Brookings Institution, aunque a menudo catalogadas como "liberales", no dejan de constituir organizaciones vagamente centristas sin una línea política definida. Además del CAP, son pocos los think tanks progresistas, como el Center on Budget and Policy Priorities y el Economic Policy Institute, que desempeñan un papel significativo en el debate político. Por lo que se refiere a su dotación económica y de personal, tales organizaciones no dejan de resultar comparables a meros pececillos frente a los cachalotes del movimiento conservador.

La proliferación de think tanks conservadores que se registra desde la década de 1970 comporta la posibilidad de que un intelectual perteneciente a dicho movimiento llegue a disfrutar de un buen nivel de vida secundando ciertas posturas políticas. Se ha de pagar un precio, como descubriría Bruce Bartlett: el de actuar como un apparatchik, esto es, como un miembro del aparato sin opinión propia, un precio que muchos, no obstante, consideran que sí vale la pena pagar.

En gran medida, esos think tanks cobraron vida gracias a un puñado de fundaciones creadas por familias adineradas, sin perjuicio de que think tanks de mayor entidad, y en particular el Heritage y el American Enterprise Institute, perciban cuantiosos recursos procedentes de grandes corporaciones.

La red de think tanks conservadores se ve reproducida asimismo en el ámbito de la prensa, donde publicaciones tales como el National Journal, el Public Interest y el American Spectator surgieron, al igual que dichos think tanks, al abrigo de fundaciones derechistas que vienen a coincidir aproximadamente con las que los crearon. Asimismo existe un buen número de diarios encuadrados en el movimiento conservador: destaca el editorial de The Wall Street Journal, al que durante mucho tiempo ha correspondido un papel protagonista, y The Washington Times. Controlado por la Iglesia de la Unificación, fundada por el ingeniero norcoreano Sun Myung Moon en 1982, The Washington Times se ha convertido, de hecho, en el portavoz oficioso de la Administración de Bush, sin que tampoco quepa olvidar, por supuesto, la cadena de noticias Fox News, cuyo lema Fair and Balanced (Imparcial y Equilibrada) no puede por menos que evocar las técnicas de manipulación de la realidad expuestas por George Orwell en su novela 1984.

Finalmente, aunque no menos importante, hay que hablar del vínculo existente entre los políticos y los miembros de los lobbies corporativos, cuya aparente diversidad, tal como sucede con la de los think tanks conservadores, no hace sino soslayar el verdadero carácter centralizado del movimiento conservador.

En ese sentido, hasta que su derrota en las elecciones al Congreso de 2006 lo obligó a asumir un nuevo cometido enfrentándose con los enemigos de Estados Unidos, el senador Rick Santorum se encontraba todos los martes con una docena aproximada de destacados lobbystas en el marco de reuniones que, en el año 2003, el periodista de The New York Times Nicholas Confessore describía en los siguientes términos:

"Cada semana, los lobbystas presentes en la reunión pasan una lista con los puestos disponibles y debaten a quién han de ser adjudicados. La misión de Santorum consiste en garantizar que cada puesto se vea ocupado por un político republicano de probada lealtad, ya se trate, por ejemplo, del jefe de la oficina de un senador, de un alto asistente de la Casa Blanca o de otro lobbysta de plena confianza. Una vez Santorum se ha decidido por un candidato, los lobbystas presentes se aseguran de que quede bien claro a quién favorecerá la dirección del Partido Republicano".

Las reuniones semanales de Santorum y otros encuentros similares presididos por Roy Blunt, el encargado de velar por que sus compañeros del Partido Republicano asistan a las votaciones de la Cámara de Representantes y se pronuncien siguiendo la línea de dicho partido, suponían la culminación de la denominada "estrategia de la avenida K", nombre dado por el político republicano Grover Norquist y el también portavoz en la Cámara de Representantes de dicho partido, Tom DeLay, al plan de apartar a los demócratas de las organizaciones de lobbystas, asignando los puestos correspondientes a republicanos leales. En parte, el objeto de dicho plan era garantizar que el Partido Republicano recibiera la parte del león de las aportaciones realizadas habitualmente a ambos partidos por parte de las empresas, estrangulando así las finanzas demócratas, propósito este último al que también contribuía la presión directa. Así, en 1995 el citado DeLay compiló una lista con los cuatrocientos comités de acción política más importantes y consignando, en cada caso, las sumas y los porcentajes de dinero aportados a cada partido, antes de llamar a capítulo a los cabilderos desafectos convocándolos a su despacho para leerles la cartilla. "Si se quiere participar en nuestra revolución, se han de seguir nuestras reglas", declararía DeLay a The Washington Post. De igual importancia resultaba, en cualquier caso, la circunstancia de que, ganando el control sobre los lobbies, los republicanos no hacían sino imponer lealtades dentro de su propio partido, al poner a disposición de éste un buen número de puestos patrocinados -y excelentemente bien pagados- con los que recompensar a quienes siguieran fielmente la línea marcada por el partido.

En esas circunstancias, las diferentes instituciones del movimiento conservador no dejan de suponer poderosos incentivos para que los políticos republicanos se sitúen ideológicamente bien a la derecha del centro político. Y es que no se trata meramente de obtener contribuciones para la campaña electoral, sino de asegurarse el futuro.

De ese modo, y pese a que la opinión pública está firmemente convencida de que Medicare debería utilizar su capacidad negociadora para lograr una rebaja en los precios de las medicinas, el republicano, previa militancia en el Partido Demócrata, Billy Tauzin, en calidad de presidente del Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes entre 2001 y 2004, logró la aprobación de un proyecto de ley que prohibía explícitamente tal negociación sobre el precio de los medicamentos, sólo para acabar encabezando el principal grupo lobbysta de la industria farmacéutica y percibiendo por ello, tal como se ha informado, ingresos millonarios. Así las cosas, mientras que Rick Santorum, resultando obviamente derechista para un Estado como Pensilvania, no tuvo ninguna dificultad para obtener un buen puesto en un think tank tras su derrota, no ocurrió lo mismo con el moderado senador republicano por Rhode Island Lincoln Chafee, quien habiendo perdido aquel mismo año su escaño como senador, hubo de darse por satisfecho con ocupar, por un año, un puesto como profesor en una universidad de dicho Estado.

La derrota electoral de este último da cuenta de otro aspecto relativo a cómo las instituciones del movimiento conservador controlan el Partido Republicano, no limitándose a apoyar a quienes siguen fielmente la línea oficial del partido, sino castigando a quienes no lo hacen. Así, Chafee hubo de arrostrar unas terribles elecciones primarias por parte del ala derechista de su propio partido, quien designó como candidato, y oponente de Chafee, a Steve Laffey, el cual recibió más de un millón de dólares en señal de apoyo por parte del Club for Growth, organización especializada en "llamar al orden" a políticos republicanos que no se muestran suficientemente favorables a una rebaja de impuestos. "Queremos que se nos contemple como los garantes de la reducción de impuestos", declaró el a la sazón presidente de dicho club, Stephen Moore, en el año 2001. El club albergaba esperanzas de desembarazarse de Chafee después de que dos años antes un candidato patrocinado por dicho club hubiera estado a punto de derrotar al senador Arlen Specter, otro republicano relativamente moderado, en las primarias de Pensilvania. Y tales envites surten efecto, ya que, como un congresista republicano manifestó en el año 2001, "cuando ves al cien por cien de los republicanos votando a favor de la rebaja de impuestos propuesta por Bush, sabes que cada uno de ellos está mirando y no quieres que Steve Moore se ponga a reclutar candidatos en tu propia circunscripción electoral".

En cuanto a Specter, fue elegido como senador por vez primera en 1980, lo que le convierte en exponente de unos tiempos en los que en el partido conservador todavía había sitio para los moderados.

Por su parte, los políticos republicanos más jóvenes se han formado, en gran medida, dentro de un partido bajo la égida del movimiento conservador. Así, la derecha dura se había hecho ya con el control de la organización estudiantil del Partido Republicano hacia 1972, cuando nada menos que Karl Rove -quien, como se ha dicho, acabaría siendo principal consejero político y artífice de la victoria de George W. Bush en el año 2004- resultó elegido presidente de dicha organización. Otros destacados miembros de la misma fueron los ya citados Grover Norquist, Rick Santorum y Jack Abramoff, así como el también conservador Ralph Reed. Los integrantes del movimiento conservador también se hallan al frente del Comité Nacional Republicano, siendo así responsables de reclutar a los candidatos de dicho partido al Congreso, puestos para los que no dejan de escoger a personas afines a sus propios planteamientos. De ese modo, los pocos republicanos moderados que quedaban en el Congreso eran, salvo raras excepciones, políticos elegidos antes de que Reagan fuera elegido presidente o, como fecha más tardía, con anterioridad a las elecciones de 1994, que consolidaron el dominio del partido por parte del ala conservadora encabezada por Gingrich.

Aún se hace necesario abordar una última cuestión: el movimiento conservador vela por una continuidad de objetivos que no se da entre sus rivales políticos. Así lo ilustra el hecho de que, una vez Jimmy Carter hubiera intentado, sin éxito, establecer una política energética que redujera la dependencia estadounidense de las importaciones petroleras, la cosa quedara allí y nadie esperase que Bill Clinton retomara esa cuestión donde Carter la había dejado. Por el contrario, cuando Ronald Reagan trató en vano de reducir las prestaciones ofrecidas por la Seguridad Social, los miembros del movimiento conservador encajaron aquel chasco como un mero revés táctico. En un ya famoso artículo publicado en 1983, analistas del Cato Institute y de la Heritage Foundation invocaban la necesidad de una "estrategia leninista" destinada a minar el apoyo de que gozaba la Seguridad Social, a fin de "preparar el terreno político de modo que no se repita el fiasco del último año y medio". Esa misma estrategia subyacía al intento de George W. Bush por privatizarla, de modo que hasta que el movimiento conservador no se vea derrotado -o a menos que ello suceda- con la misma rotundidad que el conservadurismo que imperaba antes del new deal, no dejarán de repetirse sucesivos intentos en el futuro. -

Fuente: EL PAIS -DOMINGO - 13-04-2008

sábado, 12 de abril de 2008

Hambre mundial cero

Cada 24 horas mueren de hambre en el mundo 100 mil personas, entre las cuales 30 mil son niños con menos de 5 años de edad. El día 11 de septiembre, el derrumbe de las torres gemelas de Nueva York cumplió tres años. Hubo una inmensa conmoción internacional. Cada día, el hambre hace desmoronarse a 10 torres gemelas repletas de niños. Nadie llora ni se conmueve. ¿Por qué?

El viejo Marx tenía razón: aún no salimos de la prehistoria de la humanidad. Somos 6,1 billones de habitantes en esta nave espacial llamada Tierra, de los cuales 4 billones viven debajo de la línea de pobreza. Viven con menos de US$ 30 por mes. De ellos, 1,2 billón está debajo de la línea de la miseria, de los cuales 841 millones están amenazados por la desnutrición crónica.

Cada 24 horas mueren de hambre en el mundo 100 mil personas, entre las cuales 30 mil son niños con menos de 5 años de edad. El día 11 de septiembre, el derrumbe de las torres gemelas de Nueva York cumplió tres años. Hubo una inmensa conmoción internacional. Cada día, el hambre hace desmoronarse a 10 torres gemelas repletas de niños. Nadie llora ni se conmueve. ¿Por qué?

[…]

Si el hambre es el principal factor de muerte precoz y vergüenza para la civilización del siglo XXI, ¿por qué no provoca movilización?

Por una razón cínica: al contrario del terrorismo y de la guerra, del cáncer y de otras enfermedades, el hambre hace distinción de clase. Sólo alcanza a los miserables. Y en general, apoyamos campañas en beneficio propio. No siempre demostramos sensibilidad cuando se trata de derechos ajenos.

Lula aprendió, con la historia de la esclavitud en el Brasil, que un problema social sólo encuentra solución cuando se transforma en una cuestión política. Durante más de 300 años la esclavitud fue considerada legítima y legal. Pero poco antes de 1888, pasó a ser tratada como una cuestión política. Vino entonces su abolición oficial (pues todos sabemos que aún hay, en nuestro país, estancieros que mantienen trabajadores en un régimen de esclavitud).

[…]

Crece la conciencia de que el hambre es un flagelo a ser combatido inmediatamente. Debemos empeñarnos para que la pobreza, a semejanza de la esclavitud y de la tortura, sea considerada crimen hediondo, grave violación de los derechos humanos.

El presidente Lula quiere evitar en el exterior -como lo logró en Brasil-, que se pretenda combatir el hambre apenas con distribución de alimentos. Si un país rico envía toneladas de comida a las regiones más pobres del mundo, incurre en cuatro errores: justifica sus subsidios agrícolas; destruye las culturas locales; aumenta la dependencia de los beneficiarios; y favorece a los políticos corruptos que distribuirán los donativos. Ya bastan el fracaso de la Alianza para el Progreso en los años 60, y de la Revolución Verde en la década siguiente, para saber por donde no ir.

La propuesta es movilizar recursos mundiales, de los cuales Brasil no será beneficiario, para no levantar sospechas de promover una causa propia. Esos recursos, supervisados por la ONU, financiarían proyectos de emprendimientos, cooperativismo y desarrollo sustentable en las regiones más pobres. Pues el hambre no se combate con donativos, ni sólo con transferencia de renta. Precisa ser complementada por políticas efectivas de cambios estructurales, como las reformas agraria y tributaria, capaces de desconcentrar las rentas fundiaria y financiera.

Todo esto amparado por una política audaz de insumos y créditos a las familias beneficiarias, que deben ser blanco de un intenso trabajo educativo en la línea de Paulo Freire, de modo de volverse protagonistas socioeconómicos y sujetos políticos e históricos.

«Yo tuve hambre y me diste de comer», dijo Jesús encarnado en la figura del pobre. Combatir el hambre es una exigencia evangélica, un imperativo ético, un deber de ciudadanía y solidaridad, para que podamos sacar a la humanidad de esta prehistoria en que billones de personas aún no tienen asegurado el derecho animal más elemental: comer.

29 de septiembre de 2004

Frei Betto
Escritor e autor, conjuntamente con Luiz Fernando Veríssimo y otros, de “O Desafio Ético” (Garamond), entre otros títulos. Fuente:
www.voltairenet.org