lunes, 19 de julio de 2010
¿Que es la enfermedad?
Entrevista al Dr. Jorge Iván Carvajal Posada. Médico Cirujano de la U. de A. Pionero de la Medicina Bioenergética
¿Qué es la enfermedad?
Es un maestro, una oportunidad para organizar una armonía superior en nuestra propia vida, a nivel físico, emocional, mental y espiritual.
¿Qué enferma primero, el cuerpo o el alma?
El alma no puede enfermar, porque es lo que hay perfecto en ti, el alma evoluciona, aprende
En realidad, buena parte de las enfermedades son todo lo contrario: son la resistencia del cuerpo emocional y mental al alma.
Cuando nuestra personalidad se resiste al designio del alma es cuando enfermamos.
¿Hay emociones perjudiciales para la salud? ¿Cuáles son las que más nos perjudican?
Un 70 por ciento de las enfermedades del ser humano vienen del campo de conciencia emocional. Las enfermedades muchas veces proceden de emociones no procesadas, no expresadas, reprimidas. El temor, que es la ausencia de amor, es la gran enfermedad, el común denominador de buena parte de las enfermedades que hoy tenemos.
Cuando el temor se queda congelado afecta al riñón, a las glándulas suprarrenales, a los huesos, a la energía vital, y puede convertirse en pánico.
¿Nos hacemos los fuertes y descuidamos nuestra salud?
De héroes están llenos los cementerios. Te tienes que cuidar.
Tienes tus límites, no vayas más allá. Tienes que reconocer cuáles son tus límites y superarlos porque si no los reconoces, vas a destruir tu cuerpo.
¿Cómo nos afecta la ira?
La ira es santa, es sagrada, es una emoción positiva porque te lleva a la autoafirmación, a la búsqueda de tu territorio, a defender lo que es tuyo, lo que es justo. Pero cuando la ira se vuelve irritabilidad, agresividad permanente, resentimiento, odio, se vuelve contra ti, y afecta al hígado, la digestión, el sistema inmunológico
¿La alegría por el contrario nos ayuda a estar sanos?
La alegría es la más bella de las emociones porque es la emoción de la inocencia, del corazón, y es la más sanadora de todas, porque no es contraria a ninguna otra.
Un poquito de tristeza con alegría escribe poemas.
La alegría con miedo nos lleva a contextualizar el miedo y a no darle tanta importancia.
¿La alegría suaviza el ánimo?
Sí, la alegría suaviza todas las otras emociones porque nos permite procesarlas desde la inocencia. La alegría pone al resto de las emociones en contacto con el corazón y les da un sentido ascendente. Las canaliza para que lleguen al mundo de la mente.
¿Y la tristeza?
La tristeza es un sentimiento que puede llevarte a la depresión cuando te envuelves en ella y no la expresas, pero también puede ayudarte. La tristeza te lleva a contactar contigo mismo y a restaurar el control interno. Todas las emociones negativas tienen su propio aspecto positivo, las hacemos negativas cuando las reprimimos.
¿Es mejor aceptar esas emociones que consideramos negativas como parte de uno mismo?
Como parte para transformarlas, es decir, cuando se aceptan fluyen, y ya no se estancan, y se pueden transmutar. Tenemos que canalizarlas para que lleguen desde el corazón hasta la cabeza.
¡Qué difícil!
Sí, es muy difícil. Realmente las emociones básicas son el amor y el temor (que es ausencia de amor), así que todo lo que existe es amor, por exceso o defecto. Constructivo o destructivo. Porque también existe el amor que se aferra, el amor que sobreprotege, el amor tóxico, destructivo
¿Cómo prevenir la enfermedad?
Somos creadores, así que yo creo que la mejor forma es creando salud. Y si creamos salud no tendremos ni que prevenir la enfermedad ni que atacarla,
porque seremos salud
¿Y si aparece la enfermedad?
Pues tendremos que aceptarla porque somos humanos. También enfermó Krishnamurti de un cáncer de páncreas y no era nadie que llevara una vida desordenada. Mucha gente muy valiosa espiritualmente ha enfermado. Debemos explicarlo para aquellos que creen que enfermar es fracasar. El fracaso y el éxito son dos maestros, pero nada más. Y cuando tú eres el aprendiz, tienes que aceptar e incorporar la lección de la enfermedad en tu vida.
Cada vez más personas sufren ansiedad.
La ansiedad es un sentimiento de vacío, que a veces se vuelve un hueco en el estómago, una sensación de falta de aire Es un vacío existencial que surge cuando buscamos fuera en lugar de buscar dentro. Surge cuando buscamos en los acontecimientos externos, cuando buscamos muletas, apoyos externos, cuando no tenemos la solidez de la búsqueda interior. Si no aceptamos la soledad y no nos convertimos en nuestra propia compañía, vamos a experimentar ese vacío y vamos a intentar llenarlo con cosas y posesiones.
Pero como no se puede llenar con cosas, cada vez el vacío aumenta.
¿Y qué podemos hacer para liberarnos de esa angustia?
La angustia no se puede pasar comiendo chocolate, o con más calorías, o buscando un príncipe azul afuera.
La angustia se pasa cuando entras en tu interior, te aceptas como eres y te reconcilias contigo mismo. La angustia viene de que no somos lo que queremos ser, pero tampoco lo que somos, entonces estamos en el debería será, y no somos ni lo uno ni lo otro.
El estrés es otro de los males de nuestra época...
El estrés viene de la competitividad, de que quiero ser perfecto, quiero ser mejor, de que quiero dar una nota que no es la mía, de que quiero imitar. Y realmente sólo se puede competir cuando decides ser tu propia competencia, es decir, cuando quieres ser único, original, auténtico, no una fotocopia de nadie. El estrés destructivo perjudica el sistema inmunológico. Pero un buen estrés es una maravilla, porque te permite estar alerta y despierto en las crisis, y poder aprovecharlas como una oportunidad para emerger a un nuevo nivel de conciencia.
¿Qué nos recomendaría para sentirnos mejor con nosotros mismos?
La soledad. Estar con uno mismo cada día es maravilloso. Estar 20 minutos con uno mismo es el comienzo de la meditación; es tender un puente hacia la verdadera salud; es acceder al altar interior, al ser interior. Mi recomendación es que la gente ponga su despertador 20 minutos antes para no robarle tiempo a sus ocupaciones. Si dedicas, no el tiempo que te sobra, sino esos primeros minutos de la mañana, cuando estás fresco y descansado, a meditar, esa pausa te va a recargar, porque en la pausa habita el potencial del alma.
¿Qué es para usted la felicidad?
Es la esencia de la vida. Es el sentido mismo de la vida, encarnamos para ser felices, no para otra cosa. Pero la felicidad no es placer, es integridad. Cuando todos los sentidos se consagran al ser, podemos ser felices. Somos felices cuando creemos en nosotros, cuando confiamos en nosotros, cuando nos encomendamos transpersonalmente a un nivel que trasciende el pequeño yo o el pequeño ego. Somos felices cuando tenemos un sentido que va más allá de la vida cotidiana, cuando no aplazamos la vida, cuando no nos desplazamos a nosotros mismos, cuando estamos en paz y a salvo con la vida y con nuestra conciencia.
¿Es importante vivir en el presente? ¿Cómo lograrlo?
Dejamos ir el pasado y no hipotecamos la vida a las expectativas de futuro cuando nos volcamos en el ser y no en el tener. Yo me digo que la felicidad tiene que ver con la realización, y ésta con la capacidad de habitar la realidad. Y vivir en realidad es salir del mundo de la confusión.
¿Tan confundidos estamos, en su opinión?
Tenemos tres ilusiones enormes que nos confunden. Primero creemos que somos un cuerpo y no un alma, cuando el cuerpo es el instrumento de la vida y se acaba con la muerte. Segundo, creemos que el sentido de la vida es el placer; pero a más placer no hay más felicidad, sino más dependencia. Placer y felicidad no es lo mismo. Hay que consagrar el placer a la vida y no la vida al placer. La tercera ilusión es el poder; creemos tener el poder infinito de vivir.
¿Y qué necesitamos realmente para vivir?, ¿acaso el amor?
El amor, tan traído y tan llevado, y tan calumniado, es una fuerza renovadora. El amor es magnífico porque crea cohesión. En el amor todo está vivo, como un río que se renueva a sí mismo. En el amor siempre uno puede renovarse, porque todo lo ordena. En el amor no hay usurpación, no hay desplazamiento, no hay miedo, no hay resentimiento, porque cuando tú te ordenas porque vives el amor, cada cosa ocupa su lugar, y entonces se restaura la armonía.
Ahora, desde la perspectiva humana, lo asimilamos con la debilidad, pero el amor no es débil. Nos debilita cuando entendemos que alguien a quien amamos no nos ama. Hay una gran confusión en nuestra cultura. Creemos que sufrimos por amor, que nuestras catástrofes son por amor pero no es por amor, es por enamoramiento, que es una variedad del apego.
Eso que llamamos habitualmente amor es una forma de drogodependencia, no tiene nada que ver con EL AMOR, que es un estado que puede alcanzar nuestra conciencia. Igual que se depende de la cocaína, la marihuana o la morfina, también se depende del enamoramiento. Es una muleta para apoyarse, en vez de llevar a alguien en mi corazón para liberarlo y liberarme. El verdadero amor tiene una esencia fundamental que es la libertad, y siempre conduce a la libertad.
Pero a veces nos sentimos atados a un amor...
Si el amor conduce a la dependencia es el "eros" que lleva como reverso el "thanatos" . Eros es una cerilla de fósforo, y cuando lo enciendes se te consume rápidamente, en dos minutos ya te quemas el dedo... Hay muchos amores que son así, pura chispa. Aunque esa chispa puede servir para encender el leño del verdadero amor. Cuando el leño está encendido produce el fuego, Ese es el amor impersonal, que produce luz y calor.
¿Puede darnos algún consejo para alcanzar el amor verdadero?
Solamente la verdad.. Confía en la verdad; no tienes que ser como la princesa de los sueños del otro, no tienes que ser ni más ni menos de lo que eres. Tienes un derecho sagrado, que es el derecho a equivocarte; tienes otro, que es el derecho a perdonar, porque el error es tu maestro. Ámate, sincérate y considérate.. Si tú no te quieres, no vas a encontrar a nadie que te pueda querer...
El amor produce amor.
Si te amas, vas a encontrar el amor. Si no, vacío. Pero nunca busques una migaja; eso es indigno de ti.
La clave entonces es amarse a sí mismo Y al prójimo como a ti mismo. Si no te amas a ti, no amas a Dios, ni a tu hijo, porque te estás apegando, estás condicionando al otro.
Acéptate como eres; lo que no aceptamos no lo podemos transformar, y la vida es una corriente de transformación permanente.
Socializar las perdidas, privatizar los beneficios
por Gaspar Llamazares
Según la encuesta del CIS sobre el Debate del Estado de la Nación, la intervención del diputado de Izquierda Unida Gaspar Llamazares obtuvo una de las tasas de aprobación más altas por parte de los encuestados, el 27%, solo superado por Zapatero (32%) y el representante de la derecha catalana, Duran i Lleida (31%). A pesar del breve tiempo disponible para su intervención, en razón de la escasa cuota parlamentaria que resulta de la injusta ley electoral vigente, Llamazares fue el portavoz de la "razón de izquierdas" contra el giro neoliberal del gobierno Zapatero, exponiendo los argumentos que están detrás de la convocatoria de la huelga general del próximo 29 de septiembre por los sindicatos de clase. A continuación reproducimos su intervención.
Gaspar Llamazares es diputado de Izquierda Unida en el Congreso de los Diputados, donde forma parte del grupo parlamentario de la izquierda junto a Joan Herrera, diputado de ICV-EUiA, y tres diputados de ERC. Ex-coordinador general de IU, actualmente su corriente se encuentra en minoría en su organización.
Diario de sesiones del Congreso de los Diputados, 14 julio 2010
lunes, 12 de julio de 2010
El gran silencio de España

Por Manuel Rivas
A esta hora en que escribo, esta parte de la ciudad, incluso en domingo, suele ser muy ruidosa. Lo extemporáneo tiene espacio vital. El llanto cuesta arriba de un crío desatendido. El grosero e inútil golpe de claxon. La intimidad exhibida de quien vocifera por un móvil. Rechinan como interferencias en una Onda Corta. A diario, el ruido tiene más sentido. Es un rumor bullicioso, una banda sonora de la que participa el jolgorio de las gaviotas porque el mercado de San Agustín está abierto y hay tripas y carnaza. Hoy, antes del partido, no se oye nada. Nada. En alguna parte tiene que estar el tonto que tocaba al mediodía la vuvuzela de plástico como un poseso a la puerta de la iglesia de San Nicolás, pero lo cierto es que ha desaparecido. Como ha desaparecido el llanto del crío desatendido. ¿Dónde ha metido el claxon el pijo del cabriolet? ¿Por qué nadie chilla por el teléfono móvil? ¿A qué isla se han ido las gaviotas? ¿Dónde se han metido los ruidos?
Nunca he sentido un silencio colectivo así. Cierto que ha habido silencios sepulcrales. Acongojados. Brutales. Ingloriosos. Con el estigma del sentimiento trágico de la vida a cuestas. Pero este silencio de hoy, el silencio del domingo, 11 de julio de 2010, es completamente distinto. Es un silencio amigo, no de mordaza. El silencio de un país donde todo el mundo parece estar jugando en casa al ajedrez, gambito a contragambito. El silencio que existe en la estoa de las mareas, allí donde convergen bajamar y pleamar. Un silencio erótico, donde se escucha el ultrasonido del celo.
Es también el silencio del utilero. No sé cuántos utileros o utileras tendrá La Roja, pero yo, durante el silencio, he pensado en los que preparan la utilería. Los que se ocupan de que no falte nada, empezando por el balón. Los que preparan la indumentaria con los dorsales, las botas, los cordones de las botas... Hay un cuento titulado Relato de un utilero, del genial Fontanarrosa, el tipo que mejor literatura hizo sobre fútbol, junto con los también argentinos Osvaldo Soriano y Eduardo Salchieri, el uruguayo Eduardo Galeano y el brasileño Rufino dos Santos. Y es fascinante la perspectiva del utilero. Porque mientras prepara todo, mientras plancha las medias, etcétera, él está construyendo de algún modo las jugadas.
Rodolfo Walsh, otro que escribía de puta madre, dice en Variaciones en rojo que en la persona convive el instinto de creación y de autodestrucción. Me ha gustado este silencio creativo. Este silencio de utilería. El silencio también del mister Del Bosque, que si lo ponen de piloto en el mismísimo viaje de El corazón de las tinieblas encarnaría todo aquello en lo que uno puede confiar.
Este gran silencio zen de España ha sido un placer. Un silencio histórico, de seda, en el que nos han dado una brevísima tregua los apocalípticos de la España del Último Día. Si para tener este silencio hay que llegar a otra final, pues ándele ya. No se me pierdan en la parranda.
Foto:Iniesta festeja el triunfo sobre Holanda.- GETTY
Fuente:El Pais.com
sábado, 19 de junio de 2010
La paz fundada en el paradigma del cuidado
por Leonardo Boff (*)
La voluntad de poder de un país sobre otro, el patriarcalismo cultural que todavía margina a la mujer y la explotación de la naturaleza para conseguir beneficios materiales son factores de violencia e impedimentos para la paz. El patriarcalismo debilitó la dimensión de lo femenino, que nos hace más sensibles a todos, y rebajó la inteligencia emocional, nicho del cuidado y de la experiencia ética y espiritual.
Esta parcialidad, negando la dimensión anima (lo femenino), no ha dejado de afectar fuertemente a la ética. El núcleo de la moralidad clásica heredada de los griegos y perfeccionada por Kant, Habermas y Rorty tiene como base inconsciente la experiencia del animus (lo masculino). Por eso se funda sobre dos pilastras básicas: la justicia, que se expresa en los derechos y en los deberes de los hombres (dejando invisibles a las mujeres), y la autonomía del individuo, en la idea de que solamente un ser libre puede ser un ser ético.
Pero esta visión es parcial pues deja fuera dimensiones fundamentales, propias mas no exclusivas de lo femenino (anima), como son las relaciones afectivas que se dan en la familia, con los otros, con la naturaleza y con todos los que nos sentimos relacionados. Sin tales relaciones, la sociedad pierde su rostro humano. Aquí más que justicia se necesita la categoría mayor, que es la del cuidado. El cuidado es un paradigma que se opone al de la dominación. Es aquella relación que se preocupa y se responsabiliza por el otro, que se envuelve y se deja envolver con la vida en sus muchas formas, que muestra solidaridad y compasión, cura heridas pasadas y previene heridas futuras.
La base empírica es la experiencia –tan finamente analizada por el psicoanalista inglés D. Winnicott– de que todos necesitamos ser cuidados, acogidos, valorizados y amados, y deseamos cuidar, acoger, valorar y amar. Portadoras privilegiadas, mas no exclusivas, de esta experiencia son las mujeres. Ellas están ligadas directamente a la vida que necesita cuidado, como la maternidad, la alimentación, el desvelo en la enfermedad, el acompañamiento de la educación. Estas características son propias del principio femenino (anima) que se encuentra también en el hombre y que las realiza a su manera.
En el trasfondo de esta ética del cuidado hay una antropología más fecunda que aquella tradicional, base de la ética dominante: parte del carácter relacional del ser humano. Él es fundamentalmente un ser de afecto, portador de pathos, de capacidad de sentir y de afectar y ser afectado. Además de la razón intelectual (logos) está dotado de la razón emocional, sensible y de la razón espiritual. Es un ser-con-los-otros y para-los-otros en el mundo. No existe aislado en su espléndida autonomía, vive siempre dentro de redes de relaciones concretas y se encuentra permanentemente conectado. No necesita un contrato social para poder vivir junto a otros. Su naturaleza consiste en vivir comunitariamente.
Sin duda, para tener una cultura de la paz duradera necesitamos instituciones justas, pero el funcionamiento de éstas no puede ser formal ni burocrático sino humano, cuidadoso y sensible a los contextos de las personas y de sus situaciones. Más que nada, debemos alimentar una cultura generalizada de cuidado para con la Tierra, y las personas, especialmente las más vulnerables, y de atención a las relaciones entre los pueblos para evitar la guerra.
En vez del gana-pierde pasa a funcionar el gana-gana. Con esta estrategia se disminuyen los factores de tensión y de conflicto. Para llegar a la paz son relevantes las virtudes asumidas conscientemente, como la transparencia, la disposición al diálogo y a la escucha, la acogida cálida del otro. Lo enfatizó el presidente Lula al abordar la cuestión de Irán bajo la amenaza de la truculencia estadounidense y sus aliados por causa del enriquecimiento de uranio para fines pacíficos (pretexto para controlar el petróleo y el gas).
Pero hay una dimensión subjetiva y espiritual que refuerza la búsqueda de la paz. Es la capacidad de perdón y de olvido de viejas disputas y conflictos. Hoy que las culturas se encuentran, hacen patentes las tensiones históricas que separan a los pueblos. Hay que mirar siempre hacia delante en la construcción de una nueva relación fundada en una alianza de cuidado entre todos.
Vivir este tipo de humanismo necesario está dentro de las posibilidades de nuestro ser. Es la condición de la paz duradera, considerada ya por Kant como el fundamento de la República mundial.
(*) Leonardo Boff es teólogo
Fuente: http://servicioskoinonia.org/boff
viernes, 7 de mayo de 2010
LO QUE EL CORAZON QUIERE, LA MENTE SE LO MUESTRA
Hasta ahora lo decían los iluminados, los meditadores y los sabios; ahora también lo dice la ciencia: son nuestros pensamientos los que en gran medida han creado y crean continuamente nuestro mundo.
“Hoy sabemos que la confianza en uno mismo, el entusiasmo y la ilusión tienen la capacidad de favorecer las funciones superiores del cerebro. La zona prefrontal del cerebro, el lugar donde tiene lugar el pensamiento más avanzado, donde se inventa nuestro futuro, donde valoramos alternativas y estrategias para solucionar los problemas y tomar decisiones, está tremendamente influida por el sistema límbico, que es nuestro cerebro emocional. Por eso, lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando”.
MARIO ALONSO PUIG: Tengo 48 años. Nací y vivo en Madrid. Estoy casado y tengo tres niños. Soy cirujano general y del aparato digestivo en el Hospital de Madrid. Hay que ejercitar y desarrollar la flexibilidad y la tolerancia. Se puede ser muy firme con las conductas y amable con las personas. Soy católico. Acabo de publicar Madera líder (Empresa Activa).
- Más de 25 años ejerciendo de cirujano. ¿Conclusión?
- Puedo atestiguar que una persona ilusionada, comprometida y que confía en sí misma puede ir mucho más allá de lo que cabría esperar por su trayectoria.
- ¿Psiconeuroinmunobiología?
- Sí, es la ciencia que estudia la conexión que existe entre el pensamiento, la palabra, la mentalidad y la fisiología del ser humano. Una conexión que desafía el paradigma tradicional. El pensamiento y la palabra son una forma de energía vital que tiene la capacidad (y ha sido demostrado de forma sostenible) de interactuar con el organismo y producir cambios físicos muy profundos.
- ¿De qué se trata?
- Se ha demostrado en diversos estudios que un minuto entreteniendo un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas. El distrés, esa sensación de agobio permanente, produce cambios muy sorprendentes en el funcionamiento del cerebro y en la constelación hormonal.
- ¿Qué tipo de cambios?
- Tiene la capacidad de lesionar neuronas de la memoria y del aprendizaje localizadas en el hipocampo. Y afecta a nuestra capacidad intelectual porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas.
- ¿Tenemos recursos para combatir al enemigo interior, o eso es cosa de sabios?
- Un valioso recurso contra la preocupación es llevar la atención a la respiración abdominal, que tiene por sí sola la capacidad de producir cambios en el cerebro. Favorece la secreción de hormonas como la serotonina y la endorfina y mejora la sintonía de ritmos cerebrales entre los dos hemisferios.
- ¿Cambiar la mente a través del cuerpo?
- Sí. Hay que sacar el foco de atención de esos pensamientos que nos están alterando, provocando desánimo, ira o preocupación, y que hacen que nuestras decisiones partan desde un punto de vista inadecuado. Es más inteligente, no más razonable, llevar el foco de atención a la respiración, que tiene la capacidad de serenar nuestro estado mental.
-¿Dice que no hay que ser razonable?
- Siempre encontraremos razones para justificar nuestro mal humor, estrés o tristeza, y esa es una línea determinada de pensamiento. Pero cuando nos basamos en cómo queremos vivir, por ejemplo sin tristeza, aparece otra línea. Son más importantes el qué y el porqué que el cómo. Lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando.
- Exagera.
- Cuando nuestro cerebro da un significado a algo, nosotros lo vivimos como la absoluta realidad, sin ser conscientes de que sólo es una interpretació n de la realidad.
- Más recursos…
- La palabra es una forma de energía vital. Se ha podido fotografiar con tomografía de emisión de positrones cómo las personas que decidieron hablarse a sí mismas de una manera más positiva, específicamente personas con transtornos psiquiátricos, consiguieron remodelar físicamente su estructura cerebral, precisamente los circuitos que les generaban estas enfermedades.
- ¿Podemos cambiar nuestro cerebro con buenas palabras?
- Santiago Ramon y Cajal, premio Nobel de Medicina en 1906, dijo una frase tremendamente potente que en su momento pensamos que era metáforica. Ahora sabemos que es literal: “Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro”.
- ¿Seguro que no exagera?
- No. Según cómo nos hablamos a nosotros mismos moldeamos nuestras emociones, que cambian nuestras percepciones. La transformación del observador (nosotros) altera el proceso observado. No vemos el mundo que es, vemos el mundo que somos.
- ¿Hablamos de filosofía o de ciencia?
- Las palabras por sí solas activan los núcleos amigdalinos. Pueden activar, por ejemplo, los núcleos del miedo que transforman las hormonas y los procesos mentales. Científicos de Harward han demostrado que cuando la persona consigue reducir esa cacofonía interior y entrar en el silencio, las migrañas y el dolor coronario pueden reducirse un 80%.
- ¿Cuál es el efecto de las palabras no dichas?
- Solemos confundir nuestros puntos de vista con la verdad, y eso se transmite: la percepción va más allá de la razón. Según estudios de Albert Merhabian, de la Universidad de California (UCLA), el 93% del impacto de una comunicación va por debajo de la conciencia.
- ¿Por qué nos cuesta tanto cambiar?
- La mayor parte de los actos de nuestra vida se rigen por el inconsciente.
- Reaccionamos según unos automatismos que hemos ido incorporando. Pensamos que la espontaneidad es un valor; pero para que haya espontaneidad primero ha de haber preparación, si no sólo hay automatismos. Cada vez estoy más convencido del poder que tiene el entrenamiento de la mente.
- Deme alguna pista.
- Cambie hábitos de pensamiento y entrene su integridad honrando su propia palabra. Cuando decimos “voy a hacer esto” y no lo hacemos, alteramos físicamente nuestro cerebro. El mayor potencial es la conciencia.
- Ver lo que hay y aceptarlo.
- Si nos aceptamos por lo que somos y por lo que no somos, podemos cambiar. Lo que se resiste persiste. La aceptación es el núcleo de la transformación.
Fuente desconocida
viernes, 30 de abril de 2010
Los alucinógenos vuelven a la psiquiatría
Noticias de Ciencia/Salud:
Sábado 17 de abril de 2010 | Publicado en edición impresa
John Tierney
The New York Times
Nada de eso tuvo efecto durable, hasta que a la edad de 65 años tuvo su primera experiencia psicodélica. Dejó su casa, en Vancouver, para tomar parte en un experimento de la universidad médica Johns Hopkins en el que se utilizaba psilocibina, sustancia psicoactiva hallada en ciertos hongos.
Hoy en día, los científicos están adoptando una nueva postura ante los alucinógenos, que se habían convertido en tema tabú entre los reguladores luego de que entusiastas como Timothy Leary los promovieran en los años 60 con el eslogan de "encienda, sintonice y abandone". Ahora, al utilizar rigurosos protocolos y salvaguardas, los científicos lograron el permiso para estudiar una vez más el potencial de estas drogas para tratar problemas mentales y aportar luz sobre la naturaleza de la conciencia.
En primera persona
Luego de tomar el alucinógeno, el doctor Martin se puso una máscara en los ojos y auriculares, y se tiró en un sillón para escuchar música clásica mientras contemplaba el universo.
"De pronto, todo lo que me era familiar comenzó a evaporarse -recordó-. Imagine que se cae de un bote en medio del océano, se da vuelta y el bote se ha ido. Luego, también el agua desaparece, y luego es uno el que se va."
Hoy, un año más tarde, Martin asegura que una experiencia de seis horas para ayudarlo a sobreponerse a su depresión transformó profundamente sus relaciones con su hija y amigos. Considera que ha sido el hecho más significativo de su vida, lo que hace de él un miembro típico del creciente club de pacientes que experimentaron este tratamiento.
Investigadores de todo el mundo se reúnen esta semana en California, en el más importante congreso de ciencias psicodélicas llevado a cabo en Estados Unidos en cuatro décadas. Planean intercambiar ideas sobre estudios realizados con psilocibina y otras drogas psicodélicas para el tratamiento de la depresión en pacientes con cáncer, en el trastorno obsesivo-compulsivo, en la ansiedad del fin de la vida, en el estrés postraumático y en la adicción a las drogas.
Hasta ahora, los resultados son alentadores, aunque preliminares, y los investigadores aconsejan no sacar demasiadas conclusiones de estos estudios en pequeña escala. No quieren repetir los errores de los años 60, cuando algunos científicos se convirtieron en predicadores y exageraron su comprensión de los riesgos y beneficios de las drogas.
Como las reacciones ante los alucinógenos pueden variar, han desarrollado guías para establecer un entorno confortable con monitores en la habitación para tratar las reacciones adversas. Se han establecido protocolos estándar de manera que los efectos de las drogas puedan ser evaluados con mayor precisión, y también han observado de forma directa las reacciones ante ellas, escaneando el cerebro de las personas que se hallan bajo la influencia de los alucinógenos.
Los científicos están especialmente intrigados por la similitud entre las experiencias alucinógenas y el cambio de vida del que hablan los místicos y los que meditan. Estas similitudes fueron identificadas en estudios de imágenes neurales dirigidos por investigadores suizos y en experimentos liderados por Roland Griffiths, de Johns Hopkins.
En uno de los primeros estudios del doctor Griffiths que abarcaba a 36 personas sin problemas físicos o emocionales, él y sus colegas encontraron que la psilocibina podía inducir a lo que los sujetos participantes del experimento describían como una profunda experiencia espiritual con efectos positivos duraderos para la mayoría de ellos. Ninguno había tenido experiencia previa con alucinógenos y tampoco estaba seguro de qué droga se le estaba administrando.
Para realizar el experimento doble ciego, ni los pacientes ni los dos expertos que lo monitoreaban sabían si estaban recibiendo un placebo, psilocibina u otra droga, como metilfenidato, nicotina, cafeína o alguna anfetamina. A pesar de que los veteranos de la cultura psicodélica de los 60 pueden haber tardado en creerlo, Griffiths aseguró que ni siquiera los que monitoreaban podían afirmar, por las reacciones, si las personas habían recibido psilocibina o metaflenidato.
Quienes monitoreaban a veces debían calmar a los pacientes durante períodos de ansiedad, pero estos generalmente eran cortos y nadie informó sobre efectos negativos. En un estudio llevado a cabo dos meses más tarde, quienes habían recibido psilocibina informaron de más mejorías significativas en su estado general y en su conducta que los miembros del grupo de control.
Los datos se repitieron en otro seguimiento realizado 14 meses después del experimento. En ese punto, la mayoría de los pacientes con psilocibina manifestó, una vez más, mayor satisfacción en su vida y consideró la experiencia una de las cinco más significativas de su existencia.
Desde ese estudio, publicado en 2008, Griffiths y sus colegas han continuado dando psilocibina a la gente con cáncer y depresión, como el doctor Martin. Su experiencia es bastante típica, según afirmó Griffiths: una visión mejorada de la vida luego de una experiencia en la que los límites entre uno mismo y los otros desaparece.
En entrevistas, Martin y otros pacientes describieron su ego y su cuerpo cuando desaparecían: sentían que formaban parte de un estado de conciencia más amplio, en el cual sus preocupaciones personales e inseguridades desaparecían. Se encontraron a sí mismos revisando relaciones pasadas con amantes y familiares con un nuevo sentido de empatía.
"Para mí, fue un completo cambio de personalidad -dijo Martin-. Ya no estaba ligado con el rendimiento ni el control de las cosas. Pude ver que las cosas realmente buenas de la vida suceden y que uno sólo tiene que considerarlas y compartir su entusiasmo natural con los otros. Uno siente que sintoniza con la gente."
Los informes de los pacientes se asemejan tanto a las experiencias místicas, según dijo Griffiths, que parece posible que el cerebro humano esté preparado para percibir estas experiencias "unitivas", quizá debido a alguna ventaja evolutiva. "Este sentimiento de que estamos todos juntos puede haber beneficiado a las comunidades y alentado la generosidad recíproca."
A pesar de que la agencia reguladora de medicamentos ha reanudado la aprobación para experimentos controlados con psicodélicos, ha habido poco dinero destinado a la investigación que es llevada a cabo en universidades como la Johns Hopkins o Harvard, Nueva York. El trabajo ha sido subvencionado por grupos sin fines de lucro, como el Heffter Research Institute y la Asociación para Estudios Psicodélicos (MPAS).
"Esto es una unión de ciencia y espiritualidad -dijo Rick Doblin, director ejecutivo de MAPS-. Gracias a los cambios de estos últimos cuarenta años en que la sociedad aceptó los programas médicos para enfermos terminales y el yoga y la meditación, nuestra cultura es mucho más receptiva ahora y estamos demostrando que estas drogas pueden aportar beneficios que los tratamientos habituales no pueden."
Los investigadores han comenzado a informar el éxito preliminar en el uso de psilocibina para aliviar la ansiedad de pacientes con enfermedades terminales. El doctor Charles S. Grob, psiquiatra que está involucrado en un experimento en la Universidad de California en Los Angeles, lo describe como "medicina existencial" que ayuda a la las personas que están por morir a sobrellevar el miedo, el pánico y la depresión.
"Bajo el efecto de los alucinógenos -escribe Grob-, los individuos trascienden su identificación primaria con el cuerpo y experimentan estados libres de ego antes de su fallecimiento físico real y logran una nueva perspectiva y una profunda aceptación del cambio constante de la vida."
martes, 13 de abril de 2010
Sobre política internacional actual
Entrevista a Noam Chomsky
David Goeßmann y Fabian Scheidler entrevistaron la pasada semana a Noam Chomsky para la revista alemana Freitag.
Freitag: Barak Obama obtuvo en el 2009 el Premio Nobel de la paz mientras destinaba a Afganistán más tropas. ¿Qué ha sido del “cambio” prometido?
Noam Chomsky: Soy de los pocos que no está desilusionado con Obama porque no había depositado expectativas en él. Ya he escrito sobre las posiciones de Obama y sus perspectivas de éxito antes de que comenzase su campaña electoral. Vi su página web y para mí estaba claro que se trataba de un demócrata moderado al estilo de Bill Clinton. Hay, claro, mucha retórica sobre la esperanza y el cambio. Pero eso es como una hoja en blanco. Se puede escribir en ella lo que uno quiera. Quienes se desesperaron con los últimos coletazos de la era Busch buscaron esperanzas. Pero no existe ninguna base para expectativa ninguna una vez se ha analizado correctamente la sustancia de lo que dijo Obama.
Su gobierno trató a Irán como una amenaza debido a su programa de enriquecimiento de uranio, mientras países que poseen armas nucleares como India, Pakistán e Israel escapan a la presión. ¿Cómo juzga esta manera de proceder?
Con todo, se considera al país como una amenaza.
Porque Irán ha seguido un camino independiente y no se subordina a ninguna orden de las autoridades internacionales. No se comportó de otro modo con Chile en los años setenta. Cuando este país pasó a estar gobernado por el socialista Salvador Allende, fue desestabilizado por los EE.UU. para para producir “estabilidad”. No se trataba de ninguna contradicción. Se había de derrocar al gobierno de Allende –la fuerza “desestabilizadora”– para mantener la “estabilidad” y poder restaurar la autoridad de los EE.UU. El mismo fenómeno lo tenemos ahora en la región del Golfo. Teherán se opone a esa autoridad.
La comunidad internacional: curiosa expresión. La mayoría de los países del mundo pertenece al grupo del bloque no alineado y apoyan enérgicamente el derecho de Irán a poder enriquecer uranio con fines pacíficos. Han repetido con frecuencia y abiertamente que no se consideran parte de la así denominada comunidad internacional. Obviamente pertenecen a ella sólo quienes siguen las órdenes de los EE.UU. Son los EE.UU. e Israel quienes amenazan a Irán. Y esta amenaza ha de tomarse seriamente.
¿Por qué razones?
Israel dispone en este momento de cientos de armas atómicas y sistemas de lanzamiento. De éstos últimos, los más peligrosos provienen de Alemania. Este país proporciona submarinos nucleares Dolphin, que son prácticamente indetectables. Pueden equiparse con misiles de cabeza nuclear. Israel está preparado para desplegar estos submarinos en el Golfo. Gracias a la dictadura egipcia pueden los submarinos israelís pasar por el canal de Suez.
No sé si se ha informado de ello en Alemania, pero hace un par de semanas la marina estadounidense informó de que ha construido una base para armas nucleares en la isla Diego García, en el océano Índico. Allí se dispondrían los submarinos equipados con misiles nucleares, incluido el llamado “destructor de búnkers”. Se trata de unos cohetes que pueden atravesar muros de cemento de varios metros de grosor. Han sido pensados exclusivamente para una intervencón en Irán. El destacado historiador militar israelí Martin Levi van Creveld, un hombre claramente conservador, escribió en el 2003, inmediatamente después de la invasión estadounidense de Irak, que “tras esta invasión los iraníes se volverán locos por no haber desarrollado aún ninguna arma atómica.” En la práctica, ¿cómo se puede evitar de otro modo una invasión? ¿Por qué los EE.UU. no están ya ocupando Corea del Norte? Porque allí hay un instrumento de disuasión. Una vez más: nadie quiere que Irán tenga armas nucleares, pero la probabilidad de que Irán emplee armas nucleares es más bien mínima. Se puede comprobar en los análisis de los servicios secretos estadounidenses. Si Teherán quisiese equiparse con una sola cabeza nuclear, el país sería posiblemente arrasado. Una fatalidad de ese tipo no es del gusto de los clérigos islamistas en el gobierno: no han mostrado hasta la fecha ningún impulso suicida.
¿Qué puede hacer la Unión Europea para disipar la tensión de esta situación tan explosiva?
Es interesante lo que sucede en Europa desde que se terminó la Guerra Fría. Quien se hubiera creído la propaganda de todas las décadas anteriores debió esperar que la OTAN se disolviese en 1990. La organización se había creado para proteger a Europa de las “hordas rusas”. Ahora ya no existen las “hordas rusas”, pero la organización se expande y viola todas las promesas que había hecho a Gorbachov, quien fue lo suficientemente ingenuo como para creerse lo que le dijeron el presidente Bush y el canciller Kohl, a saber: que la OTAN no se desplazaría ni un milímetro hacia el Este. Gorbachov se creyó, según opinan los analistas de estado, todo lo que dijeron. No fue muy sabio. Hoy la OTAN se ha expandido a grandes zancadas hacia el Este y sigue su estrategia de controlar el sistema mundial de energía, los oleoductos y gasoductos y las rutas de comercio. Hoy es una muestra del poder de intervención estadounidense en el mundo. ¿Por qué Europa acepta esto? ¿Por qué no se planta y mira frente a frente a los EE.UU.?
Aunque los EE.UU. quieren seguir siendo una superpotencia militar, la economía estadounidense prácticamente de desplomó en el 2008. Hicieron falta miles de millones para apuntalar Wall Street. Sin el dinero procedente de China, los EE.UU. quizá hubiesen entrado en bancarrota.
Noam Chomsky, que acaba de cumplir 81 años, es el intelectual vivo más citado y figura emblemática de la resistencia antiimperialista mundial. Es profesor emérito de lingüística en el Instituto de Tecnología de Massachussets en Cambridge y autor del libro Imperial Ambitions: Conversations on the Post-9/11 World.
Traducción para www.sinpermiso.info: Àngel Ferrero
EL AMOR CONSCIENTE
por John Welwood
Sin embargo, no debemos mostramos demasiado idealistas porque las relaciones íntimas nunca funcionan a un solo nivel. Vivimos simultáneamente en diferentes niveles y cada uno de ellos tiene sus propias necesidades concretas.
Niveles de conexión
Más allá de la necesidad primitiva de fusión simbiótica, el deseo fundamental que aparece en una relación es el del compañerismo, un deseo que puede asumir formas más o menos sofisticadas. El compañerismo constituye un ingrediente esencial de toda relación pero ciertas personas, sin embargo, parecen no desear nada más de su pareja.
Otro nivel posterior de relación es el que se establece en el caso de que los amantes no sólo compartan las actividades y la compañía del otro sino que también tengan intereses, objetivos y valores parecidos. Así pues, cuando una pareja comienza a crear un mundo común podemos afirmar que ambos se adentran en el nivel de la comunidad, un tipo de relación que, al igual que el compañerismo, constituye una forma terrenal y concreta de relación.
Sin embargo, más allá del hecho de participar de los mismos valores e intereses del otro, se encuentra el nivel de la comunicación, un nivel en el que somos capaces de compartir todo aquello que ocurre en nuestro interior, es decir, todos nuestros pensamientos, expectativas, experiencias y sentimientos. Establecer una buena comunicación es una tarea mucho más difícil que tratar simplemente de crear una situación de compañerismo o de comunidad. Este nivel requiere que cada miembro de la pareja sea totalmente sincero al expresar lo que ocurre en su interior y tenga el valor suficiente como para superar los inevitables obstáculos que aparecen ante cualquier intento de compartir dos verdades diferentes. La buena comunicación es, con toda certeza, el elemento más importante de cualquier relación cotidiana sana.
Un nivel todavía más desarrollado de la comunicación es la comunión. Más allá del hecho de compartir los pensamientos y los sentimientos existe el reconocimiento profundo del ser de otra persona, un reconocimiento que suele descubrirse en el silencio, tal vez mientras miramos a los ojos de nuestra pareja, estamos haciendo el amor, paseando por el bosque o escuchando música. Es como si, de pronto, nos sintiéramos percibidos y conmovidos en aquel núcleo profundo del ser que trasciende a la personalidad. Seguimos siendo plenamente nosotros mismos pero, al mismo tiempo, estamos completamente en contacto con nuestra pareja. Este tipo de relación es tan extraño y sorprendente que no suele pasar desapercibido. Por otra parte, aunque la comunicación pueda ser fruto de un trabajo deliberado, la comunión, por su parte, es completamente espontánea y se encuentra más allá de nuestra voluntad. La comunicación y la comunión son formas de intimidad más profundas y sutiles que la compañía y la comunidad y tienen lugar, respectivamente, en el nivel de la razón y en el del corazón.
La profunda intimidad de la comunión puede alimentar el anhelo a superar completamente la dualidad, una aspiración, en definitiva, por lograr la unión completa con la persona amada. No obstante, aunque este anhelo expresa una necesidad auténticamente humana, se dirige, en realidad, hacia lo infinito, lo absoluto y lo divino. Pero cuando este deseo de unión definitiva permanece ligado a una relación concreta suele terminar creando problemas y reduciendo nuestra aspiración por la realización espiritual a la idealización, la inflación, la adicción y la muerte. La forma más adecuada de orientar nuestra aspiración hacia la unión consiste en una práctica espiritual auténtica —como la meditación, por ejemplo- que nos enseñe a ir más allá de la mente dicotómica en todas las áreas de nuestra existencia. Así pues, aunque apunten en esa dirección, las relaciones intimas pueden alentar este tipo de práctica pero jamás pueden llegar a sustituirla.
Toda relación tiene áreas, más o menos intensas, a lo largo de este continuo de conexión. Las parejas que comparten una relación profunda de ser a ser, que mantienen un buen nivel de comunicación, que tienen intereses y valores comunes y que disfrutan naturalmente de la compañía del otro, logran establecer un equilibrio ideal entre el cielo y la tierra, por así decirlo. (La sexualidad, por su parte, puede operar en cualquiera de estos niveles: como una forma de unión simbiótica, como compañía corporal, como un ejercicio compartido, como una forma de comunicación o como una comunión profunda.)
El amor consciente sólo aparece cuando ambas personas logran establecer una comunión esencial que trasciende a la personalidad. En esos momentos de comunión, estamos simultáneamente en contacto con nuestra propia esencia y con la esencia de nuestra pareja y, sin embargo, seguimos siendo individualidades separadas. Por más próximos que nos hallemos nunca podremos llegar a compartir plenamente nuestros mundos ni a saber del todo cómo son las cosas para la otra persona. Así pues, aunque podamos compartir ciertos momentos fugaces de unidad en los que nuestra esencia permanece en contacto, la unión completa siempre estará fuera de nuestro alcance.
Ahora bien, no existe modo alguno de retener a otra persona ni de poder utilizar la relación como una forma de escapar de la soledad. Nuestra pareja es sólo un préstamo temporal que nos concede el universo, un préstamo que ignoramos cuándo se nos reclamará. En el fondo de la devoción a otra persona anida la dulce y melancólica plenitud de un corazón que sólo anhela desbordarse.
Cuando valoramos nuestra soledad podemos ser nosotros mismos y entregarnos más plenamente. Entonces ya no necesitaremos que los demás nos protejan o nos hagan sentir bien sino que, en lugar de eso, estaremos en condiciones de ayudarles para que sean ellos mismos. El amor consciente sólo puede brotar como el fruto maduro de un corazón herido.
Todas las tradiciones espirituales coinciden en afirmar que la persecución exclusiva de nuestra propia felicidad no conduce a la verdadera satisfacción porque los deseos personales se multiplican de continuo generando nuevas frustraciones. La verdadera felicidad —la que nadie puede arrebatamos— emana de la apertura de nuestro corazón, de su proyección hacia el mundo que nos rodea y se complace con el bienestar de nuestros semejantes. Si queremos preocupamos por el desarrollo y la evolución de las personas a las que amamos es necesario poner en funcionamiento las capacidades más profundas de nuestro ser y evolucionar nosotros mismos. La evolución exige la puesta en marcha de todas nuestras cualidades.
Así pues, todas las dificultades propias de las relaciones constituyen, en realidad, una oportunidad excepcional: descubrir el camino sagrado del amor cuya llamada nos alienta a cultivar la plenitud y la profundidad de nuestro ser.
La otra orilla del amor
El sendero del amor se propaga en círculos. Comienza en el hogar —encontrando nuestro sitio, haciéndonos amigos de nosotros mismos y descubriendo que, bajo la confusión y el engaño de nuestro propio egoísmo, se esconde la riqueza intrínseca de nuestro ser—. Cuando llegamos a establecer contacto con esta plenitud fundamental que anida en nuestro interior descubrimos que tenemos mucho más que ofrecer a nuestra pareja de lo que anteriormente imaginábamos.
Cuando dos personas se preocupan por el desarrollo de la conciencia y el espíritu de su pareja tienden naturalmente a compartir su amor con los demás. Y, de este modo, las nuevas cualidades emergentes —la generosidad, el coraje, la compasión y la sabiduría, por ejemplo- se extienden más allá del círculo de su propia relación. Estas relaciones son el «hijo espiritual» de la pareja, lo que su unión puede ofrecer al mundo. Una pareja florecerá, pues, cuando su visión y su actividad no se centren exclusivamente en ellos mismos sino, por el contrario, cuando sean capaces también de incluir a la comunidad de la que participan.
Pero, como señala Teilhard de Chardin, el amor entre dos personas puede expandirse todavía más. Cuanto más profunda y apasionadamente se ame una pareja mayor será su preocupación por el estado del mundo en el que viven, más conectados estarán con el planeta y, en consecuencia, se ocuparán de cuidar del mundo y de todos los seres que necesiten su ayuda. El logro máximo y la más plena expresión del amor se alcanza cuando éste llega a abarcar a toda la creación enriqueciendo y fortaleciendo entonces, a su vez, la vida de la pareja. Este es el gran amor y el gran camino que nos conduce hasta el mismo corazón del universo.







