sábado, 14 de noviembre de 2009

El suicidio de la cultura nazca


El misterioso pueblo preincaico que sembró Perú de geoglifos gigantes desapareció víctima de su propia deforestación

por JAIME CORDERO
14/11/2009

Aunque nunca fue un imperio, la cultura nazca, que floreció en Perú más de mil años antes que la inca, tiene fama por derecho propio. Los enormes geoglifos que dejaron los nazca en las pampas desérticas del mismo nombre, y que sólo se pueden apreciar plenamente desde una avioneta que los sobrevuele, causan al visitante una mezcla de admiración y misticismo. No ha faltado quien ha sugerido que en realidad son obra de extraterrestres. Lo cierto es que siguen siendo un misterio que intriga a los investigadores, igual que la súbita desaparición de la civilización, alrededor del año 500 después de Cristo. En realidad, se cree que un fuerte fenómeno de El Niño causó severas inundaciones y desencadenó la decadencia de los nazca; pero un reciente estudio sugiere que éstos también tuvieron parte de responsabilidad en lo que bien podría considerarse una de las primeras catástrofes ecológicas causadas por la mano del hombre.

La investigación, encabezada por David Beresford-Jones, del Instituto de Investigación Arqueológica de la Universidad de Cambridge y reseñada recientemente por la revista Nature, sostiene que si los nazca -que eran notables ingenieros hidráulicos- sucumbieron por los deslizamientos e inundaciones provocadas por el fenómeno de El Niño fue porque ellos mismos debilitaron sus suelos al talar extensos bosques, principalmente de huarango -un árbol que puede vivir más de mil años y es clave en su ecosistema-, para dedicar el terreno a cultivos agrícolas. "Siempre se ha recurrido a dramáticos fenómenos climáticos para explicar los cambios culturales en los Andes", señala Beresford-Jones en Nature. "Pero esto no se sostiene, si nos basamos en lo que sabemos sobre la cultura humana. Se da la imagen de una cultura estática, golpeada por acontecimientos sobre los que no tiene control. Los nativos americanos no siempre vivieron en armonía con su entorno".

Mediante simulaciones hechas con ordenador, los investigadores muestran que las fuertes lluvias e inundaciones de un Niño severo -como el que efectivamente golpeó la costa peruana en ese tiempo, de acuerdo con los vestigios arqueológicos encontrados en la zona- podrían haber causado graves daños al complejo sistema de canales creados por los nazca para irrigar sus cultivos. Si los efectos fueron devastadores fue porque, al talar los bosques, los nazca eliminaron el complejo sistema de raíces que mantenía firme el suelo de sus valles. "Cuando El Niño llegó, se llevó consigo el suelo de la planicie, debido a que éste ya no era sostenido por el bosque. Esto causó la erosión y volvió inservibles los sistemas de irrigación", explica Beresford-Jones. Para corroborar esta tesis, Alex Chepstow-Lusty, paleoecólogo que trabaja en el Instituto Francés de Estudios Andinos, analizó muestras de polen de uno de los valles. El resultado dejaba claro que, mientras que los vestigios más antiguos correspondían a árboles como el huarango, las muestras posteriores pertenecían a cultivos como el maíz y el algodón. Después hay un cambio dramático: los sembrados desaparecen y son reemplazados por la mala hierba, la evidencia del desastre natural. Ésta finalmente también desapareció y dejó el terreno como está en la actualidad: convertido en un desierto.

A juzgar por lo que se puede ver hoy día en la región costera de Ica, de poco sirvió la experiencia de los nazca, porque la devastación de los bosques secos continúa hasta nuestros días y ha llevado al huarango al borde de la extinción. Los oasis de huarango que consignaron los primeros colonizadores españoles en sus crónicas, mil años posteriores al desastre de los nazca, ya no existen. El árbol es ahora derribado en minutos para convertir su madera en carbón, pese a que su tala ha sido prohibida por una ley regional. Según explica Consuelo Borda, que trabaja en un proyecto de reforestación que busca salvar los escasos reductos de huarango que aún sobreviven, el 99% de la población original de huarangos en Ica ha desaparecido. "Antes, hace unas décadas, podías encontrar huarangos incluso en el centro de la ciudad y en las acequias de las afueras; ahora se ha depredado tanto que los últimos reductos de bosque están en algunas dunas en el desierto". El huarango es clave en Ica, y no sólo por ser un árbol emblemático de la región, sino también porque su capacidad de adaptarse incluso en los suelos más hostiles ayuda a mantener a raya al desierto. Sus raíces son capaces de penetrar varios metros en el subsuelo hasta llegar a la capa freática; sus hojas atrapan la humedad que proviene del mar y, además, convertidas en hojarasca, se transforman en un importante fertilizante conocido como poña; y su fruto, la huaranga, puede consumirse directamente o convertirse en harina para elaborar otros productos. "Tres años después de sembrado, el huarango empieza a dar sus primeros frutos y puede ser una fuente de ingresos para las familias", indica Consuelo Borda.

El proyecto de reforestación, en el que también participan las ONG Asociación para la Niñez y su Ambiente, de Perú, y Trees for Cities, del Reino Unido, ha sembrado hasta el momento cerca de 20.000 huarangos en Ica, y también maneja una concesión forestal de unas 120 hectáreas en Usaca, cerca de la actual ciudad de Nazca. Pero, según Borda, el trabajo va más allá de sólo sembrar nuevos árboles: es necesario educar a la población para que aprecie sus virtudes y los defienda de los carboneros. El trabajo empieza capacitando a la gente para que utilice otros árboles, como el espino -que es capaz de regenerarse con rapidez-, para obtener leña. "Nosotros no plantamos un árbol así no más", añade Borda. "Primero capacitamos a la gente, luego sembramos con ellos". El trabajo empieza con los más pequeños, a los que se les enseña el valor del árbol. Aunque han pasado cerca de 1.500 años desde la catástrofe ecológica de los nazca, quizá sus descendientes aún estén a tiempo de aprender la lección.

'El suicidio de la cultura nazca' es un reportaje del suplemento Domingo de El País
Fuente: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/suicidio/cultura/nazca/elpepusoc/20091114elpepusoc_8/Tes

viernes, 13 de noviembre de 2009

Manifiesto contra el paro




por José Saramago

 


La gravísima crisis económica y financiera que está convulsionando el mundo nos trae la angustiosa sensación de que hemos llegado al final de una época sin que se consiga vislumbrar qué y cómo será lo que venga a continuación.

 
¿Qué hacemos nosotros, que presenciamos, impotentes, al avance aplastante de los grandes potentados económicos y financieros, locos por conquistar más y más dinero, más y más poder, con todos los medios legales o ilegales a su alcance, limpios o sucios, normalizados o criminales?
 
¿Podemos dejar la salida de la crisis en manos de los expertos? ¿No son ellos precisamente, los banqueros, los políticos de máximo nivel mundial, los directivos de las grandes multinacionales, los especuladores, con la complicidad de los medios de comunicación social, los que, con la soberbia de quien se considera poseedor de la última sabiduría, nos mandaban callar cuando, en los últimos treinta años, tímidamente protestábamos, diciendo que nosotros no sabíamos nada, y por eso nos ridiculizaba?
 
Era el tiempo del imperio absoluto del Mercado, esa entidad presuntamente auto- reformable y auto-regulable encargada por el inmutable destino de preparar y defender para siempre jamás nuestra felicidad personal y colectiva, aunque la realidad se encargase de desmentirlo cada hora que pasaba.
 
¿Y ahora, cuando cada día aumenta el número de desempleados? ¿Se van a acabar por fin los paraísos fiscales y las cuentas numeradas? ¿Será implacablemente investigado el origen de gigantescos depósitos bancarios, de ingenierías financieras claramente delictivas, de inversiones opacas que, en muchos casos, no son nada más que masivos lavados de dinero negro, del narcotráfico y otras actividades canallas?
 
¿Y los expedientes de crisis, hábilmente preparados para beneficio de los consejos de administración y en contra de los trabajadores?
 
¿Quién resuelve el problema de los desempleados, millones de víctimas de la llamada crisis, que por la avaricia, la maldad o la estupidez de los poderosos van a seguir desempleados, malviviendo temporalmente de míseros subsidios del Estado, mientras los grandes ejecutivos y administradores de empresas deliberadamente conducidas a la quiebra gozan de cantidades millonarias cubiertas por contratos blindados?
 
Decir “No al paro” es frenar el genocidio lento pero implacable al que el sistema condena a millones de personas. Sabemos que podemos salir de esta crisis, sabemos que no pedimos la luna. Y sabemos que tenemos voz para usarla. Frente a la soberbia del sistema, invoquemos nuestro derecho a la crítica y nuestra protesta. Ellos no lo saben todo. Se han equivocado. Nos han engañado. No toleremos ser sus víctimas.
 
(*) José Saramago es Premio Nobel de literatura
 
Fuente: Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS), España.  

La Tierra está grave


Hacia la Cumbre del Clima de Copenhague, 

7-18 diciembre 2009 

por Sergio Ferrari (*)

El planeta está enfermo. Y como nuestro propio organismo, cuando está doliente, manifiesta síntomas para llamar la atención y reclamar su cura.
 
Su temperatura corporal ha aumentado como media 0.74 °C (grados Celsius) en los últimos 100 años. En algunas regiones superó 1,5°C. Durante todo el último milenio, el margen de variación de la temperatura había sido apenas de 1°C .
 
Causa principal de esta explosión del calor: el aumento descontrolado de emisión de gases de efecto invernadero producto de ciertas actividades humanas como la combustión de carbón, petróleo y gas natural así como la deforestación a gran escala. Principales responsables históricas de esta situación: las naciones desarrolladas.
 
Otro dato elocuente. Durante 800.000 años, la concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera fue de entre 200 y 300 ppm (medida que indica la cantidad de  moléculas del dióxido de carbono por cada millón de moléculas de aire seco). Hoy supera las 380 ppm, la marca más elevada desde que el hombre tiene memoria.
 
La amenaza de una convulsión global –producto de la fiebre- está a la puerta con eventuales consecuencias apocalípticas: polos descongelados, mares en aumento, costas desaparecidas, tifones y huracanes multiplicados, sequías crecientes en los países tropicales, agricultura diezmada, flora y fauna amenazada, millones de refugiados climáticos dispersos en el mundo.
 
Los desafíos de Copenhague
 
En algunos días, entre el 7 y el 18 de diciembre próximo, Copenhague, capital de Dinamarca, reunirá a los representantes del mundo entero en la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 15), continuando así los esfuerzos de Balí (2007, COP13) y Poznan (2008, COP14). Y la pregunta del millón sigue siendo la misma.
 
¿Cómo llegar a un acuerdo para evitar que la temperatura aumente más de 2°C en los próximos 40 años? Con la hipótesis científica que ese registro pueda constituir la frontera de la viabilidad misma de la existencia de la vida en el planeta. Y por ende, ¿cómo reducir a escala planetaria la emisión de gases de efecto invernadero?
 
No se trata hoy de acuerdos jurídicos. Existen ya la Convención del Clima de 1992 y el Protocolo de Kyoto que proponen mecanismos concretos.
 
Lo que está en juego es la voluntad política para definir responsabilidades históricas en el deterioro climático. Y poner en cuestión el concepto mismo de crecimiento y de la lógica productiva planetaria. Temas tan de fondo que no dejan mucho margen al optimismo.
 
La reciente y fracasada reunión preparatoria de Barcelona de la primera semana de noviembre , convocada para preparar la Cumbre de Copenhague, no hizo más que desnudar la falta de esa disposición de negociación, particularmente de las grandes potencias, muy especialmente de los Estados Unidos, quien hasta ahora no ratificó el Protocolo de Kyoto. El cual obliga a los países industrializados involucrados a reducir sus emisiones hasta 2012 en un 5,2 por ciento menos que las cifras vigentes en1990 (año tomado como referencia).
 
 Sobre la mesa entonces, tres temas esenciales que imposibilitan por el momento el consenso. El primero: medir el rol histórico de cada actor planetario en la situación actual del deterioro climático, sin esconder la responsabilidad preponderante de las naciones más desarrolladas.
 
Segundo: sacar conclusiones prácticas, financieras, contables, para que los que más han deteriorado el clima asuman su responsabilidad y financien a los países “en desarrollo” (empobrecidos) facilitándoles a hacer frente al deterioro climático con medidas muy concretas.
 
Y en tercer lugar, mirar hacia al futuro, previendo reducciones significativas de las emisiones de gases destructores por parte de los países desarrollados y “emergentes” (China entre ellos), para evitar el sobrecalentamiento del planeta y posibilitar la continuidad de la vida en el mismo.
 
Un ABC tan simple como complejo. Copenhague se perfila ya como una nueva frustración climática. Mientras tanto la Tierra, ya grave, sigue empeorando.
 
(*) Sergio Ferrari, desde las Naciones Unidas, Ginebra

lunes, 9 de noviembre de 2009

Carta a un joven internauta


por Frei Betto

Sé que pasas largas horas en el ordenador navegando por todos los rumbos disponibles. No te envidio la adolescencia. A tu edad yo me estaba iniciando en la militancia estudiantil y me inyectaba utopía en las venas. Ya había leído todo el Monteiro Lobato y me adentraba en las obras de Jorge Amado guiado por los “Capitanes de arena”.
 
No me atraía la televisión y después del almuerzo me juntaba con mi pandilla en la calle, entregado a las emociones de amoríos juveniles, o me sentaba con mis amigos en la barra de una sangüichería para hablar del Cinema Nuovo, de la bossa nova -porque todo era nuevo- o de las obras de Jean Paul Sartre.
 
Sé que Internet es una inmensa ventana al mundo y a la historia, y suelo parafrasear diciendo que Google es mi pastor y nada me ha de faltar…
 
Lo que me preocupa de ti es la falta de síntesis cognitiva. Al ponerte ante el ordenador recibes una avalancha de informaciones y de imágenes, al igual que las oleadas de lava de un volcán se precipitan sobre una aldea. Sin tener claridad acerca de lo que realmente suscita tu interés, no consigues transformar información en conocimiento ni entretenimiento en cultura. Mariposeas por interminables sitios, mientras que tu mente navega a la deriva cual barca sin remos llevada al capricho de las olas.
 
¿Cuánto tiempo pierdes recorriendo sitios de conversación insulsa? Sí, está bien intercambiar mensajes con los amigos; pero al menos conviene saber qué decir y qué preguntar. Es excitante perderse por los corredores virtuales de personas anónimas acostumbradas al juego del escondite. ¡Pero cuidado! Esa joven que te fascina con tanto palabrerío picante quizás no pase de ser un viejo pedófilo que, encubierto por el anonimato, se disfraza de beldad.
 
Desconfía de quien no tiene nada que hacer, excepto atrincherarse durante horas en la digitación compulsiva a la caza de incautos que se dejan encandilar por mensajes eróticos.
 
Haz buen uso del Internet. Úsalo como herramienta de investigación para profundizar en tus estudios; visita los sitios que emiten cultura; conoce la biografía de personas que admiras; consulta la historia de tu época preferida; mira las increíbles imágenes del Universo captadas por el telescopio Hubble; escucha sinfonías y música pop.
 
¡Pero cuida tu salud! El uso prolongado del ordenador puede causarte lesiones en las manos por el esfuerzo repetitivo (leer) y volverte sedentario, obeso, sobre todo si, al lado del teclado, mantienes una botella de refresco y un paquete de papas fritas…
 
Cuida la vista, aumenta el tipo de las letras, deja que tus ojos se distraigan periódicamente en algún paisaje que no sea la simple pantalla del monitor.
 
Presta atención: no hay comida gratis. No te engañes con la idea de que el ordenador te cuesta apenas el consumo de energía eléctrica, la mensualidad del proveedor y el acceso a Internet. Lo que mantiene en funcionamiento esta máquina en la que estoy redactando este artículo es la publicidad. Fíjate que aparecen anuncios por todos los rincones. Ellos enmarcan el Google, las noticias, la Wikipedia, etc. Es la polución consumista al acecho de nuestro inconsciente.
 
No te dejes esclavizar por el ordenador. No permitas que robe tu tiempo de descanso, de leer un buen libro (de papel, no virtual), de convivencia con tu familia y tus amigos. Somételo a tu ritmo de vida. Ponlo a funcionar sólo algunas horas al día. Vence el arrebato que él provoca en muchas personas.
 
Y no te dejes engañar. Nunca la máquina será más inteligente que el ser humano. Ella contiene millones de informaciones, pero no sabe nada. Es capaz de vencer en el ajedrez, pero porque alguien semejante a ti y a mí la programó para jugar. Exhibe las mejores películas y nos permite escuchar las músicas más emocionantes, pero nunca se deleitará con el amplio menú que nos ofrece.
 
Si prefieres la máquina a las personas y la usas como refugio de tu aversión a la sociabilidad, te recomiendo que busques un médico; porque tu autoestima está muy baja y el ordenador nunca dirá que tienes que tratarlo como si fuera un virus. O tu autoestima alcanzó las nubes y crees que no existen personas a tu altura, que es mejor quedarse solo.
 
En ambas hipótesis estás siendo canibalizado por el ordenador. Y poco a poco te transformarás en un ser meramente virtual. Lo que no es ninguna virtud; antes bien la comprobación de que ya sufres de una enfermedad grave: el síndrome del onanismo electrónico.


Frei Betto es escritor, autor del libro de cuentos ““Aquário Negro” (Agir), entre otras obras.
Traducción de J.L.Burguet
Fuente: http://alainet.org/active/34253

La Tierra no aguanta más



Entrevista a Leonardo Boff 
ante la Conferencia sobre el Clima de Copenhague

- Tres crisis en una: la de sustentabilidad, la social y la del clima
- El drama de la eco-miopía
- El actual caos es creativo y generativo
- Sólo la sociedad civil internacional puede salvar el planeta

Ginebra, Suiza.- La crisis ambiental irrumpe en primer plano mediático de cara a la Conferencia del Clima de Copenhague, Dinamarca, a realizarse el 13 de diciembre próximo. Las perspectivas no son optimistas por falta de un consenso previo para alcanzar un acuerdo definitivo. “A pesar de los pronósticos sombríos tengo confianza que la esperanza vencerá al miedo y que la vida es más fuerte que la muerte”, asegura el teólogo brasilero Leonardo Boff al iniciar esta entrevista exclusiva durante su reciente visita a Suiza. Boff, uno de los padres fundadores de la teología de la liberación recibió el 7 de noviembre el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Neuchâtel. Previamente, la misma semana, animó un debate público organizado por las ONG de cooperación solidaria E-CHANGER, y Misión de Belém Immensee en la Casa de Solidaridad Romero (RomeroHaus) en Lucerna donde participaron 200 personas.

P: Todo el mundo habla hoy de la problemática ecológica que vive el planeta. Usted fue uno de los primeros, ya en los años ochenta, en alertar sobre este tema. ¿Cuál es su análisis de la actual situación medioambiental?

Leonardo Boff: Hay muchos indicadores científicos que apuntan a la irrupción de una tragedia ecológica y humanitaria. Nada esencial ha cambiado desde la redacción de la Carta de la Tierra en 2003 que elaboramos un grupo de personalidades del mundo entero. Decíamos en ese maravilloso documento: “Estamos en un momento crítico de la Tierra en el cual la humanidad debe escoger su futuro. Y la elección es ésta: o se promueve una alianza global para cuidar a los otros y la Tierra o arriesgamos nuestra destrucción y la devastación de la diversidad de la vida”.

“SE CONSUME MÁS DE LO QUE LA TIERRA SOPORTA”

P: Una afirmación tajante que no acepta términos medios ¿Cómo se sustenta?

Boff: En la confluencia actual de tres crisis estructurales. La crisis debido a la falta de sustentabilidad del planeta Tierra; la crisis social mundial; y la crisis del calentamiento creciente.

P: ¿Puede ejemplificar esa afirmación?

Boff: A nivel social, casi la mitad de la humanidad vive hoy por debajo del nivel de miseria. Las cifras son aterradoras. El 20% más rico consume el 82.49 % de todas la riqueza de la Tierra y el 20 % más pobre, se tiene que contentar con un minúsculo 1.6%.

En cuanto al calentamiento de la Tierra, la FAO (Organización de la ONU para la Alimentación) ha advertido que en los próximos años habrá entre 150 y 200 millones de refugiados climáticos. Las previsiones más dramáticas hablan de un aumento para 2035 de 4°C. Y se especula para final del siglo un aumento de 7°C. Si esto realmente se produce, ningún tipo de vida hoy conocido podrá sobrevivir. En cuanto a la crisis de sustentabilidad, doy un ejemplo ilustrativo: la humanidad está hoy consumiendo un 30% más de la capacidad de reposición. Es decir un 30% más de lo que la Tierra misma puede reponer.

P: Sin embargo esta tendencia consumista del planeta no es nueva...

Boff: No. Pero lo que es nuevo son los niveles acelerados de ese deterioro. Según estudios de todo crédito, en 1961 precisábamos de la mitad de la Tierra para dar respuesta a las demandas humanas. En 1981 se daba un empate, es decir ya necesitábamos a la Tierra entera. En 1995 sobrepasamos en un 10 % la capacidad de reposición, aunque todavía era soportable. En 2008, superamos el

30 %. La Tierra está dando señales inequívocas de que ya no aguanta más.

“EN ALGUNOS AÑOS SE NECESITARÍAN DOS TIERRAS”

P: ¿Con perspectivas futuras todavía más preocupantes?

Boff: Si se mantiene el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) mundial entre 2-3% por año, como está previsto, en 2050 necesitaríamos dos planetas Tierra para dar respuesta al consumo, lo que es imposible porque contamos con sólo una.

P: ¿Eso obliga a comenzar a pensar en otro paradigma de civilización?

Boff: En efecto. No podemos producir como lo venimos haciendo hasta ahora. El actual modelo de producción, el capitalista, parte del falso presupuesto que la tierra es como un gran baúl del cual se pueden sacar recursos indefinidamente para obtener beneficios con la mínima inversión posible en el tiempo más corto. Hoy queda claro que la Tierra es un planeta pequeño, viejo y limitado que no soporta una explotación ilimitada. Tenemos que dirigirnos hacia otra forma de producción y asumir hábitos de consumo distintos. Producir para responder a las necesidades humanas en armonía con la Tierra, respetando sus límites, con un sentido de igualdad y de solidaridad con las generaciones futuras. Eso es el nuevo paradigma de civilización.

COPENHAGUE: LA INFLUENCIA DEL PODER ECONÓMICO

P: Para volver al hoy y al aquí...En pocas semanas se realiza en Copenhague la Conferencia sobre el Clima. ¿Hay perspectivas de un acuerdo?

Boff: Hay una premisa clave. Debemos hacer todo lo posible para estabilizar el clima evitando que el calentamiento de la tierra sea mayor a 2 o 3 grados y que la vida pueda continuar. Comprendiendo que ya ese calentamiento implicaría una devastación de la biodiversidad y el holocausto de millones de personas, cuyos territorios no serán más habitables, especialmente en África y en el sudeste asiático. Me preocupa, en ese escenario, la irresponsabilidad de muchos Gobiernos, especialmente de los países ricos, que no quieren establecer metas consistentes para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y salvar el clima. ¡Una verdadera ecomiopía!

P: ¿Eso proviene de una falta de voluntad política para llegar a acuerdos?

Boff: Sobre todo de un conflicto de intereses. Las grandes empresas, por ejemplo las petroleras, no quieren cambiar porque perderían sus enormes ganancias actuales. Hay que entender la interdependencia del poder político y el económico. El gran poder es el económico. El político es una derivación del económico. Los Estados, en muchos casos, no representan los intereses de los pueblos sino de los grandes actores económicos.

P: ¿En caso de un fracaso de Copenhague, cuál sería el escenario posterior en lo que hace a la ya grave situación climática?

Boff: A mi entender, si hay una frustración política, eso puede significar un reto enorme para la sociedad civil. Para que se movilice, presione y promueva los cambios que vienen siempre de abajo. Confío en eso: la razón, la prudencia, la sabiduría vendrá de la sociedad civil. Será, también, en cuanto al clima, el principal sujeto histórico. Ningún cambio real viene de arriba, sino de abajo.

Y a pesar de lo difícil del presente, tengo la confianza que no se trate de una tragedia que acabará mal sino de una crisis que purifica y que nos permita dar un salto en la dirección de un futuro mejor.

P: ¿Con un programa común para salvar la Tierra?

Boff: Impulsando una bio-civilización que deberá promover cuatro ejes esenciales. El uso sustentable, responsable y solidario de los limitados recursos y servicios de la naturaleza. El control democrático de las relaciones sociales, especialmente sobre los mercados y los capitales especulativos. Un ethos mínimo mundial que debe nacer del intercambio multicultural, enfatizando en la compasión, la cooperación y la responsabilidad universal. Y la espiritualidad, como dimensión antropológica y no como un monopolio de las religiones. Debe desarrollarse como expresión de una conciencia que se siente parte de un Todo mayor, que percibe una Energía poderosa y que representa el sentido supremo de todo.

VIDA DE COMPROMISO

Leonardo Boff nació en Concordia, Estado brasilero de Santa Catarina.

En diciembre del 2008 cumplió los 70 años (nació el 14 de diciembre de 1938).

Para esa ocasión se publicó en Suiza el libro: “Leonardo Boff: abogado de los pobres”, en homenaje a su trabajo pastoral y de acompañamiento de los movimientos populares y sociales de Latinoamérica. Y en reconocimiento a su producción literaria. Ha escrito hasta el momento 82 libros, muchos de ellos traducidos a decenas de lenguas.

En los años setenta, fue uno de los “padres” fundadores de la Teología de la Liberación. Lo que le valió una primera sanción del Vaticano en 1985. Ante una nueva amenaza de sanción Boff renunció a sus actividades sacerdotales en 1992 y se autoproclamó al estado laico.

Además del Doctorado Honoris Causa que recibe en noviembre de este año de la Universidad de Neuchâtel, obtuvo igual título honorífico, entre otras, de las universidades de Lund (Suecia); Londres (Gran Bretaña); Turín (Italia) y San Leopoldo (Brasil).

En diciembre del 2001 recibió el Premio Nóbel Alternativo de la Paz por sus aportes a la lucha por la defensa del clima y su compromiso social.

En la actualidad continúa sus aportes teológicos, con un particular acento en la temática ecológica. Es asesor del Movimiento de los Trabajadores rurales sin Tierra (MST) y de las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs) de Brasil.

Entrevista de Sergio Ferrari
Colaboración de prensa de E-CHANGER, ONG suiza de cooperación solidaria

viernes, 6 de noviembre de 2009

ENTREVISTA: EDGAR MORIN Filósofo


"Hay posibilidades, no probabilidades, de esperanza"

por JUAN CRUZ
Madrid - 06/11/2009

Edgar Morin tiene la cabeza de un pájaro, ágil, inquieto, contundente, de una raza que no se rinde. Habla con la convicción de un optimista, pero sabe que las cosas están mal, que si esto no se remedia la catástrofe es inevitable. La ética y la memoria (de otros desastres) ayudarán a que el caos no venga. Él, filósofo, sociólogo, fue resistente contra los nazis, en Francia, "y seguiré resistente ante las barbaries". Tiene 87 años. Entre los estudiantes de la Facultad de Sociología de la Complutense, en cuyo Foro habló el martes al mediodía, el autor de La política de la civilización (una idea que le copió Sarkozy) parecía un alumno más, pero con un cargamento impresionante de sabiduría. Y de pesioptimismo, como él dice.

Pregunta. ¿Tiene la sensación de que vivimos una catástrofe nueva, o esto ya lo vimos antes?

Respuesta. El planeta Tierra conoció en el pasado catástrofes naturales, como el fin de la época primaria, que supuso la destrucción del 95% de las especies vivas... La novedad es que hoy está en camino una catástrofe que viene del desarrollo humano mismo. Para mí, el calentamiento climático no es lo más importante, aunque lo sea, es que estamos en un proceso combinado de destrucción del planeta que nos lleva a una catástrofe general o a varias catástrofes combinadas. El desastre. No se puede continuar mucho tiempo por esta vía.

P. ¿Cómo cambiar?

R. Es un problema difícil. No podemos cambiarlo con una decisión; debemos pensar cómo llegaron los grandes cambios del pasado. Todo gran cambio tiene un peso y una forma que en su inicio es muy humilde; piense en Jesucristo, en Mahoma... Una desviación crea una tendencia y esta tendencia puede cambiar el camino... Creo que las denuncias contra la mundialización del capitalismo son buenas, pero no basta con denunciar, hay que enunciar. La enunciación no es un programa, es una idea maestra. Por ejemplo, debemos insistir sobre la calidad de la vida, no sobre la cantidad; es una buena idea... Algunas de esas enunciaciones hice en mi libro La política de civilización... Y estoy escribiendo otro que llamo La vía en el que trato de demostrar que hay que buscar algunos caminos (incluido lo bueno que tiene la mundialización).

P. En su conferencia hablaba del clima de desesperanza que nos pesa. ¿La política nos puede quitar este peso de encima?

R. Quién sabe. Las viejas generaciones tienen la sensación de que fueron engañadas en su fe en el comunismo, en una sociedad democrática armoniosa, civilizada; en el progreso como ley de la historia... Todo eso se desintegró y hoy los jóvenes están totalmente desorientados... El análisis que hago es que hay posibilidades, no probabilidades, de esperanza. Y la esperanza no se encuentra en el corazón de la desesperanza. Hölderlin decía: "Donde crece el peligro crece también la salvación"; eso significa que el crecimiento del peligro nos remite a la conciencia de lo que pasa y nos enuncia lo que hay que hacer... Antes la esperanza era una fe; ahora es sólo esperanza. Es muy importante, porque si no hay esperanza no hay proyección en el futuro.

P. Decía usted que Heráclito hablaba de buscar lo inesperado. ¿Qué es lo inesperado ahora?

R. Lo inesperado es salir de esta vía mortal que seguimos; pero hay que buscar. Si buscamos encontraremos otra vía.

P. Y habla usted de la armonía, de su busca. ¿Dónde encuentra usted hoy armonía?

R. Si la buscamos es porque no la hay. Hay momentos de armonía en el ámbito privado, en el amor, cuando su equipo gana... Pedazos de armonía: la poesía de la vida... No pienso que la política sola pueda dar la armonía: la comprensión humana, la solidaridad, depende de nosotros, y de ahí vendrá la armonía. Todo ha de recomenzar. Es algo terrible, pero es también maravilloso, porque necesitamos una estimulación. Esta idea me ayuda a vivir. Soy optimista y pesimista, un pesioptimista, o viceversa. Cuando estaba en la Resistencia hubo un momento de grandeza. Había esperanza. La idea del No de la Resistencia era también un Sí a la libertad, a una esperanza de libertad. No fue la libertad que pensábamos, pero fue una cierta libertad.

P. Hablaba de la política. ¿Y los intelectuales, qué deben hacer?

R. Creo que hoy es más importante su papel que en el pasado. Pero se ha producido mucha esclerosis, academicismo... Deben poner sobre la mesa los problemas fundamentales, y no hacerlo de una manera superficial.

P. ¿Sigue siendo un resistente?

R. Sí, en mi alma lo soy; y seguiré resistente ante todas las barbaries que existen.

¿Somos demasiados?



Sumaremos 7.000 millones de habitantes en 2012 y 9.000 en 2050.
El problema no es la fecundidad, que ya se está frenando, sino la fatal distribución de recursos.

por VERÓNICA CALDERÓN
06/11/2009

La gravedad de la crisis alimentaria, el aumento inusitado en la población de los países menos desarrollados y los efectos del cambio climático son algunas razones para repetir la misma frase: "Somos demasiados". Y seremos más. En 2012, la población mundial alcanzará los 7.000 millones de personas. En 2050, la Tierra albergará a 9.100 millones. La gran mayoría de los nuevos habitantes vivirán en países pobres. Según cálculos de la ONU, en 2050 la población española será prácticamente igual que en 2009. Unos 42,8 millones de habitantes. Muy lejos del crecimiento previsto para países como Níger, Somalia y Uganda, cuyas poblaciones crecerán hasta en un 150% en los próximos 40 años. La población en los países desarrollados se mantendrá prácticamente igual y en algunos incluso disminuirá. En cambio, las naciones más pobres del mundo tendrán un acelerado crecimiento. De los 2.400 millones de personas más que habrá en el mundo en 2050, el 98% vivirá en países pobres. ¿Hay suficiente espacio y recursos para todos?

Las tasas de natalidad han disminuido en un 50% en los últimos 30 años, y se espera que se reduzcan aún más. Incluso en los países más pobres del mundo, la natalidad se reducirá a la mitad. Las previsiones de la ONU coinciden en que la tendencia se mantendrá. En 2050 se prevé que la fertilidad mundial sea de tan sólo 1,85 niños por mujer. Sin los métodos anticonceptivos, la población mundial crecería hasta los 11.000 millones de personas en 2050. Los controles de natalidad han sido fundamentales. Pero no son, ni de lejos, la única solución.

Desde hace más de 200 años, la advertencia ya era explícita: el inglés Thomas Malthus advertía en su célebre Ensayo sobre el principio de la población que los recursos naturales serían insuficientes para abastecer a la población mundial. La investigadora Rosamund McDougall, directora adjunta de la ONG Fondo para una Población Óptima (OPT, en inglés) advierte que "una población de más de 9.000 millones de personas tendría un impacto terrible sobre la Tierra, no sólo en la calidad de vida. La cantidad de emisión de gases de efecto invernadero haría imposible vivir en el planeta en 2050".

¿Quiénes ocuparán la Tierra entonces? La población en los 49 países más pobres del mundo se duplicará, de 840 millones hasta los 1.700 millones de personas, según apunta el informe Perspectivas sobre la población mundial, difundido en 2008 y elaborado por la División de Investigación Demográfica y Población Mundial de la ONU.

Los países desarrollados, en contraste, no sufrirán un cambio significativo en su población: de 1.230 millones de habitantes en 2009 a 1.280 millones en 2050. Incluso, Japón, Georgia, Rusia y Alemania perderán un 10% de población. El científico y escritor británico Fred Pearce opina que el problema no está en cuántos somos, sino en la manera en que repartimos los recursos. "Es evidente que el problema es el consumo excesivo de los países desarrollados y no la sobrepoblación de los más pobres", afirma.

El consumo de una persona en EE UU emite 20 toneladas de dióxido de carbono cada año; el equivalente de dos europeos, cuatro chinos, diez hindúes o 20 africanos. El 80% de la población pagaría las consecuencias económicas y ambientales del consumo de un 20%. Stephen Pacala, director del Instituto Ambiental de la Universidad de Princeton (EE UU), calcula que los 500.000 habitantes más ricos del mundo -cerca de un 0,7% de la población actual- son responsables del 50% de las emisiones de dióxido de carbono del mundo.

Y la situación no hará sino agravarse en los próximos años. "El reto es, en realidad, que los recursos se repartan de una manera más equitativa. Los efectos sobre el medio ambiente son extremadamente difíciles de revertir a través de las tasas de natalidad", advierte Pearce. "Aun si redujéramos a cero la fertilidad en el mundo, las emisiones de gases con efecto invernadero deberían rebajarse, por lo menos, un 50% para mediados de siglo", explica.

Además de los efectos del cambio climático, los países menos desarrollados se enfrentan al hambre, la causa directa o indirecta de un 58% del total de muertes del mundo según un estudio de la ONU difundido en 2004. El Instituto de Recursos Mundiales (WRI, en inglés) advirtió la semana pasada de que en 2050 habrá otros 25 millones de niños desnutridos en el mundo, que se añadirán a los 150 millones que sufren hambre en la actualidad. Los niveles de pobreza continuarán aumentando: entre 1981 y 2001, el número de personas que vivían con menos de un dólar al día en África Subsahariana se duplicó. De 164 millones hasta 316 millones; y en los próximos 40 años, dos tercios de la población mundial vivirá en países en vías de desarrollo.

El hecho es que hoy en día, mil millones de personas (un sexto de la población mundial) sufren hambre. En 2050, serán 1.700 millones, un 18% de la población prevista para entonces. Además del deterioro ambiental, los conflictos y el bajo desarrollo causan la escasez de alimentos. Los agricultores africanos emplean el equivalente a 1% del fertilizante que utiliza un agricultor en un país rico. Y mientras en los países pobres consumen una dieta basada en vegetales, los ricos consumen comida que come vegetales. Para producir un kilo de carne son necesarios, por lo menos, 10 kilos de pasto. Un estadounidense promedio consume 120 kilos de carne al año; mientras que en los países en vías de desarrollo, el promedio es de 28 kilos.

"La cooperación marcaría una diferencia significativa", según afirma Stephen Pacala. "Las hambrunas se deben, en la mayoría de las ocasiones, al pobre desarrollo de los países y a que la producción ha sido insuficiente", comenta. La falta de tecnologías que desarrollen la agricultura en los países menos desarrollados y los efectos de la crisis económica global empeora las circunstancias.

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO, en inglés) advirtió en 2008 que el gasto anual en alimentos importados en los países más pobres podría suponer cuatro veces más que en 2000. "Para los consumidores más pobres, que gastan un 60% de su gasto habitual en comida, el aumento significa un golpe brutal para sus finanzas", observa el informe. La FAO también señala que para combatir el hambre, el mundo debe producir en 2050 un 70% más de alimentos que en la actualidad.

El reto no es nuevo. La llamada revolución verde consiguió duplicar la producción de alimentos entre 1960 y 1990. Y, en la actualidad, aún existe un 60% de tierra fértil en el mundo. ¿Pero qué garantiza a los países pobres un desarrollo sostenible en los próximos años? Pearce y Pacala coinciden que un buen inicio es la inversión. Un informe del Ministerio de Desarrollo Británico calculó en 2008 que para reducir el hambre en el mundo serían necesarios, por lo menos, unos 900 millones de libras (unos 987 millones de euros) para garantizar el desarrollo y las tecnologías necesarias para favorecer la agricultura en los países más pobres.

El presupuesto de la FAO sumó en 2008 unos 870 millones de dólares (unos 580 millones de euros). En 2009 ascendió ligeramente, hasta 930 millones de dólares (unos 626 millones de euros). Al comparar la cifra con los 700.000 millones de dólares (471.000 millones de euros al tipo de cambio actual) que el Gobierno de EE UU destinó para evitar la quiebra del banco de inversión Bear Stearns, las hipotecarias Freddie Mac y Fannie Mae y la aseguradora AIG en septiembre del año pasado. El presupuesto mundial dedicado a combatir el hambre apenas representa un 2% de esa cifra.

Los líderes reunidos en la reciente cumbre del G-20 celebrada en Pittsburgh en septiembre pasado acordaron destinar unos 2.000 millones de dólares (1.370 millones de euros) a ayudas para combatir el hambre del mundo, pero un estudio publicado por el Instituto Internacional para la Investigación de Políticas Agrarias difundido en octubre señala que es insuficiente. "Son necesarios al menos unos 7.000 millones de dólares [unos 4.710 millones de euros] al año para la investigación agropecuaria y la mejora de la infraestructura rural en los países. De continuar con una política que privilegie las ganancias, las consecuencias serán desastrosas", advierte Gerard Nelson, uno de los autores del informe.

La prioridad para resolver el hambre, un grave efecto de la mala repartición de recursos en el mundo tampoco es nueva. Preguntado en 1972 en una entrevista con Dick Cavett sobre los efectos de la sobrepoblación, John Lennon fue claro en definir el primer paso: "Tenemos suficiente comida y dinero para alimentar a todos. Hay suficiente espacio, y algunos hasta van a la Luna".


Crucifijos en la escuela

El Tribunal de Estrasburgo marca la pauta a los Gobiernos en una cuestión controvertida
 

 El revuelo causado sobre todo en Italia, el Estado directamente afectado, y en los ámbitos católicos de Alemania, en especial en la región de Baviera, por la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, con sede en Estrasburgo, que declara incompatible con la libertad religiosa la presencia del crucifijo en la escuela pública no es desconocido en España. Recuerda la reacción suscitada hace un año por la sentencia de un juzgado de Valladolid, pendiente de recurso, que estableció, a demanda de un grupo de padres, la incompatibilidad de la presencia del crucifijo en las aulas y espacios comunes de la escuela pública con los artículos 14 y 16.1 de la Constitución.
La sentencia del Tribunal de Estrasburgo adquiere, sin embargo, una relevancia especial. Marca la pauta a seguir en la interpretación de la legislación sobre derechos humanos que los Estados de la Unión Europea se han comprometido a respetar y frente a la que no caben interpretaciones jurisprudenciales internas o lecturas condicionadas a los intereses políticos o motivaciones ideológicas del Gobierno de turno. Tras la sentencia resultará difícil no abordar legislativamente la cuestión, de modo que siga siendo una batalla legal entre padres y jueces, como parece ser la intención del Gobierno español en la anunciada reforma de la Ley de Libertad Religiosa.
La reacción del Gobierno de Berlusconi a la sentencia hace temer que busque la forma de burlarla o de aplazar su cumplimiento, como sucedió en el caso de Eluana Englaro, prolongando la batalla legal librada por la demandante, una madre italiana de dos niños de 11 y 13 años, para que el Estado italiano respete, conforme a su carácter laico y aconfesional, la libertad ideológica y religiosa de sus dos hijos en la escuela pública.
Al Gobierno italiano no le ha servido de nada devaluar el significado religioso del crucifijo y resaltar, en cambio, su simbología humanista en su intento de convencer al tribunal de su compatibilidad con el Estado laico y del carácter inocuo de su exposición en la escuela pública. El tribunal ve en el crucifijo lo que todo el mundo y en especial la Iglesia: un símbolo asociado al catolicismo. Su presencia en la escuela pública mal puede servir al pluralismo educativo, además de vulnerar el principio de neutralidad confesional del Estado y de no respetar las convicciones religiosas y filosóficas de padres y alumnos.

Editorial de El País
06/11/2009

viernes, 30 de octubre de 2009

POR FIN, EL DESARME




COMUNICADO DE UBUNTU

Al final de la década de los 80, los acuerdos de Reykiavik, el fin de la guerra fría y la caída del muro de Berlín permitían augurar que la amenaza nuclear y la carrera armamentística darían, progresivamente un paso hacia un replanteamiento de las estrategias bélicas y, por tanto, de las armas necesarias qpara hacer frente a la nueva naturaleza de los conflictos, dejando un amplio margen para “los dividendos de la paz”, que permitirían iniciar una nueva era, con unas Naciones Unidas renovadas, dotadas de los recursos humanos, financieros y técnicos apropiados.

Pero no fue así. Bien al contrario, la “globalización” sustituyó los valores democráticos por las leyes del mercado y los países más prósperos del planeta (G-7, G-8…) marginaron al Sistema de las Naciones Unidas, hasta el punto de situar a la Organización Mundial del Comercio fuera de su ámbito.

El resultado ha sido un fracaso estrepitoso en la economía y –por la “avaricia e irresponsabilidad”, utilizando palabras del Presidente Obama, de los grandes consorcios financieros el mundo en su conjunto se ha visto abocado a una crisis multidimensional (social, económica, medioambiental, alimenticia, democrática, ética), con unas inversiones militares que superan los 3 mil millones de dólares al día, al tiempo que mueren de hambre y abandono 70 mil
personas aproximadamente, de ellas la mitad niños de menos de 5 años.

El último periodo de la administración Bush –invasión de Irak, propuesta de los escudos antimisiles, etc.– ha conducido a un repunte cada día mayor del gasto en armamento, mientras la pobreza y el hambre de miles de millones de seres humanos se acrecentaba.

Por todo cuanto antecede,

Habiendo observado con perplejidad e indignación el “rescate” de las instituciones financieras con centenares de miles de millones de dólares, cuando las arcas de los Objetivos del Milenio permanecen semivacías, queremos manifestar nuestro apoyo al Presidente Obama por:

1) Tomar el liderazgo del desarme nuclear, como manifestó inesperadamente en su visita a Europa, concretamente en la ciudad de Praga, y ha tenido ocasión de ratificar presidiendo la sesión del Consejo de Seguridad del 24 de septiembre de 2009 en la que se adoptó unánimemente la reducción de los arsenales nucleares, lo que podría traducirse en un auténtico punto de inflexión sobre uno de los desafíos más relevantes de nuestro tiempo.

2) Haber decidido cancelar el programa de escudos antimisiles que la administración norteamericana había previsto instalar en Europa. Esta iniciativa permite abrir nuevos marcos de diálogo que deben constituir el contexto para el análisis y la resolución de los conflictos internacionales.

3) Iniciar, con instrucciones precisas al Secretario de Defensa R. Gates, una nueva política de defensa, que sustituya, al menos parcialmente, las armas convencionales (aviones, submarinos, tanques, etc.) por las que puedan no sólo hacer frente a las amenazas de hoy sino evitarlas, detectándolas a tiempo.
Manifestamos así mismo, la urgente necesidad de:

a) Confiar la seguridad internacional a las Naciones Unidas, con todas las medidas que se requieran para la rápida y eficaz actuación de los cascos azules.
b) Revisar con apremio las obligaciones contractuales de las alianzas militares existentes, para reducir las adquisiciones de artificios bélicos propios de confrontaciones “tradicionales”, que están activando recientemente el “mercado armamentístico” tanto en   América Latina como en los países del Este.
c) Con los fondos que se liberen de las desmesuradas inversiones actuales en gastos militares, reactivar la cooperación internacional de tal modo que sustituya una economía basada en buena parte en la guerra por una economía que permita un desarrollo global sostenible (energías renovables, producción de alimentos, almacenamiento, conducción y producción de agua, salud, transporte, vivienda…).
d) Hacemos un llamamiento para fortalecer las iniciativas existentes para el desarme a escala mundial y, muy especialmente, para la preparación de la Conferencia del Tratado de No Proliferación Nuclear, que debe tener lugar la próxima primavera de 2010.
e) Así mismo, abogamos para que se establezcan con urgencia los mecanismos adecuados para la resolución de conflictos que, bajo los criterios y los mecanismos de seguimiento, control y rendición de cuentas necesarios y con la participación de todos los actores implicados, permita a las Naciones Unidas establecer los objetivos y las prioridades internacionales y desarrollar los programas para alcanzarlos.

Madrid, 1 de octubre de 2009.

Federico Mayor
Mario Soares
Edgar Morin, Association pour la Pensée Complexe (APC)
Ricardo Diez Hochtleiner, Presidente Honorario del Club de Roma
John Foster, North-South Institute & Social Watch
Cândido Grzybowski, Ibase
Hermann Spanjaard, Físicos Internacionales para la Prevención de la Guerra Nuclear
Mary-Wynne Ashford, Anterior copresidente de Físicos Internacionales para la Prevención de la Guerra Nuclear
Louis Barber, EarthAction
Manuel Chiriboga V., Rimisp - Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural
Fèlix Martí, Presidente honorario del Instituto Linguapax
Antonio Papisca, Cátedra Unesco en Derechos Humanos, Democracia y Paz – Profesor de la Universidad de Padua
Jorge Nieto Montesinos, Instituto Internacional para la Cultura Democrática
Luz Stella Velasquez Barrero, Red Latinoamericana de Estudios Ambientales Urbanos
Arcadi Oliveres, Justícia i Pau Europa
Josep Ferrer, Profesor Universidad Politécnica de Cataluña – UPC
Ferran Requejo, Profesor Universidad Pompeu Fabra – UPF
Manuel Manonelles,  Fundación Cultura de Paz – Barcelona
Dokushô Villalba, Comunidad Budista Soto Zen, España

jueves, 29 de octubre de 2009

El Vivir Bien como respuesta a la Crisis Global


 

Ministerio de Relaciones Exteriores, Estado Plurinacional de Bolivia






Manual de construcción del Vivir Bien para nuestras comunidades y organizaciones ante las tendencias globales de crisis y probable colapso de los modelos de desarrollo occidentales




Introducción

El presente trabajo tiene como objetivo juntar la información sobre la peligrosa situación de deterioro en que se encuentran nuestras comunidades y el planeta a raíz de las incipientes crisis que nos están cayendo encima.
Hemos tomado esta iniciativa porque sabemos que no podemos salvar a Bolivia ni al planeta, tampoco construir el Vivir Bien en Bolivia y el mundo, si no hacemos nada para que nuestra Pachamama se cure, si no hacemos nada para salvar al planeta y la humanidad frente a la Crisis Global que amenaza nuestros recursos naturales y nuestra vida comunitaria, crisis que está causada por la codicia de los grandes dueños del dinero, por la expansión hasta el último rincón del mundo de las empresas transnacionales, el capitalismo y la cultura occidental.
Iniciamos el trabajo presentando un pequeño bosquejo de la Crisis Global que nos avecina, luego de lo cual seguimos con una presentación más exhaustiva de cada una de las crisis, del cambio climático, la sobreexplotación de los recursos del planeta, las crisis del agua y de la producción de alimentos, la crisis del tiempo, la crisis energética expresada en la bajada de la producción del petróleo, y terminando con la crisis financiera y la amenaza a la paz mundial.
En la segunda parte vemos las posibles soluciones y salidas que nos parecen válidas tanto a nivel mundial y nacional como las propuestas de cómo podamos despertar o potenciar la energía comunal en nuestras comunidades para dar nuestro granito de arena a esta tarea conjunta de salvar a la Pachamama.
Al ser una primera recopilación de la información existente, vemos este trabajo como un punto de partida para estudios más profundos del tema. Por tanto, convocamos a todas las hermanas y todos los hermanos del mundo al debate, a la discusión y a la construcción conjunta de un análisis enriquecida sobre la situación de las comunidades y el planeta. Asimismo, convocamos a la construcción de una estrategia y plan de lucha para defender la vida y salvar a la humanidad, proteger a la madre naturaleza y lograr la sustentación y preservación de nuestro planeta tierra.
Este trabajo es de ustedes y de nosotros. Está pensado para ser un trabajo de creación conjunta. Pueden hacer lo que quieran con él. Pueden reproducirlo o echarlo al mar. Pueden leerlo junto a unas cervecitas y celebrar que la luna de esta noche está hermosa. Pueden alimentarlo, debatirlo, criticarlo. Pueden corregirlo. Aumentarle o quitarle. Resumirlo o ampliarlo. Ilustrarlo o dejarlo tal cual está.
Sobre todo, pueden difundir las ideas que aquí se expresan o las que ustedes agregan: por Internet, en multígrafos, en periódicos comunales, leerlo en fiestas y celebraciones. De ahora en adelante este trabajo es del viento y puede ser transportado por tortugas de manera lenta o por los huracanes a toda velocidad.
El conocimiento sólo crece si se comparte, así que este trabajo busca ser una herramienta para generar conocimiento, para buscar ideas y propuestas de análisis y de lucha frente a las crisis que nos amenazan o que nos den la oportunidad de salvarnos y salvar a nuestro hogar, el planeta.
Por tanto, esperamos todos los aportes posibles a este trabajo para que juntos podamos hacer de este nuevo milenio un milenio de la vida y no de la guerra, un milenio del pueblo y no del imperio, un milenio del equilibrio y de la complementariedad.

* Documento completo disponible en PDF

http://alainet.org/active/34032

La carrera armamentista continúa



por Marco A. Gandásegui, h.

El Senado de EEUU aprobó en octubre de 2009 el presupuesto militar más elevado para un país en la historia humana: Un total de 626 mil millones de dólares. Esta suma no incluye otros 400 mil millones que EEUU está invirtiendo en sus guerras en Irak y Afganistán. La suma representa casi la mitad del presupuesto total de EEUU. Esta tendencia “suicida” no es novedosa. Muchos analistas señalan que es precisamente la economía de guerra norteamericana la que alimenta la demanda de una economía capitalista insaciable.
 
Dicen que sin guerra no hay crecimiento. Ahora el lema cambió: sin guerra no hay recuperación económica. Los ideólogos de Washington insisten en que el armamentismo, las guerras y la destrucción masiva son muy saludables para un paciente enfermo como el capitalismo norteamericano. (Cuando no había crisis decían que el armamentismo era la medicina necesaria para no enfermarse).
 
Gran Bretaña es el país que sigue en importancia en términos de gastos militares. Pareciera increíble pero es cierto: Gran Bretaña tiene un presupuesto bélico de 50 mil millones de dólares. Aproximadamente el 7 por ciento de EEUU. Sigue en tercer y cuarto lugares, Francia y Alemana, respectivamente, con presupuestos de 40 mil millones cada uno. En quinto lugar está Rusia (39 mil millones) y China en sexto lugar con 35 mil millones. Los cinco países que siguen a EEUU en importancia tienen combinados un presupuesto militar de 210 mil millones.
 
América latina no se queda atrás en los gastos militares (sin poder compararse con EEUU). En total sus gastos militares suman 34 mil millones de dólares. Casi alcanza a China pero apenas representa el 5.5 por ciento del presupuesto militar de EEUU. Chile, Colombia y Brasil se convirtieron en los países con más gastos militares de la región durante 2008. Chile lidera el gasto militar por habitante con 290 dólares “per cápita” en 2008, mientras Colombia gastó 115, Ecuador 89 y Brasil 80. En términos absolutos, medidos en miles de millones de dólares, el país que más gasta es Brasil, con el 45 por ciento del total latinoamericano, seguido por Colombia y Chile.
 
Según un estudio realizado por SIPRI (Suecia) y FLACSO (Chile), el país latinoamericano que más gasta es Brasil con casi 15 mil millones de dólares, seguido por Colombia con 5.5 mil millones de dólares. Chile casi llega a 5 mil millones de dólares y Venezuela alcanza los 2.2 mil millones en gastos militares. Argentina y Perú siguen con 1.7 y 1.1 mil millones. Estos seis países son responsables del 89 por ciento del presupuesto militar de América latina.
 
El presupuesto colombiano no se puede calcular con mucha certeza desde que EEUU decidió escalar el Plan Colombia con una intervención militar directa en este país. Los países de Sur América (el Consejo Suramericano de Defensa de la UNASUR) le han pedido a Bogotá que presente un informe con los detalles concernientes al incremento de los gastos militares. El gobierno colombiano se ha negado a cumplir con sus obligaciones echándole la culpa al secretismo de Washington.
 
EEUU es en la actualidad el proveedor más importante de equipo militar (que incluye entrenamiento de personal y otros “servicios”) a los países latinoamericanos. Además del Plan Colombia, recientemente el presidente de EEUU, Barack Obama, incrementó el presupuesto militar del Plan Mérida que incluye a México, Centroamérica y Panamá. También mantiene una relación militar privilegiada con Perú, Chile y Argentina. Desde fines del siglo XIX, EEUU ha sido el principal mercado de armas para la región, muchas veces promoviendo carreras armamentistas entre los países para venderles más y dominarlos.





Marco A. Gandásegui, hijo, Profesor de la Universidad de Panamá e investigador asociado del CELA).
http://marcoagandasegui.blogspot.com

martes, 20 de octubre de 2009

Los héroes inútiles y las guerras hacia ningún lado


por Adolfo Pérez Esquivel

¿Cuantos soldados norteamericanos, británicos y de otros países murieron en las guerras contra Afganistán e Irak?,  ¿Cuántos más tendrán que morir antes de terminar las guerras?
 
Se cuentan los muertos de los países invasores, pero nada se dice de los muertos en los países invadidos y la resistencia de  afganos e iraquíes. Se silencian las miles de  muertes de mujeres y niños, las poblaciones devastadas por la destrucción y el saqueo de la OTAN del patrimonio de la humanidad, y de  los recursos de esos países.
 
Toda la destrucción y muerte se hace en nombre de la “libertad”, de la “democracia”, de liberar a esos países de la dictadura, cuando les conviene. La OTAN es  aliada de  EE.UU., como lo fue Sadam Hussein utilizado en la guerra contra Irán.
 
El Primer Ministro Británico, Gordon Brown, ha rendido honores póstumos a los 221 soldados muertos en la guerra contra Afganistán y se compromete a enviar más soldados. Estados Unidos rinde homenaje a sus soldados caídos en las guerras que sostiene en diversas partes del mundo. Las viudas y familiares de los soldados muertos recibirán una medalla, una pensión y el olvido de sus vidas que engrosarán las páginas de los  héroes inútiles de las guerras hacia ningún lado. Guerras que sólo sirven para vender armas y potenciar el complejo industrial militar y los intereses hegemónicos del imperio.
 
Los costos en vidas y la destrucción de otros pueblos no cuentan en la agenda del “debe y haber” del Pentágono, la CIA y el Departamento de Estado, ni en los países de la OTAN, involucrados en el conflicto armado. La complicidad de los monopolios informativos es pavorosa e hipócrita.
 
En la mitología griega, Sísifo,  dios del Olimpo fue castigado por el Dios Supremo, Zeus, y tiene que cargar en sus hombros por toda la eternidad una gran piedra que debe colocar en la cima de la montaña. Una y otra vez  Sísifo hace el gran esfuerzo que nunca logra concretar de llegar a la cumbre, y la piedra cae y así en permanente devenir por toda la eternidad  vuelve a buscar la  piedra al pie de la montaña.
 
Albert Camus ha retomado el mito de Sísifo a quien llama “el héroe inútil”, en la incesante derrota de si mismo en su camino existencial. Es la situación del hombre moderno, de los gobernantes y del sistema dominante, que vuelven una y otra vez a repetir las mismas derrotas de la conciencia y los actos inútiles, como si fueran grandes logros de la imbecilidad humana.
 
En nombre de la libertad se impone el sometimiento contra otros pueblos, como ocurre en la franja de Gaza contra el pueblo palestino, testigo de los crímenes de guerra de Israel, condenados por  Naciones Unidas. Y también en Colombia, con la intervención de los grupos paramilitares,  EE.UU e Israel, se  cometen crímenes contra el pueblo. Las guerrillas y el narcotráfico generan la incertidumbre, la muerte y suman  héroes inútiles, a la inutilidad de la violencia social y estructural.
 
En nombre de la democracia, EE.UU invade, tortura  y realiza vuelos clandestinos en diversos países con secuestros y asesinatos contra quienes considera “terroristas”. Justifica el horror y los llamados “daños colaterales”: la muerte de miles de niños, mujeres y población civil.
 
Nada de esto figura en los medios de comunicación y los noticieros de la BBC y de la CNN,  ni en las estadísticas. Los muertos son considerados “no personas”. De eso “no se habla”.
 
Las muertes de los soldados de EE.UU, Gran Bretaña y los aliados de la OTAN,   nada tienen de gesta heroica, sino de rapiña, de destrucción y muerte. Los soldados no saben porqué van a la guerra,  simplemente van a matar o morir; les prometen la nacionalidad de  EE.UU y lo único que logran es la ciudadanía de la muerte en tierras extrañas. Los sobrevivientes y mutilados sólo tendrán  la mirada del horror y recordarán las muertes de otros jóvenes, como ellos,  héroes inútiles.
 
Vietnam vuelve a repetirse. Es hora que el pueblo de  EEUU despierte, que el presidente Obama, galardonado con el Premio Nobel de la Paz, ponga la “barba en remojo”, pero como no tiene barba, debe poner “otras cosas en remojo” y sacudirse el yugo a que está sometido Si llegó al gobierno, que gobierne. Es urgente terminar con las guerras, es necesario que actúe en bien de la humanidad, que pida el apoyo de su pueblo y el mundo, para evitar mayor destrucción y muerte. Es su obligación.
 
No puede continuar enviando soldados a matar y destruir a otros pueblos;  no es justo, es inmoral y atenta contra toda la humanidad. Que no termine siendo otro Sísifo que cargue la piedra del horror, la destrucción y la derrota de  EEUU que suma guerras perdidas porque no tiene ideales. Las tropas no tienen mística ni causa justa que defender. Y una y otra vez  cargará la piedra, cada vez más pesada  que no podrá colocar  en la cumbre de la montaña, porque la derrota está en la mente y el corazón de  EEUU  transformado en Sísifo en su incesante devenir de la angustia existencial.
 
Adolfo Pérez Esquivel es Premio Nobel de la Paz 1980
 
http://alainet.org/active/33821